« Cómo ganar €1.200 millones en 18 meses | Principal | ¿No podemos confiar en ningún político? »
8 de Noviembre de 2010 - 00:29:42 - Gary Stewart
Quizás son gajes del oficio, pero veo a Barack Obama como un emprendedor político en un momento crítico. Ha fracasado rotundamente en las últimas elecciones, y ahora tiene que decidir cuál será su próximo paso, si va a seguir casado con una visión rechazada o si va a adaptarse al mercado (en este caso, los votantes estadounidenses).
En mi último post, argumenté que hay 5 pasos para conseguir el éxito:
· think big;
· fracasar;
· aprender de los errores;
· refinar la idea; y
· ejecutarla mejor la próxima vez.
En este post, aplico este marco a la presidencia de Obama.
1er paso: Think Big
Obama llegó al poder como la esperanza encarnada. Después de ocho años de George W. Bush y la crisis financiera más terrorífica desde la Gran Represión, los estadounidenses empezamos a perder nuestro "mojo", al estilo de Austin Powers. Estábamos hartos de guerras largas y caras, la creciente desigualdad entre los ricos y la clase media, y políticos mentirosos, acomodados y falsos. Buscamos un cambio radical, y "yes, we can", era el mensaje correcto en el momento correcto.
2º paso: fracasar
A pesar de los mejores esfuerzos de Obama, "No, we still haven’t" es la cruda realidad estadounidense. El país va más o menos bien, pero no es suficiente para la gran mayoría de votantes. The Economist explica,
A pesar de sus problemas, Estados Unidos tiene mucho más a su favor que su estado de ánimo actual sugiere. Sigue siendo la economía más innovadora en la tierra, el lugar donde las mejores universidades del mundo se reúnen con los bolsillos más profundos del mundo. Su demografía es favorable, con una alta tasa de natalidad y territorio ilimitado en el que se expanda. Tiene una fuerza laboral flexible y trabajadora. Los inversores del mundo todavía piensan que es una buena apuesta a largo plazo. Las personas más emprendedoras en la tierra todavía claman por venir a Estados Unidos. Y todavía tiene un presidente con talento que sin duda puede hacer mejor que ha hecho hasta ahora.
Está bien, pero la supervivencia mediocre no nos sacia a los estadounidenses. Nuestra religión principal es el sueño americano, y mucha gente ve a Obama como un falso profeta con prioridades equivocadas. Yo diría que es más como un joven emprendedor, que ha estado tan enamorado de su visión que le ha dado igual la respuesta del mercado. Casi peor, ha olvidado que la venta de una idea es en muchos casos más importante que la idea en sí. Obama ha querido reformar varios aspectos del sistema americano que, según los sondeos electorales, no son las prioridades de la gran mayoría de los estadounidenses, a quienes les da igual (por el momento) reformas de los sistemas financieros y sanitarios. Y aunque las guerras en Afganistán e Irak podrían promover una estabilidad global a medio-largo plazo, son distracciones no urgentes para gente más preocupada en proteger sus trabajos y sus casas.
El plan de estímulo de Obama es más directamente relacionado con la economía, pero aunque el país lleve 10 meses seguidos creando trabajo en el sector privado y vaya creando más trabajos de lo previsto, el crecimiento no es suficiente para absorber las 125.000 personas nuevas que entran en el mercado laboral cada mes. Incluso si la economía estadounidense agregara 321.000 empleos al mes (la tasa promedio mensual para el mejor año en los últimos 20 años), harían falta 5 años para llegar al nivel de empleo que los EEUU disfrutaron antes de la Gran Recesión. En este contexto, no hay tiempo para "tonterías"; hay que estar focused. Incluso Demócratas como Frank Rich del New York Times admiten que, "La trama de la presidencia de Obama ha sido más difícil seguir que el argumento de la película ‘Origen’".
La sordera de Obama a las necesidades del mercado creyó una oportunidad emprendedora para el gran ganador de la últimas elecciones – El Tea Party. Dado que empezó más como un movimiento que un partido profesional, Obama no lo tomó muy en serio al principio. Ha sido un gran error, ya que las elecciones confirman que el Tea Party refleja las inquietudes de una gran parte de la población estadounidense. Maureen "Moe" Tucker, antigua batería de Velvet Underground, explica: "Cualquiera que piense que a mí me encanta Sarah Palin, Bush, etc. está equivocado. Siempre he votado a los demócratas, hasta que empecé a escuchar las promesas de Obama y comencé a preguntarme cómo demonios íbamos a financiar este sueño utópico."
Aprender de los errores, refinar la idea y ejecutarla mejor
Los resultados de las últimas elecciones sugieren que Obama, como muchos jóvenes emprendedores, estaba tan enamorado de su visión que ignoró a sus "clientes" reales. Y ha sido costoso ignorar a sus clientes, ya que al final son ellos los que mandan. The customer is always right.
Ojalá Obama haya aprendido que nadie quiere escuchar más sermones, que ser buen candidato es distinto de ser buen presidente. Ahora toca ejecutar bien su plan estratégico para que bajo su liderazgo el país reciba un buen retorno de la inversión (es decir, impuestos) de los contribuyentes. Si él no puede o no quiere hacerlo, hay muchos otros "emprendedores" que morirán para tener la oportunidad de vender su visión.
Obama mismo dice que ha entendido el mensaje. Confesó el día después de su "paliza planetaria" que:
Algunas elecciones son más divertidas que otras. Algunas son estimulantes, otras te ponen en tu sitio. Pero todas las elecciones (. . .) son un recordatorio de que, en nuestra democracia, el poder recae no en los representantes sino en los cuidadanos que tenemos el privilegio de servir (. . .). Al reflexionar sobre los resultados de las elecciones, está claro que tengo que trabajar mejor.
Cada fracasco es una oportunidad para aprender y mejorar. A ver si Obama la aprovecha.
Gary Stewart es Director Ejecutivo del Venture Lab de IE Business School. Además, es consejero, co-fundador y antiguo CEO de nuroa.es, un buscador inmobiliario líder en Europa. Recibió su licenciatura en la Universidad de Yale (magna cum laude, Phi Beta Kappa) y su juris doctor en la Facultad de Derecho de Yale. Colabora como consultor legal y estratégico a varias empresas start-ups españolas en búsqueda de financiación.