Made in USA

Becarios Indignados, Madres Españolas y Tupperwares

27 de Junio de 2011 - 10:57:35 - Gary Stewart - 17 comentarios

Hace un mes, un becario de una de mis empresas dejó el trabajo.

Recibí su SMS durante los Venture Days del IE Business School. En los EEUU menos del 1% de los emprendedores levantan dinero, pero la mayoría de los finalistas del Venture Day reciben financiación.

Flipé cuando recibí el mensaje, porque parecía contentísimo en el trabajo. De hecho, le habíamos dado un mes libre para acabar sus exámenes con la idea de que después iba a recuperar el tiempo y que le ibamos a ofrecer un contrato fijo. Habíamos apostado muy fuerte por el, ya que lo que le faltaba en experiencia y madurez lo compensaba de sobra con ganas, esfuerzo, inteligencia innata e ilusión.

Algunos días después del mensaje vino a devolver las llaves del despacho.

Parece que está buscando un trabajo menos "agobiante". Hasta entonces, tendrá que vivir de la pensión de su padre jubilado.

Me cuesta entender la gente de su generación. Entiendo que por razones que escapan de su control, difícilmente tendrán un presente, sin hablar de un futuro muy prometedor. Sufren de un paro del 45%. Están perdidos e "indignados". Son Peter Pans frustrados. Los del PP llevan trajes de Carolina Herrera con tirantes, mientras que los del PSOE llevan vaqueros rotos de Bershka con tatuajes, pero debajo de los distintos disfraces, son iguales – una generación perdida, cabreada, inestable, emocionalmente inmadura, sin capacidad de lucha y con nada que perder.

ZP no tiene toda la culpa. Culpo a las madres españolas por esta generación Ni-Ni. Me encanta que la familia española sea mucho más unida que la familia estadounidense. Conozco a muchos españoles que rechazarían trabajos increíbles en el extranjero si ello implicase estar separados de sus padres. En mi caso, recuerdo que cuando cumplí 21 años, antes de la ceremonia de graduación de Yale, mi madre me explicó que estaba muy orgullosa de mí, pero que su trabajo principal como madre se había terminado. Mis padres emigraron de Jamaica a los EEUU para darnos una mejor vida; trabajaron como locos para poder comprarnos Reeboks y ropa "americana"; pagaron por mis viajes semanales del club de debate; nos llevaron de viaje a Francia, Inglaterra, etc. para mostrarnos el mundo y sacrificaron mucho para poder pagar su parte de los $40.000 anuales que era mi tuición de Yale.

Pero mi madre siempre entendió que su trabajo principal era darme las herramientas para poder ser económicamente independiente de ella, para poder alquilar o comprar mi propio piso sin su aval, para ser una buena pareja y en general para realizar mis propios sueños – en fin, para ser un adulto funcional y exitoso. Con un acento jamaicano todavía muy fuerte después de 18 años en EEUU, mi madre me dijo aquel día que tendría que buscarme la vida.

Cortó el cordón umbilical.

Hace unos meses, Amy Chua, una profesora de Yale, causó un furor con su artículo "Por Qué Las Madres Chinas Son Mejores". Argumentó que los padres americanos son muy blandos en comparación con los padres asiáticos, que en lugar de exigir que sus hijos se esfuercen para ser excelentes dentro de los limites de su talento, los padres americanos están demasiado dispuestos a aceptar la mediocridad, priorizar la "felicidad" de sus hijos y aceptar cualquier decisión que tomen y por eso China eventualmente ganará a EEUU como poder mundial.

Supongo que Chua nunca ha visto programas como "Aquí No Hay Quien Viva" o "Aída", donde los personajes más populares son tontos pringados protegidos de la vida real por sus familias. Estos personajes me parecen más tristes que cómicos.

Recuerdo mi primera relación en España. La madre de mi entonces pareja se sintió insultada cuando quería contratar a una asistenta. Para suavizar la situación, le ofrecí la posibilidad de lavar y planchar la ropa y prepararnos Tupperwares cada domingo. Estaba tan orgullosa de su rol de cuidadora dentro de la familia que vio a la mujer de limpieza filipina como competencia desleal. Desde mi punto de vista, tener hijos de 26 años que nunca han tenido que abrir su propia cuenta bancaria, cocinar por ellos mismos o planchar su propia ropa es malcriar a tus hijos, aunque lo hagas con todo el amor del mundo. Es crear niños grandes que no están preparados para afrontar al mundo real.

En muchos sentidos, la Crisis actual proviene del hecho de que el Estado español ha actuado como una madre española intentando proteger a sus hijos de las realidades del mundo. Si no estás dispuesto a trabajar o luchar, nadie tiene la obligación de subvencionarte la vida, ni tus padres, ni el Estado, ni tu jefe, ni tu pareja, ni los alemanes. Mimar a los hijos no les hace un favor, sino que los convierte en incapaces de luchar y les destina a una vida fracasada, tanto al nivel personal como profesional. Perderán contra los más fuertes y mejor preparados para triunfar. No exigir la excelencia de tus hijos u obligarles a ser productivos y responsables como ciudadanos, profesionales y personas, es una receta para crear una generación de LuisMas que viven del Estado y/o sus familias, y después están "indignados" cuando se enteran de que los inversores internacionales no les prepararen un Tupperware cada domingo.

Estoy contento de que mi madre me obligase a buscarme la vida, en lugar de ser un parasito eterno. La vida es dura, y a veces hay que sufrir mucho. Pero cada vez que sufro, aprendo, lucho y tengo fe de que eventualmente triunfaré si sigo trabajando duro. Ser adulto requiere la capacidad y flexibilidad de responder al mundo tal como es, con sus defectos y sus oportunidades, en lugar de esconder de ellas o vivir dentro de un Matrix de tu propia creación subvencionado por tus padres y/o el Estado.

Y sobre el ex becario, no tengo noticias suyas. Pero me dicen que ha decidido que quiere dedicarse al mundo político.

¡Mark Zuckerberg for President! (o por qué Mark Zuckerberg vale más que George W. Bush)

5 de Marzo de 2011 - 10:07:46 - Gary Stewart - 5 comentarios

"Eres un poco racista", me recriminó mi asistente rubio.

"No. Soy realista," le contesté. "Organizamos la conferencia sobre ‘Las Ventajas del Fracaso’, así que soy el primero en afirmar que no se debe castigar el fracaso tal como se hace en España. Pero mi pelo ya es otra historia. La última vez que experimenté con un peluquero, mis amigos me dijeron que parecía al sargento M.A. del Equipo A. Nunca máis."

Estábamos en el País Vasco en búsqueda de un peluquero "Afro-American-friendly". Google no ofrece buenos resultados para estas palabras claves, así que cada vez que voy a una nueva cuidad y tengo que cortarme el pelo, ejecuto una estrategia muy offline – pregunto al primer negro con el pelo más o menos bien dónde se lo corta.

Mi emergencia estética se debía al hecho de que llegué al País Vasco en plan "emprendedor dejado", e iba a aparecer en una rueda de prensa para apoyar el "master plan" de Javier Maroto, el aspirante del PP a la alcaldía de Vitoria. Javier propone una serie de medidas para fomentar el ecosistema emprendedor y así crear puestos de trabajo en Vitoria. Yo haría una presentación académica de iniciativas similares a nivel mundial cuyo mensaje principal era que los emprendedores somos el motor principal de la modernización y viabilidad de un país, y de la creación de puestos de trabajo, así que España necesita más iniciativas como la de Javier.

