Más allá de la taifa

A dos velas

15 de Mayo de 2011 - 23:13:37 - Florentino Portero - 7 comentarios

Hace dos semanas que Osama ben Laden fue ejecutado por un comando norteamericano y una desde que publiqué un post sobre la importancia de la documentación recogida para conocer el funcionamiento interno de al Qaeda y su implicación en los atentados del 11-M. Desde entonces he podido constatar algunos hechos que creo relevantes.

Todo apunta a que Osama tenía un control sobre la organización terrorista mayor que el considerado por los servicios de inteligencia y analistas. Es normal que todos estuviésemos equivocados porque nadie suponía que la inteligencia militar paquistaní tuviera el descaro de tenerle acogido en una urbanización residencial contigua a la Academia Militar. Sabíamos de su estrecha colaboración con algunos dirigentes talibán, pero lo de Osama era de nota, suponía jugar con fuego y, que yo recuerde, nadie se había atrevido a afirmar públicamente que le tenían cómodamente instalado en una zona tranquila próxima a la capital. Osama se mantenía comunicado con sus lugartenientes mediante soportes informáticos, que le permitían recibir información precisa y enviar instrucciones. Las noticias más recientes apuntan incluso a que recibía visitas tanto del entorno próximo de al Qaeda como del ámbito islamista internacional. Es evidente que estos encuentros eran contados y que respondían a razones de causa mayor.

Los analistas de la CIA han tenido tiempo para ver toda la documentación hallada. Es evidente que le darán muchas vueltas escudriñando pistas... pero los hechos más relevantes ya han sido desvelados. Desde hace días la prensa británica viene informando de las referencias a Gran Bretaña encontradas, que de forma esquemática podríamos resumir afirmando que Osama no jugó un papel determinante en los atentados, fallidos o exitosos, más importantes. Agentes de la inteligencia británica se han trasladado a Virginia para estudiar con sus colegas norteamericanos la información que les afecta y cabe imaginar que encontrarán datos importantes para comprender mejor el funcionamiento y organización de al Qaeda en Gran Bretaña.

Si los analistas de la CIA han podido dar una primera lectura a toda esa documentación, si desde hace días la prensa británica está al corriente de lo más importante... ¿qué pasa con nosotros? A bote pronto cabe considerar dos posibilidades. La primera es que la CIA no tiene especial prisa en informarnos. Es conocido que tras la retirada de las tropas españolas de Iraq las relaciones sufrieron un cambio de intensidad. Ahora están desbordados y actúan siguiendo un orden lógico, donde los amigos van primero. La segunda es que sí hemos sido informados pero que, por alguna razón fácil de imaginar, Pérez Rubalcaba no está interesado en compartir con el resto de los españoles dichos hallazgos.

Nunca he tenido especial dificultad para entender el comportamiento de Rodríguez Zapatero o el de Pérez Rubalcaba. Son tan inmorales como previsibles. Lo que no deja de asombrarme es la atonía de los medios de comunicación, de la oposición y de la propia ciudadanía ante hechos de tanta gravedad.

Los papeles de Osama

8 de Mayo de 2011 - 23:57:29 - Florentino Portero - 5 comentarios

Una semana después de la ejecución de Osama ben Laden y tras el lógico impacto por las informaciones sobre la operación militar y por las certezas sobre el papel jugado por la inteligencia militar paquistaní en la protección del terrorista más famoso del planeta, surgen nuevos interrogantes.

Todos los análisis sobre el funcionamiento interno de al Qaeda en los últimos años partían del supuesto de que sus cabecillas estaban aislados en algún lugar de difícil acceso, por lo que su capacidad operativa era muy baja. Ahora sabemos que esto no era exactamente así. Si Osama ben Laden llevaba desde el 2005 en un barrio residencial próximo a Islamabad, ¿hasta qué punto estaba al tanto de la reorganización de la red terrorista? ¿Participaba en el nombramiento de los dirigentes regionales? ¿Intervenía en la elección de objetivos y en el diseño de las operaciones?

Para nosotros como españoles la primera pregunta es obvia ¿qué sabía de los atentados del 11-M? ¿Participó en el proceso de toma de decisión o se enteró por los medios de comunicación? En el segundo de los casos ¿qué información recibió de sus responsables operativos sobre lo ocurrido en Madrid?

