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3 de Febrero de 2008 - 10:40:04 - Luis del Pino
Hace unos días, se celebró en Madrid el IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. Allí, víctimas del terrorismo de todo el mundo pudieron elevar su voz para dar a conocer a la sociedad la terrible realidad que viven y han vivido.
Entre ellas, las víctimas del 11-M tuvieron también la oportunidad de contar su experiencia y de plantear cómo se sienten, ahora que la sentencia del primero de los juicios por la masacre de Madrid ha pretendido poner un falso punto y final a la investigación de aquel atentado.
Creo que poco cabe añadir a lo que en ese Congreso dijeron personas como Gabriel Moris, como Angeles Pedraza o como Angeles Domínguez. Éstos son los discursos que allí pronunciaron:
Intervención de D. Gabriel Moris:
En primer lugar quiero expresar mi felicitación y mi agradecimiento a la Universidad CEU San Pablo y a la Sergio Arboleda de Bogotá de la hermana Colombia, por fomentar la relación y la libre expresión de las víctimas del terrorismo. No dudo de que este tipo de encuentros y las conclusiones que de ellos se derivan podrán redundar en iniciativas mediante las cuales nos podamos defender mejor del terrorismo. Paradójicamente, a nivel de organismos internacionales, no se ha establecido aún una definición del término "terrorismo". Los que atiendan a los contenidos de este congreso podrán encontrar las claves para dar con una correcta definición del término. ¿Quiénes los podrían definir mejor que las personas que lo sufriremos el resto de nuestras vidas?
Mi familia ingresó en este club –como todas las otras, de forma involuntaria– el fatídico 11 de marzo de 2004; el más aciago jueves de la historia de España. Aquella mañana alguien decidió asesinar a muchas personas inocentes y herir a muchísimas más. Las causas aún no las conocemos. Eso sí, en España se celebraron elecciones legislativas tres días más tarde. Lo de Al Qaeda, lo de Irak y lo de las Azores que lo expliquen los que lo conocen a fondo. Yo ni sabía ni sé nada de todo eso. Lo que sí puedo jurarles es que de ser cierto tampoco lo veo razón para cargar de por vida con mi cruz.
Mi hijo Juan Pablo, 32 años cumplidos un mes antes, justo cuando retiraron la vigilancia a los aún presuntos asesinos, era una persona de paz, trabajadora, tolerante, deportista, amante de sus amistades, con sentido del humor, preocupado por los problemas del mundo, relacionado con Ingenieros sin Fronteras (ISF)... Sólo sentía repugnancia por los terroristas y sus apoyos. Lo que algunos calificarían de ironías del destino... Pero no. No me sirve la frase. No creo en el destino. En lo que creo es en la libertad humana para influir en él. El sentir contra los terroristas está muy generalizado, pero es necesario ser persona cabal para transmitir públicamente esos sentimientos y para llevar a cabo acciones contra sus agentes (el Lisboa-Dakar es una prueba). Después de que asesinaran a mi hijo, a los tres días, y como consecuencia del impacto emocional, murió mi hermano. Desde entonces mi otro hijo no puede trabajar en un puesto acorde con su formación como economista. Muy triste el balance para mi familia. Podría contar otras muchas consecuencias que el pudor me hace reservar. Nuestro sufrimiento no es el único ni el peor de los derivados de esta masacre terrorista.
Los daños que los terroristas produjeron en los inocentes que viajaban en los trenes fueron fortuitos. Ninguna de las víctimas directas era objetivo de sus asesinos. Y lo eran todas. Porque a mayor número de muertos y heridos, más fácilmente alcanzarían sus siniestros objetivos. Sólo así se entiende que eligieran la hora de mayor afluencia a los trenes. ¿Qué pretendían con tanto dolor? Seguramente lo que consiguieron, producir una convulsión general en la sociedad española. ¿Con qué finalidad? Seguramente, como pensamos la inmensa mayoría de los ciudadanos, la de influir en los resultados de las elecciones del día catorce. Esto no lo puede afirmar nadie con rotundidad, pero, al no conocer las causas reales, nos asiste el derecho de hacer cábalas sobre lo ocurrido. Otros tuvieron la ocurrencia de inventar historias que no han sido confirmadas hasta ahora (Al Qaeda, Irak, suicidas, metralla etc.).
