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El libro de los webos

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fritos. Qué pintón. Carmen (Carbonell) lo recomendó encarecidamente. Y Carmen (Pulín) se llevó un premio por ser la primera en poner en el muro de Facebook el nombre de la editorial que ha tenido a muy bien publicarlo.

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La entrevista a Albiac. Impresiones.

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El audio del programa completo. Falta el de la entrevista, que en cuanto pueda subiré a esta misma entrada. (Ya puedo: aquí lo tenéis).

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El entrevistado de la semana será Juan Ramón Rallo, que acaba de publicar sus Crónicas de la Gran Recesión. ¿Ruegos, preguntas, comentarios? En Comentarios, sí.

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Lecturas: Freud, el crepúsculo de un ídolo, de Michael Onfray:

Que Freud mintió mucho, disfrazó, trabajó en su propia leyenda; que destruyó correspondencia, una actividad ardorosamente practicada en vida con sus discípulos y su hija, y luego retomada y desarrollada con mayor amplitud por los suyos hasta el día de hoy; que procuró hacer desaparecer cartas (...) que muestran a un Freud adepto a teorías extravagantes, de la numerología al ocultismo pasando por la telepatía (...). [...] Freud falsifica resultados, inventa pacientes, pretende apoyar sus descubrimientos en casos clínicos inhallables y destruye las pruebas de sus falsificaciones.

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comentarios
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1 paserifo, día

Pregunta al doctor Rallo: ¿se puede hablar ya de «la gran depresión española» o la etiqueta la tendrán que poner los economistas/historiadores de 2050?

Sobre Albiac. Hay que convencerle para que escriba y publica un «Antimanual de filosofía». Nada hace más daño a ciertas disciplinas intelectuales que la “funcionarización” y la «legalización» del saber. Las leyes tienen que ver con las costumbres, no con la razón y la argumentación, que es el único ámbito del saber.

2 Justivir, día

Yo no sé distinguir entre literatura y filosofía y sería bueno que alguien con más sustancia y mejores lecturas vinera un día a ilustrarnos. Tal vez una novelita de esparcimiento o de aventuras no sea una obra filosófica, pero es que hay quién dice que tampoco es literatura. Habría que ir a las definiciones y, si ya la de filosofía es delicada, no lo es menos la de literatura. Y como veo que hemos de embarcarnos en el majestuoso navío de los conceptos déjenme ustedes que salte por la borda, que me parece mucho más placentero irme a correr aventuras en un jabeque.
Al cabo y sin haberme asomado aún a la botella de Magno, me entretiene pensar si los posteos en un blog son filosofía o literatura. Seguro que ninguna de las dos cosas.

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