Conectados

Diciembre 2009


Como bajo una coacción muy fuerte. Y entonces sabemos por qué

31 de Diciembre de 2009 - 13:26:56 - Mario Noya - 6 comentarios

Hay libros que tenemos veinte años con nosotros, pero sin leerlos, libros que tenemos siempre cerca, que llevamos con nosotros de ciudad en ciudad y de país en país, cuidadosamente empaquetados, aunque haya muy poco espacio, y tal vez los hojeamos al sacarlos de una maleta, pero nos guardamos muy bien de leer una sola frase entera. Y resulta que luego, al cabo de veinte años, llega un instante en el que, de pronto, como bajo una coacción muy fuerte, no podemos hacer otra cosa que leer alguno de ellos de principio a fin y de un tirón: es como una revelación. Y entonces sabemos por qué le hemos dado tanta importancia. Tuvo que pasar mucho tiempo a nuestro lado; tuvo que viajar, tuvo que ocupar espacio; tuvo que ser una carga; y ahora ha llegado a la meta de su viaje, ahora se revela, ahora ilumina los veinte años que ha vivido mudo, con nosotros. No podría decir tanto si no hubiera estado mudo todo ese tiempo, ¡y a ver qué idiota se atrevería a decir que el contenido del libro ha sido siempre el mismo!

Elías Canetti, Apuntes I.

El año que viene, más.

La Zona de Gina

28 de Diciembre de 2009 - 16:34:19 - Víctor Gago - 3 comentarios

Acabo de descubrir Zona Franca, el blog de Gina Montaner en elmundo.es, y ya lo he enganchado a mi lector de feeds, ese ingenio digital que sabe lo que me interesa y me libra de zascandilear entre la morralla de la Red.

Me gusta la sección de Gina en LD Libros, dedicada a la literatura de viajes, porque le van las rarezas (me ganó rápidamente para su causa desde el primer comentario dedicado a Chatwin) y porque parece leer con todo: con la inteligencia, claro, pero también con el cuerpo, lo que incluye muescas de gozo y también cicatrices.


Antes del deslumbramiento que ha sido leer su primera novela, La mala fama, me columpié con una pregunta zopenca en la entrevista que le hicieron Carmen y Mario. Le solté algo así como: "Gina, y tú, como escritora, ¿de dónde eres?". Hay que ser muy pre-normal. Es lo que tiene hacer entrevistas sin haber leído el libro. Porque bastan las primeras páginas de La mala fama, con esos saltos de Andrea entre Madrid, Bombay y el Tokyo imaginado de rascacielos con vídeo-pantallas colgantes, en plan Lost in traslation de Sofía Coppola, donde instilan sus mensajes subversivos Los Poetas Ambulantes creados por el eremita inaccesible Tomás Pineda (¿Heretónimo de Thomas Pychon? Mario sostiene que es Roberto Bolaño la clave y el parentesco de este personaje, y no voy a discutirle al jefe, porque además no he leído a Bolaño, pero se admitirá que resulta tentador evocar al autor de V en las iniciales y el sonido del nombre del personaje de Gina), bastan estos primeros compases de una novela cosmopolita y viciosa como pocas, para darse cuenta de que no estamos ante una novela del espacio, sino del tiempo, que es como Proust recomendaba escribir novelas modernas, es decir, modelando el tiempo de la misma forma que los autores "antiguos" (anteriores a Casa desolada, de Dickens, por poner un hito que cambia las reglas de juego) modelaban el terruño.

Me gusta Gina porque, pudiendo ser de tantos sitios (la típica novelista caribeña, la típica novelista española, la típica novelista femenina,...), ha elegido un no-lugar para sentar los reales de su personalísima voz, esa zona franca desde la que trafica con descaro e inmunidad fiscal con influencias, mitos, paisajes, músicas, estructuras, géneros... manipulándolo todo y exportando una literatura que circula sin el lastre de un ombligo local cualquiera. Preguntarle a Gina "de dónde es" como escritora, es como poner un dedal a medir la lluvia.

Me gusta Gina porque, tanto en sus comentarios para LD Libros como en sus entradas en el blog que escribe para elmundo.es se mueve por los libros y por la actualidad con descaro, olfato epicúreo y una erudición desordenada e individualista.

Creo que vamos algo sobrados de solemnidad y onanismo en la cosa ésta de las letras en España. Demasiada Guerra Civil, demasiados curas y masones, demasiada historia, demasiados reyes y republicanos, demasiados keynesianos y liberales, demasiada gravedad, demasiada hagiografía, demasiada conspiración, demasiado Lorca, demasiadas profecías,  demasiado 23-F, demasiado problema español, demasiada tristeza provinciana en lo que se escribe y se lee. Todo eso está genial, yo mismo me entero de muchas cosas siguiendo la corriente, pero me gusta Gina precisamente porque no la sigue y se curra a fondo su voz y su territorio, su Zona Franca.

Si el Niño leyera...

26 de Diciembre de 2009 - 14:04:24 - Mario Noya - 7 comentarios

... La Tropa Feisbuquera le regalaría Las aventuras de Tom Pulgarcito (Ana Segura), una Biblia para niños (Javier Belda), Los Tres Mosqueteros (José Antonio Galante), El Pollo Pepe (Eze Martínez)...; y la Carbo casi seguro que El pato Miri.

Yo, quizá y para cuando ya pudiera ser sablista de sus abuelas, los Sonetos a Cristo de Lobo Antunes.

Igual un par de meses antes, cuando aún eres ingenuo pero a punto estás de dar en pillo, San José le recitaría, puede que sin abrir la boca, la espléndida coplilla de Manolito el Pollero:

Cuando con los otros niños,
de niño jugabas tú,
¿sabías o no sabías
que eras el Niño Jesús?

***

A Papá Noël le han echado "una buena Biblia, más concretamente la Reina-Valera del 60" (Eduardo Fernández), Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental (Roberto Esquina), El ángel más tonto del mundo (Anavmor) y, entre otros muchos más, "la guía Repsol (antes Campsa), para que no se pierda por esos mundos, y de paso coma de caliente" (Carmen Pulín).

