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Enviado a las 01/11/2013 08:03:47
El invento de la Suprema Felicidad del Pueblo

 

¡Ring, ring!

–Aló, camarada.

–Buenas. Oiga, ¿es ahí el ministerio para la Pasmosa Felicidad del Pueblo?

–Pasmosa no, camarada, es suprema.

–Qué pena, contra, me gustaba más que fuera pasmosa. ¿Ustedes no podrían cambiar lo de suprema por pasmosa, eh…?

–No, camarada, porque es un nombre que ha puesto nuestro sin par presidente bolivariano, chavista y socialista del siglo XXI, don Maduro.

–No lo dudo en absoluto. Vamos no lo he dudado ni un momento desde que oí la noticia en la tele nacional chavista y bolivariana del siglo XXI. Desde que oí: se va a montar en Venezuela el Ministerio para la Suprema Felicidad del Pueblo, enseguida me dije: esta gilipollez no puede ser sino invento del Maduro.

–¡Oiga, no sea escuálido y pérfido capitalista! ¿Cómo se le ocurre decir que este supremo ministerio en una gilipollez?

–Huy, perdón, se me fue el baifo. Quise decir este magnífico invento. ¡Jo, jo, jo!

–¿No se estará usted riendo, verdad camarada…?

–No señor, en absoluto. Estaba simplemente practicando para ser feliz, como manda su ministerio.

–Bueno, pues si no se le ofrece nada más…

–Sí, sí que se me ofrece: Verá usted, camarada, yo es que padezco de una suegra muy mandona y entrometida, que no me deja ser feliz como yo quisiera para complacer al supremo Maduro… ¡Jo, jo, jo!

–¿Otra vez de cachondeo…?

–Que no, contra, que es simple práctica de risoterapia en busca de la felicidad suprema. ¿Qué hago con mi suegra, camarada? ¿Se la puedo mandar ahí al Gobierno, para que me deje tranquilo…?

–La verdad señor es que su problema es un poco complicado, y como en esto de la felicidad suprema del pueblo, estamos empezando en el ministerio, pues tenemos dudas metódicas y de las otras.

–Ya, lo comprendo: La verdad es que trabajar en un ministerio tan etéreo, abstracto y ditirámbico, debe ser muy duro, aunque sea supremo.

–Bueno, pues si no se le ofrece…

–Sí que se me ofrece: Verá usted, camarada, llevo seis meses si papel higiénico, como la mayoría de los venezolanos, y eso me impide ser feliz. Más que nada porque tengo que limpiarme el trasero –¿se ha fijado qué fino, que no he dicho culo?–, con el periódico único oficial del Régimen chavista y bolivariano del siglo XXI, y escuece que usted no vea.

–Ya, pero eso es culpa de los escuálidos capitalistas.

–Consio, ¿los escuálidos esos se limpian tanto el trasero…?

–No, pero lo esconden para que los venezolanos chavistas nos enfademos con Maduro. Pero eso ya tendrá pronta solución, porque nuestro supremo ministerio para la Suprema Felicidad del Pueblo, va a comprar 20 millones de rollos.

–Ah bueno, siendo así, vale. Pues entonces yo les mando a mi suegra, y ustedes me mandan una docenita de rollos, ¿vale…?

–Que no hombre. ¿Qué vamos a hacer nosotros con su suegra?

–Pues nombrarla ministra sin ir más lejos. Mire usted, ella cumple todos los requisitos para ser ministra con ustedes los chavistas, porque sobre ser una mandona y una entrometida, no dispone nada más que de dos neuronas en funcionamiento, y una de ellas la tiene ahora mismo en el taller. ¿Qué le parece?

No sé, no sé. Le tendré que consultar a don Maduro.

Pues entonces dígale también que a mi suegra le encantan los pajaritos chiquiticos, como los que se le aparecen a él para decirle las pendejadas que después suelta tan tranquilo.

¡Pero oiga, cómo se atreve!

Perdón, perdón, quise decir guanajadas... Digo gilipolleces…

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Enviado a las 29/10/2013 06:59:39
Obama nos espía

 

–Buenas, ¿es ahí la Casa Blanca…?

–Yes, we can…, digo we are.

–Vale, pues páseme con su jefe, por fa. Un tal Obama creo que llama, y que es bastante morenito.

–¡Huy lo que ha dicho!

–Mujer, no le iba a decir que es negro. Y como tampoco es azul marino. Yo también soy algo morenito, no se crea. Pero claro no tanto como su jefe, porque lo mío es de la playa. Los rayos UVA no los uso, porque me dan gases de efecto invernadero. Bueno, ¿se pone o no se pone…?

–¿Motivo de su llamada, please…?

–Pues nada, que quería se pasara a nuestra compañía Jodefónica, porque tenemos unas ofertas increíbles.

–Pero para eso es mejor que llame al Pentágono. O mejor a la NASA.

–No, señora, es broma lo de la Jodefónica. Lo que quiero es armarle a bronca a don Obama, por haberme estado espiando.

–Ay caballero, para eso hay unas colas tremendas. Le tendría que dar cita previa y todo, y a lo mejor dentro de un lustro lo atiende.

–Bueno, pues entonces dígale que es para contarle un chiste muy bueno.

–¿El del loro…?

–No, el de su primo Nemesio; el que tiene una ferretería de corte y confección en Alabama.

–Ok, entonces sí le paso. No se retire.

–No se preocupe, porque el retiro me lo ha puesto el Gobierno de aquí para dentro de un lustro por lo menos.

