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El drama colombiano

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es el eje de Entre dos aguas, la nueva novela del maestro Plinio Apuleyo Mendoza, maestro de liberales y bestia negra de los liberticidas a uno y otro lado del Charco.

Su hermano, sí, el mayor, perdón, el coronel Ferreira (siempre olvido su último grado). A los bandidos de las FARC les buscaba siempre el pierde. Conocía sus puntos débiles. Él sabía, por ejemplo, que muchos de los hijos de los campesinos reclutados a la fuerza por el frente catorce de las FARC querían huir y no se animaban a hacerlo. ¿Le sorprende? Pues así era. Me consta. Cuando de algún modo lograban comunicarse con sus familias, les mandaban a decir a sus hermanos pequeños: "No vayan a hacer la pendejada que yo hice. No se dejen reclutar, no se dejen joder, escápense para que no les toque lo mismo que a mí". Mi coronel Ferreira se las arreglaba para tener encuentros clandestinos con ellos en algún rancho. Llegaba allí vestido como un campesino. Le lloraban. Sabían que una deserción, así como cualquier falla disciplinaria, podía costarles la vida. Mi coronel buscaba siempre la manera de rescatarlos sin que corrieran riesgos. Los desertores le contaban todo lo que sabían. "Buitrago me decía siempre el coronel, las FARC tienen pies de barro. La mística y los proyectos últimos de la guerrilla sólo los tienen los jefes; los demás llegan allí porque de algún modo son obligados a ello, por engaño o por necesidad, sin saber lo que les espera. Al poco tiempo se dan cuenta de que han caído en una trampa, sin libertad para nada. No pueden ver a sus familias, casarse, tener hijos o algo más simple, reunirse con sus amigos y beberse unas cervezas, nada de eso. Si tienen manera de escapar y hay que dársela escapan". Eso me decía su hermano.

Éste es el audio de la entrevista. Y éste, el del programa entero (Gago más Gina más Carmen más La Tropa Feisbuquera más).

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Leído en Pascal Bruckner, La pradoja del amor:

"Lo mejor en el amor", afirmaba Clemenceau, "es cuando se sube por la escalera".

¡El muy putero?

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Lecturas: Un hombre sin cabeza de Etgar Keret, la Economía de los no economistas de Carlos Rodríguez Braun, las pruebas del número de primavera de La Ilustración Liberal.

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