Yo, por mi parte y si la encontrara, la novela gamberra de Felipe Benítez Reyes Lo que viene después de lo peor, joooo-jo-jo:

Me había pasado la noche entera soñando que estaba en el iglú de un esquimal, bebiendo licor de foca y oyendo leyendas deprimentes de esquimales alérgicos a la nieve y al pescado. (Porque los sueños los inventa nuestra mente para eso: para hacernos pasar un poco de acojono parapsicológico).

***

En estas fechas tan entrañables me gusta y no me dejan leer libros a mogollón, la lectura posesa y catacaldos; hacer como aquélla que, desnuda bajo las sábanas que se resube al cuello, se lleva indecisa a la boca su dedo índice de trasta antes de comerse todos los bombones rojos por fuera que le ha llovido su amante en la cama fatigada.

***

La América de una planta –– Exiliados en democracia –– Un muchacho de Georgia –– El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.

El Tercer Reich y los judíos (1939-1945). Los años del exterminio.

Feliz Navidad, peques

20 de Diciembre de 2009 - 02:05:04 - Víctor Gago - 17 comentarios

T2, P16

***

(1:15)

Programa especial sobre literatura infantil y juvenil.

Empezamos seleccionando tres libros; eso sí, después de que lo hiciese la muchachada de LD Libros en Facebook (Celia, El señor de los anillos, cuentos de Hans Christian Andersen, la colección Elige tu propia aventura, entre otras referencias de la feisbuquera tropa).

Carmen, sacando del bolso un cuchillo sanguinoliento, desea una feliz Navidad a los peques con:

La vendedora de fósforos (Hans Christian Andersen); Marcelino pan y vino (José María Sánchez Silva); La cabrilla del señor Seguín (en Leyendas de mi molino: Carmen nos ahorra el luctuoso final de la pobre cabrilla).

Mario

Miguel Strogoff (Julio Verne); Teo en el Circo (Violeta Denou): "Un chaval un poco bobo, pero entrañable (...) Probablemente, le quitarían el bocata en un colegio de barrio", comenta Mario;
La nariz de Moritz (Mira Lobe).

Víctor

La isla del tesoro (Robert Louis Stevenson); Los viajes de Gulliver (Johnattan Swift); Las crónicas de Narnia (C.S. Lewis).

***

(11:55)

Carmen recomienda El pato Miri, de Ramiro Cabello. La historia de un pato que nace en un zoo y descubre la vida al otro lado de la verja del parque. Carmen destaca el registro didáctico del libro, escrito ("se nota", nos dice) por un profesor.

Esta semana he releído, y recomiendo, A Christmas Carol (Canción de Navidad), de Ch. Dickens, en la edición de Homo Legens (bilingüe, con un prólogo de G. K. Chesterton). El Dickens más popular es también el mejor. Como todos los clásicos, las relecturas nunca lo agotan. La conversión del señor Scrooge al espíritu de la Navidad contiene, según Chesterton, todas cualidades que hacen de la Navidad una época esencialmente feliz.

***

(21:44)

Salimos a El Vecindario, la sección que fisgonea en los libros que se leen en otros programas de EsRadio. Esta semana, Sagrario Fernández Prieto, comentarista de libros de Es la Noche de César, recomienda la historia de un detective esqueleto. 

***

(23:44)

Gina Montaner, la viajera del programa, se apunta a la fiesta de los chicos de la casa y nos recomienda otro clásico que no puede faltar en una biblioteca juvenil: Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Publicado en 1719, se lo considera "la primera novela de la lengua inglesa". Diario del marinero y aventurero Robinson Crusoe, protagonista de "todo tipo de aventuras y de lances, hasta que naufraga en una isla aparentemente deshabitada y cercana a las costas de Venezuela". Historia de una hermosa amistad, la de Robinson y viernes; además, una trama lleno de peligros y suspense. Como transfondo, "una percepción profunda sobre la soledad". 

***

(29:55)

Nos acompaña, de nuevo, Belén González, experta en literatura infantil y juvenil y autora del blog Talleres de Literatura Infantil y Juvenil. Ha seleccionado para LD Libros algunos libros de excelencia.

El primero se titula El gran libro de la Navidad y se publicó en 2003. Se trata de una antología de poemas, cuentos y villancicos seleccionados por Ana Garralón e ilustrados por Federico Delicado. Recoge, además, las tradiciones navideñas de distintas regiones de España e Hispanoamérica. Para leer a partir de los seis años. "Muy útil en la biblioteca familiar", señala Belén.

La segunda recomendación se titula Un camello en la cornisa, de Care Santos, con ilustraciones de Violeta Lópiz. Ha llegado el 7 de enero para Elia, la niña protagonista de este libro. Está triste porque hay que recoger todo: el árbol, los regalos... Su madre, en cambio, está encantada porque todo vuelve a la "normalidad", su palabra favorita, y que Elia detesta. Se llevará una sorpresa al abrir la ventana y ver un camello en su cornisa. Elia tendrá que escribir a los Reyes Magos para que vuelvan a por él. Mientras tanto, nacerá una amistad entre ambos. "Está tan bien contado, con tanta sencillez y ternura, que, aunque es para primeros lectores, lo recomiendo para toda la familia", señala Belén.

El tercer libro que recomienda es El secreto del oso hormiguero, de Beatriz Osés, con ilustraciones de Miguel Ángel Díez. Un poemario para niños, género "muy difícil, en el que no es nada fácil conectar con la sensibilidad de los niños", algo que este libro consigue.

***

(43:48)

Hablamos con Pilar Amorós, española establecida en Aguascalientes (Méjico). A sus hijos, les ofrece en estas fechas una Biblia en edición infantil. También les encanta el Diccionario imaginario, publicado por SM. A la hora de seleccionar cuentos para sus dos hijos, Pilar Amorós opta por los clásicos populares: El sastrecillo valiente, El gato con botas...

