Menú

Imitando a Agüero

Hace tres meses, Enrique Cerezo dijo que el único futbolista que se había ido mal del Atleti había sido Agüero. Y añadió: "Por tonto". Por muy tontos o por demasiado listos, los futbolistas acaban jugando siempre donde quieren, como bien sabe el propio Cerezo. El otro día, en una entrevista concedida a L'Equipe, el dueño del Mónaco decía que Mbappé iba a decidir su futuro. Y es verdad. Si alguien pone 120 millones y el chico quiere irse, se irá. Y si alguien pone 120 millones pero el chico no quiere irse, no se irá. Manda el futbolista. Pero también es cierto que, aunque mande el jugador, te puedes ir de un sitio bien, mal o regular. Özil, por ejemplo, se fue mal del Madrid. Di María también. Y Robinho en su día. Xabi Alonso se fue bien, y eso que fue de la noche a la mañana. Y el Niño Torres se fue bien del Atleti. Así que el jugador tiene que decidir si quiere irse o si se quiere quedar y, en el primer caso, cómo se quiere ir, si bien o mal.

Griezmann es un futbolista espléndido, un jugador del que se hablaba muy poco en la Real Sociedad y al cual pusieron en el mapa del fútbol mundial tanto el interés del Atlético de Madrid como el trabajo de su entrenador, el Cholo Simeone. Griezmann se ha beneficiado de todo eso para revalorizar su caché, que le ha llevado a poder "comer en la misma mesa" que Cristiano o Messi, y, aunque el jugador ha sabido mantenerse siempre en un segundo plano, Antoine lleva dos días de auténtico despropósito, 48 horas que, si acabara quedándose finalmente, lo que ahora mismo ya parece una verdadera entelequia, debería explicar muy bien a una afición que siempre le ha adorado. El juego no consiste en saber si se quiere más a papá o a mamá. El juego no consiste en ir a una tele a decir que si viene el Manchester United a por ti, y en una escala del 1 al 10, tienes un 6 de posibilidades de irte, pero que el Atleti tiene un 7.

Leer más...

La Liga menor número 33

El sábado escuché decir a Javier Ares que la Liga era un título menor. Así, como suena, sin preoperatorio ni anestesia previos. Por las bravas. Y a su colaborador Mister Chip ratificándolo: "Lo duro de las dos Ligas perdidas en Tenerife fue que al año siguiente no podías jugar la Copa de Europa, no como ahora". Efectivamente, la Liga ha sido un título menor muchas veces a lo largo de su historia, en concreto 33, que es el número de veces que la ha ganado el Real Madrid. Cuando la Liga la gana el Barça es la más potente del mundo, y ni qué decir tiene que cuando la ganaron el Atlético de Madrid, el Depor, la Real Sociedad o el Athletic fue un canto a la generosidad, una oda al trabajo bien hecho.

Porque todo, y no sólo la Liga, es menor cuando lo gana el mejor club deportivo del mundo. También la Copa de Europa, que hubo incluso una vez que el Madrid la ganó de forma vergonzante. Y sí, lo verdaderamente trágico de aquellas dos Ligas perdidas en Tenerife en el último partido fue que al año siguiente no se jugaba la Copa de Europa. Lo recuerdo como si fuera ayer, todos los madridistas hablando a la mañana siguiente del palo enorme que suponía no disputar la Copa de Europa y no del martillazo que acababan de recibir. En los bares no había otro tema de conversación. Tampoco se habló nada de la actuación de García de Loza y de Gracia Redondo, colaboradores necesarios de aquellas dos Ligas mayores que se llevó el Barça. Tanto uno como otro pidieron perdón el otro día en Marca. Me parece bien que sólo hayan tardado 25 años.

Leer más...

Sampaoli hace un Bielsa

Uno puede irse de los sitios bien, mal, regular o puede irse como va a hacerlo Jorge Sampaoli del Sevilla, fatal y acusando a otros (curiosamente a los mismos periodistas sevillanos que lo encumbraron, como suele suceder casi siempre en estos casos) de que se traslade hasta la afición la imagen de un entrenador interesado, que va a lo suyo, incapaz de mantener la palabra y que no tiene el menor remordimiento en dejar tirado al Sevilla. O sea: el nuevo y flamante seleccionador de Argentina no quiere que se traslade al exterior la verdad de lo sucedido. Porque, por mucho que lo desmintiera en su momento, Sampaoli lleva yéndose del Sevilla desde hace meses, en concreto desde que el Leicester noqueó al equipo andaluz en la Champions y a raíz de que la federación de su país pegara un silbidito.

