Hoy Jesucristo, denunciando la "levadura" (= malicia) de Herodes, desenmascara una de las facetas de la tentacin pecaminosa: la apariencia de realismo. Al tomar decisiones es cuando emerge la pregunta: qu es lo que cuenta verdaderamente en mi vida? Ah aparece el ncleo de toda tentacin: apartar a Dios, que, ante todo lo que parece ms urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto.
Reconocer como verdaderas slo las realidades polticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, sta es la tentacin que nos amenaza de muchas maneras. Lo real es lo que se constata: "poder" y "pan". Ante ello las cosas de Dios aparecen irreales (un mundo secundario que realmente no se necesita). La cuestin es Dios: es verdad o no que l es la realidad misma? Es l mismo el Bueno, o debemos inventar nosotros mismos lo que es bueno?
La cuestin de Dios es el interrogante fundamental que me pone ante la encrucijada de mi existencia.
Hoy y continuamente se pide una "seal" al Seor. El diablo tambin lo "intent" y le "tent" en el desierto: "Si eres Hijo de Dios...". Volveremos a escuchar estas palabras a los que se burlaban de Jess en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz". Se superponen la burla y la tentacin: para ser creble, Cristo debe dar una prueba de lo que dice ser.
Es "probado" del mismo modo que se prueba una mercanca: debe someterse a las condiciones que nosotros consideramos necesarias para llegar a una certeza. Esta peticin de pruebas acompaa a Jess durante toda su vida. "Si eres Hijo de Dios...": qu desafo! Su seal, sin embargo, fueron la "pequeez" y los "paales"; no cedi al expediente de "pan y circo": ni convirti piedras en panes, ni baj de la Cruz, ni se lanz desde
Cristo no se arroja desde el pinculo del Templo. Pero ha descendido al abismo de la muerte, como acto del amor de Dios por los hombres.
Hoy, el evangelista narra una curacin muy singular. Segn la antigua Ley juda, la lepra no slo era considerada una enfermedad, sino la ms grave forma de "impureza" ritual. Corresponda a los sacerdotes diagnosticarla y declarar impuro al enfermo, el cual deba ser alejado de la comunidad. Por eso, la lepra era como una muerte religiosa y civil, y su curacin una suerte de resurreccin.
En la lepra se puede vislumbrar un smbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazn, capaz de alejarnos de Dios, que, si no se confiesa humildemente, confiando en la misericordia divina, llega incluso a producir la muerte del alma. Jess en su pasin lleg a ser como un "leproso", hecho impuro por nuestros pecados, para obtenernos el perdn y la salvacin.
En el sacramento de la Penitencia, Cristo crucificado y resucitado, mediante sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunin con el Padre celestial y con los hermanos, y nos da su amor, su alegra y su paz.
"Multiplicación de los panes. Prioridad de lo espiritual"
Hoy consideramos la primera multiplicacin de "panes". Es uno de los grandes relatos relacionados con el "pan" en la vida de Jess. Por qu se hace en ese momento lo que antes tambin en el desierto se haba rechazado como tentacin?
La gente haba llegado para escuchar la Palabra de Dios y haban dejado todo lo dems. Y as, como personas que han abierto su corazn a Dios y a los dems en reciprocidad, pueden recibir el pan del modo adecuado. Este milagro de los panes supone tres elementos: 1) la bsqueda de Dios, de su palabra, con una recta orientacin de toda la vida; 2) el pan se pide a Dios; 3) un elemento fundamental es la mutua disposicin a compartir (escuchar a Dios se convierte en vivir con Dios, y lleva de la fe al amor, al descubrimiento del otro).
Jess no es indiferente al hambre de los hombres, a sus necesidades materiales, pero las sita en el contexto adecuado y les concede la prioridad debida.
Hoy consideramos cmo en la accin sanadora de Jess entra claramente la oracin, con su mirada hacia el cielo. La fuerza que cur al sordomudo fue provocada ciertamente por la compasin hacia l, pero provino del hecho de que Jesucristo recurre al Padre.
La decisin de llevar al enfermo a un lugar apartado hace que, en el momento de la curacin, Jess y el sordomudo se encuentren solos, en la cercana de una relacin singular. La intensidad de la atencin de Jess se manifiesta en que el Seor toca los odos y la lengua del enfermo, o sea, los sitios especficos de su enfermedad, y usa sus propios dedos e, incluso, su propia saliva.
Pero el punto central de este episodio es el hecho de que Jess, en el momento de obrar la curacin, busca directamente su relacin con el Padre. La atencin al enfermo, los cuidados de Jess hacia l, estn relacionados con una profunda actitud de oracin dirigida a Dios.
Israel, primer portador de la salvación destinada a todos los pueblos
Hoy palpamos el amor de predileccin de Dios por el pueblo elegido ("los hijos"), si bien el Hijo de Dios se encarn para la salvacin de todos los pueblos (representados simblicamente en la mujer "sirofenicia"). Jess se dirige a su pueblo, a Israel, como "primer portador" de la promesa. Pero al entregarle la "nueva Ley" ampla su pueblo para que, tanto de Israel como de los dems pueblos, pueda nacer una nueva gran familia de Dios.
