¿De qué van a vivir todos los comandos de ETA? ¿De dónde van a sacar la financiación que necesitan para seguir viviendo en pisos francos y viajando en coches que no compran? ¿De qué van a comer los liberados? ¿De qué van a vivir estos muchachotes del norte que se van a quedar sin “trabajo”?
Por no amargarme más el día no he buscado demasiadas respuestas pero enseguida se me han ocurrido estas posibilidades:
- De los impuestos revolucionarios que seguirán cobrando a los empresarios vascos.
- De los impuestos de todos los españoles que les va a traspasar Zapatero para tenerlos callados hasta que a él se le acabe la gana de gobernar, porque no puede dejar de pagar porque si no los nenes “largan”.
- De vender el arsenal que tienen, que en el mercado de armas pueden obtener una pasta.
- De la experiencia que tienen en el mundo de la delincuencia con la que pueden hacerse un sitio entre las mafias organizadas.
- Podrán optar a un puesto en la policía vasca, en la que entrarán por méritos propios.
- Serán el germen fundacional del ejército independiente de Eukalerría.
- Seguirán viviendo de lo mismo que hasta ahora porque el zorro cambiará de pelo pero de mañas no.
No os parece muy, pero que muy extraña la secuencia de lo que está pasando:
- Acuerdo en Perpiñan entre nacionalistas catalanes y ETA.
- Atentado 11-M en fechas electorales, manipulación mediática, acoso a sedes de partidos políticos, manifestaciones perfectamente orquestadas y cambio de gobierno
- El PSOE anuncia una legislatura en la que se va a acabar con el problema de ETA y empieza a bailar el tango con malas compañías.
- El PSOE inicia actuaciones “contra natura” pasándose por el forro la legislación para darle gusto a los nacionalistas.
- El Gobierno, ignorando la legislación, las protestas de media España y el sentido común, hace un chanchullo y garantiza la aprobación del estatut.
- Los nacionalistas catalanes cobran beneficios por su apoyo al Gobierno.
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- Hay rumores de que va a haber un comunicado de ETA
- El PSOE pide paciencia porque pronto va a haber anuncios importantes.
- Se ningunea a las víctimas de terrorismo para evitar actuaciones contra sus verdugos.
- Los fiscales y jueces -(presuntamente)- no cumplen con la legislación y sus obligaciones de garantes de la justicia, favoreciendo claramente a voceros y miembros de Batasuna y ETA.
- ETA hace público su comunicado en el que no se disuelve, ni renuncia a la violencia, pero dice algo parecido a alto el fuego, que no es lo mismo que paz. Con esto da cancha a Zapatero a seguir con sus negociaciones.
- Zapatero sale hablando como un cura (perdonen señores consagrados la comparación, pero hoy parece un “santo”).
- Lo próximo será la legalización de Batasuna
- Después vendrá otro estatuto para Euskadi
- En las elecciones próximas los socialistas so pondrán las medallas de haber acabado con ETA.
Todo esto parece un guión cuidadosamente preparado, hasta con fechas.
Hoy me han confirmado mis sospechas sobre el 11-M. Tengo la certeza de que hay mucha gente involucrada en esta película, gente que está callada por miedo a que le silencien “violentamente” si abre la boca, pero como no todos están sacando tajada del pastel, algún día, alguien sacará a la venta los trapos sucios. Espero vivir para verlo.
Que asco de vida. En cuanto transite al otro barrio pienso reclamar por qué no me ha tocado vivir en un lugar con mejor tiempo.
Ayer escuché que ha llegado la primavera, pues será por otros barrios, por que por el mío hace un frío que pela.
Leo con envidia que el Torrevieja ya te puedes pegar un chapuzón en la playa, que van en manga corta y seguro que se toman las cañas en una terracita. Aquí, en la meseta, las nubes nos traen chaparrones intermitentes y un birusjis que te deja congeladas las orejas.
Claro, que la gente con eso de la fecha, la noticia y el cocido que ha comido va tan fresca. Algunos presumen de legionarios y van luciendo pecho lobo o, como las chulas de hoy en día, la cinturita al aire, el ombligo asomándose al balcón y el riñón pelándose.
Yo, que soy flor de invernadero, enfundada en abrigo, guantes y botorras voy dando la nota.
Observo al personal que circula tan contento, no se inmuta con el airecillo que nos trae olores de la sierra con avisos de que está nevando en las alturas y que, como te descuides, te arrea una gripe o la temible neumonía.
Es que tú eres muy rara, es que estás mala, es que, en casa, tienes mucha temperatura. Y una mierda (perdón, es lo que pega), esas no son razones, que el termómetro marca lo que marca y no es de recibo ponerse aquí y ahora en mangas de camisa.
