31 de Agosto de 2006 - 18:37:15 - Juan Manuel Rodríguez - 11 comentarios
De tanto ser agitados, al final los futbolistas profesionales acaban convirtiéndose en unos cócteles con dos piernas. Demasiadas maletas, muchos apartamentos con cama, mesa, pantalla de televisión de plasma y poco más, algunos hoteles, horas y horas de avión. El negocio del fútbol ha acabado con los sentimientos, de ahí que Reyes, por ejemplo, ya no supiera qué sentir. Ni mucho menos qué podía decir o a quién podía decírselo. La verdad es que el chico se fue a Londres a la fuerza. Recuerdo que su despedida, con la madre abrazándole, constituyó un auténtico drama, semejante al del soldado que está a punto de partir hacia la guerra. Eso habrá sido para Reyes la Premier League, una guerra. Una guerra contra el idioma. Una guerra contra las costumbres. Una guerra contra la morriña. Y también una batalla contra sí mismo, una batalla tratando de convencerse de que es un auténtico privilegiado y que cualquiera de sus amigos del barrio regalaría un brazo por poder vivir lo que estaba viviendo él.
Todos sabíamos, porque así nos lo transmitía sin ningún rubor, que Reyes quería escapar cuanto antes de Inglaterra para volver a jugar al fútbol en España. Y en su desesperación de Rum Collins sevillano con una pizca de curaçao rojo, primero se aferró a la oferta del Real Madrid, luego se pegó como una lapa a la del Atleti para, al final, terminar diciendo eso tan típico de que su sueño desde pequeñito era vestir la camiseta merengue. Reyes me parece un buen tío. Y también me lo parece Joaquín, otro de los cócteles del verano. No me extrañaría en absoluto que la familia del ex bético acabara haciéndole vudú a Manuel Ruiz de Lopera. Primero para arriba, luego para abajo, más tarde a la calle Jabugo y después a Albacete de camping. Yo creo que Joaquín, sempiterno candidato a abandonar el Betis desde hace mucho tiempo, no se merecía en modo alguno que Lopera le agitase como si de una Mula Azul, con durazno y un poquito de ron blanco, se tratara. Al final el chico acabó haciendo lo que quería. Yo denunciaría a Lopera por mobbing.
Hablando de cócteles, el viernes pienso tomarme La Vida en Rosa (ron blanco, leche y zumo de fresa) ocurra lo que ocurra. Para desgracias de verdad ya tenemos las de la vida diaria. Siempre espero que gane España. Lo deseo con todas mis fuerzas. El deporte está para disfrutar. Por cierto que leo a Lolo Sainz y coincide en que el partido difícil será el de Argentina. Y Lolo sabe un poquito, sólo un poquito, de esto. Escucho a Andrés Nocioni y no tiene pinta de dejarse agitar: "No saludo a nadie de la NBA porque resulta que allí no me quiere nadie". Esa fuerza interior que derrocha el alero de los Bulls es la que quizás echara de menos Reyes en la City. De ser un cóctel, Andrés sería un martini con vodka. Sin aceituna. Revuelto, no agitado. Pero qué le vamos a hacer, no todo el mundo puede ser Bond, James Bond.30 de Agosto de 2006 - 18:58:00 - Juan Manuel Rodríguez - 7 comentarios
Comprobarán ustedes que aquí puede ocurrir de todo. Si el equipo colombiano se acaba de imponer al argentino en el Mundial de baile de tango, no sé por qué la selección española no va a poder sorprender a Estados Unidos en una hipotética final de un Mundial de baloncesto. De acuerdo que ellos tienen a Lebron James, Carmelo Anthony y Dwyane Wade, pero Argentina también tiene a Firpo, Canaro y Tanturi, y sin embargo fueron Carlos Alberto Paredes y Diana Giraldo quienes se llevaron finalmente el gato al agua. Y "jugando" en Argentina además. De ahí que piense que puede suceder absolutamente de todo. Si a Plutón, que hace sólo dos días era un señor planetazo, le han humillado enanizándole y convirtiéndole en un planetita de tres al cuarto, ¿por qué no vamos a poder asaltar nosotros estas gigantescas torres procedentes del universo de la NBA? Otras más altas cayeron y, como era verano, nadie dijo nada. A rebufo de estos tangueros colombianos y del auténtico sorpresón que supuso para mí la redefinición del aparentemente todopoderoso Plutón... ¡vayamos con decisión a por los chicos de Mike Krzyzewski!
Entre medias queda, eso sí, el ligero inconveniente de tener que eliminar a la actual campeona olímpica y subcampeona mundial. Argentina, no la de los tangos sino la de las canastas, tiene a un jugador cuyo arte admiro realmente –Emanuel Ginóbili–, otros cuatro a quienes respeto –Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni y Pablo Prigioni– y otro más –Walter Herrmann– por quien profeso ambas cosas, una admiración y un respeto que van mucho más allá de las reducidas dimensiones que tiene una cancha de baloncesto. A mi los argentinos, en cualquiera de las disciplinas deportivas que se trate, siempre me han dado mucho miedo. Qué le voy a hacer si soy un gallina. En el atletismo solía decirse antiguamente eso de que había "un inglés sobre la pista", queriendo dar a entender que hasta el rabo todo era toro y que cuando corría un inglés nunca se podía hablar de favoritos. La lectura de nuestro Rudy Fernández, eludiendo un aparente favoritismo español y negándose a admitir el presunto complejo argentino, me parece correcta. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, y Pepu Hernández, aunque joven de DNI, ya nació viejo en esto del baloncesto.
Vaya cambio. Hace nada aquí dominaba el "landismo", y ahora impera el "gasolismo". Del 1,60 en blanco y negro hemos pasado al dos y pico en color. Y a los españoles, que en teoría somos futboleros, no para de darnos alegrías la Fórmula Uno, el tenis, el motociclismo, el balonmano y, por fin, el baloncesto. No cantaré victoria por si acaso. O sí la cantaré, qué narices. Canto victoria por nuestra selección nacional de baloncesto que no para, un día sí y otro también, de darnos satisfacciones. Canto victoria por los chicos de Pepu, independientemente de lo que pase a partir de ahora. Canto victoria y de paso les canto un tango, ése que dice "uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansías. Sabe que la lucha es cruel y mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina". Letra de Enrique Santos Discepolo. Música de Mariano Mores.29 de Agosto de 2006 - 19:58:58 - Juan Manuel Rodríguez - 11 comentarios
Tengo que reconocer que Ronaldo es un auténtico fenómeno de la ambigüedad y de la cara dura. Para él, blanco o negro lo importante es que el gato acabe cazando ratones. Las palabras de este chico son dignas de análisis. Por un lado dice que está encantado de seguir en el Real Madrid, pero por el otro afirma que el interés del Inter es concreto. Y, sabedor de que precisamente la gente del enemigo interista por excelencia ha venido a Madrid a por él, concluye: "Ahora no puedo decirle a Moratti que nunca iré al Milan". Qué cara. Qué geta. Qué cosa más espantosa. Dice que está encantado de seguir en España, pero añade: "en Madrid se vive bien, pero en Milán también se vive bien". ¡Tú vives bien en todos sitios, querido! ¡Te lo pasas pipa!
Todo esto lo dijo el delantero centro madridista en la entrega del premio al mejor deportista mayor de 29 años, que, por otro lado, me parece que es uno de los pocos premios que Ronaldo está ya en disposición de recibir. El presidente Calderón tiene que dar sólo tres pasitos. Y son sencillitos, no hay nada complicado. Primero, recibir los 18 millones de euros. Segundo, lacito. Y tercero, billetito en el primer avión de Air Italia disponible. Que nadie piense que la actitud de Ronaldo me sorprende. Sé perfectamente lo que se mueve en el negocio del fútbol. Pero es que lo de este chaval clama al cielo. Lo dicho, un fenómeno de la ambiguedad y de la cara dura. También es conocida por todos mi opinión acerca de Fabio Capello, pero si el entrenador italiano fuera capaz, que lo dudo, de centrar en el futuro a este chico y sacar de él un remedo semejante al futbolista que fue hace tiempo, creo que se habría ganado por lo menos la mitad del sueldo que le pagan.
