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A dos velas

Hace dos semanas que Osama ben Laden fue ejecutado por un comando norteamericano y una desde que publiqué un post sobre la importancia de la documentación recogida para conocer el funcionamiento interno de al Qaeda y su implicación en los atentados del 11-M. Desde entonces he podido constatar algunos hechos que creo relevantes.

Todo apunta a que Osama tenía un control sobre la organización terrorista mayor que el considerado por los servicios de inteligencia y analistas. Es normal que todos estuviésemos equivocados porque nadie suponía que la inteligencia militar paquistaní tuviera el descaro de tenerle acogido en una urbanización residencial contigua a la Academia Militar. Sabíamos de su estrecha colaboración con algunos dirigentes talibán, pero lo de Osama era de nota, suponía jugar con fuego y, que yo recuerde, nadie se había atrevido a afirmar públicamente que le tenían cómodamente instalado en una zona tranquila próxima a la capital. Osama se mantenía comunicado con sus lugartenientes mediante soportes informáticos, que le permitían recibir información precisa y enviar instrucciones. Las noticias más recientes apuntan incluso a que recibía visitas tanto del entorno próximo de al Qaeda como del ámbito islamista internacional. Es evidente que estos encuentros eran contados y que respondían a razones de causa mayor.

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Los papeles de Osama

Una semana después de la ejecución de Osama ben Laden y tras el lógico impacto por las informaciones sobre la operación militar y por las certezas sobre el papel jugado por la inteligencia militar paquistaní en la protección del terrorista más famoso del planeta, surgen nuevos interrogantes.

Todos los análisis sobre el funcionamiento interno de al Qaeda en los últimos años partían del supuesto de que sus cabecillas estaban aislados en algún lugar de difícil acceso, por lo que su capacidad operativa era muy baja. Ahora sabemos que esto no era exactamente así. Si Osama ben Laden llevaba desde el 2005 en un barrio residencial próximo a Islamabad, ¿hasta qué punto estaba al tanto de la reorganización de la red terrorista? ¿Participaba en el nombramiento de los dirigentes regionales? ¿Intervenía en la elección de objetivos y en el diseño de las operaciones?

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Pakistán: mi amigo, su amigo

Fuerzas de operaciones especiales norteamericanas a bordo de helicópteros sobrevolaron el pasado día 1 territorio paquistaní sin conocimiento ni permiso de las autoridades nacionales, tomaron tierra en una zona residencial próxima a la Academia Militar en la que viven altos mandos del Ejército y ejecutaron al líder de al-Qaeda Osama ben Laden y a alguno de sus acompañantes ¿A usted le parece normal?

Cuando las fuerzas colombianas penetraron en Ecuador para atacar a un grupo de las FARC el gobierno de Colombia tuvo que sufrir duras críticas. Cuando las fuerzas israelíes sobrevuelan Gaza o se infiltran en Siria para eliminar a un jefe terrorista les llueve una tormenta de críticas, acusándoles de ignorar las mínimas reglas del derecho internacional ¿Estamos ante una rectificación, ante la consagración de un nueva doctrina por la que a los terroristas se les persigue hasta donde se encuentren, les proteja quien les proteja? o, por el contrario, ¿nos hallamos ante un nuevo espectáculo de doble rasero? Tiempo al tiempo y póngase en lo peor.

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¿Qué han acordado Fatah y Hamás?

Dirigentes palestinos comunicaron a la prensa que Hamás y Fatah habían llegado a un acuerdo que será formalmente ratificado en breve. Nos han adelantado tres elementos fundamentales: se va a formar un gobierno conjunto compuesto por profesionales, se convocarán elecciones antes de fin de año y se liberarán presos ¿Es una buena noticia? La formación de un nuevo gobierno supone que el actual primer ministro, un hombre que ha puesto orden en las cuentas y en la Administración, no va a seguir. Esa es una mala noticia. Las elecciones tenían que haberse convocado hace tiempo, pero Hamás negó a la Autoridad Palestina legitimidad para hacerlo, por lo que fueron pospuestas. Bien está que las convoquen, pero convendría que fijaran fecha pronto y que se realizaran antes de septiembre, por razones que luego explicaré. De la liberación de presos, muchos de ellos terroristas, no creo que sea necesario explicar que es una pésima noticia para los palestinos, para los israelíes y para casi todo el mundo.