Me hago la fuerte, quito ropa, abro ventanas, quiero acostumbrarme a ser más dura y aguantar con estoicismo y no quejarme. Al final, con las uñas moradas, decido que algo me pasa, que no es normal que yo sola tenga frío, que ha entrado la primavera y tengo que sacar de paseo el tipazo que me acabo de ver en el espejo con la ropa nueva.
¿Qué solución le pongo a tener frío? Tengo un amigo que me cuenta lo de calor de pecho ajeno, pero yo prefiero el herbolario y cambiarme el termostato. Mañana mismo pido presupuesto.
El sábado estaba yo paseando siguiendo el consejo de mi médico y me olvidé del consejo materno de no gastar pasta a lo tonto.
Mi progenitor B considera gasto improcedente todo aquel que no tiene como fin cubrir una necesidad y la de tener recambios en el armario es una frivolidad impropia de mis años.
Entablamos diálogos de sordos cuando me dice que no soy moderna y que quién como yo para hacer de mi capa un sayo y vestirme mejor. Si le respondo que me voy a comprar ropa, automáticamente cambia el argumento para rebatirme el por qué lo considero necesario. En fin, una característica de su personalidad, llevar siempre la contraria.
Total que el sábado fui de compras. Ya tenía echado el ojo a un par de prendas primaverales y allá me lancé ilusionada a ver si con el nuevo colorido engaño al espejo y aparento un par de kilos menos.
No soy ni alta ni baja, ni gorda ni flaca, soy del montón, vulgar, tipo ánfora como buena representante de mi España profunda. Hecha la foto, se pueden ustedes imaginar que no bajo de la talla 42. Pues ahí está el problema, que a mis medidas empieza a considerarse “talla grande”.
En la mayoría de las tiendas lo que encuentras es ropa de anoréxica porque sólo se diseña para talla 36, la 38 ya no entra en las tablas.
Será que los fabricantes de ropa no quieren vender porque hay tropecientas señoras de mi talla que estamos dispuestas a lazarnos como lobas a comprar ropa moderna. Casi no se encuentra nada, hoy lo moderno y juvenil es para adolescentes con poca chicha.
Lo que te gusta no te vale, lo que te vale no te gusta. Entras en el probador con un pantalón chuli del color que va con un par de prendas que ya tienes, intentas entrar en él y después de dejar de respirar para meter, llamémosle, vientre y que cierre la cremallera, te miras y compruebas que el talle está más cerca de la línea de la concepción que del ombligo. Si te miras por detrás y te inclinas un poco, compruebas que queda al aire el inicio del canal de desagüe sin mencionar el desbordamiento muscular de la parte baja de la espalda. Ante esa situación se impone el sentido común y renuncias a la compra que hay edades en que una no se puede permitir veleidades.
Y así te pasas de tienda en tienda. Al final recalas en alguna que mantiene la tradición y renuncias a una moda veinteañera por mucho que creas que te conservas en alcanfor.
Vuelves a casa con las compras y mal humor. Por un lado contenta porque tienes algo nuevo que ponerte, ¡qué ilusión! Pero por otro retorciendo el hocico porque ya no tienes el tipín de hace ….X (¡qué barbaridad!) y el trasero ya no te cabe en la 42.
La vida pasa, hay que aceptarlo y si vas perdiendo agilidad, te duele algo o has cogido peso encuentras otras satisfacciones. De momento la que se me ocurre es darme un gusto: Me voy al bar de Caminant y me pido una de churros.
Me gusta la fotografía. No soy perfeccionista, si veo algo que me llama la atención enfocó y clic. Me gusta el arte en todas sus facetas y tengo manos de artesana, pero no nací con genialidad de artista, así que hacer fotografías es para mi congelar un dato, un momento, una imagen, nada más.
Yo utilizo las fotos con intención didáctica, las incluyo en todo lo que hago porque refuerzan la expresión de las palabras y evitan confusión en los conceptos si están mal expresados.
Soy educadora y en estos tiempos de modas catastróficas me considero en la obligación de moldear el gusto estético de mis chavalas. Estas niñas de hoy se ponen cualquier cosa no importa lo que sea o si tiene mucha o poca tela, se lo ponen y que salga el sol por donde salga.
Cuando veo esos cuerpos rollizos de generosas carnes embuchados en escuetas camisetas que dejan al aire los lomos bien alimentados y esos glúteos luchando por caber en pantalones sin tiro es que me pongo mala. ¿Cómo las madres les dejan ponerse eso? Es mi pregunta cotidiana.
Se pintan como puertas sin razón aparente más que parecerse a la famosa de la tele, llevan greñas de colores desteñidos en cortes de pelo escabechado. Son un poema las niñas de hoy en día.