Pero ni siquiera Ronaldo será capaz de amargarme el día. La exhibición de los chicos de Pepu en el Mundial de Japón le hace a uno sentirse realmente orgulloso. Hacía tiempo que no veía un cruce de cuartos de final de un Mundial o un Campeonato de Europa de cualquier selección española tan facilito como el de esta mañana. Y no estamos hablando de una selección cualquiera sino de Lituania. Independientemente de lo que suceda ante Argentina, yo creo que estos chicos se merecen un homenaje por parte de toda la afición española. Ese quinteto formado por Navarro, Gasol, Jiménez, Garbajosa y Calderón va a seguir dando mucho que hablar. Soy optimista. Pienso que España vencerá a Argentina y que, en la final del Mundial, venderá cara su derrota ante Estados Unidos. Ya sabía yo que una selección española conquistaría mi corazón este año, aunque debo reconocer que pensé que sería la de Luis Aragonés. Da igual. Tanto monta, monta tanto.
28 de Agosto de 2006 - 13:55:51 - Juan Manuel Rodríguez - 22 comentarios
25 de Agosto de 2006 - 19:33:06 - Juan Manuel Rodríguez - 28 comentarios
A Luis Aragonés le han preguntado esta mañana por la huelga de piernas caídas protagonizada en su día por Puyol y Xavi. El seleccionador también quiere que pasemos esta página cuanto antes y, según me cuentan, su argumento ha consistido en que, si ahora hubiera decidido dejarles fuera de la convocatoria como castigo al desplante de Islandia, la única perjudicada habría sido España porque Puyol y Xavi son dos grandes jugadores. Lamentablemente, querido Aragonés, a nuestra selección nacional de fútbol sólo la queda el honor, el orgullo, la honra. Pero, huérfanos de cualquier alegría deportiva, aunque sea mínima y se produzca cada cuarenta años, parece que tampoco estamos dispuestos a luchar por defender ninguna de esas tres virtudes.
Puyol y Xavi han consultado su agenda y estos dos próximos partidos sí les vienen bien. No hay Supercopas por medio, no se ha producido ninguna llamada del club y además contra Liechtenstein se juega en Badajoz, aquí al lado. Luego hay que ir a Belfast, pero tampoco es aquel palizón del Polo que sí se metió, por ejemplo, el bueno de Xabi Alonso. Y, por si todo eso fuera poco, estos dos partidos son oficiales. Miel sobre hojuelas. Este no es el Luis Aragonés del que todo el mundo hablaba, el Luis que citaba en los medios al mismísimo Romario y agarraba del pecho a Eto'o si era necesario. Pero que Luis prefiera continuar amnésico para aferrarse al cargo no significa en absoluto que los demás tengamos que secundarle. Puyol y Xavi son tan necesarios para vencer a Liechtenstein en el Nuevo Vivero como lo sería yo para que hiciera caja una película protagonizada por Brad Pitt, Julia Roberts y George Clooney. El seleccionador ha perdido una ocasión pintiparada para darles a los dos jugadores un toque de atención. El pasará página, yo no. Y, por la cuenta que le trae, parece que el Espanyol tampoco está dispuesto a hacerlo.
En lo que a la convocatoria se refiere, ninguna novedad. Los mismos. Los mismos del Mundial. Los mismos del bolo islandés. Me apostaría pajaritos contra corderos a que, en un setenta por ciento, estos serán también los mismos que lleve a la Eurocopa de 2008, y eso que yo no tengo ningún amigo que se dedique al noble arte de sexador de pollos. Aunque en eso sí que no tiene la culpa el seleccionador porque no hay más cera que la que arde. Podemos diferir en un nombre, puede que en dos, tres como mucho, pero al final acaban jugando los mismos. Posiblemente nuestra nueva táctica consista en matar de viejos a nuestros rivales. Nos queda el consuelo de saber que, si volviera a tocarnos contra Francia dentro de dos años, Zinedine Zidane ya no jugaría. Otra página, la de aquel tremendo disgusto, que Luis también quiere pasar deprisa y corriendo.24 de Agosto de 2006 - 22:02:30 - Juan Manuel Rodríguez - 12 comentarios
Los futbolistas hablan por boca de ganso. Por ejemplo, Ronaldo. Resulta curioso que en el caso que lleva su nombre, el "caso Ronaldo" –asunto que, por cierto, les ha estallado en las manos a Calderón, Mijatovic y Capello cuando éstos menos se lo esperaban–, el único que no se haya pronunciado claramente haya sido el principal interesado. Ronaldo no ha dicho ni mu, y aquí andamos todos tratando de deducir si quiere quedarse, si quiere marcharse al Milan o al Inter o si lo que realmente quiere es dedicarse de una vez por todas a la vida contemplativa. Yo, por mi parte, deduzco que quiere irse porque no le gusta ni un pelo sudar en los entrenamientos y es consciente de que Capello le va a exigir que corra como si le persiguiera el cobrador del frac. Ronaldo quiere aprovechar el tirón que aún conserva su nombre en Italia (cuestión de marketing) y firmar su último contrato millonario sin que le den demasiado la paliza. Tres añitos, y con treinta y tres a Brasil, que aquí por las noches hiela y se nos quedan fríos los pies.
Está claro que el Milan quiere hacer la mayor pupa posible, de lo contrario no se entiende bien que venga a Madrid a por Ronaldo cuando tan sólo quedan tres días para que empiece la Liga. Y también está muy claro que Ronaldo colabora, con su calculada indefinición, en el daño deportivo que se le pueda hacer al Real Madrid. Lo más honrado sería que el jugador dijese claramente "me quiero ir", pero no lo dice. ¿Por qué? Por si luego resulta que se tiene que quedar. Ya saben mi opinión: lacito, primer vuelo disponible de Air Italia y que tanta paz lleve como descanso dejará. Pero yo no soy Mijatovic. Al director deportivo del Real Madrid se le plantea un problema gordo cuando, a poco de arrancar la temporada, un club del potencial del Milan quiere llevarse a uno de sus dos delanteros centros. ¿Afrontaría el Madrid en condiciones el curso futbolístico con un sólo delantero centro? ¿Y si se lesiona Van Nistelrooy?
"No estaría mal", dijo el otro día Calderón cuando le comentaron un posible trueque Ronaldo-Kaká. Que me ahorquen si lo entiendo. Pero, ¿no dijo el presidente que él nunca hablaría de asuntos deportivos? Lo más gracioso del asunto es que, cuando le preguntan a Capello por esa misma posibilidad, el italiano dice que esa es una pregunta para el presidente. ¡En absoluto! ¡Esa es una pregunta precisamente para el entrenador de la primera plantilla! ¿Usted a quién prefiere, a Ronaldo o a Kaká? Responda ahora o calle para siempre. El Milán ofrece 18 y el Madrid pide 40 y, por lo que parece, exige también que los directivos italianos rectifiquen lo que dijeron en su día sobre que Calderón era un bandido. De traca.
Imaginemos por un instante que al final todo se enreda de tal forma que Ronaldo tiene que seguir en el Real Madrid. ¿Cómo mirará el jugador al presidente que afirmó en una radio que sustituirle a él por Kaká "no estaría mal"? ¿Y cómo recibirá la afición a un futbolista que ha dicho que en el estadio Santiago Bernabéu se siente como un extraño? Mijatovic lo tiene difícil. Pero, si yo fuera él, sacaría todo lo que pudiera por Ronaldo y le mandaría a Italia a hacer puñetas. O sea, vuelillos en los puños.23 de Agosto de 2006 - 21:57:48 - Juan Manuel Rodríguez - 23 comentarios
Casi un siglo han tardado los matemáticos en demostrar la conjetura de Henri Poincaré, el inventor de la topología. Cien años, que se dice pronto. Y todo porque este físico francés se levantó un día con el pie izquierdo y le dio por ir diciendo por ahí que en el espacio de dimensión 4, toda variedad de dimensión n=3, cerrada y simplemente conexa, sería homeomorfa a la esfera de dimensión n=3. Dijo eso y se fue a dormir tan tranquilo sin poder demostrarlo, pero Grigori Perelman, que es un sabio ruso muy excéntrico, le dijo a su señora madre, con la que todavía sigue viviendo, que ya estaba bien de tanto n=3 y de tanto niño muerto y que hasta que no resolviese la famosa conjetura le llevase la cena a su habitación. Perelman se enclaustró, vivió como un ermitaño, pero acabó tranquilizándonos a todos y resolvió al fin la dimensión que nos faltaba porque para n=1, n=2, n=4, n=5, n=6 y para n igual o mayor que 7 ya no había ningún problema.
