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Trump contra los medios

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Ayer, el New York Times publicaba un editorial criticando el discurso de toma de posesión de Trump, con un expresivo título: "Lo que el Presidente Trump no entiende de América".

Resulta gracioso, ¿no creen? Después de la humillante derrota que Trump ha infligido a todos los medios de comunicación de masas estadounidenses en las últimas elecciones, el buque insignia del periodismo americano, el New York Times, se permite el lujo de decirle a Trump que no entiende a América. ¿Verdad que es genial? El maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela.

Quizá alguien debería recordarle al New York Times que quien ha demostrado no conocer a América son los medios de comunicación americanos, que se posicionaron en bloque en contra de Trump y, a pesar de eso, no pudieron impedir que resultara elegido.

Permítanme que les de algunos datos. Según las encuestas publicadas en la última semana, el porcentaje de americanos que tienen una opinión favorable de Trump es del 42%, mientras que el 50% la tienen desfavorable. No es que las encuestas hayan acertado mucho con Trump en el pasado, pero vamos a suponer que los porcentajes son esos.

¿Quieren Vds que comparemos con los medios? ¿Cuántos americanos tienen una opinión favorable de sus propios medios de comunicación?

Según el sondeo anual que publica Gallup, el porcentaje de americanos que confía mucho o razonablemente en los medios, ha pasado del 50% en 2003 al 32% en 2016. Según el Instituto de Prensa Americano, solo el 6% de los estadounidenses piensa, a día de hoy, que los medios tienen una gran credibilidad. Y según una encuesta de la NBC y el Wall Street Journal publicada el año pasado, el 19% de los americanos tiene una opinión favorable de los medios, mientras que el 59% la tiene desfavorable.

Comparen ustedes ahora con las cifras de aceptación de Trump. La cruda realidad, que los medios de comunicación americanos parecen no querer asumir, es que Trump tiene en estos momentos una credibilidad y una aceptación mucho mayores que las que gozan los medios de comunicación de masas.

Y este aspecto es importante porque, lejos de moderar sus ataques a Trump, los medios de comunicación americanos los han recrudecido desde que ganara las elecciones y a medida que se aproximaba la investidura presidencial. Y para sorpresa y escándalo de los medios, la reacción de Trump ha sido, todas las veces, responder a los ataques a su persona con ataques aún más duros contra los medios.

No sé de qué se sorprenden los medios americanos, especialmente los progres. La estrategia de Trump es perfectamente clara y previsible: si unos medios completamente desacreditados te atacan, ¿por qué te vas a achantar? Al contrario, lo que tienes que hacer es aprovechar tu ventaja y devolver el golpe, porque tienes tú las de ganar. Las encuestas demuestran que, en una guerra abierta con los medios, los americanos otorgan más credibilidad a Trump que, por ejemplo, al New York Times.

Acostumbrados como están a que todos los políticos se arruguen cuando dictan sus consignas, los medios americanos se escandalizan ahora de que Trump, lejos de acobardarse, les responda. Bueno, quizá haya llegado la hora de que los medios empiecen a hacer autocrítica y a preguntarse cómo es posible que su credibilidad haya descendido a niveles tan alarmantes. Solo cuando logren recuperar la credibilidad perdida volverán a tener la capacidad de influencia que añoran.

Pero me temo que la autocrítica no es una cualidad que abunde entre aquellos que están convencidos de su propia (e inventada) superioridad moral.

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