El acuerdo no entra en lo fundamental: si va a haber un gobierno de coalición ¿cuál va a ser su posición hacia Israel? ¿Va a aceptar su existencia o no? ¿Va a defender el ejercicio del terrorismo y del uso de la fuerza o no? ¿Va a ser capaz de tener una posición?

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Libia sí, Siria no

Me piden los amigos de Telemadrid que resuma en 60 segundos porqué intervenimos en Libia y no en Siria. La televisión es una fuente inagotable de frustración para todo aquél que quiera explicar algo sin caer en juicios categóricos carentes de las necesarias matizaciones. Utilizaré pués este blog para desquitarme.

Desde la Paz de Westphalia (1648) aplicamos por defecto el principio de no injerencia en los asuntos internos de un estado soberano. Se consagró entonces el paso dado previamente por el emperador Carlos en la Paz de Augsburgo (1555) cuando aceptó contra su voluntad la idea de que cada príncipe era responsable de la forma de vivir el cristianismo en su estado -"Cuius regio, eius religio"-.

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Corrección política y revuelta árabe

 

 
Pasadas unas semanas desde que la crisis tunecina dió paso a una ola de revueltas a lo largo y ancho del Mundo Árabe las elites europeas van revisando sus primeras impresiones a la vista de que la puñetera realidad se empeña en no responder a sus legítimas y honorables aspiraciones. Resulta que los encantadores jovencitos pro-occidentales que se comunicaban mediante redes sociales son una minoría escasamente representativa ¡Quién lo iba a decir con las formidables inversiones en banda ancha que se han realizado en la región! Parece que el vacío de poder dejado por los regímenes pro-occidentales, como el tunecino o el egipcio, va a ser cubierto por las bien organizadas filas de los Hermanos Musulmanes a pesar de que los medios bienpensantes repitieron una y otra vez que estábamos ante una ola democratizadora. Y para colmo el pueblo que se levantó contra el dictador libio no era tal, sino un conjunto de tribus dirigidas por unos personajes tan poco democráticos como Gaddafi pero aún más inútiles que él. Mientras tanto en Siria se asesina impunemente a manifestantes sin que Occidente mueva un dedo.

Si Mahoma no va a la montaña los políticamente correctos tendrán que ajustar su discurso a unos hechos que día a día se imponen. El primer paso ha sido poner en valor el auge islamista. Es verdad que la revuelta no era tan democrática, reconocen ahora, pero eso al fin y al cabo es positivo porque obligará a los islamistas a gobernar con unas instituciones democráticas, reconduciéndolos hacia la moderación y el parlamentarismo ¿De nota, verdad? Ahora que han conseguido el poder después de décadas sufriendo una persecución atroz, soportando el paso por la cárcel y la tortura, es cuando van a ver la luz de la democracia liberal. ¿No será más probable que apliquen el programa que llevan años elaborando y que tiene en la instauración progresiva de la ley coránica su eje vertebral?

La grey progre ingiere su dosis diaria de corrección política con su pastueña renuncia al pensamiento crítico, al uso de la inteligencia y a la dignidad. Que la invasión de Libia está bien pero que hacer lo mismo en Siria está mal, pues naturalmente. Que antes Gaddafi era un amigo y que ahora resulta que es un genocida, pues claro. Que al-Asad era “parte de la solución” y ahora parte del problema, pues que le vamos a hacer. Una sociedad puede desconectar sus cerebros en un ejercicio de libertad, pero al final tendrá que pagar el precio de su irresponsabilidad y de su cobardía.

