En este mundo occidental carcomido hasta las entrañas por un cáncer interno llamado ONU, en este teóricamente mundo libre tan teórico como la perfección de la democracia, en definitiva, en este nuestro mundo ¯nos guste o no su evolución¯ de nuevo nos situamos a remolque de los herederos del colectivismo y de la planificación central. Estos “pobrecitos” huérfanos, sin una tutela clara, vagaron durante años compungidos y desorientados por el hundimiento de su barco nodriza, pero se recuperaron, como nos demostró Revel en “La gran mascarada”, y de nuevo pretenden coger el timón y marcar el rumbo del mundo, máxime en estos momentos de zozobra. Para asegurarse de que seguimos su camino nos han colocado dos peligrosos acompañantes: el relativismo cultural y el estatalismo económico. Relanzado este último por la crisis económica actual e incluso antes por un ecologismo politizado y radicalizado que es su cómplice, su estímulo y su excusa. Y todo ello aderezado, por supuesto, con un control a nivel mundial de los medios de comunicación y de las universidades que resulta sobrecogedor.
No es objeto de análisis en este artículo el citado relativismo cultural, auténtico caballo de Troya introducido en nuestras sociedades, centrándose exclusivamente en el creciente estatalismoo neosocialismo. Ya lo detectábamos claramente en la explotación de las apocalípticas y falsas predicciones sobre el cambio climático con medidas que pretenden obligar a cumplir a todos los países, desde Kyoto hasta las más recientes, medidas que suponen una auténtica planificación mundial de la economía. Y actualmente vemos este estatalismo a nuestro alrededor engordando y fortaleciéndose con la carroña que ocasiona la crisis económica.
Disfrutan los defensores del intervencionismo y del control estatal puesto que imponen sus “soluciones” para “salvarnos” y ante semejante demagogia hasta muchos de los que defendían el libre mercado las aplauden, al grito de ¡sehundeelsistema-hayqueintervenir! Repentinamente la gran solución a la crisis que han descubierto los países más prósperos del mundo es la intervención total o nacionalización. ¿Habría sospechado alguien hace uno o dos años que pudieran nacionalizarse empresas de las magnitudes que estamos viendo en nuestro suntuoso primer mundo? Observábamos estas actitudes gubernamentales en el tercermundismo voluntario de algunos países de Hispanoamérica como Venezuela o Bolivia con lástima y compasión por los inocentes ciudadanos. Las criticábamos con dureza y por supuesto con argumentos que sólo pueden desconocer o desoír los dirigentes malintencionados. Pero verlo en Estados Unidos o en Gran Bretaña, en Bélgica o en Alemania es bastante sorprendente e impactante. Tanto que ahora los groguis, los que deambulemos aturdidos ante lo que se nos viene encima, podemos ser los defensores de la libertad. Agradezcámoselo a esos dirigentes políticos cortoplacistas y faltos de ideas. Ni en nuestras peores pesadillas podríamos haber previsto que se reaccionara a la actual crisis económica de la manera en que se ha hecho. La peor posible, pagando todos los ciudadanos los errores de unos pocos. Y además debemos estar agradecidos pues, como siempre, lo hacen “por nuestro bien” ¯eso nunca cambia en el socialismo mesiánico.
Pero fíjense en un pequeño detalle, como se puede observar y ya he apuntado en los anteriores párrafos, no sólo los socialistas ¯en el sentido más amplio de la palabra¯ sino que también los conservadores han apoyado estas medidas. A pesar de que la gran mayoría de conservadores de todo el mundo se reconocen ya como liberales ¯en cuanto a economía se refiere¯ está claro que en este momento ha pesado más la naturaleza irracional de su conservadurismo que se opone a todo cambio súbito, que teme lo desconocido, esa mentalidad que sólo siente tranquilidad y sosiego si hay alguien que por encima de todos controla que los cambios se lleven a cabo ordenadamente. Saben perfectamente que el mercado es más sabio que los dirigentes políticos pero no pueden evitar apoyar este dirigismo que estamos viendo actualmente. Algún día estos conservadores (muchos ya lo han hecho) se darán cuenta de que si el libre mercado es lo que produce el mayor bienestar para los ciudadanos, será siempre preferible a la intervención, al igual que la democracia es mejor que cualquier otro sistema de gobierno conocido, aunque no sea perfecta. Además estos defensores del libre mercado a tiempo parcial no deberían olvidar que su enemigo está siempre al acecho y que, al igual que las bestias, ataca cuando ve débil e indefensa a su presa. Y la causa de la libertad ¯no sólo económica sino también política¯ está ahora muy débil, en uno de sus peores momentos de las últimas décadas. Porque libertad sólo hay una. Y no se puede dividir, como no se puede dividir la Verdad de Parménides. La libertad política es inseparable de la libertad económica. ¿O qué se pensaban? Si están manejados los recursos por el estado arbitrariamente ¿quién nos asegura que no los utilizarán para forzar nuestra voluntad, para violentar nuestras libertades? ¿Quién nos garantiza que no recorreremos el tortuoso camino de servidumbre descrito por Hayek?
El mercado debe permitir enriquecerse si se hacen bien las cosas al igual que debe permitir arruinarse si se hacen rematadamente mal. Los organismos económicos internacionales llevados por su propio interés y por el de los gobiernos que tienen detrás no han querido resolver a lo largo de las últimas décadas loserrores de regulación del sistema, no se han atrevido a enfrentarse a los problemas ¯ese conservadurismo del que les hablaba, madrecita madrecita que me quede como estoy¯ por lo que en lugar de intentar solucionarlos tomando medidas drásticas profundizaron en los errores inyectando dinero artificialmente, una vez tras otra, creando para los ciudadanos un aparente presente de riqueza y prosperidad, trasladando la crisis hacia un futuro mucho más negro pero que en todo caso le tocaría lidiar a otros…En definitiva no han dejado que el mercado purgara sus errores y excesos, la mayoría causados por las instituciones públicas, yesa crisis futura ya está aquí. Es el triste presente.
Llegados a este punto, con una crisis financiera mundial en su apogeo, los organismos internacionales han recomendado a los países que intervengan para evitar, según dicen, la muerte del enfermo, el sistema. Muchos países ya lo han hecho, algunos gobernantes a regañadientes y otros felices como nuestro risueño iluminado que está encantado de poder manejar discrecionalmente al menos el quince por ciento del PIB. A Zapatero no le importa lo que opinemos los paganinis y por el momento no nos deja otra opción que aceptar los hechos consumados de las intervenciones masivas y que continuemos “disfrutando” del espectáculo.