En cualquier caso, mi plan funcionó, y siguiendo las instrucciones de mi nuevo amigo negro, entré en la peluquería de Ahmed, un inmigrante -- y emprendedor -- de Argelia, que compartió su perspectiva sobre las turbulencias en el norte de África mientras me cortaba el pelo.

"Ya era hora," resumió. "Mientras que la gente normal en mi país sufre, estos cabrones viven como reyes."

Supongo que es por eso que se fue de Argelia al País Vasco, a pesar del hecho de que no es precisamente la zona más tranquila de España. Me impactó bastante que todos los miembros del PP que conocí en el País Vasco tuvieran guardaespaldas las 24 horas del día.

Fue una semana llena de guardaespaldas, ya que Shimon Peres, presidente de Israel, vino con una armada de escoltas para celebrar el 25º aniversario de relaciones diplomáticas entre España e Israel. Después de quedar con el Rey y con Zapatero, el Presidente de la Nación de las Start-up participó en un acto organizado por la CEOE y la Cámara de Comercio España-Israel para promocionar relaciones comerciales entre ambos países.

A pesar de los 88 años de Peres y del reciente fallecimiento de su esposa, el presidente hebreo, se declaró optimista y manifestó una confianza absoluta en la capacidad de la tecnología y los emprendedores de transformar un sistema social. Ya sabemos que la sobrevivencia de Israel depende, en parte, de su capacidad de entrenar un ejército de emprendedores que lucha por garantizar el futuro del país.  Pero casi más interesante era el reconocimiento de Peres de que la democratización de nuevas tecnologías como YouTube y Facebook fomentan la democratización de los países árabes. George Bush malgastó trillones de dólares intentando imponer su reorganización, mientras que Twitter, Facebook y YouTube han fomentado los deseados cambios de régimen en poco tiempo y en campañas generadas por la gente para la gente. Ya veremos cómo evolucionan, pero ya era hora de que estos autócratas desaparecieran del mapa.

Israel tiene un interés especial en estas revoluciones, y un optimista (y ganador del Premio Nobel de la Paz) como Peres diría que muestran que Palestina – y por extensión, Israel – ya no es la causa célebre de muchos jóvenes árabes. Lo que buscan más que nada es respirar el aire libre de un país democrático y meritocrático que les facilite el acceso al mundo moderno. Quieren ser el próximo Mark Zuckerberg, no el próximo Yasir Arafat. Supongo que es por eso que tantos jóvenes del Oriente Medio vienen a estudiar en el IE Business School.

Por poner un ejemplo, hace un mes conocí a Amuda Goueli, un emprendedor madrileño de origen egipcio que está cursando el Executive MBA en el IE Business School. Amuda es el cofundador de Destinia.com, uno de los principales portales de viaje en España. Pero ahora se conoce más como promotor de la revolución egipcia. Amuda explotó su tiempo libre para hacer, en sus palabras, "un Master en cómo organizar una revolución", aprovechando su experiencia como emprendedor de Internet. Ha habido costes colaterales, ya que su primo murió por una herida de bala y su sobrino está recuperándose en el hospital. No obstante, Amuda sigue siendo un fan de Facebook.

"Sin Facebook, esto no hubiese funcionado," explica.

Aunque Facebook sea "el canal de comunicación de la calle", muchos dictadores "no saben lo que es Facebook. En Egipto pensaban que era una cosa de niños."

Asimismo, los revolucionarios egipcios aprovecharon YouTube para entrenar a los manifestantes, enseñándoles "cómo se organiza una manifestación, lo que hay que llevar y cómo actuar". Difundieron videos de los ataques de la policía para dar contenido interesante a la prensa internacional y contar así con su apoyo.

Total, era todo una revolución 2.0.

Khamis Gadafi, el hijo menor del dictador libio, es otro recién alumno del IE que está generando mucha prensa internacional. Se dice que es un chico agradable, a pesar de sus posibles obligaciones familiares desagradables. Me parece lógico que quisiera estudiar en el IE, ya que es una de las escuelas de negocio más prestigiosas a nivel mundial. De hecho, su hermano mayor, Seif al-Islam el-Qaddafi, hizo su doctorado en The London School of Economics (LSE). Las universidades más reconocidas como Harvard, Yale y Oxford han creado sus marcas internacionales, en gran parte, por sus roles en formar a los líderes mundiales del pasado y del futuro, sin juzgar las proclividades políticas o rutas al poder de sus alumnos. Y está bien que líderes de países controvertidos puedan estar rodeados de gente brilliante con otros puntos de vista y de otros países que podrían influenciar en la modernización del país en cuestión.

Seif, por ejemplo, quería modernizar Libia y ayudarla a entrar en el siglo XXI. ¿Cómo? Creando un ecosistema emprendedor libio apoyado por un fondo de €50.000 millones. Contó con el apoyo de Michael Porter de Harvard, el director de la LSE, el Príncipe Andrew del Reino Unido y los inversores más importantes a nivel mundial interesados en aprovechar la posibilidad de una Libia moderna.

Incluso Obama comprende la necesidad urgente de fomentar el emprendimiento. Voló a Silicon Valley hace dos semanas para reunirse y cenar con emprendedores como Zuckerberg y Steve Jobs, entre otros. El titulo del articulo en El País lo dice todo: "El presidente distingue a los dueños de Internet como emblemas de su economía y les pide ideas para consolidar el dominio mundial de EE UU."

En fin, da igual si eres hijo de un dictador, un inmigrante de Argelia, un emprendedor madrileño de origen egipcio, el ganador de un Premio Nobel, un aspirante a la alcaldía de Vitoria o el Presidente de los EEUU, literalmente todo el mundo entiende que el emprendedor es el motor de la modernización y viabilidad de cualquier país con cualquier sistema político. Las próximas elecciones prometen ser una mini-revuelta de los votantes españoles. A ver si los nuevos líderes se dan cuenta de que ya es hora que el sistema español deje de tocar las pelotas a los emprendedores españoles.

Bajarse los pantalones en la Tierra Prometida

6 de Febrero de 2011 - 22:28:35 - Gary Stewart - 3 comentarios

"Señor, ¿podría bajarse los pantalones, por favor?", me preguntó el representante de la aerolínea.

"Excusez-moi," le respondí. Siempre respondo en francés cuando alguien me cabrea, aunque solo sé decir "excusez-moi" y "enchanté".

"Señor, no tiene por qué hacerlo," me recordó el guardia civil que acababa de registrarme. "Usted tiene derechos."

"Ya, pero es el precio de entrar en Israel," le recordé. "Si no les dejo buscar residuos de bomba en mis calzoncillos, no me dejarán subir el avión."

Todo el mundo mira con fascinación la presunta transición a la democracia en Egipto, pero mi recién viaje a Oriente Medio me enseñó que aquella parte del mundo opera bajo distintas reglas.

