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Enviado a las 22/02/2008 00:55:55
De subvencionado a "oscarizado"
Ahora que se acerca la entrega de los premios ms importantes del cine mundial, a mi me gustara saber cul va a ser el comportamiento de los cada da ms habituales artistas espaoles que son invitados a la fastuosa gala. Este ao el turno le toca como nominado a Javier Bardem, hijo de Pilar Bardem -cmo viste el apellido materno!-. Tengo la esperanza de que podamos verlo lucir un espectacular esmoquin estas prendas siempre son espectaculares, salvo excepciones que rozan lo indecoroso- mientras recoge una estatuilla dorada.
Pero he de confesar que he perdido la esperanza de verlo pasear por la alfombra roja con una pegatina pegada en el pecho que diga NO A LA GUERRA. Y me encuentro desconsolado. No creo que lo haga porque probablemente all, en los Estados Unidos, en donde los intelectuales que dirigen o actan tienen en cuenta que viven del pblico que va a ver sus pelculas. Y, en caso de que Javier Bardem apareciese con una de esas pegatinas, no lo volveran a contratar ni para limpiar los plats.
En Espaa es otra cosa. Aqu, a los que llevaron la pegatina en la pattica gala de la alfombra verde con marca de gisqui, luego los compensaron con suculentas subvenciones. La taquilla es lo de menos. El cine es un arte y, por tanto, hay que mantenerlo a toda costa. Para los que no tengan muy claro el concepto de subvencin en esto del cine les comento que no slo el Ministerio de Cultura las otorga. El ingente dficit de RTVE se encarga de ayudar mucho. Acurdense de mi cada vez que vean el logotipo del ente pblico en un cartel de una pelcula o en los crditos finales.
Claro que realizar este anlisis desde el punto de vista de las subvenciones sera un error. En Espaa el pblico respalda este tipo de iniciativas/protestas. Ni que decir los compaeros de profesin, tan solidarios ellos. Cuando Alberto San Juan pidi el cierre de la Conferencia Episcopal cosa que tampoco hara al recoger el oscar, mayormente porque a este si lo invitan algn da ser para que barra el suelo despus de la gala-, sus compaeros de profesin, esto es, los recaudadores de subvenciones, lo aplaudieron mucho.
No son slo los depredadores del presupuesto del Estado los que se sienten reconfortados con la pegatina de turno y con las proclamas anti-eclesisticas, por otra parte tan manidas desde lo de la Mala Educacin. Miles de espaoles de a pie sonrieron al escuchar al actorcillo. Porque en Espaa lo progre sigue vendiendo, y mucho. Ser anti-clerical confiere a muchos de mis paisanos una actitud rebelde, transgresora, decididamente izquierdista. Ser de izquierdas y religioso es casi un pecado mortal en la lgica guerracivilista de los parsitos fiscales que van a estas galas. Tan sobrados ellos. Lo que se lleva es el atesmo practicante, elevado a los cielos de lo polticamente correcto.
Pero esta izquierda meditica, tan de pose, tan de rebao de seguidores ciegos, tan de odios preconstitucionales, a la hora de lucir palmito no escatima en gastos. Desde los trajes de Dior a los esmquines de Armani. Viajan en primera clase y slo beben Vega Sicilia y Dom Prignon. Por eso todos estos, cuando van a la Meca del Cine, se vuelven muy polticamente correctos, es decir, que ni por casualidad se les ocurre hablar de poltica. Es que all lo que manda es la taquilla no las subvenciones.
Bardem en Espaa sacaba pecho anti-blico porque saba que no lo iban a dejar de contratar. Al contrario. Gan adeptos entre la adocenada masa de la izquierda moderna. Esa que no vivi la Guerra Civil, pero que la extraa mucho. El candidato a la estatuilla en Espaa luce anti-americanismo en santa compaa de su madre, lder espiritual del movimiento y, a la sazn, actriz secundaria en una serie de TVE. Ese mismo anti-americanismo que se tiene que tragar ahora cada vez que se pasea por las alfombras imperialistas, que dira Fidel Castro, a la sazn dictador retirado de Cuba.
Ojal que le den el premio y que tenga los arrestos de gritar contra el propio Bush. Yo me espero lo primero, pero no me creo lo segundo.


