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La tesis de Pese Droso

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"Ocho y medio", de Federico Fellini, es una de esas películas que han hecho escuela. Ganadora en su día del Óscar a la mejor película extranjera, narra la historia de un director de cine que trata de completar su última película en medio de una fuerte crisis de creatividad. La película está llena de flahsbacks y escenas surrealistas, en las que el agobiado director va enfrentándose a sus problemas con las mujeres y a sus dudas existenciales, mientras lucha por encontrar una inspiración que no le llega.

Digo que la película ha hecho escuela porque son varios los filmes posteriores que se han basado en mayor o menor medida en ese guión del que Fellini es coautor: de Fassbinder a Truffaut, pasando por Bob Fosse y su "All that jazz", son muchos los directores que han tomado la idea de Fellini para proyectar, en mayor o menor grado, sus propias crisis de creatividad en una película.

Sin desmerecer a Bob Fosse, quizá la mejor de las imitaciones de "Ocho y medio" sea la película "Stardust Memories", una de las mejores de Woody Allen.

El director neoyorquino calca prácticamente el guión de Fellini, empezando desde la misma escena de apertura (en la que aparece brevemente, por cierto, una jovencísima Sharon Stone, en lo que sería su primer papel en el cine). El protagonista de "Stardust Memories" es Sandy Bates, un director de cine que se enfrenta a los mismos problemas existenciales, la misma crisis de creatividad, los mismos conflictos con las mujeres y con su propio pasado…También el ambiente surrealista es claramente felliniano, como lo es el recurso a la filmación en blanco y negro, usada por Fellini en "Ocho y medio". Aunque todo ello, claro está, pasado por el tamiz del humor típico de Woody Allen, que presta a la película un toque más optimista que a la de Fellini. También los finales son distintos.

Woody Allen se toma a broma a si mismo en la película y no oculta en ningún momento cuál es la inspiración de la película. De hecho, en una escena, cuando le preguntan al director si su última película es un homenaje a Fellini, la respuesta no deja lugar a dudas:

- ¿Un homenaje? ¡En absoluto! Mi película es un plagio descarado.

Aquí, en España, el gobierno de Sánchez naufraga en medio de la crisis de su tesis, de la que cada vez vamos conociendo más aspectos fraudulentos. No es solo que la tesis carezca de entidad, no ya para recibir la calificación que recibió, sino para ser incluso una tesis. No es solo que existan fundadas sospechas de que la tesis no la escribió Sánchez, o al menos no en su totalidad. Es que se acumulan los casos detectados de textos ajenos que fueron incluidos en la tesis sin respetar las normas de cita. La tesis de Sánchez, como también su libro, fusila párrafos enteros de otros autores, incluido el ministro Sebastián, presentándolos como si fueran de Sánchez. En otros países, ha habido ministros que han dimitido por copias menos descaradas que la de nuestro presidente de gobierno.

Pero, lejos de reconocer lo evidente, Sánchez se aferra a su sillón, como una especie de Woody Allen inverso:

-¿Un plagio? ¡En absoluto! Mi tesis no es otra cosa que una serie de homenajes.

Tanto "Ocho y medio" como "Stardust Memories" narran una crisis de creatividad, cosa de la que Sánchez no puede hablar, porque no parece que tenga creatividad ninguna. Mal podría entrar en crisis aquello que no existe.

En lo que sí se parece la historia de Sánchez a esas dos grandes películas es en lo surrealista. Todo en el gobierno Sánchez es surrealismo puro, desde su constitución hasta su actual desbarajuste, pasando por las continuas rectificaciones, los desmentidos y las contradicciones.

Cualquier día de estos veremos a Sánchez en las ruedas de prensa repitiendo para sus adentros el famoso MacGuffin de "Ocho y medio": ASA NISI MASA.

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