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22 de Agosto de 2007 - 13:05:27 - Luis del Pino
En realidad, si estuviéramos hablando de cualquier otro caso, a estas alturas no existiría ya versión oficial, porque ya se habría dictaminado hace mucho la existencia de un intento de manipular las investigaciones y se habría abierto procedimiento contra los responsables de ese intento obstrucción de la Justicia. Pero estamos hablando del 11-M, y las evidentes connotaciones políticas parece que nos ciegan a todos un poco, impidiéndonos sacar las conclusiones de lo que hasta el momento sabemos.
Repasemos algunas de las cosas que han quedado acreditadas gracias a las investigaciones periodísticas y al propio desarrollo del juicio:
Podríamos seguir hasta el infinito, pero quedémonos con esto. Lo importante no es que se hayan demostrado ocultaciones o falsificaciones, sino el efecto que esa demostración tiene sobre el resto de la causa.
Por ejemplo, si nos fijamos en el coche Skoda Fabia, la anulación de la prueba lleva inmediatamente a la anulación de todo aquello que se encontró dentro del Skoda: las prendas de ropa con el ADN de alguno de los implicados, los papelitos con anotaciones telefónicas, ... Pero, además, lleva a algo mucho más fundamental: si se admite que el Skoda (a la vista del intento de introducir en el sumario un testigo falso) era una prueba "colocada", automáticamente cobra verosimilitud la hipótesis de que otras pruebas pudieran haber sido colocadas también.
O fijémonos en el caso de las falsas pistas que apuntan al carácter suicida de los habitantes del piso de Leganés: las falsas cartas, los falsos faxes y las falsas llamadas demuestran que alguien intentó convencer a la opinión pública, al juez y a las Fuerzas de Seguridad de que dentro de ese piso había suicidas. Pero la única explicación racional a ese comportamiento es que en ese piso no hubiera, en realidad, ningún suicida. Y el hecho de que alguien tratara de apuntar a la existencia de suicidas allí donde no los había implica que ese mismo alguien pudo actuar también en otras partes de la causa, introduciendo o manipulando pruebas con el mismo objetivo que perseguía en el caso de Leganés.
Es decir, lo importante de que existan una, dos o quince pruebas falsas no son las consecuencias directas (anulación de esas pruebas y de todo lo que con ellas se relacione), sino el hecho de que toda la causa se envenena. Por ejemplo: si el Skoda fue una prueba colocada, está claro que el contenido del Skoda también lo es, es decir, también son "colocadas" las prendas de ropa con el ADN de los presuntos islamistas halladas en el Skoda. Pero entonces, ¿de dónde sacó esas prendas de ropa quienquiera que plantara el Skoda? Está claro que quien puso el Skoda en Alcalá tuvo que tener acceso a prendas de ropa de los "culpables oficiales". En esas circunstancias, ¿quién puede garantizar que las prendas de ropa encontradas, por ejemplo, en la Kangoo no hayan sido "colocadas" por la misma persona que colocó las del Skoda?
El asunto es, en realidad, aún peor. Porque a la demostración de que se han colocado pruebas falsas se añade otro hecho complementario: la destrucción de las pruebas originales: trenes, efectos de las víctimas, primeros análisis de los explosivos, .... Es decir, lo que se produjo no fue una ADICIÓN de pruebas falsas, sino una SUSTITUCIÓN de unas pruebas por otras, lo cual lleva indefectiblemente a la hipótesis de un intento deliberado de ocultar a los verdaderos autores de los atentados.
Podemos elucubrar cuanto queramos sobre el futuro contenido de la sentencia, pero creo que no merece la pena. Desde el punto de vista exclusivamente lógico, el esquema global no puede estar más claro: a estas alturas, no cabe ninguna duda de que se ha pretendido responsabilizar a una falsa trama de haber cometido los atentados.
La única duda que queda es si los responsables de las falsificaciones posteriores al 11-M participaron también en la propia masacre o están, simplemente, encubriendo a otros.
P.D.: Muchas gracias a los lectores que nos han mandado la información de Infobel de años anteriores.
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