Permítanme tener un recuerdo, una vez más, para una buena parte de la sociedad española, que reaccionó con rapidez, con buena intención, con profesionalidad y con generosidad; en algunos casos, próxima al heroísmo. Vaya para ella nuestro eterno agradecimiento por haberse comportado como "el buen samaritano". Este comportamiento, reconocido internacionalmente, evidencia las virtudes de un pueblo que casi siempre ha sabido vivir y morir con dignidad.
Como habrán podido comprobar, en el párrafo anterior he mostrado mi agradecimiento a "una buena parte de nuestra sociedad". Y lo he hecho de forma deliberada. Más adelante explicaré las razones que me impiden generalizar mi reconocimiento. Antes quiero transmitir un mensaje como víctima y como ciudadano; es decir, como persona a la que el terrorismo truncó su existencia arrebatando la vida de uno de sus hijos. Pueden ser muchas las razones que esgrima el terrorismo y sus compañeros de viaje, y algunas de ellas se difundieron impúdicamente en aquellos días, pero, por mucho que lo pretendan, no nos van a poder engañar nunca. Aunque intenten confundirnos, todos conocemos el único objetivo de sus crímenes no es otro que doblegar, a las sociedades donde operan, a sus indignas exigencias.
Han transcurrido casi cuatro años del macabro atentado, tiempo suficiente para hacer balance de la respuesta dada por la sociedad al citado acto terrorista. Las víctimas sólo deseábamos y deseamos conocer toda la verdad, identificar a los responsables y ejecutores, penalizar según las leyes en vigor los delitos cometidos y elaborar un plan de acciones preventivas para evitar, en lo posible, la repetición de crímenes de esta naturaleza. Por tanto, mi pregunta a los poderes públicos y a la sociedad es muy simple: ¿Alguien puede afirmar que se nos ha facilitado lo que en justicia pedimos? En caso afirmativo, los mencionados poderes públicos nos deben una información contrastada con los hechos probados. Si la respuesta a mi pregunta es negativa, exigimos, como víctimas y como ciudadanos, que nos digan formalmente qué acciones se van a llevar a cabo para facilitarnos lo que necesitaría cualquiera que pase por lo que nosotros estamos pasando.
Un país que sufre un ataque terrorista como el perpetrado el 11-M y, sólo sabe responder como hasta hoy han respondido los poderes públicos, es un país incapacitado para defender los derechos humanos de sus ciudadanos; por consiguiente, sus dirigentes carecen de la capacidad y de la responsabilidad necesarias para regir los destinos del pueblo que les confirió tales poderes. A ellos aludía cuando mostraba mi agradecimiento sólo a "una buena parte de la sociedad".
Sinceramente, mi deseo hubiera sido expresar todo mi reconocimiento tanto a la sociedad civil como a lo que califican de poderes públicos, pero los hechos son tozudos, y la realidad que vivimos cuatro años después de la masacre es la ya comentada: ni las investigaciones policiales, ni las parlamentarias ni las judiciales nos han permitido, a fecha de hoy, conocer quiénes, por qué y para qué asesinaron a tantos inocentes e hirieron de por vida a muchos más.
Nos dicen que existe la voluntad para esclarecer la barbarie causa de nuestro sufrimiento; de ser cierto, tengo el convencimiento de que si en la próxima legislatura contásemos con la unidad de los ciudadanos y sus representantes, seríamos capaces de hacer justicia y de prevenir nuevas tragedias. Expreso mi ferviente deseo de que esto sea una realidad en el próximo congreso de víctimas del terrorismo y de que gracias a ello podamos servir de un ejemplo de buen hacer para el mundo entero. Hoy, por las razones que sean, no ha sido posible.
