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El asesinato de tres policías rebela a las mujeres murcianas

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Un día después del asesinato de Adolfo Mariñas Vence en Tolosa, el 7 de abril de 1979 la banda terrorista ETA vuelve a asesinar, esta vez en San Sebastián, a los policías GINÉS PUJANTE GARCÍA, MIGUEL ORENES GUILLAMONT y JUAN BAUTISTA PERALTA MONTOYA.

Ginés, Miguel y Juan estaban destinados en la Compañía de Reserva General de la Policía Nacional con base en Murcia. Habían llegado el viernes anterior a San Sebastián y, aquella tarde, salieron a dar un paseo vestidos de paisano. Cuando regresaban al cuartel de Loyola fueron ametrallados por varios terroristas desde un taxi robado. Dos fallecieron en el acto. El tercero llegó todavía con vida al Hospital Militar, pero murió al poco de ingresar.

Eran aproximadamente las 23:15 horas, y los tres policías estaban muy cerca del cuartel, en la calle Sierra de Aralar, junto al río Urumea y el Bar Americano. Los etarras efectuaron tres o cuatro ráfagas de ametralladora y después los remataron en el suelo. En el lugar de los hechos se recogieron numerosos casquillos 9 milímetros parabellun y uno de Cetme. El taxi, robado a punta de pistola pocas horas antes en la estación de ferrocarril de Amara, apareció en torno a las 6:30 horas en Astigarraga.

Tras una ceremonia religiosa en el Hospital Militar de San Sebastián, los féretros con los cuerpos de los agentes fueron trasladados por vía aérea a San Javier (Murcia) para que fueran enterrados en sus respectivas localidades de origen.

ETA militar reivindicó dos días después, el lunes 9 de abril, las muertes de los tres policías y la del propietario de la cafetería El Mohicano de Pamplona, Pedro Fernández Serrano.

Los tres policías fueron enterrados ese lunes 9 de abril en medio de gritos de "los vascos no os quieren, nosotros sí" y "Gobierno asesino". Ese mismo día, un grupo de mujeres y madres de policías destinados en el País Vasco se manifestó pidiendo la salida de sus familiares de vascongadas, y aseguraron estar dispuestas a encerrarse en la Iglesia del Carmen de la capital murciana si el Gobierno no aceptaba su petición.

A las cuatro de la tarde del día 11 de abril se produjo una nueva manifestación delante de la comisaría de policía de Murcia, protagonizada también por mujeres y madres de policías nacionales destinados en el País Vasco. Las manifestantes no sólo solicitaban que los policías murcianos fuesen destinados a otro lugar, sino que exigían que los dieciocho agentes que acompañaron el domingo anterior los cadáveres de Ginés, Miguel y Juan no volviesen al País Vasco. Para impedirlo, unas doscientas mujeres pincharon las ruedas de los vehículos policiales para que no pudiesen regresar al País Vasco. Las mujeres portaban pancartas en las que se podía leer "No queremos más medallas".

Ginés Pujante García tenía 41 años y era sargento de la Policía Nacional. Natural de San Ginés (Murcia), estaba casado y tenía dos hijos.







Miguel Orenes Guillamont tenía 29 años. Era cabo de la Policía Nacional. Casado y con un hijo, era natural de Rincón de Seca (Murcia), donde fue enterrado.





 

Juan Bautista Peralta Montoya, natural de Murcia, tenía 30 años. Era cabo de la Policía Nacional. Estaba casado y tenía dos hijos.

 

 

 

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