Afortunadamente el mundo del fútbol es más sencillito. Un balón, por ejemplo, es una variedad de dimensión 3, una esfera; lo podemos manipular cuanto queramos que seguirá siendo una esfera. Y un cara de dimensión estratosférica, por poner otro ejemplo, seguirá siendo toda su vida un cara de dimensión estratosférica (tranquilo Grigori, que para resolver esta conjetura no hace falta que vuelvas a encerrarte en tu habitación). El día que Ronaldo dijo aquello de que en el estadio Santiago Bernabéu se sentía como un extraño, ese mismo día tendría que haber dejado de llevar la camiseta del Real Madrid. Al delantero brasileño se le concedió entonces el beneficio de la duda y durante todo este tiempo ha disfrutado de un plus por parte de la afición madridista, su afición.
Ahora el Milan viene a por Ronaldo, y Ramón Calderón, que parece que sabe que el brasileño quiere irse, pretende incluirle en un canje por Kaká. Ronaldo fue el mejor delantero centro del mundo con mucha diferencia sobre el segundo. Y eso era así por las condiciones naturales que tiene ese chico para jugar al fútbol y porque se preparaba a fondo para ello. Las condiciones sigue teniéndolas, pero yo creo que Ronaldo, en la frontera de los treinta, perdió en algún momento a lo largo de su carrera deportiva, no me pregunten cuándo, la ambición imprescindible para seguir compitiendo al máximo nivel; o sea, al nivel que exige el Real Madrid. Ancelotti se mantiene en la creencia de que puede resucitar la ambición de Ronaldo del mismo modo que Perelman acabó resolviendo la conjetura de Poincaré. Pero no creo que Berlusconi le dé un siglo para conseguirlo.
Si hace tres años alguien me hubiera preguntado qué opinaba yo sobre Ronaldo mi respuesta habría sido muy sencilla: "es el mejor 9 del mundo". Hoy no creo lo mismo. Y me parece que Fabio Capello tampoco lo cree. Y además tengo la sensación de que Ronaldo lo intuye. A Capello, que sin embargo halaga sin empacho a Kaká, le gusta más un delantero centro como Van Nistelrooy, capaz de sufrir, capaz de bregar, capaz de luchar los noventa minutos del partido. Ronaldo es la antítesis de ese tipo de jugador. Al brasileño le hicieron universalmente famoso sus diez segundos de intuición, colocación y habilidad. Pero hoy Ronaldo tiene la cabeza en otro sitio, quizás en Italia, donde le ofrecen un sueldo mejor. Entenderán que yo, que ya le habría puesto de patitas en la calle tras criticar a la afición del Real, por 18 millones de euros le ponga un lacito y le saque billete en el primer avión que parta hacia Italia. Ronaldo era un fenómeno, pero hoy es otra cosa. Esa conjetura resuélvanla ustedes.22 de Agosto de 2006 - 21:16:29 - Juan Manuel Rodríguez - 21 comentarios
Por lo que se ve la nueva Liga empezará de manera muy parecida a como lo hizo la anterior y también la de hace dos años, con el Barcelona jugando muy bien al fútbol y con el Real Madrid titubeante, probablemente acomplejado ante el continuo exhibicionismo del actual campeón de Europa. Puede que asistamos durante todo el campeonato 2006-2007 a un debate que, en lo que a sus trazos gruesos se refiere, girará alrededor de los estilos totalmente opuestos que tienen de entender el fútbol los dos grandes equipos españoles. Parece que Rijkaard ha alcanzado el equilibrio perfecto puesto que su equipo, muy talentoso, ha demostrado que es capaz de mantener un nivel muy alto de juego y también de concentración durante muchos meses, ofreciendo pocos flancos débiles a sus rivales, de manera muy especial al Real Madrid.
A este Barcelona se le puede combatir con mayores dosis de talento a la hora de practicar un fútbol de ataque o, por el contrario, se le puede intentar buscar las cosquillas incorporando futbolistas que tengan otra clase de talento, el de derribar lo que traten de construir los demás. Calderón, que durante su campaña electoral eligió deliberadamente el plan A, asegurándoles a sus socios que vendrían Kaká, Cesc o Robben, tres futbolistas conocidos por su exquisitez a la hora de interpretar el fútbol de ataque, acabó dándole un giro trascendente a su proyecto y decantándose por el plan B, el plan Capello, con jugadores como Cannavaro, Emerson y, por fin, el famoso gladiador Diarra. Por otro lado, el entrenador italiano se ha caracterizado siempre a lo largo de su carrera profesional por preferir futbolistas a lo Christian Karembeu, jugadores tácticamente disciplinados y muy fuertes físicamente. Capello le dijo el otro día a Calderón que con Emerson y Diarra encajarían pocos goles, pero el quid de la cuestión es otro: ¿cuántos goles marcará el Madrid?
Sinceramente yo prefería el plan A, mucho más sugestivo que el B, al cual, por si fuera poco, le encuentro otro ligero inconveniente. El Real Madrid, agobiado porque lleva los tres últimos años sin comerse un colín, está obligado por su centenaria historia a llevar siempre la batuta tanto dentro como fuera del estadio Santiago Bernabéu. Es cierto que el fútbol ha cambiado mucho, pero no lo ha hecho tanto como para que el "tendido del 7" (que es todo el estadio) del coliseum merengue no se gire inmediatamente hacia el palco en cuanto a su equipo se le ocurra recular con objeto de defender con uñas y dientes un ridículo 1-0. Ese plan B que Capello tiene en su cabecita sería bueno para cualquier equipo del mundo, para cualquiera, salvo, quizás, para el Real Madrid, obligado a la excelencia permanente.
¿Quiere esto decir que el Madrid no puede ganar la Liga? No, no quiere decir eso. En Italia, Alemania o Portugal sería un favorito indiscutible al título. Lo que sucede es que, hasta que Laporta no decida lo contrario, el Barça no juega ni en Italia, ni en Alemania ni tampoco en Portugal sino en España. Y, para desgracia merengue y regocijo culé, en nuestra Liga juega el equipo que practica el mejor fútbol de ataque del mundo. Capello, Calderón y Mijatovic piensan que esa ventaja se combate a base de mucho músculo y mucha gimnasia. Yo, por mi parte, creo que el Madrid estará siempre en la obligación de pelear por la Liga, pero deberá hacerlo jugando magníficamente bien al fútbol. Albergo dudas razonables sobre que Capello pueda garantizar esto último.21 de Agosto de 2006 - 16:18:00 - Juan Manuel Rodríguez - 20 comentarios
Mira que me extraña. Buceo en la página oficial de la NBA y no consigo localizar por ningún lado el nombre de Juan Manuel López Iturriaga, el de los "pinchos de merluza" de La Sexta, aquel jugador del Real Madrid que, entre otras cosas, también pasó a la pequeña intrahistoria del baloncesto español por la lenguecita que le sacaba el genial Drazen Petrovic cuando, ante sus mismísimas narices, el yugoslavo realizaba con el balón malabarismos dignos de los mismísimos Harlem Globetrotters, sólo que en partido oficial. Únicamente me quedaba por ver al de las cuajadas criticando al dorsal número 41 de los Dallas Mavericks, el irrepetible Dirk Nowitzki, un jugador que promedia 26 puntos y 9 rebotes por partido en la Liga de baloncesto más potente del mundo. Supongo que mi sorpresa habría sido similar en caso de ver a Julito Salinas dándole un palo, por ejemplo, a Zinedine Zidane. Qué descaro, qué desmesura. Corramos un tupido velo. Encuadraré este episodio en la excitación que nos produce a todos el hecho de contemplar a una selección española de baloncesto tan redonda como la nuestra. La verdad es que da gloria ver al equipo de Pepu Hernández.