Ya no entro en si la moda es guay o mola mucho, yo en lo que entro es que van hechas una facha y se lo demuestro con las fotos que les saco a traición y sin que se vean sus caras.
Les explico que hay cuerpos que no admiten pantalón pitillo o que necesitan uno con más talla, que se les salen las carnes al doblarse y lo que se ve no es agradable y lo demuestro. Les enseño las imágenes de lo feo que parece que al sentarse quede a la vista media braga o el tanga y les aconsejo que, en caso de enseñarla, que cuiden que sea de lencería mona, lo que ya no les digo es que esa lencería es cara.
Otras veces les enseño la foto de la retaguardia apelmazada en vaqueros un par de tallas inferior a la necesaria, o lo impropio que es llevar en ciertos sitios (léase clase) escotes o minifaldas de impresión imitando a las pilinguis horteras que salen en programas basura como un medio de llamar la atención del masculino personal.
Al ver los efectos ópticos de tales vestimentas se ríen y comentan, hacen muecas y critican sin darse cuenta que las fotos están sacadas en su entorno y que las protagonistas son ellas.
Después pasamos a otras cosas, que si depilarse o no, del cuidado de las uñas, de qué crema es mejor para los granos y si el tampax va mejor que la compresa. Así entre cal y arena, voy soltando mi discurso, hablo de higiene, de aceptar el propio cuerpo, de saber sacar partido a lo que se tiene sin intentar seguir modas absurdas. Les pido que sean femeninas, que se arreglen, que busquen su estilo sin copiarlo de zorronas patateras que salen en pantalla. Hablamos de alimentos, de dietas y anorexia. ¡ay! ¡qué tema!. Buscamos combinar bien los colores, encontrar zapatos femeninos y no esas cosas puntiagudas que deforman el pie de las pobres sufridoras o de los horribles zapatones llenos de remaches y costuras con los que caminan como potros.
Todas me escuchan pero pocas me hacen caso, pero yo me quedo tan a gusto porque he sembrado, luego que la vida haga su parte.
Una de esas fotos es la que utilicé para mi última maldad. Me va la didáctica.
Ayer tuve visita. Algunas de las comadres del día anterior vinieron a ver a la abuela. Todo muy normal en apariencia, pero bien me olía yo la verdadera razón de venir a interesarse por los altibajos de la salud de mi anciana madre.
Mi recibimiento fue cordial, puede decirse que más que amistoso y después de saludar a la abuela y dejarla en su salita haciendo sopas de letras, pasamos al salón a seguir con la visita. Las agasajé con pastas, bombones y el consabido cafecito. La charla discurrió amena hasta que una de ellas abordó el tema, con diplomacia femenina deja caer, así como si nada, que si estoy enfadada por lo de “La Vogue”. Como una gran actriz, dirigí lentamente mi mirada hacia ella, tiesa la espalda no por darme aires de reina sino porque el corsé que me obligan a llevar se me clava en las costillas, y tranquilicé su angustia. Le respondí que no, que qué bobada, si ya se sabe cómo son esas cosas, producto de comentarios tontos y de tardes aburridas.
Como ya sabía la razón de su visita, busque una situación de claro dominio sobre ellas. Las senté en los sillones bajos y yo, con la disculpa de la espalda, en silla más alta un poco alejada del grupo, marcando la distancia y dominando de un vistazo el conjunto para no perder detalle de ninguna de las tres. En ese momento sí que me sentía en plan “Vogue”.
El envío de la foto de la parte trasera de varios pantalones rellenos de abundante carne humana ha surtido sus efectos. Y ese ha sido mi puyazo y descubrí una sensación placentera que subiendo por el pecho quería convertirse en carcajada, pero me aguanté y, mirando con ojos algo fieros a la que más volumen tiene, tranquilicé al grupo comentando que el envío de la foto era sólo otra broma para que comprendieran que donde las dan las toman y que hay que cuidar la sensibilidad de las amistades.
La conversación cambió de ritmo, les pedí perdón por la mala baba de la foto, ellas se muestran conciliadoras y todas tan amigas.
¿De verdad se nos ve así?. No mujer, que la retoqué un poco, que ha sido una broma. Bueno, marchad tranquilas, que todo queda en agua de borrajas.
Cuando se fueron seguí teniendo esa sensación placentera de haber ganado por la mano y dominar la situación. Luego me vino el Pepito Grillo de la conciencia a decirme que me había portado un poquito mal. Le he dado vueltas al asunto y reconozco que me he pasado un pelín disfrutando al verlas en mi casa buscando solución al tema.
La verdad es que todo ha sido una tontería pero a mi me ha divertido mucho la faena. ¿A qué soy mala?
Contaba yo en un post que no ha salido que me habían dado un disgusto porque me han comparado con la vicepresidenta. Dicen que me parezco a ella.