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Enviado a las 28/05/2007 04:48:09
Oxigeno para Rajoy, aviso para Rodríguez
Conocidos los resultados de las elecciones municipales y autonmicas me atrevo a realizar un anlisis a vuelapi de los mismos. Seguramente que estos primeros comentarios se vern corregidos y mejorados por las aportaciones de los que leen esta lneas, amn de por las alianzas que se formalizarn en las prximas horas, o das. El PP ha ganado las elecciones. Ha sido una victoria mnima, pero la primera de la era Rajoy, con lo cual el presidente del Partido Popular agarra un poco de oxigeno ante un panorama previo bastante sombro y en el que su liderazgo estaba ms que cuestionado. As los populares se mostraban exultantes en la noche electoral, si bien creo que maana con ms sosiego, debern empezar a trabajar para mantener algunos ayuntamientos, amn de Navarra y Baleares. Ni que decir tiene que adems Rajoy deber analizar lo sucedido en referencia a los liderazgos internos. Hoy Rodrguez ni siquiera ha salido a dar la cara, todo un sntoma del tipo de liderazgo que representa: siempre para las maduras, nunca para las duras. Ha mandado a Fernndez de la Vega con el mensaje claro de que esto no tiene nada que ver con el Gobierno. Nadie se lo cree y menos an cuando victoria popular ha sido arrolladora en los puntos en los que el PSOE, y ms concretamente Rodrguez, haba puesto ms empeo. Me refiero a Madrid y Marbella, en donde el PP ha arrasado literalmente a los candidatos de Rodrguez. Lo de Sebastin ha sido la crnica de una muerte anunciada. Aviso en toda regla, por tanto, para el PSOE que ha decidido mirar para otro lado y ya piensan en amarrar las alianzas que vienen y con quien haga falta, como viene siendo habitual. En los medios oficiales y oficialistas no han parado de insistir en los retrocesos del PP en algunas capitales de provincia y autonomas. Incluso han llegado a insinuar que el PSOE ha sido el ganador de los comicios, cuando uno de los locutores de la cadena de televisin que pagamos entre todos ha afirmado que el PP se ha autoproclamado vencedor de las elecciones. Por supuesto los medios del otro lado han minimizado las prdidas populares. ETA entra con fuerza en los ayuntamientos De lo que no han dicho absolutamente nada en los medios progubernamentales ha sido de los excelentes resultados logrados por el partido sucesor de Batasuna al que Rodrguez ha permitido presentarse a las elecciones, ANV. Los representantes polticos de ETA han logrado un buen nmero de concejales y ocho alcaldas por mayora absoluta, seguro que alguna ms cae en sus manos en los prximos das. Toda una alegra para Otegui que ha confirmado que la izquierda proetarra ha logrado "records histricos jams alcanzados". Se consuma la desvergenza con el visto bueno generalizado de la izquierda nominal espaola. Para mayor insidia los terroristas sin antecedentes penales hoy han abucheado en los colegios electorales a los lderes de los partidos democrticos vascos, incluidos a los que les prestan su apoyo de forma tcita o expresa. Sinceramente, me he alegrado al ver las imgenes de Patxi Lpez escoltado ante los insultos de sus interlocutores.

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Enviado a las 22/05/2007 20:56:15
Ahora los corruptos dan lecciones ética
Hace unos das tuve la oportunidad de compartir una interesante sobremesa con una de las personas que ms conocen del funcionamiento de la educacin pblica en Costa Rica. Se trata de don Fernando Durn, que fue rector de la Universidad de Costa Rica (UCR) y ha continuado vinculado a la formacin desde que dej de fungir como rector. Durn seal como uno de los grandes problemas que ha generado el declive actual que sufre la educacin bsica en el pas la imposibilidad de muchas familias para adquirir los libros de texto a sus hijos en edad escolar. Pero esta grave deficiencia no es un mal endmico del sistema educativo costarricense. Hace algunos aos, cuenta el ex rector, con el apoyo de una institucin de ayuda internacional a la educacin, se form un equipo de profesionales para la creacin de libros de texto pblicos bajo el amparo de la UCR. As se publicaron los textos para todos los cursos de educacin primaria, los cuales eran prcticamente gratuitos. Esta iniciativa supuso un duro varapalo para la editorial privada que hasta el momento, en rgimen de cuasi monopolio, dominaba el mercado y tena asegurados unos ingresos casi fijos. La editorial no se qued de brazos cruzados y emprendi su particular cruzada para recuperar el mercado perdido. Primero con los propios maestros en los colegios a los que empez a pagar comisiones por imponer sus textos y frente a los oficiales a sus alumnos. Pero no dio demasiado resultado, as que continu con el pago a funcionarios del Ministerio de Educacin Pblica (MEP), adems de a los maestros, para que se quejasen de la mala calidad de los textos gratuitos. La estrategia fue dando sus frutos y las autoridades, ya corrompidas por el dinero de la editorial, terminaron por retirar los textos pblicos del mercado y dejar que los maestros recomendasen otros previamente supervisados por el MEP. As se lleg a la situacin actual en la cual se estima que en torno a un 40 por ciento de los alumnos de educacin primaria no tiene libros de texto. Costa Rica es el pas de Amrica Latina con mayor ndice de alfabetizacin, alrededor del 97 por ciento, pero saber leer y escribir no basta en un