Por las redacciones de deportes circulaba antiguamente una leyenda urbana a propósito de la opinión que le merecía a Miguel Muñoz el baloncesto: "¡Por Dios, pero si levantan la mano cuando hacen una falta!... Por favor... ¡Baje usted la manita hombre, baje usted la manita!" Pondremos en cuarentena esa anécdota puesto que, desgraciadamente para todos, ya no podemos pasar consulta con Muñoz para saber si realmente se produjo así. Aunque, ya fuera verdadera o falsa, la anécdota sí tiene un fondo de verdad y nos sirve muy bien para ilustrar el hecho de que los "futboleros" han mirado siempre de soslayo al baloncesto, por encima del hombro, como si fuera un deporte de segunda división. Nunca ha sido así en mi caso, pero, una vez abiertas las hostilidades, he de reconocer que la gente del fútbol puede ser realmente cruel.
Sin embargo ahora, apagado de mala manera el fuego del Mundial de fútbol, la ilusión de la afición española tiene fundadas esperanzas en que su equipo de baloncesto lleve a cabo algo muy importante en Japón. Acaba de finalizar el partido contra Alemania, nuestra "bestia negra". Otra victoria. Y de nuevo por paliza. Contemplo a José Manuel Calderón entrando en la cancha. Es un tipo fenomenal. Ha sufrido mucho para llegar donde está ahora. Parece que no ha roto nunca un plato en su vida pero cuando juega al baloncesto se transforma en un arma de destrucción masiva. Lo mismo pasa con Juan Carlos Navarro. Y con Garbajosa. En el caso de Pau Gasol se me han acabado todos los epítetos. Puede que vaya siendo hora de que Ángel Villar se baje de la nube y pida consejo a sus colegas de baloncesto y balonmano sobre cómo hay que hacer las cosas. Porque esta selección huele a éxito. Yo, al igual que mi tocayo, también estoy excitado. Aunque esa excitación no me llevará jamás a aconsejarle a Nowitzki cómo tiene que defender a otro jugador. Qué descaro, qué desmesura.19 de Agosto de 2006 - 11:49:34 - Juan Manuel Rodríguez - 11 comentarios
17 de Agosto de 2006 - 19:50:35 - Juan Manuel Rodríguez - 22 comentarios
Una cosa sería que el Barcelona hubiera engañado a la Federación en el caso de Puyol y Xavi y otra bien distinta que la Federación se hubiera dejado engañar por el Barça. Lo primero sería grave, lo segundo constituiría un auténtico escándalo puesto que demostraría fehacientemente el trato de favor federativo hacia uno de los dos clubes más poderosos del fútbol español. El caso es que hubo jugadores que viajaron al Polo Norte tan tocados o tan cansados como los dos del Barça. Xabi Alonso, sin ir más lejos, llegó de Inglaterra con muchas molestias pero viajó con el resto de la expedición. Viajó, se sentó tan ricamente en el banquillo y luego cogió otro avión que le llevó de vuelta a Liverpool. No jugó ni un sólo minuto, ni uno sólo. El doctor del equipo inglés –llamémosle Jones– debe estar a estas horas fumándolo en pipa. Y Rafa Benítez ni les cuento.Las normas están claras y todos los clubes deben cumplirlas sin excepción, desde el Barcelona hasta el Real Madrid pasando por el Betis o la Real Sociedad. Sucede que si uno sólo se salta las normas, trata de esquivarlas o la Federación, dependiendo del apellido que se trate, decide mirar hacia otro lado y ponerse a silbar "El puente sobre el río Kwai", no habrá ni orden ni concierto, ni tampoco guapo que pueda exigirle cuentas a otro club en el futuro si trata de imitar la misma actuación. Genaro Borrás afirma que actuaría otra vez del mismo modo aunque, añade a continuación, entiende la polémica. ¿Cómo podría entender la polémica el doctor de la Federación si todo se hubiera hecho según las normas? No podría entenderla simple y llanamente porque no existiría. Bien al contrario, Borrás se mostraría indignadísimo con la polémica.
Aquí hubo una llamada del doctor del Barça al médico de la Federación Española de Fútbol para advertirle que Puyol no iba a jugar los dos partidos amistosos siguientes y que querían recuperarle a tiempo para la Supercopa contra el Español. Luego se produjo un intento del club catalán para que Borrás les examinase en la ciudad condal y, ante la negativa de Luis, los jugadores tuvieron que viajar hasta Madrid. Más tarde Puyol, ya desde España, habló con Borrás, en Islandia con el resto de la selección, para decirle que el dolor se le había quitado de repente y que igual se entrenaba. Y se entrenó, vaya que si se entrenó. No sólo él, también lo hizo Xavi. Sólo faltaría que jugasen el partido de esta noche para que la tomadura de pelo fuera total.
En resumidas cuentas, que el viaje al Polo Norte prefirieron verlo en los documentales de La 2. Ese partido no tenía sentido, era un "marrón", una filfa, un engorro. Lo sabía el seleccionador, lo conocía Angel Villar y así lo entendían también el cien por cien de los internacionales. El cien por cien, no sólo los del Barça. Con detalles como estos, presidente Villar, es con los que uno empieza a perder un Mundial. Demostrado a ciencia cierta el sufrimiento de Xabi Alonso, que por cierto luego fue a más, si yo fuera Luis me atrevería a adelantar el nombre de dos de los veintitrés seleccionados para la Eurocopa de Austria y Suiza del año 2008: Raúl, por supuesto, y el propio Xabi. Parece que para ellos, como para el mítico Kung Fu, nunca hay dolor.16 de Agosto de 2006 - 18:43:43 - Juan Manuel Rodríguez - 11 comentarios
Cuestión de perspectiva. Anda estos días reunida en Praga la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional decidiendo si Plutón es o no es al final un planeta y, en caso de serlo, si el número de ellos pertenecientes al Sistema Solar, que es el nuestro, debería ser incrementado a doce, incluyendo en la lista a Ceres, Caronte y el objeto denominado 2003-UBS313, bautizado como Xena por su descubridor, Mike Brown, en honor a la princesa guerrera de la popular serie televisiva. La última vez que me preguntaron los planetas del Sistema Solar, en la EGB del antiguo plan de estudios, yo respondí que eran nueve: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y, por supuestísimo, Plutón. Mi respuesta, entonces, fue correcta puesto que me aprobaron. No dije nada de Ceres, ni mucho menos de Caronte. Y, si se me hubiera ocurrido contestar que los planetas del Sistema Solar eran diez, incluyendo al objeto 2003-UBS313, mi tutor habría llamado inmediatamente a capítulo a mis padres para decirles que necesitaba tratamiento psicológico. Hoy, setenta años después de aquella primera definición, los astrónomos, poseedores de la perspectiva que les ofrece el paso del tiempo, están decidiendo que los planetas no son nueve, como creían en principio, sino doce.
Creo que Raúl es nuestro Plutón y, al menos en mi caso, yo no puedo permitirme el lujo de que pasen otros setenta años para afirmar con rotundidad que es un "crack" y, desde luego, el futbolista español estadísticamente más importante de todos los tiempos. Está clarísimo que Raúl no es Pelé ni tampoco Maradona, pero mucho menos es ese pelagatos que se empeñan en retratarnos. De ser así, Raúl no habría cumplido ayer su partido número cien vistiendo la camiseta de la selección nacional española, ni hubiera sido tampoco imprescindible para cuatro seleccionadores diferentes a lo largo de los últimos diez años, ni habría marcado 44 goles convirtiéndose en el pichichi nacional. Es imposible que Raúl sea Mercurio o Venus porque juega con España, que jamás se ha comido un colín, pero con su club no puede ganar más títulos en menos tiempo. Siendo también, por cierto, fijo para al menos otros diez entrenadores diferentes.
