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Enviado a las 14/02/2012 07:43:26
Recuerdos del Carnaval (y 3)

 

El Carnaval de mi infancia y adolescencia, que de esto hace ya… Déjenme ver: tres por cuatro doce y me llevo una, se lo resto al número Pi y Margall, lo multiplico por la cosecante de doña Rosenda la Cotilla, y me da… Uf, qué barbaridad. No, en absoluto. Me niego a dar el número de años que me salen.

Pues bien, en aquellos años remotos, ¡huy lo que he dicho!, el Carnaval lo hacíamos las máscaras: Los y las que salíamos disfrazados a pasear por las calles y reírnos de los disfraces de los otros; asustarse y emocionarse los pequeños con el disfraz de diablo del Mudo, alabar la originalidad del disfraz de doña Josefa y el de su hija Pepita:

Fíjate Remedios, ya el marido de doña Josefa está trompa perdido. ¡Y no se ha disfrazado! Seguro que lo ha hecho para molestar a su señora. ¡Qué sinvergüenza! Le da muy mala vida, mi niña; yo no sé cómo Josefa lo aguanta. Porque lo engaña con Cosme el de la bandurria. ¡Tú no me digas! Que sí, muchacha. ¿Con el verdulero…? Con el mismo…etc.

Después tomaron las autoridades cartas en el asunto, se dedicaron a supuestamente organizarlo todo, y entonces la gente, alias ciudadanía, empezó a dejar de salir disfrazada. De estos primeros o segundos años de organización municipal del Carnaval fue cuando nos dieron a la familia unas entradas para asistir, desde una tribuna, al Coso Apoteósico del Martes de Carnaval.

Las pomposas tribunas, eran unos andamios con tablas y sillas encima. La familia subió a la tribuna que nos tocó, empezamos a caminar por ella, las tablas empezaron a balancearse hacia arriba y hacia abajo, y nos fuimos todos al suelo. ¡Todos! Todos menos mi hermano, que se pudo agarrar a un tubo del andamio.

Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales. Ni salimos en el periódico al otro día ni nada. Pero mi abuela Paula decía a cada momento, durante las tres horas siguientes al suceso:

–¡Ya me maté! ¡Ya me maté toda!

–Mamá, que no tienes nada.

–¡Si lo sabré yo que estoy toda matada!

Y ante tal clamoroso éxito, nos fuimos a casa. Mi abuela Paula, por precaución, se dio abundantes friegas de linimento El Bigotudo, que es como llamamos aquí al linimento Sloan, porque efectivamente tiene un señor bigotudo pintado en su etiqueta. Le cogimos tal tirria al Coso Apoteósico, que todavía nos dura.

Bastante después de esto, fue cuando lo del disfraz azul y rosa, que parece el título de una novela de Umbral, pero no, porque tal novela se denomina ‘Mortal y rosa’. ¿Y quién me hizo el disfraz…? La misma: Mamá Queta, o sea mi otra abuela, la de por parte de padre, la de los disfraces de enanos y cosacos. Pero como debía haber perdido facultades, lo que hizo fue coger un cacho tela, doblarlo por la mitad, hacerle un agujero para la cabeza y coserlo donde había que coserlo. No está muy claro, ¿verdad? Pues imaginen un cartucho grandísimo, al que le hacen un agujero por el fondo para la cabeza, y se lo ponen. Lo del enorme corazón rosa cosido a la altura del pecho, debió ser idea de mi prima Minguita, alias Blancanieves, que siempre ha sido muy imaginativa.

Lo importante de tal disfraz es que un servidor iba absolutamente ridículo con él, y la gente se reía nada más verme. Que es de lo que se trata en Carnaval. ¿O no?

Y con tal disfraz fui con mi hermano, que iba de mejicano; y su amigo Basilio, que iba de mujer con un traje de su señora madre; a los bailes de una determinada sociedad, en la que dimos la nota. ¡Faltaría más! En estas sociedades la gente es muy fina, y se disfraza de generales austrohúngaros o de damas de la alta sociedad del siglo XVIII. Y mi hermano pasaba inadvertido con su disfraz de mejicano; pero el Basilio disfrazado de mujer y un servidor de cosa rara rosa y azul, pues no. Oh, casi nos echan y todo…, unas tres veces. En fin.

Basilio y mi hermano, tiempo después, se metieron en un partido en el que su fundador, presidente y todo, era huevero. Que tenía una granja avícola que se dice ahora, y antes que tenía un gallinero grande. Y las reuniones de la Secretaría General se celebraban en la granja, en un cuarto al lado de las gallinas. Entonces Basilio, como era el secretario, decía:

–Se abre la sesión

Y don Filiberto, el presidente, le respondía:

–Un momento. Una cuestión de procedimiento: no se puede abrir la sesión, porque primero hay que dar de comer a las gallinas. Venga, échenme una mano.

Naturalmente, un partido así no podía llegar muy lejos. Pero sus huevos eran muy buenos, sí. Y gordos.

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Enviado a las 13/02/2012 07:10:49
Recuerdos del Carnaval (2)

 

Ayer os dejé queridos niños y niñas –con gran dolor de mi corazón porque los quiero mucho, ¡pero sin gayadas, que conste!–, con los seis primos y la complementaria, o sea mi prima, disfrazados de cosacos rusos. Y como Franco les tenía manía a los rusos, seguramente porque no le gustaba su ensaladilla, pues el gobernador civil no nos quería dejar salir disfrazados de tal forma. Por lo que mi señor padre no tuvo más remedio que ponerle un contencioso administrativo… ¡Qué mentiroso soy, caramba!