El siguiente paso que se va a producir es una reunión para, según dicen, “refundar el capitalismo”. Es lo que se pretende hacer en la próxima cumbre internacional de Washington, el 15 de noviembre. ¡Ay! Me temo lo peor. No cabe duda de que el Capitalismo es el único sistema que ha hecho progresar a la humanidad y ha reducido la pobreza. Sin embargo, como a la Libertad, es necesario defenderlo cada día. En lugar de eso lo que han hecho las autoridades ¯con sus actitudes simplistas y demagógicas¯ es que aumenten los que creen en “las bondades de la intervención estatal que nos salva del capitalismo salvaje” poniéndole en bandeja la victoria ideológica a sus enemigos. Que los tiene, y muchos, y poderosos. Y nos ponen en dificultades a sus defensores... en realidad a todos los ciudadanos, sean conscientes o no de ello.
Pero el espectáculo continúa. Vemos a Zapatero (tras dos tardes de clases de economía extraordinarias) deseando entrar en el selecto grupo de los elegidos para decidir el nuevo rumbo de la economía mundial. Zapatero al parecer tiene mucho que decir en la refundación del capitalismo. Pepiño, su escudero, o Blanquito que parece que le gusta más, ha aclarado que van a señalar el camino correcto a los “causantes” del estropicio económico… ¡Qué poderío! ¡Qué grandes estadistas! Votémosles para el próximo Nobel de economía.
Ahora en serio. Nos toca esperar las múltiples posibilidades que se abren una vez “salvado” o rematado el sistema: una de ellas es la que defienden los partidarios de la socialdemocracia metomentodo e intervencionista, sistema económico fracasado pero al que no le faltan seguidores, ¿de qué iban a vivir si no? En este grupo también están agazapados los amigos de ZP ¯los del ¡socialismo o muerte!¯y algunosderechistas acomplejados o demasiado conservadores. Otra posibilidad es implantar de nuevo la libertad de mercado pero esta vez sin el lastre que se arrastra desde Roosevelt y el New Deal y que sólo mitigó ligeramente la política liberal de Ronald Reagan. Espero, muchos lo esperamos, que se imponga la Libertad en lugar de la tutela de Papá Estado pero mucho me temo que no podemos ser optimistas después de oír las últimas declaraciones de un desconocido Sarkozy: “se ha acabado la dictadura del mercado”. ¿De qué dictadura está hablando? ¿Se ha vuelto loco? En fin, esperemos y veamos si la locura es contagiosa.
Otra estampa de la vida en Euskadi (solución de la adivinanza)
Los fragmentos de la “adivinanza” planteada en el artículo anterior corresponden a “Historia de un Alemán. Memorias 1914-1933”. Los fragmentos de la “adivinanza” planteada en el artículo anterior corresponden a “Historia de un Alemán. Memorias 1914-1933”. Leyendo este libro autobiográfico de Sebastian Haffner se queda uno impresionado con las descripciones de la sociedad alemana ¯previa a la llegada del nazismo y durante sus comienzos¯ que nos legó su autor. Y utilizo “legar” porque no sólo nos transmitió sus ideas sino que también nos lo dejó en “testamento” ya que el libro escrito en 1939 no fue publicado hasta después de su muerte en 1999, cincuenta años más tarde. Detalles aparte, uno de los motivos de la gran impresión que causa en los lectores, sobre todo en los que vivimos en el País Vasco, es que vemos muchas similitudes entre la sociedad alemana pre-nazi y la sociedad vasca de finales del siglo XX y principios del XXI. Lo triste de esta adivinanza que les he planteado ¯hayan acertado o no¯ es que sea posible el intercambio de situaciones. Y lo es en muchos casos, más de los que nos gustaría.
Podría en este artículo ¯una vez más¯ establecer paralelismos entre las dos sociedades citadas, o hablarles de la sensación que tiene un ciudadano que se manifiesta contra la ETA en el País Vasco mientras la gente está sentada a su alrededor en las terrazas o tomando el sol ¯como si no fuera con ellos¯ mirándole como a un bicho raro que les provoca crispación y altera su “paz” y su “tranquilidad”. Pero en este caso voy a relatarles algo más trivial ¯una anécdota sin importancia por lo que tiene de habitual pero importante por el mismo motivo¯ que me sucedió con un amigo de Bilbao.
Este amigo es militar.
Curiosamente al decir que es militar tengo una extraña sensación, como si fuera un amigo judío en los tiempos que nos describe Haffner en su gran libro. Este amigo me confió que había conocido a una chica (candidata a novia) con la que llevaba saliendo unos dos meses. Hablando, hablando, me dijo que era de Hernani.
¯¿De Hernani, Guipúzcoa? Le dije sorprendido.
¯Si de ahí. ¿Por qué lo dices? ¿Por qué pones esa cara?
¯No… por nada. ¿Sabe que eres militar?
¯No, todavía no se lo he dicho.
¯Bueno… ya me contarás cuando se lo digas. Es que… creo que es un pueblo muy “batasuno”. Pero bueno, eso no quiere decir nada. Ella no tiene por qué serlo. Pero da la casualidad de que Hernani es uno de los primeros pueblos del País Vasco que conocí, en el año 1991, y todavía recuerdo lo que me impactó ver cuadros con la foto de etarras y su “historia” colgados por las paredes de todo el casco viejo.
Dejamos la conversación y me fui pensando. ¿Tendrá suerte mi amigo o estará esa chica inoculada por el virus del nacionalismo? Si no lo está ¿será capaz de superar los tabúes de la sociedad cerrada en la que vive?, ¿”podrá” continuar esa chica la relación sin plantearse abandonar su pueblo? Desde el primer momento di por hecho que si era nacionalista le dejaría, aunque también cabía la posibilidad de que comenzara una lucha en su interior en la que se impusiera el razonamiento y la mesura en lugar de la exaltación. Llegué a casa, me puse a escribir un artículo sobre el tema y acabé dándole vueltas a la cita de Ortega:
Yo soy yo y mi circunstancia, si no la salvo a ella no me salvo yo
Algunos han querido interpretar, interesadamente, este pensamiento de forma similar a como utilizan la cita de Rousseau “el hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad quien lo corrompe” para justificar cualquier atropello del sentido común echándole la culpa a los demás, a la sociedad. En ello se basa la reinserción “obligatoria” del código penal español, pues un condenado a 3000 años como el terrorista De Juana no llega a cumplir 20, gracias a que “la culpa no es suya sino de la sociedad”, y como además el Estado es infalible y ha decidido que la cárcel tienecomo fin primordial la reeducación y la reinserción social, pues dicho y hecho, ahí nos devuelven al angelito reeducado, reinsertado y rehabilitado, no hay más que verlo…
Pero ¯recupero el hilo¯ no era precisamente la idea rousseauniana lo que quería transmitir Ortega cuando hablaba de la circunstancia. Ésta para Ortega no equivale a las circunstancias que nos rodean, la sociedad, sino algo más profundo, por eso no habla de “las circunstancias” sino de “mi circunstancia”. Cada uno está formado por sí mismo y por la realidad circundante que forma la otra mitad de su persona, y en esos dos ámbitos tiene que actuar, decidir…, tanto en lo social ¯que es lo que uno se encuentra irremediablemente a su alrededor¯ como en lo físico y mental ¯que también en parte le es dado, ya sea el cuerpo, las habilidades, la inteligencia, y que también pueden favorecer u obstaculizar su progreso del mismo modo que las cosas mundanas¯.En “La Rebelión de las Masas” Ortega nos aporta algo de luz: “…es falso decir que en la vida 'deciden las circunstancias'. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter”. Parece que empezamos a perfilar la manera de “salvar” nuestra circunstancia, de hecho, vivir verdaderamente, consiste en eso. Salvar la circunstancia de cada uno por lo tanto sería no sólo salvarse de lo que le rodea sino salvarse uno mismo.