Intervención de Doña Angeles Pedraza:
Hola a todos, buenas tardes,
Lo primero, quiero dar las gracias a la Universidad CEU San Pablo, a todos los organizadores de este congreso y en especial a Cayetano González por darnos voz a las víctimas. Gracias a todos los presentes y un abrazo muy fuerte a las víctimas del terrorismo de todo el mundo.
Como ya han dicho en la presentación, a Miryam, mi hija, la asesinaron el 11 de Marzo del 2004 en el mayor atentado perpetrado en España.
Pero esta vez no voy a hablar de cómo ocurrió ni de como yo viví esta terrible experiencia: hoy quiero contaros cómo me siento después de transcurridos casi cuatro años y de cómo hemos vivido este último.
Hace un año, en el Congreso de Victimas de Valencia, yo decía que el año 2007 iba a ser un año de esperanza, de saber quien o quienes habían pensado, preparado y ejecutado el terrible atentado. Por fin, después de tres años, íbamos a asistir al juicio, un juicio donde descubriríamos que pasó en el 11M.
Pues Miryam: te he fallado. Te he fallado yo, te ha fallado una parte de la sociedad española y, sobre todo, te ha fallado a ti, a los 191 fallecidos y a los casi 2000 heridos, el Gobierno de nuestro país.
He luchado por saber, te lo puedo asegurar, y ha habido muchos amigos que han estado y están conmigo en esa lucha, pero, Miryam, ha habido muchos más intereses para que no sepamos nada.
Hemos vivido casi 5 meses de juicio en los que hemos visto de todo, pero sobre todo hemos visto como han intentado callarnos, cómo nos han mentido y, sobre todo, cómo seguimos sin saber quién es el autor intelectual del atentado del 11-M, cuando lo mas importante en cualquier atentado es el cerebro, no el ejecutor.
Han sido casi 5 meses de desconcierto, de rabia, de impotencia, de dolor, mucho dolor, de críticas, de insultos, hasta de enfrentamientos entre las víctimas.
Hemos tenido que ver cómo en algunas sesiones ha asistido el Director General de la Oficina de Apoyo a las Víctimas, el Sr. José Manuel Rodríguez Uribe, y saludaba y daba su apoyo solamente a una parte de las víctimas. Hemos tenido que ver cómo un día asistió a una sesión el Presidente del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Sr. Enrique Barón, para saludar y dar su apoyo solamente a una parte de las víctimas. Y hemos tenido que ver cómo otra parte de las víctimas que no hemos querido tragar con lo que nos decían, no hemos sido visitadas ni apoyadas por ningún representante político, ni del gobierno, ni de la oposición. Pero no importa: hemos tenido unos amigos y amigas que nos han dado su apoyo y su cariño a lo largo de todas esas sesiones.
GRACIAS AMIGOS
Unos cuantos familiares, desde una acusación particular, pedimos que no se condenara al Egipcio, que estaba acusado de autor intelectual, porque no había suficientes pruebas. Tampoco queríamos dejarle libre, simplemente queríamos que se siguiera investigando la verdad, y sólo les falto al Gobierno y a una parte de la prensa echarnos a los leones, algo que me extrañó muchísimo, porque nos critican por pedir más pruebas para condenar a una persona a 38.000 años de cárcel, cuando el señor Zapatero lleva 4 años reuniendo pruebas para poder ilegalizar a un partido del País Vasco amigos de los asesinos.
