Conectados

Noviembre 2009


Primo Levi, superviviente y suicida

29 de Noviembre de 2009 - 13:59:52 - Víctor Gago - 20 comentarios

T2, P12

***

(1:20)

Arranques gloriosos. Primeras palabras de ficciones que, por clasicismo o capricho, se nos han quedado grabadas. Como siempre, nos pronunciamos después de que lo haya hecho La Tropa Feisbuquera.

Mario

Crimen y castigo (Fiódor Dostoievsky):

En un bochornoso atardecer de comienzos de julio, salía un joven de su pequeña habitación de realquilado, en el callejón de S..., y ya en la calle se dirigía lentamente, con aire indeciso, hacia el puente de K... (Traducción de Juan Guasch).

"Un viaje o el mago inmortal" (Adolfo Bioy Casares, recogido en el volumen de relatos El lado de la sombra):

Para alcanzar la muerte no hay vehículo tan veloz como la costumbre, la dulce costumbre. En cambio, si usted quiere vida y recuerdos, viaje. Eso sí, viaje solo. Demasiado confiado juzgo a quien sale con su familia en pos de la aventura.

El novio del mundo (Felipe Benítez Reyes):

Tras haberse acostado en un hotel de Amsterdam, Walter Arias se despertó a la mañana siguiente tendido en la acera de una calle de una ciudad medio modernista y medio africana que resultó ser Melilla.

Me llamo Walter Arias.

Carmen

El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha (Miguel de Cervantes):

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.

 Platero y yo (Juan Ramón Jiménez):

Platero es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Víctor

Últimas tardes con Teresa (Juan Marsé):

Caminan lentamente sobre un lecho de confeti y serpentinas una noche estrellada de septiembre, a lo largo de la desierta calle adornada con un techo de guirnaldas, papeles de colores y farolillos rotos.

Balada del café triste (Carson McCullers):

El pueblo, de por sí, ya es melancólico. No tiene gran cosa, aparte de la fábrica de hilaturas de algodón, las casas de dos habitaciones donde viven los obreros, varios melocotoneros, una iglesia con dos vidrieras de colores.

La metamorfosis (F. Kafka)

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

***

(7:31)

Esta semana he leído y comentado Confesiones de una vieja dama indigna, segunda parte de las memorias de Esther Tusquets. La editora y novelista rescata los años dorados de la gauche divina, la izquierda fashion que en Cataluña cultivó el arte del buen vivir y, algo menos, el compromiso social y la oposición política al franquismo. Por este libro desfilan los protagonistas de una época de vino y rosas en la Barcelona que fue: Carlos Barral, Carmen Balcells, Terenci y Ana María Moix, Marta Pesarrodona, Nora Catelli, José María Valverde, José María Castellet... Personajes reales de una Cataluña culta, acomodada y hedonista que poco tiene que ver con la imagen de pueblo sojuzgado que nos presenta el nacionalismo catalán hoy en día. Demoledores, los retratos de Camilo José Cela y Carmen Balcells. La prosa de Tusquets es ágil y su humor, vitriólico. Gustará a quienes gusten de enterarse de los secretos de la república de las letras; y, ahora que se estrena El cónsul de Sodoma, el biopic de Jaime Gil de Biedma, otro de los protagonistas de la época, resulta muy oportuna la lectura de las memorias de esta "dama irrespetuosa" para conseguir una adecuada ambientación en aquellos años.

***

(12:22)

Mario trae, esta semana, a "un gigante": Primo Levi y sus Cuentos completos. Nuestro director define al autor con la paradoja de "superviviente y suicida". Superviviente de la Shoah y suicida de la vida que le quedó después de la terrible experiencia de los campos de concentración. Fue, en todo caso, un gran intelectual que "se impuso la misión de denunciar la Shoah y registrar lo que había vivido y visto vivir". Y este compromiso le hizo, probablemente, postergar la decisión del suicidio, una decisión para la que, según alguno de sus biógrafos, parecía predispuesto por  su "personalidad atormentada".

Este volumen recoge material inédito, publicado por primera vez en español. Otra baza del libro son sus "traductores de lujo": Carmen Martín Gaite, Ángel Sánchez Gijón, Bernardo Moreno, Miguel Izquierdo...

Más razones para leerlo: un estudio introductorio "sensacional" de Marco Belpoliti. Su presentación está llena de buenas pistas, tanto para el conocedor de Levi como para quien lo descubra en esta formidable antología. Para Belpoliti, nuestro autor es "un escritor profundo que esconde su terrible profundidad en la superficie de las palabras". Le acopla, además, la imagen del centauro: sería  "mitad político mitad escritor, mitad testigo mitad narrador, mitad judío mitad italiano". Un autor para leer con morosidad, degustando lentamente su prosa. Mario, reticente a destacar alguna de las piezas de este corpus cuentístico, accede finalmente a la petición de Carmen y elige cinco: "El rey de los judíos", "Capaneo", "El prestidigitador", "Lilit" y "El gitano".

***

(17:48)

Nos llama Justivir, comentarista de este blog y lector de grandes aventuras, para comentarnos su lectura de Ortega y Unamuno en la España de Franco. El debate intelectual en los años 40 y 50, de Antonio Martín Puerta, profesor de la Universidad San Pablo-CEU.

Este ensayo "describe las confrontaciones doctrinales, las tensiones ideológicas y los enfrentamientos personales que se produjeron a lo largo de la primera mitad del régimen de Franco, de 1939 a 1959-60, aproximadamente, entre las corrientes liberales y aperturistas, por un lado, y las tendencias conservadoras o integristas de aquel régimen".

De entrada, resulta llamativo ––señala Justivir–– que tales contradicciones pudieran tener lugar bajo un régimen político autoritario, una libertad de debate que habría sido impracticable en otro tipo de régimenes, en los que los intelectuales que lo intentasen "habrían acabado fusilados o en el gulag". También llama la atención a nuestro corresponsal que la mayoría de las ideas aperturistas se canalizaran a través de publicaciones falangistas y fuesen defendidas por significados intelectuales de este movimiento político. "La Falange era el lugar donde se habían cobijado muchos intelectuales de tradición liberal, huyendo de la violencia del Frente Popular", nos resume nuestro colaborador. La corriente aperturista estaba encabezada por Pedro Laín Entralgo y Joaquín Ruiz Giménez. Del otro lado, según el autor de este ensayo, estaban los miembros más integristas del nacional-catolicismo: jesuitas, propagandistas y miembros del Opus Dei algunos de ellos, así como gran parte de la jerarquía eclesiástica española. En esta polémica, la obra de Ortega fue el "guante que se arrojaron a la cara" uno y otro bando. Unos y otros leyeron a Ortega y lo usaron como campo de batalla. Los "liberales" del régimen, para reivindicarlo como un filósofo "abierto a lo nuevo" e integrador del catolicismo; los "cerriles", para denostarlo por falso filósofo y anticatólico. La presencia de Unamuno (de su pensamiento, puesto que había fallecido) en esta polémica es menos frecuente; es Ortega ––subraya Justivir–– quien sirve el discurso de base para la polémica entre los dos bandos intelectuales del franquismo.

"Un libro excelente", evalúa Justivir, "de fácil lectura pese a la complejidad de los asuntos tratados. Se agradece al autor su ejercicio de humildad cuando opta por facilitarnos las llaves y franquearnos las puertas a uno de los periodos más sugestivos del siglo XX español, ése que algunos se contentan con despachar con el archiconocido tópico del páramo cultural".

Esperamos vuestras reseñas (también comentarios, quejas, sugerencias...) en el contestador del número de teléfono 91 409 05 03 y en el buzón de correo electrónico

hojadereclamaciones@esradio.fm

***

(24:27)

Gina Montaner, capitana de la pesca de altura, nos pilota esta semana hacia un caladero de estrellas de mar: Divas aventureras, de Holly Morris. Esta antigua editora, establecida en Seattle, decidió un buen día cambiar su vida sedentaria por otra de aventuras. Es el origen de este libro, en recorre el mundo buscando a otras mujeres que compartan la filosofía de que las aventuras viajeras no son sólo para las vacaciones, sino un modo de vivir; siempre, claro, que se disponga de una cuenta corriente saneada para poder embarcarse a la aventura sin renunciar a las comodidades del hogar. Gina no lo acaba de ver. Dio un respingo al detectar esa actitud de "hermandad global" feminista, a lo Thelma y Louise, que exhibe la autora. Y terminó por decepcionarse del todo con los "clichés de viajero progre" en que incurre Morris a su paso por Cuba. Así, por ejemplo, las privaciones del pueblo cubano se justifican en que, al menos, no han caído en el "odioso consumismo" y mantienen su "dignidad". La cosa no mejora en el resto del libro. Una visión "simplona y romántica" de los países que visita. Lo dicho: una diva un poco gili.

La próxima semana, Gina nos hablará de Come, reza, ama, de Elizabeht Gilbert. Buen viaje, capitanía.

