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Si nada es tuyo y nada es mío

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A casi todos Vds les sonará esa preciosa canción del ya disuelto grupo 'Ella baila sola' cuya letra decía: "Si nada es tuyo y nada es mío, ¿cómo repartimos los amigos, cómo repartimos los recuerdos de este amor?". La canción habla, por supuesto, de lo difícil que es la ruptura con alguien a quien has amado, de lo difíciles que son de deshacer tantos lazos materiales e inmateriales que has ido tejiendo a base de años de cariño, de discusiones y, en definitiva, de relación mutua.

Hace un par de días, la comunidad científica europea del sector nuclear quedó conmocionada, al hacerse público uno de los documentos de trabajo sobre el Brexit que ha elaborado el gobierno británico. Hasta ahora, el Brexit era un concepto abstracto: la conciencia que todos teníamos de que Reino Unido se marcha de la Unión Europea. Era algo que entendíamos a nivel intelectual, pero no nos habíamos parado a pensar en los detalles de la ruptura más que a grandes rasgos.

Pero claro, llegado el momento de pasar de las musas al teatro, es decir, de descender a los detalles, esa ruptura abstracta empieza a tomar cuerpo, y sus consecuencias comienzan a hacerse patentes.

Y una de esas consecuencias es que Reino Unido no solo se retira de la Unión Europea, sino también de Euratom, que es la denominada Comunidad Europea de la Energía Atómica. Euratom es una organización legalmente distinta de la Unión Europea, aunque está formada por los mismos miembros que la UE y está subordinada a las autoridades de la UE. Euratom se encarga de tres responsabilidades básicas: la creación de un mercado común de equipos y materiales nucleares, la coordinación de todos los asuntos de seguridad nuclear y el desarrollo de programas conjuntos de investigación nuclear. Euratom se encarga, por ejemplo, de dirigir los proyectos ITER y JET, que investigan sobre la energía de fusión nuclear y la física del plasma.

Y esa es la razón de la conmoción en la comunidad científica: el anuncio de retirada de Euratom deja en el aire los proyectos de investigación paneuropeos en el campo de la energía nuclear. Nadie sabe qué pasará, porque la continuidad de la financiación y de las estructuras de colaboración depende, por supuesto, de las negociaciones de salida entre el Reino Unido y la Unión Europea. También quedan en el aire proyectos de construcción de nuevas centrales nucleares.

Pero el anuncio de la retirada de Euratom tiene otra lectura política y estratégica más preocupante. Hasta ahora, dos de los miembros de la Unión Europea eran potencia nuclear: el Reino Unido y Francia. Y son esos dos países, y en especial el Reino Unido, quienes han estado apostando más fuerte por la implicación de Europa en el desarrollo tecnológico para la producción de energía nuclear. La salida de Reino Unido deja a Francia sola dentro de una Unión Europea en la que la desnuclearización parece haberse puesto de moda hace mucho tiempo. Y eso puede tener consecuencias a largo plazo en muchos ámbitos, incluido el militar.

Europa está flanqueada al Este por una Rusia que es potencia nuclear. El flanco oeste será ahora ese eje que se está formando entre otras dos potencias nucleares: Reino Unido y Estados Unidos. Si Francia sale también de la Unión Europea o si la tendencia a la desnuclearización de la Unión se consolida, ¿qué futuro tendría una Europa desnuclearizada, encajonada entre sendas potencias nucleares? Quizá Alemania sea el corazón económico de la Unión Europea, pero Francia y Reino Unido eran hasta ahora su corazón militar. Y ninguna gran potencia o conjunto de estados puede aspirar a tener una política exterior digna de tal nombre si carece del respaldo de una fuerza militar capaz de hacer frente a las amenazas o de ejercer la disuasión.

Dicen que el diablo está en los detalles. Y esta semana acaba de asomar la cabeza el diablo que se escondía en los del Brexit: la Unión Europea está muerta ya como concepto de futuro. A menos, por supuesto, que lo que queda de esa Unión reaccione y plantee un nuevo esquema de cooperación, quizá renunciando definitivamente a la unión política y volviendo a los orígenes de lo que fue el mercado común europeo.

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