En la Comisión Parlamentaria de investigación, el señor Rodríguez Zapatero nos dijo: "Está todo claro, ha sido un grupo islamista radical". Sr. Zapatero: ¿un español y dos marroquíes con los perfiles humanos y delictivos que les acompañan son este grupo radical? ¿Es posible que estas tres personas hayan asesinado casi a 200 personas y ocultaran todas las huellas y pruebas del delito? Creemos que el mayor atentado terrorista perpetrado en Europa no se puede saldar con solo estas tres condenas: el ministro de Justicia debe ser valedor de causas justas, no el justificador de investigaciones incompletas, ¿o no?
Querida Miryam, hemos tenido que pasar este año viendo cómo día tras día nos mentían el Sr. Zapatero y su Gobierno, no el Partido Socialista, en el que sigo creyendo que habrá mucha gente honrada que también se ha visto engañada. Hemos visto a lo largo de este año cómo han cambiado las cosas, ahora los malos somos nosotros; hemos visto cómo las querellas se le ponen a un Presidente de la asociación de víctimas y a periodistas que nos defienden y, sobre todo, hemos visto cómo han querido cerrar el 11-M. Me hubiera gustado ver al Presidente del gobierno, el día que se dictó sentencia, dar la cara y decirle a los españoles: "Seguimos sin saber quién fue el autor intelectual del 11-M, pero vamos a seguir investigando y luchando por saberlo". Aunque ya no le creemos, hubiera estado bien. Pero no lo hizo. Dijo que había terminado esa etapa y que había que mirar hacia el futuro. ¿Qué futuro, el de negociar con los asesinos para mantenerse en el poder? Hemos tenido que oír como el ministro del Interior, el Sr. Rubalcaba, nos decía después de dictarse la sentencia que ya había terminado todo y que había que pasar página. ¿Qué pagina, Sr. Rubalcaba? Esto no es un best seller, esto es el asesinato de 192 personas, y hemos tenido que oír cómo el alcalde de Madrid defendía a la fiscal que increpó a las víctimas por pedir la verdad y nos decía que había que mirar adelante. Y yo le pregunto: ¿Cómo podemos mirar adelante, con lo que tenemos detrás?
Ahora, Miryam, dicen que las víctimas del Terrorismo creamos crispación en la sociedad. Pues, Sr. Zapatero, si pedir que se investigue el 11-M, si pedir memoria, dignidad y justicia para las víctimas, es sinónimo de crispación, le aviso que vamos a seguir crispando.
Quiero recordar que los escarnios del terrorismo los sufrimos, ante todo, las víctimas. Y el atentado incruento que día a día se comete, descalificándonos o sacando provecho de nuestra situación como víctimas, lo realizan los que tienen el deber y el encargo político de evitar el terrorismo, de investigar y poner a disposición de la justicia a los terroristas. Estamos como estábamos en marzo de 2004, seguimos sin saber quien decidió el 11-M y seguimos siendo engañados todos los días por un Presidente que ha estado todo su mandato negociando con terroristas. Y, lo que es peor, negándolo. Sr. Zapatero, si usted hubiera asistido a este Congreso, todo esto se lo hubiera dicho directamente, pero me han dicho que ha declinado la invitación, más o menos porque no quiere que le acusen de querer aprovecharse electoralmente por la cercanía de las elecciones. Hasta en esto nos miente, Sr. Zapatero: el año pasado en Valencia tampoco estuvo usted, y créame que he buscado y no he encontrado ninguna campaña electoral por aquellas fechas.
Hemos llegado al IV congreso de víctimas sin saber quien, por qué y para qué asesinaron a mi hija y a otras 191 personas. Por eso, desde aquí les pido que el día 9 de Marzo cuando gane las elecciones el partido que sea, elegido democráticamente por los españoles, no por sustos de última hora ni por una masacre, que por favor no se negocie con terroristas, que se investigue quien preparó el 11-M, que no nos mientan mas y, sobre todo, que no nos escondan e intenten hacernos desaparecer: que no somos peligrosos; que nuestro pecado es ser de víctimas del terrorismo, pero que de verdad nunca hubiéramos querido tener esa condición; que sólo pedimos que no se olviden las mil y pico personas que han muerto en España en los últimos 40 años a manos de terroristas; que se haga justicia y, sobre todo, que no se nos persiga a nosotros, que hay perseguir a los asesinos.