¡La madre que las parió! De regreso a casa me venía espiando por los escaparates para ver la razón de tal comparación. Desgraciadamente, me dicen que tengo un aire, lejano, pero que lo tengo.
No me parezco en nada, pero me sacan el parecido por los pantalones, la cara de mala uva, poca carne en las mejillas, las dos usamos gafas y el corte de pelo (igualito, oye. Mañana me pongo extensiones).
Me miro en los cristales y yo veo más volumen a la hora de llenar el pantalón, patas más cortas y salomónicas que las suyas que se adivinan un poco como alambres y el ceño fruncido es porque siempre estoy pensando. Vamos, que quitando la gracia del bautismo no compartimos nada., pero dicen que me doy un aire.
Les digo: no es verdad, yo soy más gorda y baja. Que sí, responden las muy guarras.
Vuelta la burra al trigo, que no me parezco en nada y como sigáis llamándome “la vogue” voy a poner en Internet fotos de vuestras nalgas.
Mano santa. Eso de buscar en el google y encontrarte con tu “trastero” no le apetece a ninguna de estas que me sacan parecidos en la tele. Se acabó la vicepresidencia, ya estoy libre de alias.
Soy una apasionada de las fotos. Llevo conmigo la cámara a todas partes y ¡zas! lo cazo casi todo y esa es mi venganza. No saben si tengo las imágenes malditas, no saben que ni repajolera idea de Internet, no saben nada, pero el miedo guarda la viña.
Y no me parezco en nada. Yo soy más guapa, bueno solo un poco, pero no hace falta mucho para ganarla.
¡Ah! Y como he aprendido mucho de esta izquierda voy a copiar sus mañas. Mañana alguien va a recibir unas fotos de salva sea la parte pero sin que se vea a la propietaria, con una cariñosa felicitación y los mejores deseos de éxito. Vogues a mi.
Yo me consideraba una mujer liberada. Es que estaba en la universidad en los 70 y empezábamos a despabilar. El caso es que luego descubrí que he sido y sigo siendo una pardilla. Cuando me he dado cuenta ya no tenía ganas de cambiar y me he quedado a medio camino, por lo tanto no me considero liberada pues sigo manteniendo ciertos principios y no me he dejado arrastrar por ideologías de temporada.
Pero he sido feminista a mi manera. Y aprendes a serlo por reacción a las situaciones que has tenido que aguantar en la familia, el trabajo y en la sociedad en general.
Me ha costado recibir sopapos por exigir el mismo trato del hermano, por negarme a realizar tareas “de mujer” cuando el que mancha o desordena es un hombre.
Exigí el mismo trato que al varón y eso me costó sobrevivir en un ambiente enrarecido que solo mi paciencia y buena voluntad han vencido.
He aguantado miradas burlonas de amigas y primitas que olfateaban que me iba a quedar para vestir santos mientras ellas presumían de novio.
Ahora, ellas están asqueadas en matrimonios que son incapaces de romper, agobiadas por hijos medio maleantes, nueras altaneras o nietos hiperactivos.
La mayor parte de las mujeres de mi generación han tenido que vivir a la sombra de un marido, aguantar sus ligerezas en cuestiones de faldas, bregar con los problemas de los hijos, limpiar y trabajar como esclavas para atender las cuestiones domésticas sin comodidades, llevar otro sueldo doblando la jornada de trabajo, cuidar de los mayores tanto de una parte como de la otra y todo por casarse.
Yo no me alisté a las ofertas de matrimonio que se ofrecían en aquel tiempo. Llegó una edad en la que se me pasó el arroz y estoy divinamente. Mientras las que sonreían burlonas están amarradas a su destino, yo he viajado, he vivido y me ganado lo que tengo.
Las jóvenes de hoy han descubierto que el papel de mujer en la comedia del mundo no es el mejor pagado. Que te toca la peor parte del guión y encima no te ponen la primera en la cartelera. Por eso, si se casan, no se hipotecan la vida pariendo hijos hasta casi los cuarenta. Quieren vivir y disfrutar, tener tiempo para ellas, sentirse dueñas del mundo en un tiempo en que pueden serlo si saben jugar bien sus cartas.
Yo no me quejo del machismo de los hombres. Es normal que cada cual quiera llevar el agua a su parcela. Me quejo de la estupidez de algunas mujeres, que no sabe desprenderse de estereotipos. Me entristece que sigan cargando con el doble peso de la familia y un trabajo sin que se les reconozca y aguantan, no saben por qué pero aguantan.
Para dar envidia ahora mismo me largo de paseo, dejo a la abuela con el vaso de agua a su alcance y me voy a tomar el sol que falta me hace.
