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8 de Agosto de 2007 - 11:39:19 - Luis del Pino
Noto una cierta discrepancia en algunas personas acerca de la estrategia seguida por el PP en el asunto de Navarra, y he de decir que quienes piensan que el PP tendría que haber actuado de otra manera a como lo ha hecho se equivocan.
El PP ha sabido jugar sus cartas de manera excelente. El objetivo fundamental era evitar que los nacionalistas accedieran al gobierno foral y ese objetivo se ha conseguido gracias a la forzada abstención del PSOE. Además, se ha conseguido el objetivo sin renunciar a ningún planteamiento ideológico. El acceso del PP al gobierno navarro se debe no a una renuncia a los principios, sino a la imposibilidad del PSOE, debido a sus contradicciones internas, para formar gobierno con Na-Bai.
Los argumentos que se manejan para decir que se trata de un error son tres, y ninguno de ellos me parece realmente sólido. Se dice, en primer lugar, que el PP va a tener que gobernar en minoría, lo que le va a suponer un gran desgaste. Es cierto que el PP tendrá que gobernar con un parlamento en contra, pero en los gobiernos autonómicos lo que verdaderamente importa es la capacidad ejecutiva, no la legislativa. El gobierno vasco está en minoría en su parlamento y eso no quita para que sea el PNV el que tenga el poder real en el País Vasco. Desde el parlamento foral se pueden hacer leyes y aprobar mociones. Desde el gobierno foral se reparten los dineros, se aprueban los reglamentos y se controla la aplicación de las leyes. Déjenme ustedes el gobierno foral y hagan todo el ruido parlamentario que quieran. El poder desgasta, sí, y en minoría aún más, pero la oposición desgasta en una proporción infinitamente mayor.
Se dice, en segundo lugar, que el acceso del PP al poder le da vía libre a Zapatero para sacar pecho y negar que tenga ningún pacto con ETA, de cara a las elecciones generales próximas. Eso también es cierto, pero este argumento olvida dos detalles importantes. El primero es que Zapatero dispone de otros argumentos para convencer a la opinión pública de su (falsa) voluntad de luchar contra ETA: por ejemplo, las detenciones de etarras. Cualquier golpe aparentemente espectacular a la banda que se realizara en las próximas semanas le serviría para trasladar a la opinión pública su mensaje de (falsa) fortaleza. El segundo detalle es que PSN y NaBai podrían formar gobierno, pero aplazando cualquier medida de corte nacionalista hasta después de las generales, formando así un gobierno aparentemente "amable". Eso reduciría mucho el desgaste para Zapatero de cara a la opinión pública. ¿Merece la pena que el PP renuncie a formar gobierno en Navarra y se la entregue a los nacionalistas, sólo para desgastar a Zapatero en un cierto grado que, en principio, no sabemos cuantificar?
El tercer argumento es que el PP va a estar a expensas de que le presenten en cualquier momento una moción de censura y que eso es lo que va a hacer el PSN después de las generales. Sí, también esto es cierto, pero ¿y qué importa? De aquí a las generales van a pasar muchas cosas, y el resultado de las propias generales está por ver. Por lo pronto, hemos conseguido los objetivos; dentro de tres o seis meses, ya veremos por dónde va la jugada y actuaremos en consecuencia. Posiblemente tengamos la oportunidad de ver muchos cambios en la situación de aquí a entonces.
No me vale, por tanto, ninguno de los argumentos que se están esgrimiendo. Creo que el PP ha jugado bien y que el objetivo se ha logrado: se mantienen las manos de NaBai fuera del gobierno foral, se sigue controlando éste y se ha logrado que el PSN se sumerja en una crisis, al acentuarse las contradicciones internas del PSOE.
Ante la duda, cuando no sepamos qué debe hacerse en una situación concreta, hagámonos dos preguntas. La primera: ¿qué haría el PSOE en una situación similar? ¿Creen ustedes que el PSOE, pudiendo evitarlo, renunciaría a ocupar un espacio de poder y se lo entregaría en bandeja al PP? ¡Ni hartos de gazpacho! Desde el poder, todas las estrategias funcionan mucho mejor. Fuera del poder se tienen muchos menos recursos para llevar a la práctica esas estrategias. En el caso navarro, el PSOE se ha visto a obligado a ceder ese espacio, porque no tiene otra alternativa. Pero el PP sí que la tiene: puede formar gobierno o no formarlo. En esas condiciones, la respuesta está clara: formar gobierno.
Pero la segunda pregunta que hay que hacerse es la más importante: ¿qué es lo más adecuado para España? ¿Formar gobierno y evitar que ETA consiga sus últimos objetivos, con el acceso de los nacionalistas al poder foral? ¿O renunciar al gobierno, jugándoselo todo a una teórica mejora de sus posiciones electorales en las siguientes elecciones forales o a un teórico desgaste de Zapatero en las generales? Con las cosas de comer no se juega, y los pájaros en mano valen más que los que vuelan.
En el fondo, lo que subyace a esas críticas al PP que se vienen escuchando no es sino una cierta desconfianza en la cúpula dirigente del PP. Es como si algunas personas se preguntaran: ¿no habrá vuelto Zapatero a engañar a estos pardillos del PP? ¿No estarán estos pardillos del PP apuntalando, sin querer, a Zapatero?
No seamos tan críticos. Es cierto que los populares han tardado en reaccionar desde las elecciones del 14-M, pero el PP ha demostrado en los últimos meses que por fin está dando pasos claros en la dirección correcta: así lo atestiguan, por ejemplo, los cambios de liderazgo en Cataluña o Baleares. No son tan pardillos, y son perfectamente conscientes de lo que todos nos estamos jugando. Dejémosles organizar sus bazas, porque saben lo que se hacen. Como acaban de dejar claro en Navarra.