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ETA asesina a dos guardias civiles, un empresario, un policía y una mujer

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El 16 de mayo 1980, un día después de haber acribillado a balazos a tres agentes de la Policía Nacional en un bar de San Sebastián, ETA comete dos atentados con una diferencia de poco más de una hora y que suman tres víctimas mortales más al historial de la banda asesina. En torno a las 20:30 horas asesinaba en Arrona (Guipúzcoa) a CEFERINO PEÑA ZUBÍA, propietario de un taller. Poco después, hacia las 21:45 horas, miembros de la banda asesina acribillaban a balazos a los guardias civiles FRANCISCO PUIG MESTRE y FRANCISCO RAMÓN RUIZ FERNÁNDEZ en Goizueta (Navarra).

En torno a las ocho y media de la tarde Ceferino Peña Zubía, propietario de un taller de carrocería, conversaba con un cliente al que atendía en la puerta del establecimiento. Tres individuos encapuchados, tras decirle al cliente que se apartase, le dispararon a bocajarro. Ceferino fue alcanzado por tres impactos de bala en la boca, el pecho y el vientre. La víctima cayó al suelo herido de muerte. Trasladado en un coche hasta el puesto de la Cruz Roja de Zumaya, sólo pudieron certificar su muerte. Los etarras huyeron en un Seat 1430 coupé, que había sido previamente robado en Zaráuz a punta de pistola.

Ceferino Peña fue asesinado por error, error que fue reconocido por ETA en un comunicado. La dirección de la banda terrorista había ordenado el asesinato de otro industrial de Arrona, pero los cinco etarras del grupo Andutz se equivocaron de objetivo y asesinaron a Ceferino. Previamente habían hecho un seguimiento de las costumbres y rutinas de la víctima.

En 1982 fueron condenados cuatro de los cinco integrantes del grupo que atentó contra Ceferino Peña. Como autor material fue condenado a 27 años de reclusión mayor Teodoro Izaguirre Iglesias; como autor por cooperación necesaria, fue condenado a 20 años Luis María Careaga Urquizo; en calidad de cómplice fue condenado a 12 años José Ramón Irusta Urain, y Juan Lucha García a 6 años como conspirador. Veinte años después, en octubre de 2000, fue condenado como autor material el etarra José Antonio Galarraga Arrona a 27 años de reclusión mayor.

Ceferino Peña Zubía, de 30 años, estaba casado y tenía una hija de tres años. Vecinos de Arrona comentaron que Ceferino Peña había residido toda su vida en Arrona y que, tanto él como su familia, eran muy queridos en el pueblo. No se le conocían ideas políticas definidas y no estaba afiliado a ninguna organización.

 

Apenas una hora después, cuatro etarras ametrallaron a los guardias civiles Francisco Puig Mestre y Francisco Ramón Ruiz Fernández en el Bar Huici de la localidad navarra de Goizueta. Los etarras entraron primero en el Bar Zabaleta y, al comprobar que los agentes no estaban ahí, entraron en el Huici.

Los guardias civiles de la casa cuartel de la localidad cenaban habitualmente en dicho bar y un vecino de Goizueta pasó la información a miembros del grupo Adarra de ETA, formado por vecinos de la localidad de Hernani (Guipúzcoa). Ese día, el informador de ETA comprobó previamente la posición exacta de los dos guardias civiles en el comedor. A continuación, dos etarras encapuchados entraron armados con pistolas y metralletas desde la cocina y les tirotearon a corta distancia. Otros dos terroristas se quedaron fuera vigilando. Segundos después los asesinos huyeron en una furgoneta DKW, tras amenazar de muerte a un vecino que trató de avisar de lo ocurrido en el cuartel de la Guardia Civil. En el lugar del atentado se recogieron numerosos casquillos de bala 9 milímetros parabellum.

Sobre las once de la noche el juez ordenó el levantamiento de los cadáveres que fueron trasladados a Pamplona, donde se instaló la capilla ardiente. Al día siguiente, 17 de mayo, se celebraron los funerales. Posteriormente, los restos mortales de los dos guardias civiles se trasladaron a sus localidades de origen.

