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Todos contra Podemos

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Ayer, Josep Rull, el Secretario de Organización del partido de Artur Mas, se descolgó con unas declaraciones que causaron un enorme revuelo en los medios de comunicación y en las redes sociales.

"Podemos es un caballo de Troya contra el independentismo", afirmó Josep Rull, para a continuación pedir a todos los nacionalistas la elaboración de una lista electoral conjunta, como mejor modo de frenar a Podemos. El partido político de Pablo Iglesias ofrece, según Rull, un "producto muy español y que tiene muy poco que ver con Cataluña". Tampoco perdió Rull la ocasión de tildar al líder de Podemos de lerrouxista (el insulto favorito de los separatistas, después de botifler).

No es solo Convergencia como partido quien ha optado por el ataque frontal a Podemos. También los opinadores habituales en medios catalanes, como la inefable Pilar Rahola, llevan destilando bilis contra Pablo Iglesias desde que éste desembarcara en Barcelona para dar un mitin en el que se atrevió a denunciar la corrupción de CIU y a decir que Pujol no tiene más patria que su dinero.

Con lo cual, de repente nos encontramos en una situación esquizofrénica muy divertida, en la que muchos medios de comunicación no catalanes tildan a Podemos de comunista y pro-separatista, mientras que los medios separatistas en Cataluña lo tildan de populista y españolista. Se repite así lo que sucedió hace ya tres años con el 15-M, a quien los medios de Madrid tildaban de proetarra, mientras en Cataluña se lo tildaba de unionista e incluso de nazi.

¿Qué tiene Podemos para que partidos teóricamente tan dispares como el PP, Convergencia o las CUP, carguen de repente contra él? Pues que se ha atrevido a romper las reglas del juego y a poner en riesgo el statu quo. Por ejemplo, en el mitin de Podemos en Barcelona, Pablo Iglesias optó porque no se exhibiera ninguna bandera: ni catalana, ni española, ni estelada, ni roja, ni republicana. Que yo recuerde, es el primer mitin político celebrado en Barcelona en el que la bandera catalana no hizo acto de presencia. Ese tipo de gestos hace saltar por los aires el terreno de juego que los partidos catalanes han elegido para la confrontación política: la no exhibición de banderas en ese mitin es un gesto consciente con el que Pablo Iglesias deja claro que será él quien elija los temas de los que quiere tratar, en lugar de plegarse a la agenda marcada por la clase política catalana.

Ante ese desafío, ante esa enmienda a la totalidad que Pablo Iglesias está realizando, la Casta reacciona, lo mismo en Barcelona que en Madrid, defendiendo sus intereses y descalificando a quien constituye para ellos una amenaza. Y es lógico que los distintos partidos elijan insultos adaptados a sus electores respectivos. ¿Cuál es el insulto que más puede movilizar el voto del miedo a Podemos entre los electores del PP? Comunista o proetarra. En consecuencia, esa es la descalificación que el PP utilizará contra Podemos. ¿Cuál es insulto que más puede movilizar el voto del miedo a Podemos entre los electores de los partidos separatistas catalanes? Lerrouxista o españolista. En consecuencia, esa es la descalificación que utilizará alguien de CiU.

El problema es que la superposición de mensajes contradictorios genera una disonancia cognitiva en los electores. Si Podemos es separatista y proetarra, difícilmente puede ser a la vez españolista, con lo cual alguien miente. Quizá todos.

Y no solo es que la superposición de mensajes contradictorios reste credibilidad a esos insultos, sino que se está consiguiendo encima transmitir la sensación de que la Casta está cerrando filas en contra de Podemos. Y a ojos de los electores eso refuerza a Podemos como voto útil contra la Casta.

Es como si todo el mundo se hubiera vuelto loco. Parece que PP, PSOE, CiU y demás partidos de la Casta no se han dado cuenta aún de que las reglas han cambiado, de que Pablo Iglesias ha impuesto normas nuevas y un nuevo terreno de juego. Un terreno de juego que favorece a Podemos: "somos los de abajo y vamos a por los de arriba".

Nuestra clase política parece haber perdido el contacto con la realidad y no comprende que Podemos no se puede analizar en términos meramente ideológicos. Podemos se está limitando a canalizar el monumental descontento de una población machacada. Por tanto, solo hay dos maneras de frenar a Podemos: o acabar con la fuente de ese descontento, acometiendo reformas reales en beneficio del ciudadano; o canalizar ese descontento a través de otras alternativas políticas igual de creíbles que Podemos. Todo lo demás es inútil, o incluso contraproducente.

Decía Jonathan Swift que "cuando aparece un verdadero genio, se lo puede reconocer fácilmente porque todos los necios se conjuran contra él". Pablo Iglesias no es ningún genio, pero todos los necios de este país van a conseguir que termine pareciéndolo.

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