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Jornada de reflexión

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Rajoy lo lo ha vuelto a hacer. El 1 de octubre será otro 9-N, con gente votando, con el gobierno catalán inventando y difundiendo resultados, con la prensa internacional informando del asunto y con el gobierno de España diciendo que eso no es en realidad un referéndum. La imagen de España arrastrada de nuevo por los suelos.

Confieso que, como soy un poco panoli, yo estaba convencido de que Rajoy no se atrevería a dejarse humillar, y a humillarnos a nosotros, por dos veces. Pero me equivoqué. Errar es de humanos. Pero reconózcanme que, esta vez, equivocarse era fácil: lo difícil es concebir que Rajoy pudiera tener tan poco respeto por sí mismo. Y por nosotros.

El gobierno de España ha hecho todo lo posible por aparentar que hacía algo, para en realidad no hacer nada:

- Ha intervenido las cuentas, pero solo parcialmente y a muy pocos días del 1 de octubre, con lo cual los efectos prácticos de cara al referéndum ilegal son nulos.

- Ha tomado el control de los mozos de escuadra, pero sin tomarlo del todo, con lo cual los madnos de los mozos han seguido haciendo lo que les sale de las narices y toreando a la Fiscalía, a los jueces y al gobierno de la Nación.

- Ha enviado miles de efectivos policiales a Cataluña, pero no los ha utilizado para nada.

- Ha movilizado a la Fiscalía contra los pringaos de los alcaldes, pero no ha ido contra la cabeza del movimiento sedicioso. Con lo cual Puigdemont y su gobierno en pleno han seguido carcajeándose de los españoles. Los propios alcaldes denunciados se han negado en su mayoría a declarar ante la Fiscalía. Y no ha pasado nada de nada.

- Ha lanzado advertencias a diestro y siniestro: contra los directores de centros educativos, contra los medios de comunicación, contra los miembros de las mesas electorales… Pero mañana abrirán colegios para votar, se constituirán mesas (pocas o muchas) con gente haciendo de miembros de las mesas y los medios de comunicación separatistas difundirán los resultados cocinados por los separatistas.

Resumiendo: Rajoy ha hecho todo lo posible por simular que hacía algo, mientras consentía que los separatistas siguieran adelante con su referéndum ilegal. Hasta en el terreno internacional hemos tenido que soportar que el presidente sedicioso de una comunidad autónoma presuma, en multitud de entrevistas, de su evidente sedición.

Lo único concreto que se ha hecho contra el referéndum ilegal fue la detención de una docena larga de altos cargos de la Generalidad, y resulta que no fue el gobierno, sino un juez de Barcelona, como resultado de una denuncia presentada por Vox. La tarde de las detenciones, Rajoy se apresuró a comparecer en televisión para transmitir tranquilidad. Inicialmente, todos creímos que quería tranquilizar a los españoles, pero a la vista de lo acontecido después, está claro que a quien quería tranquilizar era a los separatistas: "Ojo, ojo, que yo no tengo nada que ver con estas detenciones".

Ayer se reunió el consejo de ministros con carácter extraordinario… para al final no tomar ninguna medida. El portavoz del gobierno compareció para decir que, en realidad, lo de mañana no será un referéndum.

- El acto de inicio de campaña del referéndum ilegal se realizó con total normalidad, sin que las fuerzas de seguridad intervinieran. Pero no es un referéndum.

- Puigdemont se ha hartado de dar detalles de la logística a través de las redes sociales. Pero no es un referéndum.

- El gobierno catalán en pleno compareció ayer en rueda de prensa para comunicar los pormenores de la jornada electoral, incluidos los colegios donde votará el gobierno sedicioso. Pero no es un referéndum.

- La empresa Mediapro ha organizado, y puesto a disposición de la Generalidad, un centro internacional de prensa para seguir la jornada electoral, pero no es un referéndum.

- Ayer se celebró, de nuevo con total normalidad, el acto de fin de campaña del referéndum. Pero no es un referéndum.

- Y ayer por la tarde comenzaron las ocupaciones de colegios, para evitar que se cumplimiento a la orden de la juez de precintar los lugares de votación, Pero no es un referéndum.

Mariano Rajoy lo ha vuelto a hacer. Hemos pasado del "No se celebrará el referéndum" a "Lo que va a celebrarse no es un referéndum". Como decía Groucho Marx: ¿a quién va a creer Vd.? ¿Al gobierno de España o a sus propios ojos mentirosos?

Y no, no se trata de que Rajoy sea idiota o cobarde. Su habilidad para aferrarse a su puesto demuestra que de idiota no tiene un pelo. Y los separatistas son cuatro mataos, que no resistirían ni veinticuatro horas a un estado dispuesto a hacer cumplir la Ley con serenidad, pero con firmeza. Así que tampoco es cobardía.

Se lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo: el que paga manda. El problema catalán no ha estado nunca en Barcelona, sino en Madrid, que es quien pone el dinero para que los separatistas mantengan su desafío.

El problema catalán es un problema creado y mantenido artificialmente por nuestra clase política, con el único objetivo de tener una excusa para realizar una reforma constitucional que blinde las autonomías, es decir, los privilegios de esa misma clase política.

Creo que debería resultar evidente a estas alturas para todo el mundo, pero lo repetiré cuantas veces hagan falta. Especialmente a partir del lunes, que será cuando nuestra clase política intente usar lo sucedido el domingo para empezar a demoler esa Constitución que es la última defensa de nuestros derechos.

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