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El Juan de Mariana, al rescate de Juan de Mariana,

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ese señor cura de bien que veía con buenos ojos dar matarile a los gobernantes ladrones. Pero igual un problema sería dar abasto y cogerle afición al tajo, no fuera que uno acabase como aquel milico cabrón que ordenaba: "¡Mátenlos a todos, que los buenos ya reencarnarán!".

Bueno, en fin, al grano: el IJM acaba de publicar las Armonías económicas de su mentor, que llevaban sin pisar una librería (no de saldo o viejo) desde la tatarafecha de 1880. Pintaban la ocasión calva para volver a traer al programa a súper Gabriel Calzada; lo hicimos; le entrevistamos: mucha chicha, sí. El audio, aquí.

Y el del programa entero, acá.

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La prosa victoriana, negro (pero en el original morado) sobre blanco

En el blog de LD Libros, Justivir cata el melón de la crítica. ¿Deben o no deben prohibirse ciertos libros? ¿Qué hacemos con las reediciones del Mein Kampf? ¿Qué hacemos con el Libro Rojo de Mao, o con las Obras Completas de Lenin? A lo que yo, con gusto, añadiría, de mi propia pira purificadora, ¿qué hacemos con Almudena Grandes? ¿Qué hacemos con Antonio Gala y con las novelas de Juan Luis Cebrián? Tentador, no diré que no. Pero, humilde pero firmemente, digo que no a la prohibición de libros o de cualquier otra cosa cuyo daño se reduzca a la tala de un alcornoque para fabricar el papel con que esté hecha. Todos los que han emprendido ese camino (desde Savonarola a Cristina Almeida, que quiso quemar los libros de César Vidal, pasando por Hitler) han causado severos destrozos en su propia anatomía y, cuando han podido, también en la de los demás. No, querido Justivir. El uso de los libros mentirosos o criminales (ya sean criminales en lo ético o criminales en lo estético) no es como combustible expiatorio, sino como reliquias de la estupidez o la iniquidad. Recordatorios contra la vanidad. Objetos que, convenientemente ubicados en la biblioteca al lado de otros libros llenos de verdad y belleza, conforman el fiel retrato de la condición humana, capaz de lo mejor y de lo peor, a menudo en un solo individuo. Los padres ya saben lo que deben hacer con los libros que leen sus hijos. Y si no lo saben, peor para ellos, porque el desastre educativo de un país siempre se vuelve contra la generación de los padres. Pero prohibir, lo que se dice prohibir, sólo me prohíbo leer los libros de Maruja Torres. Y a veces ni eso.

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El próximo entrevistado será Luis del Pino, que ha sacado un libro con los editoriales de su requeteexitoso Sin Complejos.

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Al azar, de la Antología de citas de Víctor Amela: "Los hombres jóvenes quieren ser fieles y no lo son, los viejos quieren ser infieles y no pueden" (Oscar Wilde). 

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comentarios
1 AntiMarx, día

Dice el jefe de estos páramos: "ese señor cura de bien que veía con buenos ojos dar matarile a los gobernantes ladrones. Pero igual un problema sería dar abasto y cogerle afición al tajo, no fuera que uno acabase como aquel milico cabrón que ordenaba: "¡Mátenlos a todos, que los buenos ya reencarnarán!"." Matarlos no, pero cadena perpetua de facto con reducción de pena por trabajos forzados (a favor de todos los robados, es decir, nada para los Entrecas, Gamesos y sindicatos subvencionados, por poner tres ejemplos de los que deberían también realizar esas labores) no estaría nada mal. Ya sé que no es exactamente igual el caso al de nuestros políticos, pero a algunos, como a Mandela, no les sentó mal del todo estar en la cárcel y picar piedra para dejarse de tanta 'lanza de la nación' y ponerse a buscar puntos en común. Ya, nada es eterno y menos en Sudáfrica, pero fue un buen comienzo, ¿o no? Se podría probar con nuestra casta, a ver qué pasaba. Lo que es seguro es que nos ahorraríamos un dinerito. Un saludo

2 Justivir, día

Me traigo mi último comentario del "post" (Moa me va a matar) anterior: La prosa victoriana, como siempre, impecable. Estoy totalmente de acuerdo con Víctor y no sería yo capaz de razonarlo mejor ni con más elegancia que él. No obstante, en su argumentación queda abierta una puertecilla que podría ser utilizada por intolerantes y vanidosos de toda laya para conseguir justo el efecto contrario al que Víctor postula: “no prohibir libros ni cualquier cosa cuyo daño se reduzca a la tala de un alcornoque...”. Es decir, parece que el criterio para decidir qué libro conviene prohibir es el daño que cause. Ya apuntaba el otro día en el blog que, al amparo de semejante criterio, muchos podrían argumentar la prohibición de un libro porque cause daño a los valores o principios más peregrinos: “la paz social”, “los principios democráticos”, “los derechos de las minorías”... y las más variada farfolla. En suma, estoy de acuerdo en que no se debe prohibir libro alguno, sin más acotaciones, porque no creo que haya nadie a quien podamos confiar la interpretación del criterio del daño potencial. Cato de nuevo el melón de la polémica...

3 Justivir, día

La promoción del libro de Luis del Pino, perpetrada al alimón entre éste y Mario, es para nota.