(…)

–Good morning, soy el presidente Obama, Barak Obama. ¿En qué puedo servirle, caballero…?

–Pues verá, me manda seis rollos de primavera aunque estemos ya en otoño, dos chop suey de pollo y un arroz frito con langostinos poco hechos y pimientos morrones. Todo ello regado con Coca Cola cosecha del 56, que creo fue magnífica.

–¡Oiga, que esto no es un chino!

–Ya lo sé, era para ver si estaba usted atendiéndome. Verá usted, don Obama... ¿Puedo llamarlo Obi...?

–No, no me llame Obi, porque me recuerda al personaje de la Guerra de Las Galias, digo de Las Galaxias. Llámeme Amo y Señor del Mundo.

–Vale, lo llamaré Obi. Pues verá, Obi, lo llamo para protestar por haberme estado espiando tantos años, que creo hasta se sabe la talla de mis calzoncillos; algo que incluso yo ignoro.

–¿Pero no me iba a contar usted el chiste del primo del loro que tiene una ferretería de corte y confección en Alabama?

–Sí, pero cambié de idea. Venga, quiero una disculpa, o al menos ‘información’ como reclama Angela Merkel.

–Pues señor, usted qué quiere que le diga: todas las naciones espían.

–Ya, no lo dudo; pero hombre, es que ustedes se han pasado. Han espiado hasta a las Hermanitas de la Caridad.

–Es que esas señoras pueden ser muy peligrosas, no se crea. Y yo tengo la ‘obligación de saber qué pasa en el mundo, para defender a nuestros ciudadanos, a nuestros aliados y a nuestra patria’.

–¿Ah sí…? Pues se han dejado fuera del espionaje a mi señora suegra, doña Gertrudis, y esa sí que es un auténtico peligro para la seguridad mundial. Y otra cosa le digo: si hubieran contratado a mi suegra de espía, se hubieran ahorrado un montón de espionajes porque ella se sabe la vida y milagros de media ciudad. Eso de memoria, porque de la otra media ciudad tiene elaborados informes. ¿Qué le parece…?

–Hombre, pues si eso es así, nos gustaría contratar a doña Gertrudis.

–Vale, pues usted mándeme un avión bien gordo de esos que ustedes tienen, ya que mi suegra despacha muchas toneladas de arqueo bruto, y yo se la empaqueto y se la mando en un momentito.

–¿Y su señora esposa, o sea la hija de doña Gertrudis, no protestará del envío…?

–No, no se preocupe, porque por el mismo precio también se la mando a ella. Les encanta estar juntas las dos, ¿sabe? Sobre todo para hacerme la vida imposible.

–Bueno, pues ya le mandaré el avión. Deme su dirección por fa, para ir a tiro hecho.

–Pero si ya la tiene Obama. ¿No le dije antes que tiene hasta la talla de mis calzoncillos, caramba? Por cierto, démela, que tengo que comprarme unos de algodón. ¿Le canto algo, Obama…?

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Enviado a las 05/10/2013 06:05:19
Historias fermosas

 

Don Nepomuceno Portalón Del Castillo, alias Manolito por razones un tanto oscuras aunque sibilinas, era archimandrita…

–¿Y eso qué es, joven?

–Pues eso, señora suya, define tanto al superior de un monasterio en la Iglesia griega, como al jefe o superior de una junta o comunidad. Manolito por supuesto, no tenía nada que ver con la Iglesia griega, entre otras cosas porque su señora no lo hubiera dejado. Sin embargo, como Manolito sí que era el presidente de la Asociación Cultural y Folclórica Alegrías de la Huerta, pues decía que era archimandrita y Santas Pascuas.

–Vaya por Dios. ¿Y no le partían la boca, o al menos le tiraban piedras?

–No, no señora. Al principio sí, tengo que reconocérselo; pero después, como Manolito era inasequible al desaliento, lo dejaron en paz. Tenga en cuenta que ahora la gente, alias ciudadanía, está más civilizada.

–Sí, eso sí que es verdad. Antes estas cosas no se perdonaban. Vera usted, mi primo Nemesio que era churrero, un buen día se despertó, algo que solía hacer todos los días, y empezó a decirle a todo el mundo que era cirujano plástico. Naturalmente la gente se lo tomó a cachondeo, y más de uno pretendió tirarlo al barranco más próximo y más profundo. Eran otros tiempos, claro. Los mismos tiempos de los que estábamos hablando antes. La cosa fue que como no lo tiraron al barranco, acabó poniendo una consulta con quirófano incorporado y se dedicó a operar narices y pechos femeninos como si nada.

–¿Y las autoridades no intervinieron?

–Hombre, pues al principio no. ¿Para qué iban a intervenir, si al puñetero le quedaban muy bien las narices y los pechos que operaba? Oiga, hasta había colas de señoras esperando a que Nemesio les operara las tetas. (Ahora digo tetas para no repetirme, ¿sabe?) Lo que pasa es que un buen día pasó por su consulta un inspector del Ayuntamiento, le pidió al Nemesio los papeles, él le dio los de la churrería, y por supuesto se armó el lío. Lo imputaron y todo, no se crea, por practicar la economía sumergida según Hacienda… ¡Nada menos que la economía sumergida! Y yo le puedo jurar, caballero, que mi primo Nemesio jamás pisó el agua, ya fuera de mar, de río o embotellada.

–Ya, pero es que la economía sumergida hoy está muy desprestigiada.

–¿Cómo ser archimandrita, por ejemplo?

