" El Abuelo de Los Ángeles "

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Enviado a las 09/02/2010 06:10:02
"¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados?"
Hoy contemplamos cómo algunas tradiciones tardías de los maestros de la Ley
habían manipulado el sentido puro del cuarto mandamiento de la Ley de Dios.
Aquellos escribas enseñaban que los hijos que ofrecían dinero y bienes para
el Templo hacían lo mejor. Según esta enseñanza, sucedía que los padres ya
no podían pedir ni disponer de estos bienes. Los hijos formados en esta
conciencia errónea creían haber cumplido así el cuarto mandamiento, incluso
haberlo cumplido de la mejor manera. Pero, de hecho, se trataba de un
engaño.

«¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra
tradición!» (Mc 7,9): Jesucristo es el intérprete auténtico de la Ley; por
eso explica el justo sentido del cuarto mandamiento, deshaciendo el
lamentable error del fanatismo judío.

«Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’» (Mc 7,10): el cuarto
mandamiento recuerda a los hijos las responsabilidades que tienen con los
padres. Tanto como puedan, les han de prestar ayuda material y moral durante
los años de la vejez y durante las épocas de enfermedad, soledad o angustia.
Jesús recuerda este deber de gratitud.

El respeto hacia los padres (piedad filial) está hecho de la gratitud que
les debemos por el don de la vida y por los trabajos que han realizado con
esfuerzo en sus hijos, para que éstos pudieran crecer en edad, sabiduría y
gracia. «Honra a tu padre con todo el corazón, y no te olvides de los
dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido. ¿Qué les darás a
cambio de lo que han hecho por ti?» (Sir 7,27-28).

El Señor glorifica al padre en sus hijos, y en ellos confirma el derecho de
la madre. Quien honra al padre expía los pecados; quien glorifica a la madre
es como quien reúne un tesoro (cf. Sir 3,2-6). Todos estos y otros consejos
son una luz clara para nuestra vida en relación con nuestros padres. Pidamos
al Señor la gracia para que no nos falte nunca el verdadero amor que debemos
a los padres y sepamos, con el ejemplo, transmitir al prójimo esta dulce
“obligación”.



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Enviado a las 08/02/2010 18:40:02
" Amor "
Amor:

Cuando me miras iluminas todos mis caminos, guías mis sentimientos y adornas
mis alegrías tanto como mis emociones… Cuando me tocas y me posees mi ser se
fusiona con tu ser sin existir tiempo ni espacio, sólo mi placer y mi amor
consumado en el tuyo…

Te miré, te reconocí y dejé que entraras sin importar nada, no pensé sólo
sentí y creí que era lo correcto, porque mi corazón descubrió que eras tú…
Te cedo mi llave y te invito a que entres en mi vida y veas por ti mismo que
mi pasión y mi amor están intactos esperándote desde hace mucho tiempo…

Sólo prueba mis labios, goza de mis caricias, cierra tus ojos y siente mis
deseos, toma mi alma porque ellos desde ya te pertenecen… Sólo quiero que
sepas que puedes habitar en mí, siendo mi cuerpo tu templo en el cual tan
sólo tú puedes reinar…

Te amo



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Enviado a las 08/02/2010 07:00:02
" Apenas desembarcaron, le reconocieron "
Hoy contemplamos la fe de los habitantes de aquella región a la que llegó
Jesús para llevar la salvación de las almas. El Señor es dueño del alma y
del cuerpo; por eso, no dudaban en llevarle a sus enfermos: «Cuantos la
tocaron quedaban salvados» (Mc 6,56). Tenemos hoy, como siempre, enfermos
del alma y del cuerpo. Conviene que pongamos todos los medios humanos y
sobrenaturales para acercar a nuestros parientes, amigos y conocidos al
Señor. Lo podemos hacer, en primer lugar, rezando por ellos, pidiendo su
salud espiritual y corporal. Si hay una enfermedad del cuerpo, no dudamos en
enterarnos de si existe un tratamiento adecuado, si hay personas que puedan
cuidarlo, etc.

Cuando se trata de una “enfermedad” del alma (habitualmente, palpable
externamente), como puede ser que un hijo, un hermano, un pariente no asista
a Misa los domingos, aparte de rezar conviene hablarle del remedio, tal vez
transmitiéndole de palabra algún pensamiento o alguna orientación motivadora
que podamos nosotros mismos extraer del Magisterio (por ejemplo, de la Carta
apostólica "El día del Señor" de Juan Pablo II, o de alguno de los puntos
del Catecismo de la Iglesia).