Sampaoli ha hecho en realidad "un Bielsa", que es el faro que guía a toda esta escuela de filósofos, y la AFA ha repetido con Jorge una operación muy similar a la que llevó a cabo Marcelo en 1988 con el Espanyol, aunque en aquella ocasión no aguantara hasta el final de la Liga, como ahora, y su marcha fuera bastante más agresiva. En agosto llamaron a Bielsa para que se hiciera cargo de la selección y el "loco" se encargó de tensar la cuerda lo suficiente como para que en el club blanquiazul llegaran a la conclusión de que lo mejor para todos era dejarle volar. Y voló. Voló Bielsa de España para dejar luego tirado al Olympique de Marsella y, más tarde, a la Lazio. Un especialista. Un profesional.

Leer más...

Cristiano llega como un MIG-25

Si hay algo en lo que coinciden todos los jugadores del Madrid es en que, parafraseando a Isco, han llegado como aviones al tramo final de la temporada. Decía Capello que al equipo de Zidane le llegan muchas veces, y tiene razón, pero en el Real no eluden el intercambio de golpes, sabedores de que al final, en un tanto por ciento muy elevado de partidos, la balanza acabará inclinándose de su lado. Con 0-2, el Madrid encajó el 1-2 y entonces, apremiado por la posibilidad de un empate que obligaba a ganar en Málaga, Benzema hizo el tercero. Guidetti marcó en el minuto 69 y el 1-3 llegó un minuto después, y ahí se acabó la historia. Al Celta de Vigo, cuya afición estuvo de diez, no se le puede reprochar absolutamente nada, si acaso que sus jugadores estuvieran un pelín sobreactuados, excitados por Abel Caballero, sin lugar a dudas el malo-malísimo de una película a la que, en mi opinión, le ha sobrado metraje.

Como dice Zidane, la Liga no está ganada. Encarrilada sí, ganada no. Falta un punto. Sólo un punto. Es improbable que, jugándose lo que se juega el Madrid, el Málaga se imponga al equipo madridista, pero no es imposible. Aunque son de otra generación, los jugadores tienen entre ceja y ceja lo sucedido en Tenerife. Y, además, dos años seguidos. Entonces también era improbable... pero el Barça acabó ganando el campeonato. De ahí que todos tengan interiorizado que, para ganar la Liga, el Real Madrid iba a tener que ganarlo todo, Sevilla, Celta y Málaga. A La Rosaleda irán a ganar porque si salen a empatar pueden acabar perdiendo. Y, por cierto, ocurra lo que ocurra, la temporada del Madrid habrá sido notable.

Leer más...

Pepe: primero le matan y luego quieren homenajearle

Curioso. Aquellos que pretendían sacar a Pepe de España por la noche en un helicóptero del ejército y hasta arriba de somníferos son los mismos que ahora se llevan las manos a la cabeza porque el defensa portugués no haya podido despedirse del Bernabéu en condiciones y critican que el Real Madrid del desalmado Zinedine Zidane, a quien se le acaba de ocurrir la majadería de centrarse en la Liga y en la Champions y no en los homenajes individuales, no haya pensado en dicho evento, trascendental sin lugar a dudas para la historia del centenario club. Hace mes y medio que Pepe, cuyo concurso le habría venido fenomenal a Zizou en este tramo final del campeonato, tuvo la mala suerte de fracturarse dos costillas, y ya entonces se dijo que sería muy difícil que volviera a jugar con el Real en lo que quedaba de temporada.

Desde entonces, el bueno de Pepe ha amagado con volver... pero siempre ha retrocedido en su recuperación. Si el otro día Zidane no contó con él fue por la sencilla razón de que no se encontraba en condiciones, no tenía el alta médica y, por lo tanto, tampoco podía tener el alta competitiva. Pero, jugándose un doblete que el Real Madrid Club de Fútbol no consigue desde hace más de medio siglo, está claro que todo eso queda oscurecido sin duda ante el sentido homenaje a Pepe que aquellos que le llevan matando deportivamente hablando desde que llegó a nuestro país consideran urgente tributarle ahora al jugador, precisamente cuando está a punto de marcharse para siempre.

Leer más...