De cosacos lo pasamos más aburrido que de enanos, porque no llevábamos nada en las manos con que poder sacudirnos. De enanos llevábamos un farol, con su vela dentro y todo, y nos arreábamos bastante bien y con mucha dedicación. Cosas de niños y primos, que como todos ustedes saben son aquellos que son indivisibles por sí mismos y por la unidad, a no ser que sea día de fiesta de guardar. No sé ustedes, pero un servidor tiene guardada una colección de fiestas de mucho fundamento; tanto que me la ha querido comprar varias veces el ministerio de Fomentos y Paños Calientes, para hacer croquetas.

–¿No le parece que ha puesto ya bastantes guanajadas, pollo? Mire que como siga por ese camino, igual se pierde.

–No, no creo que me pierda, porque he tenido la precaución de echar miguitas de pan por el camino.

–Pues multa al canto, porque está prohibidísimo dar de comer a las palomas. Sobre todo a la doña San Basilio.

Que por cierto, ahora que ha salido aquí doña Paloma San Basilio, les diré que su canción “Juntos” fue censurada en su momento por la ministra de Sanidad doña Leire Pajín, por apología del tabaquismo. Sí, por aquel párrafo que dice: “¡Juntos, café para dos, fumando un cigarrillo a medias…!”. A lo que se sumó la demanda de Tortolines sin Fronteras, por aquellos otros párrafos que dicen: “¡Hacer del lunes otro sábado…! ¡Cruzar en rojo los semáforos…!”. En los que se incita de forma desconsiderada al absentismo laboral y a infringir el código de la circulación de la sangre.

Bueno, ya está, vuelvo al Carnaval: Cuando los primos empezamos a no dejarnos disfrazar por las buenas, sino que la familia tenía que recurrir a métodos de coacción –como cuando a un servidor lo obligaron a punta de pistola de agua a llevar cuello duro en una boda, por ser el niño portador de las arras–, pues ya se acabaron los enanos y los cosacos.

Entonces me merqué una careta de cartón de negro bembudo y simpático, y me disfracé de Al Jolson, con mis guantes blancos y todo. ¿Se acuerdan ustedes de Al Jolson? Ese mismo, el de la peli “The Jazz Singer”, que se pintaba la cara de negro para parecer subsahariano, digo afroamericano. Que por cierto, las máquinas de coser Singer son buenísimas, que todo hay que decirlo. (Señor Singer: me paga el anuncio como siempre, ¿vale? A mandar)

Cuando llevé a casa la careta de negro y entré con ella puesta, mi tía Lola se llevó un susto del car…, digo de mucha consideración. Oh, hubo que estar abanándola media hora con un cartón de galletas María y darle varias tazas de tila con sifón. Una vez recuperada del soponcio, me dijo mi tía Lola, que era una santa: “¡Demontre de niño!”.

Para darle más efecto a la careta, le hice un agujero en los labios y le metí un puro habano. En aquel entonces no tenía problema en acceder al tabaco, porque no estaba Leire Pajín y además mi abuela Paula elaboraba unos puros muy buenos.

La careta me duró varios años. O sea varios Carnavales. Detrás de una careta se ve la vida de otra forma. E incluso puedes llorar a gusto por la calle, sin que ninguna señora caritativa y/o pesada se empeñe en consolarte:

–¿Por qué lloras, mi niño? ¿Por qué llora un niño tan mono…?

–Porque ha bajado el índice Dow Jones y subido el Índice de Precios al Consumo, señora suya. ¿Le parece a usted poco, cotorra inverosímil?

Amenaza velada: Mañana les contaré Dios mediante, de cuando me disfracé con una especie de bata azul celeste, con un corazón enorme de color rosa cosido al pecho.

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Enviado a las 12/02/2012 09:43:05
Recuerdos del Carnaval chicharrero (1)

 

Como esto va de recuerdos, las ‘memories’ de los ingleses, pues igual no me sale divertido…

–¿Y cuándo le ha salido divertida una tontería de estas suyas, pollo?

–También es verdad. ¡En qué estaría una pensando, con las camas sin hacer y el potaje de berros al fuego!

(Por esto que acabo de poner arriba, me acabo de acordar que estuve en un blog de aquí en el que habían muchos/as de izquierdas, que en sus comentarios me comían la moral con que era ‘patético’ y que ‘no hacía gracia ninguna’ y que si esto y lo otro. Que lo otro era casi siempre que era un ‘fascista’. Del blog me echaron los gays, por un post en el que simplemente recogía textualmente las huevonadas de la comisión gay del movimiento 15-M de Madrid. Cuando lo de su “Manifiesto Transmaricabollo”, precisamente. ¡Animalitos!)

Mis primeros recuerdos del Carnaval datan de cuando estaba prohibido por Franco. A pesar de lo cual la gente salía a la calle disfrazada, en grupos, que eran perseguidos –con poco entusiasmo la verdad– por los ‘grises’. ¿Se acuerdan ustedes de los ‘grises’? Pues si se acuerdan, se acordarán de que en invierno llevaban unos abrigos bastante aparatosos, con los cuales era harto difícil dar alcance a la carrera a los grupos de máscaras.

A eso se limitaba el Carnaval de aquellos años: los grises corriendo y jadeando detrás de los disfrazados, que como iban más ligeros siempre les ganaban. No obstante lo cual mi tía Lola  se asustaba mucho, porque la pobre pensaba que volvía la guerra. Ella siempre fue muy tímida, y una vez en el cine con sus hermanas Paula y Antonia, un falangista le reprochó que no levantara el brazo como es debido para hacer el saludo de rigor antes de la peli. Ella se quedó muda; pero sus hermanas se lanzaron contra el falangista diciéndole que tuviera vergüenza, porque era una mujer impedida del brazo derecho, y que bastante hacía con ponerse de pie. Una mentira piadosa, que se llama esto.