A Raúl sólo le falta un éxito sonado con España y él lo sabe muy bien. Desafortunadamente creo que eso va a ser francamente difícil. Ayer ante Islandia, un rival de medio pelo, un equipo de chicle, la selección no pasó del empate a cero. Al capitán no se le recordará por el partido de Reikiavik precisamente. Pero estoy convencido de que cuando, allá por el año 2076, le pregunten a un chaval, dentro de la asignatura de "Historia y Estadística del Fútbol", el nombre de los cinco futbolistas españoles más importantes, incluirá a Raúl. Y el tutor no llamará a sus padres porque la respuesta del chico habrá sido correcta. Quien sabe si para aquel entonces no serán ya quince, y no doce, los planetas de nuestro Sistema Solar. Cuestión de perspectiva, en cualquier caso.15 de Agosto de 2006 - 19:29:06 - Juan Manuel Rodríguez - 8 comentarios
Ojalá sea cierto que Ramón Calderón interioriza realmente eso que les dice a sus directivos en cuanto a que les van a llover muchos palos porque lo da el cargo. Ojalá. Es verdad que la Presidencia del Real Madrid Club de Fútbol está en el permanente punto de mira de mucha gente, no en vano es el club de fútbol más importante del siglo XX según la FIFA y uno de los dos o tres clubes deportivos más relevantes de toda la historia. Resultaría paradójico que Calderón estuviera preparado para asumir todas las críticas que se le vinieran encima, mientras que los calderonistas no fueran capaces de seguir el ejemplo del presidente. Lo digo más que nada porque empiezo a detectar una peligrosa corriente de opinión según la cual quienes tendrían que pedirle perdón al presidente del Madrid son aquellos que le exigen el cumplimiento de sus promesas electorales y no al revés. Cosas veredes...
Tengo para mí que a este debate sobre los Kaká, Cesc y Robben le queda poco recorrido, dos telediarios a lo sumo. Y creo que Calderón lo sabe. Sabe que, en el preciso instante que empiece a rodar el balón, a la gente le entrará un ataque agudo de amnesia si el equipo funciona más o menos bien y da tres o cuatro pases razonables. Y lo cierto es que, por cómo está fichando hasta ahora el club, las cosas no tienen por qué ir mal. Pero el señor Calderón no sólo tendría que estar dispuesto a recibir muchas críticas (y también algún que otro elogio) sino a explicar razonablemente sus errores de cálculo. Los suyos y los de su equipo, el equipo con el que él se presentó a las elecciones. Porque fueron él y el señor Pedja Mijatovic quienes aseguraron con rotundidad que la próxima temporada Kaká, Cesc y Robben vestirían de blanco madridista. El presidente del Real Madrid, que por lo que estoy observando me parece que no piensa dimitir a pesar de que Kaká no vendrá, no puede darnos dos capotazos y ventilarse el asunto diciendo que Capello no quiere a Kaká sino a Diarrá, que Cesc no dijo que se quería marchar del Arsenal o que para sustituir a Robben vendrá Reyes, "que además es español". Por esa regla de tres, ¿por qué trajeron a Van Nistelrooy si ya tenían a Portillo, que además es español?
Por mi parte esta será la última vez que hable del tema. O la penúltima, nunca digas de este agua no beberé. Asunto zanjado. Este debate no tiene mayor recorrido que el que estén dispuestos a darle los socios del Real Madrid. No veo la necesidad de otro artículo de opinión más insistiendo sobre algo que salta a la vista. Y hoy no habría escrito sobre ello si no hubiera leído las surrealistas explicaciones del presidente Calderón al diario Marca. Son de traca. Dignas del peor Fernando Martín a quien él criticó con tanta dureza. Punto final. Ni Kakó, ni Kaká. En su lugar vendrá otro con acento en la última "a".
14 de Agosto de 2006 - 20:33:40 - Juan Manuel Rodríguez - 4 comentarios
Ayer, en la ciudad de Las Vegas, el kazajo Oleg Maskaev tumbó al estadounidense Hasim Rahman tras la cuenta de protección, haciéndose de esa forma con el título mundial de los pesos pesados en versión de la WBC. La noticia no es baladí y merece, desde mi modesto punto de vista, algo más que un breve en la sección de polideportivo. Y puesto que la merece, la tendrá en Libertad Digital. Decía que la noticia no resulta baladí. ¿Por qué? Rahman era un campeón evidentemente mediocre cuyo único logro fue derrotar en su día (un día muy afortunado) a Lennox Lewis, pero sin embargo el americano era el único boxeador negro que aún conservaba en su poder uno de los títulos de los pesos pesados. Desde que, allá por el año 1954, se retirara el gran Rocky Marciano, los pesos pesados no habían estado nunca dominados por púgiles blancos. Liston, Frazier, Ali, Foreman, Holmes, Holyfield, Tyson o el ya citado con anterioridad Lewis se encargaron de convertir eso que los aficionados llamaban la "gran esperanza blanca" en una cantinela sin demasiado sentido. Hoy ya lo tiene. Lo tiene del todo. Tiene tanto sentido que, desde el preciso instante en que Maskaev tumbó en la lona a Rahman en el undécimo asalto, lo más lógico es que todos empezáramos a hablar desde ahora de la "gran esperanza negra".
Tras los comienzos del boxeo y el estrellato de púgiles míticos como Jack Dempsey, Primo Carnera, Max Schmeling, Tommy Burns, Jimmy Braddock (el ahora famosísimo "Cinderella Man") o Robert Fitzsimmons, por citar sólo algunos nombres ilustres, la categoría reina del boxeo pasó a convertirse a mediados del siglo pasado en un territorio privado para los boxeadores negros. Pero Maskaev acaba de completar nuevamente el círculo. El bielorruso Sergei Lyakhovich consiguió el cinturón de la WBO tras vencer claramente a los puntos al norteamericano Lamon Brewster. El ruso Nikolai Valuev, más famoso casi por su gigantesca apariencia física que por otra cosa, le disputó el Mundial de la WBA a John Ruiz, derrotándole también a los puntos. Por último, el ucraniano Vladimir Klitschko, apodado "martillo de acero", es el vigente campeón de la IBF. Sin duda Klitschko, oro olímpico en Atlanta 96 y campeón de Europa y del mundo en ocho ocasiones, es el mejor de todos los actuales campeones mundiales de la categoría reina.
Decía que Valuev, a quien llaman "King Kong" debido a sus 2,14 de altura y 150 kilos de peso, llama la atención, pero los demás tampoco son mancos. Klitshko, por ejemplo, mide 2,04 y pesa 110 kilos, mientras que Lyakhovich mide 1,95 y pesa 109 kilos. Para que nos hagamos una idea, Primo Carnera, el ejemplo más claro de lo que consideraríamos un peso pesado-pesado, medía 2 metros y pesaba 122 kilos. De Carnera contaban que pesó 10 kilos al nacer. El resto, desde Foreman hasta Frazier, estaban por debajo. Incluido Liston, que medía 1,82 y pesaba 102 kilos. A la espera de que surja nuevamente un boxeador negro que haga sombra a los Lyakhovich, Valuev, Klitschko y Maskaev, los reyes del peso pesado vuelven a ser blancos otra vez.11 de Agosto de 2006 - 19:04:22 - Juan Manuel Rodríguez - 10 comentarios
Dice Amedeo Carboni que la explosiva rueda de prensa ofrecida por Fabián Ayala le ha abierto los ojos, dándole además renovada responsabilidad a la hora de contar con futbolistas fielmente comprometidos con la camiseta del Valencia y menos con los cheques. En resumidas cuentas, Carboni está llamando pesetero al defensa central argentino. Ya puede ir abriendo de par en par los ojos el nuevo director deportivo valencianista si lo que pretende es encontrar un sólo jugador, uno sólo, que no piense primero en él y luego en el equipo. Es imposible. El futbolista es intrínsecamente egoísta y, como ya he dicho en numerosas ocasiones, vive feliz en Futbolandia. En Futbolandia, por poner sólo un ejemplo que me viene ahora a la cabeza, te regalan todoterrenos de diez millones de pesetas. Chasqueas los dedos y, ¡zas!, ya tienes coche nuevo. Carboni, que se retiró ya talludito, tendría que saberlo perfectamente. El fue cocinero antes que fraile.
