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¿Qué va a pasar después del 10-N?

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Esta vez, las encuestas (con la excepción del CIS) son sorprendentemente unánimes con respecto al resultado de las elecciones. Todos los sondeos, incluso los publicados en Andorra durante esta semana, coinciden en unas cuantas tendencias básicas y las diferencias entre unos y otros son de unos pocos escaños.

De acertar las encuestas, mañana el PSOE volverá a ganar las elecciones, manteniendo más o menos el mismo apoyo que en abril. Es posible que baje o suba un puñado de diputados, pero mantendrá su posición.

El Partido Popular conseguirá un excelente resultado y subirá entre 20 y 30 escaños. Más o menos como Vox, que también subirá 15 y 25 escaños. Pero las subidas de PP y Vox se ven compensadas por la caída de Ciudadanos, que podría perder hasta 40 escaños y quedar relegado a la quinta posición.

Podemos, por su parte, retrocede algo, pero mantiene bien el tipo. Pocos escaños le arrebatará Íñigo Errejón, cuya aparición supuestamente fulgurante ha quedado en nada. Mientras que Iglesias perderá entre 5 y 10 diputados, Errejón solo cosecha la mitad de ese descenso.

En conjunto, la suma de PP, Vox y Ciudadanos obtendrá unos pocos diputados más que en abril. Según las encuestas, es probable que entre 5 y 10, lo cual hará que queden todavía lejos de la mayoría absoluta.

Seguirá, por tanto, habiendo mayoría frankenstein, pero con dos diferencias importantes con respecto a las elecciones de abril: por un lado, a Sánchez se le complica un poco más todavía la formación de ese gobierno frankenstein; por otro lado, desaparece la posibilidad de formar un gobierno con Ciudadanos.

Sánchez, por tanto, habría perdido su apuesta. Y la repetición de elecciones, lejos de permitirle mejorar, le habría servido para empeorar su posición.

En esas condiciones, el lunes se abre una etapa apasionante. No habrá gobierno frankenstein; si fuera posible conformarlo, ya se habría conformado en abril. En consecuencia, estamos abocados a una de dos soluciones: o un acuerdo de gran coalición o de gran pacto entre PSOE y PP...o unas terceras elecciones.

Y si lo piensan Vds., es un buen panorama. Ya he dicho muchas veces que a mi no me escandaliza la perrspectiva de una gran coalición: si en todos los países europeos son posibles esos tipos de acuerdos de gobierno, no veo por qué no va a ser posible en España. De hecho, creo que para España sería muy beneficioso que PSOE y PP compartieran gobierno, porque con eso se terminaría de una vez para siempre con la posibilidad de basar las futuras campañas electorales en guerracivilismos ridículos. Piénselo: ¿cómo podrían el PSOE o el PP apelar en el futuro al miedo a los rojos o a los fachas, después de haber gobernado juntos? Sería un bonito punto final a la Transición. Que ya va siendo hora.

Por supuesto, ni a PSOE ni a PP les apetecerá en absoluto formar un gobierno conjunto, pero es que no hay más opciones. Es eso o terceras elecciones. Y las presiones de Bruselas y del IBEX en favor de un desbloqueo van a ser brutales, porque a nadie le interesa que la inestabilidad se cronifique en España.

No se hasta qué punto puede ser Pedro Sánchez, personalmente, un obstáculo para la formación de esa gran coalición. Hasta el momento se ha mostrado incapaz de pactar nada con nadie, ni a su izquierda, ni a su derecha. Pero si mañana el PSOE bajara unos pocos escaños, ese simple retroceso debilitaría enormemente la posición del actual presidente de gobierno dentro de su partido: llevarnos a todos los españoles a una repetición electoral para, al final, terminar haciendo el ridículo, no es algo que contribuya a mantener tu autoridad. Si Pedro Sánchez se convierte, personalmente, en un obstáculo para el desbloqueo, yo no descarto que se produzca su relevo al frente del Partido Socialista. De hecho, los rumores apuntan ya a varias operaciones en marcha.

En cuanto a Casado, si el PSOE (con o sin Pedro Sánchez) se abriera a un gobierno de concentración, no creo que el actual líder del PP despreciara la oportunidad de imponer a los socialistas condiciones sensatas y compartir con ellos las tareas de gobierno.

Por supuesto, si se llegara a formar ese gobierno de gran coalición, la oposición quedaría en manos, exclusivamente, de Podemos por la izquierda y de Vox por la derecha. Y ambos partidos tratarían de capitalizar, como es su obligación, esa labor de oposición. Pero existe una receta muy sencilla para evitar que Podemos y Vox aprovechen esa situación: bastaría con que ese gobierno de concentración de PSOE y PP haga bien las cosas. Si no quieres que haya partidos que se nutran de los descontentos, es muy fácil: gobierna para la gente y no generes descontento.

Mañana domingo, voten Vds. lo que les de la gana. Cualquier cosa que elijan estará bien, porque la habrán elegido Vds. mismos y solo Vds. saben lo que les conviene. Pero voten con optimismo, sabiendo que el lunes puede abrirse una etapa apasionante, y productiva, en la historia española.

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