***

(50:14)

Como cada semana, Mario y Carmen obsequian libros a cambio de muestras de ingenio de los amigos del programa. Un ejemplar de Don Evo, le habla el presidente, del Grupo Risa, va para Matmat, comentarista de este blog, por la siguiente coplilla (resumida):

Con gusto paso a narrar
Un episodio muy tierno
Pues Zapatero celebra
Sus vacaciones de invierno.

Ha invitado a sus ministros
y, por supuesto, a las góticas,
Nadie osa escaquearse
Que después tenemos broncas.

(...)

Todo es minimalista
Atendiendo a prohibiciones
Ni belenes ni angelitos
Ni los Reyes ni roscones

(...)

Mario anuncia otro libro de regalo para doña Ana Segura, por su persistencia coplera en el Muro de Facebook.

***

(53:39)

Comentario sobre los llamamientos de Zapatero y Sarkozy a "regenerar el capitalismo", entre otras ocurrencias de la Cumbre de Copenhague sobre el clima.

***

(56:13)

Despedida y cierre. El programa hiberna por Navidad. Durante tres semanas, se emitirán programas especiales que recogen los mejores momentos de estos meses.

Feliz Navidad, amigos.

La cita de la semana es de Oscar Wilde, y también está dedicada a los niños:

Los niños comienzan por amar a sus padres; cuando ya han crecido, los juzgan, y algunas veces hasta los perdonan.

Pasajes

16 de Diciembre de 2009 - 12:47:00 - Mario Noya - 13 comentarios

Naipaul por estos lares, hace tantos años (57):

"Una dama española apareció por mi litera ––recordaba––. Hablamos durante toda la noche y la abracé. Fue muy agradable". Vidia le explicó a esa mujer, en un español chapucero, que no se encontraba bien, "pero ella no me entendió. Yo le hablaba de mi situación mental, y ella creyó que lo que le estaba diciendo era que tenía sífilis o algo así".

(Patrick French, El mundo es así, p. 148)

***

Anavmor en Hornby. "Tres perlas (nada de cultivadas, sino naturales, salvajes...)":

Una

Me he pasado la vida con gente que no lee ––mis amigos, mi hermana, la mayoría del grupo, sobre todo los de la sección rítmica––, y eso, al cabo de un tiempo, te convierte en una persona que siempre está a la defensiva. ¿Cuántas veces tienen que llamarte marica para que al final te vengas abajo? No es que me importe que me llamen marica y bla, bla, bla, y que algunos de mis mejores amigos bla, bla, bla…, pero para mí ser marica es que te gusten los tíos, no que te guste Don DeLillo, que es un tío, de acuerdo, pero lo que te gusta de él son sus libros, no su culo. ¿Por qué la lectura saca tanto de quicio a la gente? Cierto que podía ser bastante antisocial cuando estábamos en la carretera, pero si me pasaba hora tras hora jugando a la Gameboy nadie se metía conmigo lo más mínimo. En mi círculo social, volarles la cabeza a unos putos monstruos del espacio es socialmente más aceptable que la Pastoral americana.

dos

Mi padre, por ser del Nuevo Laborismo y demás, siempre está hablando de que hay que tener tolerancia con la gente de culturas diferentes, y yo pienso que lo que pasó fue que alguna gente, o, dicho de otro modo, Martin, no fue nada tolerante con mi cultura, que es bastante más de beber y drogarte y follar que la suya. Y me gusta pensar que yo respeto la suya. Yo no le digo que tiene que ponerse ciego a copas y a drogas ni que tenga que ligarse a más chicas. Así que él debería ser más respetuoso conmigo. No me diría que comiese cerdo si fuese judía, ¿no?, así que, ¿por qué tiene que decirme que no haga esas otras cosas?

tres

Vi a aquel profesor de la facultad. Es un tipo bastante mayor, uno de esos estudiantes de arte que han andado por ahí dando la vara desde los años sesenta. Enseña tipografía y todo eso, y fui a clases un par de veces, hasta que me harté de puro aburrimiento. No me disgusta, el tal Colin. No lleva coleta gris ni chaqueta vaquera gastada. Y nunca quiso ser nuestro amigo, lo que seguramente quiere decir que tiene sus propias amistades.

***

(Hay días, veces en que) el perro negro te arrima el lomo. (Hay días, veces en que) le brilla.

Están filmando: la misma escena se vuelve a empezar varias veces. Un transeúnte, seguramente provinciano, no sale de su asombro: "Después de esto, nunca más iré al cine".

Se podría reaccionar de la misma manera frente a cualquier cosa cuyo secreto se haya penetrado. Sin embargo, por una obnubilación prodigiosa, los ginecólogos se encaprichan con sus clientes, los sepultureros engendran niños, los incurables hacen abundantes proyectos, los escépticos escriben...

(E. M. Cioran, Del inconveniente de haber nacido, p. 63)

***

Lecturas: Puertas abiertas (Rankin), El insomnio de Bolívar (Volpi), El Tercer Reich y los judíos (1933-1939). Los años de la persecución (Friedländer). 

Gina, Horacio y otros tipos duros

13 de Diciembre de 2009 - 10:25:54 - Víctor Gago - 14 comentarios

T2, P15

***

(1:16)

Libros para Zapatero y Rajoy: en eso consiste el meme de esta semana. ¿Qué les regalamos? Los amigos del programa en Facebook (más de 600 ya...) ya han hablado: mucha fábula con moraleja y muchos libros infantiles (Esopo, Carroll...) entre sus recomendaciones.

Aquí van nuestras ofrendas:

Mario

A José Luis Rodríguez Zapatero:

––El desencanto (Andrew Anthony), "la versión anglo de Por qué dejé de ser de izquierdas" y también "el libro de un periodista progre asaltado por la realidad".

––La economía en una lección (Henry Hazlitt): "La lección que no le pudo dar Jordi Sevilla", recomendable no sólo para Zapatero, sino para los políticos que en el mundo son, comenta el director del programa.