Pero en el caso de Ayala hay algo que no me cuadra. Si sus declaraciones han abierto la sección de deportes de todos los informativos de televisión ha sido porque, a lo largo de toda su carrera profesional, Fabián Ayala se ha caracterizado por la discreción tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. El caso es que Carboni, que creo que también jugaba por dinero, no ha desmentido que Ayala alcanzara un acuerdo verbal en el mes de marzo con el presidente Juan Soler para ampliar su contrato un par de años más. O mucho me equivoco o el tono empleado por el jugador argentino evidencia que, efectivamente, ese acuerdo existió y que lo que ha pasado ahora es que Carboni ha querido renegociarlo para colgarse una medalla. No estoy diciendo que la política de renovar año a año a un jugador que ya ha cumplido los treinta y tres sea una política deportiva equivocada. Un club profesional de fútbol no es una ONG. Lo que digo es que me parece que efectivamente Soler le prometió a Ayala ampliar su contrato dos años más y que Ayala en concreto, por lo que representa para el Valencia, no se merece que Carboni, un novato en la dirección deportiva, quiera tomarle la cabellera. Si Soler metió la pata, que lo pague él.
En el fútbol la palabra dada vale tanto como un Mortadelo. ¿Se puede pagar en la gasolinera con Mortadelos? No. ¿La palabra vale para algo en el fútbol? Para nada. Y Ayala ya debería saberlo a estas alturas. En cuanto a Soler, lo mejor es que no abra la boca. Si Carboni es listo dejará que el jugador se vaya. Porque, aunque yo de Ayala me fiaría, el futbolista siempre tiene la sartén por el mango. Retenerle un año más en contra de su voluntad, expresada con rotundidad esta mañana, sería un error sobre otro error. La situación ya no la puede solucionar nadie. Si Ayala quiere irse al Villarreal, que se vaya. Lo contrario constituirá un verdadero problema para Quique y también para el Valencia. Ocurre que, en su fuero interno, yo creo que Carboni sabe que, si finalmente se va, Ayala triunfará en el "submarino amarillo". ¿Y qué explicación daría entonces el italiano? Amedeo, que te veo.
10 de Agosto de 2006 - 18:28:30 - Juan Manuel Rodríguez - 12 comentarios
Tengo unos amigos que antes eran normales y que ahora se dedican a jugar compulsivamente al golf. Existe un primer síntoma de que algo no funciona, síntoma que a mí, por cierto, me pasó totalmente inadvertido por aquel entonces, y es cuando, de repente, sin previo aviso, de la noche a la mañana, alguien de tu círculo más próximo, ya sea un amigo o un compañero de trabajo, aparece con un polo de la marca Ashworth. No hay duda, le han inoculado el virus del golf. Lo próximo que hará será tratar de enseñarle como sea el swing. Advertencia: bajo ninguna circunstancia deje que le enseñe el swing. Bajo ninguna. Intentará hacerlo tomando una caña. Querrá hacerlo en el garaje. O en la piscina. A la luz de la luna, bajo el sol más tórrido del verano o aprovechando las próximas lágrimas de San Lorenzo. Y es que, una vez contagiado por el virus del golf, el nuevo creyente llevará los palos siempre consigo. Se dirigirá al capó del coche, lo abrirá muy despacito y ahí estarán todos, desde el putter hasta el pitching wedge pasando por el driver. "Mira mi swing", dirá. Insisto, no mire. "¡Mira, hombre, mira, se agarra así, una mano aquí, la otra acá!". Reitero, no mire. No mire o estará usted definitivamente perdido.
La verdad es que no consigo recordar quién originó todo este lío, pero el caso es que al final hubo más de uno que miró. ¡Error! Al día siguiente aparecieron tres vistiendo polos Ashworth, y al siguiente ya eran cinco los que querían enseñarme el swing. "¡Mira el swing, míralo, míralo, míralooo!" El síntoma definitivo lo constituirá la conversación que, salvo ligerísimos matices, girará siempre invariablemente alrededor del draw, el eagle, las ventajas del tee de plástico sobre el tee de madera o cómo dropar la bola correctamente sin que te penalicen. Llegará un momento en que te sentirás como un bicho raro, como un perro verde, aislado (ellos lo llaman "bye"), sin un bando, sin una bandera, ausente, huérfano de un caddie que te indique hacia dónde tiene la caída el campo.
Confieso que hoy, por primera vez en toda mi vida, he cogido por fin un palo de golf. Hierro 6 se llamaba el condenado. No recuerdo su apellido. Un chiste les resumirá mejor que nada mi pequeña experiencia: "Padre, ¿será pecado si juego al golf este domingo?... Hijo, casualmente te vi jugar el otro día y, para serte sincero, en tu caso será un pecado que juegues cualquier día de la semana". Salvo el detalle de la barriga, yo no soy John Daly, aunque me habría gustado serlo sólo durante una hora. Debutó en el circuito de una forma espectacular. La víspera del Campeonato de la PGA le avisaron de que era el primer suplente. Cogió el coche y condujo durante siete horas. Se plantó en la puerta del campo. Le dijeron que Nick Price se había retirado porque su mujer estaba a punto de dar a luz. Ocupó su plaza, se hizo con su caddie y ganó el torneo. Un tipo curioso ese Daly. ¿Quién le inocularía a él el virus del golf? ¿Y quién me lo contagiará al final a mí?9 de Agosto de 2006 - 18:28:32 - Juan Manuel Rodríguez - 13 comentarios
Decían que Florentino Pérez quitaba, ponía y sentaba en el banquillo a discreción. Lo decían, pero luego no conseguían demostrarlo. Florentino fue muy bueno para el Real Madrid porque decía que no ("never, never, never") aunque luego resultaba que era que sí. Pero eso al socio merengue le importaba un comino porque, al final, al club acababan llegando siempre los mejores jugadores del mundo. La gente lo único que quería era ver a David Beckham jugando en el estadio Santiago Bernabéu, y que el presidente mintiera o dejara de mentir a un periodista de la BBC o del Financial Times le traía al pairo. ¿Mentía a sus socios? No, señor. Dijo que ficharía a Figo y lo fichó. Trajo a Zidane. Contrató a Ronaldo. Y, pese a aquel famoso "never, never, never", se hizo con los servicios del capitán de la selección inglesa de fútbol. Espero que James, Jimmy, Arnold, Steven o como fuera que se llamara el colega británico le haya perdonado a estas alturas a Florentino que aquel día no le dijera la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Por eso el socio madridista, acostumbrado a la etapa de Florentino, le reclama ahora con insistencia a Ramón Calderón que cumpla lo que prometió. A mí, sinceramente, que alguien reclame lo que le prometieron en su día no me parece rancio, ni tampoco carca. Prometió que traería a Kaká, Cesc y Robben, y yo no tengo ninguna duda de que cumplirá su palabra. Hombre, a lo mejor una duda, pero muy pequeñita, una duda casi inapreciable, lo que podríamos llamar una dudita, sí que tengo, sí. ¿Y por qué dudo? Porque mi admirado Roberto Gómez, defensor a ultranza de Calderón, empieza a dudar a su vez. En el diario Marca escribe lo siguiente: "Sería una lástima que una vez que ha llegado hasta la presidencia, su mandato estuviese marcado por la campaña electoral y sobre todo por sus promesas". Y yo me pregunto: ¿por qué otra cosa habría de estar marcado el mandato electoral del señor Calderón sino por las promesas que hizo a sus socios? ¿No eran necesarias las elecciones para contrastar proyectos deportivos? ¿Y en el del señor Calderón no estaban Kaká, Cesc y Robben? Ya digo que para detectar mi mini-duda habría que comprar un microscopio, pero ahí está, tocándome las narices, como un grano en el trasero o una piedra en el zapato. Espero poder descalzármela pronto.