Me invitaron a participar en una jornada organizada por Tech Aviv, una red de emprendedores israelíes con más de 2000 miembros en Israel, Nueva York, Silicon Valley y Boston fundada en 2007 por Yaron Samid, un emprendedor en serie que creció en Nueva York pero se hizo famoso en Israel. Tech Aviv se reúne una vez al mes y su misión es ayudar a los fundadores de empresas israelíes de recién creación ("start-ups"). La sesión que asistí contó con la presencia de socios de ocho de los fondos de capital riesgo más importantes a nivel mundial. Aunque la población de Israel es un poco más grande que la del área metropolitana de Madrid (7,65 millones versus 6,45 millones), Israel tiene más emprendedores per capita que cualquier otro país en el mundo y tiene más empresas cotizadas en el NASDAQ (la bolsa de pequeñas y medianas empresas tecnológicas más importante del mundo) que Europa, China y la India juntos. La tecnología es el motor de la economía israelí. Casi el 45% de las exportaciones de Israel pertenece al sector de alta tecnología, y la crisis no ha afectado al ecosistema emprendedor de Israel tanto como al de otros países. Sigue creciendo e innovando. Sigue recibiendo inversión internacional. Sigue siendo la "Nación de las Start-ups".

Tenía que visitarlo, así que me bajé los pantalones.

Al llegar a Tel Aviv, fui inmediatamente a Herzliya, el "Silicon Valley" de Israel. Los israelíes que conocí eran muy simpáticos pero muy serios, analíticos y directos. Tiene sentido. Su país ha estado en un estado de emergencia desde su creación en 1948, y se nota en muchos aspectos de la vida cotidiana. En Tel Aviv no se puede entrar en una tienda de Zara o Mango sin que te registren. Asimismo, lo más destacable de Jerusalén no solo es la ropa tradicional de los árabes y judíos ortodoxos, sino también la plétora de los jóvenes israelíes con uniformes militares y AK-47s.

Me fui de un país que había declarado un estado de alarma temporal para proteger sus vacaciones a un país en un permanente estado de emergencia para proteger su existencia.

Muchos argumentan que es precisamente esta intensidad militar lo que explica el éxito de los emprendedores israelíes. Están acostumbrados a vivir con un riesgo e incertidumbre permanente, y están obligados a arriesgar la vida durante los dos o tres años de servicio militar. Su supervivencia depende de su capacidad de cuestionarlo todo, pensar de manera libre bajo presión, buscar soluciones en tiempo real y aprender de sus errores. En otras palabras, son emprendedores natos.

Mi última noche en Israel pedí al conserje árabe de mi hotel su recomendación por el mejor restaurante árabe en Jerusalén. Me envió a Eucalyptus, un restaurante que sirve comida bíblica y kosher bajo el mando del Chef Moshe Basson. Al principio, me sorprendió mucho que un árabe me recomendara un restaurante kosher como el mejor restaurante árabe de Jerusalén, pero Basson me explicó que, a pesar de las imágenes que circulan en los periódicos internacionales, no hay una enemistad personal entre muchos israelíes y árabes, que es más a nivel político. Basson abrió su primer restaurante hace 20 años, justo después de la Primera Intifada. Los años de la Segunda Intifada fueron bastante difíciles, ya que nadie quería cenar fuera durante una guerra. Basson aguantó, aunque tuvo que cambiar de sitio, y ahora sigue cocinando y ganando premios y títulos honoríficos por su cocina.

No tengo el coraje de Basson. El momento culminante del viaje fue mi visita a Belén para celebrar la Noche Buena. Desafortunadamente, 100.000 turistasMahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, tuvieron la misma idea y asistieron a la Misa del Gallo en la Iglesia de la Natividad. Entre los dos controles de seguridad, las legiones de militares palestinos, los adolescentes palestinos borrachos provocando a los militares israelíes destacados en el control del lado israelí, no aguanté más de una hora en Belén. Tuve la sensación de estar a punto de asfixiarme. La presencia de tantos militares ansiosos con tantas armas en un sitio tan pequeño y controvertido durante una de las noches más importantes del año me abrumó, así que pedí al taxista que me llevara al control para volver al lado israelí. Parece que él estaba bastante más acostumbrado a esa tensión. Durante la vuelta al lado hebreo, solo quería hablarme de la parafernalia del Barça que adornaba su coche.

Israel es un país privilegiado. Su historia es, en muchos sentidos, la historia del mundo, pero no viven de su pasado, sino que han entrenado una ejército de emprendedores que lucha por garantizar el futuro del país. Lucha tanto en el campo de batalla como en las salas de juntas, porque entiende que es la única manera de proteger la seguridad, viabilidad, prosperidad e independencia de su tierra prometida. (De hecho, el 24 de febrero organizamos en el IE Business School un evento con Jesús Encinar, Gustavo García Brusilovsky, y Yaron Samid, entre otros, para debatir "Las Ventajas del Fracaso" y lo que Europa podría aprender de Israel al respecto. El evento estará abierto al público. Solo hace falta registrarse.)

Por mi parte, me costaría vivir a largo plazo con el equilibrio entre la libertad y la seguridad que muchos israelíes aceptan como "normal". Me costaría acostumbrarme a una vida llena de controles de seguridad, repleta de miedo de que algún terrorista suicida o líder iraní me quiera extinguir solo por mi nacionalidad. Necesitaría fumar dos paquetes de cigarrillos al día para poder vivir bajo un estado de emergencia permanente sabiendo que estoy rodeado de enemigos (o en el caso de un Egipto en transición, enemigos en potencia). Y definitivamente, habría preferido no tener que bajarme los pantalones.

Pero entiendo por qué es necesario.

Y posiciones políticas aparte, creo que podemos aprender algo de la sociedad israelí, emprendedora y luchadora.

Dictadores, Controladores, Piratas y Puentes

12 de Diciembre de 2010 - 12:10:06 - Gary Stewart - 9 comentarios

¡Qué bien se vive en España!

Mientras que el empleado estadounidense común tiene 24 días de descanso (10 días festivos oficiales más 14 días naturales de vacaciones), su homólogo español disfruta de casi el doble de días libres (14 días oficiales más un mínimo de 30 días naturales de vacaciones), sin mencionar las pausas para desayunar y fumar. En este mar de puentes y privilegios españoles, la imagen de turistas secuestrados en supuesta defensa de los “derechos laborales” de algunos controladores ricos y acomodados me indignó.

 

No obstante, al tranquilizarme me di cuenta de que el precio de perder un puente es nada en comparación con el coste de apoyar la peligrosa tendencia putinesca del Gobierno español de camuflar un sistema autoritario con la ilusión de una democracia verdadera. Entre sus “reales decretos” (que a mí me suena a edictos de un rey) y sus estados de alarma a lo Franco, el Gobierno tiende a centralizar el poder en un Ejecutivo poco valorado, mostrando una falta de respeto a las otras ramas del Gobierno, el Estado de derecho y los ciudadanos que representa.

 

Wikileaks ha avergonzado a mi país, pero justifica la desconfianza global en los políticos, ya que muchos son charlatanes mediocres que roban y engañan sin piedad, protegidos por protocolos diplomáticos y doctrinas de “secretos de Estado”.

 

En España, la gran revelación era que los EEUU impulsaron la Ley Sinde. No es muy noticiable que el Gobierno estadounidense proteja a través de sus embajadores los intereses de los ciudadanos que lo elije. Más problemática es la proclividad del Gobierno español a priorizar los intereses extranjeros sobre los derechos de los españoles. Enrique Dans explica que la Ley Sinde representa “una ley absurda, peligrosa, la consagración de una auténtica ‘justicia paralela’ que amenazaba con retirar a los jueces la potestad para tomar decisiones sobre los casos relacionados con propiedad intelectual y entregársela a un siniestro organismo administrativo dependiente del propio Ministerio de Cultura, convertido además en ‘Ministerio de la Industria Cultural.’”

