Más allá de la taifa

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La crisis árabe y el papelón occidental

4 de Marzo de 2011 - 19:56:00 - Florentino Portero

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En democracia no es fácil emular a Don Tancredo y hacer como que no va con uno la que está cayendo. Si la tromba además tiene que ver con la política internacional es sencillamente imposible que norteamericanos y europeos no fijen posición, aunque ni la tengan ni estén dispuestos a tenerla.

Unos y otros han quedado desbordados y reaccionan como pueden: tarde y haciendo discursos. Tras el pasmo llegó la corrección política: defensa de la libertad, compromiso con la promoción de la democracia, condena de la corrupción... todo lo que, de hecho, ni se hizo ni se está haciendo; todo lo que Bush propuso hacer y la mayoría rechazó por las razones que apuntaba en el anterior post. Para un político al uso lo último que se puede consentir es que le quiten el discurso y para retenerlo lo de menos es entrar en contradicción con sus propias palabras y hechos. La coherencia es una antigualla que corresponde a un tiempo superado, ahora lo que cuenta es el momento, la imagen, el flash que ilumina la escena y penetra en el inconsciente colectivo.

Lo que está viviendo la London School of Economics, histórico centro académico londinense que tiene su origen en el movimiento fabiano, es todo un ejemplo de lo que Occidente ha venido haciendo en la región. LSE aceptó un más que generoso donativo de una fundación libia vinculada a la familia Gadafi al tiempo que su rector, ex vice-gobernador del Banco de Inglaterra, asesoraba al gobierno libio en temas financieros. Casualmente LSE no sólo aceptaba como alumno de post-grado a uno de los hijos de Gadafi, sino que además le concedía el reconocido título de doctor con una tesis que todo el mundo sabía habían escrito otros y contenía algún que otro texto plagiado. Como por las Islas la moral pública todavía cuenta el rector ha presentado su renuncia.

La historia no se diferencia mucho de lo que hemos vivido estos días en España. La ministra Jiménez aseguraba nuestro compromiso con la promoción de la libertad en el Mundo Árabe, mientras el presidente Zapatero se vanagloriaba de haber conseguido levantar un montón de dinero a los gobiernos de Qatar y de Emiratos, con el que tratar de seguir mangoneando en las Cajas sin que todo el tinglado se le venga abajo. ¡Cómo se puede tener tanta desfachatez! Ahora resulta que promocionar la libertad en el Mundo Árabe es invitar a sus gobiernos a comprar empresas españolas.

No saben qué hacer con Libia y cada día tienen más complicado salvar la cara. Han aprobado sanciones económicas y armamentísticas, cuando a estas alturas su impacto es nulo. Sueñan con que Gadafi se rinda de una vez por todas para que los informativos se centren en otro tema y deje de resultar tan evidente el papelón que están haciendo. Mientras tanto no tienen inconveniente en afirmar que la revuelta es consecuencia de la nueva política de Obama o del efecto de la Alianza de las Civilizaciones, cuando su principal característica era la renuncia a promover la democracia en la región, el rechazo a las propuestas de Bush de trasformar la región para poder dar una oportunidad a la democracia.

Otro de los argumentos que con naturalidad repiten los medios afines y algún que otro despistado es el de la sorpresa: nadie lo esperaba. Más correcto sería afirmar que algunos no lo deseaban, que es cosa bien distinta.

Cuando el presidente Bush encargó a Elliott Abrams una estrategia para trasformar las estructuras sociales y económicas del Mundo Árabe, que garantizara su desarrollo y evitara que la sensación de frustración colectiva facilitara el ascenso del islamismo ¿no estaría haciendo referencia a que los regímenes vigentes estaban en ruina?

Cuando el 20 de junio de 2005 Condolezza Rice dijo en la American University de El Cairo:

We should all look to a future when every government respects the will of its citizens –because the ideal of democracy is universal. For 60 years, my country, the United States, pursued stability at the expense of democracy in this region here in the Middle East –and we achieved neither. Now, we are taking a different course. We are supporting the democratic aspirations of all people.

¿No estaría también haciendo referencia a lo mismo?

Sabíamos que los gobiernos del Norte de África no eran capaces de dar satisfacción a las demandas sociales, de hacer que sus economías funcionaran. Éramos conscientes de que se estaba incubando algo serio. Unos optamos por la acción, otros prefirieron mirar en otra dirección. Ahora a su cobardía añaden la mentira para tratar de ocultar los rastros de su poco ejemplar comportamiento.

Comentarios (8)
1 Erbilyos, día 4 de Marzo de 2011 a las 20:37
Amigo Florentino, lo mejor ha sido lo de Trinidad Jiménez, alias Moratrini, diciendo públicamente que apoya la propuesta de Hugo Chávez para salvar el culo a Gadafi, y reconociendo al mismo tiempo su ignorancia al respecto.

Vaya tropa. Menos mal que en el resto de los países occidentales, incluido EE.UU., tampoco andan muy finos en este tema. Hay que reconocer que eso ayuda a diluir la vergüenza que uno siente ante representantes como estos. Pero solo un poquito.

Si Gadafi y Chávez merecen ir a para a la piscina de los cocodrilos, Moratrini merece ir a rebuscar restos de comida en los contenedores de basura. Usted debería ser ministro de exteriores, en caso de haber un gobierno decente. Por cierto, que es lo que yo haría si pudiera formar gobierno: llamar a independientes, gente no encuadrada en partidos políticos.