Por cierto, ¿no iba a ser Pedja Mijatovic el responsable total y absoluto de la parcela deportiva? Lo digo porque el señor Mijatovic llegó a un acuerdo (sorprendente, todo sea dicho de paso) con el Atlético de Madrid para traspasar a Jurado, pero el presidente acaba de desautorizar públicamente esa operación. Mal hecho. Primero porque el contrato ya está firmado. Y segundo porque Mijatovic, Capello y, de paso, también Michel quedan a la altura del betún. Si alguien le ha metido un gol al Real Madrid (no a Ramón Calderón) no ha sido Enrique Cerezo sino Pedja Mijatovic. Y es que tres millones de euros y un par de entradas para ver "Desde que amanece apetece" me parece poco botín por la joya de la cantera madridista. Por mucho que en la peli salga la guapísima Kira Miró.8 de Agosto de 2006 - 18:58:28 - Juan Manuel Rodríguez - 17 comentarios
Más de bocazas. No sé si ustedes recuerdan que Ricardo Mayorga llamó "chica de oro" a Óscar de la Hoya, a quien todo el mundo conoce mundialmente como golden boy, en la presentación del combate que ambos púgiles disputaron el pasado 6 de mayo; luego le dijo que era un payaso y prometió que le desprendería la retina. Poesía eres tú, Mayorga, poesía eres tú. Pero este tipo de piques verbales resultan habituales en el mundo del boxeo y, aunque forman parte extraoficial del espectáculo, uno también tiene que saber hacerlos. Mohamed Ali, por ejemplo, era un verdadero artista.
Tengo una fotografía de la presentación de aquella pelea en el MGM de Las Vegas y en ella se ve claramente a Mayorga mostrándole al público un top de mujer de color negro, con percha y todo, en el que puede leerse claramente "the golden girl" con letras rosa pálido. A dos metros escasos, De la Hoya se ríe a mandíbula batiente con la gracieta de su adversario. Al final el angelino declararía que, aunque él no le daba ninguna importancia a lo dicho por Mayorga, se veía en la obligación moral de partirle la cara sólo porque se lo había pedido su mujer. La pelea duró un cuarto de hora y Oscar de la Hoya, a la postre campeón mundial superwelter del WBC, se embolsó 13 millones de euros, o lo que es lo mismo 360.000 por cada uno de los minutos que pasó encima del ring. Lo de "chico de oro" iba en serio.
Perdonen que continúe mi particular cruzada, apoyada por mi buen amigo Jaime Ugarte, contra todos aquellos meapilas que afirman que el boxeo no es un deporte, pero es que resulta realmente tronchante. La entrada más cara para ver en directo el De la Hoya-Mayorga valía 1.000 euros en taquilla. Únicamente la final del Mundial de Alemania, que valía 600, se le podía acercar un poco. Presenciar, por ejemplo, la final de la Super Bowl puede costar 500 euros. Y la Super Bowl paraliza los Estados Unidos. Literalmente. Un país paralizado. De la Hoya, que además de boxeador es productor musical y cantante, ganó 12 millones de dólares por "bailar" con Julio César Chávez, el "león de Culiacán". Y otros 5 por enfrentarse a Patrick Charpentier. En el famoso combate en el que Mike Tyson le mordió la oreja a Evander Holyfield, el primero se hizo con una bolsa de 25 millones de dólares. Y eso que la pelea no pasó del tercer asalto. Lennox Lewis, por ejemplo, ganó 27 millones de dólares en el año 2003 por derrotar a Vladimir Klitschko. Luego le ofrecieron 35 millones más por la revancha pero los rechazó.
Me adelanto a los meapilas. ¿Demuestran algo estos datos? Sólo una cosa: el boxeo es el deporte por el que la gente de la calle está dispuesta a pagar más dinero, muy por encima del fútbol, la Fórmula Uno o el fútbol americano. Y los boxeadores son, con diferencia, los deportistas profesionales más cotizados del mundo. En 2003 Tyson tumbó a Clifford Etienne en 49 segundos y ganó 4,2 millones de dólares. Dicen que hubo aficionados que no tuvieron tiempo de ocupar su asiento. Pagaron una pasta, se dirigieron a su localidad, Tyson tumbó a Etienne, recogieron y se fueron. La vida es así.
7 de Agosto de 2006 - 19:47:31 - Juan Manuel Rodríguez - 24 comentarios
Leía el otro día una entrevista realizada por Antonio Lobato a Fernando Alonso en la que el gran piloto asturiano decía, punto arriba, coma abajo, que en un futuro próximo llegarían otros buenos pilotos españoles que le sucederían a él y, añadía a continuación, que serían también "menos bocazas que yo". Literal. Pues resulta que el futuro ya está aquí, el futuro ya llegó, no tenemos por qué esperar más. Me alegré un montón por la victoria –puesto que así cabe calificar su meritorio segundo puesto en el circuito de Hungaroring– de Pedro Martínez de la Rosa en el alocado Gran Premio de Hungría de Fórmula Uno. Por lo que me cuentan los especialistas, Pedro es tan rápido como pueda serlo el más rápido de todos los pilotos del circuito.
De lo que yo sí puedo darles fe es de que Martínez de la Rosa es un auténtico gentleman, un hombre serio y responsable, un tío que ha sudado sangre para poder sentarse (¡sólo sentarse!) a los mandos de un McLaren y que, por si todo lo anteriormente reseñado no fuera motivo suficiente para mi admiración hacia su tesón y su trabajo, atiende siempre a los medios de comunicación con una paciencia y un ánimo docente realmente insuperables. Sólo por esto último (porque algunos periodistas somos muy pesados, la verdad sea dicha) Pedro se merecería que le levantaran un monumento en su honor en la entrada principal de la Asociación de la Prensa Deportiva. Estoy pensando en una estatua ecuestre, por ejemplo.
En la entrevista del diario Marca le preguntaba Lobato a Alonso si le gustaría que su hijo fuera periodista, y el fenomenal piloto asturiano respondía: "Si dice la verdad, sí". Alonso está quemado con aquellas personas que mienten adrede sobre su vida privada. Lo comprendo. Está tan quemado Alonso como lo estaríamos cualquiera de nosotros en su caso. No debe resultar agradable leer en un periódico que te casas mañana cuando ni siquiera has hablado del tema con tu chica. Tan quemado está Alonso con esa situación que le está tocando vivir como lo estoy yo con Alonso por continuar metiéndonos a todos los periodistas en el mismo saco. Si un periodista miente adrede, Fernando, ni es periodista ni es nada. Por mi parte yo sólo puedo decir dos cosas: me la refanfinfla cuando se case Fernando Alonso y reitero mi alegría por ese segundo puesto obtenido en Hungría por Pedro Martínez de la Rosa, la antítesis de lo que podamos entender por un simple bocazas. Porque incluso para ser un buen bocazas hay que tener mucho arte, no se vayan a creer que basta con pisar a fondo el acelerador.4 de Agosto de 2006 - 19:50:22 - Juan Manuel Rodríguez - 22 comentarios
Un mes y dos días después de celebradas las elecciones en el Real Madrid mi pregunta sigue siendo exactamente la misma: ¿eran necesarias? O, por mejor decir, ¿para quién eran necesarias? Se suponía que los socios tendrían que haber extraído conclusiones del debate entre los candidatos. Esa era la idea, ese era el argumento central de quienes defendían la convocatoria inmediata de elecciones, ya, a toda pastilla. Daba la impresión de que, de lo contrario, la lava del Timanfaya sepultaría al estadio Santiago Bernabéu. Pero, desafortunadamente, lo único que extrajeron los socios fue cuatro puñales, dos balas y algún que otro perdigonazo. Sólo faltó el gas mostaza. Todos los candidatos a la presidencia del Real Madrid sin excepción dieron una imagen lamentable. Nadie, ni siquiera el socio más avezado, pudo extraer ninguna conclusión por el simple hecho de que el debate deportivo no existió.