–Pues sí; sobre poco más o menos, sí. Mire, ¿y acabó su primo en la cárcel?

–Ah no, no señor. Solo le pusieron una multa. Porque es que durante el juicio, miles de señoras operadas o por operar de pechos por Nemesio, montaban manifestaciones ante los juzgados. Y naturalmente, pues eso influyó, porque el juez no quería aparecer como machista ante la opinión pública, ¿sabe usted?

–¿Y ahora qué es de su primo?

–Pues ahora, señor mío, resulta que es diputado en el Congreso. ¿Qué le parece? Dice que es un trabajo más descansado que el de churrero y el de cirujano plástico, y que lo gana mucho mejor.

–Mire qué bien. ¿Oiga, buena mujer, a usted le importa que yo siga con mi archimandrita Manolito?

–Pues claro que no, faltaría más.

–Bien, pues sigo: El archimandrita Manolito, además de presidir la ACFAH, tenía una corsetería, una repostería y una funeraria.

–¡Qué barbaridad, fuerte un pedazo de emprendedor su archimandrita!

–Sí señora, la verdad es que sí que lo fue. Pero como era en los tiempos en que a los emprendedores se les llamaba empresarios, pues al pobre hombre los sindicatos le amargaron la vida llamándolo de todo. Comprenda que a un archimandrita de pro como él, le sentaba muy mal que lo tacharan de explotador de la clase trabajadora. E incluso cosas más fuertes, como la vez que lo tildaron de neoliberal asesino y capitalista salvaje. Oiga, se cogió un disgusto tan grande el Manolito, que abandonó sus negocios y se dedicó a hacer encajes de bolillos en su casa.

–¿Y sigue con los encajes esos?

–No, ya no. Ahora es sindicalista de UGT, y se lo pasa de miedo mandándose unas mariscadas tremendas con el dinero de los parados. El ácido úrico lo tiene por las nubes, de tanta langosta como trasiega.

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Enviado a las 27/09/2013 06:15:34
El pecho femenino, usos y costumbres

 

–¡Vaya un hombre más desaprensivo este! ¿A usted no le da vergüenza estar todo el santo día hablando de las cochinadas, pollo?  Sicalíptico, que está usted hecho un sicalíptico.

–Repórtese doña Bernarda, que esto no va de sexo, o sea de las cochinadas como usted dice. Esto va de unas investigaciones muy profundas y serias, realizadas en Chile.

–Ya, ya, en Chile dice. ¡Como si yo no lo conociera! Ahora bien, esto se lo pienso decir yo a su señora para que lo llame al orden; no se vaya a creer que esta vez se va a ir usted de rositas.

–Bueno, pues vale.

Queridos radioescuchas, según unos investigadores chilenos: “Un generoso y provocativo escote esconde muchos más secretos de los que podemos imaginar.” Lo cual es algo que no ponen en duda tres de cada cuatro inspectores de cañerías e incluso registradores de la propiedad.

–¡Ya empezamos!

–¿Por qué no se entretiene un rato haciendo croquetas, doña Bernarda?

El pecho es una de las partes del cuerpo femenino que más llama la atención de los hombres”. Más de uno se ha caído por una alcantarilla mientras contemplaba unos senos bien puestos. ¿O no? Hombre, sin ir más lejos, don Fabrique se dio tal taponazo… Huy, perdón don Fabrique, que le prometí que no diría nada, lo siento.

El pecho femenino cumple una importante función en el desarrollo de los bebés, cuyas madres deciden optar por la lactancia materna”. Importantísima, ya que se ha probado darles a los bebes butifarra, e incluso pechuga de pavo, y no ha habido manera de que se la coman. Son muy caprichosos los bebés, no se crean. Y capciosos.

La Organización Mundial de la Salud asegura que la leche materna es un excelente alimento”. Algo que impresionó tanto en su momento a don Rigoberto Pinganillo, emprendedor de vocación tardía, que pretendió montar una central lechera con su señora y sus amigas de la peluquería.

Don Rigoberto llegó a planificarlo todo. Oh, hasta tenía el estudio de impacto ambiental. Cuando don Rigoberto explicó su plan de negocio en la peluquería de doña Paqui, aquello fueron todo risas y fiestas… Un auténtico folclore incluso. Hasta que don Rigoberto se empeñó en ordeñar en directo a doña Paqui; esta se lo tomó a mal; y le arreó tal fuerte leñazo con el secador del pelo que todavía están quitándole astillas del coco a don Rigoberto.

Según el libro Guinnes de los Récords” la señora con el busto más grande del mundo y parte de la galaxia Andrómeda –la parte de la izquierda concretamente–, es doña Annie Hawkins; natural de Arkansas, lindando con la frontera de Cincinnati a mano derecha. “Sus pechos pesan más de 50 kilos y tienen un contorno de casi 178 centímetros”, por lo que cada vez que acude a una corsetería las empleadas salen huyendo. Incluso alguna ha llegado a llamar a los bomberos. Hay señoras muy desconsideradas en las corseterías, para con las de su propio género de punto, y así va el mundo.

Según todas las encuestas y los sorteos de la ONCE, “el pecho izquierdo suele ser más grande que el derecho”. Sin embargo ambos pechos pagan lo mismo de Contribución, alias IBI o Impuesto de Bienes Inmuebles. Lo cual constituye uno de los logros más importantes alcanzado por las reivindicaciones de las feministas. Tengan en cuenta que en el siglo pasado, e incluso en el de Oro, las señoras tenían que tributar cada pecho por separado, lo cual constituía una muy grave amenaza para el calentamiento global.