Somos, en definitiva, los protagonistas de “nuestra película” ¯nuestra vida¯. Pero no es nada fácil el trabajo de actor principal. Muchos a mitad del rodaje se convierten en actores secundarios, incluso en extras sin papel alguno que pasan por la película ¯como por la vida¯ sin decir esta boca es mía, completamente mimetizados con el decorado. Decía Ortega: “¿Puede hoy un hombre de veinte años formarse un proyecto de vida que tenga figura individual y que por lo tanto necesitaría realizarse mediante sus iniciativas independientes, mediante sus esfuerzos particulares? Al intentar el despliegue de esta imagen en su fantasía ¿no notará que es, si no imposible, casi improbable, porque no hay a su disposición espacio en que poder arrojarla y en que poder moverse según su propio dictamen?... El desánimo le llevará, con la facilidad de adaptación propia de su edad, a renunciar no sólo a todo acto, sino hasta a todo deseo personal, y buscará para sí una vida estándar, compuesta de desiderata comunes a todos,...”
Acertó Ortega en este último mensaje pesimista-realista. Pasado un tiempo, le pregunté a mi amigo por su relación con la hernaniarra. Me confesó que cuando le dijo que era militar le dejó. No quiso entrar en los pormenores, por lo que me faltan datos para hacer un análisis más detallado. Pero su decisión de romper, por esa razón, una relación con una persona que le gustaba y con la que se encontraba a gusto, puede ser causada por dos motivos diferentes. En primer lugar podría ser que sus odios y sus prejuicios le impidan continuar la relación, por lo que sería muy coherente lo que ha hecho, tanto como repugnantes las ideas que los causan. El segundo motivo podría ser que el miedo a enfrentarse a la sociedad tribal en la que vive, donde sabe perfectamente que no estaría bien visto su novio, le lleve a desistir antes de que la relación se consolide, no teniendo ella particularmente ningún problema con el asunto.
El primer caso está relacionado con una enfermedad que padece gran parte de la sociedad vasca, enfermedad que también se encuentra en otras regiones de España y que está contagiando peligrosamente a zonas de nuestro país que nunca la padecieron. Se llama nacionalismo como todo el mundo sabe.
El miedo a enfrentarse a la sociedad, citado en el segundo caso, es causado por la falta de valentía y de dignidad personal, por la pereza que produce el salirse de lo consuetudinario, por la comodidad de dejarse llevar arropado por el grupo, por la abundancia de indolencia y la ausencia de sana rebeldía. En resumen tenemos en este supuesto ante nosotros a una chica ¯y traslado todas las características que le he adjudicado a ella, a la mayoría de los ciudadanos que viven en el País Vasco¯, que tiene el perfil del antihéroe, por contraposición al héroe definido por Ortega: “Existen hombres decididos a no contentarse con la realidad. Aspiran los tales que las cosas lleven un curso distinto: se niegan a repetir los gestos que la costumbre, la tradición, y en resumen, los instintos biológicos les fuerzan a hacer. A estos hombres los llamamos héroes. Porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo. Si nos resistimos a que la herencia, a que lo circunstante nos impongan unas acciones determinadas, es que buscamos asentar en nosotros, y sólo en nosotros, el origen de nuestros actos. Cuando el héroe quiere, no son los antepasados en él o los usos del presente quienes quieren, sino él mismo. Y este querer ser él mismo es la heroicidad. No creo que exista especie de originalidad más profunda que esta originalidad 'práctica', activa del héroe. Su vida es una perpetua resistencia a lo habitual y consueto.”
Pero ya saben ¯y si no, se lo cuento yo¯ que en el País Vasco la valentía y la dignidad no abundan, mucho menos la heroicidad. Parecen reservadas exclusivamente para las víctimas del terrorismo y unas pocas de personas más que tristemente son la excepción en esta sociedad cobarde en la que vivimos. Los demás se refugian en el no pasa nada…
A continuación pueden leer fragmentos de un libro ¯de momento les oculto cual¯ en el que se han modificado las palabras-clave necesarias para identificar A continuación pueden leer fragmentos de un libro ¯de momento les oculto cual¯ en el que se han modificado las palabras-clave necesarias para identificar de qué lugar trata. Les ofrezco dos opciones del mismo texto, una de ellas falsa y les propongo que adivinen cual de las dos es la versión original, tienen el cincuenta por ciento de posibilidades de acertar. Diré la solución ¯libro y autor, amén de algunos comentarios¯ en el siguiente artículo. Pueden enviar la respuesta a través de los comentarios.
SOLUCIÓN A
“Casi todos mis lectores conocerán de antaño a algún que otro vasco, y la mayoría pensará que estos conocidos vascos son gente normal, amable y civilizada, unas personas como cualquier otra, a excepción de las peculiaridades nacionales que todos tenemos. Al oír el tono de los discursos que hoy día resuenan desde el País Vasco (y percibir el aroma de los acontecimientos que allí suceden), casi todos pensarán en sus conocidos y se preguntarán estupefactos: ¿Y qué pasa con ellos? ¿De veras forman parte de esa casa de locos? ¿Es que no se dan cuenta de lo que les está ocurriendo ni de lo que se está perpetrando en su nombre? ¿Acaso lo aprueban? ¿Qué tipo de personas son? ¿Qué debemos pensar de ellos?
En efecto, tras esta falta de explicaciones se esconden experiencias y procesos emocionales insólitos sumamente extraños y reveladores, cuyas consecuencias históricas son aún impredecibles. Yo me ocupo de ello. Y no es posible acercarse a estos procesos sin seguirlos hasta el lugar donde se desarrollan: en la vida privada, en los sentimientos y las ideas propias de cada vasco. Es ahí donde se producen, tanto más cuanto que, desde hace ya tiempo, una vez despejado el campo de la política, el Estado voraz y conquistador ha ido avanzando hasta penetrar en el que fuera el ámbito privado, del que también está tratando de expulsar a su enemigo, al hombre obstinado, para después someterlo, es ahí, en la máxima intimidad, donde hoy está teniendo lugar en el País Vasco el combate que buscan en vano quienes quieren poner su mira en el terreno político. Lo que uno come y bebe, la persona a la que uno ama, las aficiones a las que dedica su tiempo libre, la gente con la que trata, si sonríe o tiene un aspecto siniestro, lo que lee y los cuadros que cuelga en la pared… en eso consiste la lucha política en el País Vasco.