Pero Miryam, yo voy a seguir luchando, voy a seguir saliendo a la calle siempre que tenga que exigirle a este Gobierno, y al que venga, que investigue quién te asesino y, sobre todo, quién dio la orden y por qué, y espero que en el próximo congreso podamos por lo menos, si no saber toda la verdad, saber que lo están intentando y no callando. Porque nosotros, señores del Gobierno, somos los perdedores: hemos perdido, como en mi caso, TODO. Por eso, no se confíen, porque precisamente por esto, lo único que nos queda en la vida para ganar es saber la verdad. Y les aseguro que vamos a luchar por ello, no lo duden.
Muchas gracias.
Intervención de Doña Angeles Domínguez:
Señoras y señores, buenas tardes a todos.
Me gustaría iniciar mi intervención agradeciendo la cariñosa invitación que se me ha brindado para participar en este IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo. Gracias a la Universidad San Pablo CEU, que se ha convertido en el medio para que se escuche la voz de las víctimas y, en concreto, de las víctimas que yo represento, a través de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.
También gracias a todas las autoridades y representantes institucionales que han tenido la deferencia de acudir a este Congreso. Su sola presencia constituye, en sí misma, un apoyo inestimable para las víctimas del terrorismo, apoyo que apreciamos y valoramos. Muchas gracias.
Agradezco también su presencia a todos los que han querido acompañarnos hoy. Me gustaría deciros que vuestro apoyo es imprescindible y necesario para las víctimas del terrorismo en España y en el resto del mundo. Sabed que contáis con toda nuestra gratitud.
Yo me convertí en víctima del terrorismo el 11 de marzo de 2004 …
Recuerdo la primera explosión y cómo el vagón se tambaleaba en la penumbra, iluminado sólo por los chispazos como bengalas de la catenaria que caía junto a las ventanas. Traté de ayudar a varias personas sin saber que, tan sólo tres metros detrás de mi, otra carga explotaría veinte segundos después. Los supervivientes huían hacia el otro extremo del vagón para recibir un segundo impacto aun mas mortífero, que lanzaría a varios de ellos a decenas de metros hacia el exterior por un enorme boquete.
Yo quedé atrapada entre los restos durante 15 minutos y fui trasladada al hospital de campaña, donde una intervención acertada me salvó la vida.
Cuando me mostraron mi imagen tendida en las vías junto a la calle Téllez, fui consciente de lo cerca que estuve de haber muerto…
Yo sobreviví, pero otros muchos perecieron en aquellos trenes.
Nosotros, los heridos, no podremos nunca olvidar lo sucedido aquella mañana y, como el conjunto de la sociedad española, siempre recordaremos a los fallecidos en los atentados.
Ésa es nuestra obligación, porque "en esos trenes íbamos todos" y así lo hemos gritado siempre a los terroristas.
Porque todos somos víctimas potenciales del terrorismo, y creedme si os digo que nadie está exento de ver cómo un día puede cambiar tu vida de forma radical sin que, como hasta ahora , puedas encontrar un motivo o una explicación…
Afrontar una situación así, tan brutal, nos llevó a algunas víctimas a crear la Asociación que presido. Desde los inicios hemos querido trabajar para los familiares de los asesinados y para los heridos. Para todas las víctimas.
Hemos puesto a su disposición psicólogas y trabajadoras sociales para satisfacer sus necesidades. Hemos realizado estudios a los 18 y a los 36 meses de los atentados, en una tarea inédita hasta ahora en España. Con ese trabajo, hemos buscado y detectado las necesidades de las víctimas y hemos querido poner a su disposición todas nuestras herramientas para su ayuda y recuperación.
