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Pedro Sánchez y el destino de Danglars

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Si no ha leído Vd. "El Conde de Montecristo", apague la radio y enciéndala de nuevo dentro de cinco minutos, porque este editorial contiene un pequeño spoiler de una parte de la trama. El Conde de Montecristo es una de las más maravillosas novelas de la Historia y un precioso canto a la venganza contra los malvados, y merece la pena leerla.

Tras ser injustamente encarcelado y perderlo todo, incluida la mujer a la que amaba, Edmundo Dantés vuelve al cabo de los años del castillo de If como Conde de Montecristo y decide ejecutar su venganza contra los que le buscaron la ruina. Uno de los que le difamaron es Danglars, un subordinado suyo, envidioso de su éxito y al que Dantés encuentra a su vuelta convertido en un avaro banquero millonario.

Tras una serie de jugadas financieras en las que va entrampando poco a poco a Danglars, Edmundo Dantés completa su venganza contra él haciendo que su amigo Luigi Vampa, el bandido más famoso de Italia, le secuestre.

En lugar de pedirle directamente el resto de su fortuna como rescate, Edmundo Dantés se recrea en la suerte, como un gato que juega con el ratón, y hace que el hambre fuerce a Danglars a ir comprando cada plato de comida a un precio astronómico. Hasta que ya no le queda más dinero a Danglars y Edmundo Dantés le libera, dejándole solo y en la ruina, no sin antes descubrirle su verdadera identidad, completando así la venganza.

Lo que hace de El Conde de Montecristo una novela tan atractiva es que los traidores terminan pagando su traición, perdiendo en el proceso aquello que más quieren. En el caso del avaro Danglars, era el dinero.

En España, un traidor a la Nación ha conseguido, al enésimo intento, ser investido presidente, no dudando en aliarse para ello con lo peor de nuestro panorama político: desde quienes han irrumpido en escena ayudados por el dinero de los regímenes bolivarianos, hasta los herederos políticos de los asesinos de ETA, pasando por los golpistas que trabajan día tras día para hacer explotar España en pedazos.

Y sin embargo, la de Sánchez es una traición que lleva en el pecado la penitencia. Porque al abrazarse, para conseguir el poder, a esas fuerzas políticas, Sánchez se ha convertido en su rehén. En cierto modo, Sánchez-Danglars se ha secuestrado a si mismo y ha puesto su destino en manos de todos los Luigi Vampa del país.

Y a partir de ahora, sus secuestradores le van a hacer pagar poco a poco, quiera o no quiera, el resto de su fortuna electoral.

¿Que la fiscalía boliviana cita a Pablo Iglesias? Sánchez tendrá que pagar unos cuantos de los votos que le quedan, porque Pablo Iglesias es su vicepresidente y esa imagen tiene un coste para España y para su gobierno.

¿Que Podemos se manifiesta en favor de los presos etarras asesinos de españoles, como va a suceder hoy en Bilbao? Sánchez tendrá que pagar una serie de votos, porque no en vano Podemos es su socio de coalición, lo que hace que Sánchez esté también virtualmente en Bilbao, manifestándose con Bildu.

¿Que Bildu convoca, como ha hecho, una huelga general para fines de este mes? Sánchez tendrá que pagar otra serie de votos, porque es presidente gracias, entre otros, al apoyo de Bildu. Y son, por tanto, sus socios los que convocan a la huelga.

¿Que los separatistas queman banderas españolas en Barcelona, como sucedió ayer? Sánchez tendrá que sacar de nuevo la chequera y pagar con votos, porque es presidente gracias al apoyo de los separatistas y son sus socios los que queman banderas de España.

¿Que Torra y Torrent se niegan a cumplir las órdenes de la Junta Electoral Central y del Tribunal Supremo? Sánchez tendrá que hacer cumplir la ley, poniendo en peligro la estabilidad de su gobierno, o pagar el precio en votos, porque es presidente gracias al apoyo de un separatismo irredento.

¿Que las redes difunden los comentarios antisemitas, antimonárquicos o antiespañoles de sus socios podemitas o separatistas? Sánchez tendrá que hacer frente, con otra parte de los votos que le queden, a la enorme hemeroteca que sus socios de coalición o parlamentarios portan como mochila.

Y la fortuna en votos que le resta al actual presidente no es tan grande. Recordemos que el mejor resultado de Pedro Sánchez no supera al peor resultado de Mariano Rajoy.

Lo único que nos queda, como a Edmundo Dantés, es sentarnos tranquilamente a esperar. Y encargarnos de que Sánchez pague un precio en votos lo más alto posible cada vez que el hambre de sus socios le fuerce a sacar la chequera electoral.

Hasta que ya no le queden votos con los que pagar.

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