***

(30:46)

Conversamos con Agapito Maestre, autor de El fracaso de un cristiano. El otro Herrera Oria. Se trata de una biografía intelectual de uno de los hombres de ideas y de acción más influyentes del siglo XX en España. Fundador de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, el CEU, el Instituto Social Obrero, la Escuela de Periodismo de la Iglesia, la Editorial Católica y otras muchas instituciones para la acción del "ciudadano cristiano" en la vida pública, Herrera Oria representa, a juicio del profesor Maestre, el fracaso de la modernidad política española: la creación de un demócrata de base cristiana que acata el orden político y se resiste a las leyes injustas; el ciudadano cristiano que participa en política en pie de igualdad con los demás. El fracaso de Herrera es el fracaso de España en el siglo XX: la exclusión del ciudadano cristiano de la vida política. Concurre con otro gran fracaso, el de Ortega y su ideal de un ciudadano de base liberal, un ciudadano excelente superador del hombre-masa. Para Agapito, el fracaso de ambos proyectos explica la tragedia española en el siglo XX y marca los límites de nuestra democracia.

***

(44:57)

Nos damos un garbeo por Bruselas. Francisco Ignacio Serra, madrileño que trabaja en la Comisión Europea, nos recomienda Camino de servidumbre, de Hayek; Kafka en la orilla, de Murakami; Out, de Natsuo Kirino ("gustará a quien guste de Murakami").

En cuanto a las preferencias lectoras en Bruselas, la cosa va por barrios, como casi todo en la vida pública belga. Valones y flamencos van por separado hasta cuando visitan la librería. Los valones "tiran más hacia escritores franceses y de habla francesa", mientras que los flamencos optan por un escaparate un poco más cosmopolita, con predominio de la literatura holandesa. Descollan, en uno y otro lado, Amelie Nothomb (por el lado valón) y Dan Brown (por el lado flamenco). 

***

(53:24)

Seguimos regalando libros.

La próxima semana caerá otro ejemplar de Don Evo, le habla el presidente, del Grupo Risa. Para optar, hay que dejar una coplilla en el muro de la página de LD Libros en Facebook.

El ganador de esta semana es don Fernando de La Iglesia, por esta copla:

Federico, Federico
Eres radio y tienes pico
¿Qué más quieres, Federico?

"Que el amigo Marianico

se aleje de Gallardón,
y haga como el del bigotico
que era todo un manducón".

Mario anuncia una nueva prueba para quien quiera optar a un ejemplar de otro libro de actualidad: Discursos para la libertad, de Esperanza Aguirre. Se hará con él el primero que cuelgue en el Muro de LD Libros en Facebook el vídeo de Youtube con el célebre discurso de Martin Luther King "Tengo un sueño...". El más rápido esta vez es Vicente Martín. ¡Enhorabuena!  

Y, como está que lo tira, Mario ofrece otro libro a los seguidores del programa en su horario de redifusión, en la noche del domingo al lunes, a las 12 y media. La prueba consiste en poner "Toy aquí" durante la emisión del programa o inmediatamente después. El primero se llevará otro ejemplar del libro de Esperanza Aguirre. Recordatorio: el concurso sólo estará vigente en el horario de redifusión.

***

(56:45)

Comentamos, en la contraportada, la cocurrencia en el escaparate de novedades de dos libros importantes, con dos doctrinas distintas sobre la libertad económica: la de los escolásticos de Salamanca, en Raíces cristianas de la economía de libre mercado, de Alejandro Chafuén, y la de Ángel Herrera Oria, en El fracaso de un cristiano, de Maestre.

***

(58:36)

Despedida y cierre. ¿Un aforismo? Sea lo que sea, ahí queda eso, del maestro Josep Pla:

Los gallos montan a las gallinas con aquella naturalidad que sólo conocen los no afectados por el pecado original.

"¿Y escogiste la RDA?"

24 de Noviembre de 2009 - 13:31:51 - Mario Noya - 24 comentarios

Una Solzhenitsyn ossi

El escritor chileno Roberto Ampuero, que vivió largos años en la RD(sic)A, en un texto sobre el Muro que dejará de ser inédito cuando salga el próximo número de La Ilustración Liberal:

Recuerdo una conversación con una estudiante alemana de la Universidad Karl Marx, de Leipzig, en 1974. Reinaba cierta confianza entre nosotros, gracias a mi dominio del alemán. Mientras afuera, en la Strasse Des 18 Oktober, caía la nieve, me preguntó:

––¿Y tú, por qué escogiste vivir en la RDA?
––Porque no quería vivir en una dictadura ––le contesté.

La muchacha me miró incrédula:

––¿Y la dictadura chilena te dejó salir del país?
––Pues, si no te están buscando, claro que sí. Te deja.

––Aquí no es así. ¿Y escogiste la RDA?
––Claro, soy comunista. La RDA es un modelo para mi patria.

La muchacha, miembro de la organización juvenil oficial, FDJ, comentó azorada:

––¿Y escogiste venir al socialismo real? Curioso. Yo lo único que deseo es irme de aquí y vivir en Occidente, y no lo puedo hacer hasta que jubile.

Eran diálogos dolorosos porque tu utopía se estrellaba contra la realidad, la hacían añicos los supuestos beneficiarios del sistema.

***

La Tropa Feisbuquera (545 y subiendo) anda recordando y reproduciendo arranques impagables de novelas o relatos; nosotros haremos lo propio en el próximo programa. Y vosotros qué, ¿os animáis a echar vuestro cuarto a espadas?

***

Oído cocina, Matmat; pero conste en acta que seguimos colgando post que no son comentaudios y que uno de los cometidos de éstos es, precisamente, facilitar las cosas a quienes no han podido escuchar el programa de turno.

***

Lecturas: Pidiendo pista los Discursos para la libertad seleccionados por Esperanza Aguirre: Reagan, Churchill, Thatcher, Havel... Canela en rama, oiga. 

Para leer de la cuna a la luna

21 de Noviembre de 2009 - 22:59:00 - Víctor Gago - 5 comentarios

T2, P11
 

***

(1:19)

La tortura de elegir se refina con el meme de los poemas. Tres que nos marcaron. La masoquista consulta estuvo activa entre La Tropa Feisbuquera, que nos cede el látigo. Vergüenza me da.

Mario

Los heraldos negros (César Vallejo); Elegía a Ramón Sijé (Miguel Hernández);un "poema-silicona" de Felipe Benítez Reyes, incluido en su novela Lo que viene después de lo peor, cuyo protagonista se enamora de una "medio vampira". Mariose lo dedica, con el mayor afecto, a las hijas del señor Rodríguez Zapatero:

Laila, observa,
¿estás loca o qué basura pasa aquí?
Pierdes el tiempo
de tu juventud fugitiva y te lo advierto:
si sigues por ese camino,
vas a pringarte la vida
y va a haber que recogerla del suelo
con una aspiradora
y echar desinfectante en tu pasado.

Carmen

Vamos a ser felices (Luis Alberto de Cuenca); Las tres hojas (del Romancero de Federico García Lorca); La jura de Santa Gadea (del Cantar del Mío Cid, Anónimo):

Por besar mano de rey
no me tengo por honrado
porque la besó mi padre
me tengo por afrentado.

Víctor

Noche oscura (San Juan de la Cruz); cualquier soneto de Shakespeare; el Canto CXX deEzra Pound.

***

(07:05)

Dos clásicos de la literatura infantil y juventil -o sea, clásicos para todas las edades- en la sección de reseñas. 

Seleccionamos Las mil y una noches, el libro de los libros, una cadena inagotable de fábulas cuyo tema, dijo Borges, es la infinitud, como ya se apunta desde el título mismo, ese "Las mil y una..." que sugiere un tiempo que no acaba, el tiempo sin hora de las historias. Descubiertas en el siglo XV, procedentes de diversas tradiciones orales (la India, Persia, Oriente Próximo...) y recibidas en Occidente a través de la primera traducción francesa a comienzos del siglo XVIII, las fábulas de Las mil y una noches contienen uno de los tesoros más prodigiosos de la imaginación. No es un libro para leer de cabo a rabo; de hecho, los árabes creen que es imposible hacerlo, ya que están convencidos de que es un libro interminable. Se han prodigado las selecciones de cuentos de Las mil y una noches para niños y jóvenes. En cualquiera de ellas, no pueden faltar los más populares: Simbad, Aladino... Nosotros recomendamos las de Ediciones El Aljibe y Everest. Pero hay muchas más.

Carmen se estrena en la sección de reseñas con un revelador y sugerente comentario sobre Alicia en el País de las Maravillas, sobre fondo musical de Tom Waits. El clásico de Carroll sigue inspirando a creadores contemporáneos. Lo próximo es esa versión cinematográfica de Tim Burton, para cuyo estreno en España contamos sus fans los segundos. La edición que nos trae Carmen es la muy cuidada de Nórdica, con ilustraciones de Marta Gómez Pintado y traducción de un misterioso Humpty Dumpty. Carmen nos descubre una faceta "lisérgica" poco conocida del texto Carroll. 