Un aspecto fundamental de "lo nuevo" en Cristo es la universalizacin del pueblo de Dios, en virtud de la cual Israel puede abarcar ahora a todos los pueblos del mundo, y el Dios de Israel ha sido llevado realmente segn las promesas a todos los pueblos y se manifiesta como el nico Dios.
Ya no es decisiva la "carne" la descendencia fsica de Abraham, sino el "espritu", participando en la herencia de fe de Israel mediante la comunin con Jesucristo, el cual "espiritualiza" la Ley convirtindola, as, en camino abierto a todos.
Hoy aparece controvertidamentela fundamental cuestin del "corazn": es ah y no fuera donde se "teje" la trama de la historia humana. En Marcos vemos el cambio radical que Jess ha dado al concepto de pureza ante Dios: no son las prcticas rituales lo que purifica. La pureza y la impureza tienen lugar en el corazn del hombre y dependen de la condicin de su corazn. Y antes que un "rearme" (esfuerzo) tico, el punto decisivo es el encuentro con Dios en Jesucristo: l nos purifica.
La palabra "corazn" se refiere a la interrelacin interna de las capacidades perceptivas del hombre, en la que tambin entra en juego la correcta unin de cuerpo y alma, como corresponde a la "totalidad" del hombre. Sin aislar la razn o la voluntad, el hombre ha de aceptar de Dios su propio "ser cuerpo" y "ser espritu", viviendo la corporeidad de su existencia como riqueza para el espritu.
El corazn ha de ser puro, profundamente abierto y libre para ver a Dios.
Jesús, el intérprete profético de la "Ley de Moisés"
Hoy Jesucristo denuncia a escribas y fariseos por aferrarse sin discernimiento a las "tradiciones de los antepasados". Jess no es un rebelde ni un liberal, sino el intrprete proftico de la Ley de Moiss: no la suprime, sino que le da cumplimiento, exigiendo una razonada responsabilidad moral (porque las leyes no son buenas por ser, simplemente, tradicin). Isaas y otros profetas ya haban formulado la misma denuncia.
En el interior de la "Tor" distinguimos: 1) un "derecho casustico", adecuado para el Israel histrico, pero susceptible de cambio; 2) los "principios esenciales" del derecho divino mismo, con los que las normas prcticas de Israel y de todos los pueblos deben confrontarse, desarrollarse y corregirse. Jess no hace nada raro cuando contrapone las normas casusticas prcticas desarrolladas en la "Tor" a la pura voluntad de Dios como la "mayor justicia" que cabe esperar de los hijos de Dios.
Jess, como el "Elegido", como el profeta que est con Dios mismo "cara a cara", pide el cumplimiento ms pleno de la "Tor".
Hoy el Evangelio deja constancia expresa aunque no detallada de los milagros que se realizaban al paso del Hijo de Dios, ni que fuera tocando la orla de su manto. Realiza Dios, todava hoy, milagros? La fe cristiana afirma que Dios ejerce poder sobre el mundo y verdaderamente puede hacer milagros (que son como su "lenguaje privado").
Nosotros slo conocemos las leyes de la naturaleza como reglas de aplicacin; en ltima instancia, no podemos definir qu es la naturaleza misma, ni cul es la envergadura de las leyes naturales. Pero Dios, despus de haber terminado la creacin, no se "retir": l puede obrar an. Sigue siendo el Creador y, en consecuencia, siempre tiene la posibilidad de "intervenir". Dios sigue siendo Dios!, de modo que de la forma que quiera y sea buena para el mundo, cuando l desee puede seguir manifestndose en el mundo como Creador y Seor.
La cuestin de los milagros plantea la cuestin divina: quien no reconoce los milagros tiene otra imagen de Dios.
La oración: una relación "personal" y, a la vez, "comunitaria" con Jesús
Hoy contemplamos a Jess orante. Su ejemplo es elocuente. En sus enseanzas traz un cuadro completo de la humanidad autntica. Nos mostr cmo se llega a ser hombre: fundamentalmente, a partir de Dios, y slo viviendo en relacin con Dios.
Dios no es alguien desconocido y lejano: nos muestra su rostro en Jess. Estar en relacin con l incluye hablarle y escucharle, para lo cual se requiere la discrecin que es esencial en una relacin de amor. La Escritura nos dice que Dios se dirige a cada uno llamndolo por su nombre: el amor de Dios por cada uno de nosotros es totalmente personal y lleva en s ese misterio de lo que es nico y no se puede divulgar ante los hombres.
Esta discrecin esencial de mi oracin no excluye la "dimensin comunitaria": el mismo "Padrenuestro" es una oracin en primera persona del plural, y slo entrando a formar parte del "nosotros" de los hijos de Dios puedo traspasar los lmites de este mundo y elevarme hasta Dios.