Si el hermano “enfermo” es alguien constituido en pública autoridad que
justifica o mantiene una ley injusta —como puede ser la despenalización del
aborto—, no dudemos —además de orar— en buscar la oportunidad para
transmitirle —de palabra o por escrito— nuestro testimonio acerca de la
verdad.

«Nosotros no podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oído» (Hch
4,20). Todas las personas tienen necesidad del Salvador. Cuando no acuden a
Él es porque todavía no le han reconocido, quizá porque nosotros todavía no
hemos sabido anunciarle. El hecho es que, en cuanto le reconocían,
«colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que les dejara tocar la
orla de su manto» (Mc 6,56). Jesús curaba tanto más cuanto había algunos que
«colocaban» (ponían al alcance del Señor) a los que más urgentemente
necesitaban remedio.



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Enviado a las 07/02/2010 18:00:01
" Falsas promesas "
Sentimiento mágico perdido, ya no encuentro mis lágrimas, mi corazón está en
un paseo astral, donde el cordón plateado sólo busca estar a tu lado, ¿Por
qué en vez de tirar mi alma al oscuro vacío de una alcantarilla, no me la
devolviste? Si ya me dejaste, llévate mi mente también, tu recuerdo es
veneno para mi ser, ¿por qué cuando te fuiste no me devolviste mi corazón
para yo volver a amar? Aunque no te deseo el mal, quiero que en tu cuerpo
nazca el sentimiento de remordimiento.

No sabes lo que es vivir en pesadillas, donde el vacío se hace amigo de mis
venas y se toma y mezcla con la sangre para recorrer cada parte de mi piel.
La esencia de estas palabras es el dolor que tiene origen en tu abandono, en
tus promesas falsas. Aunque hoy te burlas de este mugroso vago, hables mal
de mi amor y digas que soy lo peor, te recuerdo que apenas ayer, a este
pobre peón, tú le juraste y le diste pasión.

Vuela y recorre mil cielos, con la mente en alto y presume valor, pero por
favor no niegues tu placer al jugar con tu próximo querer, aunque suene
patético decir que aún te llevo dentro de mí, no quiero dejar de decir, que
tu felicidad existe por mis lágrimas, y que a pesar de tu abandono, yo si
cumpliré aquella promesa de amor, ese juramento de hacerte feliz al precio
que sea, hoy abro los ojos y con dolor en mi alma desnuda tengo que decir,
que deberé llorarte un rió para sacar tan sólo un simple sonrisa de tu
rostro.

Pese a que hoy no estás a mi lado y mi cuerpo no está contigo, jamás de
podrás deshacer de este amor que poco a poco nutre tu corazón para darle un
segundo más de vida.



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Enviado a las 07/02/2010 08:10:01
" En tu palabra echaré las redes "
Hoy, el Evangelio nos ofrece el diálogo, sencillo y profundo a la vez, entre
Jesús y Simón Pedro, diálogo que podríamos hacer nuestro: en medio de las
aguas tempestuosas de este mundo, nos esforzamos por nadar contra corriente,
buscando la buena pesca de un anuncio del Evangelio que obtenga una
respuesta fructuosa...

Y es entonces cuando nos cae encima, indefectiblemente, la dura realidad;
nuestras fuerzas no son suficientes. Necesitamos alguna cosa más: la
confianza en la Palabra de aquel que nos ha prometido que nunca nos dejará
solos. «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado
nada; pero, en tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5). Esta respuesta de
Pedro la podemos entender en relación con las palabras de María en las bodas
de Caná: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Y es en el cumplimiento
confiado de la voluntad del Señor cuando nuestro trabajo resulta provechoso.

Y todo, a pesar de nuestra limitación de pecadores: «Aléjate de mí, Señor,
que soy un hombre pecador» (Lc 5,8). San Ireneo de Lyón descubre un aspecto
pedagógico en el pecado: quien es consciente de su naturaleza pecadora es
capaz de reconocer su condición de criatura, y este reconocimiento nos pone
ante la evidencia de un Creador que nos supera.