Aunque ustedes no se lo crean, “una mujer puede alcanzar el orgasmo sólo con la estimulación del pezón”. E incluso dos mujeres. E incluso trescientas si me apuran. Lo que pasa es que los pezones están caros y no se consiguen... Digo las estimulaciones; lo que no se consiguen son las estimulaciones.

Una estimulación como es debido, le puede salir a una señora por unos doscientos euros y la cama. Y ya no digamos si además tiene que pagar la cena. La verdad es que los hombres somos muy desaprensivos… ¿Qué nos costaría estimular gratis los pezones a las señoras, si ellas ponen la cena…? ¿Eh…?

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Enviado a las 20/09/2013 05:21:50
Consejos para la vuelta al cole, o no

 

Señoras y señores, nuestra emisora ‘La voz apagada’, en su denodado esfuerzo de servicio público alias WC, hoy les ofrece unos consejos absolutamente prescindibles para que su hijo vuelva al cole sin problemas y con un buen tránsito intestinal.

Y todo ello por cortesía de ‘Butifarras Celestino’, antes ‘Recauchutados Celestino’… Sí es raro, lo comprendo, pero qué le voy a hacer. Al parecer Celestino descubrió que sus máquinas de recauchutar vienen muy bien para la fabricación de butifarras. Oh, le han dado un premio Innoble y todo. Bueno, vamos a lo que vamos:

Hace unos días que comenzaron las clases tras las vacaciones de verano y los niños’, como son mayormente unos desaprensivos, ‘suelen acusar la vuelta a las rutinas’…

–¿Qué es eso de las rutinas, pollo?

–Ahora mismo no sabría decirle si no consulto el diccionario, ¿pero verdad que suena bien?

–Sí señor, no se lo discuto. Y hasta suena muy moderno. Parece usted un político y todo.

–No, señora, por favor, insultos tan temprano no le consiento. Compáreme con un protésico dental, si no le es molestia.

–Hombre, pues molestias sí que tengo, ahora que lo dice. Una aquí en el codo, que se llama Ernestina; pero es una dolencia de toda la vida y somos muy amigas. Sin embargo esta otra de mi ombligo derecho, como que me hincha las… Bueno, usted ya me entiende.

Los niños no soportan levantarse temprano. ¿Verdad? Bueno, pues sepan que los adultos tampoco. Y como las cosas están tan manga por hombro y se empeñan en abrir los colegios muy temprano, no tendrá usted más remedio que comprarse un despertador de los gordos. Yo les recomendaría a mi primo Gervasio, que es gordo y trabaja de despertador por el tercio familiar; pero estaría incurriendo en prevaricación desviada del género chico, por lo menos. Así que búsquense ustedes al gordo despertador que quieran.

–Mire, ¿y no podría ser una gorda despertadora…? Lo digo por lo de la paridad y eso.

–No señora, desengáñese: las gordas no se consiguen. Hay mucho regulador del tránsito intestinal suelto, y ya las señoras no tienen ni tripita. Si viera usted el disgusto que se coge una señora en un anuncio televisivo de potingues para el tránsito intestinal, por una tripita de nada que hasta le queda divinamente.

–Ya, ya le he visto. Se trata de mi cuñada Gertrudis precisamente. Y su problema es que es tonta de toda la vida. Eso sí, tiene mucho trabajo haciendo anuncios para la tele. Por su cara de tonta, claro. Según sale una demanda de tontas para anuncios de la tele, inmediatamente va mi cuñada y se lo lleva de calle. Ahora está en varios anuncios que ponen por los suelos a las marcas blancas… Ella hace de tonta que compra marcas blancas, y se deja engañar por su suegra, su amiga o por el técnico de la lavadora o el lavavajillas, para que deje de comprar marcas blancas, con lo buenas y baratas que son.

–Doña Hortensia, menudo rollo me acaba de meter. Me parece que no me va a dar tiempo para más consejos para el cole de los niños.

–Sí hombre, al menos uno más, no sea pusilánime.

–Bueno, vamos a ver, se hará lo que se pueda.

Es importantísimo ‘emocionarse a la hora de ir al cole’, para que el niño ‘sepa lo importante que es para sus padres este acontecimiento’. Verbi gratia; o sea ejemplo:

–¡Ricardito, hijo de mis entretelas, por fin empieza el cole! ¡Qué alegría más grande nos das a tus padres!

–¿Tú has fumado algo esta mañana, mami?

–No hijo, cómo va a ser eso. Es que nos llena de honda satisfacción y orgullo, tanto a tu padre, como a mí, como al Orfeón Donostiarra en peso, este acontecimiento incomparable de tu vuelta al cole. Se me saltan las lágrimas del sobaco y todo, hijo mío, solo de pensarlo. ¡Ay qué alegría más grande, Dios mío de mi vida!

–Mami, si te encuentras mal, dejo lo del cole y te acompaño al psiquiatra.

–¡Hijo mío, por fin vas al cole! ¡La emoción me embarga mucho!

–¿Tú también, papi…? ¿Pero qué cenaron ustedes anoche, caramba?

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Enviado a las 16/09/2013 04:33:52
Motivos para tener sexo

No, no se hagan ilusiones ni manden a los niños a la cama, porque esto no va de las cochinadas.

–Oiga, no sea retrógrado y no llame las cochinadas al sexo.

–Es que es más divertido.

