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Mariano Cage y John Rajoy: Lo más lento posible

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Como Vds saben, los compositores acostumbran a indicar en la partitura el tempo ( la velocidad) a la que han de interpretarse sus obras: adagio (lento), andante (velocidad media), allegro (rápido), etc.

"Organ2/ASLSP" es una obra para órgano del compositor americano John Cage, que tiene la particularidad de que el tempo está definido con la frase As Slow As Possible (lo más lento posible). La obra, que no es especialmente larga, fue compuesta en 1987 y enseguida los fans de John Cage y los expertos en su obra musical se enzarzaron en el debate de en qué debía concretarse esa indicación de "lo más lento posible".

Por si les interesa, en Internet pueden Vds encontrar una interpretación que solo dura 4 minutos, pero está claro que no es esa la velocidad que John Cage quería. Desde la muerte del compositor, se han hecho conciertos en los que se ha interpretado ASLSP a lo largo de 8, de 15 e incluso de 24 horas.

¿Es eso suficientemente lento? ¿Es bastante mantener cada una de las notas durante un buen número de minutos? Pues según los puristas, no. Así que el 5 de septiembre de 2001 dio comienzo en la catedral de Halberstadt, en Alemania, una interpretación de la obra ASLSP que tiene previsto durar la friolera de…¡639 años! Sí, lo han oído Vds bien: esa interpretación de la obra de John Cage se prolongará durante más de seis siglos.

Desde que la interpretación comenzara en 2001, se han tocado ya 14 acordes de la composición; el último de ellos comenzó a interpretarse el 5 de octubre de 2013. Cada vez que cambia el acorde emitido por el órgano, se congregan en la catedral de Halberstadt multitud de curiosos, musicólogos y fans de John Cage, simplemente para asistir a ese cambio de sonido. Por si les interesa a Vds., el próximo acorde comenzará a interpretarse dentro de 3 años, el 5 de septiembre de 2020. Un buen momento para hacer una visita turística a Alemania y comprobar, en Halberstadt, lo pirados que estamos los seres humanos.

Nosotros no tenemos en España a un John Cage, pero disponemos de un Mariano Rajoy, que en algún momento del Pleistoceno comprobó, muy a su pesar, que todo el mundo le pedía que hiciera algo para frenar el desafío separatista. Y como él no quería hacerlo, se embarcó en la ingrata y prolongadísima tarea de hacer como que algo hacía.

La obra de Rajoy se titula "155 o no" y comenzó con una nota de "No habrá referéndum del 9-N", allá por 2014. Después de eso, hemos asistido a unos pocos cambios de acorde. Tras el 9-N, por ejemplo, empezó a sonar el "No usarán el FLA para financiar el separatismo". Luego hemos oído el "No habrá referéndum el 1-O" y después otro acorde con las notas "No habrá declaración de independencia".

Y para desgracia de Rajoy, ahora tocaba interpretar una de las partes más emotivas de la obra, con el acorde "Aplicaremos el 155". Con lo que Mariano, intentando retrasar lo inevitable, ha vuelto a recalcar en la partitura la anotación de "Lo más lento posible". Tres semanas lleva ya desde el referéndum, once días desde la declaración de Puigdemont en el parlamento catalán, y aún no ha aplicado Mariano las medidas que eviten la situación de caos y provisionalidad que se ha adueñado de Cataluña.

Que si le pregunto a Puigdemont, que si le vuelvo a preguntar, que si negocio con Sánchez y Rivera, que si me voy a Bruselas, que si celebro consejo de ministros, que si envío las medidas al Senado, que si las apruebo, que si las pongo en marcha… Este cambio de acorde está resultando ser toda una sinfonía en sí mismo. Y mientras arrastra los pies de un sitio a otro, Mariano Rajoy implora al gobierno golpista de la Generalidad que convoque elecciones, para así no tener que hacer nada.

La diferencia entre Mariano Cage y John Rajoy, o viceversa, es que la obra ASLSP sabemos cuándo termina: el 5 de septiembre del año 2640. Por el contrario, no tenemos ni idea de cuánto puede prolongarse "155 o no", la obra estelar de Rajoy. A estas alturas, no sabemos si Mariano terminará aplicando el 155, si fingirá 155 veces aplicarlo o si Puigdemont y él morirán de viejos antes de tomar ninguna decisión.

Sería cómico si no fuera tan trágico. Porque mientras Rajoy sigue dejando pasar los días sin pulsar las teclas adecuadas, Cataluña se desangra económicamente. Quizá debiéramos todos, como los fans de John Cage, acercarnos a la catedral de La Moncloa, a decirle al organista que cambie de acorde de una maldita vez, antes de que el órgano termine cayéndose a pedazos.

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