 

Aunque se trata de una democracia joven, los intentos del Gobierno español de obviar el sistema de separación de poderes son impresionantes. Las dictaduras son más eficaces, precisamente porque no tienen que analizar, debatir, negociar, convencer o liderar. Solo tienen que dictar. Según los cables, el Gobierno quería apropiarse del poder de los jueces, porque dudaba de su capacidad de llegar a las decisiones “correctas”. Asimismo, empaquetaron la medida en La Ley de Economía Sostenible, porque les preocupaba que “llevar una ley al congreso podría llevar años y provocar agrio debate de oposición a la medida.” Demonizaron a los oponentes de la Ley, llamándoles una banda de piratas ilegales, cuando fue la propia ministra quien días antes de anunciar la Ley había convocado a algunos de ellos. Y aprobaron la ley el 19 de marzo, en pleno puente de San José.

 

Nueve meses. Otro puente. Otra controversia, pero esta vez más al estilo de las repúblicas bananeras que critica Vargas Llosa.  El primer “decretazo” del 5 de febrero de 2010 demonizó a los controladores a cambio de regalar al Ministro de Fomento el poder de imponer nuevas condiciones sin tener que molestarse con las inconveniencias del convenio vigente. Expansión concluyó en su momento que el decreto “puede ser discutible desde el punto de vista constitucional, pero los controladores tienen complicado llevar su problema al Tribunal Constitucional. Además, una eventual sentencia se eternizaría.” E incluso una victoria legal ante los tribunales podría haber sido susceptible a las prácticas autoritarias del Ejecutivo. El día 3 de diciembre, el Gobierno agravó la situación, unilateralmente reformulando la computación de las horas laborales de los controladores. Cuando estos protestaron, el Gobierno les obligó a trabajar a punta de pistola.

 

Sin duda, los controladores fueron tontos al subestimar las habilidades demagógicas de Zapatero, quien entiende muy bien que en España el puente es un derecho fundamental. Además, como cualquier empleado que cabrea y contradice a su jefe, los controladores asumieron el riesgo de estar despedidos.


No obstante, ¿no te fastidiaría un poco si tu jefe te obligara unilateralmente a trabajar el 50% más de horas por el 60% de tu sueldo sin tener ningún posibilidad real de recurrir a los tribunales?

 

Los derechos de algunos son los privilegios de otros, y llamarlos “privilegios” no justifica la abrogación del estado de derecho. Hay muchos que piensan que los derechos laborales en España son privilegios injustificables. Por eso, los inversores extranjeros reclaman un cambio radical del sistema de “privilegios” laborales que todos los empleados españoles disfrutan. Y el día antes del drama de los controladores, The New York Times señalaba que, dada la baja productividad y las rígidas leyes fiscales y laborales, los PIIGS deberían contemplar una política de “deflación interna” - es decir, bajar los precios y sueldos de los empleados en general, quizás hasta un 30%.

 

No son solo los "especuladores" que piden la reforma de los privilegios españoles. En un discurso la semana pasada ante el 2º Congreso del PP en EE.UU, Jose María Aznar concluyó que “[u]na de las consecuencias circunstanciales y económicas de esta crisis es que los Estados de bienestar no son sostenibles. Uno no puede vivir en el espíritu de trabajar lo mínimo posible, ganar lo máximo posible y jubilarse lo antes posible y empezar a trabajar lo más tarde posible. No puede ser. Eso no es mantenible, no es financiable.”

 

En fin, tanto la Ley Sinde como los decretazos de Blanco son intentos de atraer y retener a los inversores internacionales que cada vez más exigen que España recorte sus “privilegios” o se arriesgue al abandono de los inversores extranjeros que los financian.

 

Por el momento, el Gobierno ha marginado exitosamente a sus targets (piratas y controladores), y a muchos ciudadanos les da igual la existencia de leyes chapuzas de dudosa legalidad constitucional cuando no se trata de sus derechos en concreto.


Pero mis tres grandes dudas son:

  • ¿Cuál será el próximo grupo que pierda sus “privilegios” para tranquilizar a los inversores internacionales?

  • ¿Qué protecciones legales tendrá este grupo cuando el Gobierno intente demonizarlo y acallarlo?

  • ¿Y ahora que los controladores están controlados, estarán los demás españoles dispuestos a renunciar a sus “privilegios” laborales - incluido sus finiquitos generosos y puentes sacrosantos - para rescatar España del rescate previsto?

¿No podemos confiar en ningún político?

23 de Noviembre de 2010 - 15:31:34 - Gary Stewart - 6 comentarios

Llegaron como Trinidad y Neo de “Matrix” - guapos, peligrosamente focused y con ropa que llamaba la atención.

 

“¿Quiénes sois?”, les pregunté.

 

“Somos el equipo de la Ministra de Ciencia e Innovación,” me informaron. “Llegará en 5 minutos.”

 

Sabía que la Ministra era emprendedora en el sector de biotecnología pero nadie me había dicho que su especialidad era la ingeniería genética.

 

Poco después llegó la Ministra, Cristina Garmendia. Su estilo personal era más Kate Moss que Hillary Clinton. En lugar de darme la mano, me ofreció dos besos y una sonrisa. Después de una charla breve entre la Ministra, Juan José Güemes, Diego de Alcázar, Santiago Iñiguez y yo, entramos en el aula magna de IE Business School para clausurar los IE Venture Days.

 

Los Venture Days son unas jornadas que celebran el emprendimiento en IE Business School. Las organizo como director del Venture Lab. Es un evento por emprendedores para emprendedores. Además de la Ministra, entre los ponentes y panelistas se encontraban:

 

  • representantes de inversores institucionales y/o públicos como Sergio Pérez Merino de Caixa Capital Risc, Arturo Azcorra, director general de CDTI,  Rafael Camacho, director general de Genoma España y Enrique Gómez, consejero delegado de ENISA;

Todos compartieron sus experiencias, buenas y malas, como emprendedores e inversores, y escucharon las presentaciones de los mejores proyectos emprendedores de los alumnos y antiguos alumnos del IE Business School, inclusive proyectos como doctordoctor.es (una plataforma para terminar con “la pesadilla” de reservar cita con el médico), OpenKM (una aplicación de gestión documental) y Yogya (una tecnología que transforma los neumáticos en energía sin contaminar el medio ambiente). Fue un evento muy chulo. Las ponencias eran conversaciones honestas entre emprendedores, los alumnos hicieron presentaciones excelentes, y salimos en todos los medios relevantes para emprendedores, incluyendo Expansión, Cinco Días, Libertad Digital y Cotizalia.

 

Ya sabéis que no soy fan de la clase política española, ni de ninguno de los dos partidos políticos principales. En general, creo que son parte del problema, y no de la solución. Pero la Ministra y su equipo me parecieron distintos.