El pasado día 11 fue de meditación y análisis de las reacciones que la fecha producían. La lectura de la prensa no hace más que corroborar la deprimente impresión que causan los políticos, encastillados en posturas irreconciliables a pesar de que están en una conmemoración de recuerdo a las víctimas y de apoyo a las familias.
Se les llena la boca de frases grandilocuentes y de gestos solidarios pero a un buen observador no se le escapa la oculta intención de rapiña de votos.
Ayer todos sentimos una serie de emociones hacia los muertos y heridos y a sus verdugos. Casi todos hemos descubierto en nuestro interior sentimientos encontrados, por una parte el afecto y pena por el sufrimiento de numerosas personas inocentes y por otro lado el odio, la furia contra el salvajismo terrorista.
Los hechos están consumados, ahora hay que reconstruir las vidas mutiladas de los que sobrevivieron y no olvidar cómo y por qué pasó para aprender, para recuperar el sentido de esas muertes y que sus familias sientan que no murieron en vano, que se va a hacer justicia. No pedimos revancha política, esa la traerá el tiempo y la verdad.
La memoria viva traerá justicia para derribar la soberbia de los poderosos que utilizan sangre inocente para apuntarse a alfombras rojas y laureles. Permitirá conocer el tipo de conciencias de muchos de nosotros que miramos a otro lado cuando el dolor no es nuestro. La memoria viva nos ayudará a evitar panfletos y manipulaciones sobre los hechos, a esculpir poco a poco una nueva sociedad en la que no tenga que haber muertos para que otros alcancen “sus” victorias.
Es hora de exigir que los gobernantes y todas las fuerzas sociales no se mantengan en una actitud pasiva. No podemos olvidar, porque si nosotros nos abandonamos en la rutina y la comodidad, si nos escondemos en el instinto de conservación y borramos nuestra conciencia ciudadana, estaremos siendo como los políticos que anteponen mantenerse en el poder, seguir con sus negocios y beneficios a cumplir con su responsabilidad y estaremos enterrando la ética que nos ha hecho evolucionar y llamarnos “humanos”
Amigos, hace un par de días que Caminat no madruga para abrir el Bar de la Cristalera de la Esperanza. Nos había comentado que estaba algo malucho y que el otorrino le iba a hacer alguna perrería en los cornetes, a la vez que tenía que visitar al endocrino.
Desde ese comentario no hemos vuelto a saber de él y ese silencio nos preocupa.
Hoy, con su permiso, voy a abrir yo el Bar para reunirnos en su nombre y enviarle todo el cariño que podamos.
Con su testimonio diario y sus aportaciones nos está enseñando a plantar cara a la vida y a valorar lo que nos rodea.
No sabemos por qué momentos estará pasando, pero que sepa que estamos a su lado y que esperamos a al puerta del Bar para recibirle con entusiasmo.
Quien sepa y quiera rezar que se una a las oraciones de los que compartimos fe con él, porque TIENEN UN EFECTO CURATIVO. Los demás, que brinden a su salud.
Hoy me ha quitado la sonrisa una cartita. Una cartita del servicio de citaciones de la Seguridad Social.
Yo pertenezco al régimen general y me toca acudir a esas consultas masificadas, soportar a galenos poco motivados y sufrir interminables listas de espera para que me atiendan los especialistas.
Como la espalda y extremidad izquierda iban avisando que ya no podían aguantar mucho trajín, en el mes de enero decidí solicitar que me atendiera un especialista específico. ¡Ah! ilusa, ese especialista no existe en la Seguridad Social de tu ciudad, por lo que no puede enviarte directamente el médico de atención primaria. Te informas y descubres que para llegar al neurocirujano, antes tienes que pasar por otro especialista de tu ciudad que, si lo estima oportuno, te derivará a dicho servicio.
Tu cerebro de mediana edad no es capaz de digerir bien ese paso previo, pero te sometes y solicitas la consulta del especialista “intermedio”. Vale, es enero y te citan para finales de marzo. Sientes cómo está tu cuerpo serrano, temes que el chasis no aguante tanto, pues si esperas a marzo a que te vea un doctor para que te envíe a otro, a cuya consulta llegarás tras la espera de otro mes o más, para decirte que te tienes que operar y que te mete en una lista de espera de más de seis meses, imaginas con cierta desesperación que para esas fechas ya estarás en el patatal.
Preguntas posibilidades de acelerar la consulta y eso supone utilizar alguna amistad que te cuele con lo cual perjudicas a otro sufriente, así que te aguantas con lo que te toca y, sopesando la situación, decides que para chula tú y te vas a la medicina privada que en una semana te alistan para el combate con el bisturí. Batalla que libramos hace ya 22 días.
Hasta aquí la introducción de por qué estoy sin sonrisa.