[…]
No, eso de replegarse en la vida privada no funcionó en absoluto. Daba igual dónde intentara aislarse uno, pues en todas partes volvía a encontrarse con aquello de lo que pretendía huir.
Me di cuenta de que la revolución vasca había suprimido la antigua división entre política y vida privada, y de que era imposible tomársela como un simple “acontecimiento político”. La revolución no sólo se produjo en la esfera política, sino también en cada vida privada, actuando como un gas tóxico que penetra a través de todas las paredes. Si de verdad se quería escapar a sus efectos, sólo había una solución posible: el distanciamiento físico, la emigración, despedirse del país al que uno pertenece por nacimiento.
[…]
Mientras la caída en el fango tenía lugar ante mis ojos acompañada de un júbilo patriótico y de alaridos de triunfo “nacionalista”, yo ya había manifestado mediante varios ataques de ira mi intención de emigrar, de no querer tener nada que ver con “este país”; prefería abrir un estanco en Cuenca antes que ser Diputado en el Parlamento Vasco. Pero aquello habían sido ataques tras los cuales había poca reflexión y poca realidad. Otra cosa muy distinta era proponerse en serio y de una vez por todas abandonar mi país entonces, en mitad del frío estremecedor y vacuo de aquellos meses de despedida.
El caso es que yo en modo alguno me consideraba nacionalista. El nacionalismo de club deportivo que imperó durante la Transición y que hoy alimenta el espíritu de los nacionalistas, la alegría ávida e infantil que supone el hecho de ver el propio país representado en el mapa como una mancha cada vez más y más grande, la sensación de triunfo por las “victorias” conseguidas, el placer ante la humillación y el sometimiento ajenos, el gozoso paladeo del temor que uno inspira, el autobombo nacional al estilo de los “bertsolaris”, la manipulación onanista en torno al pensamiento “vasco“, al sentimiento “vasco”, a la lealtad “vasca”, al hombre “vasco”, “¡sé vasco!”… hacía tiempo que todo eso me parecía simplemente asqueroso y repugnante, no había nada a lo que me viese obligado a renunciar.
[…]
El sometimiento voluntario a éste proceso de desvinculación íntima del propio país es un acto de radicalismo bíblico: “Si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo”. Muchísimos de los que estuvieron tan a punto como yo de hacerlo no fueron capaces de llevarlo a término y, desde entonces, su emoción y su razón van por ahí a trancas y barrancas, sin posibilidad de avanzar, estremeciéndose ante los crímenes cometidos en su nombre, siendo más bien incapaces de rechazar abiertamente esta responsabilidad y viéndose atrapados en una red de conflictos sin solución aparente: ¿acaso no deben sacrificarse por su país y por una visión más correcta de las cosas, por la moral, por la dignidad humana, y por su conciencia?, ¿es que eso que ellos denominan “el imparable ascenso de Euskalherría ” no demuestra que merece la pena sacrificarse y que las cuentas resultarán bien?
[…]
Pues, -y esto fue lo que finalmente hizo de mi despedida algo casi inevitable- el País Vasco dejó de ser el País Vasco. Los propios nacionalistas lo habían destruido.”
SOLUCIÓN B
“Casi todos mis lectores conocerán de antaño a algún que otro alemán, y la mayoría pensará que estos conocidos alemanes son gente normal, amable y civilizada, unas personas como cualquier otra, a excepción de las peculiaridades nacionales que todos tenemos. Al oír el tono de los discursos que hoy día resuenan desde Alemania (y percibir el aroma de los acontecimientos que allí suceden), casi todos pensarán en sus conocidos y se preguntarán estupefactos: ¿Y qué pasa con ellos? ¿De veras forman parte de esa casa de locos? ¿Es que no se dan cuenta de lo que les está ocurriendo ni de lo que se está perpetrando en su nombre? ¿Acaso lo aprueban? ¿Qué tipo de personas son? ¿Qué debemos pensar de ellos?
En efecto, tras esta falta de explicaciones se esconden experiencias y procesos emocionales insólitos sumamente extraños y reveladores, cuyas consecuencias históricas son aún impredecibles. Yo me ocupo de ello. Y no es posible acercarse a estos procesos sin seguirlos hasta el lugar donde se desarrollan: en la vida privada, en los sentimientos y las ideas propias de cada alemán. Es ahí donde se producen, tanto más cuanto que, desde hace ya tiempo, una vez despejado el campo de la política, el Estado voraz y conquistador ha ido avanzando hasta penetrar en el que fuera el ámbito privado, del que también está tratando de expulsar a su enemigo, al hombre obstinado, para después someterlo, es ahí, en la máxima intimidad, donde hoy está teniendo lugar en Alemania el combate que buscan en vano quienes quieren poner su mira en el terreno político. Lo que uno come y bebe, la persona a la que uno ama, las aficiones a las que dedica su tiempo libre, la gente con la que trata, si sonríe o tiene un aspecto siniestro, lo que lee y los cuadros que cuelga en la pared… en eso consiste la lucha política en Alemania.
[…]
No, eso de replegarse en la vida privada no funcionó en absoluto. Daba igual dónde intentara aislarse uno, pues en todas partes volvía a encontrarse con aquello de lo que pretendía huir.
Me di cuenta de que la revolución nazi había suprimido la antigua división entre política y vida privada, y de que era imposible tomársela como un simple “acontecimiento político”. La revolución no sólo se produjo en la esfera política, sino también en cada vida privada, actuando como un gas tóxico que penetra a través de todas las paredes. Si de verdad se quería escapar a sus efectos, sólo había una solución posible: el distanciamiento físico, la emigración, despedirse del país al que uno pertenece por nacimiento
[…]
Mientras la caída en el fango tenía lugar ante mis ojos acompañada de un júbilo patriótico y de alaridos de triunfo “nacionalista”, yo ya había manifestado mediante varios ataques de ira mi intención de emigrar, de no querer tener nada que ver con “este país”; prefería abrir un estanco en Chicago antes que ser Secretario de Estado en Alemania. Pero aquello habían sido ataques tras los cuales había poca reflexión y poca realidad. Otra cosa muy distinta era proponerse en serio y de una vez por todas abandonar mi país entonces, en mitad del frío estremecedor y vacuo de aquellos meses de despedida.