***

(15.55)

El Vecindario ficha a una comentarista muy cualificada, Belén González Martín, especialista en literatura infantil y autora de un blog sobre el tema, Talleres de Literatura Infantil y Juvenil. Mario habla con Belén de libros para los más pequeños de la casa. Se trata de una pujante tendencia, la de los libros para bebés.

En concreto, Belén destaca la colección "De la cuna a la luna", para bebés de pocos meses hasta peques de 3 años de edad. Canciones, rimas pegadizas y colores para descubrir, desde los primeros meses de vida, el placer y el conocimiento que los libros procuran.

Su autor, Antonio Rubio (las ilustraciones son de Óscar Villán, Premio Nacional de Ilustración en 1999), es "un gran conocedor de la tradición oral" y ha concebido una serie de "poegramas o pictogramas poéticos", un tipo de poesía que "ayuda a educar el ojo y endulzar el oído" a base de "imágenes que se pueden y se deben cantar", según nos describe Belén.

En Luna, uno de los volúmenes de la colección, podemos cantar nanas; Pajarita de papel presenta al renacuajo lector los misterios de la mesa a la hora de comer; Cocodrilo introduce el mundo de los colores; con Cinco son los números los que se suman a la fiesta; y Miau trae los animales a casa.

***

(21:20)

Esta semana, el viaje es Gina. Prometimos ir al centro de la imaginación de nuestra viajera favorita, y he aquí el resultado: una novela titulada La mala fama, que Gina Montaner, nuestra Gina, acaba de publicar en Random House-Mondadori México. La novela se ha presentado esta semana en la Feria del Libro de Miami, ciudad de residencia de su autora. La trama contiene un viaje, el de su protagonista, Andrea, de la India al sur de España. "Para mí es importante cambiar de paisajes, a la hora de escribir, y particularmente con esta novela poblada por gente muy desarraigada, descolocada, que no acaba de encontrar su sitio", nos pone Gina la miel en los labios. 

***

(29:23)

Hablamos con Francisco José Padillo, erasmus de Arquitectura en Viena y aficionado a la Escuela Austriaca de Economía. Nuestro corresponsal está leyendo (y nos recomienda, para quien aún no lo haya hecho) Los orígenes de la Guerra Civil, de Pío Moa. Después de conocer "lo que es políticamente correcto de la Historia" de España, le apetecía saber "lo que es la realidad". Le choca lo "radicalizado" y burro que iba el PSOE por aquel entonces. Dale tiempo al señor Z., Francisco. Dale tiempo. Además, este joven tiene recientes las lecturas de dos libros de César Vidal, Cambiaron la historia y La guerra que ganó Franco.

Nos informa, por último, de lo que se lee en Viena. Para ello, ha sondeado a sus propios compañeros de clase: hay predilección por Thomas Bernhard, un autor existencialista, misántropo y descarnado. Curiosa devoción por el expresionismo, la de los universitarios austriacos del momento, aunque quizá no tanto, si tenemos en cuenta que Viena fue cuna de este movimiento artístico. También nos habla Francisco José del interés de los austriacos por Herta Müller, a cuenta, sin duda, de la promoción que para su obra ha supuesto la concesión del Nobel de Literatura. 

***

(35:00)

Recordatorio para desmemoriados: escriban y llamen. Hay un contestador en el número de teléfono 91 409 05 03 y un buzón de correo electrónico, hojadereclamaciones@esradio.fm, a vuestra disposición. Por no mencionar, porque sería del género tonto, la existencia del blog que están ustedes leyendo y en el que, como en todo blog que se precie, pueden y deben conversar.

En Facebook, el clamor de LTF ya pasa de castaño oscuro: 534, y subiendo.

El desafío de esta semana consistía en dejar una coplilla satírica en el feisbuquero Muro. El premio para la más ingeniosa era un ejemplar del libro del Grupo Risa: Don Evo, le habla el presidente.

La ganadora ha sido doña Carmen Pulín Ferrer, con la que sigue:

Alfredo todo lo sabe,
Alfredo todo lo ve.
Nos espía, pues se aburre
Escuchando a ZP.

Pues si se aburre que lea
La Ilustración Liberal:
a ver si así aprende algo
Y no
sitelea más.

Mario propone un nuevo desafío con premio. El primero que anote en el Muro de Facebook con qué apodo distignuían los norteamericanos a Ronald Reagan se lleva un ejemplar del libro de Esperanza Aguirre Discursos para la libertad. Momentos que forjaron la civilización occidental. Más rápido que el rayo, Francisco Ignacio se ha llevado el gato al agua. ¡Felicidades!

***

(38:26)

Mario y Carmen conversan con Alejandro Chafuén, autor de Raíces cristianas de la economía de libre mercado, nueva edición en España de un libro publicado en Estados Unidos, originariamente, en 1986, en el que se reivindica el legado de la Escuela de Salamanca como precursora de la ciencia económica y defensora del libre comercio.

***

(50:19)

En la contraportada, un comentario sobre la obsesión del Gobierno con la dieta de los españoles

***

(52:25)

Despedida y cierre. La cita de esta semana es de Paul Johnson:

Usemos la columna para criticar a los notables, enderezar entuertos, atacar gobiernos y humillar a los arrogantes.

La mamá del Felón

17 de Noviembre de 2009 - 12:52:12 - Mario Noya - 13 comentarios

La madre de Barbatruco y Raúl el Mamporrero, Lina Ruz, "se reía de todo", nos cuenta su hija Juanita, pronto octogenaria; hasta de su mala sombra:

(...) en sus últimos años [murió en 1963], cuando el fracaso de la revolución era evidente y a diario le llovían las quejas, ella que ya estaba muy enferma, nunca perdía el humor, y cuando alguien le preguntaba "¿Lina, cómo está?", siempre respondía: "¿Cómo quieren que esté? ¡Si todo el mundo se caga en la madre de Fidel!".

(Juanita Castro, Fidel y Raúl, mis hermanos, p. 46)

***

Lo prometido es deuda

Carmen no escribe pero transcribe; por ejemplo y sin ir más lejos, uno de los relatos que citó el otro día:

La misa del perro (Manuel Hidalgo)

ucedió el día de Año Nuevo, muy temprano. La mujer menudita y el perro menudito entraron en el templo a escuchar la Santa Misa. La mujer tomó agua bendita de la pila, se persignó y también hizo la señal de la cruz en la frente del perrillo, que iba protegido del frío por un abrigo escocés. Se sentaron en el último banco, a mi lado. Llegado el momento de darnos la paz, la mujer me extendió una mano y el perro me dio una patita. ¿Qué iba a hacer yo? "La paz sea contigo", le dije al perro, que me miró con agradecimiento. Cuando llegó la hora de comulgar, la mujer me pidió que cuidara del chucho hasta su regreso, y allí nos quedamos, el perro y yo, lejos ambos del estado de gracia exigido. Que recuerde, yo nunca he mordido a nadie, pero el perro quizá tuviera ese pecadillo sin confesar. En fin, eso no era asunto mío, del mismo modo que mis asuntos no parecían ser de la incumbencia de aquel perro, el cual, al término del oficio, se mostró huidizo.

Por cierto: se dice y se comenta entre La Tropa Feisbuquera que Miss Carbonell es en realidad Greta Carbo.

***

LTP: la semana pasada practicó las artes del palíndromo y el haiku; un ejemplo de cada:

Sara Baras (autor: Anavmor, de profesión sus legajos y de afición aguililla).

Recogiendo los caquis
se le enfrían los huevos
con el viento del otoño

(Ryokan, de la mano extremeña de Navarro Morales, Amador).

Ahora andan recordando versos que les hicieron toc-toc en el corasón o las entendederas y pergeñando coplillas satíricas por ver si se agencian el libro del Grupo Risa.

***

Hay editoriales que cuando les pides un libro hacen como el roñica ese sesentón, que en vez de tomarse la viagra la lamía pa que le aguantara por lo menos tres viajes. Y hay editoriales como RBA, que nos mandan de una vez, en una caja, Todo Marlowe, de Raymond Chandler; El martillo azul y La mirada del adiós, de Ross MacDonald; Puertas abiertas, de Ian Rankin; La familia Moskat, del enorme Isaac Bashevis Singer; El Muro de Berlín, de Frederick Taylor; Heinrich Himmler, de Peter Longerich, y Espíritu federal, de Pasqual Maragall y el rimal se va a acabal.

***

Lecturas: atención, atención, mucha atención: Años de guerra (Vasili Grossman) y El hombre vigilado (Vesko Branev), ambas editadas por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, adscrita como RBA al gremio de las editoriales espléndidas. 