El presidente del Parlamento Foral de Navarra, Víctor Manuel Arbeloa, hizo pública una nota en la que afirmaba que "no sólo condena el vil asesinato de dos guardias civiles en Goizueta sino que hace un llamamiento al pueblo de Navarra a oponerse por todos los medios democráticamente eficaces a la violencia armada que, en estos momentos delicadísimos de la institucionalización democrática y foral de navarra, es el mayor enemigo de nuestro pueblo".

En 1981 la Audiencia Nacional condenó a José María Aramburu Lete y Juan Miguel Apecechea Arocena a sendas penas de 25 años de reclusión mayor en concepto de cooperación para la realización del atentado. Posteriormente, en 1985, fue condenado como autor material Francisco Javier Lujambio Galdeano a dos penas de 27 años de reclusión mayor.

Francisco Puig Mestre era natural de Mas de la Mariana, en el término de Ares del Maestre (Castellón). Tenía 31 años y estaba soltero. Llevaba más de un año destinado en Goizueta, pero pensaba regresar a su ciudad natal en el mes de junio. Su asesinato lo impidió.

 

 

Francisco Ramón Ruiz Fernández, de 26 años, era de Arjona (Jaén). Estaba casado y tenía dos hijos, una niña pequeña y un niño que acababa de nacer. Su mujer, Rosario Escalante, se había desplazado a Málaga poco antes del atentado para dar a luz. El bebé nació quince días antes del asesinato. Francisco era el comandante del puesto de la Guardia Civil de la localidad de Goizueta, y había estado destinado en Valencia antes de ascender.

 

En torno a las 14:30 horas del 16 de mayo de 1985, el cabo primero de la Policía Nacional LUIS NAVARRO IZQUIERDO resultó muerto y otros diez agentes heridos, al hacer explosión un coche bomba que ETA había estacionado en una calle de la localidad vizcaína de Basauri.

La explosión, provocada por control remoto al paso de las dos furgonetas de la Policía Nacional, pudo haber causado una matanza, ya que en las inmediaciones del lugar está ubicado un instituto de enseñanza.

El atentado se produjo cuando dos furgonetas de la Compañía de Reserva de Valladolid circulaban por la carretera nacional Bilbao-San Sebastián con destino al acuartelamiento de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Basauri, donde iban a relevar a sus compañeros. Cuando el convoy se detuvo en el semáforo de la calle Urbi, junto a la gasolinera Camarero, la banda terrorista hizo explotar el coche-bomba, un Renault 9 de color gris metalizado cargado con 20 kilos de Goma 2 y 10 más de tornillería gruesa. Los terroristas habían rellenado la bomba con tuercas y balas del calibre 9 milimetros para que actuasen como metralla y aumentase su poder letal. Una de las dos dotaciones resultó alcanzada de lleno, mientras que la otra sufrió los impactos de la explosión en su lado derecho.

Como consecuencia de la fuerte explosión, diez policías nacionales resultaron heridos de gravedad y fueron trasladados en ambulancias de la Cruz Roja y la Asociación de Ayuda en Carretera al Hospital Civil de Basurto, a la Clínica Virgen Blanca y al Hospital de Galdácano. Además de los policías nacionales, otras tres personas sufrieron lesiones leves por la onda expansiva y fueron atendidas por los servicios de la Cruz Roja en el lugar de los hechos. Ocho de los policías heridos fueron ingresados en el Hospital Civil de Basurto. El cabo primero Luis Navarro Izquierdo, trasladado al mismo hospital, falleció cuando iba a ser intervenido poco después de ingresar.

En el mismo centro fueron asistidos Agustín Sánchez Hernández, que presentaba graves lesiones en un ojo; José Pérez Pacheco, que sufría pérdida de masa encefálica; el sargento Bernabé Andrés González, con conmoción cerebral; y Gaspar García, cuyo pronóstico era grave. El policía Santiago Fernández Ramos, así como Orestes Gómez Frutos y Balbino Fernández Iglesias, fueron dados de alta al cabo de unas horas. Otros dos policías, el cabo primero Antonio Pascual y José Antonio Hernández fueron atendidos en la Clínica Virgen Blanca de Bilbao, en donde se les diagnosticó heridas de carácter reservado.