Naturalmente, todavía no ha llegado la fecha en que me tendría que ver mi primer especialista “intermedio” de la Seguridad Social. Como no voy a consumir su preciado tiempo, llamé al servicio correspondiente para anular la cita. Me atiende un amable joven que parece entender mi llamada y queda claro que anulo la cita. Mi sorpresa es que hoy recibo una carta en la que me vuelven a citar para el mismo especialista y sí, es la misma cita que anulé.
¿Qué ha pasado? ¿No me entendieron en citaciones? Pues queda claro que NO se han enterado y me vuelven a introducir en lista. He gastado mi tiempo y el coste dos llamadas telefónicas para nada. Así que me surge el dilema de volver a llamar para anular o enviarles a paseo. Me considero ciudadana responsable y llamo para volver a anular así pueden colar a algún desesperado en mi lugar, cosa que dudo vista la eficacia del personal. Otra vez dos llamadas telefónicas y la duda de si se habrán enterado.
La Seguridad Social es un desastre. A mi me gustaría pertenecer a MUFACE o a la que sea menos a la SS, pero no tengo opción. Cualquier funcionario que pertenece a MUFACE puede acceder a la consulta del neurocirujano o de cualquier especialista y le atiende el mismo día que llama con la particularidad de que a ellos se lo cubre la SS y a mi no, yo tendría que haber esperado casi un año y sólo porque pertenezco al régimen general.
Por cierto, en el hospital donde me operó un médico por lo privado, me enteré que los doctores van a un ritmo frenético. Tienen cinco quirófanos donde se realizan a diario una media de 45 operaciones de todo tipo. En la Seguridad Social, los mismos galenos, no alcanzan esa media ni al mes, me juego lo que sea.
Y no me quiero extender sobre la “paridad” de las jubilaciones. Que las empresas hagan sus “arreglos” para pre-jubilar me mosquea y pienso que a alguno le hara´n la pascua, pero envidio a los de Telefónica que con 50 años se permiten sacar de paseo a los nietos. Pero entre el funcionarizado existen agravios comparativos porque te encuentras a compañeros pre-jubilados con 60 años y los del régimen general tenemos que arrastrar los huesos en el trabajo hasta los 65 si no tienes la pila de años cotizados. Y no hay posibilidad de arreglo porque cambiar lo establecido en una Ley Orgánica es mucho lío.
Hacerme trabajar más tiempo, con una atención médica deficiente, llevar años aguantando las leyes educativas y soportar el pelaje de los políticos de turno no me digáis que no es para demandar al Estado por maltrato psicológico.
Y con la pensión que queda, si es que queda, que tal como van las cosas….Menos mal que en estos blogs se aprende mucho y a mi se me ha encendido la luz y voy a fundar una ONG.
La bronca, digo. Ya se ha interesado por mi salud mental y decirme tú estás tonta, a qué vienen esas gilipolleces, es que parece mentira que nunca acabarás de asentar la cabeza. Etc. Etc. Etc.
Y todo porque con mi sentido del humor tan sumergido, que casi nadie reconoce como tal, he llamado a la familia interesándome por sus almas y, por eso de lanzar un mensaje subliminal aromatizado de guindilla: Les he informado que a la progenitor B1 del progenitor A2 de la progenitor B3 del elemento XY resultante de la suma de “polinomios” A3B3, le gustaría gozar de la visualización del mencionado elemento y escuchar sus ocurrencias.
Como, a la hora en que servidora ha enviado el mensaje, la prensa no había llegado al domicilio del progenitor A2 y no se habían enterado de la nueva nomenclatura, se me ha hecho saber que la que se tiene que ir a colorear polinomios es la menda.
A todo esto, lo de “polinomio” hace referencia a XX + XY, pero si es XY+XY, o bien XX+XX se deberá denominar “monomio”, ¿puede ser así? O convendrá usar “polimonomio”, “bimonomio”, “nomio”, “bodorrio” o “cagorrio”.
De momento, voy a colorear el encargo que me relaja mucho y tengo un estrés mental improcedente para mi años con esto de si A que si B.
Porque quién es el guapo que decide quien es el B y quién el A. Porque A y B son letras ordenadas alfabéticamente, con lo que subyace una jerarquía u orden de importancia que habrá que negociar. ¿Dependerá el orden en la importancia de la aportación económica al conjunto o de qué? No, no es coña, es que si tiene que haber paridad, pues paridad en todo y nada de poner a la XX en el lugar B cuando puede ostentar el puesto A. Nos han abierto la espita y vamos a por todas.
La lectura de los blogs y de la prensa hace que observe un ambiente generalizado de pesimismo, un cierto aire de melancolía. Teniendo en cuenta que es media tarde y el cielo está gris como el tono de las noticias políticas, me parece que me va a dar a mí también una llantina. Y no es por no llorar, que se queda una desahogada cuando se suelta el grifo.