–Ni divertido ni leches

–Bueno, bueno, tampoco es para que se ponga usted así; póngase de perfil, que le favorece más a la nariz de berebjena esa suya.

–¡Huy lo que me ha dicho!

Pues sí, queridos camaradas, resulta que unos psicólogos de la Universidad de Texas, un día que se aburrían porque no había beisbol en la tele, decidieron realizar: “exhaustivas encuestas para conocer las causas por las que la gente accede a compartir el colchón”. Que esto lo pongo entrecomillas y en negrita, porque es textual de donde saqué la noticia… Qué antiguos, verdad, con eso de ‘compartir el colchón’… ¿Esta gente no sabe que ahora la moda es hacerlo en todos lados menos en el colchón…? ¿Eh…? Es más: ¿EH…? Hombre, por favor, vaya falta de idiosincrasia…

–Mire, no es por nada, pero eso de la falta de idiosincrasia lo repite usted mucho en estas sus boberías…

–Sí, ¿verdad? ¡Qué horror! ¡Estoy perdiendo facultades! Creo que me voy a echar a llorar de un momento a otro… ¿Puedo usar su hombro para llorar en él, señora suya…?

–¡No, no puede! Comprenda que lo acabo de fregar y encerar, y no es cuestión que me lo deje lleno de mocos o castañas pilongas.

Bueno, y ya vamos a lo que íbamos, porque si no se nos hace tarde para poner el potaje al fuego…

–¿De espinacas…?

–No, de berros y con algo de coliflor deconstruida al baño de María

–Oiga, y qué bonito le quedó el baño a María, tras la reforma luterana que le hizo, ¿verdad?

–Huy, no me diga nada… ¡No me diga nada, porque si no esto se va a ir al garete!

–Hombre, pues precisamente tengo yo un garete en buen uso, con el que interpreto valses de Chopin y mazurcas del maestro armero.

–Sí, bueno, vale. Tome un cacahuete, se lo ha ganado.

Los psicólogos de Texas, aunque algunos dicen que son de Arkansas por fastidiar la prima de riesgo, se encontraron nada menos que con 237 razones diferentes que dieron los encuestados como válidas para sostener relaciones sexuales…

–¡Qué barbaridad!

–Sí señora. Hay gente para todo. Hay una falta de idiosincrasia, que tira para detrás.

–¿Vuelve usted con lo de la falta de idiosincrasia, joven?

–Me hacía ilu, doña Hortensia.

Algunos de los motivos más comunes para practicar el ñaca-ñaca, fueron los siguientes: “quemar calorías”, “conseguir un favor”, “cambiar el tema de conversación” y “porque olía rico”. ¡Manda eggs!

–Querida, ya me he hartado de conversar sobre la teoría de la relatividad de Descartes, que ni siquiera fue ese señor el que la perpetró… ¿Por qué no vamos y hacemos el amor encima del frigorífico? ¿Eh, prenda?

–¿Otra vez encima del frigorífico, Arturo? ¿Pero tú por quién me has tomado, por un frutero?

–Bueno, pues vale, lo haremos debajo de los almendros en flor del jardín del Edén…

–Qué cursi eres, Arturo. Anda, vamos al frigorífico. Pero como me vuelva a dar calambre, te enteras.

El motivo que dio don Agapito Smith, de Cincinnati, fue el siguiente: “ya estaba desnudo y no me pude aguantar”. ¡Pues claro, con la lata que da desnudarse! Después se supo que don Agapito, por unos problemas testiculares de orden jónico que padece, va siempre vestido con armadura medieval… Y eso cuesta un montón quitarlo. Vamos, digo yo. La señora o compañera sentimental de don Agapito, que se llama Florencia Smith por sus partes, cuando está muy apurada sexualmente usa un abrelatas para acceder a su Agapito.

En cambio don Telesforo Smith, que no es natural de Arkansas aunque sí aficionado al Betis, argumentó como motivo para practicar sexo lo siguiente: “Estaba disponible”. Hay que argumentar en favor de Telesforo que es taxista… Y claro, si una señorita le pregunta: “¿Está disponible…?”. Él enseguida se baja los pantalones…

–¿Y no baja la bandera…?

–No señora. En todo caso él sube la bandera... Y sin Viagra ni nada, no se crea, porque come mucha lechuga salvaje y boniatos.

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Enviado a las 13/09/2013 05:16:30
La casa de enfrente, por ejemplo

 

¿Y por qué no…? Queda a mano. Bueno, más bien a pie: hay que bajar a la calle, cruzarla y ya estás en la casa de enfrente.

En el pongamos 5-B vive Tamara. Tamara es una niña que grita. Grita mucho. Sus gritos asustan. A un servidor hasta le levantan el estómago. Y encima Tamara, pese a sus dieciséis añitos de nada, desconoce que existe una cosa que se llama portero electrónico; y en consecuencia llama a su madre a gritos desde la calle: ¡Mamá! Perdón, es más bien así: ¡¡¡MAMÁ!!! Sus amigas, para no ser menos, también la llaman a gritos: ¡¡Tamara!! Afortunadamente ninguna de ellas tiene el poderío de voz de Tamara.

Tamara es de armas tomar, y como el físico la acompaña, les arrea unos guantazos a sus oponentes, de mucha consideración y circunstancia. El brazo derecho sobre todo, lo maneja muy bien. Aunque el izquierdo no se queda atrás ni mucho menos. Tamara no practica la discriminación sexual, y arrea tanto a unos como a otras. Y también a ‘otres’, claro.