 

Primero de todo, ellos nos buscaron a nosotros. Hace seis meses, Antonio López López, asesor del gabinete de la Ministra, asistió a los Venture Days de julio de 2010. Participó como miembro del tribunal y después se ofreció para ayudarnos. No sabía si lo decía en serio, pero a la vuelta de las vacaciones se puso a nuestra disposición. Asimismo, en sus presentaciones, los directores de ENISA y CDTI reconocieron que sus dos organizaciones habían cometido un montón de errores pero resaltaron que estaban intentando aprender de dichos errores y que realmente tenían ganas de apoyar a los emprendedores. Y, como los dos son antiguos alumnos del IE, los estudiantes no les dejaron escapar. Era genial ver a indios, alemanes y chinos presentando sus proyectos en español a los directores de las dos fuentes principales de capital semilla en España con el fin de conseguir encuentros con ellos. Parece que la gran mayoría los consiguieron.

 

La intervención de la Ministra me resultó particularmente interesante, porque es emprendedora y empresaria de éxito. Me parece una receta para resultados mediocres esta costumbre de nombrar ministros a gente sin experiencia previa en el sector en cuestión. ¿Como se justifica encargar billones de euros de los contribuyentes y el desarrollo de una área estrategicamente esencial para el país a alguien sin conocimientos profundos y “real-world” del área que se pretende liderar? Después de las recientes elecciones en los EEUU, Peggy Noonan, una comentarista conservadora del Wall Street Journal y antigua redactora de discursos de Ronald Reagan, criticó a algunos candidatos del Tea Party: “Hay una vieja tradición que realmente debería volver. Se debe ganar el camino en la política. Hay que tener una vida anterior, construir una cadena de logros, y solo entonces, ingresar en el servicio público. Y se debe tener talento de verdad. Hay que ser capaz de atraer a la gente. Es más que intimidar, más que hacer declaraciones vacías y burlarse de la oposición. Hay que ser capaz de persuadir.”


Cuando la Ministra habló de los retos del ecosistema emprendedor, se nota que habla de experiencia propia. Y aprovechó su intervención en los Venture Days para anunciar la creación de un nuevo fondo de capital riesgo de €300 millones que pretende incentivar la inversión privada a través de un sistema de co-inversión (y no subvención). Estas iniciativas son imprescindibles, ya que el capital riesgo privado en España está poco desarrollado y tiene bastante aversión al riesgo. Y no se trata de reinventar el fuego - es la misma receta que han usado en los EEUU con bastante éxito. Por otro lado, anunció que está previsto la creación de un Estatuto de Joven Empresa Innovadora destinado a apoyar la creación y la consolidación de las jóvenes empresas (empresas con menos de 7 años) de base tecnológica.


Solo os puedo decir que todos los emprendedores e inversores en el aula magna del IE Business School estuvieron muy atentos durante su discurso. Faltan muchos detalles concretos, y ya hemos tenido muchas experiencias desesperantes con falsos profetas. Pero me parece que, por fin, podríamos confiar en alguien con la experiencia relevante, sin militancia política anterior, que entiende los matices reales entre ser emprendedor y ser empresario, y que el tonto que va a arriesgarlo todo para crear una empresa (es decir, el emprendedor) necesita un ecosistema bastante más favorable que el que existe en España actualmente. Ya sé que puede parecer una “americanada” ya rechazada eso de creer en “yes, we can”, pero cuando existe la posibilidad y el interés sincero en cambiar las cosas, no me parece una opción resignarme al pesimismo y parálisis.




 

Barack Obama y el fracaso positivo

8 de Noviembre de 2010 - 00:29:42 - Gary Stewart - 7 comentarios

Quizás son gajes del oficio, pero veo a Barack Obama como un emprendedor político en un momento crítico. Ha fracasado rotundamente en las últimas elecciones, y ahora tiene que decidir cuál será su próximo paso, si va a seguir casado con una visión rechazada o si va a adaptarse al mercado (en este caso, los votantes estadounidenses).

En mi último post, argumenté que hay 5 pasos para conseguir el éxito:

· think big;

· fracasar;

· aprender de los errores;

· refinar la idea; y

· ejecutarla mejor la próxima vez.

En este post, aplico este marco a la presidencia de Obama.

1er paso: Think Big

Obama llegó al poder como la esperanza encarnada. Después de ocho años de George W. Bush y la crisis financiera más terrorífica desde la Gran Represión, los estadounidenses empezamos a perder nuestro "mojo", al estilo de Austin Powers. Estábamos hartos de guerras largas y caras, la creciente desigualdad entre los ricos y la clase media, y políticos mentirosos, acomodados y falsos. Buscamos un cambio radical, y "yes, we can", era el mensaje correcto en el momento correcto.

2º paso: fracasar

A pesar de los mejores esfuerzos de Obama, "No, we still haven’t" es la cruda realidad estadounidense. El país va más o menos bien, pero no es suficiente para la gran mayoría de votantes. The Economist explica,

A pesar de sus problemas, Estados Unidos tiene mucho más a su favor que su estado de ánimo actual sugiere. Sigue siendo la economía más innovadora en la tierra, el lugar donde las mejores universidades del mundo se reúnen con los bolsillos más profundos del mundo. Su demografía es favorable, con una alta tasa de natalidad y territorio ilimitado en el que se expanda. Tiene una fuerza laboral flexible y trabajadora. Los inversores del mundo todavía piensan que es una buena apuesta a largo plazo. Las personas más emprendedoras en la tierra todavía claman por venir a Estados Unidos. Y todavía tiene un presidente con talento que sin duda puede hacer mejor que ha hecho hasta ahora.

Está bien, pero la supervivencia mediocre no nos sacia a los estadounidenses. Nuestra religión principal es el sueño americano, y mucha gente ve a Obama como un falso profeta con prioridades equivocadas. Yo diría que es más como un joven emprendedor, que ha estado tan enamorado de su visión que le ha dado igual la respuesta del mercado. Casi peor, ha olvidado que la venta de una idea es en muchos casos más importante que la idea en sí. Obama ha querido reformar varios aspectos del sistema americano que, según los sondeos electorales, no son las prioridades de la gran mayoría de los estadounidenses, a quienes les da igual (por el momento) reformas de los sistemas financieros y sanitarios. Y aunque las guerras en Afganistán e Irak podrían promover una estabilidad global a medio-largo plazo, son distracciones no urgentes para gente más preocupada en proteger sus trabajos y sus casas.

El plan de estímulo de Obama es más directamente relacionado con la economía, pero aunque el país lleve 10 meses seguidos creando trabajo en el sector privado y vaya creando más trabajos de lo previsto, el crecimiento no es suficiente para absorber las 125.000 personas nuevas que entran en el mercado laboral cada mes. Incluso si la economía estadounidense agregara 321.000 empleos al mes (la tasa promedio mensual para el mejor año en los últimos 20 años), harían falta 5 años para llegar al nivel de empleo que los EEUU disfrutaron antes de la Gran Recesión. En este contexto, no hay tiempo para "tonterías"; hay que estar focused. Incluso Demócratas como Frank Rich del New York Times admiten que, "La trama de la presidencia de Obama ha sido más difícil seguir que el argumento de la película ‘Origen’".

La sordera de Obama a las necesidades del mercado creyó una oportunidad emprendedora para el gran ganador de la últimas elecciones – El Tea Party. Dado que empezó más como un movimiento que un partido profesional, Obama no lo tomó muy en serio al principio. Ha sido un gran error, ya que las elecciones confirman que el Tea Party refleja las inquietudes de una gran parte de la población estadounidense. Maureen "Moe" Tucker, antigua batería de Velvet Underground, explica: "Cualquiera que piense que a mí me encanta Sarah Palin, Bush, etc. está equivocado. Siempre he votado a los demócratas, hasta que empecé a escuchar las promesas de Obama y comencé a preguntarme cómo demonios íbamos a financiar este sueño utópico."