Solamente quien, como Pedro, ha sabido aceptar su limitación, está en
condiciones de aceptar que los frutos de su trabajo apostólico no son suyos,
sino de Aquel de quien se ha servido como de un instrumento. El Señor llama
a los Apóstoles a ser pescadores de hombres, pero el verdadero pescador es
Él: el buen discípulo no es más que la red que recoge la pesca, y esta red
solamente es efectiva si actúa como lo hicieron los Apóstoles: dejándolo
todo y siguiendo al Señor (cf. Lc 5,11).



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Enviado a las 05/02/2010 06:10:01
" Se había hecho notorio el nombre de Jesús y llegó esto a noticia del rey Herodes
Hoy, en este pasaje de Marcos, se nos habla de la fama de Jesús —conocido
por sus milagros y enseñanzas—. Era tal esta fama que para algunos se
trataba del pariente y precursor de Jesús, Juan el Bautista, que habría
resucitado de entre los muertos. Y así lo quería imaginar Herodes, el que le
había hecho matar. Pero este Jesús era mucho más que los otros hombres de
Dios: más que aquel Juan; más que cualquiera de los profetas que hablaban en
nombre del Altísimo: Él era el Hijo de Dios hecho Hombre, Perfecto Dios y
perfecto Hombre. Este Jesús —presente entre nosotros—, como hombre, nos
puede comprender y, como Dios, nos puede conceder todo lo que necesitamos.

Juan, el precursor, que había sido enviado por Dios antes que Jesús, con su
martirio le precede también en su pasión y muerte. Ha sido también una
muerte injustamente infligida a un hombre santo, por parte del tetrarca
Herodes, seguramente a contrapelo, porque éste le tenía aprecio y le
escuchaba con respeto. Pero, en fin, Juan era claro y firme con el rey
cuando le reprochaba su conducta merecedora de censura, ya que no le era
lícito haber tomado a Herodías como esposa, la mujer de su hermano.

Herodes había accedido a la petición que le había hecho la hija de Herodías,
instigada por su madre, cuando, en un banquete —después de la danza que
había complacido al rey— ante los invitados juró a la bailarina darle
aquello que le pidiera. «¿Qué voy a pedir?», pregunta a la madre, que le
responde: «La cabeza de Juan el Bautista» (Mc 6,24). Y el reyezuelo hace
ejecutar al Bautista. Era un juramento que de ninguna manera le obligaba, ya
que era cosa mala, contra la justicia y contra la conciencia.

Una vez más, la experiencia enseña que una virtud ha de ir unida a todas las
otras, y todas han de crecer orgánicamente, como los dedos de una mano. Y
también que cuando se incurre en un vicio, viene después la procesión de los
otros.



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Enviado a las 04/02/2010 19:40:02
" Mirando las estrellas "
Mirando las estrellas me di cuenta, que en cada una de ellas existe un
paraíso.
Mirándolas a ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos.
Ellas que están allá, tan lejos de éste mundo, al menos sobreviven con su
pequeño brillo; y nosotros acá, tan llenos de momentos, nos sentimos morir
cuando algo se termina...
Mirando las estrellas comprendí el valor que no damos a la vida.
Cuando ésta sin querer nos quita cosas, pensamos que es injusta y olvidamos
que sin ella no seríamos quienes somos...

Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo…
La vi volar sin rumbo y la noté perdida.

Me di cuenta que a veces no sólo en éste mundo existe soledad...
Que ellas también la sienten, como cualquier persona, pero al menos siguen
brillando, buscando una razón para salir de ella.
En cambio acá, nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida; y no
nos damos cuenta que a veces la soledad nos ayuda a encontrar respuestas que
no estaban…
Mirando las estrellas pude ver, que la felicidad llega en cualquier momento…
que todo se termina en éste mundo…

Hasta lo más hermoso, hasta lo más molesto y doloroso.

Hoy mirando una estrella, sentí el calor aquel del amor que se fue...
Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que se
perdió algún día.

Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas...

Que a veces nos sorprende. Nos da felicidad, y a veces se transforma en lo
peor que hay.

Mirando una de ellas, crecí un poquito más.
Aprendí a sonreír, y a ver la realidad. Mirando una de ellas, pude ver la
verdad:

* que no sirve el ORGULLO cuando existe AMISTAD;
* que no sirve LLORAR cuando un amor se va;
* que no vale la pena aprender a CALLAR;
*que no existen FRONTERAS cuando tenemos VIDA y que…
* ¡¡¡¡ La vida lejos de Jesús es demasiado triste y sin sentido !!!!!