Su tutor en el instituto, un teólogo que da clases de religión y que se llama… Ya se me ha olvidado, pero tengan por seguro que se llama de alguna manera. Pues eso, que su tutor, que es bajito y medio calvo, la ha tenido que dejar ya por imposible, pese a tener más paciencia que un santo. No obstante, es el único profesor/a del instituto que se atreve a reprender a Tamara. Hay que reconocer que Tamara escucha muy atentamente a su tutor, pero como no entiende casi nada de lo que dice, pues no tiene ningún problema de conciencia en no hacerle ningún caso y seguir en lo suyo, o sea en lo de los guantazos indiscriminados.

Se supone que algún día un grupo de progenitores –ya sean A o B–, de afectados por Tamara acabarán por hacerle una manifestación, una sentada o cualquier otro folclore que se les ocurra, en su contra… Yo que ellos no me fiaría con Tamara, porque igual alcanzan también.

Tamara presenta madre y hermano. La madre es muy trabajadora y pone en su sitio a Tamara a cada momento, fundamentalmente porque le puede en el terreno físico. Su hermano le huye constantemente. Y hace bien. Él dice que es muy partidario de la conservación de las especies, empezando por él mismo.

En el pongamos 1-C, vive una señora joven llena de tatuajes. Los tatuajes se los hace su hermano, y como aprendió a tatuar con ella, los tatuajes son horrorosos. Tiene una estrella de considerables proporciones en la pantorrilla derecha, que hasta da grima. La estrella empezó siendo una estrellita, pero como las puntas no le acababan por salir derechas, la fue ampliando y ampliando…

Esta señora tuvo de joven un novio, alias compañero sentimental, muy simpático según se mire. Cuando la entonces señorita, que pongamos se llama Josefa, decidió romper con él, que pongamos se llama Bernardo, el muchacho se presentaba en su casa a las tres de la mañana a llamarla. Bien fuera por el portero o a gritos. Ella salía a la ventana a llamarlo de todo; y en ocasiones su señora madre se asomaba por otra ventana a ratificar, e incluso multiplicar, los insultos de su hija al novio. Amor de madre que se llama esto.

Un buen día Bernardo, ante los desplantes de su novia, rompió la puerta de la calle con su coche. Un estruendo horroroso. Unas semanas más tarde, repitió la operación usando para ello su moto. Tuvo la deferencia de esperar a que arreglaran la puerta. Un detalle. Por último, al cabo de otras cuantas semanas, rompió la puerta a cabezazos. Ya en esta ocasión intervino la policía, porque Bernardo sangraba y tal. No va a sangrar, si la puerta era de cristales y le pegó un cabezazo impresionante. Bernardo se sentó en el portón de al lado, y un policía le preguntaba a cada momento: “Pero bueno, ¿quién te ha hecho esto…?”. A lo que Bernardo le respondía algo así como: “Ah, ah… ¡Y yo qué sé!.

Es una casa de enfrente muy entretenida, ¿verdad? Otro día les cuento más cosas.

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Enviado a las 22/08/2013 06:32:51
A la cárcel por tocar el piano

 

La pianista de Puigcerdà doña Laia, ha sido acusada de tocar el piano con premeditación, alevosía y nocturnidad. Motivo por el que el fiscal pide siete años de prisión para ella. ¡Toma ya!

Ah no, acabo de ver que con nocturnidad no, ¡gracias a Dios!, porque si no capaz que el fiscal le pide cadena perpetua. No, doña Laia, tocaba el piano cinco días por semana, de 9.00 a 13.00 y de 14.00 a 18.00 horas. Muy metódica doña Laia, porque en cuanto daban las 13.00 o las 18.00, dejaba inmediatamente de tocar el piano aunque estuviera en medio de alguno de los nocturnos de Chopin, con lo cual le ponía a su madre todo el suelo perdido de corcheas y semicorcheas:

–Niña, te he dicho cientos de veces que no dejes tan bruscamente de tocar el piano, porque me dejas todo lleno de corcheas y semicorcheas, y cualquier día tu padre se nos resbala y se parte la cabeza.

Doña Laia era muy obediente y siempre respondía: “Sí mami, lo que tu digas”. Pero no recogía las corcheas ni las semicorcheas.

–¡Qué horror! ¡Hasta dónde puede llegar la estulticia de algunas pianistas!

–¡Y tanto, doña Flora!

Naturalmente como la sala donde ensayaba no estaba insonorizada, una vecina que no se llama Enriqueta Chisgarabís, se molestaba mucho por el sonido del piano, y protestó a doña Laia:

–Niña, o dejas de tocar el piano o te meto una querella que te enteras.

Y como doña Laia siguió dale que te pego con su piano, porque es una vocación que le sale desde dentro, desde el alma de cántaro y todo, y además no puede dejar de tocar el instrumento porque se roncha, doña Enriqueta le metió la querella…

–¿Qué instrumento es el que no puede doña Laia dejar de tocar?

–El contrabajo y los timbales.

–Vaya por God. ¿Y los timbales de quién, si saberse puede?

–Vamos a dejarlo, doña Flora, porque no hay necesidad de mencionar intimidades con el calor que hace. ¿Estamos?

Y ahora el fiscal de Girona pide para doña Laia: “una pena de siete años y medio de cárcel para la pianista, cuatro más de inhabilitación para tocar el instrumento a Laia y a sus padres, una multa de 10.000 euros, y una indemnización de 9.900”.

