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Pío Moa

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ha titulado su último libro (claro que no) La Transición de cristal; pero no porque crea que fue transparente, sino para resaltar/denunciar su fragilidad, que generó los polvos que han acabando deviniendo en estos lodos: disgregación nacional, partitocracia, impunidad de las altas esferas, asesinato de Montesquieu...

De las claves de este libro no apto para cobardes cívicos hablamos largo y tendido en el programa del sábado (y de Franco y el franquismo, ya que estábamos de aniversario). Otro tanto haremos en breve con Jesús Palacios a cuenta de otro que se las trae: 23-F, el Rey y su secreto. ¿Ruegos, preguntas, comentarios? En Comentarios, esa paramera (pero ahí resiste Justivir, cual recio árbol castellano).

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Bioy sobre Brasilia cuando la estaban haciendo. Aaaay, si a nuestros contingentes pero necesarios señores alcaldes les regalaran libros como éste, y no la Vida y Milagros del Gran Ingeniero:

Aquello tiene algo del suelo de arte moderno de un funcionario imaginativo; tal vez, de un demagogo imaginativo. Ignoro hasta qué punto la nueva capital es necesaria y cómo el consiguiente derroche afectará a la economía del Brasil; he podido corroborar que la gente obligada a mudarse de Río a Brasilia está resentida y triste. Dicen que destruir las costumbres, alterar la vida cotidiana de tanta gente, es criminal. Brasilia es una operación de sátrapa indiferente a los sentimientos de miles y miles de personas que formaron su vida en Río y deberán truncarla (...); pero también es una operación demagógica, porque las multitudes, por ahora no afectadas directamente, están orgullosas, exaltadas de patriotismo. Brasilia es ambiciosa, futura, pobre en resultados presentes, incómoda. 

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Lecturas: Asuntos internos (Ian Rankin).

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comentarios
1 Justivir, día

...y tal vez ande por aquí tan solo porque en este blog creo que se trata de comentar libros y materias relacionadas con éstos. Si en lugar de eso sacásemos a relucir una buena ametralladora dialéctica y nos dedicásemos a ponernos como hoja de perejil unos a otros, tal vez entonces, digo, no nos hallásemos tan solos en este páramo. En tal caso serían mis comentarios los que desaparecerían, pues bastantes coscorrones doy y me dan a diario fuera de este mundo virtual como para venir también aquí a buscármelos. Para eso hay otros blogs. Y con Pío Moa siempre me pasa lo mismo: comienzo a escucharle y tanto crecen las razones como la indignación, pero acto seguido me pregunto lo de Lenin. ¿Qué hacer? Y no será porque Moa no nos ofrezca iniciativas que seguir, manifiestos que firmar, ideas que difundir. Un vago, un gandul acodado en la barra del bar desde la que pido mi ración de gambas. Eso es lo que soy. Y no me cosuela saber que desde hace treinta años son millones los que secundan mi indolencia. Quizá cuando todo explote reaccionemos. Y seguro que entonces ya será tarde.

2 Anavmor, día

Pues no voy a hacer caso a Justivir: hay que poner al tito Gago como hoja de perejil y de orégano!!! Si mis cálculos no fallan, el ilustre canario no escribe aquí desde el 27 de agosto de 2010... Vago de siete suelas! ;)))

3 Justivir, día

Se dice "el Señor Gago"

4 Nessie, día

Preguntas para el Sr. Palacios: -¿Es posible que unas de las causas por las que los diferentes Gobiernos han tratado tan mal al Ejército (equipamiento, recursos, etc...) y lo han debilitado tanto es para prevenir un posible golpe de Estado? - ¿Cree que el golpe podría haber triunfado, o estaba tan mal planeado que nunca tuvo futuro? Si es así, ¿cree que el Rey, sabiendo que aquello iba a fracasar, desde el principio (o casi) tuviera pensado aprovecharlo para reforzar su imagen "democrática" y librarse del sambenito de ser el sucesor de Franco? -¿Qué opina del papel de los medios en aquella ocasión? ¿No contribuyeron a forjar el mito del 23-F y el Rey heroico, realmente se creyeron lo que se les dijo o prefierieron tragarse la versión oficial tal y como estaba el patio? Es extraño que no hayan investigado mucho más. ¿Algunos tienen mucho que tapar? - ¿Quién iba a financiar el golpe? Porque con algún respaldo económico contarían, digo yo... - ¿Cree que en el Congreso había más políticos de los que pensamos al tanto del golpe, y que hicieron el paripé esa noche? No le voy a preguntar cuál es el secreto del Rey, me leeré el libro, jejejeee.

5 Nessie, día

Pero tito Víctor está de exámenes, no sea usted maloso, Dr. Kamasutra. Ya escribirá, ya, que dijo que se pasaría por aquí y es hombre de palabra. Recurriremos al soborno, si es preciso, para recordárselo. :))) Por otra parte, qué razón tienes, Justivir. Pero resiste, resiste. En los comentarios del blog, y en todo. Ah, y qué bueno es "Unos días en el Brasil". Qué ilusión cuando oí la reseña en el programa. Es un libro pequeño pero muy grande, que (aunque ya lo hizo el Sr. Dire y muy bien) me tomo la libertad de recomendar con entusiasmo. Me encantó el retrato que Bioy hace de los congresos de escritores- parlamentarios-burócratas. Y esos comentarios tan suyos sobre la comida, las corbatas, los hoteles, los modales de la gente... sobre cualquier cosa, en realidad, pero tan enorme... Y haciéndole la ficha técnica (y más, si puede) a toda mujer con la que se cruza. Genio y figura... :)) Si al ver la neocapital brasilera escribió que "Brasilia es una operación de sátrapa indiferente a los sentimientos de miles y miles de personas...", ay, qué no diría don Adolfo de nuestro Zanjas y sus fechorías... Sí que es, como dijo tito Mario en su reseña, un gran libro para regalar. Pero también puede uno jugar sobre seguro y autorregalárselo, que luego la gente tiene cada cosa... Te esperas un libro rechulo y te ponen una figurita de Lladró, un masajeador de pies o las memorias de Mª Antonia Iglesias...

6 Justivir, día

Nada, que siempre nos pasa lo mismo. Que arrancamos con buen ánimo y mejores propósitos y, comoquiera que no nos dedicamos a arrojarnos invectivas unos a otros a cuenta del negro futuro de España o del final que deseamos a El Incapaz, acabamos por agostar el riachuelo de comentarios de este blog. Como es un blog sobre libros, yo voy a comentar mis últimas sensaciones a propósito: últimamente no encuentro ningún libro que me guste ni que me capte ni que me interese. He abandonado a García Pavón, luego a Vargas Llosa, más tarde uno de José Luis Corral y ahora me he puesto con otro de Dürrenmatt que tampoco me está alegrando la jornada. Sólo me entretiene uno de la Guerra Civil de gran formato que viene llenetico de fotos grandes y de comentarios pequeñitos (el típico libro de WC, a qué negarlo) No sé, a lo mejor voy a tener que buscar alguno de John Grisham, que te lo meriendas en un pis-pas o tal vez recurra a alguno de Stephen King de los que me recomendó el señor Gago el pasado verano. Probablemente no sean los libros sino el lector, que, contento, surca con una barquilla el borde del Maelstrom.

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