Aprender de los errores, refinar la idea y ejecutarla mejor

Los resultados de las últimas elecciones sugieren que Obama, como muchos jóvenes emprendedores, estaba tan enamorado de su visión que ignoró a sus "clientes" reales. Y ha sido costoso ignorar a sus clientes, ya que al final son ellos los que mandan. The customer is always right.

Ojalá Obama haya aprendido que nadie quiere escuchar más sermones, que ser buen candidato es distinto de ser buen presidente. Ahora toca ejecutar bien su plan estratégico para que bajo su liderazgo el país reciba un buen retorno de la inversión (es decir, impuestos) de los contribuyentes. Si él no puede o no quiere hacerlo, hay muchos otros "emprendedores" que morirán para tener la oportunidad de vender su visión.

Obama mismo dice que ha entendido el mensaje. Confesó el día después de su "paliza planetaria" que:

Algunas elecciones son más divertidas que otras. Algunas son estimulantes, otras te ponen en tu sitio. Pero todas las elecciones (. . .) son un recordatorio de que, en nuestra democracia, el poder recae no en los representantes sino en los cuidadanos que tenemos el privilegio de servir (. . .). Al reflexionar sobre los resultados de las elecciones, está claro que tengo que trabajar mejor.

Cada fracasco es una oportunidad para aprender y mejorar. A ver si Obama la aprovecha.

Cómo ganar €1.200 millones en 18 meses

1 de Noviembre de 2010 - 11:42:25 - Gary Stewart - 14 comentarios

 

Think big. Fracasar. Aprender de los errores. Refinar la idea y ejecutarla mejor la próxima vez.

Son las claves del éxito, según Chad Hurley (co-fundador de YouTube), Niklas Zennstrom (co-fundador de Skype) y Jack Dorsey (co-fundador de Twitter). Son algunas de las personas mas ricas del planeta, pero escuchándoles, te das cuenta de que ante todo son emprendedores.

Participaron en conversaciones muy íntimas en el Dublin Web Summit, el "Davos para Geeks". Además de las ponencias principales, habían charlas cortas de otros 50 ponentes, incluido Zaryn Dentzel (co-fundador de Tuenti), Bill Liao (co-fundador de Xing) y Brent Hoberman (co-fundador de Lastminute.com). También asistieron Michael Birch (vendió Bebo a AOL por €610 millones) y Divyank Turakhia (co-fundador de Directi, una empresa india valorada en €215 millones).

Resumiendo, era aquella una orgía multicultural de emprendedores de éxito organizado por un geek de 27 años, un emprendedor que incluye entre sus logros el hecho de "haber fracasado espectacularmente". Me dijo que organizó la conferencia porque los emprendedores irlandeses la necesitaban. Así que rezó a los dioses de Internet para que fueran a Irlanda.

Era fácilmente la mejor conferencia a la que he asistido nunca, por y para emprendedores. Chad Hurley ni se molestó en afeitarse, porque aquí las apariencias no importaron a nadie. Lo que nos unía era la sensación de ser miembros de una comunidad global de emprendedores en la que los jóvenes iconos vivos y los jóvenes soñadores son casi iguales. Nos recordaron que hace poco, ellos también eran emprendedores luchando para realizar un sueño. Compartimos know how, nos inspiramos mutuamente y a la vez los irlandeses mostraron a la comunidad emprendedora internacional que Irlanda es business-friendly y emprendedor-friendly.

En teoría, España - y Madrid - tiene el mismo planteamiento. Por eso, asistí el reciente congreso de Madrid Excelente, "Liderando la Transformación Empresarial en Un Entorno Business Friendly". Dado que su misión oficial es fomentar el emprendimiento y convencer a las empresas multinacionales que vengan a Madrid, escuché atentamente a ponentes prestigiosos como Esperanza Aguirre, Manuel Pizaro (Ex Presidente de Endesa), Eduardo Serra (Ex Ministro de Defensa), Michael Portillo (Ex Ministro en Reino Unido), Sir Ken Robinson (Catedrático en Economía de la Universidad de Warwick) y Guy Sorman (economista francés). El evento era muy glamoroso, las mujeres en vestidos de leopardo y los hombres en trajes azules, camisas blancas y corbatas rojas.

Pero al salir del lujoso edificio de Mutua Madrileña, me di cuenta de que todavía no tenía ni idea por qué Madrid era especialmente business-friendly. Me parecía casi un oxímoron que una conferencia "internacional" no contara con ningún representante de una empresa multinacional extranjera. Y me molestó que el panel de emprendedores no incluyera a ningún emprendedor. ¿Por que no invitaron a Zaryn de Tuenti, o Gustavo de BuyVip, o Jesús de Idealista? Todos crearon empresas exitosas en Madrid. Después de una pregunta directa de un emprendedor francés cabreado, Carlos Espinosa de los Monteros, VP de Inditex, aclaró que había creado 4 empresas. Pero era evidente que no le invitaron al panel por esas empresas, ya que esta revelación sorprendió tanto a la moderadora como al otro panelista.

Las conferencias tenían el mismo objetivo, pero sus resultados eran muy distintos. Su yuxtaposición me lleva a las siguientes 10 reflexiones:

  1. Muchos políticos no entienden a los emprendedores. Para crear un ecosistema emprendedor español, tendremos que do it ourselves. La clase política nos puede apoyar con dinero u otros recursos, pero en general no pillan la diferencia enorme entre ser business-friendly y ser entrepreneur-friendly. Muchos ni piensan en invitar a los emprendedores a las conversaciones sobre el emprendimiento.
  2. Contempla mudarte. Zennstrom de SKYPE se fue de Suecia a Londres, porque sería mas fácil conseguir financiación y crecer su negocio. Le ha ido bastante bien.
  3. Aprende inglés. El inglés es la lengua franca del mundo emprendedor y empresarial. Da igual si te da vergüenza. Apréndelo. Practica. Network.
  4. Hazte amigos internacionales. Aprovecha las redes sociales, los vuelos low-cost y las conferencias internacionales para aumentar tu red profesional. La gran mayoría de los emprendedores superestrellas no son españoles, pero son asequibles con un poco de esfuerzo.
  5. Pretende conquistar al mundo. Con un mercado de 4,5 millones de personas, Irlanda es mas pequeña que el área metropolitana de Madrid. Los irlandeses ni contemplan limitarse a Irlanda. Zennstrom de SKYPE tampoco pretendió crear un producto sueco. No te limites al mercado español.
  6. Think big! Aspira a cambiar al mundo. En este contexto, Twitter es la evolución de la comunicación humana, no una plataforma para saber lo que Lady Gaga está comiendo.
  7. Sé persistente. Antes de vender SKYPE, Zennstrom y su mujer compartieron un piso pequeño en Londres con su socio. Ser emprendedor significa siempre falta de recursos, pero cree en ti mismo e intenta aguantar.
  8. No te obsesiones con el plan de negocio: Ningún plan de negocio hubiera contemplado la venta de YouTube por €1.200 millones después de 18 meses, o la venta de SKYPE por €2.200 millones después de 26 meses. Consiguieron financiación gracias al networking y productos rompedores con crecimientos exponenciales. Brent Hoberman lo dijo mas claro: "Nuestro plan de negocio era completamente equivocado, pero por eso es un plan de negocio."
  9. Suerte! Aunque sea imprescindible trabajar duro, también hace falta tener un poco de suerte y estar en el sitio correcto en el momento correcto con el equipo correcto.
  10. El fracaso es positivo. Todos fracasan antes de ser superestrellas. Zennstrom ya había liquidado KAZAA y estaba a punto de cerrar su segunda empresa cuando empezó SKYPE. Todas sus empresas se han basado en la tecnología P2P (peer to peer). Asimismo, Jack Dorsey era programador trabajando por cuenta ajena cuando convenció a sus jefes para que le dejaran crear una versión 2.0 de su primera empresa fracasada. El resultado fue Twitter.