pas que pretende asomarse al desarrollo econmico. Con esta perspectiva el nuevo gobierno costarricense decidi rescatar los viejos textos, revisarlos y colgarlos en Internet para que pequeos impresores pudiesen descargarlos, imprimirlos y venderlos a un precio limitado. De esta forma la Red permitira que ms nios accediesen a los libros de texto. Esa iniciativa se puso en marcha hace cerca de un ao, pero ya se pueden imaginar que no han cesado de salir trabas en los despachos del MEP responsables. Por supuesto, la editorial ha hecho su trabajo antes de que el fuego se extendiese. No s si algunos lectores habrn adivinado que la editorial a la que se refera don Federico era a la cabecera educativa del todopoderoso Grupo Prisa, Santillana, la cual se expandi por toda Latinoamrica gracias a los fondos de ayuda al desarrollo del Estado espaol en tiempos de Felipe Gonzlez. Ah es donde agarr pulmn financiero el grupo del seor Jess (de) Polanco, el gran valedor de la izquierda espaola, ese que no tiene empacho en erigirse como abanderado de la democracia y la independencia. Ese mecenas de la intelectualidad izquierdista patria cuyo ejemplo de bajeza seguramente no es ms que unode los desmanes ejecuta en los diferentes mercados en los que opera su empresa educativa. Tiene gracia que los que se ponen la camiseta de la igualdad, de la solidaridad, de la pluralidad, no sean ms que vasallos de un imperio forjado a base de sustraer, por medio de la corrupcin ms vergonzosa, los recursos de los ms dbiles. Resulta paradjico que se nos presenten con el ms mnimo grado de autoridad moral aquellos que se sirven de la pobreza en Latinoamrica para enriquecerse, aquellos que han amasado una fortuna por medio de los ms viles instrumentos y soslayando cualquier principio moral bsico. Me parece pattico que los que se nutren de la propaganda disfrazada de informacin que sale de los medios de comunicacin de este grupo asentado en la vileza quieran venir a darnos lecciones de tica.
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Enviado a las 08/05/2007 01:48:11
¿Quién miente en España?
Desde aquella fatdica noche para la democracia espaola en la que se viol de forma vergonzosa la sagrada jornada de reflexin, el PSOE ha enarbolado la bandera del gobierno/oposicin, seal de que an pretender rentabilizar el latiguillo que tanto xito les dio el 14 de marzo de 2004, acusando continuamente al PP de mentir. Si atendemos a las comparecencias de los portavoces habituales del partido en el poder, bsicamente Mara Teresa Fernndez de la Vega, Jos Blanco y Diego Lpez Garrido, la palabra mentira es la que ms emplean para referirse al principal partido de la oposicin. Segn los portavoces socialistas el PP siempre miente. Miente cuando habla del estatuto cataln, miente cuando habla de terrorismo y hasta miente en el precio del caf matutino con el que los espaoles compartimos opiniones en el intermedio laboral. Es el argumento ms convincente que podemos escuchar a la vicepresidenta cuando se le pregunta por las crticas de la oposicin al hilo de cualquier asunto. En el tremendo lo de la CNMV el partido de Mariano Rajoy tambin menta, as que tuvieron que convertir en mentiroso a Manuel Conthe. Todos mienten. Recuerden que segn Rubalcaba los espaoles quieren un gobierno que no les mienta, frase lapidaria que retumb la noche de reflexin previa al ascenso al poder de Rodrguez Zapatero. Todo este asunto de la presentacin de candidaturas de partidos de la izquierda radical vasca ha vuelto a permitir al PSOE utilizar la palabra mgica en su discurso. Pero el tiro le est saliendo por la culata y parece que la mentira ha cambiado de bando. En primer lugar, desde hace varios meses el Gobierno insiste en que las decisiones tomadas por diversos fiscales de no actuar contra dirigentes del entramado poltico-terrorista de ETA, nada tienen que ver con presiones o instrucciones desde el Poder Ejecutivo. Sin embargo, en un reciente mitin, el propio Rodrguez seal que pondra a trabajar a fiscales y abogaca del Estado para que se cumpliese la Ley de Partidos. En definitivas cuentas, el presidente admiti la injerencia de su Gabinete en las decisiones de la fiscala. A continuacin tenemos el caso concreto de los recursos presentados por fiscales y abogados del Estado contra determinadas listas de los partidos Abertzale Sozialisten (AS) y Accin Nacionalista Vasca (ANV). Como el propio Rodrguez afirm se impugnaron una serie de listas de estos partidos, los cuales no slo presentan en casi todas sus candidaturas a miembros de la ilegalizada Batasuna, sino que en el caso concreto es un partido que lleva ms de veinte aos inactivo y ahora tiene capacidad, de la noche a la maana, para presentar ms de 200 con cerca de 2.000 personas en total. Pero no se intent frenar la postulacin de ambos partidos. El Tribunal Supremo (TS) ha dictado auto en el cual, efectivamente ilegaliza las listas que el Gobierno, por medio de sus fiscales y abogados, solicit. Con esa lista Rodrguez nos hizo creer que se estaba haciendo todo lo posible para que los socios polticos de ETA no concurriesen a las elecciones del prximo 27 de mayo. Sin embargo el TS en su auto de impugnacin de las candidaturas de AS y ANV dice lo siguiente: "Ante la hiptesis de que un partido poltico presentara candidaturas con el nimo de defraudar los efectos de la ilegalizacin de otro partido (...), quebrantando la sentencia de ilegalizacin, el cauce que