Pues no me da la gana. El mundo no se acaba y si vienen mal dadas, aquí estoy para hacer frente a lo que venga.
Estamos gobernados por mangantes y creemos que cambiándoles el color podemos mejorar. Pues no lo creo. Los políticos no buscan nuestro bienestar sino el suyo, así que no esperemos que nos saquen de esta mierda arrostrando peligros y haciendo sacrificios por la patria.
He vivido lo suficiente para haber conocido en el poder a varios gobernantes. Desde Franco hasta ahora he aguantado la marea y seguiré así hasta el final.
Ahora la corrupción y prevaricación es más descarada, pero que se haga tan a la vista no le quita malicia a lo anterior más encubierto. Y no salvo a nadie de la quema.
¿Qué me cuenta a mi Fraga a estas alturas? A mi, con los años que llevo a las espaldas y conociendo lo que conozco.
¿Recordamos la UCD? Aquel partido se distinguió por deshacerse en rencillas internas sin tener en cuenta las repercusiones sociales o políticas, cada uno salvó su propio trasero sin importarle nada más.
¿Qué milongas de honradez me cuentan los socialistas? Que lo suyo es más reciente y todos conocemos lo que pasó desde Felipe para acá aunque tengan a la prensa de su parte.
¿La Corona? No comparto la opinión de que tengamos un gran rey, creo que no vale para nada y actúa según el “asesor” que tenga. Cuando el golpe lo tenía bueno, ahora toca malo y así le va y nos va. ¿Para qué le queremos?
De la derecha también se pueden decir cosas. Que les vote dependerá de quienes pongan en sus listas, porque incluyen a algún tipo de lo más canalla. Yo sé lo que me digo.
Puede que necesitemos aferrarnos a un líder que nos aglutine y empuje hacia delante porque estamos en época de vacas flacas, A ver a qué nos agarramos, como no salga Federico a la palestra y nos amotine a todos los disconformes no veo cambios a la vista.
¿Elecciones? Pero si tienen en sus manos los medios de comunicación y la gente está abotargada. Por ahí he leído que alguien se quejaba de que el voto de un patán valga lo mismo que el de un ciudadano responsable, preparado intelectualmente y con sentido crítico. Pues es que así están las reglas del juego y controlan los medios, de manera que los patanes, que son más, tendrán la última palabra.
A la vista de lo que hay, teníamos que salir a la calle el 2 de mayo pidiendo honradez. Otra idea, apoyar económicamente la posibilidad de medios de información objetivos de ámbito nacional porque es el arma con la que hay que luchar y la tenemos copada por los facinerosos.
Nada de plañideras, a buscar remedios. Con buen ánimo, sin afán de revancha y sin rencores, que no hay que parecerse a ellos, pero sin permitir que nos impregnen de su falta de ética.
Ahora que se van a repartir ganeralatos me relamo de gusto pensando que me puede tocar uno. Es que me va eso del mando en plaza, las medallas, el saludo con el sable, el uniforme con estrellas doradas en la bocamanga y hojas de laurel por ahí bordadas. ¡Ay! Que no sé qué ejército escoger, porque el caqui me gusta, pero el azul marino hace mejor tipo, bueno no, que el de gala es blanco y me hace gorda. La gorra de plato me sienta poco bien y el tricornio favorece, aunque el verde suele ser un color muy atrevido, sólo las morenas y las guapas se atreven a llevarlo. En fin, ¡qué dilema! ¿Cuál me pido?
Me mola un montón entrar en el Estado Mayor y airear un poco los locales, poner unas cortinas más alegres y alguna plantita acogedora. Encargar que Ágatha nos diseñe nuevos camuflajes y poner algunas plumas en los gorros, que viendo los tocados militares italianos los nuestros son muy sosos.
Ya va siendo hora de que en el ejército se den cuenta de que mandamos mucho las señoras. Con generalas no habrá derroche de balas, los soldados estarán bien limpios y perfumados para que no huela a tigre en los cuarteles. A la hora del rancho cuidadito, que la tropa ha de estar bien alimentada.
Ya no primará para mandar en el ejército, entre otras cosas, que se sea estratega, tener capacidad de liderazgo, conocer tácticas o logística militar o saber cómo utilizar el armamento y el alcance destructivo del mismo, ni qué servicios de apoyo e intendencia es necesario para una campaña militar. Eso viene en los libros.
Entre los soldad@s para llegar a lo alto basta con ser mujer, estar a bien con el minijtro y decir amén a sus discursos.
Chicas, ya tenemos el porcentaje de ministras, está a punto de caer el del ejército. A ver cuándo nos hacemos con la presidencia del Gobierno que la jefatura del Estado, con Leonor, esta chupado.