Andrés Oppenheimer y Vargas Llosa, visiones de las Américas

14 de Noviembre de 2009 - 22:13:30 - Víctor Gago - 25 comentarios

T2, P10

***

(1:15)

Otra de clasificaciones endiabladas. La de esta semana va de cuentos. La quintaesencia de la quintaesencia. ¿Qué se nos ocurrirá la próxima vez?

Mario

Emma Zunz (Jorge Luis Borges): "Una poderosísima reivindicación de la venganza", en un cuento del que su autor, irónicamente, "medio renegó", según nos recuerda Mario; El impostor inverosímil Tom Castro (Borges bis): "Sencillamente, magistral"; A cajón cerrado (Marcelo Birmajer): "Casi nada es lo que parece, en estas páginas"; El encantador de serpientes (Varlam Shalámov): "Uno de sus formidables e impagables relatos de Kolymá", además de "un tributo a Andréi Platónov";  El rey de los judíos (Primo Levi).

Carmen

No se culpe a nadie (Julio Cortázar): lo publicamos en una entrada reciente; Para Esmé, con amor y sordidez (J. D. Salinger); El curioso impertinente (Cervantes): una de las novelas cortas intercaladas en la primera parte de El Quijote; La misa del perro (Manuel Hidalgo): un microrrelato que está pidiendo ser publicado en este blog, en una próxima entrada; Tres rosas amarillas (Raymond Carver): el tributo a Chejov del maestro del "realismo sucio".

Víctor

Un árbol. Una roca. Una nube (Carson McCullers); Pájaros a punto de levantar el vuelo (Patricia Highstmith); Cazador cazado (Wilkie Collins); La reticencia de Lady Anne (Saki); El infieno tan temido (Juan Carlos Onetti).

***

(8:10)

En la sección de reseñas ponemos a dialogar a dos autores que meditan sobre el destino de América Latina. Sus últimos libros comparten escaparate. Se trata de Mario Vargas Llosa y Andrés Oppenheimer.

De Vargas comentamos Sables y utopías. Visiones de América Latina. Son ensayos y artículos periodísticos publicados a lo largo de los últimos cuarenta años, con los temas americanos como hilo conductor: la política, la sociedad, el arte y la literatura del continente extendido al sur de Río Grande. Un compendio bastante exhaustivo de las fases que han comprendido la evolución ideológica de su autor, desde posiciones de simpatía socialista, en su juventud, hasta el liberalismo que impregna sus puntos de vista actuales sobre política y economía, y que se resumen en ese texto, incluido en el volumen, "Confesiones de un liberal", que Vargas pronunció al recibir el premio del American Enterprise Institute en 2005. Lo mejor del libro, con todo, son los ensayos del Vargas Llosa lector: esas incursiones que dan con lo distintivo y original de los autores leídos y nos lo extrae con ese estilo preciso y sobrio que caracteriza a Vargas Llosa. Un autor como Lezama Lima, tan hermético, desvela su sistema poético y se muestra con una racionalidad casi ática cuando lo leemos a través de la mirada de Mario Vargas Llosa, que está en las antípodas estéticas pero no ahorra esfuerzo y generosidad para extraer el meollo de cada libro en el que se sumerge. Muy recomendable para los fans de uno de los mejores creadores de nuestro idioma.

Mario nos habla de Los Estados Desunidos de las Américas, de Andrés Oppenheimer, "uno de los periodistas más prestigiosos e influyentes de la América hispana". Un autor con los más importantes premios periodísticos en su historial: el Pullitzer, el Rey de España, el Ortega y Gasset... Este nuevo libro ha obtenido, a su vez, el Premio de Ensayo de la Editorial Algaba, en su séptima edición, una decisión sorprendente, opina Mario, tratándose de una recopilación de artículos y no de un ensayo propiamenthe dicho.

Un libro con "pros" y "contras" de un autor del que Mario nos advierte que está un pelín "sobrevalorado" dentro del mainstream periodístico. 

A favor del libro: Oppenhaimer es "un campeón de la defensa del libre comercio y de la integración económica de Las Américas"; "un crítico implacable del bolivarianismo"; un defensor de la democracia liberal. También destaca Mario su "afán pedagógico"...
 
En contra: cierta pobreza estilistica, que el propio Oppenheimer admite; su "antirrepublicanismo", es decir, su "tirria" al Partido Republicano de los Estados Unidos, que le lleva, a veces, a aplicar una "doble vara de medir", de tal forma que "lo que no le perdona a Bush, se lo perdona a Obama"; su "ceguera voluntaria" ante las actitudes erróneas del mundo hispano en Estados Unidos; y su equiparación "escandalosa" de Uribe y Chávez: "No jodamos, que dirían en la Escuela Diplomática", amonesta Mario.

***

(20:22)

Nos mezclamos con El Vecindario, para escuchar qué leen los comentaristas de otros programas, gente versada e instructiva donde la haya. Hoy prestamos atención a nuestro padrino, José María Marco, que en Es la Mañana de Federico ha hablado de Sangre y rabia, una historia cultural del terrorismo.

***

(25:40)

Carmen y Mario conversan con Carmelo Jordá, redactor jefe de Libertad Digital y experto en e-Book. El dispositivo llamado a reemplazar al libro de toda la vida: actualidad y porvenir de una tecnología que revolucionará el hábito de leer. Carmelo Jordá mantiene una columna semanal en LD, en la que mantiene a los lectores al corriente de las novedades de un gadget que se está introduciendo en España y para el que los principales fabricantes y editores buscan un estándar universal.

***

(33:38)

Último aviso para los señores viajeros. La comandante Gina Montaner les da la bienvenida a bordo. Emprendemos Viaje a los confines de la tierra, de la mano del maestro del periodismo y la crónica viajera moderna, Robert D. Kaplan

La próxima semana, el viaje será al centro de nuestra Gina. Nuestra argonauta favorita presenta novela, La mala fama, y nos hablará de su criatura, en primicia.

Contando las horas estamos.

***

(39:55)

Vistazo a lo que se lee por ahí fuera. Hoy hablamos con Manuel Pastor, catedrático de la Universidad Complutense que pasa buena parte de su tiempo en Minnesota. El profesor está leyendo España, una historia única, de su maestro Stanley G. Payne, y Liberal fascism, de Jonah Goldberg (la acepción de "liberal" es la anglosajona, equivalente a "izquierda" o "progre").

En cuanto a lo que se lee en Minnesota, y en EEUU en su conjunto, Manuel Pastor nos informa de que Obama sigue siendo el gran tema en las listas de libros ensayísticos. En 2009 han aparecido dos títulos destacados. Uno de ellos es una "hagiografía descarada": A Long Time Coming, de Evan Thomas, editor de Newsweek; el otro es una observación crítica del personaje que pilota los Estados Unidos y, por añadidura, los destinos de la política global. Se trata de Culture of corruption: Obama and his team of tax cheats, crooks and cronies, de Michelle Malkin, columnista semanal de Libertad Digital.

El profesor Pastor da referencia de otros libros que interesan a los lectores norteamericanos, pero quedan fuera de la emisión del programa, por imperativo de ese tirano que es el tiempo. Son los siguientes:

His Hollywood Years  (Joseph P. Kennedy)

Brothers in Arms: The Kennedys, the Castros, and the Politics of Murder (Gus Russo y Stephen Molton)

Last Lion: The Fall and Rise of Ted Kennedy  (Peter S. Canellos)

The Kennedy Legacy: Jack, Bobby and Ted and a Family Dream Fulfilled (Vincent Bzdek)

***

(47:30)

Lo típico: escriban, llamen, comenten en el blog o háganse amiguitos de LD Libros en Facebook. Más fácil para que se expresen, imposible.

Esta semana, la prueba para ganar un ejemplar del último libro de Pío Moa consistió en escribir en el muro de LD Libros en Facebook la palabra "useño", que es uno de los adjetivos característicos del estilo de Moa. El premio se resolvió pocos segundos después de que Mario diese la voz de ¡ya! En la emisión del programa. Y es que tenemos unos amigos muy fieles, conectados y espabilados.

Esta semana, además, entregamos libros a Erbilyos, comentarista del blog, y a doña Eugenia Monche, "madre hiperactiva" y amiga del programa.

El contestador del programa, recuerden, salta al marcar el  91 409 05 03.

También disponen de la dirección de email: hojadereclamaciones@esradio.fm

***

(50:18)

En la contraportada, una carta a Carolina. Carolina acaba de llegar a este mundo y es la hija de uno de los colaboradores del programa y comentarista del blog, nuestro querido Justivir.

***

(53:00)

Despedida y cierre. La cita es de Barry Goldwater, y va dedicada a los que esperan que LD Libros se dedique al arte por el arte y se incomodan, y hasta se irritan, cuando mezclamos los libros con el barro del mundo y denunciamos el error y la iniquidad de las ideologías asesinas y mentirosas:

A la hora de defender la libertad, el extremismo no es ningún vicio; y dejadme que os recuerde que, a la hora de defender la libertad, la moderación no es ninguna virtud.