A Mariano Rajoy Brey:

––La nueva revolución americana (José María Marco), "para que se entere de lo que es una derecha activa y dinámica, que sabe manejar los tiempos del debate e imponer su agenda".

––"Liberales y conservadores", artículo de Alicia Delibes en el suplemento "Ideas" de Libertad Digital: una reflexión sobre la distinción que Hayek hacía entre unos y otros.

Carmen

A Zapatero:

––El último cruzado (Louis de Wohl), o cualquier otro libro sobre D. Juan de Austria, "un gran diplomático, no como Moratinos".

A Rajoy:

––Crimen y castigo (F. Dostoievsky).

Víctor

A Zapatero:

––Lo que se ve y lo que no se ve (F. Bastiat).

––La riqueza y la pobreza de las naciones (David S. Landes).

A Rajoy:

––Reflexiones sobre la revolución en Francia (E. Burke).

––Julio César (W. Shakespeare).

***

(9:19)

Mario nos recomienda La mala fama, de Gina Montaner. El libro, publicado por Plaza y Janés y distribuido, de momento, sólo en Méjico y Estados Unidos, puede adquirirse, no obstante, a través de cualquier librería global en internet, tipo Amazon.

Una novela "dura, sin concesiones", en la que su autora "se ha vaciado, seguro", comenta Mario. La mala fama representa una "inquisición minuciosa de casi todas las almas" que habitan en unas páginas "que tanto deben a Philip Roth, a Roberto Bolaño, con aromas de Murakami y Carver, aunque, sobre todo, son páginas de Gina Montaner", según destaca el director del programa al glosar la fuerte personalidad de esta voz que acaba de irrumpir en la literatura hispánica. Este libro expresa "inquietudes y ansiedades de una generación rompedora".

Esta semana he leído y recomiendo El azul sobrante, de José Jiménez Lozano. Se trata de una colección de 32 cuentos cortos (la mayoría tiene 4 o 5 páginas) cuyo tema es la resistencia a la deshumanización. Pequeñas parábolas de personajes insertos en el tiempo histórico (todas tienen un contexto político o cultural muy preciso) y hostigados por alguna forma de deshumanización, que resisten tercamente a entregar lo que les hace únicos: su esperanza, sus sueños, su memoria... Escritos con el estilo recio característico de Jiménez Lozano, estos cuentos contemplan el Mal sin paños calientes pero, al final, dejan un regusto de esperanza en la condición humana.

***

(20:25)

En la sección El Vecindario, escuchamos la reseña que Jorge Alcalde ha dedicado en el programa Es La Mañana a Terremotos. Cuando la tierra tiembla, un libro firmado por dieciocho sismólogos españoles, coordinados por Arancha Ugalde. Cada uno de ellos nos aproxima, desde una perspectiva distinta, a una ciencia joven, de apenas 150 años.

***

(54:18)

Regresamos a Gina Montaner, ahora en su faceta de lectora y viajera. Esta semana nos habla de El gran bazar del ferrocarril, de Paul Theroux. Su autor es un "excelente escritor" que "lleva muchos años escribiendo crónicas de viajes". Cuando aparece este libro, en 1975, había publicado otros diez sobre sus andanzas por el mundo, y tres o cuatro novelas. El gran bazar... cuenta una travesía de cuatro meses en tren por Europa y Asia. El viaje comienza a bordo del célebre Orient Express en la estación Victoria, en Londres, y atraviesa medio mundo, hasta llegar a Japón. Es, además, una crónica del viaje de vuelta. Gina celebra el sentido del humor y las descripciones de Theroux. "Lo que más le interesa son las personas, la humanidad variopinta que va conociendo a lo largo del viaje", señala. Pasando de un tren a otro, todos célebres por su presencia en la literatura o su papel en el desarrollo humano, Theroux observa y retrata una enorme diversidad de caracteres. "Cada tren encierra la vida misma, es como un bazar lleno de compartimentos humanos", incita Gina a su lectura.

***

(29:16)

Mario y Carmen entrevistan a Horacio Vázquez Rial, un autor que es protagonista de la actualidad literaria por la reedición de dos de sus novelas: El soldado de porcelana e Historia del Triste, ambas en la colección Verticales de Bolsillo.

El soldado de porcelana nos aproxima a la figura de Gustavo Durán (Barcelona, 1906 - Creta, 1968), músico, diplomático y militar republicano, miembro de la Generación del 27 y amigo de su célebre grupo que convivió en la Residencia de Estudiantes (Lorca, Dalí, Buñuel...). Historia del Triste está ambientada en la Argentina de la Junta Militar, en los años 70. Nuestro autor la concibió como una meditación sobre la tortura: "¿Quién tortura? ¿Qué clase de persona es capaz de torturar?", sería la pregunta que desencadena esta historia.

***

(41:55)

Abrimos corresponsalía en las Azores, de la mano de la periodista Begoña Romero, becada por la UE. Begoña está leyendo, y recomienda, Ébano, de R. Kapuscinski. En cuanto a las preferencias de los lectores de las Azores, Begoña se ha acercado a la Feria del Libro local, para descubrirlas. Los isleños eligen mayoritariamente libros infantiles y sobre bricolage. Los libros infantiles están editados con mucho cuidado y son accesibles desde menos de un euro. Entre la literatura "adulta", gusta a los azoreños Saramago. Su novela Memorial del convento sigue siendo la más leída en esta "región ultraperiférica", que dirían los funcionarios de la UE.

***

(46:42)

El concurso de coplillas sigue activo y se renueva cada semana. El premio, ya saben, es un ejemplar de Don Evo, le habla el presidente, del Grupo Risa. El requisito para optar es anotar una coplilla satírica en el muro de LD Libros en Facebook.

La ganadora de esta semana es Alicia Álvarez, por esta pieza:

Me piden una coplilla,
guasona, para más datos.
Escribiendo la cuartilla
sin adornos ni boatos.