Sólo se produjo un cruce de insultos y descalificaciones personales. Al menos Arturo Baldasano y Lorenzo Sanz sí me reconocieron en El Tirachinas que lo sucedido no ayudaba en absoluto al club, y que ninguno de ellos había estado a la altura de las circunstancias. Vuelvo a preguntarme en voz alta: ¿para quién eran necesarias las elecciones del Real Madrid? Eran necesarias para el ganador. Y el pasado 1 de julio no podíamos responder a esa pregunta con un nombre y un apellido, pero hoy ya estamos en disposición de hacerlo. Las elecciones del Real Madrid eran necesarias para don Ramón Calderón, que fue quien las ganó precisamente. Ganó Calderón y, al menos por unos cuantos días, también consiguieron hacer feliz al vicepresidente de la Asociación de Garajes. ¿Y el Real Madrid, qué? ¿Otra vez campeón de Europa? Seguro que lo será, pero no por lo que ocurrió el 2 de julio de 2006.
"¡Por dinero... No va a faltar!" Aún recuerdo esa frase de Fernando Martín en su primera rueda de prensa como presidente madridista. "¡Por dinero!"... Entonces levantó los ojos por encima de las gafas caladas y repasó a los periodistas uno por uno... "¡No va a faltar!"... Y, como decía Fernando Martín, por dinero no faltará. Ni tampoco por prestigio internacional. ¿Martín habría podido traer a Van Nistelrooy? ¿Y a Cannavaro? ¿Y a Emerson? Yo, sinceramente, creo que sí. Todos los futbolistas quieren jugar en el Real Madrid. Mijatovic, Hierro, Camacho, Del Bosque, Perico el de los palotes... Tanto monta, monta tanto. Me parece que lo mejor que se ha hecho hasta la fecha ha sido nombrar a Míchel director de la Ciudad del Fútbol de Valdebebas. Eso y prescindir de Emilio Butragueño y Benito Floro.
Postdata: Golito de Raúl. El gran capitán empieza a funcionar. Fue el mejor. ¿Alguien quiere decir algo?3 de Agosto de 2006 - 19:11:44 - Juan Manuel Rodríguez - 11 comentarios
Que me perdone el señor Joan Plaza si le ofendo, o que no me perdone si él no quiere, pero, en principio, el cambio parece suicida: Bozidar Maljikovic, uno de los entrenadores más prestigiosos y efectivos de Europa, por su ayudante. Y, aunque sea el "hermano pobre" del club, al entrenador de la primera plantilla del Real Madrid de baloncesto hay que exigirle exactamente los mismos requisitos que al de la primera plantilla de fútbol. Ha de ser un técnico de caché internacional, que haya demostrado en anteriores equipos que su sistema de trabajo funciona, ha que tener una imagen consolidada y debe conocer lo que representa dirigir al Real Madrid y cómo funciona por dentro un club tan complejo como el merengue.
Por si no fuera suficiente con mis comentarios en la Cadena COPE y mis artículos en Libertad Digital, reitero aquí otra vez, para despejar cualquier duda al respecto, que Fabio Capello no me gusta ni un pelo. Pero eso no me impide reconocer que el italiano es un entrenador con caché internacional que ha demostrado antes de venir al Madrid que su sistema de trabajo funciona. A mí el fútbol que preconiza Capello no me gusta, lo que no le impide reunir todas y cada una de las características necesarias para dirigir un vestuario con tantas aristas como el merengue. Carlos Queiroz no reunía esas características. Vanderlei Luxemburgo tampoco. El señor Plaza, menos aún. Por eso decía ayer que Joan Plaza era el Queiroz de la sección de baloncesto.
Pongamos las cosas en su sitio. El propio Plaza se ha dado cuenta de que es una solución de emergencia, el "puro" de una pantagruélica comida en la que ha habido entrantes, primer plato, segundo plato, postres variados, pastas, café y varias copas. De entrada, Martín y Herreros han demostrado su inutilidad a la hora de conseguir que un entrenador de prestigio aceptara la oferta del Real Madrid. ¿Por qué lo ha hecho Plaza? Porque, según él mismo ha declarado, "tiene hambre". Como Queiroz. Y Luxemburgo. Y Floro en su día. Ellos también llevaban treinta años preparándose. Ellos también se sorprendieron cuando, al otro lado del teléfono, una voz les dijo: "Llamamos del Real Madrid". Todos ellos se dieron el batacazo. O, para ser exacto, se lo pegó el club. Le deseo a Plaza toda la suerte del mundo. El dice que ha trabajado mucho para llegar a este momento. Pero el trabajo, querido Joan, no es suficiente. Como en la legión el valor, aquí el trabajo se supone. En el Real Madrid tienes que trabajar, sí, pero también tienes que ganar títulos. Maljkovic ganó una Liga y le echaron a la calle. Parece que caía mal. Imagínate cómo está el patio.2 de Agosto de 2006 - 18:01:29 - Juan Manuel Rodríguez - 9 comentarios
Se me ocurre que a quien debería haber fichado verdaderamente el señor Divac es, por ejemplo, al argentino Walter Herrmann, concentrado durante todos estos días con la selección de su país a la espera de que arranque por fin el Mundial de Japón. Aunque eso supondría un par de problemillas, nada grave en realidad, no vayan a creerse. El primer obstáculo sería localizar al propio señor Divac. ¿Dónde está? ¿Volverá? ¿No volverá? ¿Está trabajando para el Real Madrid o sigue resolviendo asuntos personales? ¿Estuvo aquí sólo para hacerse la foto? ¿Quién está al mando de la sección? El segundo obstáculo, mucho menos importante que el anterior, consistiría en convencer a Herrmann, un tío "con un par" todo sea dicho de paso, para que no se fuera a Charlotte con un tal Michael "Air" Jordan. Pero, en sustitución del gran Herrmann, "Martín y Herreros S.A.", dúo que está supliendo al parecer al missing Divac, ha recomendado el fichaje de Alex Mumbrú, un chaval fenomenal, un tío encantador que ya anduvo por aquí hace algún tiempo.
Están empeñados los actuales dirigentes de la sección, sean estos quienes sean y se encuentren donde se encuentren, en darle la vuelta al proyecto que encabezó Bozidar Maljkovic como si de un auténtico calcetín se tratara. ¿Qué quiere decir eso? Sólo Dios lo sabe. Aunque, por los datos que obran en nuestro poder, sinceramente no creo que quiera decir nada bueno. Primero le dicen a Maljkovic que sigue. Luego le echan a la calle. Se supone que tienen para él un sustituto idóneo, pero no. Le ofrecen el puesto a García Reneses, pero éste decide seguir en el Juventud de Badalona. Le ofrecen el cargo a Repesa, pero se queda en la Lega italiana. Se fijan en Oktay Mahmuti, pero el Efes Pilsen no le deja irse. ¿Solución? Contratar a Joan Plaza, segundo de Maljkovic, otro Carlos Queiroz ¿Explicación del club? "Sería un nuevo paso en la españolización del equipo". ¡Toma Jeroma pastillas de goma que son para la tos!
Confiaremos hasta el final. Si de algo tiene que entender Ramón Calderón, digo yo, es de baloncesto justamente. No en vano fue el responsable de la sección durante la presidencia de Florentino Pérez. Calderón fue, por cierto, el primero en proponer que el Real Madrid de baloncesto se hiciera cuanto antes con una franquicia de la NBA. Pero, como ya dije hace algunos días, antes de jugar en la NBA sería preferible ganar la Liga ACB para así poder luchar luego por la Euroliga. Manos a la obra. Pasito a paso. Primer objetivo: localizar a Divac. Segundo objetivo... ¿no sería posible convencer a Maljkovic para que volviera?2 de Agosto de 2006 - 08:51:13 - Juan Manuel Rodríguez - 10 comentarios