Fue tanta la insistencia año tras año de los grupos de máscaras y su choteo de la policía, que el gobernador civil se acabó haciendo el loco y se empezaron a celebrar los carnavales, con el subterfugio de denominarlos “Fiestas de Invierno”.

Y aquí fue cuando la familia decidió que los seis primos y la prima nos disfrazáramos de “Blancanieves y los siete enanitos”. Sí, éramos solo seis enanos, pero como metíamos bulla como ocho o nueve, la gente no se daba cuenta.

Mi abuela por parte de padre, Lucrecia, alias Mamá Queta, era la costurera. Y tenía la precaución de hacer los disfraces con tela de más… Cientos y cientos de metros de tela de más, para que el disfraz nos durara varios años. De forma que el de enano me lo estuve poniendo hasta que me llamaron para que fuera a la mili. Que me llamaron, sí, pero les dije que no podía ir porque estaba muy ocupado. No, es mentira, me libré por corto de vista. Pero además tenía pies planos y espina bífida. Eso sí, lo de la espina esta tan simpática me lo descubrieron no hace mucho en una revisión de cataplines, y gracias a Dios no me ha dado la lata nunca. Creo. ¿Se entiende lo de la revisión de cataplines, o tengo que explicarlo…? En algunas culturas llaman testículos a los cataplines; que pongo esto por si hay algún mal pensado entre el público inexistente. ¿Ni uno, verdad…? Vale, pues sigo.

Íbamos preciosos de enanos, pero la única que llevaba el papel con dignidad era Blancanieves, o sea mi prima Minguita. Hombre, o mujer, la verdad es que chocaba un poco que cuatro de los enanos fuéramos mucho más altos que Blancanieves. Casi, casi se podía decir que en realidad íbamos disfrazados de “Blancanieves y los siete jugadores de la NBA”. Pero bueno.

Otro año nos disfrazaron de cosacos rusos. No sé si cosacos del Don o del Volga, la verdad sea dicha. Y a mi prima la disfrazaron de zarina Alejandra Fiódorovna Románova. Supongo. ¡Ella siempre tenía que ir más vistosa que nosotros, caramba! Sin embargo no me provocó ningún trauma infantil esto de la vistosidad de mi prima,  porque en aquel entonces aun no se había inventado la prima de riesgo.

Y mañana, si Dios quiere, más.

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Enviado a las 11/02/2012 07:22:18
Estamos de Carnaval

 

Pues sí, queridos niños, niñas: en Tenerife estamos de Carnaval. ¿Cómo que no sabe usted lo que es el Carnaval, doña María Josefa de Antúnez y Sotomayor de los Remedios Caseros, que mejor le diera vergüenza tener un nombre tan largo…?

(Inciso: cualquier día voy a tener un disgusto, con esta manía mía de inventarme nombres de ‘caballeras’ y caballeros. Figúrense que existe doña María Josefa, la de ahí arriba, y va y se mosquea y monta en cólera… A lo mejor hasta va su marido, don Filemón Antúnez de Galapagar alias Terciopelo, y me reta a un duelo con pistolas de agua, a las seis am, y cojo un constipado o una gonorrea. En fin, tendré que consultárselo a mi asesor ilegal, por si las moscas)

Bien, pues si doña María Pepa no sabe lo que es el Carnaval, le diré que según la RAE es/son: “Los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma”. Pero eso es la primera acepción, la que pintan calva. La acepción que tiene pelo dice: “Fiesta popular que se celebra en tales días, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos”. No sé a ustedes, pero a un servidor eso de los “regocijos bulliciosos” le ha llegado al alma. Sí. Porque tuve una compañera sentimental con la que me pegaba unos regocijos bulliciosos, alias revolcones apoteósicos y tumultuarios…

–¡Mentiroso! ¡Tenga vergüenza, que ya está mayorcito! Mentecato, que es usted un fuerte mentecato, o sea: “Tonto, fatuo, falto de juicio, privado de razón”.

–Vale, vale, pero tampoco es para ponerse así. ¡Consio, que no puede uno echarse faroles, sin que venga alguien a jeringar!

(Voy a tener que consultar esto con Federico Jiménez Losantos, porque no hay derecho a que en estos blogs de LD entre la gente como Pedro por su casa)

Hoy me dio por hablarles del Carnaval de aquí, porque resulta que hace tan sólo unas horas la murga “Los Bambones” ha resultado vencedora del concurso de este año. Y las murgas chicharreras, son unas murgas del car… Eso del car. O coche en inglés. Todas las murgas de aquí tienen coche; menos las que no lo tienen y van en guagua. ¿No sabe usted lo que es una guagua…? Eso mismo. ¿Y si lo sabía, para qué me lo pregunta?  ¿Usted se cree que puede una estar perdiendo el tiempo de cocción de un huevo, con estas boberías…? Vale, vale, lo dejo.

“Los Bambones” resulta que es la murga preferida de mis hijas, que tengo dos: Eva y Lau. Y en ella participa cantando y tocando el pito mi sobrino Gabi. También un servidor es fan de tal murga, que me apunté a su perfil de ‘Facebook’ y todo. Y como han ganado este año “Los Bambones”, pues hemos tirado voladores y cohetes de los gordos.

Llega hasta tal punto la afición familiar por “Los Bambones”, que en los últimos días/semanas, ha pasado lo siguiente:

1.- Mi hija Lau le encargó a su primo Gabi la sudadera de este año de la murga, en la que aparece con grandes caracteres: “Los Bambones”. (Claro está, no iba a aparecer: “¡Zapatero mándate una papa!”. Podría, pero no) Y desde el mismo día que consiguió su sudadera, se la puso y no se la ha quitado. Y el primer día con su sudadera fue a comer al bar de la universidad, pidió escalope y no había… Pero le dijo la camarera: “Mi niña, no se lo digas a nadie, pero como veo que eres de ‘Los Bambones’, te voy a preparar un escalope especial para ti. Y además te voy a freír unas papas, para que te las comas calentitas.” ¿Mola o no mola ser de “Los Bambones”…?