Mas me falta inspiración
¿O será que tal vez sobra?
Pongo manos a la obra
con voluntad e ilusión.


Mas Terpsícore resiste,
Polimnia huye espantada,
Talía juega al despiste
y Érato está abochornada

En mi mente sólo afloran
desorden, crisis y caos.
Mis neuronas, tristes, lloran
ante mentales cacaos.

Ya maltrecho e indignado
grita mi pobre cerebro,
en llanto desesperado:
"¡Zapatero, majadero!"

Mario ha regalado, además, un ejemplar de El soldado de porcelana al primer amigo del programa que ha anotado en el Muro de LD Libros en Facebook el título genérico con el que aparecen las columnas de este autor en Libertad Digital.

Como siempre, pueden ustedes dirigirnos comentarios, quejas y sugerencias usando el correo electrónico (hojadereclamaciones@esradio.fm). También pueden dejar audiorreseñas de libros que deseen recomendar, en el número de teléfono 91 409 05 03.

***

(50:56)

Comentario sobre la tradición del columnismo en España, a propósito de la publicación del ensayo De Azorín a Umbral. Un siglo de periodismo literario español.

***

(53:11)

Despedida y cierre. La cita de esta semana es de Sófocles, con el que Mario interpela al presidente del PP: "Escucha, Mariano".

Para quien tiene miedo, todo son ruidos.

Con César Vidal / Petter Moen y otros testimonios de libertad

5 de Diciembre de 2009 - 19:04:01 - Víctor Gago - 10 comentarios

T2, P14

***

(1:15)

Finales gloriosos de libros de ficción. Desenlaces que se nos quedaron grabados. Es el juego de esta semana, que, como de costumbre, jugó primero la feisbuquera Tropa. Aquí van los nuestros.

Carmen

"El rayo de luna" (en Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer):

Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por lo contrario, se me figura que lo había hecho para recuperar el juicio.

Minuta de un testamento (Eduardo Arroyo):

Me acuerdo. Je me souviens. Mi ricorda. Enseres. Estufas. Fotografías. Lápidas. Camas. Mesas. Sillas. Cocinas. Moscas. Una bicicleta. Simplemente listas.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha (Miguel de Cervantes):

Y con esto cumplirás tu cristiana profesión, aconsejando bien a quien mal te quiere, y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto de sus escritos enteramente, como deseaba, pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero Don Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna. Vale. 

Mario

El capote (Nikolái Gógol; traducción de José Fernández Sánchez):

Pero conste que esta vez el fantasma era mucho más alto, tenía unos enormes mostachos y, dirigiendo sus palabras, al parecer, en dirección al Puente Obújov, se perdió en la oscuridad de la noche.

Bajo el culo del sapo (Tibor Fischer; traducción de Cecilia Absatz):

Al mirar atrás, Gyuri pudo comprobar por una fila de lejanas torres de vigilancia a sus espaldas que estaban fuera. Estaba fuera. De pronto, inesperadamente, se echó a llorar. Caminó un poco de lado, lo mejor que podía, para que Kurucz no lo viera. Las lágrimas, en equipos, rodaron por su cara.

El contrabandista (Isaac Bashevis Singer; traducción de Marcelo Birmajer):

Lo acompañé hasta la puerta. Le insistí una vez más acerca de cuánto me gustaría leer sus escritos, pero respondió:

––Te lo agradezco mucho. ¿Qué puede lograr la poesía? Nada. Había un buen número de poetas entre los nazis. Durante el día arrancaban a los niños de sus cunas y los quemaban, y por la noche escribían poemas. Créeme, esas dos acciones no se contradicen la una con la otra. Definitivamente, no. Buenas noches. 

Víctor

Los muertos (James Joyce):

Su alma se fue desvaneciendo poco a poco mientras oía el ruido de la nieve cayendo levemente sobre el universo y cayendo levemente también, como el descenso de su final postrero, sobre los vivos y sobre los muertos.

Casa desolada (Ch. Dickens):

Dejó caer lentamente su cabeza sobre el regazo, estrechó algo sus brazos en torno a su cuello y sin un sollozo de despedida comenzó una nueva vida. No en este mundo. ¡Oh, no en este mundo! En el mundo que corrige éste.

Bartleby el escribiente (H. Melville):

Perdón para los que murieron desesperando, esperanza para los que murieron sin ella, buenas noticias para los que murieron agobiados por desgracias insoportables. Con misiones de vida, esas cartas se apresuran hacia la muerte.

¡Oh, Bartleby! ¡Oh, humanidad!

 

¿Cuáles son vuestros finales gloriosos? Seguid anotándolos aquí, en el blog, o en el Muro del grupo de LD Libros en Facebook.

***

(9:49)

En la sección de reseñas, dos testimonios contra el totalitarismo.

Mario habla del Diario de Petter Moen. Su autor fue jefe de la prensa clandestina noruega bajo la ocupación nazi. El 4 febrero de 1944, lo detiene la Gestapo y lo traslada a un centro de reclusión en Oslo, donde permanece hasta el 6 de septiembre. Deportado a Alemania, el barco en el que viajaba choca con una mina, se hunde y Moen muere el 8 de septiembre. Uno de los pocos supervivientes es un amigo de Moen que sabe que éste ha estado escribiendo un diario en prisión. Lo comunica a la policía noruega, una vez concluida la guerra, y se descubre, en efecto, un manuscrito en papel higiénico oculto en el suelo de lo que fue la celda de Peter Moen. Su autor examina su vida, al modo en que lo hicieron Solzhenistyn en Archipiélago Gulag o el protagonista de Crimen y castigo, según nos cuenta Mario. La premisa de este punto de vista es la de que, en cierto modo, "toda víctima es culpable", apunta el director del programa. Así, Moen pasa revista a su vida y se da cuenta de que la ha estado despilfarrando, que podía haber amado más, que delató con demasiada facilidad a sus compañeros de clandestinidad, durante los interrogatorios, y otros puntos flacos. Moen es un hombre sin fe que, sin embargo, quiere creer en la trascendencia espiritual. "La batalla de un escéptico que, al final, acaba por no creer", define Mario esta actitud.

