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Marzo 2011


¡Mark Zuckerberg for President! (o por qué Mark Zuckerberg vale más que George W. Bush)

5 de Marzo de 2011 - 10:07:46 - Gary Stewart - 5 comentarios

"Eres un poco racista", me recriminó mi asistente rubio.

"No. Soy realista," le contesté. "Organizamos la conferencia sobre ‘Las Ventajas del Fracaso’, así que soy el primero en afirmar que no se debe castigar el fracaso tal como se hace en España. Pero mi pelo ya es otra historia. La última vez que experimenté con un peluquero, mis amigos me dijeron que parecía al sargento M.A. del Equipo A. Nunca máis."

Estábamos en el País Vasco en búsqueda de un peluquero "Afro-American-friendly". Google no ofrece buenos resultados para estas palabras claves, así que cada vez que voy a una nueva cuidad y tengo que cortarme el pelo, ejecuto una estrategia muy offline – pregunto al primer negro con el pelo más o menos bien dónde se lo corta.

Mi emergencia estética se debía al hecho de que llegué al País Vasco en plan "emprendedor dejado", e iba a aparecer en una rueda de prensa para apoyar el "master plan" de Javier Maroto, el aspirante del PP a la alcaldía de Vitoria. Javier propone una serie de medidas para fomentar el ecosistema emprendedor y así crear puestos de trabajo en Vitoria. Yo haría una presentación académica de iniciativas similares a nivel mundial cuyo mensaje principal era que los emprendedores somos el motor principal de la modernización y viabilidad de un país, y de la creación de puestos de trabajo, así que España necesita más iniciativas como la de Javier.

En cualquier caso, mi plan funcionó, y siguiendo las instrucciones de mi nuevo amigo negro, entré en la peluquería de Ahmed, un inmigrante -- y emprendedor -- de Argelia, que compartió su perspectiva sobre las turbulencias en el norte de África mientras me cortaba el pelo.

"Ya era hora," resumió. "Mientras que la gente normal en mi país sufre, estos cabrones viven como reyes."

Supongo que es por eso que se fue de Argelia al País Vasco, a pesar del hecho de que no es precisamente la zona más tranquila de España. Me impactó bastante que todos los miembros del PP que conocí en el País Vasco tuvieran guardaespaldas las 24 horas del día.

Fue una semana llena de guardaespaldas, ya que Shimon Peres, presidente de Israel, vino con una armada de escoltas para celebrar el 25º aniversario de relaciones diplomáticas entre España e Israel. Después de quedar con el Rey y con Zapatero, el Presidente de la Nación de las Start-up participó en un acto organizado por la CEOE y la Cámara de Comercio España-Israel para promocionar relaciones comerciales entre ambos países.

A pesar de los 88 años de Peres y del reciente fallecimiento de su esposa, el presidente hebreo, se declaró optimista y manifestó una confianza absoluta en la capacidad de la tecnología y los emprendedores de transformar un sistema social. Ya sabemos que la sobrevivencia de Israel depende, en parte, de su capacidad de entrenar un ejército de emprendedores que lucha por garantizar el futuro del país.  Pero casi más interesante era el reconocimiento de Peres de que la democratización de nuevas tecnologías como YouTube y Facebook fomentan la democratización de los países árabes. George Bush malgastó trillones de dólares intentando imponer su reorganización, mientras que Twitter, Facebook y YouTube han fomentado los deseados cambios de régimen en poco tiempo y en campañas generadas por la gente para la gente. Ya veremos cómo evolucionan, pero ya era hora de que estos autócratas desaparecieran del mapa.

Israel tiene un interés especial en estas revoluciones, y un optimista (y ganador del Premio Nobel de la Paz) como Peres diría que muestran que Palestina – y por extensión, Israel – ya no es la causa célebre de muchos jóvenes árabes. Lo que buscan más que nada es respirar el aire libre de un país democrático y meritocrático que les facilite el acceso al mundo moderno. Quieren ser el próximo Mark Zuckerberg, no el próximo Yasir Arafat. Supongo que es por eso que tantos jóvenes del Oriente Medio vienen a estudiar en el IE Business School.