No sólo ha sido eliminado un terrorista que estaba al frente de una peligrosa organización, además los Navy Seals encontraron en su refugio cinco ordenadores, diez discos duros y un número indeterminado de CD-ROMs y otros sistemas de almacenamiento de información. Todo ese material está siendo procesado por los analistas de la CIA y sin duda lograrán importantes avances en el conocimiento de este grupo terrorista, de su actual organización y de sus nuevos dirigentes. Espero que la CIA aporte también a la sociedad española información capital sobre el mayor atentado terrorista de nuestra historia, ése del que casi nada sabemos y cuyos restos han sido diligentemente destruidos por el Ministerio del Interior para asegurarse de que la investigación no pueda avanzar. Por primera vez en mucho tiempo estamos ante una fuente de información que puede reabrir una investigación dormida desde hace demasiado tiempo. Necesitamos saber quién mató a nuestros conciudadanos, quién alteró el proceso electoral, quién hizo de Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno de España.

Pakistán: mi amigo, su amigo

4 de Mayo de 2011 - 00:47:43 - Florentino Portero - 5 comentarios

Fuerzas de operaciones especiales norteamericanas a bordo de helicópteros sobrevolaron el pasado día 1 territorio paquistaní sin conocimiento ni permiso de las autoridades nacionales, tomaron tierra en una zona residencial próxima a la Academia Militar en la que viven altos mandos del Ejército y ejecutaron al líder de al-Qaeda Osama ben Laden y a alguno de sus acompañantes ¿A usted le parece normal?

Cuando las fuerzas colombianas penetraron en Ecuador para atacar a un grupo de las FARC el gobierno de Colombia tuvo que sufrir duras críticas. Cuando las fuerzas israelíes sobrevuelan Gaza o se infiltran en Siria para eliminar a un jefe terrorista les llueve una tormenta de críticas, acusándoles de ignorar las mínimas reglas del derecho internacional ¿Estamos ante una rectificación, ante la consagración de un nueva doctrina por la que a los terroristas se les persigue hasta donde se encuentren, les proteja quien les proteja? o, por el contrario, ¿nos hallamos ante un nuevo espectáculo de doble rasero? Tiempo al tiempo y póngase en lo peor.

Es harto improbable que alguien levantara una casa-fortaleza en una urbanización residencial con presencia de altos mandos del Ejército y próxima a la Academia Militar sin que la inteligencia paquistaní lo supiera. Hecho que explica porqué Estados Unidos no infomó a Pakistán de su descubrimiento. Si ya lo sabían, ¿qué necesidad había de contárselo? Si estaban al corriente porque eran ellos los que le protegían ¿pueden ser considerados nuestros aliados? ¿Debe Estados Unidos seguir manteniendo la ayuda?

Los talibán y al-Qaeda crecieron a la sombra de Pakistán y Estados Unidos, como instrumentos circunstanciales contra la Unión Soviética. Los norteamericanos se fueron de la zona y los paquistaníes se encontraron muy cómodos con un régimen talibán-pastún en Afganistán, que les garantizaba que ni Rusia, ni Irán ni India podrían ganar influencia. Tras los atentados del 11-S las cosas cambiaron: Estados Unidos fue a por ellos y Pakistán se encontró en una encrucijada. Por una parte necesitaba la ayuda de Estados Unidos para salir de su permanente crisis económica y ganar presencia internacional. Por otra, perseguir a sus aliados islamistas suponía tirarse piedras contra su propio tejado: sus enemigos tradicionales podrían ganar influencia en la frontera norte, las zonas tribales se rebelarían y los islamistas locales se organizarían en su contra. A una situación contradictoria qué mejor respuesta que una política igualmente contradictoria. El gobierno paquistaní y muy especialmente sus Fuerzas Armadas han perseguido y amparado al mismo tiempo a talibán y gente de al-Qaeda, tratando de contentar a todos. Sin embargo, desde la llegada de Obama al poder ya ven la salida del túnel, ya saben que la OTAN va a disfrazar su retirada con un montaje de marketing mediático... que a la postre supondrá la vuelta al poder de los talibán y la presencia de cuadros de al-Qaeda ¿Qué sentido tiene para Pakistán perseguirlos, provocando gravísimas tensiones internas, si van a recuperar el poder y además son, desde su perspectiva estratégica, la mejor de las opciones? La duda estriba en si ya es demasiado tarde, si la mecha de la revuelta islamista es imposible de apagar.