Horacio Vázquez Rial le ha dedicado una reseña en el suplemento de Libros de Libertad Digital.

Al igual que Horacio, Mario es muy crítico con el epílogo de Cristina Gómez Baggethun con que se remata esta edición del Diario de Peter Moen. El elogio final a la socialdemocracia noruega sobra. "Nadie le ha dado vela en este entierro" y "no viene a cuento" con el asunto del libro, son las objeciones de Mario a esta inesperada morcilla propagandista.

Esta semana, he leído El hombre vigilado, de Vesko Branev (Sofía, 1932). Periodista, guionista y realizador de cine, disidente del régimen comunista búlgaro, Branev evoca sus años de cautiverio y vigilancia bajo aquella dictadura. En la anotación del blog anterior a ésta, he dejado más impresiones de lectura, así que les ahorro a ustedes un nuevo rollo.

***

(20:18)

La sección El Vecindario la hacemos esta semana con gente de casa. Justivir, comentarista del blog y del programa, nos deja en el contestador (91 409 05 03) su lectura de Flavia de los extraños talentos, de Alan Bradley. El título es una traducción libérrima del original, que vendría a ser La dulzura en la base del pastel; una opción que tiene sentido, a juicio de Justivir, en que Flavia es la "verdadera estrella de esta historieta, la protagonista absoluta que nos narra, en primera persona, las entretenidas aventuras que la envolvieron durante unos días de verano de 1950", en un caserón de la campiña inglesa, donde Flavia convive con su "enigmático y viudo padre", sus dos hermanas mayores, un jardinero algo "corto de entendederas" y "una cocinera que elabora los peores pasteles de crema del mundo". Flavia es una especie de versión femenina y aumentada de Daniel el Travieso. En esta historia comienza siendo "un bicho" que "dedica todo tipo de crueldades" a sus hermanas y "desuella con sus juicios" al vecindario. Le gusta la química y sueña con aplicar sus conocimientos a la composición de venenos contra el prójimo. El escenario de esta divertida historia recuerda ––nos dice Justivir–– "el lugar de cualquiera de aquellas aventuras en las que Sherlock Holmes decía a Watson que tenía que dejarlo durante unos días y partir en tren a una pequeña ciudad en la que se requería su presencia". En este caso, el papel del detective más célebre de la historia lo desempeña Flavia, "que demuestra poseer una finísima inteligencia, una enorme capacidad deductiva y una perspicacia que para sí quisieran muchas personas que se dicen mayores". La trama convierte a Flavia en testigo de una misteriosa muerte en el huerto de su casa, un suceso que la incitará a investigar. Durante las pesquisas, Flavia va diseccionando para el lector a una variedad de personajes de "un anodino pueblo inglés", en el que no faltan "los obtusos policías locales, la resentida bibliotecaria, los servidores de la posada". La investigación irá transformando a Flavia en una jovencita "más tierna y cercana". Justivir no tiene claro si estamos ante una novela juvenil o para adultos. De momento, va a recomendárselo a su hija, un año mayor que Flavia, a ver qué opina.

Muchas gracias, Justivir. 

***

(25:24)

La viajera del programa, Gina Montaner, nos trae su último souvenir: Comer, rezar, amar, de Elizabeth Gilbert. Publicado en 2006 en Estados Unidos, el libro fue "un best-seller instantáneo". Las mujeres consumieron masivamente "estas entretenidas memorias de un año en la vida de esta periodista", colaboradora de revistas femeninas y autora de un libro de relatos. Poco después de casarse, Gilbert se da cuenta de que ha cometido un error. Decide dejar Nueva York y embarcarse en un viaje con el objetivo de "encontrarse a sí misma" y bajo la promesa de mantenerse célibe durante todo un año, que es el tiempo que dura su viaje. Su periplo comienza en Roma, "donde se dedica al placer sensual de la buena y abundante cocina italiana" . Con unos cuantos kilos de más, abandona la ciudad eterna y viaja a Bombay, donde se dedica durante varios meses a la meditación y al yoga. En medio de esta vida espiritual, conoce a un hombre con el que mantiene "un romance platónico" que hace tambalear su promesa de celibato. Finalmente, viaja a Bali. En esta tierra paradisíaca, "encuentra el equilibrio entre los apetitos del cuerpo y las necesidades espirituales". Se enamora de "un atractivo brasileño con el que vuelve a las andadas eróticas", según nos cuenta Gina.

"Un libro entretenido, con una prosa ágil y mucho sentido del humor, que se ha convertido, por lo menos en Estados Unidos, en la biblia de millones de mujeres que andan en busca de respuestas para dudas existenciales", lo califica nuestra viajera favorita, quien reconoce, no obstante, que "a veces, para encontrar ciertas respuestas, hay que tener mucho dinero" con el que poder permitirse un año sabático como el de Elizabeth Gilbert.

La próxima semana, Gina Montaner nos traerá un libro de uno de los grandes autores de la literatura de viajes, Paul Theroux.

***

(30:13)

Mario conversa con César Vidal sobre Regreso a Camino del Sur, libro-CD sobre la segunda época del célebre programa musical de radio conducido por el propio César Vidal. El interés y el afecto del autor por la historia, las tradiciones y la cultura popular del sur de los Estados Unidos surge hace treinta años, durante su primera visita a Florida. Desde entonces, César Vidal ha regresado con asiduidad, ha recorrido los paisajes del Sur y ha estudiado y amado a fondo su cultura. Fruto de esa dedicación es el programa musical que, primero en COPE y ahora en esRadio, ha inspirado ya dos ediciones híbridas de texto y canciones con las mejores historias y temas musicales del programa.