El caso es que yo en modo alguno me consideraba nacionalista. El nacionalismo de club deportivo que imperó durante la segunda guerra mundial y que hoy alimenta el espíritu de los nazis, la alegría ávida e infantil que supone el hecho de ver el propio país representado en el mapa como una mancha cada vez más y más grande, la sensación de triunfo por las “victorias” conseguidas, el placer ante la humillación y el sometimiento ajenos, el gozoso paladeo del temor que uno inspira, el autobombo nacional al estilo de los “maestros cantores”, la manipulación onanista en torno al pensamiento “alemán“, al sentimiento “alemán”, a la lealtad “alemana”, al hombre “alemán”, “¡sé alemán!”… hacía tiempo que todo eso me parecía simplemente asqueroso y repugnante, no había nada a lo que me viese obligado a renunciar
[…]
El sometimiento voluntario a éste proceso de desvinculación íntima del propio país es un acto de radicalismo bíblico: “Si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo”. Muchísimos de los que estuvieron tan a punto como yo de hacerlo no fueron capaces de llevarlo a término y, desde entonces, su emoción y su razón van por ahí a trancas y barrancas, sin posibilidad de avanzar, estremeciéndose ante los crímenes cometidos en su nombre, siendo más bien incapaces de rechazar abiertamente esta responsabilidad y viéndose atrapados en una red de conflictos sin solución aparente: ¿acaso no deben sacrificarse por su país y por una visión más correcta de las cosas, por la moral, por la dignidad humana, y por su conciencia?, ¿es que eso que ellos denominan “el imparable ascenso de Alemania” no demuestra que merece la pena sacrificarse y que las cuentas resultarán bien?
[…]
Pues, -y esto fue lo que finalmente hizo de mi despedida algo casi inevitable- Alemania dejó de ser Alemania. Los propios nacionalistas la habían destruido.”
Hagan juego señores… en dos días la solución. ¿Solución A o solución B? ¿Libro y autor?
George Orwell—en realidad Eric Arthur Blair— autor de grandes obras como “1984” y “Rebelión en la granja” era en los años 30 un convencido y activo militante de izquierdas. Tanto es así que cuando vino a España en plena guerra civil, para hacer un reportaje, se alistó en las milicias del POUM (Partido Obrero Unificado Marxista) luchando en el frente contra el Bando Nacional. Hasta ese momento todo era coherente con sus ideales y convicciones, luchaba contra el fascismo en el bando de la libertad, en el bando de la justicia social, en el bando que iba a liberar a los obreros del mundo de la opresión fascista.
Las incoherencias llegaron cuando fue herido y trasladado a retaguardia, donde tuvo que soportar una cruenta guerra civil interna del Frente Popular, en la que los catalanistas y los comunistas, usando métodos estalinistas, intentaban hacerse con el poder. El partido en que militaba, el POUM, fue ilegalizado por el gobierno republicano por lo que se vio forzado a huir o enfrentarse al encarcelamiento o a las purgas que acabaron con la vida de muchos de sus compañeros. Sobre esta época escribió su Homenaje a Cataluña (1938).
A partir de este momento la visión de Orwell comenzó a cambiar. Fue cuando dijo:
“Lo que vi en España, y lo que conocí después del funcionamiento interno de los partidos de izquierda, me ha provocado un asco infinito de la política.”
En 1940 escribía:
“El nacionalismo es una forma de socialismo, pretende ser revolucionario, aplasta al propietario tan eficazmente como al proletario. Los dos regímenes, a partir de puntos de vista diametralmente opuestos, convergen rápidamente hacia un mismo sistema, una forma de colectivismo oligárquico.”
Desde el momento en que se dio cuenta de la crueldad e injusticia que tanto el socialismo real como el fascismo representaban se dedicó a combatirlos. Su incesante lucha contra el totalitarismo, nos ha dejado dos grandes obras: “Rebelión en la Granja” (1945) y “1984” publicada en 1949, un año antes de su muerte.
1984 1 sitúa su acción en un Estado totalitario. Como explica O´Brien, el astuto y misterioso miembro de la dirección del partido dominante, el poder es el valor absoluto y único: para conquistarlo no hay nada en el mundo que no deba ser sacrificado y, una vez alcanzado, nada queda de importante en la vida a no ser la voluntad de conservarlo a cualquier precio. La vigilancia despiadada de este Superestado ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone. Winston Smith, el protagonista, aparece inicialmente como símbolo de la rebelión contra este poder monstruoso, pero conforme el relato avanza está cada vez más cazado por este engranaje, omnipotente y cruel. Por su magnífico análisis del poder y de las relaciones y dependencias que crea en los individuos, 1984 es una de las novelas más inquietantes y atractivas del siglo pasado.
A continuación les propongo recordar la perturbadora descripción que Orwell hace del totalitarismo en esta gran novela, y aprovechar la ocasión para analizar someramente la enorme cantidad de paralelismos que encontramos con la España actual. Con ello no quiero decir que estemos en una situación semejante, ni mucho menos, pero sí que hay abundancia de tics totalitarios en las actitudes de los actuales protagonistas de nuestra democracia, en concreto, y para ser diáfano, en los partidos nacionalistas (PNV, ERC, CIU, BNG) y en los partidos de izquierdas (PSOE e IU). La tentación totalitaria siempre acecha a los pobres de espíritu y escasos de convicciones democráticas, pero además tiene fanáticos seguidores.
Winston Smith y Julia, los protagonistas dispuestos a rebelarse contra el Gran Hermano, son traicionados por su “amigo” O´Brien que hacía un doble juego, tramando con ellos como llevar a cabo su insumisión al sistema cuando en realidad era un importante miembro del Partido.
En la España de los últimos años hemos podido ver cómo el ahora Presidente del Gobierno, D. José Luis Rodríguez Zapatero, llegaba a un acuerdo con el partido del Gobierno para firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, mientras simultáneamente y en secreto negociaba con los terroristas, traicionando, en cuanto llegó al poder, al PP y a gran número de ciudadanos votantes de su propio partido que compartían la lucha contra el terrorismo llevada a cabo por el anterior gobierno.
Mi desnortada imaginación hace que identifique a Rajoy y a Rosa Díez con los traicionados Winston y Julia.
Los ciudadanos/súbditos de nuestra novela son sometidos periódicamente a un continuo lavado de cerebro. Diariamente mediante los Dos Minutos del Odio —a través de la Telepantalla— y anualmente con grandes festejos en la Semana del Odio se predispone a los ciudadanos contra el enemigo único, Goldstein.
Durante los dos últimos años del Gobierno anterior los españoles fueron sometidos periódicamente, a través de los medios de comunicación afines al PSOE y por medio de sectores de paniaguados deseosos de cambiar su apoyo por subvenciones, a increíbles sesiones de Odio contra el Gran Enemigo: Aznar. No hace falta que les recuerde la desmedida campaña del "Prestige", del "No a la Guerra" y del desgraciado accidente del "Yak 42".
De nuevo mi imaginación me juega malas pasadas e imagino la cara de Aznar, con el bigote recortado para que recuerde a Hitler, llenando la Telepantalla durante los Dos minutos del Odio.
Neolengua es el idioma oficial de Oceanía, el estado totalitario en el que se desarrolla la acción. Esta lengua fue creada para solucionar sus necesidades ideológicas, proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales propios de sus devotos e imposibilitar otras formas de pensamiento.