APRENDER A VIVIR, ES LO MEJOR QUE HAY ! ! ! !



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Enviado a las 04/02/2010 06:10:03
" Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos (...) Y yéndose de allí, predicaron que se convirtieran "
Hoy, el Evangelio relata la primera de las misiones apostólicas. Cristo
envía a los Doce a predicar, a curar todo tipo de enfermos y a preparar los
caminos de la salvación definitiva. Ésta es la misión de la Iglesia, y
también la de cada cristiano. El Concilio Vaticano II afirmó que «la
vocación cristiana implica como tal la vocación al apostolado. Ningún
miembro tiene una función pasiva. Por tanto, quien no se esforzara por el
crecimiento del cuerpo sería, por ello mismo, inútil para toda la Iglesia
como también para sí mismo»

El mundo actual necesita —como decía Gustave Thibon— un “suplemento de alma”
para poderlo regenerar. Sólo Cristo con su doctrina es medicina para las
enfermedades de todo el mundo. Éste tiene sus crisis. No se trata solamente
de una parcial crisis moral, o de valores humanos: es una crisis de todo el
conjunto. Y el término más preciso para definirla es el de una “crisis de
alma”.

Los cristianos con la gracia y la doctrina de Jesús, nos encontramos en
medio de las estructuras temporales para vivificarlas y ordenarlas hacia el
Creador: «Que el mundo, por la predicación de la Iglesia, escuchando pueda
creer, creyendo pueda esperar, y esperando pueda amar» (san Agustín). El
cristiano no puede huir de este mundo. Tal como escribía Bernanos: «Nos has
lanzado en medio de la masa, en medio de la multitud como levadura;
reconquistaremos, palmo a palmo, el universo que el pecado nos ha
arrebatado; Señor, te lo devolveremos tal como lo recibimos aquella primera
mañana de los días, en todo su orden y en toda su santidad».

Uno de los secretos está en amar al mundo con toda el alma y vivir con amor
la misión encomendada por Cristo a los Apóstoles y a todos nosotros. Con
palabras de san Josemaría, «el apostolado es amor de Dios, que se desborda,
con entrega de uno mismo a los otros (...). Y el afán de apostolado es la
manifestación exacta, adecuada, necesaria, de la vida interior». Éste ha de
ser nuestro testimonio cotidiano en medio de los hombres y a lo largo de
todas las épocas.



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Enviado a las 03/02/2010 19:30:02
"Simplemente fue un sueño "
En tus brazos aprendí, el valor de una caricia, como curar con un beso, y
como usar un barniz. En tus brazos aprendí, que las palabras lastiman, pero
las mentiras matan, que las lágrimas no sirven cuando se acaba el amor, que
un pedazo de papel con recortes del pasado, puede ilusionarte mucho en tanto
no leas el reverso.

En tus brazos aprendí, que para matar a alguien, no necesitas un arma, sólo
desgarrarle el alma y arrancarle el corazón. En tus brazos aprendí, que el
amor y la pasión, se confunden fácilmente, cuando tienes en la mente el
recuerdo de otro amor. Aprendí que una mentira, se compone de dos partes la
que siempre está mintiendo y el que se aferra a creer.

En tus brazos aprendí que en los momentos más duros sabes si el amor es puro
o sólo fue una ilusión. Que las palabras son viento sólo se vive el momento
Y el recuerdo de un amor. En tus brazos aprendí, que no se muere de amor
sólo hay algo de dolor que se escapa con el tiempo en tus brazos aprendí,
que de nada somos dueños que simplemente fue un sueño y que jamás volverá…



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Enviado a las 03/02/2010 06:20:02
" ¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? "
Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el
pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los
judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la
sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien
tiene autoridad (cf. Mc 1,22).

Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las
Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas,
mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de
ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la
oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».

El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos
por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida
ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de
encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Con
palabras de san Josemaría Escrivá: «Vuestra vocación humana es parte, y
parte importante, de vuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual
os tenéis que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación
de los demás, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo
y vuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena vuestros días, que da
fisonomía peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de
estar en el mundo; ese hogar, esa familia vuestra; y esa nación, en que
habéis nacido y a la que amáis».

Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún
milagro (...). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el
Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras
posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la
necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.



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