***

(43:22)

Hablamos con Katja Krieg, lectora inteligente, una amiga del programa nacida y criada en Suabia (Alemania) y española por todo lo demás (residencia, marido, hijos, trabajo...). Katja nos cuenta que está leyendo Goebbels. Una biografía, de Ralf Georg Reuth, "una de las más detalladas que existen". Resulta particularmente reveladora de la juventud del artífice de la propaganda nazi, la etapa menos conocida de su vida. Sus complejos físicos, su origen humilde y una capacidad de odiar ilimitada se comprenden mejor con esta biografía.

Katja ha echado un vistazo para nosotros a los escaparates libreros de su Ballingen natal, en el próspero sur alemán. Pocas sorpresas. Las preferencias son muy similares a las de cualquier otra ciudad del mundo desarrollado. Gajes de la globalización. Destaca, cómo no, la trilogía Millenium, de Stieg Larsson. En la región suaba, nos cuenta Katja, hay una tradición lectora del género policiaco. Una mejor educación en las cualidades de este tipo de novelas les hace, quizá, más sensibles a los trucos de Larsson y su efectismo gore no acaba de convencer a la crítica de aquellos lares, a pesar de su indiscutible éxito. En el hogar suabo de Katja, son más de Henning Mankell.

Katja nos habla de una novela que ha tenido mucho éxito en su propia familia. Su padre le ha recomendado Baudolino, de Umberto Eco.

***

(50:19)

El concurso de coplillas sigue activo. Cada semana, LD Libros regala un ejemplar de Don Evo, le habla el presidente, del Grupo Risa, a la mejor dejada en el Muro de LD Libros en Facebook.

La ganadora de esta semana ha sido Cas Got por:

Estamos en diciembre.
Es 2, miércoles
¿A dónde voy?
¿A FAES, con Aznar?
¿O, tal vez, a ver a Rajoy?
La duda me invade,
pero me voy a FAES.
No me he equivocado
en mi decisión, he acertado.
Discursos coherentes,
en Faes he escuchado
Y en el Congreso, Rajoy,
con prisas, se ha largado.

Mario está generoso y obsequia con otro ejemplar a Anti-Marx, por su fidelidad a este concurso.

Más pruebas. Esta semana, Mario ofrece un ejemplar de Discursos para la libertad, de Esperanza Aguirre, al primero que anote correctamente, en el muro de LD Libros en Facebook, el apellido de Katja Krieg, nuestra corresponsal de esta semana. Se lleva el gato al agua Carmen Pulín. ¡Enhorabuena!

***

(53:55)

En la contraportada, un comentario sobre José Emilio Pacheco, nuevo Premio Cervantes de Literatura.

***

(56:14)

Despedida y cierre. La cita es de John Morley, dedicado "especialmente a los liberticidas", nos advierte Carmen:

No habéis convencido a un hombre por el hecho de haberlo reducido al silencio.

Dos visiones de la violencia totalitaria: Vasili Grossman y Vesko Branev

3 de Diciembre de 2009 - 14:27:25 - Víctor Gago - 11 comentarios

Vasili Grossman y Vesko Branev. Dos puntos de vista sobre la realidad soviética. Dos miradas sobre la violencia totalitaria.

De un Grossman (1905-1964) anterior a la caída del caballo, es decir, anterior a Vida y destino y Todo fluye, nos llega Años de guerra (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2009), sus crónicas del frente bielorruso para el Estrella Roja (1942-45) más la propina de una novelita, El pueblo es inmortal, ortodoxa exponente del arte de propaganda.

A Vesko Branev (Sofía, 1932), periodista búlgaro afincado en Quebec, lo descubro por El hombre vigilado (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2009), una memoria de su sufrimiento como enemigo del pueblo bajo la dictadura comunista. El dosier de la policía política búlgara sobre Branev tenía 800 folios. Su crimen fue decir no a una oferta de reclutamiento del KGB durante una estancia de estudios en el Berlín oriental, en 1957. Pasó al lado libre (entonces, aún no se había erigido el Muro) y, cuando regresó bajo promesas del embajador búlgaro de que no habría represalias y podría seguir con sus estudios de cine, lo detuvieron, torturaron, repatriaron a Bulgaria y su vida se la tragó el Estado durante quince largos años. Por medio del relato kafkiano de los servicios secretos, va descubriendo su propia vida: qué fue de Vesko Branev, quién fue Vesko Branev mientras fue invisible para los demás, visible sólo para el poder que lo vigilaba día y noche.

Grossman y Branev. Dos discursos sobre la violencia política. Uno la glorifica y el otro da testimonio de su crueldad. Tan humano el uno como el otro. La elección de uno u otro discurso tiene mucho que ver con pequeños accidentes personales. El paso de uno a otro discurso, también. Eso es lo que nos enseñan estos dos libros.

Si Grossman no hubiese sido un periodista superdotado (ya quisiéramos hoy tratar los detalles, lo físico, los pequeños hechos significativos, con la morosidad artesana con que Grossman modela con ellos retratos del alma y episodios históricos. ¿No era eso el periodismo?) , probablemente, el Estado no se habría fijado en él como un instrumento más para la guerra.

Si Branev hubiera aceptado la oferta del KGB en vez de rechazarla y pasar a Berlín Occidental, seguramente no habría sufrido la violencia del poder, sino que la habría infligido a otros.

En ambos casos, hay extrañeza y fascinación ante la fuerza bruta del Estado. Grossman y Branev no se limitan a mirar para otro lado, como la mayoría de la gente. Observan la violencia, la ven siempre nueva y su objetividad la vuelve grotesca, además de cruel. Tarde o temprano, una inteligencia de calidad acaba comprendiendo lo que sucede y deserta, se pasa al otro lado, abre los ojos, se cae del caballo, lo denuncia, como le ocurrió a Grossman y le ha ocurrido a tantos intelectuales ex comunistas. Creo que el Estado ha llegado a comprender este mecanismo por el cual mitificar su propia fuerza es peligroso y hoy la ejerce con discreción, confundida con la libertad: el sistema de vigilancia Sitel en la era de Facebook y Twitter, donde todo el mundo vuelve su vida transparente, es casi una red social más.