¡Qué país! Años demostrando que valemos un montón, a veces más que ellos, y viene un tarambana y nos asciende en el escalafón porque la foto queda mona.
¡Arriba los mejores, hombre y mujeres! Vamos a dejarnos de bobadas.
Hace unos quince días estaba preparando documentos personales por si las espichaba en el quirófano. Las cosas como son, nunca esperas que te pase a ti, pero existe la posibilidad de que la drogas que te enchufan para que no sientas la mordida del bisturí se enfaden con algún otro elemento del interior y se enzarcen en una lucha desigual que lleva el cuerpo al patatal.
Cuando te vas reponiendo poco a poco de la incursión que te han hecho en la espalda y deseas acudir al parque a disfrutar del sol con los abuelos, resulta que vienen unos frentes de borrascas o anticiclones, que unas con sus lluvias y otros con heladas, nos dejan un tiempecito que si te expones a su aliento puedes perder en tuyo por un pis- pas.
Ante las gélidas temperaturas, que no invitan al paseo, buscas la lectura de la prensa en lugares más caldeaditos y, apurando la tacita del líquido caliente, encuentras opiniones de plumillas que quieren asustarte con eso de que la gripe aviar ronda tus límites y en tu espalda ya no sólo sientes el tirón del pespunte que te han hecho, y empiezas a elucubrar cómo defender tu feudo de la amenaza. Desde este momento no vuelves a visitar a los pavos de esa finca que se adorna con esas aves y que por ella triscan a sus anchas.
Hoy me encuentro con que el virus asqueroso puede mutar en los mamíferos y a los gatos le ha tocado la china de apestados y también les va a tocar su “san martín”, porque puestos a eliminar contagios somos capaces de fumigar hasta al vecino. Sin querer me compadezco de Oliver y de su amo.
Pues si que estamos bien, entre unas cosas y otras vivimos una etapa cojonuda (lo siento, pero es que no se me ocurre otra palabra): La salud algo tocada, un tiempo de todos los demonios, la bronquitis acechando en las esquinas, la gripe de las aves a punto de venir volando en primavera y las mascotas bajo sospecha. Si a todo lo anterior unimos el ambiente político como las lindezas que suelta el Pepiño para que no se les insulte, el librito de Peces Barba diciendo que los males de España son la derecha y la Iglesia, las bombas en el norte, la opa que va adelante, el Madrid en plena crisis, es como para no levantarte de la cama. Y sin entrar en lo que pasa por el mundo.
Para animarme me deleito en imaginar que la gripe de las aves puede confundirse y atacar a “pajarracos” que sólo piensan en su propio beneficio, a los “buitres” que están alimentándose de carroña en la política, de los “cuervos” que buscan el sol que más calienta, a las “urracas” que en las aguas revueltas buscan apropiarse del sudor de otros, a los “grajos” que se alegran de la mala suerte del contrario e insultan y descalifican, a las “abubillas” que apestan con su corrupción y malas artes.
No estaría mal una pandemia de buenos jueces que se llevara de nuestro solar esta pajarería que nos está fastidiando a todos.
No se acaban los ecos producidos por la manifestación del día 25. Mucho tiene que haber escocido la magnitud de la misma.
Sinceramente, me sorprendió mucho la publicación de la Delegación del Gobierno valorando la asistencia de público en menos de doscientas mil personas. Me pareció una burda manipulación de la verdad y un desprecio a los convocantes.
Ahora creo que esa valoración miserable se hizo a propósito con el fin de generar polémica y desviar la atención hacia los insultos y cruce de acusaciones. El debate que surge sobre la manipulación es una sibilina estrategia para provocar otros titulares y mermar la importancia de lo que pasó el sábado en Madrid. Ahora todos estamos más pendientes de las acusaciones cruzadas de unos y otros, de los argumentos que se utilizan en demostrar quién dice la verdad, que en valorar objetivamente el calado de la manifestación y de la repercusión que tendrá en un futuro político.
No hablamos de la importancia de la respuesta del pueblo a una determinada actitud política del Gobierno. Se ha caído en la trampa de entrar a debatir si cuentas bien o cuentas mal y perdemos perspectiva del hecho real.
Me parece que la derecha debe ser más astuta y no caer en esas trampas.
¿Es tan difícil publicar una foto aérea? ¿Tanto costaba enviar un helicóptero que fotografiara el recorrido? No sé si es que no he buscado bien, pero no he visto más que fotos parciales y ninguna que demuestra la verdadera magnitud de acto. Un millón y medio da para mucho y con una fotografía de esas que se hacen desde lo alto, se le callaba la boca a los que quieren minimizar un acto como el que se vivió el sábado.
Nos queda la alegría de constatar que les ha hecho pupa.