–¡Joer! ¡Qué insaciable el fiscal de Girona!

–Sí señora, pero no diga palabrotas.

–Mire, ¿y usted no cree que si el fiscal fuera de Gerona en vez de Girona, o sea como antes del folclore, hubiera sido más condescendiente?

–Es posible, porque los fiscales catalanes son más tiquismiquis desde que Artur Mas está embarazado con el rollo ese de la Consulta Soberanista.

Una de las cosas que no entiendo es que el fiscal solicite cuatro años de inhabilitación para tocar el piano a los padres de doña Laia, porque doña Laia en el momento de cometer el delito ya tenía veintiséis añitos de nada.

–Oiga, pues no los aparenta en absoluto.

–No señora. Y eso es mismamente de tocar el piano. Ah, y de darse crema hidratante de aloe vera todas las fiestas de guardar.

La vecina demandante, o sea la señora que no se llama doña Enriqueta Chisgarabís, acusa a la pianista de haberle causado lesiones psíquicas como ansiedad, alteraciones del sueño y episodios de pánico, a consecuencia del "ruido" del piano.

–Pero si doña Laia no tocaba el piano de noche.

–Pues ya ve usted. Debe ser que a doña Enriqueta se le metía el “ruido” del piano en el tino, y no lo podía sacar..

Que a doña Enriqueta le parezca que los pianos emiten “ruidos” es cosa de ella, que es como es...

–¿Un poco rara, tal vez?

–Un poco no, bastante. Lo dice todo el mundo: “Qué rara es doña Chisgarabís”, y después siguen haciendo croquetas como si nada.

Ahora bien, una cosa son las manías de doña Enriqueta, y otra que el fiscal le haga caso y en su querella acuse a la pianista de “delitos contra el medio ambiente por contaminación acústica”.

–Será que es ecologista.

–O protésico dental.

–O repostero cursi.

–O sexador de pollos.

–¿Vamos a seguir con esta guanajada, joven?

–No, no creo.

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Enviado a las 19/08/2013 07:06:59
Un zoo chino algo peculiar

 

El chino Lee Huan, alias Ricardito, o Licaldito para ser más precisos, tenía una tienda de ‘Todo a un Euro Menos los Condones’, en Torrelodones. (¿Verdad que me ha quedado bien la rima…?) Oigan, y le iba muy bien. Tanto, que el alcalde de Torrelodones se acercó un día por su negocio y le dijo:

–Vamos a ver, Ricardito, ¿tú no piensas pagar los impuestos municipales de una puñetera vez…? Llevas diez años aquí, y no se te ha visto siquiera el detalle de pagar la tasa Porquesí municipal, con lo fundamental que es para que yo pueda cobrar mi abultada nómina.

A lo que Licaldito le contestó:

–Mi leligión no pelmitil pagal tasas, alcalde. Yo sentil en el alma. ¿Quiele un condón sabol butifala…? También los tengo de paella…

La religión de muchos españoles tampoco nos permite pagar impuestos porquesí; pero claro está, como somos un país laico de toda laicidad, hay que fastidiarse y pasar por ventanilla. A no ser que usted se declare minoría étnica, chino por ejemplo, en cuyo caso puede hacer lo que le salga de los cataplines con la cosa de los impuestos y todas las demás obligaciones establecidas en la Constitución.

España es un país muy respetuoso con las minorías, tanto que permite que los independentistas catalanes, vascos y demás se salten la Constitución a cada momento. Y si se la saltan estos, que supuestamente son de los nuestros, ¿a ver por qué no se la van a poder saltar los chinos…? Y hasta los llanitos de Gibraltar que ahora quieren ser ingleses porque, inexplicablemente, han decidido que les gusta más el té que la manzanilla fina con boquerones en vinagre.

Volviendo al chino Huan, resulta que un buen día, un día tan bueno que hasta hacía todos sus deberes y respetaba a sus progenitores, el Licaldito se planteó:

–Consio, un selvidol estal peldiendo el tiempo aquí: Con lo que yo habel aplendido del Tocomocho, del Bálcenas, de la Estampita, y de los ELES andaluces, me vuelvo a China y me hago millonalio. Me folo y todo, vaya. ¡Faltalía más!

Y dicho y hecho, Lee Huan se volvió a su China natal y montó un zoo. Él solo no, contó con dos socios: Kung Fu y Pin Ogallego. Son nombres supuestos, claro está, porque para algo esto me lo estoy inventando todo. O al menos sus partes no contratantes.

Total que Lee convocó una reunión del consejo de su futuro zoo, y pasó lo siguiente:

–Muy buenas, quelidos Pin y Pon; digo Ping y Kung, y bienvenidos a esta solemne inaugulación apoteósica de mi zoo.

–¿Qué consio zoo, Huan?

–Huy, es veldad. Me he adelantado a los acontecimientos. Pues velán ustedes, he tlaído unos aholos de España, con los que pienso ponel un zoo con leones aflicanos. Nada menos que aflicanos. Pelo como no tengo y son muy calos, pondlé mastines tibetanos –dos pol veinte eulos–, y eso que nos aholamos. ¿Qué les palece?

–Homble, así al plonto, igual se mosquea el pelsonal asistente.

–¡Bobelías! Además pienso ponel lagaltijas y decil que son cocodlilos peliglosos… Pala lo cual pienso contal con ustedes, que tienen que plopolcional una lupa bien golda a los futulos visitantes en la entlada…

–Oye, Huan, una pleguntita: ¿Tú no te hablás vuelto tonto peldido, o al menos tonto del haba, en España…?