2.- Mi hija Eva se fue antier para Chipre, que está en casa del car… Un car, o coche, que está lejos. En el quinto co… O al lado. Oh, tiene que ir desde aquí hasta el Prat, pasarse una noche en Barcelona, para luego irse hasta Girona, desde donde sale el avión para Chipre… Pues nada, llega a Chipre Eva, me llama, le preguntó qué tal llegó, y me suelta: “Bien, ¿pero cómo quedaron Los Bambones…? ¿Pasaron a la final…?”.

PD: A lo mejor mañana, si Dios quiere, les cuento de mi infancia y juventud carnavaleras. Adelanto: una vez me disfracé de enano de Blancanieves. Bueno, en realidad me disfrazaron. De Blancanieves iba mi prima Minguita.

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Enviado a las 10/02/2012 13:41:32
Invisibles en Sevilla

 

 

 Según me he enterado de fuentes solventes, porque se les habían acabado las insolventes, uno de los principales problemas de Sevilla es la cantidad inconmensurable que hay de señoras y señoritas insolventes, digo invisibles. Segurísimo que hay más insolventes que invisibles, dada la crisis económica que padecemos merced a los esfuerzos de los desgobiernos socialistas de Zapatero, no me cabe la menor duda ni tampoco la mayor. Pero, por vaya usted a saber, preocupan más a las autoridades sevillanas las invisibles; tanto que su ayuntamiento les ha puesto un piso. ¡Un piso!

Sí señoras y señores, nada menos que un piso, con lo caros que están, les ha puesto el ayuntamiento de Sevilla a las invisibles sevillanas... O sea lo mismito que antes hacían los señores de conducta disipada y disoluta, con sus amantes de Teruel. A las amantes que no eran de Teruel, pues simplemente les ponían un apartamento; como habrán ustedes podido comprobar perfectamente si han tenido la ocasión de ver la película “The Apartament”, de Billy Wilder alias Nemesio.

Qué gran película, ¿verdad? A un servidor, lo más que le emocionó de tal film, fue cuando la protagonista dijo aquello tan occipital de: “¡A Dios pongo por testigo, de que nunca volveré a freír croquetas en este apartamento!”. Y tenía toda la razón, claro está.

Vaya que sí que tenía toda la razón doña Escarlata, o tal vez su hermana bisiesta doña Shirley MacLaine, al negarse absolutamente a volver a freír croquetas, aunque fueran de bacalao, en su apartamento. Ayer mismo, que no fue miércoles aunque se lo propuso firmemente, me vi obligado a freír croquetas de carne… ¡De carne, nada menos! Y en determinado momento, por la simple guanajada de que la vitrocerámica es una impresentable y una inverosímil, se desprendió un olor a quemado de mucho fundamento. ¡Qué horror! ¡Qué falta de hematocrito! ¡Qué verde era su valle, cuando se dedicaba a la agricultura hematológica!

Merced a lo cual, o sea a lo que quemar las croquetas, recibí una descomunal reprimenda de mi seño; que no está por la labor de que huela a quemado en nuestro domicilio conyugal. En absoluto. Y en relativo también, no se crean. A los efectos tiene distribuidos mi seño por toda la casa, alias ‘house’, unos chismes que perfuman, ambientan, declaran bajo juramento y se ponen de parto. Sí, también se ponen de parto; que precisamente llevé yo el otro día al Brises del comedor a Urgencias, porque al puñetero le vinieron las contracciones y se puso a parir. Dio a luz un desodorante, que está bien de salud y no mancha ni irrita, gracias a Dios.

Y a todas estas, pues todavía no les he dicho que las supuestas invisibles de Sevilla no es que sean en sentido estricto invisibles, sino que ellas se consideran como tales por ser lesbianas y/o bisexuales. ¡Toma ya!

Y gracias a la ayuda crematística del ayuntamiento de Sevilla que pagan todos/as los sevillanos, han podido estas muchachas, por ejemplo, proceder a disfrutar de una “degustación de tortillas y bollos”. Y también de un “taller de seducción lésbica”. ¡Estaría bueno! Se lo están pasando en grande estas muchachas invisibles, gracias a la gilipollez de su supuesta invisibilidad lésbica y/o bisexual.

De todas las actividades que les pagan los sevillanos a estas cuatro mozas invisibles, quizás sean seis, me ha encantado un taller denominado: "Una mirada propia"; en la que se les exige a las invisibles participantes acudir con: Un pañuelo grande para atar en la cabeza”. Van a estar monísimas todas con tal pañuelo grande atado a sus cabezas, ¿verdad que sí? Igual es para irse acostumbrando estas invisibles, para cuando España se convierta en República Fundamentalista Islámica. Que será dentro de nada. Después los islamistas les cortarán la cabeza por el sólo hecho de ser lesbianas y/o bisexuales. Pero no pasará nada, porque para algo son de izquierdas y antiamericanos todos los islamistas. Cayo Lara, el baranda de Izquierda Unida, ya se ha encargado un burka para la ocasión. Y Llamazares otro.

–¡Y una servidora también!

–Vale, doña Leire Pajín. Enterados/as quedamos y ‘quedamas’.

Son tantas las invisibles, que su directora espiritual o lo que sea, les reprocha muy enfadada en su página web si no acuden a los folclores que ella convoca: Luego diréis que somos cinco o seis”. Sincera que es la muchacha, porque son sólo cinco más la complementaria.