Izas, rabizas y... doctores tiene la Iglesia

12 de Noviembre de 2009 - 13:23:02 - Mario Noya - 17 comentarios

Chafuen, a quien entrevistaremos en breve, en sus Raíces cristianas de la economía de libre mercado:

En lo que respecta al acto de recibir salarios como recompensa por acciones inmorales, los escolásticos condenaron la acción inmoral en sí y no la recompensa. Las prostitutas pecaban por violar el sexto mandamiento, pero no por cobrar por sus servicios.

(...)

Hoy en día es frecuente escuchar a moralistas que señalan que el hecho de que gente con pocos escrúpulos morales obtenga salarios más altos que aquellas que se dedican a labores más nobles es una afrenta a la justicia distributiva. Sin embargo, los autores escolásticos tardíos, al analizar los ingresos de las meretrices, no sólo los incluyeron como tema de justicia conmutativa, sino también llegaron a la conclusión de que los actos pecaminosos pueden ponerse a la venta y de que aquel que los realizó puede incluso recurrir a la justicia para cobrar lo que se le adeude:

"Mas los pecados, aunque por razón de la culpabilidad no sólo son despreciables e indignos de todo precio, más aún, deben ser por lo mismo aborrecidos y execrados, sin embargo, por razón del consentimiento de aquel que pone en alquiler sus actos y por razón del placer de aquel que los contrate, por cuanto son aplicables a sus humanos, pueden ser conseguidos con recompensa y con dinero. Por lo cual una mujer que hace entrega del uso de su cuerpo, puede recibir salario a causa del placer que el hombre disfruta con ello".

Unas líneas más adelante, [Domingo] de Soto señala que el que no le pagase a la meretriz el precio determinado "podía ser obligado por el fuero judicial".

Esta actitud de los escolásticos tardíos para con este tema tan delicado demuestra su amplitud de criterios. Sabían analizar lógicamente un problema sin dejarse llevar por sus deseos o sentimientos. Aborrecían el pecado, pero esto no modificaba sus conclusiones acerca de la justicia en los contratos salariales.

***

Norberg y el trabajo infantil

Hoy en día [2002] existen en el mundo unos 250 millones de niños trabajadores de entre 5 y 14 años. Es indignante que se prive a millones de pequeños de su infancia y, a menudo, también de su salud y alegría, pero ¿verdaderamente ayudamos a estos niños cuando la Unión Europea se niega a entablar lazos comerciales con los países donde viven? En absoluto. Nos damos cuenta de lo absurdo de este planteamiento al comprobar que la gran mayoría de los menores trabajan en sectores que no tienen nada que ver con el comercio. El 70% de la mano de obra infantil opera en el ámbito de la agricultura. Sólo el 5% (entre 10 y 15 millones) trabaja en la industria de la explotación, fabricando, por ejemplo, balones de fútbol, cosiendo ropa o tejiendo alfombras. Además, según todas las fuentes disponibles, estas labores infantiles orientadas hacia la exportación son las menos nefastas, por ejemplo, en lo relativo a la seguridad del entorno laboral.

(...)

En 1992 se reveló que la cadena estadounidense Wal-Mart había comprado ropa manufacturada por niños. El Congreso norteamericano amenazó entonces con prohibir las importaciones de países donde existiera el trabajo infantil. Esta amenaza desembocó en el inmediato despido de miles de niños activos dentro de la industria textil de Bangladesh. En el seguimiento de esos niños efectuado por varias organizaciones internacionales, se comprobó que muchos de ellos fueron a parar a trabajos más peligrosos y peor remunerados, terminando, en algunos casos, en la prostitución. Según el Fondo de la Infancia de la ONU, un boicot similar contra la industria nepalí de fabricación de alfombras hizo que más de 5.000 muchachas se vieran forzadas a ejercer la prostitución.

(...)

La mitad de los peones infantiles trabajan sólo parte de la jornada, y muchos lo hacen para poder financiar su educación.

(Johan Norberg, En defensa del capitalismo global, pp. 214-216)

***

Sala i Martín, que en cuestiones económicas no siempre es un majadero, y lo que soportan los pobres países pobres:

El año pasado [1999], 40 millones de litros de leche se echaron a perder en el norte de Tanzania mientras los supermercados de la capital, Dar es Salaam, solamente vendían leche holandesa. ¿Cómo es posible que sea más barato comprar leche holandesa que leche tanzana en Tanzania? La explicación es bien simple: los productos europeos disfrutan de obscenas subvenciones, lo que les permite competir (deslealmente) con los de los países pobres. Los contribuyentes europeos y americanos pagamos más de mil millones de euros diarios (repito, diarios) en subvenciones y protecciones agrícolas. Con esa extravagante cantidad se podría invitar a cada una de las vacas europeas a pasar un mes de vacaciones en un hotel de cinco estrellas en las Bahamas, con viaje de ida y vuelta en avión de primera clase.

(Xavier Sala i Martín, "La esperanza de África", La Vanguardia, 17-II-2000; reproducido en X. Sala i Martín, Economía liberal para no economistas y no liberales, pp. 173-175)

***

Correspondencias

Más razón que un santo

De: Joaquín Gxxxxxxx (jxxxxxxxx@gmail.com)
Para: hojadereclamaciones@esradio.fm
Fecha: 10 de noviembre de 2009, 23:14
Asunto: Punto negativo

Hola:

Me encanta vuestro programa y me lo bajo siempre en podcast pues aquí no llega EsRadio.

Pero os tengo que poner una mala nota: ¿por qué no se citan nunca los traductores de los libros? ¿Acaso los traducen con máquinas o todos los autores extranjeros saben español y escriben en español? Alguno habrá que escriba en su idioma, digo yo.

Cuando en alguna ocasión decís que un libro tiene un estilo brillante, que se lee muy bien, etc., imagino que algo tendrá que ver el traductor, ¿no os parece?

Basta con citar el nombre. Aunque tampoco estaría de más que algún día hicieseis algún programa dedicado a los traductores literarios. Sin ellos no habría cultura ni os podríais deleitar con tantos libros que os gustan.

Un saludo cordial.

***

Lecturas: A ver si El periodista y el asesino, de Janet Malcolm.

El pulóver de los c...

10 de Noviembre de 2009 - 11:08:44 - Mario Noya - 35 comentarios

La Tropa Feisbuquera (¡medio millar ya!) habla y no para de relatos/cuentos/novelas breves que les han dejado huella. ¿Haréis vosotros lo mismo, estimados blogueros? Nosotros sí, claro, el sábado sabadete; pero la Carbo y Mr. Gago no se han aguantado las ganas y me han pedido que o casi mejor instado a que transcriba el "No se culpe a nadie" de Cortázar (Final del juego, 1956). Se trata, acota la Carbo, de leerlo de un tirón, para hacerle el juego a la angustia:

El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas, por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente, pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire, al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver, por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara, sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso, respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación, es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver, lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, aunque su mano izquierda le duela cada vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas, en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.

***

Goyo nos manda un emiliano zapata por los libros que le hemos regalado en pago de su fidelidad y aprovecha para contarnos

una cosa relacionada con el Muro de Berlín y el aborto que no he oído ni leído en LD (ni en ningún otro sitio) en estos últimos meses. Una de las formas de dopaje más utilizadas por las dictaduras socialistas de Europa del Este era dejar embarazadas (in vitro, creo) a las atletas 4 ó 5 veces al año y hacerlas abortar (creo que alrededor del segundo o tercer mes). Parece ser que en los primeros meses de embarazo el cuerpo segrega más o menos las mismas hormonas (en tipo y cantidad) que las que les inyectan los médicos que dopan a los atletas.

La "ventaja" de los embarazos y abortos es que no daba positivo en los controles anti-doping.

No hay mucha información sobre esto, pero parece ser que aquellas atletas están destrozadas psicológicamente.

El caso es que creo recordar que esta práctica se inventó o era especialmente utilizada en la RDA, aunque se usaba en más países socialistas (supongo que en todos).

***

Paramales

Otro correo electrónico; éste, del género Ojitos Verdes Tienes:

De: Juan Luis Axxxxx jlxxxxxx@telefonica.net
Para: hojadereclamaciones@esradio.fm
Fecha: 6 de noviembre de 2009, 22:33
Asunto: Penoso LD libros.

En referencia a LD Libros me parece penoso que sólo se hable de política sectaria, en este caso de derechas-liberal, y se mezcle y contamine los libros.

