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Hablando de fútbol

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Ayer se celebró la final de la Champions con victoria del Real Madrid, que suma así su undécima Copa de Europa.

Como ya saben ustedes, a mi el fútbol no me interesa lo más mínimo, así que cada vez que hay un encuentro sonado, me divierto poniendo en las redes sociales mensajes absurdos o provocadores sobre el tema, y viendo la reacción de tantas personas que viven el fútbol con una pasión que a mi me es muy ajena.

Y eso precisamente hice ayer. Un par de horas antes del partido, escribí el siguiente mensaje absurdo en las redes:

"Si el Madrid ya tiene 10 copas, lo lógico es que deje ganar hoy al Atleti, porque la acentuación de las desigualdades favorece el ascenso de los populismos"

Como cabía esperar, muchos de mis seguidores en Twitter y Facebook simplemente se rieron con la ocurrencia, porque ya me conocen. Pero los mensajes terminan llegando, gracias a los reenvíos, a mucha gente que no sabe que me gusta provocar con el fútbol. Así que la frase me granjeó, como cabía esperar también, diversas descalificaciones malhumoradas o condescendientes, e incluso alguna amenaza. Seguidores del Madrid me contestaron muy seriamente que de ninguna maera le iban a regalar una copa al Atleti y que, si la quería, se la ganase. Y seguidores del Atleti me soltaron que ellos no aceptaban, ni necesitaban, regalos de nadie y que ganarían la copa en buena lid.

Me gustaría invitarles a analizar el mensaje, porque aunque se trataba de una simple provocación, encerraba también una dosis de ironía. Ironía que las respuesta recibidas ponen más de relieve.

¿Por qué ese mensaje es estúpido? Pues porque el deporte de competición es incompatible, por definición, con el igualitarismo: lo que hace interesante a un partido o a un campeonato es, precisamente, que no se sabe quién va a ganar; y lo que hace grande a una victoria es que exista el riesgo de derrota. Si obligáramos a que las victorias se repartieran de forma igualitaria entre los equipos, ni tendrían interés los partidos, ni a nadie le importarían un pepino los campeonatos, ni las victorias sabrían a nada.

El fútbol, como cualquier otro deporte de competición, no es un ballet. Es cierto que resulta gratificante ver jugar bien, pero el aspecto estético es solo complementario: a lo que la gente va al fútbol es, ante todo, a ver a su equipo ganar.

Y las respuestas que recibí ayer a mi mensaje indican que todo el mundo tiene eso claro: de lo que se trata es de jugar para intentar machacar al contrario, arriesgándose en el proceso a perder.

Vale. Déjenme entonces que les plantee una pregunta: si los españoles tenemos tan claro que la victoria solo importa si existe el riesgo de derrota, ¿por qué no aplicamos al ámbito empresarial eso que en el fútbol tenemos tan claro? ¿Por qué los españoles, que tan asumido tienen el carácter competitivo de los campeonatos de fútbol, tienen sin embargo una visión tan negativa de los empresarios y de los emprendedores que compiten por abrirse camino en el mundo de la economía?

La actividad emprendedora, al igual que el fútbol, es una actividad competitiva, donde la cuantía del premio tiende a ser mayor cuanto más grande es el riesgo asumido. La actividad emprendedora, al igual que el fútbol, es una lucha despiadada contra una serie de oponentes que aspiran al mismo nicho de mercado, a sabiendas de que tu victoria exige su derrota. La actividad emprendedora, en fin, requiere un espíritu muy similar al que anima a quienes practican deportes de competición.

Entonces, ¿por qué esa mala prensa de los emprendedores y esa aversión al emprendimiento, por parte muchas veces de gente que admira a los futbolistas de élite, que ve con naturalidad que esos futbolistas ganen millonadas y que anima a sus propios hijos a tratar de ser futbolistas de élite?

¿Por qué, por ejemplo, los mismos que se comportan como un babeante Smeagol ante Cristiano Ronaldo o el Cholo Simeone, se vuelven una especie de envidioso y rencoroso Gollum al hablar de Amancio Ortega?

Les dejo planteada la pregunta. Si quieren enviar sus respuestas, ya saben donde encontrarme en las redes.

@ldpsincomplejos

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