| Enviado a las 10/05/2008 10:02:19 | |
| Amenazando libertades | |
No voy a ser yo quien diga que un gobierno legítimamente elegido –sea con sabiduría o sin ella- no pueda promover las iniciativas legislativas que le parezcan oportunas. Creo firmemente en la división de esferas entre el Estado y la Iglesia, como también creo en la división entre el Estado y la Sociedad, o el Estado y la Persona. Es más, ya puestos, hasta creo que tendríamos que ir avanzando hacia una reducción del Estado como ente burocrático que lo quiere controlar todo. No, no voy a utilizar esas mis influencias de “lobby” eclesiástico tan perniciosas que nuestra querida Señora Vicepresidenta pretende deshacer en bien de la libertad de todos. Lo único que pretendo saber es por qué tienen que tocarlo todo y no se están quietos haciendo cosas más productivas. La Ley de Libertad Religiosa ha funcionado muy bien, hasta los acuerdos Iglesia-Estado desde su punto de vista han funcionado muy bien, ya que cuando los han incumplido hasta la saciedad la Iglesia no ha denunciado el acuerdo, sino que ha aguantado estoicamente las ocurrencias de gente que sabrán quizá muchas cosas, pero seguro que saben poco de Derecho Público Internacional. Pero la respuesta es muy sencilla: parcialidad. Lo que pretende la señora vicepresidenta es que España sea un rancio –muy decimonónicamente rancio- Estado confesional. Porque la Ley de Libertad Religiosa garantiza que tienen los mismos derechos y deberes ante la ley por sus creencias en materia religiosa los católicos, los protestantes, los musulmanes, los judíos, los que crean en lo que les parezca y los ateos cómodos (agnósticos) o los militantes (laicistas). Tan confesional es el Estado que surge de la victoria del 30 de abril de 1939 como el que pretenden instaurar en estos momentos. Que dejen las cosas como están. Si no van a ser capaces de crear más profundización entre las libertades y el fenómeno religioso, que lo dejen como está. Estamos en la tónica usual de los últimos cuatro años. Hacen y con sus palabras dicen exactamente lo contrario de lo que se pretende. Dice la Señora Vicepresidenta que hay que “garantizar las libertades de todos”. No sabía que yo estaba coartando la libertad de nadie, pero se ve que tengo un poder de persuasión irrefrenable. A veces lo tengo, para que nos vamos a engañar, pero no precisamente debido a mí, sino al Evangelio que muy deficientemente por mi parte procuro proclamar. Pero no sé si con el Evangelio llevo un par de Sargentos de la Guardia Civil. La próxima vez echaré un vistazo hacia atrás por si acaso. Por cierto, y sin ánimo de vulnerar la libertad de nadie, ¡viva San Juan de Ávila, patrón del clero secular español! |
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| Enviado a las 07/05/2008 18:17:43 | |
| Llévame Luz Amable | |
Quisiera abrir este blog con una traducción al español de Lead Kindly Light, del Cardenal John Henry Newman. Un pequeño detalle para un hombre al que admiro profundamente, modelo de amor a Dios y a su patria, Inglaterra, que por amor a la verdad vivió un proceso de búsqueda donde la coherencia se convirtió la mejor de sus aliadas. Guíame, Luz Amable, entre tanta tiniebla espesa, ¡llévame Tú! Estoy lejos de casa, es noche prieta y densa, ¡llévame Tú! Guarda mis pasos; no pìdo ver confines ni horizontes, solo un paso más me basta. Yo antes no era así, jamás pensé en que Tú me llevaras. Decidía, escogía, agitado; pero ahora ¡llévame Tú! Yo amaba el lustre fascinante de la vida y, aún temiendo, sedujo mi alma el amor propio: no guardes cuenta del pasado. Si me has librado ahora con tu amor, es que tu Luz me seguirá guiando entre páramos y lodazales, riscos y torrentes, hasta que la noche huya y con el alba estalle la sonrisa de los ángeles, la que perdí, la que anhelo desde siempre.
Que esta Kindly Light, esta Luz Amable, se extienda por este espacio de Lux Amabilis. |
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