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Enviado a las 09/02/2012 11:16:46
El cambio apocalíptico de María Teresa Fdez. de la Vega

 

Anonadado. Anonadado es la palabra. Me he quedado absolutamente anonadado… Con un anonadamiento de tres pares de coj… (¡Bueno, ya está, repórtese!) Pues eso, que según vi la increíble transformación experimentada por Mari Tere, me quedé anonadado... Y a estas alturas de mi vida, que dan hasta vértigo, pues todavía no sé a ciencia cierta ni de la otra lo que significa anonadado. Igual me lo enseñaron cuando estudié para veterinario en Pernambuco, y ya no me acuerdo Amanda…, la calle mojada…, cuando galopabas… No, Amanda no galopaba en absoluto: se lo tenía prohibido su tocólogo de pies, un individuo zarrapastroso que se la pasaba tocándole los pies y el Septimino a la Amanda. No, no me sean mal pensados: lo que le tocaba a Amanda el zarrapastroso era el Septimino de Beethoven; también conocido como Septeto para vientos y cuerdas en mi bemol mayor opus 20, entre las buenas familias de la clase media dedicadas a la trata de electrodomésticos de línea blanca. Creo que esto se merece ya un punto de cruz, digo y aparte.

Ya está, ya estamos en punto y aparte. ¡Qué alivio de luto! ¿Verdad que es otra cosa estar aparte…? Sobre todo cuando tiene uno gases, ya sean superiores o inferiores, y hay señoras estreñidas delante. Y hablando de señoras estreñidas: ¿saben ustedes por qué Beethoven llamó Septimino a su Septimino…? Eso mismito: porque sólo disponía de siete músicos: tres de viento racheado de componente norte, y cuatro de cuerda. Que por cierto la cuerda les duraba bien poco, y Beethoven se desesperaba y se subía por las paredes, con el consiguiente enfado de su doncella de cámara, Filomena, que después tenía que limpiar las paredes sin sidol. Sí, queridos míos/as: sin sidol nada menos. Motivo por el cual Filomena se acabó metiendo a monja pan y come.

La intención inicial de Ludwig, que pongo Ludwig para no volver a poner Beethoven, era contar con once músicos y así poder montar un equipo de fútbol. El Bayern de Múnich concretamente, y competir en la liga alemana sin costuras. Pero no pudo ser. Se agarró tal cabreo el Ludwig, alias Beethoven, a consecuencia de esto, que se declaró sordo y objetor a ratos; a pesar de los ruegos y preguntas de su señora, que le decía a cada momento: “¡Coño Ludwig…!” No, perdón, esto no es así, ella lo que le decía textualmente era: “¡Scheiße, Ludwig no seas gili, tampoco es para tanto no haber podido montar el Bayern, por muy de Múnich que fuera!”.

Y a todas estas, todavía no les he dicho lo que significa anonadado. Voy a consultárselo a Mourinho y a Zapatero. Vengo en un momentito.

(…)

Ya está, anonadado significa: nada. No significa nada, porque los académicos de la lengua estaban de vacaciones cuando tocó definirlo, y no lo ponen. Pero sale anonadar, ¡menos mal!, que significa: “Causar gran sorpresa o dejar muy desconcertado a alguien”; que fue lo que sufrió un servidor al ver la nueva imagen de doña María Teresa Fernández de La Vega. ¡Qué horror!

Sin ánimo de ser exhaustivo, porque si tuviera el ánimo de ser exhaustivo se iban a enterar ustedes, ¡faltaría más!, les diré que: ¡No me gusta que a los toros, vayas con la ‘minifarda’…! Que no sé si me explico.

No obstante lo cual, les diré que lo del Septimino ha venido al pelo, porque resulta que el Beethoven compuso tal obra en honor de otra María Teresa… Qué casualidad tan casual, ¿verdad…? Concretamente para la emperatriz doña María Teresa de Baviera, alias Felipita, que fue muy famosa en sus tiempos de adviento por coleccionar aparatosamente cubiertos de entresijos de corneja aviar, más conocida como María Manuela por los austrohúngaros.

Y mañana, si Dios quiere, sortearé entre todos ustedes una corneja aviar, de seiscientos setenta y cinco arrobas nada menos, y perteneciente a la famosa ganadería de don Ceferino Galapagar, alias Mentecato.

No obstante lo cual, hay que reconocer que doña Mari Tere de la Vega ha quedado muy favorecida con su cambio de cara. ¡Hasta da de cara! Todavía voy y le propongo matrimonio heterosexual a la doña Mari Tere, a través de notario. O mejor de notaria. Sí, porque el notario de cabecera que tengo asignado por el Seguro, ha montado el puñetero una academia de salsa, y no hay quien lo aguante.

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Enviado a las 07/02/2012 09:30:31
El recibo del agua

 

Ayer, lo único interesante que había en el buzón de casa, más que nada porque no había otra cosa… Perdón, me estoy precipitando, porque igual no saben ustedes lo que es un buzón, y entonces un servidor va y se los explica o aclara:

De entrada deben saber que un buzón no es un buzo grande o enorme; es decir un “hombre que tiene por oficio trabajar sumergido en el agua, y respira con auxilio de aparatos adecuados manejados en la superficie”. Comprenda que si tuviera a un señor de estas características metido en el domicilio conyugal, me lo pondría todo perdido de agua, y uno tiene bastante deteriorada la rodilla derecha como para estar todo el día con la fregona en ristre detrás del buzón. Verbi gratia:

–Pero hombre de Dios, estese quieto de una vez. Siéntese en el estar y póngase a ver la tele. ¿No ve que me pone todo perdido de agua yendo de acá para allá y viceversa? Esto no puede seguir así, ¿eh? Que conste.