Como sois muy inteligentes os contaré una fábula:

Eran unos "periolistillos" que se creían muy guapos y sagaces, hablaban por su micrófono mágico todos los días y repetían las mismas cosas: Tolstoi era en realidad un liberal, Marx no se leyó El Capital, Zapatero es un imbécil redomado –¿pero qué hace aquí Zapatero?– bueno da igual, lo importante es que los oyentes oigan lo que deben oír. Bien, lo que no sabían era que día tras día, sus voces y comentarios se iban transformando, el tono y el timbre eran diferentes, y los mensajes que sonaban en las casas de los oyentes eran progresivamente del signo opuesto. Este hecho era de todo punto incomprensible, y claro está, nuestros periolistillos no se percataron de ello: entonces ni sus voces ni sus opiniones fueron reconocibles en las ondas de esRadio. Tanto fue así que los echaron a la calle. ¿Cómo podía ser? Ellos habían sido fieles a sus ideales y día a día habían sido cada vez más incisivos, más liberales, más patrióticos, más, más y más...

Fue un día cuando reunidos se lamentaban de su ruina, quisieron buscarle una explicación a tan misterioso asunto. Procedieron a descargarse su propio programa y escucharse, para entre la nostalgia y la rabia ver qué era lo que había ocurrido. Horror...!!!! Todavía estaban colgadas las fotos de los locutores de LD Libros: pero no se parecían a ellos, eran otras personas, que les eran familiares, y cuando sus voces resonaron en el altavoz del iPOD, cayeron en la cuenta de que no eran las propias...

El espanto se adueñó de la sala. Suplantando su identidad aparecían Gemma Nierga, Juan José Millás y Carlos Carnicero!!!

Bien chicos, el espanto es lo que yo sentí cuando no sabía si oía la SER o esRadio. La misma jerga.

No vendáis vuestra alma como Dorian Gray. Haced el ejercicio de ver el mundo desde vuestra caricatura para que esta no os devora. Es sano.

Atentamente.

Juan K.

***

Lecturas: Fidel y Raúl, mis hermanos, de Juanita Castro.

Mankell, vete a casa

8 de Noviembre de 2009 - 07:30:50 - Víctor Gago - 13 comentarios

T2, P9

***

(1:14)

Hoy jugamos a los descartes. La Tropa Feisbuquera abrió el fuego y ahora el Trío Calavera se apunta al bombardeo. Cinco libros (o más) que no leeremos ni hartos de peyote:

Mario

El secreto (Ronda Bhyrne), los de Isabel Allende, los de Alejandro Jodorowsky (el caso Jodorowsky como confirmación de la tesis orteguiana de que "nada urge más que el estrangulamiento de la retórica", nos recuerda Mario); la trilogía vampírica de Crespúsculo (Stephenie Meyer) –que el personal femenino y adolescente le perdone... –; Rejuvenezca y viva más tiempo, de Deepak Chopra y David Simon, el típico libro de auto-ayuda que tanto gustan a nuestro querido JLH, pero Mr. Noya, erre que erre, dice que por ahí no pasa.

Carmen

Los de Jorge Bucay; los de Osho, con sus "enseñanzas milenarias"; nada de Freud; nada del Proyecto Nocilla (Agustín Fernández Mallo); tampoco La pluma de la verdad, de Julián Contreras Jr.: el famoseo, a Sálvame.

Víctor

Ninguno de Saramago, ninguno de Günter Grass, ninguno de Carlos Fuentes; El amor en los tiempos del cólera, de G. García Márquez, y La Rusa, de Juan Luis Cebrián.

***

(5:59)

Comentamos La novia robada, de Juan Carlos Onetti. Un cuento perfecto para entrar en el mundo del autor uruguayo, uno de los Premio Cervantes más merecidos. Un universo difícil, pero que recompensa con creces cuando uno se entrega. La novia robada nos presenta Santa María, el lugar inventado por Onetti, en el que transcurren sus historias más conocidas (Juntacadáveres, El Astillero...). Moncha Insaurralde pasea en noches de luna vestida de novia, atrapada en el sueño de un matrimonio que no llegó a celebrarse. Una anécdota mínima con la que Onetti crea su característica atmósfera de colusión entre lo real y lo imaginado.

***

(9:16)

Sacamos a pasear los leones. Y, de paso, les echamos algo de comer. Mario los premia con El hombre inquieto, la última entrega de la serie protagonizada por el inspector Wallander. Henning Mankell es un gran novelista, habilidoso creador de ambientes y personajes, pero algo "descuidado", nos cuenta Mario: te encuentras en una entrega con que Wallander es un borracho, y en la siguiente con que la borracha es su mujer. Y así, en este plan, otros ejemplos. Uno muy gordo: en esta aventura, el inspector sueco le pregunta a su hija si ha pensado alguna vez en matarse. Los aficionados recordarán que la hija de Wallander intentó suicidarse en otra entrega. Otra cosa: a Mankell con Wallander le ocurre algo parecido a lo que a Conan Doyle con Sherlock Holmes: le ha cogido tirria a su criatura. En cuanto al trasfondo político de El hombre inquieto, Mario lo encuentra repugnante: "No sé cómo se las apañan los novelistas suecos del género negro para hacer culpable de todo lo que pasa en su país a la derecha, que ha gobernado en su país uno de cada siete años", siendo generosos en la asignación de tiempo. Por si fuera poco: hay en la novela un discurso "post Muro de Berlín" que relativiza los horrores del comunismo y los equipara a los supuestos horrores del capitalismo. ¡Venga ya, Mankell, vete a tu casa!

***

(14:27)

La sección El Vecindario se queda en casa, que hace un frío como para salir al patio. Además, en casa tenemos de todo: buenos lectores y buenos comentaristas. Hoy escuchamos a Zuhoerer, asiduo del blog, que nos comenta no uno, sino tres libros –"Más chulo que un ocho", comenta tan a gusto Mario–. Zuho –perdona por la familiaridad, pero ya eres como de la familia– recomienda Mujeres, La ciudad de las acacias y El accidente, tres novelas escritas por el rumano Mihail Sebastian. Una vida demasiado corta truncó su producción literaria, pero no le impidió componer, a través de esas tres novelas, un mural de la sociedad rumana del periodo de entreguerras.

Zuho: oído cocina. La literatura rumana contemporánea es prácticamente desconocida para un servidor, más allá de las plúmbeas y solemnes novelas de Vintila Horia, así que me daré un pequeño festín transilvano a tu salud.

***

(19:46)

Conversamos con Antonio Arcones, editor de Ciudadela y El Buey Mudo. Un emprendedor que ha abierto mercado para el pensamiento liberal-conservador. La idea original de una editorial especializada en un público desatendido, su consolidación en un sector durísimo y las tendencias y productos que vienen, entre otras el e-book, son algunos de los palos tocados en esta charla entre amigos.

***

(33:51)

Hacemos las maletas y nos embarcamos rumbo adonde nos diga Gina Montaner, capitana, oh mi capitana, de nuestro bajel de literatura viajera. Hoy toca la India, de la mano del gran (y antipático) Naipaul. La India, una civilización herida enfrenta al Nobel trinitense con el país de sus antepasados, una relación de amor-odio que marca su vida y atraviesa su obra. Aquí vemos al mejor Naipaul, un "gran fabulador de lo que oye y lo que ve", nos cuenta Gina.

Para la próxima semana, Gina nos pone los dientes largos con Viaje a los confines de la tierra, de Robert D. Kaplan. Y Mario exhorta: "¡Todos a la librería!".

***

(38:49)

Ponemos conferencia a Finlandia, "con F de frío". Allí nos espera un corresponsal de La Tropa Feisbuquera. Francisco López, científico, nos cuenta qué está leyendo él y qué se está leyendo en ese país polar. Francisco tiene entre manos Mis poemas, de Claudio Rodríguez, y me invita a glosar a este autor en un programa próximo. Sus deseos son órdenes. Además, nos recomienda The harvest of sorrow, de Robert Conquest, sobre los desastres de la política soviética de colectivización agraria. Catorce millones de muertos por hambrunas y desplazamientos masivos. No olvidemos lo inolvidable. Francisco nos deja otra sugerencia: El loco del Zar, del estonio Jaan Kross, premio al Mejor Libro Extranjero editado en Francia en 1989. "Una reconstrucción histórica de las provincias bálticas del Imperio ruso en la primera mitad del XIX". En los escaparates y listas de ventas de Finlandia, nuestro corresponsal ve mucha novela negra (mucho Henning Mankell), Paulo Coelho, Patricia Cornwell... y Carlos Ruiz-Zafón con su El juego del ángel.

***

(45:04)

Recordatorio para olvidadizos. Hay varias formas de colaborar en este programa.

La clásica, dejando un mensaje en el contestador:

91 409 05 03

Y la moderna, enviando un email a:

hojadereclamaciones@esradio.fm

Esta semana recompensamos con libros la fidelidad de JLH y Oswald: amigos, enviadnos vuestras señas al email que os acabo de indicar, para que podamos haceros llegar los libros.

Apreciado Oswald: haremos todo lo posible para conseguirte un ejemplar de Escritos reaccionarios, de J. Lainz. Aunque lo mejor de los regalos se lo lleva siempre el que obsequia, al elegirlos.