El funeral por el cabo primero Luis Navarro Izquierdo tuvo lugar al día siguiente a la una de la tarde en la parroquia Nuestra Señora de las Nieves, de Basauri. Al mismo asistieron los responsables de Interior del Gobierno central, José Barrionuevo, y autonómico, Luis María Retolaza. Esa misma tarde fue trasladado a Ampudia, donde residía su familia.

En 1994 la Audiencia nacional condenó al etarra José Félix Zabarte Jainaga a un total de 298 años de prisión por este atentado. En la misma sentencia se recogía que Zabarte Jainaga iba acompañado por Carmen Guisasola Solozábal y un tercer etarra sin identificar. Guisasola no pudo ser juzgada en esos momentos al negar Francia la extradición. Finalmente fue extraditada y juzgada en 2001 por atentados cometidos entre 1982 y 1989.

Luis Navarro Izquierdo, de 26 años, era natural de Ampudia (Palencia). Estudió la carrera de profesor de Educación General Básica en la Escuela de Magisterio de Palencia. Muy aficionado al atletismo, llegó a ser subcampeón de España en los cuatrocientos metros lisos el año que ganó Colomán Trabado. Estaba casado con María Luisa Marcos, embarazada de un mes. Luis pertenecía a la Segunda Compañía de la Reserva General que había llegado al País Vasco días antes del atentado para reforzar a la plantilla policial de Vizcaya.

En torno a las 5:30 horas del 16 de mayo de 1987, CARMEN PASCUAL CARRILLO, ama de casa de 79 años de edad, fallecía a causa de la explosión de un coche-bomba situado en las inmediaciones de la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid.

El vehículo utilizado como coche bomba fue aparcado en la calle del General Ibáñez de Ibero, a unos diez metros de la Dirección General de la Guardia Civil. Las ventanas del edificio se vieron seriamente afectadas, fundamentalmente las de los dormitorios de los guardias jóvenes. La onda expansiva del coche-bomba afectó además a otros cinco vehículos, así como a gran cantidad de cristaleras y ventanales de los edificios próximos. El coche estaba cargado con 15 kilos de amonal y 2 kilos de Goma 2, instalados en el maletero en dos ollas a presión.

Carmen Pascual volvía con varios familiares de celebrar las bodas de plata de un sobrino. Viajaba en el asiento delantero derecho del automóvil y falleció prácticamente en el acto a causa de la onda expansiva y de los cristales rotos del propio vehículo. Los otros tres ocupantes del vehículo también resultaron gravemente heridos: Luis María Villarroso Bassadone, sobrino de Carmen, que era el conductor del vehículo; su esposa, María del Carmen Fernández Fernández; y María de los Ángeles Ibáñez Pascual, hija de Carmen, que necesitó 137 días de asistencia sanitaria y perdió la visión total de un ojo. Además, resultaron heridos dos transeúntes: Florencio Arce Pardo y Carlos Marcos Sáez.

Ese mismo día, y en muy breve espacio de tiempo, el grupo Argala de ETA, liderado por Henri Parot, atentó también contra el Cuartel General del Aire, en la plaza de la Moncloa, y contra el Cuartel General de la Armada, en la plaza de Cibeles. En estos dos atentados no hubo que lamentar víctimas mortales, pero sí resultaron heridas siete personas.

En 1994 la Audiencia Nacional condenó al etarra francés Henri Parot a una pena total de 121 años de cárcel por este atentado. En 2000, tras ser extraditado por Francia, fue condenado Francisco Múgica Garmendia a 27 años por el asesinato de Carmen. A la misma condena fue sentenciado en 2002 Santiago Arrospide Sarasola, alias Santi Potros, que fue quien planificó el atentado.

Carmen Pascual Carrillo tenía 79 años y estaba viuda. Vivía con su hija María de los Ángeles, herida grave en el mismo atentado, en un piso en Madrid, muy cerca de donde fue asesinada.

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