España No Es Emprendedor-Friendly

25 de Octubre de 2010 - 18:46:45 - Gary Stewart - 5 comentarios

La semana pasada recibí una curiosa llamada de mi hermana. Había visto La Red Social, y tal fue el efecto que le causó el verla, que decidió que quería ser emprendedora. Es médica, y a ella no le gustan los cambios propuestos para el sistema sanitario. Ve a Obama como un charlatán que le ha vendido falsa promesas; Mark Zuckerberg es su nuevo profeta de "Yes, we can!"

La noticia me descolocó, porque cuando éramos más jóvenes, yo era el soñador y ella la chica mala sin ganas de arriesgarse. Recuerdo que cuando se enteró de que yo había superado la prueba de acceso a un prestigioso instituto de Nueva York, se burló de mí, prometiéndome que nunca iría a este club de pringados.

No obstante, mi madre siempre tuvo claro que no fuimos a los EEUU para fracasar. Mi hermana encontró su camino, estudió muy duro y ahora es anestesióloga. Durante mis cinco años como emprendedor, ella ganaba en 2 meses lo que yo gané en todo el año, algo que me daba mucha vergüenza. ¿Qué más le hacía falta?

"Padre, perdónala porque no sabe lo que hace," pensé.

Debería haberle apoyado incondicionalmente, pero no pude. Todavía no he descifrado mi propia experiencia como emprendedor. Mi segunda empresa, un buscador de pisos, va bien. A pesar de la Crisis, seguimos creciendo en tráfico y facturación.

Pero mi primera empresa era una agencia inmobiliaria en la que invertí todos mis ahorros (y algo de dinero de mis amigos, mi familia y la familia de mi entonces pareja). Ya puedes imaginar cómo acabó aquella historia. Si no es suficiente dejarlo con tu pareja, aniquilar tus sueños y perder los ahorros y el dinero de tus familiares, el sistema español obliga al emprendedor fracasado a pagar un coste psíquico y económicoenorme sin fecha de caducidad. Aparte del estigma de fracaso, tienes casi garantizado que los bancos y la administración pública te perseguirán a nivel personal para el resto de tu vida, da igual si no has ofrecido un aval o si no ha habido mala gestión. Ellos tienen el lujo de no pagar sus deudas a las PYMEs o de recibir avales del Estado por 100.000 millones. A la vez, el empleado tiene un finiquito, el paro y a mucha gente (jueces, sindicatos, funcionarios, etc.) simpática a su causa y dispuesta a luchar contra el emprendedor, da igual si el empleado ha sido poco productivo o no. Pero el emprendedor tiene que vivir de la bondad de sus familiares y solo puede contar con la ayuda de abogados y gestores especializados en rellenar papeles más que en ofrecer soluciones definitivas. En otras palabras, el emprendedor español está jodido.

Jesús Encinar lo explica muy bien en un post, Penalizar el Patrimonio Personal ante Fracasos Empresariales Nos Hace a Todos Más Pobres:

Me sorprende el ímpetu con que se pide el linchamiento de aquellos que estaban a la cabeza de algo cuando llegó el fracaso. Leyendo los comentarios a esas noticias se me ponen los pelos de punta. . . . Que un negocio cierre es muy distinto a que haya existido fraude. Mientras no nos demos cuenta de eso tendremos una baja actividad de emprendedores y un alto nivel de paro.

En el mejor de casos, el emprendedor tiene que tener la fe de San Pablo, ya que es el primer gran evangelista de su empresa, lo que requiere que tenga:

· una confianza casi mesiánica en sí mismo, ya que está intentando cambiar el mundo (o al menos un sector) sin recursos;

· el deber de hacer proselitismo a su pareja, su familia, sus empleados e inversores potenciales; y

· la pasión para poder convencer a un inversor que debería invertir millones de euros en un proyecto arriesgado, sabiendo que los inversores son reacios al riesgo, que el dinero es un recurso tan escaso que solo seis de cada mil proyectos en los EEUU consiguen financiación y que de estos, entre el 50-80% no llegarán a su cuarto aniversario.

Si eres un emprendedor europeo, la situación es aún más complicada. En el tercer trimestre de 2010, por ejemplo, los VCs estadounidenses invirtieron $2.900 millones en 304 empresas. En comparación, los VCs europeos invirtieron el 70% menos en la mitad de operaciones ($847 millones en 161 empresas). Los emprendedores británicos tienen más opciones, ya que reciben 34% de la inversión europea. Si la lluvia y la comida londinense no te convencen, también tendrás más oportunidades en Francia ($147 millones invertidos en 30 empresas) e Israel ($67 millones invertidos en 12 operaciones).

No te digo que tienes que abandonar España. Solo te advierto que las posibilidades para el emprendedor español son chungas. Los VCs en el "Sur de Europa" invirtieron $34 millones en 7 operaciones en el tercer semestre de 2010, solo el 4% de todas las inversiones en Europa y el 0.9% de las inversiones a nivel mundial. Y la cantidad de la inversión afecta a la calidad de la empresa. Piensa, por ejemplo, que el modelo de negocio actual de Google era su cuarto intento después de una inversión de $20 millones. Si el inversor no entiende que emprender es un proceso de prueba y error, sus expectativas irrealistas van a estrangular la empresa.

Da igual donde resida, el emprendedor ambicioso tiene que crear, creer y vivir en su propio mundo donde estas realidades tristes no pueden desanimarle demasiado. A la vez tiene que aceptar que sus amigos y familiares no siempre quieren –o pueden– vivir en su mundo irrealista. John Gartner, autor de "La Ventaja Hipomaníaco", explica que muchos emprendedores son "hipomaníacos": "Si eres maniaco, piensas que eres Jesús. Si eres hipomaniaco, piensas que eres el Mesías del sector tecnológico." Y los inversores internacionales buscan a emprendedores con esta pasión, porque el éxito exige una determinación absoluta, lo que podría crear en el emprendedor una vida bipolar o al menos fomentar episodios duros de reality checks con su pareja, amigos y familiares.

Durante gran parte de mi vida era "hipomaníaco", un soñador insoportable con delirios de grandeza que frustraron a mis parejas y familiares. Pero veo que mi hermana ya es más soñadora que yo. Hemos cambiado de posiciones. Ella sigue creyendo en "Yes, I can" y yo ya no lo tengo tan claro. Ella es muy afortunada, pero quiere más. Tiene fe en que puede adaptar el mundo a ella. Tiene ganas de crear y aportar algo al mundo que sea permanente e importante. Y quiere forrarse. Se llama ambición. La tuve en mayor medida cuando llegué a España, y voy luchando por mantenerla.