–Pero señora, comprenda que no lo puedo evitar, porque mi oficio me obliga a trabajar sumergido en agua y…

–Pues sumérjase en vino, consio, y no de la lata. Y la culpa es del calzonazos de mi marido, por contratarlo a usted. Todo el día: “Concha, Concha, necesitamos un buzón. Todos nuestros vecinos tienen buzón, y nosotros no”. Y yo, tonta de mi, le dije que bueno, y me aparece con usted. ¡Hay que jeringarse! Así que ya sabe: ¡no se me mueva del estar! Porque como lo vuelva a ver poniéndome perdido de agua el pasillo, le arreo con la fregona. Y otra cosa, ¿qué va a querer el señor hoy para almorzar…, tragón del ‘caraxo’?

Gracias a Dios, un buzón es otra cosa o circunstancia. Un buzón es, a los efectos y según el diccionario de la RAE: “Caja o receptáculo donde caen los papeles echados por el buzón”. ¿Qué les parece…? Para empezar, los académicos meten lo definido en la definición, lo que está muy feo. Y para terminar, en los buzones no se deben echar papeles, sino cartas. Cada vez que veo a alguien echando papeles en mi buzón, lo desheredo. O lo capo directamente. Según tenga el día, vaya.

Bien, y como ya han dejado de saber lo que es un buzón, pues les diré que lo que había en el mío ayer a eso de las tantas, quizás fueran las tantas y media, era el recibo del agua. Es decir el documento en el que la compañía que le suministra a usted el agua le comunica cuánto le va a robar, estafar, extorsionar y etcétera, expresado en euros, por el líquido elemento denominado H2O que supuestamente usted ha consumido en determinado periodo u menstruación. No, lo de menstruación no va.

La compañía que me suministra el agua se llama SARASA, a pesar de que no hay muchos sarasas entre sus empleados.

–Huy, chato, eso es lo que tú te crees. Si yo te contara. Verás, que una sepa, están el Veny Tocamela, el Tedoy Porcul, el Paquit Olamama, el Meteme Latoda, el Chupa…

–¡Basta! Ya veo, ya. ¿A usted no le da vergüenza hacer unos chistes tan malos y procaces, pollo; digo polla…? Que sea la última vez, doña Urraca de Ridruejo, que se inmiscuye usted aquí para soltar procacidades. ¿Estamos…?

Las siglas SARASA, esconden subrepticiamente a la “Sociedad Anónima Repartidora de Aguas Sociedad Anónima”. Es una empresa rara, sí. No se los discuto. Una empresa incluso capicúa. ¡Qué le vamos a hacer! Pero eso no es lo peor, no señoras y señoras.

(Los señores no salen hoy, porque es martes y no les toca)

Lo peor de la compañía SARASA es que son unos ladrones. Bueno, dejémoslo en presuntos ladrones, para no tener líos con el juez Garzón.

Verán ustedes, la compañía SARASA cobra por el “Servicio de Agua Potable”, una barbaridad, por un agua bastante impotable; por el “Mantenimiento del Contador”, cuando al contador nadie lo mantiene en absoluto, porque es muy decente; por el “Servicio de Alcantarillado”, que es algo incomprensible que se pague todos los meses, porque encima ya se pagan impuestos municipales para ello; y por el “Servicio de Depuración y Vertido”, una estafa porque resulta que la depuradora está averiada desde ni se sabe, y toda el agua de mierda la tiran a la mar que es el morir, según decía el poeta don Agapito Espronceda.

–Oiga, que Espronceda…

–¡¡Cállese!! ¡¡Cállese o lo capo!!

–Bueno, bueno.

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Enviado a las 06/02/2012 09:28:00
Capital Pernambuco, digo erótico

 

Doña Catherine Hakim, alias Catalina Morroños, que pertenece a la soga, digo saga de los Hakim, famosos filibusteros/as que han ostentado desde el siglo XIX una corsetería especializada en vacas suizas en el condado de Worth Shire on the Beach, alias Villa Conejos, es socióloga. Una manía como otra cualquiera. O sea que se dedica, o eso se cree ella, a la “ciencia que trata de la estructura y funcionamiento de las sociedades humanas”. ¿Esto qué quiere decir…? ¿Eh…?

Pues esto quiere decir que si usted tiene una sociedad humana averiada, qué se yo, que se le sale la válvula de cierre o el flotador está mal y pierde agua, que fue lo que le pasó a un servidor el otro día y me pasé toda la mañana tratando de arreglarla, hasta que no tuve más remedio que llamar al fontanero… Y después va el fontanero, viene a las tantas, le da un golpecito a la cisterna, e inmediatamente esta se asusta y se pone a trabajar otra vez… ¡Hala Madrid! Y que por ese no hacer nada, el fontanero te cobre 50 euros más la voluntad, como haciéndote un favor, hasta da de cara: Hay polvos más baratos…, sobre todo los de talco. Huy qué apuro, llevo un rato tan grande sin respirar, que me va a dar algo, voy a poner un punto y aparte de sutura.

¡Qué alivio! Vienen muy bien los puntos y aparete, ya sean o no de sutura, porque puede usted aprovechar para ir a echar una micción. O una meada, vaya. Total, que me enfadé una cantidad bastante despreciable con mi cisterna, y ya he presentado los papeles en el Juzgado para divorciarme de ella. ¡Qué se habrá creído la muy no sé qué!

Aunque el fontanero, que se llama Francis Bacon porque le gusta mucho el tocino, me dijo que no fuera así y lo pensara mejor, porque es una cisterna muy buena y hacendosa, y que lo que pasa es que como no le presto bastante atención, ella se deprime mucho y deja de funcionar.