En los países y organizaciones totalitarios del siglo XX se utilizaron con asiduidad los eufemismos y las abreviaturas: la Solución Final (el Holocausto), Campos de Reeducación (campos de concentración), Nazi (nacionalsocialista), Comintern (Internacional Comunista), Agitprop (agitación y propaganda), Gestapo (policía secreta del estado), Inprecorr (correspondencia de la prensa internacional), etc. En el funcionamiento de Oceanía se emplearon también estos recursos. La forma de gobierno es denominada ING SOC (socialismo inglés). Estas son las consignas del Partido: “La guerra es la paz”, “La libertad es la esclavitud”, “La ignorancia es la fuerza”. El “Ministerio del Amor” (en neolengua Minimor) es el ministerio del interior. El “Ministerio de la Paz” (Minipax) se ocupa de los asuntos de guerra. El “Ministerio de la Abundancia” (Minindancia) trata los asuntos económicos.
Durante la legislatura que por fin termina, el gobierno socialista ha creado y utilizado el mismo tipo de eufemismos y abreviaturas que antes les citaba, estableciendo su propia neolengua, básica en cualquier sistema con tentaciones totalitarias.
Partimos ya desde la campaña electoral donde se destapó un nuevo concepto: ZP (Zapatero Presidente) asociado a la imagen del que era en ese momento líder de la oposición.2
Tras las elecciones se comenzó con una gran campaña mediática que intentaba trasladar a la opinión pública el supuesto buen talante y la actitud dialogante del ya presidente del gobierno. Talante y diálogo se convirtieron en las consignas del Partido.
Vendían el buen talante mientras intentaban coartar la libertad de expresión de prácticamente el único medio que no era dominado por el Gobierno, la cadena COPE, mediante una vergonzosa campaña desde todos los frentes contra sus principales directores de programa e incluso contra la continuidad de la cadena en una zona de España, en Cataluña. Se repetía hasta la saciedad la palabra diálogo mientras se firmaba el Pacto del Tinell por el que se comprometían a no establecer nunca acuerdo alguno con el Partido Popular. ¡Menudo ejemplo de diálogo!
La discriminación (un concepto negativo) es adjetivada positivamente y se convierte automáticamente en un valor de esperanza y progreso bajo cuyo paraguas se han llevado a cabo todo tipo de ilegalidades. Dice nuestra Carta Magna en su artículo 14 que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Luego ni discriminación positiva, ni cuotas ni gaitas.
Todas las operaciones militares españolas en el extranjero son definidas como misiones de paz en una clara similitud con el minipax orwelliano. Pues bien, ni ministerio de la paz ni misiones de paz. Las unidades militares ejercen su trabajo propiamente dicho en misión de guerra (Del germánico *werra, pelea, discordia).
Las victimas del terrorismo reciben el mayor ataque en lo que llevamos de democracia desde el "Alto Comisionado para el apoyo a las víctimas del terrorismo", una institución creada por Zapatero no se sabe bien con que intención y con el inigualable y sectario Gregorio Peces Barba a la cabeza.
Podría seguir con estos ejemplos hasta la extenuación pero creo que ya está clara la línea neolingüística seguida por este gobierno. Eso sí, no quiero olvidarme del “proceso de paz” (negociación política con los terroristas), “Otegui un hombre de paz” (terrorista), “De Juana Chaos es de los etarras que apoya el proceso de paz” (terrorista con veinticinco asesinatos a sus espaldas), “la justicia debe ser flexible” (sumisa), “las víctimas no deben opinar” (hay que silenciar a las víctimas que nos están haciendo daño), “el accidente de la T-4” (el atentado terrorista que causó dos muertes), “no se harán concesiones políticas a los terroristas” (se legalizan ANV y PCTV, se lleva el debate a las instituciones europeas, etc.).
En la neolengua creada por Orwell no se conservaron ninguno de los adverbios existentes sino que se sustituyeron por el sufijo plus o para dar más énfasis dobleplus. Ante la situación que vivimos sólo se me ocurre exclamar ¡dobleplusvergonzoso!
La Policía del Pensamiento era especialmente temida por Winston, consciente de que cualquier gesto de su cara podría delatar sus pensamientos (Caracrimen en neolengua). El momento más delicado era durante los Dos Minutos del Odio frente a la Telepantalla, en los que lejos de odiar a Goldstein le admiraba. Sabía que si se daban cuenta le acusarían de Crimen Mental (Crimental en neolengua).
¿Recuerdan la manifestación que día 22 de enero de 2005 convocó la AVT en Madrid bajo el lema “Memoria, Dignidad y Justicia”? ¿Recuerdan la supuesta agresión a José Bono?
¿Han olvidado aquellas maravillosas palabras? “Si el ministro dice que le han agredido, le han agredido, eso no se pone en duda” “El ministro quiere detenciones y habrá detenciones”. ¿Recuerdan al Fiscal General del Estado hablando de “actitudes vociferantes” que constituyen un indicio de delito?
Yo ya no me acuerdo, me falla la memoria, fíjense que me parece recordar a la Policía del Pensamiento deteniendo a dos militantes del PP por crimental. ¡Qué tontería, eso no es posible en una democracia!
El problema de ser acusado de crimental era que pasabas de ser un ciudadano de carne y hueso a no haber existido nunca, a ser una nopersona. Lógicamente esto sólo era posible por las purgas de la policía política, en neolengua se decía que el sujeto en cuestión había sido vaporizado. Bueno…, en realidad, no se decía sólo se pensaba, ¿cómo te ibas a atrever a proferir semejante acusación contra el Partido sabiendo que la policía del pensamiento acechaba en todos los rincones? Simplemente se le echaba en falta, todos sabían lo que había sucedido. Nadie decía nada.
Los proles, pobres como ratas, sin espíritu crítico, sin posibilidad de reacción, eran controlados por una minoría poderosa, un perfecto engranaje totalitario cuyo principal objetivo era conservar su poder para siempre. Es por ello que el sistema empleaba todos sus recursos en combatir a los que por su capacidad de liderazgo, por su preparación y por su sacrificio en pos de la Libertad pudieran despertar la conciencia dormida de los ciudadanos y pusieran en peligro el Poder del Estado.
Nosotros, los ciudadanos de a pie, pensamos que no podemos hacer nada por la sociedad que nos rodea, pensamos que somos algo minúsculo en este mundo tan complicado, condenados a vivir la vida tal y como nos venga, sin poder influir en ella. Es más... la mayoría ni siquiera llega a pensar en ello, la vive y punto.Orwell reflexionaba en la novela sobre la situación de los proles de la siguiente manera: “Hasta que no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes”
Es por ello que en la actualidad española, desde los poderes que se resisten a dejar de serlo, se ataca tan violentamente a determinados personajes de esta España nuestra, como los irreductibles e inasequibles al desaliento Federico Jiménez Losantos y César Vidal (enemigos del pueblo 3). Ven en ellos el peligro de los capacitados para despertar la acomodada y acomodaticia conciencia de los ciudadanos, ven en ellos a su mayor enemigo, a quien puede hacerles perder el poder. Y no están dispuestos a permitirlo. ¡Es intolerable, el Poder es suyo!
