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De vuelta

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El otro día dije en el programa de Dieter (08:10-11:58) que llevaba unos años sin leer novelitas de Maigret* y compruebo ahora que, pequeña conmoción, son muchos esos unos, por lo menos diez.

El caso es que he vuelto a Maigret con este libro pese a la portada y, sobre todo, el título, malo como la traducción y el corrector**, si es que lo había en la casa Caralt en los años 70. El original es Au Rendez-Vous des Terre-Neuvas y alude a la tasca donde transcurre parte de la obra, que se llama así porque tiene por clientela a los pescadores de ese pueblito*** normando que suelen faenar en los endemoniados bancos de Terranova. Como Maigret tiene que vérselas con ellos, hoscos, podría haber valido Al encuentro de los terranovas. Ya en los 90, Tusquets prefirió renominarla La taberna del puerto, quizá comercialmente necesario pero desde luego insuficiente: la taberna es uno pero no el más importante de los escenarios.

Habrá quien diga que las novelitas de Maigret se han quedado desfasadas. Pero precisamente ahí es donde les veo yo buena parte de su encanto: en ésta las mujeres van a la playa a "hacer punto o bordados" y piden a sus maridos –para la estival ocasión, vestidos de punta en blanco– que no les pidan que tomen baños; al hotel de la playa le alcanza con llamarse Hotel de la Playa; los comisarios fuman en pipa, las putas están fichadas en registros de costumbres y un joven hace "fotografías con un kodak". Lo cual que Simenon describe una Francia (1959) que ya no existe. Bien está.

Simenon. Simenon parece aguantarlo todo, empezando por las entrañables ediciones pésimas y los desfases. Pierre Le Clinche ("su rostro era, a la vez, muy joven y muy viejo, como ocurre muchas veces en los adolescentes que han tenido una infancia penosa") estaba "triste como un animal enfermo" y encajado entre Marie, "una alhaja de chica. Una mezcla de timidez, debilidad, energía y audacia", y Adela, "una mujer de carne apetecible, dientes sanos, la mirada siempre encendida. Aunque, más exactamente, una bella hembra, atractiva, golosa, dispuesta a provocar un escándalo o a romper a carcajadas con su risa pueblerina".

–¡Cállese! –estalló el telegrafista–. ¡Usted sabe muy bien que…!
–¡Que es otra cosa! Que Marie es una chica formal, que será una esposa modelo, que cuidará a sus hijos, pero que… le faltará siempre algo, ¿verdad? Algo más violento. Una cosa que usted ha conocido a bordo, oculta en la cabina del capitán. Con el miedo apretándole un poco el cuello, en los brazos de Adela. Una cosa vulgar, brutal. Las ganas de morder, de hacer un gesto definitivo.

Desfasar. A ver quién le pone a ese pasaje**** fecha de caducidad.


* Dije también que Pietr el Letón era la primera novelita de Maigret y luego dudé y salí del paso balbuciendo. Por despejar las dudas: Pietr el Letón (1931) es, efectivamente, la primera de las obras protagonizadas por Maigret (que ya había aparecido en otros títulos, firmados por Simenon o por Georges Sim). Veintinueve novelitas después, Simenon publicaría La primera investigación de Maigret (1948), en la que éste, "de apenas veintiséis años, (…) sólo llevaba unos meses casado con una jovencísima y siempre risueña Madame Maigret (…) y (…) ocupaba el modesto puesto de secretario en una comisaría de barrio".

** "Es el mejor chico del pueblo, y su madre, que sólo tiene a él, moriría del disgusto". "Claro que han habido cosas raras". "Y no podrían censurarme siquiera de haberme intentado aprovechar". "Hubo una nota delgada del lado del acantilado: el reloj de la Cartuja que daba la hora". "Ha dado orden de echar la traina donde nunca memoria de un hombre había cogido un bacalao".

*** Fécamp. Lo sigue siendo: 1962, 19.461 habitantes; 2007: 19.169.

**** Porque no procedía, no he respetado escrupulosamente la literalidad, ni aquí ni en la descripción de las mujeres.

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