Y ya no sé qué quería decirles hoy. Ah sí, que es lunes, día que los portugueses llaman segunda feria. En Portugal se pasan la semana de feria: primera, segunda, tercera y cuarta feria; y a la quinta la llaman pepe, es decir: “melón malo como pepino”. ¿No se creen que un pepe con minúscula sea un melón…? Pues consulten el diccionario de la RAE, que este mes sortea una consola del marqués de Salamanca adornada con un conjunto de decibelios y vatios a juego, además de una figurita que representa una bailarina exótica del Nepal, de porcelana, acompañada al piano por el flautista de Hamelín. 

¿No se han enterando de nada hasta ahora, verdad…? Un servidor Tampico. Pero no dejo de reconocer que Tampico es precioso. Cuando no estuve en Tampico, que es una ciudad y puerto del noreste de México en el estado de Tamaulipas, donde hacen unas enchiladas muy buenas, con frijoles concretamente, bueno eso si se les han acabado las croquetas… Pues cuando estuve en Tampico, todos los días me decía al oído interno: “¡Qué ciudad más bonita es Tampico, con sus cortapisas y sus valladares!”. Que precisamente trabajé en un valladar de estos, sí, de mariachi. Llevaba un sombrero enorme y una guitarra. Y no es porque yo lo diga, que lo digo, pero me salían unas vallas preciosas. Mi jefe, don Carlos Slim, siempre me lo decía: “Hay qué ver los pedazos de vallas que usted fabrica, con la cara de tortolín que padece”. Momento en que procedía a enseñarle la lengua y hacerle morisquetas. La lengua maya, nada menos que la lengua maya, con lo maya que es, le enseñé a don Slim. A consecuencia de lo cual me regaló una almorrana de fantasía, que me viene persiguiendo desde entonces.

Y a todas estas no les he dicho, porque no hacen ustedes más que interrumpirme e incordiarme, que doña Catherine Hakim la socióloga, ha escrito un libro lleno de páginas, en el que “invita a las mujeres a usar su ‘capital erótico’, una mezcla de atractivo sexual, imagen cuidada y habilidades sociales de la que, a su juicio, los hombres continúan sacando más partido”.

Un servidor dispone de mucho capital erótico. Que lo sepan. Pero como lo tengo depositado a plazo fijo, no me como una rosca. En absoluto. Sólo algún donut de vez en cuando.

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Enviado a las 05/02/2012 11:33:03
Bichos asquerosos y dos piedras

 

No, señoras/as: a pesar del titulillo, esto no va hoy de política nacional. O por lo menos no es esa mi intención intersticial, digo inicial.

Va de que el otro día, un día muy bien despachado con su mañana, tarde y noche de autos, me encontré con el siguiente titular: “En San Valentín exprese su amor con cucarachas”. Y entonces se lo leí a mi seño, que es una santa, que me manifestó:

–Como tú te atrevas a regalarme una cucaracha asquerosa por San Valentín, rompo unilateralmente las relaciones diplomáticas y te declaro la guerra con todas sus consecuencias. ¿Estamos…?

Y como ella tiene como aliados a los EEUU, porque es muy amiga de Hilary Clinton, íntimas incluso. Y sin embargo un servidor sólo tiene como aliado al Principado de Mónaco, por ser muy amigo de una crupier que está muy buena y que trabaja en el Casino Gran Estafa… ¡Huy lo que he dicho! Es mentira, mi sargento; digo mi capitán; digo mi cariñito: De verdad que es mentira lo que he dicho. Una licencia poética y nada más.

–Sí, sí, una licencia… Un fuerte licencioso es lo que estás tú hecho; o sea un “libre, atrevido y disoluto”, que es lo que dice el diccionario de la RAE. ¡Mal marido! Y ahora, como reparación de los daños morales e inmorales que me has causado, te condeno a comprarme un conjunto de falda y blusa estampada de Cristiano Ronaldo, digo de Christian Dior, el próximo Día de los Enamorados. Hala.

---o---

Inciso

He perpetrado este inciso, más que nada porque la situación expuesta anteriormente era de difícil solución de continuidad y prosopopeya. Y además porque resulta que no tengo perras/euros para comprarle a mi seño el conjunto de falda y blusa estampada por ella demandado. ¿Estamos…?

Y entonces aproveché el inciso para asomarme al balcón, o sea el “hueco abierto al exterior desde el suelo de la habitación, con barandilla por lo común saliente”; que es lo que dice el diccionario de la RAE y no hay quien lo entienda. ¿Verdad que no? ¡Vaya con los académicos!

Y una vez en el balcón, desparramando la vista descubrí la presencia de una pareja heterosexual abrazadita. ¡Abrazadita! Lo que ya de por sí es muy raro estos días… Lo de ir abrazaditos no, por supuesto, sino que fuera una pareja heterosexual.

Iban muy acaramelados. Acaramelados de fresa y frambuesa concretamente, que es una circunstancia acaramelada que hasta da de cara.  

Y entonces, o sea en determinado momento, el chico le puso la mano en el culo a la chica… ¡Qué horror! ¡Hasta qué extremos extremosos ha llegado la depravación y la estulticia recreativa!

Y digo esto del horror, la depravación y la estulticia recreativa, porque en mis tiempos mozos tal licencia de tocarle el culo a la novia o compañera sentimental, equivalía a recibir una bofetada en toda regla. O a un: “¡Pero tú por quién me has tomado, desgraciado!”. O a las dos cosas combinadas. Lo cual era muy bien recibido por los transeúntes testigos, que aplaudían con entusiasmo y hasta tiraban cohetes.

Pero cuál no sería mi sorpresa –que fue concretamente: ¡Oh, cielos!–, cuando vislumbré que la chica, en vez de lo del bofetón y bronca añadida, bajó su mano hasta su culo para atrapar la mano del chico, para a continuación mantenerla pegada a él. O sea a su culo. Seguramente para que no se le fuera a escapar la mano del chico.