Vigo y Málaga, dos avisperos

Vigo, Málaga y Cardiff. Tres finales para dos títulos, la Liga, que se resiste desde que la ganara en su momento el ultradefensivo José Mourinho con un paradójico record histórico de puntos y de goles, y la Champions, de la que es vigente campeón. Vigo, Málaga y Cardiff. Como bien dice Zinedine Zidane, el Real Madrid aún no ha ganado nada... pero está en disposición de conquistar los dos títulos más importantes. Los antimadridistas dan por descontada la Liga para el equipo merengue pero lo hacen con la boca pequeña, frotándose en secreto las manos por si salta la liebre (Celta y Málaga vencieron al Barça) y pueden humillar aún más al Real. Yo no doy por hecho absolutamente nada y habrá que ir a ganar tanto a Balaídos como a La Rosaleda, dos avisperos convenientemente agitados por la irracional e ilegal suspensión de un partido por parte de un alcalde, el primero, y la presencia de Míchel en el banquillo malagueño, el segundo.

El Real Madrid, pues, ha hecho sus deberes, ha hincado los codos durante todo el año y ahora se encuentra en disposición de sacar matrícula de honor si es capaz de rematar la faena. El Real Madrid ha hecho sus deberes... pero la federación y la Liga de Fútbol Profesional no los han hecho en absoluto. En su día dije que si el equipo blanco no ganaba esta Liga deberíamos considerarla corrompida, y hoy me ratifico en todo lo dicho. Porque el Madrid deberá jugar el miércoles en el primer avispero, el de Vigo, después del partido contra el Sevilla en casa, que hasta el 3-1 no estuvo cerrado, y, sin solución de continuidad y, lo que es aún peor, sin descanso, el domingo en el segundo avispero, el de Málaga. El otro equipo que se juega la Liga, el Barça, tendrá una semana completa de descanso mientras que el Madrid sólo tendrá tres días. Y todo por orden del señor alcalde.

Leer más...

Mourinho... cuatro años después

Hace casi cuatro años ya (20 de mayo de 2013) que Florentino Pérez anunció que José Mourinho se iba del Real Madrid al final de aquella temporada. ¡Bingo!... Quienes llevaban persiguiendo al portugués desde que llegó a España, que son los mismos que persiguieron a Cristiano y a Pepe y que ahora persiguen a Benzema y a Bale y que han perseguido y perseguirán siempre, haga lo que haga, al mismísimo presidente del club, cobraban al fin su pieza. Cuatro años sin Mourinho. Recuerdo que cuando se fue me preguntaron qué iba a hacer sin él y siempre respondía lo mismo: "La pregunta no es qué voy a hacer yo, que eso lo tengo claro, la pregunta es qué van a hacer ellos". Y así es: tres entrenadores, dos Champions, dos Supercopas y dos Mundiales después, los odiadores de Mourinho, aquellos que decían que sólo se referían a él porque dirigía al Madrid y que en cuanto abandonase nuestra Liga dejaría de ser noticia para ellos, siguen obsesionados.

Es un hecho que el United no está jugando bien al fútbol, cualquiera que haya visto tres partidos del equipo de Mourinho en la Premier puede dar fe de ello. Pero, sin jugar bien al fútbol, ya ha ganado dos títulos, la Community Shield en verano al Leicester y la Copa de la Liga en febrero al Southampton en Wembley, y, tras eliminar en semifinales al Celta de Vigo, ya está en la final de la Europa League, que jugará contra el Ajax de Amsterdam, otro clásico. Sin jugar bien, sin hacer un fútbol espectacular, Mourinho podría acabar esta temporada consiguiendo un triplete. De acuerdo, la Community Shield no es la FA Cup, la Copa de la Liga no es la Premier y la Europa League no es la Champions League, pero en un año de transición, irregular y con problemas, el United podría arrancar tres títulos. Conviene recordar que Pep Guardiola, que iba a cambiar de arriba a abajo el fútbol inglés, no va a conseguir ninguno en su primer año.

Leer más...

Centrémonos en odiar a Bale

Nada más pitar el infumable Çakir el final del partido, y ahí está la videoteca para dar testimonio de esto que digo, tuve meridianamente claro que irían a por Gareth Bale, y no porque estuviera especialmente inspirado ese día sino porque la maldad boba es transparente. Aparcada momentáneamente la ya tradicional inquina hacia Karim Benzema (¡cómo repudiar el jueves a un tipo que acaba de firmar el miércoles una de las jugadas más memorables de los últimos tiempos!), ahora todo el odio se vuelca hacia el jugador galés, que sigue recuperándose de sus molestias y al que pretenden convertir en un problema. Y van a seguir por ahí hasta que arranque la final del 3 de junio. Lo peor y más sangrante es que habrá madridistas que, una vez más, vuelvan a comprar esa mercancía caducada.

