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De vuelta a la normalidad: Gago evoca a un dandi que ahora en las noches custodia un cementerio

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El sábado volvimos a la normalidad de este programa que hacen tres que sólo se ven una vez en la semana y tras unas vacaciones que no lo han sido. Para hablar de libros que también este año se quedarán sin leer, de los cuentos de un autor de nombre impronunciable, de Zola y su "Lettre a M. Felix Faure, Président de la République"; con Gina de viajes previstos y con Nacho García Mostazo de su plan de oro; de Mark Twain y Los diarios de Adán y Eva y de un ilustrador que ahora custodia cementerios pero antes fue un dandi que bienvivía y se dejaba entrevistar por el joven Víctor Gago:

Buenos días, Alfonso. La entrevista a Francisco la hice, si no me falla la memoria, en 1991 o 92. Visitaba Canarias, invitado por el Gobierno regional, para hablar de los libros que había creado. Acababan de darle, si mal no recuerdo, el premio al Libro más Bello del Mundo. Yo colaboraba en la sección de Cultura de un diario local. El encuentro con Meléndez fue uno de los más memorables que he tenido como periodista. Si es cierto eso que dicen que "el hombre es el carácter", saltaba a la vista que Francisco es un artista, no sólo por su obra, sino por sí mismo. Era una tarde más bien fría de abril o mayo (recuerdo que su visita estaba enmarcada en el programa de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria). Me citó en la piscina del hotel, que estaba situada en la azotea del edificio, con unas espléndidas vistas a la bahía. Soplaba el viento y entre las nubes color perla se abrían paso unos rayos de sol de vainilla, una luz muy particular y clara, típica de los atardeceres de mi ciudad. Francisco estaba tumbado en una hamaca, extasiado con el espectáculo. Era el único huésped en la azotea del hotel. Las hamacas estaban ya recogidas. El bar había cerrado por falta de clientes. Le hablé del "árbol de luz", la imagen con la que el poeta Manuel Padorno había definido aquel fenómeno celeste. Le interesó y prometió hacer un dibujo del "árbol de luz". Vestía un albornoz, creo que verde con un ribete blanco, de un tejido muy fino. ¿Tenía sus iniciales grabadas o solo lo imagino ahora? Antes de empezar la entrevista, se levantó de la hamaca, se lo quitó y apareció un bañador tipo bóxer de cuerpo entero, claramente de otra época, pues por aquel entonces ni siquiera habían vuelto a ponerse de moda los bóxer cortos. Francisco estaba en forma, se notaba que se cuidaba. Se dio una rápida ducha y se lanzó a la piscina. Hizo unos largos, permitió que el fotógrafo que me acompañaba lo retratase en el agua, eso sí, posando como una antigua estrella del cine, recuerdo que era muy coqueto. Luego salió, se puso el albornoz, pidió por el teléfono de la piscina que le subieran una bebida (¿Qué era? ¿Un cóctel? ¿Un wishky sour, tal vez? No lo recuerdo, y me da rabia), se tumbó en la hamaca, se puso unas gafas de sol como las de Cary Grant en el festival de Cannes, y empezamos a hablar de libros y de imágenes. Así conocí a Francisco Meléndez, y su regreso con las ilustraciones para Los diarios de Adán y Eva me trae el recuerdo de una época más divertida, en la que el arte y la vida se imitaban mutuamente.

(Una de las ilustraciones de Francisco Meléndez para la edición de Los diarios de Adán y Eva que ha publicado Libros del Zorro Rojo).

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comentarios
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1 clavius, día

Una historia no tan estimulante:

http://elblogdekufisto.blogspot.com/2011/01/una-fu...

Saludos

2 Katakrok, día

"¡Y claro que tenéis deberes esta semana! Toca citar autores hacia los que hayáis tenido prejuicios positivos por el mero hecho de que os sonaba bien su nombre."...Petrus Borel, el Licántropo...es insuperable. El caso es que no he leído nada suyo, pero desde hace mucho tiempo tengo pendiente leer su novela "Madame Putifar"...el titulito también se las trae.

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