***

(47:32)

En la contraportada, un recuerdo para Francisco Ayala, fallecido esta semana a los 103 años de edad.

***

(50:33)


Despedida y cierre. La cita de esta semana es de Marcelo Birmajer:

Los amantes del hinduismo, como los amantes en general, siempre exageran.

¡Con la Iglesia hemos topado!

5 de Noviembre de 2009 - 13:09:52 - Mario Noya - 11 comentarios

No caerá esa breva.

Con ustedes, la voz del (señor fraile Tomás de) Mercado:

Bajar y subir la moneda es aumentar o disminuir la hacienda de todos, que todo últimamente es dinero, y en resolución es mudarlo todo, que los pobres sean ricos, y los ricos pobres. A esta causa, dice Aristóteles, que una de las cosas fijas y durables, que ha de haber en la república, es que valga a la continua un mismo precio, el dinero, y dure, si ser pudiere, veinte generaciones, y sepan los biznietos, lo que heredaron sus abuelos, y lo que como buenos, añadieron, ganaron y dejaron a sus padres.

(Suma de tratos, 1620)

Y la de Villalobos, Henrique de, que no le ponía hueso de vaca al puchero:

... han de advertir los consejeros de los Reyes, considerando que los tributos adelgazan mucho a los pueblos y assuelan de manera a los labradores, que los lugares que ayer estavan en pie, y con número de vezinos, los vemos por el suelo, y hechos dehessas, porque no pueden los labradores tolerar los tributos.

(Summa, 1629)

Y como no hay dos sin tres, y no cuesta nada tener contentos a los coleguis, la del padre Mariana; por partida doble:

Por lo común, los impuestos son el azote de los pueblos y la pesadilla de todos los gobiernos. Para aquéllos son siempre excesivos, para éstos nunca sobrados y bastantes.

("Discurso preliminar")

¡Cuán triste no es para la república y cuán odioso para los buenos ver entrar á muchos en la administración de las rentas públicas, pobres, sin renta alguna, y verlos á los pocos años felices y opulentos!

(Del Rey y de la Institución Real, 1598-1605)

(Todas las citas, en Raíces cristianas de la economía de libre mercado).

***

Kafka a la una

El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida en lo alto, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más para tropezar que para andar por ella.

Kafka a las dos

Hay dos pecados humanos principales de los que se derivan todos los demás: la impaciencia y la negligencia. Por la impaciencia los expulsaron del Paraíso, por la negligencia no vuelven a él. Aunque en realidad quizá solo haya un pecado principal: la impaciencia. Por la impaciencia los expulsaron, por la impaciencia no vuelven.

Kafka a las tres

Hay una meta, pero no hay camino; lo que llamamos camino es vacilación.

Kafka en coda

Dejar caer sobre el pecho la cabeza llena de asco y odio.

(F. K., Aforismos, Debolsillo, 2006).

***

La Tropa Feisbuquera 

Sin acritú.

Beatriz Cortizo Ameal: Demasiado eruditos os estáis poniendo en el blog, ¿no?

Carlos Menéndez Santos: Muy oportuno el comentario de Beatriz.

LD Libros: ¡Hala lo que ha dicho Miss Cortizo! :))

Elena Guerra Baamonde: Pues Kafka no es lo peor, después está Hoberlin [ha sío sin querer] al que leen en alto y en alemán ¡qué fuerte!

Tuco Aliño Pérez: Pues Beatriz tiene mucha razón!!! Nace un tópico en el blog interesante y a medida que crecen los comentarios se vuelve insoportablemente soporífero. En el blog el "contenido ofensivo" debería redefinirse, jeje.

***

La Tropa Feisbuquera, más.

Roberto Esquina nos informa de que, en el transporte público, hurta de la mirada del (demasiado) prójimo Por qué el Estado sí es el problema, de Thomas E. Woods.

***

Lecturas.

¿Y si hubiera matado a alguien?

3 de Noviembre de 2009 - 13:18:18 - Mario Noya - 30 comentarios

El Quijote y Borges (¿que prefería leerlo en inglés?), toma 1:

"A imitación de las religiones, las literaturas de cada país tienen su libro o su autor canónico. Italia, y acaso el mundo, a Dante; Inglaterra, a Shakespeare; España, a Cervantes (...). El caso de Italia es justo y benéfico; tal vez Dante sea el más extraordinario de los autores y el estudio de la Divina Comedia comporte el de la teología cristiana, el de las literaturas clásicas (...), etcétera. Shakespeare es un caso curioso ya que se trata de un autor que, por razones de época, no podía verse a sí mismo como literato (...). El caso de Cervantes y del Quijote es más discutible; Don Quijote es una de las personas más vívidas y también más queribles y nobles de la literatura: estéticamente, la elección es inobjetable. Por sus resultados sobre sus lectores –que, en los casos de estos libros máximos, son todas las personas que hablan el idioma– la elección no es tan feliz, ya que la actividad crítica que permite el libro es pobre; la prueba de este aserto, los cervantistas: gente ocupada en gramática y paremiología".

(Adolfo Bioy Casares, Borges, pp. 42-43)

El Quijote y Borges, toma 2:

Habla [Borges] también de un capítulo que habría que agregar al Quijote, un capítulo que Cervantes cuidadosamente evitó: Quijote pasa la vida peleando, pero no mata a un hombre. ¿Qué pasaría si matara a alguien? ¿Enloquecería del todo o se curaría de la locura? ¿O entendería que su locura fue simulada?

(Ibid., p. 121)

El Quijote y Borges, toma falsa:

Borges me habla de una señora con quien tuvo amores hace treinta años. (...) Esa misma señora una vez le informó, con aire superior y pícaro, que ella había leído el Quijote, "pero el verdadero, no el que todos leen".

(Ibid., p. 55)

Bo y Flau, el padre de la criatura:

"A pesar de lo mucho que se esforzaba por escribir, las frases no le salían bien. Cae (...) en un estilo burocrático que apaga el interés del lector. No trata de ser interesante; la impresión que da no es de impulso, sino de insistencia en una materia ingrata. Después de leer La tentation de Saint Antoine a los amigos, le dijeron que debía dejarse de asuntos grandilocuentes, que debía buscar una historia chata. Para contestar a esos amigos escribió Madame Bovary. Qué idea de la literatura y del arte".

(Ibid, p. 67)

Pero Naipaul:

Fue en la madurez, tras haber escrito muchos libros y haber pasado varios años reseñando novelas, cuando se me concedió la visión del esplendor narrativo de Flaubert en Madame Bovary.

Había leído una versión abreviada en el colegio, y cuando tenía veintitantos o treinta y tantos años el texto completo: lo leí a mi manera, rápida, devoradora. El libro me impresionó, y recordaba varios detalles: las terribles consecuencias de la operación quirúrgica que Charles Bovary practica en el tobillo de alguien (...) al no ser médico ni cirujano cualificado, ni siquiera para la época (quizá la cuarta década del siglo XIX), sino sólo funcionario de sanidad autorizado para ejercer la medicina. Otros detalles se difuminaron con el tiempo, como ocurre con los detalles de las novelas, pero nunca dejé de pensar en Madame Bovary como un libro que conocía.

(...)

Hacía muchos años que había abandonado la crítica literaria cuando volví a toparme con Madame Bovary. Estaba entre dos libros, viajando, en un estado de ánimo receptivo, tranquilo, y una mañana encontré en la casa en la que me alojaba una vieja traducción ribeteada de verde de Penguin Classics.

Abrí el libro casi por el principio. Y allí, en cinco párrafos al final del primer capítulo, Charles, con la ayuda o bajo la tutela de su madre, se casa con su primera esposa, delgada, huesuda, de cuarenta y cinco años, viuda de un alguacil de Dieppe, muy solicitada porque la gente cree que tiene dinero. Para ganar semejante novia para su hijo, la madre de Charles ha tenido que derrotar a un carnicero intrigante. Y todo esto en cinco párrafos: lo mucho que Flaubert debió de disfrutar creándolos y lo mucho que yo había olvidado.

[...]

No recordaba casi nada de este capítulo tan brillante y tan bien escrito. Supongo que en la lectura anterior, al llegar aquí ya me había hecho una idea del camino que seguía la narración y continué leyendo para confirmar lo que creía saber. Leí rápidamente para llegar al meollo del libro, sin entretenerme, pero ahora descubría que no podía leer con rapidez. Quería dominar todos los detalles, ser capaz de recordarlos, antes de continuar. Esos detalles parecían transportarme al pensamiento y la experiencia del escritor. Veía cosas, cosas ligeras y evanescentes que el propio Flaubert podría haber visto y observado en circunstancias personales muy distintas: el amanecer invernal, el chico sentado junto a la zanja con los zuecos, la habitación del granjero enfermo con el gorro de dormir de algodón tirado en un rincón, la cama con dosel y los sacos de trigo colocados verticalmente en el salón.

