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Un gobierno enfangado en la mentira

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Continúa adelante, como ustedes ya saben, la amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras: esta semana han abandonado la cárcel 16 terroristas. Entre ellos se encuentra un asesino etarra como Juan José Zubieta, autor de la matanza de la casa cuartel de Vic, en la que murieron nueve personas, cinco de ellas niños. Cuando en el juicio se le preguntó por esa circunstancia, su respuesta fue " no es nuestro problema que los guardias civiles utilicen a los niños como escudos humanos". También ha salido de prisión el etarra Jesús María Zabarte, que ya fue amnistiado en 1977 y que, después de esa amnistía, cometió 17 asesinatos, por los que había sido condenado a 620 años.

Y, dado que no se ha querido plantear de frente a los españoles esa amnistía a los terroristas, están saliendo también a la calle otros muchos criminales que se han beneficiado de rebote de la derogación parcial de la doctrina Parot.

Así, por ejemplo, al "violador del ascensor" y al "violador del portal", ya liberados la semana pasada, se ha unido esta semana el violador y asesino de un niño de diez años, que ya ha abandonado la prisión de Barcelona en la que se encontraba. Y también ha sido liberado esta semana el que quizá sea el mejor ejemplo de la barbaridad que se está cometiendo: el "loco del chándal".

El "loco del chándal" apuñaló entre 1991 y 1993 a 16 mujeres, una de las cuales murió desangrada. En el juicio, celebrado en 1995, el tribunal dictaminó que este sujeto presentaba "un trastorno de la inclinación sexual del tipo de la parafilia sádica". Un informe médico del pasado 25 de octubre afirmaba que el "loco del chándal" es un sádico sexual, que se negó en prisión a ser tratado y que presenta un riesgo extremo de volver a atacar a mujeres y matarlas. A pesar de lo cual ha sido puesto en la calle.

Ante el escándalo generado por esta liberación masiva de todo tipo de criminales, el Gobierno (por boca de sus ministros o a través de sus terminales mediáticas) ha tratado de justificarse recurriendo a tres argumentos distintos:

1) Que no hay más remedio que liberar a estos criminales, porque Estrasburgo nos obliga

2) Que la liberación de etarras es, en realidad, un indicio de la derrota de ETA, porque los etarras se ven metidos en el mismo paquete que los criminales comunes.

y 3) Que Rajoy cede ante ETA para que la banda terrorista no ponga otro muerto encima de la mesa.

Los tres argumentos son falsos y cada uno es más escandaloso que el anterior. Pero antes de entrar en por qué son falsos esos argumentos, fíjense ustedes en que además son contradictorios entre sí.

¿En qué quedamos? ¿Liberamos a los etarras a regañadientes, porque Estrasburgo nos obliga; los liberamos chantajeados, porque existe la posibilidad de que ETA mate; o los liberamos muy gustosos, porque eso indica la derrota de ETA? Cuando un gobierno empieza a recurrir a explicaciones contradictorias, es signo inequívoco de que está intentando justificar lo injustificable.

Pero veamos por qué son falsos los tres argumentos.

1) En primer lugar, no es verdad que estuviéramos obligados a obedecer a Estrasburgo de manera automática e inmediata. ¿Sabían Vds. que Alemania, Francia, Italia o la muy democrática Suiza tienen sentencias de Estrasburgo sin ejecutar desde hace más de 5 años?

En total, entre todos los países del Consejo de Europa, hay 977 sentencias de Estrasburgo que llevan sin ejecutarse más de dos años; de ellas, 399 sentencias llevan más de 5 años esperando ser ejecutadas. En la propia España, según los datos del Consejo de Europa, hay 8 sentencias de Estrasburgo que no se han ejecutado desde hace más de 2 años. Inglaterra, país sobre cuya democracia no creo que nadie dude, lleva desde 2005 sin ejecutar la sentencia de Estrasburgo que le ordena dar derecho a voto a los presos. Y no pasa nada, porque los países son soberanos a la hora de aplicar las sentencias de Estrasburgo y tienen derecho a hacerlo como mejor les parezca.

Javier Borrego, ex-magistrado español del Tribunal de Estrasburgo, lo dijo claramente en una entrevista de ABC que ha pasado bastante desapercibida. Decía este magistrado que la de la doctrina Parot ha sido "la primera sentencia de Estrasburgo que se ejecuta en menos de 24 horas".

2) Con respecto al argumento de que las excarcelaciones son un indicio de la derrota de ETA, tal como se atrevió a decir el ministro de Interior, cabría hacerle al señor ministro dos preguntas. Primera: si las excarcelaciones marcan la derrota de ETA, ¿por qué han tenido ustedes que esperar a un dictamen de Estrasburgo? ¡Haber liberado a todos los etarras hace un año, hombre, y así derrotábamos antes a ETA! Y la segunda pregunta: si las excarcelaciones marcan la derrota de ETA, ¿por qué cree usted que los proetarras celebran con fiestas, cohetes y fuegos artificiales la liberación de cada asesino? ¿Será que los muy tontos no se han enterado de que les hemos derrotado?

3) Finalmente, con respecto al argumento del chantaje (es decir, al argumento de que Rajoy no se atreve a parar la hoja de ruta de negociación con ETA para que no haya ningún muerto), les invito a fijarse en lo siguiente: aceptemos que ETA no va a matar a nadie más; bastaría, para evitarlo, con conceder a ETA todo lo que pida. Pero al lado de los etarras, estamos aceptando la liberación de todo tipo de psicópatas. ¿Me puede decir Rajoy cómo va a evitar que el "violador del ascensor", el "violador del portal" o ese sádico llamado el "loco del chándal" pongan una muerta encima de la mesa? ¿O es que esas potenciales muertas a manos de delincuentes sexuales no le preocupan a Rajoy?

Evidentemente, estamos ante un gobierno que ha mentido, y sigue mintiendo, a la opinión pública, y muy en especial a sus votantes.

Si estamos liberando etarras asesinos es, pura y simplemente, porque así lo quieren PP y PSOE, no porque nadie nos obligue. Hay una hoja de ruta, negociada por Zapatero y aceptada por Rajoy, que obliga al estado español a dar una serie de pasos que conduzcan a un final sin vencedores ni vencidos. Lo que equivale a dejar que ETA se apodere de la política del País Vasco, sin renunciar a ninguno de sus objetivos, a cambio de la mera promesa de dejar de matar.

Y si estamos liberando psicópatas sexuales es porque Rajoy ni siquiera ha tenido la decencia de hablar con claridad a los españoles, más que nada porque corría el riesgo de que los españoles no aceptáramos sus cambalaches con el PSOE y con ETA. Y por ello ha habido que buscar algo en lo que escudarse (el Tribunal de Estrasburgo) y camuflar la suelta de etarras con una suelta generalizada de presos comunes.

Y eso es lo que hay, queridos lectores: un gobierno enfangado en la mentira. Una mentira que no ha creado él, pero que Rajoy ha asumido sin pestañear.

Y lo peor es que no hay nada que se pueda hacer para evitarlo, porque Rajoy está prisionero de sus pactos inconfesables y va a continuar adelante, pase lo que pase. Aunque eso signifique llevarse por delante el Partido Popular.

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