La Zona de Gina
28 de Diciembre de 2009 - 16:34:19 - Víctor Gago
Acabo de descubrir
Zona Franca, el blog de
Gina Montaner en
elmundo.es, y ya lo he enganchado a mi lector de
feeds, ese ingenio digital que sabe lo que me interesa y me libra de zascandilear entre la morralla de la Red.
Me gusta la sección de Gina en
LD Libros, dedicada a la literatura de viajes, porque le van las rarezas (me ganó rápidamente para su causa desde el primer comentario dedicado a
Chatwin) y porque parece leer con todo: con la inteligencia, claro, pero también con el cuerpo, lo que incluye muescas de gozo y también cicatrices.
Antes del deslumbramiento que ha sido leer su primera novela,
La mala fama, me columpié con una pregunta zopenca en la entrevista que le hicieron
Carmen y
Mario. Le solté algo así como: "Gina, y tú, como escritora, ¿de dónde eres?". Hay que ser muy pre-normal. Es lo que tiene hacer entrevistas sin haber leído el libro. Porque bastan las primeras páginas de
La mala fama, con esos saltos de Andrea entre Madrid, Bombay y el Tokyo imaginado de rascacielos con vídeo-pantallas colgantes, en plan
Lost in traslation de
Sofía Coppola, donde instilan sus mensajes subversivos
Los Poetas Ambulantes creados por el eremita inaccesible
Tomás Pineda (¿Heretónimo de
Thomas Pychon? Mario sostiene que es
Roberto Bolaño la clave y el parentesco de este personaje, y no voy a discutirle al jefe, porque además no he leído a Bolaño, pero se admitirá que resulta tentador evocar al autor de
V en las iniciales y el sonido del nombre del personaje de Gina), bastan estos primeros compases de una novela cosmopolita y viciosa como pocas, para darse cuenta de que no estamos ante una novela del espacio, sino del tiempo, que es como
Proust recomendaba escribir novelas modernas, es decir, modelando el tiempo de la misma forma que los autores "antiguos" (anteriores a
Casa desolada, de
Dickens, por poner un hito que cambia las reglas de juego) modelaban el terruño.
Me gusta Gina porque, pudiendo ser de tantos sitios (la típica novelista caribeña, la típica novelista española, la típica novelista femenina,...), ha elegido un no-lugar para sentar los reales de su personalísima voz, esa zona franca desde la que trafica con descaro e inmunidad fiscal con influencias, mitos, paisajes, músicas, estructuras, géneros... manipulándolo todo y exportando una literatura que circula sin el lastre de un ombligo local cualquiera. Preguntarle a Gina "de dónde es" como escritora, es como poner un dedal a medir la lluvia.
Me gusta Gina porque, tanto en sus comentarios para
LD Libros como en sus entradas en el blog que escribe para
elmundo.es se mueve por los libros y por la actualidad con descaro, olfato epicúreo y una erudición desordenada e individualista.
Creo que vamos algo sobrados de solemnidad y onanismo en la cosa ésta de las letras en España. Demasiada Guerra Civil, demasiados curas y masones, demasiada historia, demasiados reyes y republicanos, demasiados keynesianos y liberales, demasiada gravedad, demasiada hagiografía, demasiada conspiración, demasiado Lorca, demasiadas profecías, demasiado 23-F, demasiado problema español, demasiada tristeza provinciana en lo que se escribe y se lee. Todo eso está genial, yo mismo me entero de muchas cosas siguiendo la corriente, pero me gusta Gina precisamente porque no la sigue y se curra a fondo su voz y su territorio, su Zona Franca.
1 Justivir, día 28 de Diciembre de 2009 a las 18:04
Llamo la atención de la audiencia sobre el siguiente retazo de don Víctor Gago:
Creo que vamos algo sobrados de solemnidad y onanismo en la cosa ésta de las letras en España. Demasiada Guerra Civil, demasiados curas y masones, demasiada historia, demasiados reyes y republicanos, demasiados keynesianos y liberales, demasiada gravedad, demasiada hagiografía, demasiada conspiración, demasiado Lorca, demasiadas profecías, demasiado 23-F, demasiado problema español, demasiada tristeza provinciana en lo que se escribe y se lee.
Aunque la redacción se me antojara hecha en la comisaría donde Johnny Rambo estuvo a punto de poner en orden a los padres fundadores - si no fuera porque el coronel Trauman le disuadió de tal propósito-, pese a eso, o precisamente por eso, suscribo tan acertado pasaje de la cruz a la raya.
2 Zuhoerer, día 28 de Diciembre de 2009 a las 23:45
Hola a todos,
lo primero, no había caído en que entonces… yo no he leído ninguna novela moderna, porque dando así un repaso rápido, creo que todas las novelas que he leído son “del espacio” bueno, no es cierto, “El accidente” de Sebastian, es una temática actual… Bueno pues entonces casi todas…
…lo segundo, pues no puedo más que compartir también ese párrafo… y creo que en estas fechas que se supone tendríamos que ver las cosas con una “mejor” perspectiva, bueno mejor o peor, porque la navidad se las trae también…
De todo eso sobra, está claro, pero, esos temas no dejan de ser una realidad que nos preocupa. Entonces, bueno como estamos en comentarios, pues voy a dejar mi opinión, creo que se necesita de una lucidez y de una gran inteligencia para, sabiendo todo lo anterior; aportar frescura, alegría y una cierta “comodidad-tranquilidad” .. al debate, artículo de actualidad, o como en este caso a la novela...
No sé si me explico, yo lo veo como: darle una sonrisa a un enemigo en un debate, cuando éste finaliza su exposición, y contestarle de modo pausado y tranquilo, ganándole en retórica y en argumentos sin alterarse (aunque éste otro esté p.e. defendiendo las dictaduras), está a la mano de gente lúcida e inteligente.
Tener una visión global de las cosas, y sobreponerse a los “problemas del párrafo”, para dar nuevas energías e ilusiones y no caer en localismos victimistas, está también solamente a la mano de gente, pues como he comentado, con ciertas virtudes… De las que carecen por completo la práctica mayoría de personajes públicos en este país…
Se puede comparar nuestra situación con la de otros países, y ojo, se tiene que saber hacerlo también, se requiere de un gran conocimiento de lo que hay por ahí…
Pero es complicado, porque al final, la mayoría vivimos “en el espacio” y chocamos todos los días con el paro, con la ineficacia de las administraciones etc.