Esta mañana me he levantado sudoroso. Mi desnortada imaginación me ha jugado una mala pasada. He soñado que me levantaba por las mañanas, ponía la radio y no le oía, nadie hablaba de él, pasaban los días y no había noticias. Terribles sospechas recorrieron mi mente, Federico era una nopersona, había sido vaporizado. El Poder podía respirar tranquilo. Los ciudadanos ya no tendríamos que "sufrir" más con sus denuncias, todo volvería a ser "perfecto", sólo tendríamos que dejarnos llevar y obedecer... ¡Una de gambas! decía él...
En el apartado dedicado a la neolengua —varios párrafos más arriba— pasé por alto voluntariamente Miniver, el Ministerio de la Verdad, encargado de los asuntos de actualidad, educación y cultura. Debido a su importancia merece tener un espacio propio.
En el Miniver trabajaban dos espacios temporales, el presente y el pasado, y lo hacían con verdadero afán, conscientes de su significación. Su misión en el primer caso era construir una realidad idílica, insuperable, por supuesto ficticia, sin importar que los ciudadanos que la vivían y sufrían se dieran cuenta del engaño. Las "píldoras de la verdad" se las tomaban los ciudadanos a través de la Telepantalla. En el segundo caso se trataba de excitar esa "propiedad mágica" de la historia, la mutabilidad del pasado que se podía modificar a capricho y conveniencia del gobierno y del gobernante. según las necesidades más inmediatas. Las contradicciones documentales no eran ningún problema, puesto que disponían de un complejo sistema de revisión total del pasado —eran reescritos todos los libros, periódicos, etc. y destruidas todas las pruebas a través de los "agujeros de la memoria"—.
En la actualidad, el gobierno español tiene fácil el hecho de hacer pasar una España en crisis por un país perfecto donde todo es paz y tranquilidad. Lo consigue dominando todos los medios de comunicación, ya sean escritos o audiovisuales. La excepción que confirma la regla es la COPE y por supuesto ese espacio de libertad como es Internet. Sólo hay que asomarse a estos últimos para ver cuan diferentes pueden ser las cosas de la propaganda oficial. Los medios sumisos son la auténtica Telepantalla particular del gobierno, capaces de vender por buena la peor gestión de un ejecutivo en lo que llevamos de democracia, capaces de vender por progresista el mayor retroceso en cuestión de solidaridad interterritorial del período constitucional, capaces de vender el chantaje terrorista como una etapa de paz y esperanza, capaces, al fin y al cabo, de cualquier cosa por servir al Poder y bajo su paraguas protector seguir ganando dinero.
Decía Orwell: "El que controla el pasado controla el futuro, el que controla el presente controla el pasado", en eso se basa precisamente la Ley de Memoria Histórica aprobada por el gobierno socialista. Se trata de cambiar el pasado para hacer pasar el período republicano de los años treinta del siglo pasado por una época maravillosa, convenciendo a los ciudadanos de las bondades del socialismo (que era antidemócrata) y haciendo pasar a la derecha por fascista (que era demócrata) y por ser la causante de la guerra civil cuando en realidad lo fue el radical Frente Popular que según confesión de partebuscaba la dictadura del proletariado. Después de esto, asociar a la derecha actual con el franquismo y a la izquierda con la democracia, será coser y cantar. Y ello a pesar de que el PP no existía en la época de la república, y ni siquiera se pueda decir que los políticos de derechas sean descendientes directos de los políticos del Régimen Franquista en mayor medida que lo son muchos de los políticos del actual PSOE.
Para rematar la faena sólo queda adoctrinar a los jóvenes desde la escuela, cuanto más pequeños sean mejor. Al mejor estilo de los nacionalismos vasco y catalán y posiblemente aprendiendo de ellos el gobierno socialista ha implantado la asignatura de Educación para la Ciudadanía, a través de la cual inocularán en la juventud el virus socialista, y digo virus conscientemente porque los hechos son tozudos y así se encargan de demostrarlo desde hace ya ciento cincuenta años. Una vez llevado a cabo el adoctrinamiento, la continuidad en el poder está asegurada, dejando al partido de la oposición el papel de legitimador de la democracia o en ese caso ya pseudodemocracia.
Aunque me cueste ser pesimista, este escrito tiene que acabar mal como mal acaba la novela en cuestión. El infausto final de 1984 en el que el poderoso sistema doblega la voluntad de los pocos rebeldes que se atreven a desafiarlo, es el que se impone en la gran mayoría de las ocasiones similares.
En el caso de Winston y Julia lo más triste no es que el sistema les vence sino que les convence. Dice Orwell en la novela que el despotismo te dice lo que no puedes hacer, el totalitarismo lo que debes hacer y el ING SOC lo que eres. El ING SOC te dice lo que "eres" con una peculiaridad: no te puedes negar. "Eres" porque ellos te han hecho así. Te han permitido vivir porque han doblegado tu voluntad y has aceptado "ser".
En nuestra desvencijada España, el "Poder" se va imponiendo poco a poco sobre la débil oposición, no digamos ya sobre los ciudadanos. Y cuando digo "Poder" y no gobierno es porque este poder, cuando aún no gobernaba, ya imponía su cosmovisión, bajo la amenaza latente de ser tildado, el que la contradijese, de fascista o reaccionario. Claro que esto sólo es posible por una especie de acto de contrición ridículo de determinados políticos y ciudadanos de derechas que cediendo ante el discurso progre creen expiar los pecados que en realidad no cometieron pero que la izquierda les lleva ya imputando, cínicamente, desde hace décadas.º
Uno de los asuntos en los que más claramente se ve el dominio de la izquierda sobre la derecha es en el batiburrillo estatutario, donde el PP no ha hecho más que seguir sumisamente el camino marcado por el PSOE. Rajoy cual Winston doblegado, pero a diferencia de este sin torturas, se rindió a los socialistas y empezó a "entenderles" llevando a cabo y aprobando incoherencias tales como el estatuto andaluz o el valenciano. ¿Pensará Rajoy que el Gran Hermano le vigila y es todopoderoso?¿O será que Zapatero, cual O´Brien, ha encontrado su punto débil?
Al final, como dijo Orwell, si hay alguna esperanza está en los proles (hoy la clase media mayoritaria). Una vez más, sólo en estas masas —abandonadas a su suerte por los políticos— que constituyen el ochenta y cinco por ciento del país puede encontrarse la fuerza suficiente para destruir al partido y recuperar la libertad.
Texto de la contraportada de la edición de bolsillo (Editorial Destino)
Ahora lo de ZP (Zapatero presidente) ha evolucionado a Z (Con Z de Zapatero) con lo que quiero pensar que va a dejar de ser presidente tras las próximas elecciones.