Por poner un ejemplo, hace un mes conocí a Amuda Goueli, un emprendedor madrileño de origen egipcio que está cursando el Executive MBA en el IE Business School. Amuda es el cofundador de Destinia.com, uno de los principales portales de viaje en España. Pero ahora se conoce más como promotor de la revolución egipcia. Amuda explotó su tiempo libre para hacer, en sus palabras, "un Master en cómo organizar una revolución", aprovechando su experiencia como emprendedor de Internet. Ha habido costes colaterales, ya que su primo murió por una herida de bala y su sobrino está recuperándose en el hospital. No obstante, Amuda sigue siendo un fan de Facebook.

"Sin Facebook, esto no hubiese funcionado," explica.

Aunque Facebook sea "el canal de comunicación de la calle", muchos dictadores "no saben lo que es Facebook. En Egipto pensaban que era una cosa de niños."

Asimismo, los revolucionarios egipcios aprovecharon YouTube para entrenar a los manifestantes, enseñándoles "cómo se organiza una manifestación, lo que hay que llevar y cómo actuar". Difundieron videos de los ataques de la policía para dar contenido interesante a la prensa internacional y contar así con su apoyo.

Total, era todo una revolución 2.0.

Khamis Gadafi, el hijo menor del dictador libio, es otro recién alumno del IE que está generando mucha prensa internacional. Se dice que es un chico agradable, a pesar de sus posibles obligaciones familiares desagradables. Me parece lógico que quisiera estudiar en el IE, ya que es una de las escuelas de negocio más prestigiosas a nivel mundial. De hecho, su hermano mayor, Seif al-Islam el-Qaddafi, hizo su doctorado en The London School of Economics (LSE). Las universidades más reconocidas como Harvard, Yale y Oxford han creado sus marcas internacionales, en gran parte, por sus roles en formar a los líderes mundiales del pasado y del futuro, sin juzgar las proclividades políticas o rutas al poder de sus alumnos. Y está bien que líderes de países controvertidos puedan estar rodeados de gente brilliante con otros puntos de vista y de otros países que podrían influenciar en la modernización del país en cuestión.

Seif, por ejemplo, quería modernizar Libia y ayudarla a entrar en el siglo XXI. ¿Cómo? Creando un ecosistema emprendedor libio apoyado por un fondo de €50.000 millones. Contó con el apoyo de Michael Porter de Harvard, el director de la LSE, el Príncipe Andrew del Reino Unido y los inversores más importantes a nivel mundial interesados en aprovechar la posibilidad de una Libia moderna.

Incluso Obama comprende la necesidad urgente de fomentar el emprendimiento. Voló a Silicon Valley hace dos semanas para reunirse y cenar con emprendedores como Zuckerberg y Steve Jobs, entre otros. El titulo del articulo en El País lo dice todo: "El presidente distingue a los dueños de Internet como emblemas de su economía y les pide ideas para consolidar el dominio mundial de EE UU."

En fin, da igual si eres hijo de un dictador, un inmigrante de Argelia, un emprendedor madrileño de origen egipcio, el ganador de un Premio Nobel, un aspirante a la alcaldía de Vitoria o el Presidente de los EEUU, literalmente todo el mundo entiende que el emprendedor es el motor de la modernización y viabilidad de cualquier país con cualquier sistema político. Las próximas elecciones prometen ser una mini-revuelta de los votantes españoles. A ver si los nuevos líderes se dan cuenta de que ya es hora que el sistema español deje de tocar las pelotas a los emprendedores españoles.

Gary Stewart

Gary Stewart es Director Ejecutivo del Venture Lab de IE Business School. Además, es consejero, co-fundador y antiguo CEO de nuroa.es, un buscador inmobiliario líder en Europa. Recibió su licenciatura en la Universidad de Yale (magna cum laude, Phi Beta Kappa) y su juris doctor en la Facultad de Derecho de Yale. Colabora como consultor legal y estratégico a varias empresas start-ups españolas en búsqueda de financiación.

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