El Mundo Árabe no está al otro lado del charco sino allí donde hay árabes. Si los islamistas se hacen con los réditos de la revuelta, al tiempo que la OTAN pierde la guerra en Afganistán y Francia y el Reino Unido hacen el ridículo en Libia, a nadie le podrá extrañar que ganen posiciones entre los musulmanes europeos, que son unos millones. El problema de su integración en nuestras sociedades es y sobre todo será unos de los problemas principales del debate político europeo en las próximas décadas. El sistema de partidos está haciendo agua por la pervivencia de un discurso que tiene poco que ver con la realidad. Soñar con que lo que ocurra en Egipto no nos va a afectar puede calmar nuestras ansiedades, pero a la postre la realidad volverá, con su impertinente tenacidad, a imponerse a nuestras decadentes ensoñaciones.

Libia: la crisis europea

Francia y el Reino Unido decidieron intervenir en Libia y consiguieron arrastrar para este fin a un conjunto de estados europeos y árabes. Estados Unidos trató de quedarse fuera, pero al final el presidente Obama tuvo que aceptar que no era posible. La gran potencia americana entró en la operación, pero para reconducirla hacia la OTAN. En la actualidad las Fuerzas Armadas norteamericanas sólo dan cobertura, apoyan técnicamente la operación, pero no están en el día a día de las operaciones de combate. Europa inició la campaña y Europa va a tener que asumir las consecuencias de sus actos.

A fecha de hoy la situación parece estancada. La OTAN impide a las fuerzas leales a Gadafi mover sus medios pesados, por lo que les resulta imposible avanzar hacia Cirenaica. Los rebeldes, por su parte, parecen incapaces de organizar una ofensiva. Están recibiendo dinero y armas ligeras... pero aún así no parece que la balanza pueda inclinarse a su favor.

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Giro hacia el radicalismo en Perú

 

El peor de los escenarios se ha hecho realidad. Los dos candidatos más extremos se enfrentarán por la presidencia de Perú el próximo mes de junio. Todos los comentarios apuntan en la misma dirección, subrayar el contraste entre años de bonanza económica y trasformación social con un comportamiento electoral que parece ajeno a todo ello. En realidad la experiencia nos muestra que los procesos de cambio no suelen ser lineales, sino zigzagueantes. Es verdad que las mejoras son visibles, tan cierto como que no han llegado a todos, porque el desarrollo sigue el principio de la lluvia fina y requiere de tiempo para calar. Hay sectores que confían en que Humala les incorpore al reparto de bienestar, como los hay también que temen la llegada de los populistas y piensan que el clan Fujimori es la mejor garantía de orden.

El resultado de la primera vuelta no es sólo la consecuencia de tensiones sociales. Hay dos hechos importantes que conviene tener en cuenta. El primero es que las opciones moderadas se han dispersado, cuando a la vista de las amenazas liberticidas hubiera sido más sensato pactar una candidatura conjunta. El segundo es que las campañas electorales cuentan ¡y de qué manera! Los vencedores no lo son por casualidad. Han trabajado más y mejor la campaña y la ciudadanía lo ha valorado.

El futuro está por escribir. Humala hizo en el pasado tanta gala de amistad con Chávez como interés está poniendo ahora en vincularse con Lula. Lula y Chávez son dirigentes de la izquierda latinoamericana, pero sus diferencias son mayúsculas por mucho que ambos traten de disimularlas ¿Cómo gobernaría Humala? Lo mejor sería no tener que comprobarlo, pero si es listo sacará conclusiones de la ruina de Venezuela y del éxito de la experiencia brasileña. ¿Cómo lo haría Fujimori? Seguro que alguna lección habrá extraído también de la biografía de su padre.

La opinión moderada tiene que decidir a quién votar y los candidatos deberán asumir compromisos importantes para atraerse esos votos. Se inicia un período de política en estado puro, donde las grandes formaciones tiene que tratar de conformar una nueva mayoría que, en cualquiera de los casos, será compleja e inestable.

Libia-Suez

 

La crisis de Suez fue uno de los hitos de la diplomacia europea en los años de la Guerra Fría. Tras dos guerras mundiales el Viejo Continente había perdido ya la primacía mundial, pero trataba de encontrar su sitio en un nuevo entorno internacional. El proceso de descolonización estaba para entonces muy avanzado. Los imperios eran cuestión del pasado. Se trataba entonces de saber hasta qué punto las potencias europeas podían ejercer su influencia en otras regiones del planeta. Suez fue un severo correctivo aplicado por el nuevo hegemón, por unos Estados Unidos que rechazaban la posibilidad de mantener hábitos coloniales. Aquella humillación dejó cicatrices aún muy visibles en la conciencia europea.

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Pulso en Egipto

 

La realidad es tan tenaz como impertinente, haciendo añicos nuestros ensueños. Decidimos creer que los jóvenes universitarios que en Alejandría y El Cairo lideraron un bien intencionado movimiento para acabar con un régimen incompetente y corrupto podrían controlar las siguientes fases del proceso político: reforma o cambio constitucional, formación de nuevos partidos políticos capaces de llegar a la gente y capitalizar sus demandas, victoria electoral y formación de un nuevo gobierno dotado de una agenda reformista. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos apunta en una dirección distinta.

Los militares tuvieron la habilidad de desmarcarse del régimen, aunque eran una sola cosa. Forzaron la caída de Mubarak, un viejo y enfermo general al que quedaban unos pocos meses para finalizar su mandato presidencial y que ya había comunicado que no se presentaría a la reelección; dijeron escuchar las demandas populares; entregaron la gestión provisional del Gobierno a personajes de su confianza y se apresuraron a reformar la Constitución para acelerar la resolución de la crisis.

Los Hermanos Musulmanes, la extraordinaria organización islamista nacida en Egipto y extendida por buena parte del Mundo Árabe y Europa, se vio sorprendida por la revuelta, tardó en reaccionar pero midió bien sus pasos a la vista de que los hechos sólo podían favorecerles. El régimen era su principal enemigo y había caído hecho añicos por la presión de los sectores democráticos. Los militares tenían que entenderse con ellos y facilitarles el acceso al Parlamento. En caso de elecciones sólo podían ganar posiciones, porque el pucherazo sería ahora más difícil y los jóvenes demócratas carecían de arraigo en el Egipto real, el de millones de analfabetos que sobreviven con dificultad. Apoyaron a los militares cuando plantearon una reforma constitucional, ganando el referéndum y dejando en evidencia a los demócratas, que cosecharon su primera gran derrota. Ahora llegamos al primer pulso importante.

La Plaza de Tahrir se ha vuelto a llenar de manifestantes que, y ésta es la novedad, ahora critican directamente a las Fuerzas Armadas. Los generales ya no pueden decir que son algo distinto del Gobierno, porque en esta fase de transición lo controlan todo. Por eso mismo son responsable de la persecución judicial a los políticos más corruptos -el listón está muy alto- en torno a Mubarak. La gente exige ejemplaridad, mientras los militares no parecen tener tanta prisa en castigar a los que, a fin de cuentas, son los suyos. En esta tensión la Hermandad ha decidido mover ficha en una maniobra arriesgada pero importante: se ha sumado a los manifestantes con todas sus fuerzas rompiendo la alianza táctica con los militares que había mantenido hasta la fecha. No hay duda de que en una sociedad atrasada las banderas de la democracia tienden a beneficiar a las formaciones más radicales y en el Egipto de hoy los hermanos son la referencia. Si a eso sumamos el vacío de poder dejado por el régimen nasserista preparémonos para ver cambios interesantes.

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