Mientras escribía este artículo el País ha etiquetado a FJL y a varios más como "enemigos de la ciencia"
Escrito por J.S.M. para Rebelión digital el 25 de octubre de 2007
(Incluye un reportaje fotográfico de las increíbles inundaciones de Bilbao en 1983)
Bitácora de Rd "La encrucijada"
Antiprogresismo
Por J.S.M. editor de Rebelión digital
En lugar de trabajar por sus conciudadanos, los dirigentes políticos de las citadas comunidades autónomas trabajan por esa entelequia que llaman nación catalana y vasca que lo único que les ocasiona son grandes perjuicios y muchos dolores de cabeza.
En este punto hay que aclarar que los perjuicios y los dolores de cabeza se los llevan para casa los ciudadanos, mientras los dirigentes consiguen sacarle al asunto "nacional" grandes rendimientos. Tanto es así que les llega la cartera para mantener a su alrededor una nueva "nomenklatura" al soviético modo —en los medios de comunicación, en la educación, en las empresas— y que le proporciona, artificialmente, una apariencia de solidez moral al sistema, que en realidad durará mientras dure la solidez económica, o sea, las prebendas.
Consejo de Ministros previo a la Crisis de Gobierno del todavía Reino de España (año 2007)
(Diálogo de besugos)
(Situación: Entra ZP ataviado como en la foto y con el mismo gesto en la cara. Todos se ponen en pie)
Zapatero:
-Sol deus, ilumina tenebras meas. (El dios Sol ilumina mis tinieblas) ¡Alea jacta est! (La suerte está echada)
Los ministros entre susurros:
-Pshhhh…¿Qué le pasa? ¿Ha perdido la chaveta?
-No lo sé, creo que ya la había perdido antes, pero ahora habla un poco raro, creo que es euskera (Carmen Calvo dixit).
-¡Nooo! Es latín, el jefe ahora se cree el nuevo Emperador de las Españas. Le debe haber afectado lo del regreso de la misa tridentina.
-Ah, claro… ¡! Pero… ¡! Trident…¡!
-¡Que nooo, Carmen! No tiene nada que ver con los chicles, tú no te preocupes (total para lo que te queda de ministra…)
-Si queréis conservar el puesto, os aconsejo a todos que contestéis lo mismo que yo. Luego no digáis que no avisé.
Todos los ministros, con voz recia, salvo uno:
-Ave Caesar morituri te salutant.
El despistado, sin duda por error: “Ave Caesar, quidam lucraturi te salutant”(Saludos César, los que van a enriquecerse te saludan)Aunque tras un oportuno codazo corrige: -Pe…perdón, en que estaría yo pensando "Ave Caesar morituri te salutant"
Zapatero con voz engolada:
-Uni soli servio(Sirvo al único sol).Spero lucem(Espero la luz)
Los ministros de nuevo entre susurros:
-¿Pero qué dice este chalado?
-Se ha vuelto loco.
-Callad… sigue hablando en latín. Yo entiendo algo… estuve en el seminario (confesó avergonzado ante las miradas de desaprobación del resto de ministros). No entiendo muy bien sus palabras… pero sin duda es un iluminado.
Un atrevido e impaciente Jordi Sevilla se dirige a ZP:
-Joder ZP, habla en cristiano para que te entendamos (los demás ministros se tapan la cara previendo la reacción del Presidente)
ZP le contesta visiblemente alterado:
-¿Cómo? ¿Cómo dices? ¡Eso de cristiano no te lo permito! ¡Fuera, fuera de aquí! Ya no eres ministro. Como si no hubiera tenido bastante con Bono.
¡Y ya basta de interrupciones! Continúo...
Breves sunt dies hominis,sint utiles(breves son los días del hombre, que sean útiles).Appropinquat hora (la hora se aproxima).Ultima multis hora(la última hora para muchos).
Los ministros quieren saber lo que dice:
-¿Qué ha dicho? ¿Cómo? ¿Qué?
-Buf, no estoy seguro. Pero que está loco lo puedo afirmar sin miedo a equivocarme. Creo que no va a ser el último que abandone el gobierno en el día de hoy. Espero no acertar pero me ha parecido entender que nos queda poco tiempo.
Zapatero continúa:
-Elena, sales de Sanidad…
-Pero… ¿Porqué? ¿Ha sido por lo de la ley del vino…? Haré lo que sea…
-¡Está bien! Seré magnánimo. Brevis hic est fructus homullis (el provecho de la vida es corto para los pobres humanos) Sustituirás a Jordi, el traidor católico, al frente de Administraciones Públicas. Y serás sustituida en Sanidad por Bernat Soria, un gran investigador que curará muchas enfermedades manipulando los embriones humanos, je je je.
Sin saber porqué la Ministra de Vivienda interrumpió en ese momento a ZP:
-Pero señor, hasta yo sé que sólo han dado resultados las investigaciones en células madre adultas… Entonces ¿por qué hay que fomentar las embrionarias? Según decía esas palabras se daba cuenta del fatídico error
(María Antonia Trujillo fue interrumpida por un compañero) -Pshhh… No digas eso, sólo lo hace para molestar a la Iglesia.
(Pero el Emperador no perdonaba esos deslices) -María Antonia, no has cumplido con lo que te encargué.
-Pero, Señor… Con un poco más de tiempo…
-Irreparabile tempus (el tiempo es irrecuperable) Has fallado, debes irte. ¡Vae victis! (¡Desgracia a los vencidos!)
Los nervios atenazaron al grupo, la ministra de cultura hizo acopio de valor y preguntó:
-Ave Caesar morituri te salutant. Con todo el respeto que sin duda te mereces me gustaría hacerte una pregunta.
-Concedido.
-A los demás ministros y a mí nos gustaría saber lo que has querido decir con tus enigmáticas palabras.
-Quod annis me tangas?(¿Cuántos años me quedan?)
De repente Carmen Calvo reacciona como un resorte, ofendidísima por las palabras de ZP y sin dejarle acabar su disertación le dice:
-¿Qué dices de tangas? ¡Eres un misógino recalcitrante como Rajoy!
Visiblemente alterado, ZP grita con lágrimas en los ojos y los puños cerrados:
-¡Soy feminista, rojo y utópico! Y no voy a tolerar estas indisciplinas en mis subordinados. Todo lo que eres me lo debes a mí. Haz las maletas. ¡No te quiero volver a ver!
Rubalcaba, que se cree por encima del resto de ministros, en lugar de tranquilizar los ánimos aprovecha para presionar al Presidente:
-Bueno, José Luis, tras el fracaso del “proceso de paz” habrá que cambiar de política antiterrorista, sobre todo lo de la Fiscalía y la libertad de De Juana…
Pero ZP estaba en trance y su respuesta dejó helado a Rubalcaba:
-Quid mortalis homo jactas te? Cras forsan fies pulvis
(¿De que te jactas hombre mortal? Quizás mañana seas polvo)
Y sobre la negociación con los terroristas y la libertad del asesino: