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Tiempo de rebelión

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Millones de españoles asisten indignados a lo que está sucediendo en Cataluña. Y cualquiera que tenga Whatsapp puede atestiguar (por la profusión de banderas españolas en los perfiles) que esa indignación es transversal: tanto personas de izquierda como de derecha asisten con un cabreo creciente a la sucesión de humillaciones infligidas por los separatistas a España, a los españoles, a los guardias civiles, a los policías o a los no nacionalistas.

Y esos mismos españoles asisten también, estupefactos, a la inacción de un gobierno, el de Rajoy, que es quien tiene la responsabilidad de poner coto a esas humillaciones y de perseguir los delitos.

Como siempre ha sucedido a lo largo de nuestra Historia, son los españoles de a pie los que están reaccionando, al ver que la Nación peligra y que nuestros dirigentes no hacen nada por defenderla.

Primero se vio en la epidemia de banderas españolas que ha empezado a propagarse por ciudades de toda España y por los perfiles de las redes sociales. En algunas zonas de Madrid, es difícil ya encontrar un edificio donde no hay al menos un balcón con la bandera.

Luego fueron los homenajes espontáneos que muchos españoles dedicaron a los guardias civiles que partían desde diversos puntos de España hacia Cataluña. Homenajes, por cierto, que fueron cortados por el ministro Zoido (¡vaya papelón el suyo, señor ministro!).

Después, el sábado pasado, las concentraciones casi clandestinas convocadas por Denaes fueron un éxito en los ayuntamientos de casi toda España. Sin contar con el apoyo de los medios de comunicación de masas, ni de los partidos con representación parlamentaria, muchas plazas se llenaron de banderas de España, portadas por personas que, simplemente, saben que ha llegado el momento de echarse a la calle. Más de cien mil españoles, repartidos por toda la geografía nacional, protagonizaron la sorpresa: tanta, que los medios de comunicación no tuvieron más remedio que hacerse eco de aquella marea de banderas.

A lo largo de esta semana, hemos visto en Cataluña cómo la gente de a pie organizaba concentraciones espontáneas con banderas españolas, homenajes a la guardia civil y a la policía, caceroladas contra los discursos de Puigdemont. Más de 1000 personas se reunieron el miércoles en Barcelona, pese al ambiente irrespirable que han creado los separatistas, para pedir al gobierno la aplicación del artículo 155.

También hemos visto cómo, en Zaragoza, las protestas de la gente obligaban al ayuntamiento a recular en su pretensión de que Ada Colau asistiera al pregón de las fiestas del Pilar. Y ayer, en Alicante, todo el estadio era un clamor de pitos y abucheos cada vez que tocaba el balón ese Piqué que solo hace de español cuando se trata de cobrar una pasta.

Si algo hay que agradecerle a los separatistas, es que han despertado a los españoles. De repente, hemos podido ver que existe un riesgo cierto de ruptura de la Nación. Y hemos podido ver también que existen serias dudas de que nuestra actual clase política vaya a mover un dedo por defendernos. Y, ante eso, españoles de todos los colores están reaccionando como tantas veces han hecho a lo largo de sus Historia, adoptando como lema esa maravillosa frase, tan española y tan sugerente, que dice simplemente "No me da la gana".

Lo que millones de españoles sentimos es que los separatistas se han pasado ya tres pueblos. Una cosa es que no quieras sentirte español, cosa que no nos importa ni poco ni mucho, y otra muy distinta que te dediques a humillarnos a los que sí nos sentimos españoles. Y se nos ha llenado el gorro de pipas, tío.

Hoy, Madrid será escenario de una multitudinaria manifestación por la unidad nacional. Será a las 12 en la Plaza de Colón. Y mañana tendrá lugar en Barcelona, a la misma hora, otra manifestación multitudinaria similar en la Plaza de Urquinaona.

Y en esas manifestaciones vamos a lanzar, básicamente, tres mensajes. Uno a los separatistas, a los que vamos a decir que hasta aquí hemos llegado. Otro a los españoles de Cataluña, para que sepan que no les vamos a dejar solos. Y el tercero a nuestro gobierno, a quien vamos a exigir que haga de una vez lo que el otro día pidió el Rey de España: que utilice todos los instrumentos legales existentes para restaurar el orden constitucional.

Nos vemos a las 12 en Colón.

Y viva España.

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