La ambición es el motor del emprendimiento, el motor de la creación de nuevos trabajos y el motor del capitalismo. En los EEUU en 2007, por ejemplo, las empresas de menos de cinco años de edad crearon casi 70% de los nuevos puestos de trabajo. España, con su 20% de paro, necesita mas emprendedores. Necesita que los soñadores brillantes tengan incentivos para experimentar y crear, a pesar de la casi certeza de fracaso inicial, y sin miedo a que un error signifique haber hipotecado su futuro o estar estigmatizados para el resto de sus vidas. Tal como van las cosas ahora en España, si un emprendedor en los EEUU, el Reino Unido o Francia tiene que tener la fe de San Pablo, el emprendedor español tiene que tener la fe de un terrorista suicida.

La Edad de La Inocencia

22 de Octubre de 2010 - 14:34:20 - Gary Stewart - 64 comentarios

Hay una delgada línea entre el amor y el odio, y a veces me pregunto, ¿qué hago en este país? Vine a España hace 10 años agobiado del sueño americano que atormenta a muchos estadounidenses. Mi familia y yo emigramos a los EEUU cuando tenía 5 años, y casi al cruzar la frontera tuve que hacer una plétora de exámenes para determinar mi coeficiente intelectual y así integrarme en el sistema educativo. Según los exámenes, era un alumno gifted, lo que significa que durante muchos años los profesores me enviaron a las clases para empollones. Todos en mi entorno me condujeron a explotar al máximo mi capacidad, recordándome que era "tan talentoso como cualquiera, mejor que la mayoría, e inferior a nadie". Al final, me gradué entre los mejores estudiantes tanto de la Universidad de Yale como de la Facultad de Derecho de Yale. Sabía que mucha gente había invertido mucho tiempo y dinero en mi formación, y no podía defraudarles.

No obstante, aunque creo en la competencia sana, hubo momentos en que sentía que estaba siendo enterrado vivo en mi futuro. Quería vivir una vida en 3D, pero para mí vivir en Nueva York durante esta época era como vivir en el Matrix, en una cárcel de expectativas orientadas menos a la felicidad y mas a la acumulación de la riqueza. Aunque significara una nueva etapa de nuevos retos e idiomas, vine a Europa porque necesitaba un periodo de libertad condicional. Buscaba un paraíso hippie para descubrir el yo verdadero sin la intervención de terceros, y Barcelona se volvió en mi Woodstock.

En general, lo he pasado genial. He trabajado como emprendedor, he levantado alrededor de 3 millones de euros para mi empresa y ahora soy profesor y director del Venture Lab (la aceleradora de proyectos emprendedores) en el Instituto de Empresa Business School en Madrid. No tengo ninguna intención de volver a los EEUU. España ya es mi hogar, y durante la Copa Mundial me sentí muy orgulloso de disfrutar de todos los partidos con mis amigos y cantar "Soy español" como si hubiera nacido en Cuenca.

No obstante, después de 10 años en España, entiendo mejor por qué los hippies de Woodstock se convirtieron en los yuppies de Wall Street. Cuando llegué a Barcelona en el 2000, España me parecía un país con un espíritu muy joven y dinámico, evolucionando a una velocidad impresionante. Yo todavía era un niño grande, y era adrenalina pura pensar que podría reinventarme en un país en plena ascensión. Ahora soy un thirtysomething que aprecia mucho más el valor y la función social de las "americanadas" de que ríen los europeos.

En particular, mi experiencia en España ha fortalecido dos creencias básicas que me inculcaron en los EEUU.

Primero, el rol del Estado es incentivar, no intervenir. El Estado existe para establecer un sistema socio-económico que fomenta los derechos del individuo y que no le impide en la búsqueda de su propia autorrealización. No obstante, crear un entorno que fomenta la igualdad de oportunidad no significa que el Estado debería imponer una igualdad de resultados. No veo el incentivo de trabajar duro en España. Si el sueldo medio en España es de 1500 euros, para mucha gente, la diferencia entre su sueldo y el paro no es tan significativa, y siempre tiene la opción de ganar un poco de dinero B y/o viajar al mundo durante 3 meses subvencionado por el Estado y el empresario (en la forma del finiquito).

Yo estudie duro durante muchos años, porque sabía que era la receta de mejorar mi vida. Un abogado joven en Nueva York en 1999 ganaba un sueldo de $125.000 con un bonus potencial de $50.000. Cuando llegué a Barcelona en 2001, me enteré de que algunos abogados pagaban para trabajar en los bufetes. Asimismo, cuando pregunté por qué tantos camareros en España tienen mala leche, mis amigos me explicaron que como no reciben propinas, los camareros tienen poco incentivo de ofrecer un servicio educado. En la misma línea, ¿cuál es el incentivo de trabajar duro en un sistema en el que la calidad de tu esfuerzo no necesariamente tiene nada que ver con tu remuneración, si el resultado ya está casi garantizado? Mejor que todos vayamos juntos a la playa, mientras el Gobierno busca inversores asiáticos.

En fin, la vida es muy dura para todos, e incluso los "afortunados" tenemos que pensar en cómo vamos a llegar a fin de mes y a veces tenemos que motivarnos para aguantar trabajos exigentes y duros. Si no puedo disfrutar de los frutos de mi labor, o si trabajo duro y todavía no llego a fin de mes, sería tonto seguir invirtiendo mi tiempo y energía en un sistema que casi me garantiza un bajo retorno de mi inversión. Por eso, hay tan pocos emprendedores en este país.

Segundo, el Estado debería fomentar la excelencia y la competitividad. En España, las cosas van al revés. En el nombre de la solidaridad, se premia la mediocridad y se castiga la ambición. El éxito debería depender del esfuerzo y las circunstancias personales de cada uno, no de un "derecho" de igualdad subvencionada por la gente trabajadora sin referencia a la capacidad o esfuerzo del recipiente de dicha subvención. Prefiero un sistema que me inspira soñar y creer que mis posibilidades son infinitas, que un sistema "realista" que fomenta la actitud de "ya veremos" como van las cosas pero mejor no arriesgarme demasiado. 

Un espíritu bohemio originalmente me atrajo a España, pero ya me cansa. Ahora entiendo la frustración de mi madre, quien nunca me dejó olvidar que todos tenemos que "grow up" y aceptar las responsabilidades que conlleva ser adultos. A veces tengo la misma sensación sobre España. Ser bohemio y no pensar en las consecuencias es interesante y liberador para una época de la vida cuando eras joven y rebelde, y a lo mejor es una etapa necesaria para encontrar tu propia identidad. Pero no debería convertirse en una manera de vivir, mucho menos en una manera de organizar un Estado.

Gary Stewart

Gary Stewart es Director Ejecutivo del Venture Lab de IE Business School. Además, es consejero, co-fundador y antiguo CEO de nuroa.es, un buscador inmobiliario líder en Europa. Recibió su licenciatura en la Universidad de Yale (magna cum laude, Phi Beta Kappa) y su juris doctor en la Facultad de Derecho de Yale. Colabora como consultor legal y estratégico a varias empresas start-ups españolas en búsqueda de financiación.

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