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Enviado a las 03/07/2009 08:42:11
...Cuando despertó, el canon se había tragado al dinosaurio

La famosa máxima de Gracián (lo bueno si breve...) ha cobrado nueva vida en microrrelatos, microcuentos, minicuentos, cuentos en minúscula, cuentos brevísimos, cuentículos, cuentos en miniatura, minificción...denominaciones para un género narrativo breve, de máximo predicamento en la actualidad, al menos en lo tocante a su difusión y recepción, por más que Monterroso afirme "Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto".Quizá este modo literario, conformado como antología necesariamente, intenta convertirse en escritura canónica de máxima difusión: su extensión lo adapta perfectamente a la Red y amplía sus relaciones con el público lector en cercanía y cantidad, al menos. En esta línea, Andrés Cáceres explica que “Los grandes temas como el amor, el deseo y la muerte, ahora se asocian al enanismo escritural, es decir, el hilo narrativo se recoge y se enrosca en su propia naturaleza enigmática. Por tanto, el placer se encuentra en otra escritura, que transgrede el canon oficial. Una escritura elíptica que engendra el goce en el límite de lo acotado y concentrado. Este placer, que proviene de la escritura, hace posible la emergencia del objeto del deseo, que es asumir la diferencia y penetrar en el juego gozoso de aquello quela actualiza: la imagen de lo conciso en la figura del pigmeo y el enriquecimiento en cada relectura”.

Es difícil precisar qué es exactamente un microrrelato (en la misma medida que lo pueda ser el cuento). Todos los estudiosos parten de su marca de identidad más evidente: la brevedad, aunque esta circunstancia es dudosa y ha dado lugar a no pocos análisis y clasificaciones. Entre éstas, destacamos la de Lauro Zavala, quien considera “cuento corto” al que consta de mil palabras hasta un máximo de dos mil; cuentos muy cortos, de doscientas a mil palabras; cuentos ultracortos, de una a doscientas.Se sustenta este género en anécdotas, chistes, tradición, acervo cultural, ciencia, literatura, historia...de ahí la etiqueta que ostenta de “saprófito”: "...saprófita, es la vida que se nutre de la descomposición orgánica; así también este tipo de escritura prospera a expensas del légamo residual de la cultura..."

Ocupa poco espacio, pero proyecta al infinito el valor de sus palabras: es necesario contar con el acervo cultural del lector; por la obligatoriedad de condensar su contenido, el silencio del minicuento es absolutamente elocuente.

Dolores M. Koch, considera que, además de la corta extensión “un micro-relato ha de tener algunas de las siguientes características: hibridez genérica, desenlace ambivalente o elíptico, alusiones literarias (o bíblicas, míticas, históricas, etc.), rescate de fórmulas de escritura antigua (como fábulas o bestiarios) y la inserción de formatos nuevos, no literarios, de la tecnología y de los medios modernos de comunicación”.

Ella ha sido la gran impulsora de los estudios sobre este género (en los que han destacado Lauro Zavala, David Lagmanovich, Caqui Noguerol, Violeta Rojo, Ana Mª Shua etc.), que está más anclado en la tradición de lo que las apariencias ofrecen y en el que nombres como Kafka, Gómez de la Serna, Max Aub, Ana Mª Matute, Arreola, Monterroso, Borges, Cortázar, Anderson – Imbert, Peri Rossi, Galeano, García Márquez, Denevi, Torri, Luisa Valenzuela, Alfredo Armas, Avilés Fabila, Hernán Lavín, Luis Mateo Díez, José María Merino, Millás, Fernández Molina... (y faltan muchos en esta lista)todos constituyen referentes obligados. En estos textos caben desde grandes temas, como el amor o la muerte, hasta sucesos anecdóticos; todos se adaptan elípticamente a una brevedad que obliga a concentrar la expresión, midiendo el valor de las palabras, proyectándolas en escarceos retóricos hacia lo inesperado, novedoso, sorprendente, ilógico, irónico, ambiguo, misterioso, absurdo, humorístico, abjurando de la linealidad tradicional, potenciando la perplejidad del lector...permitiendo, su enriquecimiento con la relectura. David Lagmanovich caracteriza la minificción narrativa, con la situación de partida, el conflicto que cambia la premisa de la que se partía, y, un final cerrado o abierto. Llama la atención sobre las aportaciones vanguardistas en la invención del lenguaje y el uso peculiar de las normas de escritura. Para Ana Mª Shua, “cuando se trabaja en un espacio tan breve, cada palabra tiene un peso enorme. En ese sentido, las minirreflexiones se parecen a la poesía. Cada palabra encaja en su lugar exacto como un pequeño rompecabezas. No puede haber el más mínimo roce, la menor incomodidad. Tiene que calzar perfectamente una con otra.”

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Enviado a las 17/05/2009 16:15:03
Cosas ya sabidas...XI

Despertar.

 

¿Dónde han ido a parar aquellas décadas

añorando el lejano instante último

en que serías libre? Ahora

darías cualquier cosa porque el día

no durase tan largos, tan monótonos

sus veinticuatro siglos de silencio.

Pero sucede, al fin y el alba te ha encontrado

pensando en otro nuevo no transcurso,

sin saber cómo mirar de frente sus no horas.

Tal vez el cielo sea demasiado límpido,

tal vez haya demasiadas flores prontas que la tierra

con demasiada generosidad te ofrece,

tal vez escuchas demasiado vivo

el canto de los pájaros; acaso

la naturaleza se conjure en tu contra

y subraye la oquedad creciente

que se adueña de ti, deshabitándote

de todo. Estás cansado. Sufres

el avasallamiento de una cruda libertad,

¿Cómo volver a la niñez perdida?

Piensas, mientras tu pie inseguro miente

al recibo amoroso de la alfombra.

...

Al fin, sales

                    al tedio cotidiano  y a la casa.

 

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Enviado a las 16/05/2009 17:50:06
Cosas ya sabidas...X

Curriculum vitae.

 

Vi la luz en un pueblo indómito,

aislado y orgulloso

de un pasado feroz e imaginario.

(Años después, renuncié a ver la luz

en libertad de inciertas soledades).

Flotando y transcurriendo en mansedumbre.

fui como las demás, en esa tierra

una niña feliz, dorada, bulliciosa,

que acechaba el azahar de los naranjos,

orientada en la brisa de los pinos.

Después crecí y vino a mí el amor

en anillos de ensueño y de silencio.

Luego, el cielo se había vuelto muy huraño

y arrastraba tras él mis fantasías,

dejándome sin nada.

Obedecí sumisa a mis mayores

(y después, mis menores me obligaron también

a someterme); durante un tiempo apagado

me ignoré a mí misma,  por creerme

dentro de un orden duro, desahuciado

a ser metódicamente aceptable,

según las normas de mantillo y cobre

que todo el mundo juzga razonables.

Ahora soy yo quien dicta

qué leyes son las justas para mí

a los cincuenta y cuatro años de mi existencia

(sintiendo el vértigo de cada hora

que corre desbocada a ningún sitio).

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Enviado a las 15/05/2009 15:49:44
Cosas ya sabidas...IX

Despedida

Cuando nos encontramos (las normas

nos unieron)no sabíamos

el color de los extraños caminos

que nuestro compromiso cruzaría.

Fue aquel un año duro, pleno de incertidumbre,

con alguna sorpresa, algo más de desdicha, mucho afán,

con amor siempre oculto.

Hoy, en estas riberas, bajo los eucaliptos longevos

(hojas de llamas verdes ondeando en la brisa

impasible de la ciudad ajetreada)

Recordamos los días sin retorno, el golpear

de las contraventanas, de aquellos aposentos escolares

(que evocan aquel otro de don Alonso Quijano)

lamidos por el viento y evocando tantas palabras

aladas de vida eterna, escritas por Gerardo, Dámaso, Miguel,

García Lorca, Emilio, Gil de Biedma...

o leídas en Tiempos de silencio, de Rimas, de Ninfeas.

Allí posan conformando un retablo triste, acaso con dolor

mas sin lujuria o muerte

y con amor (insisto en ello)en toda plenitud

de espera o de esperanza.

La luz del sol poniente, con dulzura decanta

mis palabras ocultas, tan difíciles

de sentir que nunca serán pronunciadas

(que, entonces, cobran vida).

Aquí, en estos momentos, cabe afrontar ahora

la herida siempre abierta, cada año:

nunca jamás volveremos a encontrarnos,

tal como ahora somos. Serán otros,

escondidos en tantas profesiones

como el deber obliga,

quienes vendrán alguna vez a ver, nostálgicos,

qué ha sido de aquella voz alegre

que leía poemas y sentía al decirlos,

sin reconocerla en su decadencia inevitable...

y ella se dolerá ¿qué fue de aquellos gráciles

adolescentes?

No sé qué sean estos versos libres, tal vez un epitafio

mal pergeñado, al fin no deseado de una etapa,

que fue el vivir.

 

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Enviado a las 14/05/2009 22:31:50
Cosas ya sabidas...VIII

 

Quieres volver a ser la misma de años antes

y sales a la terraza a preguntar al aire

y a ver, de paso, si las flores se han abierto

a la requisitoria de la lluvia

y de la primavera. Te extasía

tanta lujuria roja, rosa, malva. Pronto  las ignoras

te sientas preguntando al horizonte. Tocas  

el corazón de hierro que circunda los límites

de tu jardín y el mundo; y ves

sucederse entre danzas infernales

de fuego y gritos, cálamos, palabras

oscilando salvajemente: amor inútil, sed urgente,

misterio sórdido, soledad esencial, vacío;

 cuerpo montaña, alma deshabitada,

caos de la no vida, oscura

saciedad, abulia estúpida. Observas con asombro

el rostro que acompaña a cada una:

personas que quedaron

atrás, en el camino

y se mueven contigo de la mano

(y tú, multiplicada, tantas veces...

que resulta imposible contarlas). De improviso,

ya no son sino imágenes borrosas

que derriban

la luminosa altura de los aires. La opresión

te impide respirar, te precipitas

desde una altura indefinida ¿caes?

No. Sólo era un sueño.

Lo escriben victoriosas y distantes

las doradas pupilas del gato que a tu lado,

con estudiada indiferencia, suaves y firmes

marcan la rectitud de lo objetivo.

 

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Enviado a las 13/05/2009 20:18:43
Cosas ya sabidas...VII

(Espera ilusoria.)

Cuando nos despedimos, el viernes que nació

apenas dos minutos antes , entorna candoroso

la tibieza lejana de horas infinitas

ligadas al descanso. Buscaré dónde se ocultan la belleza

y la paz, leyendo mientras sueño

en momentos azules de certeza,

en el sonido amable de la lluvia

que no caerá.

En mi interior, creo un nido que me ayude a esconderme

mirando el libro entreabierto, dormido a mi lado, sin ser leído nunca.

Pienso en el universo que recluye,

mientras voy poblando el silencio con infinitos nombres

sin que muera. Y no veo

cómo todos los viernes son lo mismo,

apenas un momento y ha regresado el lunes

y con él, el misterio ha fracasado.

 

(Las palabras perdidas hieren con su presencia

no sustentando nada más que niebla)

 

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Enviado a las 12/05/2009 21:45:57
Cosas ya sabidas...VI

(Andar contra corriente.)

 

Intentas pasear por las calles grisáceas,

de bancos soñolientos y aceras ostentosas

henchidas de un verano ajeno a la alegría;

pero en su prisa airada, hoy todos te atropellan:

tú andando despacio, como envuelta entre nubes,

obstáculo importuno al río multicolor

de gentes – fiera, salvando cualquier umbral ajeno;

hasta parece haberse borrado del espacio

tu figura espaciosa como mujer montaña;

interminablemente, juzgándote invisible

pasan a tu través, te empuja su arrogancia;

te hacen tropezar una vez y otra vez

en sus cuerpos de otoño, hostiles y sedientos

(armas arrojadizas con que golpean el tuyo).

Te niegan

esta necia entidad desolada de páramo

que habitas distraída y muy a tu pesar.

 

Las flores rojas

son cómplices ociosos de tanto desamparo.

 

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Enviado a las 12/05/2009 16:44:03
Cosas ya sabidas...V

(Las viejas fotografías nos acusan del tiempo malgastado)

 

Abres el álbum que hasta hoy, habías

olvidado entre postales, cartas, papeles, hojas sueltas

de tu antigua existencia, llenando aquella esquina

del armario empotrado

en el que nunca miras, dejándole apostado

como una vieja momia que resultara ajena

a tus horas de antes y a tu tiempo de ahora.

De repente percibes que te observan, extraños,

todos aquellos seres perdidos entre cándidos

restos de un mundo malgastado, acaso

real sólo en matices de tantas cartulinas.

Sus brillos y sus tonos anuncian la tristeza

encubierta en momentos tan mal aprisionados,

que mudos e impotentes, añoran su albedrío,

huérfanos en aquellos oscuros recintos de madera,

donde iban transcurriendo en siglos de silencio.

Unos rayos de sol entrando hasta tus manos

de repente, subrayan el tiempo derrochado,

nublan toda visión que pueda redimirlos.

 

(Atrapar los instantes no da la vida eterna)

Es la señal: los rompes.

 

 

 

 

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Enviado a las 11/05/2009 14:43:54
Cosas ya sabidas...IV

(La costumbre)

Todo el tiempo lo mismo: el libro abierto

donde  las cosas, poco a poco, escriben

lo que lleva arrastrando cada día pasado,

en sus cenizas.

Por ejemplo, hoy piensas en las veces

que repites el gesto de fregar esa taza

amarilla, única compañera inseparable

desde hace casi más de veinte siglos ,

superviviente como tú de aquella vida

quemada por el sol en jardines ajenos,

que es un testigo mudo, que en silencio proclama

que momentos vividos entre aplausos y fastos

y secretas angustias, ya nunca volverán.

Pero ella siempre fiel, acusará su huella

como un testigo cruel que no separa

tu imagen desde umbrales anteriores

del espejo forjado de oscuridad y deseo.

Cierra los ojos: rómpela, no vive;

entierra para siempre

esas ensoñaciones que falaz te brinda.

 

 

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Enviado a las 10/05/2009 21:21:07
Cosas ya sabidas...III

(Tristeza del retorno  a lo de siempre.)

 

Volver, tras un paréntesis de espera

ardiente en su horizonte imaginario

(en que ideal veíamos la rutina

del día a día, en nuestro trabajo,

soñado como puerto de esperanza)

es una extraña conjunción de esferas

donde naufragan sueños imposibles

que el descanso acercaba a nuestras manos.

El tiempo se agotó. Y las quimeras

que poblaban de luz la geografía

de nuestro espacio y nuestra incertidumbre

hoy devienen espejos opacados

que no nos dejan ver nuestras cenizas.

Pensamos, vanamente fascinados

en los cirros rojizos que se asoman

al balcón solitario, que ellos fueran

el anuncio gozoso de  un milagro

 

 

 

 

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