Por supuesto que uno puede tener una idea futbolística sana y creer sinceramente que el Real Madrid juega mejor con Isco o con Asensio que con Bale, pero habría que recusar por ejemplo a todos aquellos periodistas que desde el primer día, desde que el galés puso los pies en el aeropuerto de Barajas, decidieron tomarla con él. Y, obvio es decirlo, es poco creíble, por deshonesta, la opinión que al respecto pueda tener un informador que dijera, por ejemplo, que Bale no sabe jugar al fútbol o que no comprende el juego. Es como si Bale hubiera sido ajeno a las Champions, Supercopas o Mundial obtenidos por el Madrid cuando resulta que el jugador galés ha intervenido en casi todas y, en muchas de ellas, ha sido además una de sus principales y más destacadas figuras.

Leer más...

La flor del Madrid

Aún no había acabado el partido de vuelta de las semifinales y a Zinedine Zidane, la marioneta que el próximo 3 de junio disputará su segunda final de Champions consecutiva y que podría convertir al Real Madrid en el primer equipo en revalidar el título, ya se le venían encima un montón de problemas, no siendo el menor de ellos el hecho de que Isco se encuentre en un excepcional momento de forma y que, jugándose la final ante la Juve en Cardiff, que es la tierra natal de Bale, es probable que, si el galés se recupera a tiempo, el entrenador deba escoger entre dos grandísimos futbolistas. Afortunados Luis Enrique, Guardiola, Ancelotti, Emery o Simeone, que ya no tienen ningún problema y que no tendrán que decidir nada porque están eliminados.

No había más que ver la cara de inmensa felicidad de Simeone al entrar en la rueda de prensa posterior al partido para darse cuenta de que el Real Madrid es un club tan distinto, tan especial, que incluso deja contentos a los entrenadores de los equipos que va eliminando. Hay quien dice que la paz interior que exteriorizó el Cholo era sólo una pose y que estaba interpretando. Es posible, no lo sé. Pero, en contraposición al abatimiento con el que se le vio en la rueda de prensa de Milán, Simeone estaba hecho anoche un verdadero brazo de mar, posiblemente porque, a diferencia de Zidane, que aún tiene el problemón de la final de dentro de tres semanas, él ya no tiene nada que decidir. El Cholo goza de un blindaje mediático del que carece absoluta y totalmente éste y cualquier otro técnico madridista.

Leer más...

Twitter, Ramos, Gabi y Beverly Hills

La verdad es que no comprendí muy bien a Piqué cuando dijo aquello de que no le gustaban los valores que transmite el Madrid. Los valores son universales y, en el deporte profesional, imprescindibles para alcanzar cualquier meta, de modo que sin honestidad, sin esfuerzo o sin solidaridad es imposible triunfar. Así que las declaraciones de Piqué, como casi todas las suyas, sólo tenían un objetivo: ofender al madridismo. Algo parecido está sucediendo con la ola de mensajes que, desde el perfil oficial de Twitter del Atlético de Madrid, se lleva arrojando sobre el Real Madrid y sobre los madridistas desde hace una semana: "Luchamos por nuestros sueños sin que nadie nos regale nada", "Humildad, esfuerzo, equipo, rebeldía", "Te quiero por tus valores, no por lo que ganas"... y todo acompañado por la etiqueta "No lo pueden entender".

Del mismo modo que la pancarta aparecida el martes en el Bernabéu, la del "Decidme qué se siente", tuvo que contar necesariamente con el permiso de la directiva madridista, la cascada de tuits no se debe tampoco al escaso ingenio que pueda tener alguno de los inútiles que el Atlético de Madrid tiene al frente del departamento de incomunicación rojiblanco sino a los mandamases. Lo del martes me pareció una bobería y esto también me lo parece, pero ayer le preguntaron a Sergio Ramos sobre ello y Ramos respondió con lo de Beverly Hills, y más tarde apareció Gabi en escena para faltar al respeto a Ramos diciendo que igual el capitán del Madrid no había entendido la pregunta. Pero sí la entendió, vaya que si la entendió. Y la respuesta, por cierto, fue brillante, al contrario que los quejicosos lemas de campaña lanzados al aire a través de las redes sociales.

Leer más...

Herramientas