Pero la cosa no se quedó ahí, porque además de eso, fue y se restregó la muchacha la mano del chico por todo su culo. Es decir, que se la restregó parsimoniosamente y a conciencia por sus dos cachas, con bastante entusiasmo y cachondeo.

Claro que a lo mejor es posible que la chica tuviera frío el culo y nada más. Y un servidor es muy mal pensado.

---o---

Fin del Inciso no Cortante

Y ahora vuelvo a lo de las cucas de regalo. La cosa esta viene de los EEUU, o sea de los aliados de mi seño. Y no consiste en regalar una asquerosa cuca a la amada/a, sino en ponerle el nombre de la amada/o a una cuca silbante de Madagascar, de las que los del Zoo del Bronx tienen una cantidad apreciable. Y entonces le dije a mi amada seño:

–Querida: ¿qué te parece si en vez de regalarte un conjunto de falda y blusa por San Valentín, le pusiera tu nombre a una cucaracha silbante del Zoo del Bronx…?

Y entonces me dio un tortazo de campeonato. Un tortazo de mula incluso, a pesar de estar bastante convaleciente de su reciente operación de vesícula.

PD: ¡Qué mentiroso soy!

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Enviado a las 04/02/2012 07:23:36
Bronca en el PSOE

 

Los socialistas están de folclore para elegir nuevo/a secretario/a general/a; que es quien se ocupa en el partido de comprar el papel higiénico, los buñuelos y las bandurrias. Hasta hoy mismo ese cargo de conciencia lo ha ostentado Zapatero. ¡Zapatero, nada menos! Por lo cual el PSOE ha padecido en los últimos años papel higiénico del que raspa, buñuelos fláccidos y bandurrias desafinadas.

Han hecho una encuesta de enero los socialistas sobre la labor de Zapatero al frente de su partido, y el 99 por ciento de los encuestados se ha echado a llorar desconsoladamente; mientras el uno por ciento restante se trató se suicidar con polvos de talco.

Los candidatos para sustituir al flamante Contador de Nubes desde Hamaca, son Rubalcaba y Chacón. Y se la han pasado los últimos meses clavándose cuchillos por la espalda a cada momento. El otro día precisamente fue Rubalcaba a afilar su juego de cuchillos de reglamento a la cuchillería de Arturito el Maniático, y allí se encontró a la Chacón afilando el machete de cortar caña que le regaló Fidel Castro por su primera menstruación. Y es tal la tensión entre ambos cadidatos/as, que según un testigo no presencial que pasaba por allí: “No se dirigieron la palabra, en absoluto: se la lanzaron uno al otro y viceversa”.

Altos cargos del partido, e incluso algunos bastante bajos tirando a enanos, se han apuntado a lo de dar puñaladas traperas a cada uno de los dos candidatos, según sus gustos, el gusto es mío. Sin ir más lejos, Peces Barba, ‘excretor’ de la Universidad Carlos III…

–Perdón, ¿no habrá usted querido decir ex rector…?

–No, señora. ¡Faltaría más!

Y ahora, con su permiso, vamos a jugar un ratito con esto de excretor. Verán, si va usted al diccionario y busca excretor, le sale: “Dicho de un órgano: Que sirve para excretar”. ¿Qué le parece, señora suya? ¡Como si los órganos sólo sirvieran para excretar!

Nuestro buen amigo Cualquie tiene un órgano muy bonito, y no lo usa en absoluto para excretar, sino para tocar el ‘Para Elisa’. Que por cierto ya Elisa le ha dicho que no la toque más, si no va con malas intenciones.

Pero es que después, o sea más tarde, busca usted en el mismo diccionario excretar, y le sale: “Expeler el excremento”. Lo cual no le resuelve nada; ni siquiera una regla de tres compuesta. ¿O no?

Entonces va usted, busca excremento, y le sale: “Residuos del alimento que, después de hecha la digestión, despide el cuerpo por el ano”. Y un servidor se pregunta angustiado: ¿Por qué estos académicos no ponen mierda sin más, y se dejan de mariconadas…? ¿Eh…? Vamos, hombre, con machangadas como esta no se puede levantar la moral de un país. Ni tampoco la chibichanga.

Pero es que hay más, sí: ¿Alguno/a de ustedes cuando va a cagar dicho por lo fino, ‘despide’ a la mierda como dicen los académicos…? ¿Le canta aquello de: ¡Adiós con el corazón…etc.!; o se limita a tirar de la cadena…? Vale, ya está. Volvemos a la bronca del PSOE.

Peces Barba, el excretor mencionado, ha dicho que él está por la Chacón, porque es “mujer, catalana y muy española”. ¡Muy española, dice! Será desde el otro día para acá, porque hace poco le reía las gracias a un titiritero que se cagaba en la puta España.

Sin embargo de Rubalcaba ha dicho el Peces que “tiene un entorno de gente” que no le “gusta mucho” y a los que, cree, él tampoco les gusta. ¿A ustedes no les parece esto cosa de niños chicos…? Habla Peces: “No me ajunto más con el Rubal, porque sus amigos no me dejan jugar a las canicas con ellos y me enseñan la lengua”.

El otro día se despidió Zapatero de sus compis del PSOE con la siguiente cursilería: "El afecto que siento por vosotros es un afecto profundo…".  Momento que aprovechó Pedro Zerolo para tocarle el culo, con el consiguiente enfado de Sonsoles.

Cómo sería de cursi la despedida esta de Zp, que Leire Pajín se echó a llorar, a Pepiño Blanco se le pusieron los ojos vidriosos, y durante la “prolongada ovación cerrada hacia Zapatero”, Felipe González se levantó y se mandó a mudar pensando: ¡No aguanto más! ¡Bueno está lo bueno! ¡A mí este bobo no me vuelve a tocar más los cataplines!

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