Estados Unidos necesita de las facilidades logísticas que le brinda Pakistán para poder operar en Afganistán y cree, con razón, que es necesario mantener un canal de comunicación directo e intenso para consolidar un cierto entendimiento entre Pakistán e India, que evite una guerra nuclear. Por último, sólo con buenas relaciones se puede lograr del gobierno de Islamabad que controle a distintos grupos terroristas allí cómodamente afincados y ponga freno al tráfico de armamento de destrucción masiva. Dicho lo cual parece comprensible que Obama haya pronunciado amables palabras de quien lleva años escondiendo y protegiendo a Osama ben Laden.

¿Qué han acordado Fatah y Hamás?

29 de Abril de 2011 - 01:29:46 - Florentino Portero - 3 comentarios

Dirigentes palestinos comunicaron a la prensa que Hamás y Fatah habían llegado a un acuerdo que será formalmente ratificado en breve. Nos han adelantado tres elementos fundamentales: se va a formar un gobierno conjunto compuesto por profesionales, se convocarán elecciones antes de fin de año y se liberarán presos ¿Es una buena noticia? La formación de un nuevo gobierno supone que el actual primer ministro, un hombre que ha puesto orden en las cuentas y en la Administración, no va a seguir. Esa es una mala noticia. Las elecciones tenían que haberse convocado hace tiempo, pero Hamás negó a la Autoridad Palestina legitimidad para hacerlo, por lo que fueron pospuestas. Bien está que las convoquen, pero convendría que fijaran fecha pronto y que se realizaran antes de septiembre, por razones que luego explicaré. De la liberación de presos, muchos de ellos terroristas, no creo que sea necesario explicar que es una pésima noticia para los palestinos, para los israelíes y para casi todo el mundo.

El acuerdo no entra en lo fundamental: si va a haber un gobierno de coalición ¿cuál va a ser su posición hacia Israel? ¿Va a aceptar su existencia o no? ¿Va a defender el ejercicio del terrorismo y del uso de la fuerza o no? ¿Va a ser capaz de tener una posición?

El acuerdo en cuestión está cogido con alfileres y trata de ocultar las enormes diferencias que separan a ambas formaciones. No hay que esperar mucho de él, pero no debemos desaprovechar esta circunstancia para profundizar en el conocimiento del campo palestino, porque una medida tan apresurada, un cambio de posición tan importante, no ocurre porque sí. Se han visto forzados a emprender una huída hacia adelante para, como en tantas otras ocasiones, tratar de convertir una derrota en un triunfo. Desde mi punto de vista hay dos hechos determinantes de la aproximación de posiciones a la que estamos asistiendo.

La revuelta árabe ha empujado a miles de personas a salir a la calle, denunciar la incompetencia de sus gobernantes y la corrupción rampante en la Administración. El mundo palestino no es ajeno a este proceso. Es verdad que en Cisjordania el gobierno ha hecho un trabajo digno, pero aún así Fatah continúa siendo un sindicato de delincuentes, razón por la cual en las anteriores elecciones Hamás creció tanto. Los dirigentes temen una revuelta y maniobran para evitarla. Esta sensación de inseguridad se acrecienta por la pérdida o merma de padrinazgos. Fatah se encontraba bajo el patrocinio de Egipto. Al fin y al cabo la OLP y el nasserismo eran parte de una misma corriente nacional-socialista y tenían en los Hermanos Musulmanes el enemigo a batir. Mubarak está fuera de juego y la Hermandad se está haciendo con el control del país, por lo que Fatah pierde apoyo al tiempo que Hamás refuerza su frontera sur. Pero los islamistas palestinos ven cómo la dictadura siria, uno de sus grandes valedores, se resquebraja y deslegitima en la calle árabe, manchando su propia reputación como fuerza de regeneración. Tenían que hacer algo, que mover ficha en la dirección adecuada...

La estrategia de Fatah para romper el impasse en el que se encuentra el proceso de paz -desde el estallido del conflicto civil palestino, la pérdida del control de Gaza por parte de la Autoridad Palestina y la imposibilidad de convocar elecciones- pasa por plantear el próximo mes de Septiembre y ante la Asamblea General de Naciones Unidas el reconocimiento de la independencia de Palestina, haciendo de la Línea Verde del armisticio de 1949 la frontera del nuevo estado. Pero, ¿es posible reconocer un estado cuyo gobierno no es capaz de imponer la autoridad en todo su territorio, de convocar elecciones y que además exige la ratificación de unas fronteras que no tienen ninguna base legal? Fatah necesitaba que Hamás se prestara a una representación de unidad nacional para dar credibilidad a su propuesta y, más o menos, lo ha conseguido. Sin embargo, Hamás ha sido siempre contraria al proceso de paz y no acepta la idea de reconocer la existencia de Israel al oeste del Jordán. Está por ver qué posición fijan al final sobre este delicado y sensible tema, que afectará el comportamiento de los electores. De ahí la conveniencia de que las elecciones se realicen antes de Septiembre, antes de que el Abbas pida formalmente el reconocimiento de Palestina.

Libia sí, Siria no

25 de Abril de 2011 - 19:40:34 - Florentino Portero - 3 comentarios

Me piden los amigos de Telemadrid que resuma en 60 segundos porqué intervenimos en Libia y no en Siria. La televisión es una fuente inagotable de frustración para todo aquél que quiera explicar algo sin caer en juicios categóricos carentes de las necesarias matizaciones. Utilizaré pués este blog para desquitarme.

Desde la Paz de Westphalia (1648) aplicamos por defecto el principio de no injerencia en los asuntos internos de un estado soberano. Se consagró entonces el paso dado previamente por el emperador Carlos en la Paz de Augsburgo (1555) cuando aceptó contra su voluntad la idea de que cada príncipe era responsable de la forma de vivir el cristianismo en su estado -"Cuius regio, eius religio"-.

En Siria como en Libia estamos ante una crisis interna, por lo tanto sólo los sirios y los libios deberían intervenir en su resolución. Sin embargo, desde el fin de la Guerra Fría se ha ido imponiendo un nuevo principio, que corrige el anterior, y por el cual se justificaría una intervención internacional para evitar una crisis humanitaria provocada por el propio gobierno. La crisis de Kosovo es un ejemplo claro de la aplicación de esta nueva doctrina. ¿Quién y cómo puede decidir cuándo una crisis justifica la intervención internacional? El Consejo de Seguridad. Es decir, que dos dictaduras con un formidable historial de violaciones de los derechos humanos -Rusia y China- serán determinantes en la defensa de los derechos humanos en crisis humanitarias. ¿Es creíble el mecanismo? Pues tanto como el propio Consejo de Seguridad.

¿Por qué el Consejo de Seguridad decidió actuar en la crisis libia invocando la existencia de una crisis humanitaria? Por un conjunto de razones complementarias.

La Liga Árabe, la organización regional más importante, se dirigió al Consejo de Seguridad para pedir su actuación. La Liga está compuesta por delegados de gobiernos antidemocráticos y corruptos. En algunos casos a los anteriores calificativos podemos añadir los de islamista y terrorista. Con la autoridad que les confería su condición de ser parte troncal del problema decidieron solicitar el apoyo para los rebeldes que combatían un régimen corrupto. Lo normal hubiera sido que los miembros del Consejo de Seguridad hubieran recordado a la Liga Árabe que sus estados miembros padecen regímenes tan dictatoriales y corruptos como el libio y que, puestos a aprobar una intervención, a lo mejor era más apropiado empezar por algún otro país. Sorprendentemente el Consejo no reaccionó de esta manera sino considerando seriamente la petición, quizás valorando los importantes negocios que empresas de sus respectivas nacionalidades tienen en la zona.

La petición de la Liga Árabe sólo se puede comprender si tenemos en cuenta el aislamiento en que el régimen de Gadaffi se encontraba. Su batalla contra los saudíes; su traición a muchos de sus estados hermanos por haber pasado a los norteamericanos, vía España, valiosísima información sobre la proliferación nuclear en el islam; sus viejas rencillas con unos y otros le habían llevado a un choque frontal con buena parte de sus iguales, creando las condiciones para que llegado el momento apostaran por su final. Lo paradójico es que nosotros apoyemos a los que apostaron por la proliferación en vez de defender a quien los denunció.

Los líderes occidentales estaban sufriendo duras críticas por parte de sus medios de comunicación y ciudadanos, tan hipócritas como inconsistentes, por haber defendido a los regímenes tunecino y egipcio. Cuando vieron que Gadaffi estaba en las últimas decidieron lavar su cara criticando a quien hasta entonces habían apoyado, en la confianza de que los rebeldes ya tenían controlada la situación. Se les llenó la boca de crisis humanitaria y de valerosos demócratas que exponían sus vidas para poner fin a la dictadura... y cuando Gadaffi lanzó su contraataque se vieron cogidos entre la espada y la pared. Si el régimen recuperaba el control de la situación las importantes inversiones realizadas correrían grave peligro.

Rusia y China decidieron abstenerse ante la posición de la Liga Árabe y la resolución salió adelante, situando a Francia y el Reino Unido frente a una situación que está por ver si serán capaces de administrar. Como ya señalé posts atrás, el fantasma de Suez vuelve a recorrer los pasillos de las cancillerías.

Ninguna de estas tres circunstancias se dan en Siria. Además, estamos ante un estado desarrollado, con unas Fuerzas Armadas organizadas y que cuenta con la estrecha colaboración de Irán. Atacar Siria puede suponer abrir un conflicto de dimensiones mayores, que nadie quiere provocar. Siria contaría con el apoyo de Irán y de Líbano, el régimen de Damasco podría reaccionar colaborando en la desestabilización de Iraq; Irán y Líbano podrían abrir una nueva guerra con Israel desde Líbano y Gaza, presionando al nuevo gobierno egipcio para que facilitara el abastecimiento de Hamas... La crisis humanitaria en Siria es, de hecho, más importante que la libia. No olvidemos los sucesos de Hama en 1982 con más de 20.000 muertos ni la movilización militar en curso. Lo escandaloso no es que nos quedemos de brazos cruzados ante la matanza en curso sino la arbitrariedad con la que se administra el principio de injerencia por razones humanitarias. No es justificable atacar Libia y no hacer lo mismo en Siria. La Liga Árabe no es quién para fijar criterio, porque es parte del problema. Si consideran que hay que intervenir que lo hagan ellos, porque tienen medios para hacerlo. Es absurdo que nosotros nos entrometamos en sus disputas apoyando a los más peligrosos, a los que suponen una seria amenaza para nuestros intereses.

Corrección política y revuelta árabe

24 de Abril de 2011 - 21:06:28 - Florentino Portero - 1 comentario

 

 
Pasadas unas semanas desde que la crisis tunecina dió paso a una ola de revueltas a lo largo y ancho del Mundo Árabe las elites europeas van revisando sus primeras impresiones a la vista de que la puñetera realidad se empeña en no responder a sus legítimas y honorables aspiraciones. Resulta que los encantadores jovencitos pro-occidentales que se comunicaban mediante redes sociales son una minoría escasamente representativa ¡Quién lo iba a decir con las formidables inversiones en banda ancha que se han realizado en la región! Parece que el vacío de poder dejado por los regímenes pro-occidentales, como el tunecino o el egipcio, va a ser cubierto por las bien organizadas filas de los Hermanos Musulmanes a pesar de que los medios bienpensantes repitieron una y otra vez que estábamos ante una ola democratizadora. Y para colmo el pueblo que se levantó contra el dictador libio no era tal, sino un conjunto de tribus dirigidas por unos personajes tan poco democráticos como Gaddafi pero aún más inútiles que él. Mientras tanto en Siria se asesina impunemente a manifestantes sin que Occidente mueva un dedo.

Si Mahoma no va a la montaña los políticamente correctos tendrán que ajustar su discurso a unos hechos que día a día se imponen. El primer paso ha sido poner en valor el auge islamista. Es verdad que la revuelta no era tan democrática, reconocen ahora, pero eso al fin y al cabo es positivo porque obligará a los islamistas a gobernar con unas instituciones democráticas, reconduciéndolos hacia la moderación y el parlamentarismo ¿De nota, verdad? Ahora que han conseguido el poder después de décadas sufriendo una persecución atroz, soportando el paso por la cárcel y la tortura, es cuando van a ver la luz de la democracia liberal. ¿No será más probable que apliquen el programa que llevan años elaborando y que tiene en la instauración progresiva de la ley coránica su eje vertebral?

La grey progre ingiere su dosis diaria de corrección política con su pastueña renuncia al pensamiento crítico, al uso de la inteligencia y a la dignidad. Que la invasión de Libia está bien pero que hacer lo mismo en Siria está mal, pues naturalmente. Que antes Gaddafi era un amigo y que ahora resulta que es un genocida, pues claro. Que al-Asad era “parte de la solución” y ahora parte del problema, pues que le vamos a hacer. Una sociedad puede desconectar sus cerebros en un ejercicio de libertad, pero al final tendrá que pagar el precio de su irresponsabilidad y de su cobardía.

El Mundo Árabe no está al otro lado del charco sino allí donde hay árabes. Si los islamistas se hacen con los réditos de la revuelta, al tiempo que la OTAN pierde la guerra en Afganistán y Francia y el Reino Unido hacen el ridículo en Libia, a nadie le podrá extrañar que ganen posiciones entre los musulmanes europeos, que son unos millones. El problema de su integración en nuestras sociedades es y sobre todo será unos de los problemas principales del debate político europeo en las próximas décadas. El sistema de partidos está haciendo agua por la pervivencia de un discurso que tiene poco que ver con la realidad. Soñar con que lo que ocurra en Egipto no nos va a afectar puede calmar nuestras ansiedades, pero a la postre la realidad volverá, con su impertinente tenacidad, a imponerse a nuestras decadentes ensoñaciones.

Libia: la crisis europea

16 de Abril de 2011 - 00:27:45 - Florentino Portero - 2 comentarios

Francia y el Reino Unido decidieron intervenir en Libia y consiguieron arrastrar para este fin a un conjunto de estados europeos y árabes. Estados Unidos trató de quedarse fuera, pero al final el presidente Obama tuvo que aceptar que no era posible. La gran potencia americana entró en la operación, pero para reconducirla hacia la OTAN. En la actualidad las Fuerzas Armadas norteamericanas sólo dan cobertura, apoyan técnicamente la operación, pero no están en el día a día de las operaciones de combate. Europa inició la campaña y Europa va a tener que asumir las consecuencias de sus actos.

A fecha de hoy la situación parece estancada. La OTAN impide a las fuerzas leales a Gadafi mover sus medios pesados, por lo que les resulta imposible avanzar hacia Cirenaica. Los rebeldes, por su parte, parecen incapaces de organizar una ofensiva. Están recibiendo dinero y armas ligeras... pero aún así no parece que la balanza pueda inclinarse a su favor.

Tenemos cinco escenarios ante nosotros:

  1. Los rebeldes ganan terreno con dificultad gracias a la ayuda recibida y al cabo de unos meses logran tomar Trípoli. Se pone fin a la guerra y se establecen las bases de un nuevo estado.
  2. Los rebeldes, gracias al apoyo diplomático europeo, consiguen atraerse a los líderes de las tribus fieles a Gadafi. Su base de apoyo se desmorona y con ella la cohesión de sus fuerzas. Los rebeldes consiguen romper las defensas y avanzan hacia Trípoli.
  3. La Guerra Civil se estabiliza y la situación comienza a evolucionar hacia la descomposición. Libia se convierte en una nueva Somalia con salida al mar y puente con esa tierra de nadie que es el Sahel.
  4. La Guerra Civil se estabiliza y la situación evoluciona hacia la formación de dos estados, que se corresponden con los territorios históricos de Tripolitania y Cirenaica.
  5. Los aliados deciden crear una Fuerza Expedicionaria, formada por un contingente franco-británico más alguna otra adición menor, desembarcarla en Libia y asumir el peso de la campaña militar hasta poner fin al régimen establecido por el Coronel Gadafi.

Los cinco escenarios son posibles, pero los más probables son la división, la somalización o el desembarco.

La ministra española de Asuntos Exteriores sólo considera una salida político-diplomática, que se basaría en el rechazo internacional de Gadafi. Supongo que ni ella se cree la viabilidad de esa opción. En realidad la ministra está fijando un discurso de política interior que nada tiene que ver con lo que está ocurriendo en aquel país. El gobierno español se sumó con la alegría que le caracteriza a una operación militar animada por Francia y la Liga Árabe, sus referentes en el Norte de África, pero es bien consciente de que sus electores no entenderían el uso de la fuerza ni, mucho menos, el ataque a una población árabe. Además, por mucho que ahora se quiera olvidar, Gadafi ha sido un modelo revolucionario para la izquierda española, como tantos otros terroristas y liberticidas. Muchos de sus votantes no podrían aceptarlo y no es cuestión de empujarlos en brazos de Izquierda Unida. La España de Zapatero, una vez más, demuestra su liviandad diplomática y militar. Ni contamos, ni queremos contar. Además, nos consideramos con derecho a decir cualquier tontería que nuestros dirigentes consideren que venga al caso, como si en realidad no fuéramos responsables de una intervención militar.

Tanto Francia como el Reino Unido tienen serios problemas económicos y hace ya tiempo que vienen reconociendo la imposibilidad de mantener sus tradicionales gastos en defensa. Llevan meses estudiando cómo fortalecer su relación en materia de política exterior y defensa para compartir capacidades. Libia es para ellos una prueba de fuego. Si no consiguen resolver la crisis harán el ridículo y mostrarán al mundo su debilidad, poniendo aún más en duda su derecho a retener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad con derecho de veto. Una crisis prolongada puede ser fatal para sus mermadas finanzas, por lo que tienen que acelerar su final ¿Cómo? Pueden optar por la secesión territorial o por el envío de una fuerza expedicionaria. En ambos casos la Resolución de Consejo de Seguridad resulta inútil, porque se fundamenta en falsedades. Cuanto más repitan que están allí por razones humanitarias, que el pueblo se ha levantado contra el dictador o que los rebeldes son demócratas más cerca estarán de perder al apoyo de sus opiniones públicas y de sufrir una severa crítica por parte de la calle árabe. Más vale que comiencen a asumir la realidad tal cual es. Acaban de reconocer implícitamente que no era verdad que iban por razones humanitarias sino para forzar un cambio de régimen. Estoy esperando que nos expliquen por qué quieren cambiar el régimen libio y no el sirio, el iraní, el saudí o el chino. No lo van a tener fácil. En cualquier caso es un paso adelante fijar con claridad los objetivos. Ahora toca actuar en consecuencia.

Giro hacia el radicalismo en Perú

12 de Abril de 2011 - 23:30:10 - Florentino Portero - 2 comentarios

 

El peor de los escenarios se ha hecho realidad. Los dos candidatos más extremos se enfrentarán por la presidencia de Perú el próximo mes de junio. Todos los comentarios apuntan en la misma dirección, subrayar el contraste entre años de bonanza económica y trasformación social con un comportamiento electoral que parece ajeno a todo ello. En realidad la experiencia nos muestra que los procesos de cambio no suelen ser lineales, sino zigzagueantes. Es verdad que las mejoras son visibles, tan cierto como que no han llegado a todos, porque el desarrollo sigue el principio de la lluvia fina y requiere de tiempo para calar. Hay sectores que confían en que Humala les incorpore al reparto de bienestar, como los hay también que temen la llegada de los populistas y piensan que el clan Fujimori es la mejor garantía de orden.

El resultado de la primera vuelta no es sólo la consecuencia de tensiones sociales. Hay dos hechos importantes que conviene tener en cuenta. El primero es que las opciones moderadas se han dispersado, cuando a la vista de las amenazas liberticidas hubiera sido más sensato pactar una candidatura conjunta. El segundo es que las campañas electorales cuentan ¡y de qué manera! Los vencedores no lo son por casualidad. Han trabajado más y mejor la campaña y la ciudadanía lo ha valorado.

El futuro está por escribir. Humala hizo en el pasado tanta gala de amistad con Chávez como interés está poniendo ahora en vincularse con Lula. Lula y Chávez son dirigentes de la izquierda latinoamericana, pero sus diferencias son mayúsculas por mucho que ambos traten de disimularlas ¿Cómo gobernaría Humala? Lo mejor sería no tener que comprobarlo, pero si es listo sacará conclusiones de la ruina de Venezuela y del éxito de la experiencia brasileña. ¿Cómo lo haría Fujimori? Seguro que alguna lección habrá extraído también de la biografía de su padre.

La opinión moderada tiene que decidir a quién votar y los candidatos deberán asumir compromisos importantes para atraerse esos votos. Se inicia un período de política en estado puro, donde las grandes formaciones tiene que tratar de conformar una nueva mayoría que, en cualquiera de los casos, será compleja e inestable.

Libia-Suez

11 de Abril de 2011 - 23:40:16 - Florentino Portero - 0 comentarios

 

La crisis de Suez fue uno de los hitos de la diplomacia europea en los años de la Guerra Fría. Tras dos guerras mundiales el Viejo Continente había perdido ya la primacía mundial, pero trataba de encontrar su sitio en un nuevo entorno internacional. El proceso de descolonización estaba para entonces muy avanzado. Los imperios eran cuestión del pasado. Se trataba entonces de saber hasta qué punto las potencias europeas podían ejercer su influencia en otras regiones del planeta. Suez fue un severo correctivo aplicado por el nuevo hegemón, por unos Estados Unidos que rechazaban la posibilidad de mantener hábitos coloniales. Aquella humillación dejó cicatrices aún muy visibles en la conciencia europea.

La participación franco-británica en la Guerra de Libia comienza a recordar el episodio de Suez. Estados Unidos no ha entendido el porqué, el cómo y el para qué de la operación, pero en esta ocasión no ha presentado ningún veto. Deja hacer y aquí está el problema. No es una misión de la OTAN, aunque esta Organización se deje utilizar como agencia especializada. La dirección corresponde a un “grupo de contacto” en el que la responsabilidad final recae en muy pocos.

La evolución de los acontecimientos apunta a una guerra que se prolongará mucho más de lo aconsejable. De una zona de exclusión aérea se pasó al apoyo aéreo a los rebeldes. De un bloqueó a la entrada de armas se mudó a la entrega de armamento ligero a las fuerzas antigubernamentales. Aún así, sin fuerzas terrestres aliadas la derrota de Gadafi parece improbable. Está en juego la credibilidad franco-británica para llevar a cabo una operación de estas características y con ella la del conjunto de Europa. Si en Suez las potencias europeas tuvieron que retirarse humilladas por el mandato norteamericano, en Libia puede escenificarse la incapacidad de esos mismos estados para actuar como gran potencia en un entorno global.

Pulso en Egipto

9 de Abril de 2011 - 13:35:29 - Florentino Portero - 1 comentario

 

La realidad es tan tenaz como impertinente, haciendo añicos nuestros ensueños. Decidimos creer que los jóvenes universitarios que en Alejandría y El Cairo lideraron un bien intencionado movimiento para acabar con un régimen incompetente y corrupto podrían controlar las siguientes fases del proceso político: reforma o cambio constitucional, formación de nuevos partidos políticos capaces de llegar a la gente y capitalizar sus demandas, victoria electoral y formación de un nuevo gobierno dotado de una agenda reformista. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos apunta en una dirección distinta.

Los militares tuvieron la habilidad de desmarcarse del régimen, aunque eran una sola cosa. Forzaron la caída de Mubarak, un viejo y enfermo general al que quedaban unos pocos meses para finalizar su mandato presidencial y que ya había comunicado que no se presentaría a la reelección; dijeron escuchar las demandas populares; entregaron la gestión provisional del Gobierno a personajes de su confianza y se apresuraron a reformar la Constitución para acelerar la resolución de la crisis.

Los Hermanos Musulmanes, la extraordinaria organización islamista nacida en Egipto y extendida por buena parte del Mundo Árabe y Europa, se vio sorprendida por la revuelta, tardó en reaccionar pero midió bien sus pasos a la vista de que los hechos sólo podían favorecerles. El régimen era su principal enemigo y había caído hecho añicos por la presión de los sectores democráticos. Los militares tenían que entenderse con ellos y facilitarles el acceso al Parlamento. En caso de elecciones sólo podían ganar posiciones, porque el pucherazo sería ahora más difícil y los jóvenes demócratas carecían de arraigo en el Egipto real, el de millones de analfabetos que sobreviven con dificultad. Apoyaron a los militares cuando plantearon una reforma constitucional, ganando el referéndum y dejando en evidencia a los demócratas, que cosecharon su primera gran derrota. Ahora llegamos al primer pulso importante.

La Plaza de Tahrir se ha vuelto a llenar de manifestantes que, y ésta es la novedad, ahora critican directamente a las Fuerzas Armadas. Los generales ya no pueden decir que son algo distinto del Gobierno, porque en esta fase de transición lo controlan todo. Por eso mismo son responsable de la persecución judicial a los políticos más corruptos -el listón está muy alto- en torno a Mubarak. La gente exige ejemplaridad, mientras los militares no parecen tener tanta prisa en castigar a los que, a fin de cuentas, son los suyos. En esta tensión la Hermandad ha decidido mover ficha en una maniobra arriesgada pero importante: se ha sumado a los manifestantes con todas sus fuerzas rompiendo la alianza táctica con los militares que había mantenido hasta la fecha. No hay duda de que en una sociedad atrasada las banderas de la democracia tienden a beneficiar a las formaciones más radicales y en el Egipto de hoy los hermanos son la referencia. Si a eso sumamos el vacío de poder dejado por el régimen nasserista preparémonos para ver cambios interesantes.
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