–No, no, no. En absoluto. En España yo aplendel que dal gato pol lieble sel muy fácil. Españoles tlagal lo que sea. Oh, el PSOE decil acabal con desempleo, los españoles votal a ellos, España ilse al calajo con palo, y españoles tan contentos… Ahola mandal PP, pelo sel lo mismo. Y si mandalan los comunistas, pues ya ni les digo tlemenda catástlofe. O sea que yo venil aquí a implantal métodos de políticos españoles de engañal pelmamentemente a ciudadanía. ¿Estamos? Sel muy fácil, no clean.

–No sé, Huan. Me da que nuestlos compatliotas no sel tan bobos como los españoles.

–¡Huy lo que decil! Hacel el favol de no sel lacista con españoles, ¿estamos? Ellos sel tan bobos como chinos. Soble todo si tenel opinión publicada en manos de desaplensivos que vendel al mejol postol. O sea como en China.

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Enviado a las 14/08/2013 07:52:22
Bárcenas ante el juez, o no

 

Hoy, por cortesía de ‘La Vaca Lechera’, que no es una vaca cualquiera, les ofrecemos en exclusivo indirecto la grabación apócrifa de un interrogatorio del juez Ruz al presunto ladrón Bárcenas. Pero antes de pasar a darle al ‘play’, he de decirles que ‘La Vaca Lechera’ da unas leches merengadas de mucho fundamento y es una vaca muy salada, ¡tolón, tolón!

 

–Señor Bárcenas, usted está acabando con mi paciencia.

–Vaya, menos mal. ¡Ya era hora! No obstante, debo reconocer que mi trabajo me ha costado, señoría.

–Y encima chulo. Manda ‘eggs’ la cosa.

–Señoría, mire que lo acuso de desacato

–El que acusa de desacatos soy yo, ¿estamos? Y haga el favor de bajar los pies de la mesa, que estamos en un juicio y no en la playa.

–Abusador.

–Que se calle, consio. Vamos a ver, señor Bárcenas, usted habla de un "montón de notitas" como prueba documental de la 'contabilidad b' del PP. ¿Dónde archivaba esas “notitas”…?

–¿Dónde va a ser? En la nevera, como todo el mundo. Si estaban en post-it, las pegaba directamente; y si no, les ponía un imán encima.

–Ya, muy bien. ¿Y usted se cree que eso son formas, caballero?

–Hombre, claro. No me irá usted a decir que las “notitas” suyas las guarda en la caja fuerte. Bueno, a lo mejor usted sí porque la tiene vacía, pero como a mí no me caben en las mías los billetes… Del tren, ¿eh? Y los del autobús y del avión, también los guardo.

–Otra cosa…

–Ah, ¿pero usted va a seguir…? Mire que tengo campeonato de golf en la cárcel a las 17, y se me va a hacer tarde.

–No me extraña, pero se aguanta. Vamos a ver, señor Bárcenas, usted ha mostrado “una prodigiosa memoria para acordarse de los donantes, las cantidades, fechas, restaurantes en los que comió...”. Que por cierto el otro día, sin venir a cuento, nos dio el menú completo que se mandó el ‘Tomucaro’, incluidos café copa y puro.

–Ah sí, pero es que las ostras estaban buenísimas. Y del caviar no le digo nada...

–No, mejor no me lo diga. Sin embargo, “no tiene recuerdo alguno sobre a qué responden algunas de las supuestas anotaciones de gran relevancia. Una de ellas son las anotaciones vinculadas a 'PepeC. (Gol)'”. ¿Por qué, señor Bárcenas?

–Hombre, digo señoría, pues porque tengo una memoria selectiva para mis mentiras... Digo para mis deposiciones. De todas formas, ahora me viene a la mente que ‘PepeC’ es Dolores de Cospedal, a la que yo llamo Pepe por fastidiarla. Y Gol pues debe ser un gol de Messi que me llamó la atención mientras escribía la nota.

–¡Dígame la verdad, señor Bárcenas. No me haga enfadar!

–Pues la verdad es que no me acuerdo de eso para nada. Sin embargo me acuerdo muy bien de una canción de Antonio Machín, que…

–¿Ya se ha olvidado de lo del desacato…?

–Huy, usted disculpe, chato.

–Vamos a ver, usted en un primer momento,  ante mi pregunta sobre a quiénes y cómo se pagaban los sobresueldos en el PP, aseguró que el "presidente, secretario general y secretarios" del Partido Popular eran los destinatarios de esos supuestos sobresueldos. En cambio, a una pregunta posterior sobre el mismo tema, habló de "cargos electos". ¿A qué se deben estas distintas versiones, señor?

–Pues a que no me acuerdo de una vez para otra de las mentiras que largo. Yo no le veo otra explicación, la verdad.

–Yo tampoco, téngalo por seguro. Verá usted, señor Bárcenas, a la vista de todo el sumario que me he tenido que tragar hasta ahora, yo creo que usted recibía donaciones al PP, porque hay gente muy rara a la que le sobra el dinero; e inmediatamente las metía en sus cuentas nada corrientes, sin decir nada a nadie. ¿Estoy en lo cierto…?

–Absolutamente. Absolutamente en lo de que me llamo Bárcenas. De lo otro solo le puedo decir que en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo... Y ya no recuerdo más. Sírvame una birra con boquerones, señoría. Porfa…

¡A la calle! ¡Quién me mandaría meterme a juez, caramba!

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