Nos hemos personado en el juicio como acusación particular y ofrecido asesoramiento legal a todas las víctimas que nos lo han requerido… Pero insisto que nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de las instituciones ni del conjunto de la sociedad.
Hace casi tres meses , los españoles asistimos a la lectura de la sentencia. Nuestra fe y confianza en la Justicia se han mantenido pese a las graves irrregularidades surgidas en la investigación oficial, en la instrucción del sumario, en la Comisión de Investigación Parlamentaria y, finalmente, en el propio Proceso Judicial. Así que podemos afirmar aquí que, lejos de salir del túnel, nos encontramos aún en él, sin referencia exacta del lugar que ocupamos en este instante, tras constatar que aquella luz que observamos no era la del final del túnel, sino la de otro tren que circulaba en dirección contraria.
Podría parecer que el 31 de octubre, fecha de la sentencia, marca un punto y final para todos nosotros, pero este razonamiento no es válido.
Las víctimas convivimos a diario con nuestros recuerdos, con nuestro dolor, pero al mismo tiempo, junto al resto de los ciudadanos, tenemos que exigir a los poderes públicos que lleven a todos los autores y responsables ante la Justicia.
Ni nosotros, ni el conjunto de la ciudadanía, podemos aceptar que no se investiguen los puntos oscuros del atentado ni que queden sin despejar las incógnitas que lo rodean.
No debemos olvidar que el 11-M ha sido un producto mediático, una herramienta electoral capaz de modificar la decisión de muchos ciudadanos.
Por primera vez en nuestra Historia, una masacre ha servido para obtener un resultado electoral que nunca se hubiese producido, sometiendo a shock a gran parte del electorado y movilizando a un sector abstencionista.
La semana pasada, el Sr. González Casanova, catedrático de Derecho Constitucional, afirmaba :
"Sería triste que hiciera falta otro 11M para que la gente fuese a votar como la otra vez "
Desgraciadamente, muchos españoles hoy se harán esa misma reflexión, pero lo terrible es pensar si antes del 11-M otros ya la hicieron.
Quienes se han beneficiado del 11M están bajo sospecha y sólo ellos hubiesen podido disiparla si su actitud hacia las víctimas hubiese sido otra.
La ausencia del Presidente del Gobierno, así como la de todos los ministros del Gobierno de España, en este IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo es muy significativa,
pues ratifica de forma definitiva el desprecio de quienes mas se han favorecido de nuestro dolor.
La sentencia no ha despejado ninguna de las incógnitas que se ciernen sobre el 11M sino que ha añadido mas preguntas inquietantes:
¿Quiénes han ideado, planificado y ordenado los atentados?
¿Quiénes son los autores intelectuales?
Todavía no tenemos respuesta, a pesar de tener que leer a nuestro Presidente del Gobierno que la sentencia "ha dejado las cosas en su sitio". Eso dijo en una entrevista hace 10 días… aunque también reconoció habernos engañado manteniendo conversaciones con terroristas a pesar de afirmar públicamente que los contactos habían terminado…
Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio y eso también deberían saberlo los terroristas que por el momento han quedado fuera del alcance de la Justicia.
Sabemos que el tiempo juega a nuestro favor y en su contra. Por eso, no vamos a parar hasta poner nombres y apellidos a los autores y responsables, para sentarlos en el banquillo de los acusados.
Pero esta empresa va más allá de las víctimas y nuestras asociaciones.
Averiguar la verdad, hacer justicia, tiene que ser un empeño compartido por los poderes públicos, por los medios de comunicación y por el conjunto de la sociedad española.
La Libertad y la Democracia de nuestra más que nunca querida España estarán secuestradas hasta no saber la verdad de lo acaecido aquella mañana fría de marzo.
Ya lo dijo Jesucristo hace dos mil años: La verdad os hará libres
Muchas gracias.