4 AntiMarx, día

Sobre mi post#1, he dicho una tontería (al menos) que requiere corrección: la reducción de penas no podría ser por realizar trabajos 'forzosos' (¿qué mérito tendría eso?) sino voluntarios. Me parece que es obvio. -------------------- #2"...no se debe prohibir libro alguno, sin más acotaciones, porque no creo que haya nadie a quien podamos confiar la interpretación del criterio del daño potencial." Justivir,nada que añadir, aunque me pareció que ya lo habíamos aclarado dos hilos atrás. Yo creo que el Dúo Dinámico (M & V) te están poniendo a prueba en varios frentes para ver si sustituyes como 'interino' al Dr. cuando éste tenga exámenes finales. Así que practica la prosa 'justiviriana' :)))) Un saludo

5 Justivir, día

Como no sería capaz de enhebrar las frases con su solvencia, me brindo mejor a preparar las chuletas al Dr.Gago: tengo en casa el Sobotta, el Guyton, el Cruz, el Hernández y otros acreditados manuales de la disciplina con los que puedo elaborarle unos buenos “textos auxiliares” en letra microscópica, mientras él saca tiempo para seguir deleitándonos con su prosa.

6 siona, día

genial la prosa victoriana de esta semana,Victor se supera cada semana,y genial la entrevista,sí que es cierto que el Instituto Juan de Mariana nos deja bastante tiempo con la miel en los labios "literariamente"hablando jeje pero por suerte nos calman la sed de minarquismo con su blog de red liberal,que es estupendo. Por cierto,ya me he comprado "el libro negro del comunismo",y que casualidad que haya tenido que esperar una semana porque "estaba agotado"...

7 Goyo, día

Es cierto, muy destacable el inicio de la carrera de actores de doblaje del tío Mario y Luis del Pino.

8 Justivir, día

... y hablando de libros que NO habría que prohibir, ¿qué les parece a ustedes la ganga que nos comentan en este artículo de LD? http://www.libertaddigital.com/sociedad/hitler-consiguio-huir-de-berlin-y-estuvo-en-espana-antes-de-ocultarse-en-argentina-1276392991/ Empezaremos por comentar el siguiente párrafo que reproduce: “Según la historia oficial, el líder del Tercer Reich renunció a escaparse de Berlín y el 30 de abril de 1945 se suicidó junto a su amante, Eva Braun, en el búnker construido bajo el edificio de la Cancillería, aunque sus cuerpos, incinerados, nunca fueron hallados.” Como es noticia de la agencia EFE, presumimos que debe haber sido escrito por algún meritorio fichado por Grijelmo después de pulirse la plantilla: lo que la historia “oficial” afirma es que los cadáveres de los recién casados, carbonizados, fueron hallados por los soviéticos en las cercanías del bunker de la Cancillería. Parece que el que murió en el bunker sería uno de los dobles de Hitler, pero lo que no queda claro en el libro es si ese doble es el mismo que, dicen, fue seriamente herido (otros dicen que murió) en el atentado del 20 de Julio de 1944 (“Operación Walkiria”) Desde luego, ser doble del Führer era más peligroso que lidiar un cinqueño resabiado. Desde luego, como operación comercial infumable, se me antoja comparable a aquel otro libro (“El secreto de Hitler”) que pretendía que el líder nazi era homosexual. Estoy deseando que aparezca en España para hacer una reseña. Mi problema va a ser cómo leerlo sin comprarlo, porque mira que fastidia pagar un duro por semejante tarugo. Propongo la inmediata reposición de Garzón en su puesto para que encause a todos los que colaboraron en la huída del genocida. Como primera diligencia puede empezar pidiendo el certificado de fallecimiento de Perón: a lo mejor se lo facilita la Sra. Kirschner.

9 Justivir, día

“A la gente de color no le gusta «El pequeño Sambo». A quemarlo. La gente blanca se siente incómoda con «La cabaña del Tío Tom». A quemarlo. ¿Alguien escribe un libro sobre el tabaco y el cáncer de pulmón? ¿Los fabricantes de cigarrillos se lamentan? A quemar el libro... Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio.” Fahrenheit 451 Pág. 69 (ed. Debolsillo) Además de infatuarme y dármelas de leído citando a Ray Bradbury, quería reproducir algo que me ayudara a retomar la cuestión de la inconveniencia de vincular la prohibición de un libro al daño que cause o pueda causar.

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Noticia extraída de libertaddigital.com: «EN CANAL+ Imponen a Javier Krahe una fianza de 192.000 euros por "cocinar" un Cristo La Justicia ha impuesto al cantautor Javier Krahe una fianza de 192.000 euros por un posible delito contra sentimientos religiosos. El motivo, un corto emitido en Canal+ en el que Krahe explicaba cómo "cocinar un Cristo para dos personas" metiendo la imagen en un horno» A rebufo de esa noticia, vuelvo sobre mis comentarios anteriores: No hace al caso explicar aquí lo que me parece el personaje ni detallar los calificativos que me merece su acción, pero imaginemos que el tal Krahe publica un libro que, a modo de recetario culinario irreverente y progre, incluyese la receta para cocinar un Cristo. ¿Debería prohibirse tal libro por ofender gravemente los sentimientos religiosos?

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