el ordenamiento jurdico ofrece para salvaguardar la eficacia de la sentencia el de la solicitud de ilegalizacin del nuevo partido -o del que, sin ser de nueva creacin, sea aprovechado con el mismo designio elusivo-". Caben pocas interpretaciones al texto literal del auto. Efectivamente el TS ha dado la razn al Gobierno impugnando las listas solicitadas, pero por qu el Gobierno no solicit la retirada de la totalidad de las candidaturas de AS y ANV como el propio TS seala en su sentencia?. Pues a pesar de todo, Jos Blanco dice que el PP miente y el presidente insiste en que el TS ha respaldado su actuacin. Nada ms lejos de la realidad, por mucho que lo diga el Ministro de Justicia o lo intenten maquillar los medios oficiales y oficialistas. En este asunto alguien ha mentido y creo que ahora se intenta poner el ventilador para confundir a la opinin pblica. El tercer asunto va vinculado a ste de las listas. Porque el tema de las listas no es cuestin balad. Hay mucho dinero en juego en estas elecciones y ETA anda corta de efectivo. Rodrguez viene negando el avance de las negociaciones con la banda terrorista desde que sta hiciese saltar por los aires el proceso y el aparcamiento D de la T4 de Barajas- en diciembre. Pero todas las seales indican precisamente lo contrario. Desde la libertad de facto de Iaki de Juana, hasta la velada luz verde a la concurrencia de Batasuna a las urnas en las prximas municipales y autonmicas. Nuevamente parece que alguien miente y parece que estamos muy cerca de saber quin es. http://pakithor.blogspot.com
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Enviado a las 17/04/2007 16:31:51
A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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Enviado a las 17/04/2007 16:31:51
A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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Enviado a las 17/04/2007 16:31:15
A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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Enviado a las 17/04/2007 16:31:05
A vueltas con la república
El sbado pasado se celebr el LXXIV aniversario de la proclamacin de la II Repblica Espaola. Como cada ao surge, adems del folclrico desfile de banderas tricolores -tan polticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en Espaa. Ya en este mismo blog hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuacin de la monarqua en Espaa. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, contino pensando que la monarqua espaola ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento meditico rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiacin pblica. Existen decenas de grandes compaas que se pelearan por incorporar a Felipe de Borbn -o a Letizia Ortiz que adems da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administracin, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iaki Urdangarn. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo dira que por varias generaciones. Creo que en esta idea sobre el fin da la monarqua slo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representacin internacional de nuestro pas que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sera mucho ms democrtico que el mximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio. Si observamos muchos de los comentarios y artculos dedicados estos das al asunto por los ms fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus anlisis y crticas. El sector republicano espaol es mayoritariamente -abrumadoramente, dira yo- izquierdista y de ah vienen sus desvelos. Esto de la monarqua se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la repblica fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema poltico democrtico tan vlido como el que nos cobija. La repblica y el PSOE En Espaa la gran mayora de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el nico partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasin de leer en estos das. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe Gonzlez lo dej muy claro. Si bien a l puede disculprsele su cercana con la transicin democrtica, no podemos olvidar la idlica relacin entre monarqua y gobierno en los das del denominado felipismo. Nada que ver con la tensa relacin entre la Casa Real y Aznar durante los ocho aos de gobierno de ste. Esta segunda etapa de gobierno socialista ya est mucho ms distante de la poca transitoria. Un gobierno como el de Rodrguez que no cesa de prometer ms libertades, ms democracia y ms participacin, amn de dedicarse a acaparar los ideales de la progresa patria, no anda muy lejos de la posicin mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando ms en el asunto, el nico cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminacin de la ley slica, en su contino guio para acercarse y ganarse la simpata de los Borbn. Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continan con su discurso, clamando por un cambio que no llegar en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la repblica no es la panacea, ni el blsamo de fierabrs que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos romnticos- sealar. La repblica, tal y cmo se plantea hoy por hoy, no sera ms que la sustitucin de la monarqua por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garanta ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ser eso?.
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