En 1947 y 1948, nuestro profesor de francés del colegio, un hombre serio y entusiasta, recién salido de la universidad, nos contó que Flaubert escribía con mucho cuidado, pendiente de la musicalidad de las palabras. Yo sólo conocía pequeños fragmentos de Flaubert, pero para mis adentros ponía en duda lo que nos había dicho el profesor; pensaba que la prosa es prosa y la poesía, poesía. Y ahora pensaba que en este capítulo no se veía el "estilo" tan exigente sobre el que nos habían hablado; el lenguaje era claro, limpio y conciso. La elegancia y el dramatismo radicaban en el detalle suelto, inesperado (el chico con los zuecos, el gorro de dormir del granjero en el suelo): eso era lo que atrapaba al lector, aunque conociera el rumbo de la narración. (...) Era una prosa que había que leer lentamente. Pensé que leer un libro entero escrito con tal grado de intensidad resultaría agotador y me alegré al descubrir, tiempo después, cuando lo leí de nuevo, que no tenía tal intensidad.

(V. S. Naipaul, El escritor y los suyos, pp. 137-145).

***

La Tropa Feisbuquera anda (d)enunciando los libros que jamás de los jamases leerá: que si los de Dan Brown, que si los de Saramago, que si los de Coelho (¡aaah, se siente, caro JLH!): ¿por aquí no tenéis nada que decir? Nosotros sí. El sábado sabadete.

***

No lo quiera Dios, amigo Justivir, Vikinga de nuestros desvelos: que la página de Facebook acabe fagocitando al blog. Yo creo que se complementan. Y obro en consecuencia. ¿Vosotros también? Ojalá: a nosotros nos gusta ver trajín en ambos patios.

***

Mmmmmmm, me alegra que hagas esa pregunta, Erbilyos.

***

Lecturas: Raíces cristianas de la economía de libre mercado (A2 Chafuen), Los Estados Desunidos de las Américas (A. Oppenheimer), La caída del Muro de Berlín (J-M. Gonin y O. Guez).

Arcadi Espada, "periodista y español"

1 de Noviembre de 2009 - 02:57:23 - Mario Noya - 31 comentarios

(Aunque vaya firmado por Mario Noya, este comentaudio es cosa de Víctor Gago, que tiene sus más y sus menos con las claves y códigos de usuario).

T2, P8


***

(1:00)

Clásicos que se nos han atragantado. Libros que, por esto o por aquello, se nos han atravesado y seguimos sin leer, comprender o disfrutar del todo. Empezamos pidiendo que se retrata La Tropa Feisbuquera, luego os llegó el turno a vosotros, los del blog, y finalmente nos tocaba a nosotros pasar por el confesionario.

Mario:

La ciudad y los perros (M. Vargas Llosa); La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper); Guerra y paz (Tolstoi) ["Cuando se mete en la guerra, me dan ganas de salir con Willy Toledo y demás mequetrefes a manifestarme contra las armas, que son mu malas, y la guerra, que es muy perra...]; Vida y destino (Vasili Grossman); Madame Bovary (G. Flaubert) ["Qué manía le cogí a la pájara..."]; El buscón (Quevedo).

Carmen:

Guerra y paz, El señor de los anillos (J. R. Tolkien) ["No lo puedo soportar, no me gusta ese rollo élfico..."], Pepita Jiménez (Juan Valera); la poesía de Gloria Fuertes ("Una [ex] compañera [del cole] me comentó [el otro día] que hasta 4º o 5º [de EGB] creía que Gloria Fuertes era el pseudónimo de un hombre, por la voz que tenía...").

Un servidor:

A la búsqueda del tiempo perdido (M. Proust), Ulises (J. Joyce), El Capital (K. Marx), El señor de los anillos, Archipiélago Gulag (A. Solzhenitsyn).

***

(7:34)

En la sección de reseñas, empezamos comentando Ni un paso atrás. La batalla de los padres frente a Educación para la Ciudadanía. Co-edición de Ciudadela y Profesionales por la Ética, en esta obra se abordan los fundamentos ideológicos de EpC, sus orígenes como prioridad política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el nacimiento del movimiento objetor, con casi 100.000 familias resistentes al adoctrinamiento de sus hijos, y la situación jurídico-política de esta causa cívica en la actualidad. El volumen incluye un anexo con un argumentario inédito del PSOE para que sus cuadros sepan cómo tienen que defender en público la asignatura.

***

(10:32)

Mario habla de Seis enigmas para Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. El título es un guiño a Seis problemas para don Isidro Parodi, del tándem Borges-Bioy. La relación de Conan Doyle con su personaje llegó a ser de tirria y agobio, uno de esos cuadros de aversión a la criatura por su creador, hastiado y atrapado en ella. Holmes es, al decir de Mario, "un tipo elegante, brillante y un poco yonqui". Rompemos una lanza por Watson, "infravalorado y que merece mucha más atención de la que se le concede". Carmen dice que dicen que las de Holmes y House (el misántropo doctor de la serie televisiva) pudieran ser vidas paralelas.

***

(15:22)

Justivir, comentarista de pro en este blog y aficionado a las novelas navales, nos ha dejado en el contestador una reseña de Bajo bandera enemiga, de Sir Thomas Russell.  "Aventuras navales en estado puro", nos ubica. Algo más sobre este género: "Historias muy entretenidas que transcurren en el mar o en las costas y que culminan siempre con épicas persecuciones y sangrientos combates que siempre ganan los ingleses". Por algo, nos dice, los británicos son los grandes cultivadores de las novelas navales. Todo apunta a que Russell entregará nuevas aventuras de su teniente Haydn. De momento, nos deja un buen repertorio de acción: "Apresamientos de barcos mercantes, un capitán cruel y despiadado que deja al de la Bounty a la altura de un niño de primera comunión, combates en una rada enemiga defendida con potente artillería de costa que rara vez atina, por cierto; motines en grado de tentativa...". Los amantes del género no se aburrirán. Así y todo, Justivir objeta que "todo le salga tan bien a los protagonistas". En fin, una novela para disfrutar "una tarde de sábado, después de la siesta que sigue a LD Libros".

Que se repita, Justivir.

***

(19:48)

Mario y Carmen conversan con Arcadi Espada a propósito de El fin de los periódicos, un volumen de ensayos sobre las perspectivas (grises, tirando a negras) de la Prensa y del Periodismo de toda la vida.

***

(36:48)

Sección viajera del programa, de la mano de nuestra sherpa culta y cosmpolita, la gran Gina Montaner. Hoy nos lee a un auténtico raro entre los raros, al menos para el público hispano: de Pico Iyer, periodista y viajero, selecciona Clásicos tropicales. Ensayos en diferentes direcciones, "un cajón de sastre", anota Gina, con retratos de personajes y crónicas viajeras de aquí y de allá. Iyer es hijo de un brahmán de la India. Educado en Oxford y Harvard, colaboró con el Times londinense durante años y, en la actualidad, publica reportajes en The New York Times. Se trata de un novelista "muy interesante", nos asegura Gina. Llegados a este punto, el paralelismo con V. S. Naipaul emerge, inquietante. Bebe del maestro, dice Gina, "a la hora de posar su mirada de extranjero y de outsider en los lugares recónditos que visita, pero su perspectiva, a diferencia de la del novelista de Trinidad, no es la del ex vasallo que quiere ganarse un sitio en la colonia, sino la de quien está a gusto con su naturaleza foránea y desplazada". Qué buena pinta, señores.

***

(42:27)

Vistazo al escaparate librero sueco. Nuestro corresponsal, en esta ocasión, es Emilio Quintana, amigo de LD Libros en Facebook. (433 miembros, y subiendo...). Nos habla de Murakami y su De qué hablo cuando hablo de correr, memoria de su incursión en el atletismo (Murakami ha sido triatleta y maratoniano). Comenta, además, su descubrimiento de Rasmus Fleischer, historiador y ensayista, uno de los impulsores del Pirate Bureau, movimiento libertario por la abolición de los cánones por copyright en internet. Observa, por último, la eclosión de la novela negra en Suecia y apunta el éxito de Jens Lapidus, autor de Dinero fácil, quien ha estado recientemente en España, como invitado en el ciclo Getafe Negro.

***

(48:35)

Recordatorio de lo mucho que se aprecian comentarios, reseñas y demandas en esta santa casa:

91 409 05 03

hojadereclamaciones@esradio.fm

***

(50:41)

En la contraportada, comentamos el sarao de la presentación de La primera gran crisis financiera del siglo XXI, de Guillermo de la Dehesa. Cuatro ex ministros de Economía (Boyer, Solchaga, Solbes y Rato) lo bendijeron y se exhibieron. Vanidad y pelo negro.

***

(53:09)

Despedida y cierre. La cita es de Felipe Benítez-Reyes, y las citadas son las gafas:

Pensé en lo frágil que es el mundo. Un par de cristales lo deforman.

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899