La dictadura soft o dictadura perfecta no amenaza, integra en el consenso. El disidente no está en la red del acuerdo, no tiene amigos en Facebook ni followers en Twitter salvo cuatro o cinco frikies como él. De hecho, la palabra "disidente" ha desaparecido del habla. El consenso se extiende sobre todos los aspectos de la vida como una ameba de terciopelo. El Gobierno y la Oposición tienen que alcanzar un acuerdo. Empresarios y sindicatos deben ponerse de acuerdo. El "todos" y "todas" invade las campañas de publicidad institucional sobre esto y aquello. Cuando una mujer sufre, sufren todas las mujeres. Cuando un cluster nacionalista está airado, lo están todos los catalanes, vascos, canarios, gallegos o valencianos. No hay "vida de los otros" en la edad de los realities y la Red 2.0. No hay dioses, no hay tabúes sexuales. No hay sueños. No hay misterio, sólo vida transparente y Estado reflector.

Jamás imaginé que un día el poder público llegaría a anexionarse el espacio más profundo y más íntimo del ser humano (...) como cuando en tiempos de guerra se requisa una casa con su dormitorio, las sábanas y las mantas e incluso el orinal debajo de la cama. 

Hoy en día la extrañeza de Branev ante la crueldad del totalitarismo es inconcebible ante la crueldad de los variados consensos colectivistas. Hoy nadie osaría decir, al modo de Branev: "Jamás imaginé que podría plegar toda mi vida a las prescripciones sobre el cambio climático, el aborto, el sexo, la dieta o la ideología de género".

Cuando Grossman describe a esa anciana, Biriukova, que pasa la noche en vela junto al granero donde se guarda la cosecha de trigo, armada sólo con un mango de sartén, para impedir que "los sudores de sangre de mis hijas" durante la cosecha se pierdan por la rapiña de los alemanes, nuestro cronista del Estrella Roja está enalteciendo un sistema en el que las mujeres han sido reducidas a esclavas en el campo y las fábricas, mientras los hombres son esclavizados para la guerra. La idílica vida de los koljoses matriarcales y las crudas imágenes de la batalla de Stalingrado que nos presenta Grossman componen la lógica de la violencia en una dictadura explícita y feroz: la esclavitud justifica el sufrimiento y exterminio del pueblo; la esclavitud es el premio a los sacrificios de la guerra. ¿No es, acaso, la lógica perversa de la dictadura castrista para mantener a raya, mediante el chantaje moral, a los cubanos? Se les dice: el bloqueo americano explica vuestra esclavitud, la cual, a su vez, es el premio a vuestro heróico sacrificio.

Grotesco, sí. Pero no más que esa escena surrealista en la que Branev, recién llegado a la RDA como estudiante búlgaro de la Escuela de Cine, es invitado a dar una conferencia sobre la Revolución de Octubre en un centro juvenil del Partido Comunista de la RDA cuyo público está formado exclusivamente por ancianos, en un clásico choque de lenguaje y realidad típico de los regímenes comunistas. Branev no habla una palabra de alemán, pero sí francés, al igual que su amigo Wolfgang (el mismo que luego informará sobre Branev al KGB para que intenten reclutarle). Branev acuerda exponer su conferencia en francés y Wolfgang irá traduciendo al alemán.

Cuando llega la hora, el joven Branev apenas ha escrito dos frases. Un arranque escrupulosamente estereotipado, es decir, rigurosamente falso y estúpidamente grandilocuente: 

Señoras y señores: ¿les sorprende que un búlgaro hable sobre la Revolución rusa en francés ante un público alemán? No, porque la Revolución de octubre es la fiesta de todos los pueblos y se celebra en todas las lenguas. 

Branev es incapaz de seguir por la senda del cliché propagandista y decide improvisar. Lee la primera frase. Arranca una ovación de los ancianos del club juvenil. A partir de ahí, incapaz de decir un solo tópico más, le dice a Wolfgang (en francés) que va a recitar versos de Paul Valery, y le pide que él los traduzca al alemán como quiera.

Branev: Vierte en un puro cristal un oro aleonado y azucarado, enciende un fuego, sueña un dulce sueño y huye del mundo...

Wolfgang: La industria pesada... millones de toneladas de acero, ... señoras y señores... Un bosque de pozos de petróleo...

El Público: ¡Bravo!

Branev: Cierra tu puerta a toda amante, morena o rubia, abre un libro dedicado al puro éxtasis...

Wolfgang: Millones, miles de millones de torrentes de fueloil, combates heróicos, una potencia militar, señoras y señores...

Branev: Acaricia a tu viejo gato y contempla el cielo en sus ojos, verdes espejos del rosado crepúsculo...

Wolfgang: Una "salva de eslóganes".

Público: Calurosa ovación.

Branev estaba descubriendo, con esta travesura juvenil, un poderoso mecanismo de la violencia totalitaria: su capacidad de imponer un único significado a todas las palabras. Da igual lo que piense el individuo, si el poder es capaz de traducirlo al idioma oficial.

Grossman, por su parte, se comporta en sus crónicas de guerra al servicio del Estado soviético, como un artesano que busca un lenguaje sincero que demuestre la realización del ideal. Es un propagandista convencido: cree en la bondad del Estado revolucionario y sale a la realidad en busca de signos de confirmación.

Grossman y Branev, dos aproximaciones a la violencia del Estado contra el invididuo. Léanse, si es posible, simultáneamente, como dos caras del mismo rostro humano, demasiado humano.

En fin, me gusta la línea que está llevando Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg al rescatar y presentar al lector español a autores que dan testimonio del horror del totalitarismo comunista: Humphrey Slater, Vasili Grossman, Vesko Branev... Ojalá estos libros caigan en las manos de esa joven dirigente de IU, Esther López Barceló, que dijo al diario El País que "fue una tristeza que cayera" el Muro, "el único reducto que quedaba de posibilidad de luchar por un socialismo".

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899