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3 de Julio de 2008 - 21:22:11 - Luis del Pino
La nota informativa de la Guardia Civil de fecha 25 de marzo de 2004 que comentábamos en el hilo anterior plantea un interesante problema temporal: si Yousef Ben Salah era Jamal Ahmidan, ¿cómo es posible que Yousef Ben Salah estuviera empadronado en 2002 en Madrid, si se supone que Jamal Ahmidan cumplió condena en Marruecos entre finales de 2000 y mediados de 2003?
No es el único dato que no cuadra en esa supuesta estancia en prisión en Marruecos: ya hemos señalado que los informes policiales son aparentemente contradictorios en cuanto a las circunstancias en que se produjo la entrada y salida de Jamal Ahmidan en la cárcel marroquí.
Además (como ya avanzamos en su día en un hilo anterior del blog, "Carta a un preso") en el registro del domicilio de la C/ Villalobos, el 26 de marzo, aparecieron documentos que tampoco encajan con el episodio carcelario de Jamal Ahmidan en Marruecos. En concreto, en ese domicilio aparecen varias cartas dirigidas, según la UCI, a Jamal Ahmidan, y entre ellas hay una fechada el 8 de noviembre de 2001 y escrita por una de sus hermanas, Latifa, y de la que parece desprenderse que Jamal estaba en esa fecha en la cárcel, sí, pero en España.
¿Estuvo realmente Jamal en una cárcel marroquí en las fechas que nos dicen?
Dejemos esa pregunta por el momento y pasemos a otra de las personalidades atribuidas a Jamal: la de ese Mowgly que supuestamente va a ver a Asturias a Emilio Suárez Trashorras para aprovisionarse de explosivos.
Como ya hemos dicho en repetidas ocasiones, Trashorras no habla en sus primeras declaraciones ni de Jamal, ni de El Chino, sino que habla de un marroquí apodado Mowgly. Sólo posteriormente se produce la convergencia de ese Mowgly con Jamal.
De hecho, en sus primeras declaraciones, Emilio Suárez Trashorras proporciona una descripción física que no concuerda para nada con la de Jamal Ahmidan. Recomiendo releer el hilo que en su día publicamos sobre la cicatriz mutante de Jamal/Chino/Mowgly, de la que hablan tanto Emilio Suárez Trashorras, como El Gitanillo, como Larbi Raichi, como Rafá Zouhier.
Obsérvese que la aseveración de Emilio Suárez Trashorras en su primera declaración ante la Policía es enormemente contundente: ese marroquí llamado Mowgly que subió a Asturias a por el explosivo "tiene la cara como un mono y una cicatriz vertical entre las cejas".
¿Alguien ve alguna cicatriz vertical entre las cejas en estas fotos de Jamal Ahmidan que ha recopilado nuestro contertulio peonxrey: Fotos de Jamal Ahmidan?
Evidentemente, si el viaje de esos marroquíes a Asturias existió, desde luego Jamal Ahmidan no estaba entre ellos. El Mowgly del que Trashorras hablaba no puede ser (como la ausencia de cicatriz atestigua) ese Jamal Ahmidan que conocemos por las fotos que se han difundido.
P.D.: Para Zapallar. Que me insultes a mí me importa bastante poco, pero te rogaría que te abstuvieras de insultar a otros miembros del blog. No tenía intención de contestar a tus mensajes, porque ya en una ocasión te pedí que dieras los argumentos en los que sustentas tu afirmación de que alguien llamado El Chino puso las bombas de los trenes y todavía estoy esperando a que me respondas.
Pero en vista de que estás cayendo en la descalificación pura y dura de quienes se niegan a aceptar las afirmaciones no argumentadas que realizas, y en vista de que parece ser que lo que te molesta es que no me haya hecho eco de la, según tú, "importante entrevista" realizada por CityFM a un supuesto testigo, déjame que te diga alguna cosa, con todo el cariño del mundo.
Dices lo siguiente en el post 229 del hilo anterior:
Naturalmente sé que Luis del Pino no es capaz de rectificar. Tiene demasiada soberbia y le falta una mínima honradez intelectual y personal para hacerse eco de una importante entrevista que tuvo lugar precisamente en el medio que le ayudó al principio de sus investigaciones. Además es incapaz de explicar cómo teniendo conocimiento de esas informaciones no las considera importantes, por el simple hecho de que no encajan en su simplista rompecabezas del 11-M: Todo es mentira en el 11-M. Jamal Ahimidan no existió y es una invención de unos golpistas.
En primer lugar, te rogaría que si tienes el más mínimo dato sobre la, según tú, "falta de honradez personal" de Luis del Pino, lo expongas públicamente. Y si no lo tienes, que te disculpes por esa afirmación, que me parece completamente impropia, porque no creo ser merecedor de insultos gratuitos.
En segundo lugar, y con respecto a mi, según tú, "incapacidad de rectificar", te rogaría que concretaras qué es lo que tengo que rectificar, porque todavía no lo he logrado entender, seguramente porque soy muy torpe. Eso sí, te pediría que argumentaras las afirmaciones que realices y que no te limitaras a exponerlas.
En tercer lugar, con respecto a mi, según tú, "falta de honradez intelectual" para hacerme eco de la entrevista realizada a un supuesto testigo en CityFM, permíteme que te diga alguna cosa: desde el principio he sostenido que el 11-M no fue un atentado islamista y que el intento de achacar el atentado a una panda de delincuentes comunes, confidentes e islamistas de salón se sustentaba en una auténtica marea de pruebas falsas. Por tanto, cuando aparece un testigo como el que habéis entrevistado en CityFM, que viene a decir que el 11-M fue un golpe de estado alentado o controlado desde los servicios secretos españoles, nada hubiera sido más fácil para mí que agarrarme a esa historia, hacerme eco de esa entrevista y decir "¿Ven ustedes como el 11-M fue un golpe de estado?".
Sin embargo, y precisamente por honradez intelectual, yo no puedo aceptar como prueba de nada un testimonio que no me merece credibilidad ninguna. Mi obligación, cuando alguien me llega con una historia, es analizar lo que dice y tratar de llegar a una conclusión sobre si lo que me cuenta es cierto o no. Y ver si está sustentado en pruebas o no. Y ver si encaja con otras informaciones que yo pueda tener. Y ver si el testigo no desbarra, no se contradice y no se evade.
Si mañana me llegara alguien diciéndome "yo sé que Fulanito de Tal fabricó y colocó la mochila de Vallecas en la tarde del 11-M", lo que yo haría es analizar lo que esa persona me dijera y ver si su testimonio es verosímil o no. Y si llego a la conclusión de que no es verosímil, no publicaría ni media palabra, por mucho que ese testimonio viniera a avalar mis tesis.
Para mí, honradez intelectual es no publicar ninguna noticia que a mí mismo no me parezca creíble, por muy llamativa que esa noticia pueda ser. Y si a alguien le molesta, me temo que no puedo hacer nada al respecto.