Pronto llegará la tropa moabita al Ateneo bis. Será divertido.

2 olioagua, día 4 de Marzo de 2011 a las 21:44
Le han hecho caso por lo que parece.

El bochorno de los tratos de la 'Libyan School of Economics'

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/04/internaci...

A fuer de ser sincero no estoy muy de acuerdo con ello, porque con la misma vara de medir deberían haber dimitido casi todos los políticos que recibieron a su padre. Sin ir muy lejos, aquí en España teníamos a otro de los hermanos estudiando (o comprando su título) en el Instituto de Empresa.

Salvando las lejanías, me recuerda al episodio del dignísimo alcalde de Nueva York Rudy Giuliani cuando declinó aceptar 10 millones de dólares del Príncipe Walid Al Talal por entender que en sus declaraciones en cierta manera justificó los atentados del 11S. En este caso sí que era pertinente.

He de decir que me vi obligado a enterarme lo que significaba “movimiento fabiano”. Y comparto plenamente que los hechos les están dando la razón, desconocía el discurso de Condolezza y ahora al leerlo me lamento de que se retirara de la vida política.

Y a los cobardes que ahora tratan de ocultarse hay que lanzarles a la cara que los gobiernos que imperaban en Egipto y Túnez estaban dentro de la Internacional Socialista, y que los aliados de Gadafi son Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y porque no se lo han preguntado pero seguro que también se apuntaría a la clac Corea del Norte.
3 Fineas, día 4 de Marzo de 2011 a las 22:43
Don Florentino, ¡cómo me ha gustado que citara a Condi! Soy un gran fan de ella. Acabo de leer una autobiografía sobre su niñez. Esta mujer debe volver a la política.
Su análisis, estupendo.
4 pedromar, día 4 de Marzo de 2011 a las 23:27

Lawrence

Ahora resulta que el régimen tunecino y el de Mubarak se sostuvo solo gracias al apoyo socialista. Cómo no. Si hubiesen contado con el apoyo norteamericano otro gallo les habría cantado.

Por cierto, Lawrence, y ya te lo dije anoche, pero igual no te enteraste: baja la bolsa en Babia.

http://translate.google.es/translate?js=n&prev...
5 pedromar, día 5 de Marzo de 2011 a las 20:24

El triángulo Ruz, Le Vert, Rubalcaba (I)

(Y los 5 comentarios siguientes. Espero que no los borren)

http://blogs.libertaddigital.com/blog-de-federico/...
6 DasBoot, día 7 de Marzo de 2011 a las 18:24
¿Tienen acaso uropa y los yuesei una postura común para algo?

Pues no es de extrañar que cada pais tenga una postura ligeramente distinta en relacion con las crisis en cada parte de morilandia del sur.

Lo HORRIBLE en el caso español es que nuestra postura cambia RADICALMENTE cada vez que cambiamos de gobierno.
7 AntiMarx, día 11 de Marzo de 2011 a las 13:08
Olioagua, lo primero agradecerte el apoyo y el consejo de un hilo anterior. Trataré de haceros caso a ti y a pepi.

En cuanto a la sociedad fabiana, el injustamente maltratado historiador Ricardo de la Cierva la valoraba de la siguiente manera, en su libro 'La masonería invisible' (que creo haber recomendado algunos cientos de veces en LD):

'La Sociedad Fabiana (SF) (pp. 602-608) que debe su nombre al "dictador" romano Q. Fabio Máximo, ... Orientó la fundación del Partido Laborista. Ha dominado en las universidades de Oxford, Cambridge y Harvard así como en medios de comunicación de influjo mundial (New York Times, etc.). Su obra actual más representativa e influyente es la London School of Economics and Political Science...'

http://www.fluvium.org/textos/cultura/cul80.htm

Es decir, que parece que D. Florentino coincide con D. Ricardo en cuanto a la 'Libyan School of Economics' ;)

Un abrazo
8 jm67, día 13 de Marzo de 2011 a las 00:25
Cuando Condoleeza Rice pronunció esas célebres palabras, su gobierno había promovido la invasión de Irak para derrocar el régimen de Saddam Hussein y conjurar el peligro de las armas de destrucción masiva que supuestamente almacenaba. Sin entrar en más consideraciones sobre este asunto tan polémico y que tantas ampollas levanta aun hoy en España, está claro que no eran Bush ni su gobierno los más idóneos para proclamar ese principio, justo después del bochorno que significó para su gobierno la guerra de Irak. La columna Lexington en The Economist se refería hace pocas semanas justamente sobre este tema y llegaba a esta conclusión. No fue precisamente este semanario inglés el ejemplo de coherencia, abogando primero por no intervenir, luego aprobándolo y, más tarde, retractándose de nuevo; pero comparto esta opinión de Lexington.
Obama dio un discurso en la Universidad de El Cairo poco después de asumir la presidencia de Estados Unidos, siendo más prudente, quizá pecando de ingenuo. Su discurso no era nuevo, pero no tenía eco en los países a los que se dirigía: ni su política, ni la de sus antecesores en el cargo. Vamos, que si no hay paz en Palestina, no es precisamente porque Estados Unidos no se haya empeñado.
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