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Estafadores climáticos

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El pasado jueves, la agencia EFE difundía la noticia de que el supuesto récord de temperatura alcanzado en Groenlandia era en realidad un error de medición, según había informado el Instituto Meteorológico Danés.

No es la primera vez que sucede un error de ese tipo. ¿Recuerdan Vds. el vídeo del oso polar famélico difundido hace algunos meses, que corrió por las redes como ejemplo de las consecuencias catastróficas del supuesto calentamiento global? Luego se supo que el estado de ese oso no tenía nada que ver con el calentamiento global, sino que se trataba de un oso viejo o enfermo. Pero el mensaje publicitario estaba lanzado.

¿Recuerdan Vds. la fotografía, difundida por una revista científica, de un pobre oso polar resignadamente sentado en un pequeño témpano, en medio de un mar libre de hielo? La revista tuvo que pedir perdón cuando se supo que la fotografía era, en realidad, un fotomontaje. Pero el mensaje publicitario estaba lanzado.

¿Recuerdan Vds. la campaña de una conocida ONG que, bajo el título "El ártico se derrite", presenta la imagen de un oso polar, sugiriendo casi que el pobre bicho es el último de su especie? Pues luego resulta que los osos polares, lejos de estarse extinguiendo, están aumentando su población en bastantes zonas, hasta el punto de que los esquimales se quejan del aumento de los ataques de osos a seres humanos. Pero el mensaje publicitario está claro.

¿Recuerdan Vds. al caradura de Al Gore diciendo que en 2014 el Ártico quedaría libre de hielo en el verano, durante su discurso de aceptación del Premio Nobel? La realidad es que, llegados a 2014, el Ártico tenía más hielo en verano que en el año 2007, que fue cuando Al Gore realizó su predicción. Pero el mensaje publicitario había sido convenientemente difundido.

Cuando las supuestas teorías científicas, como la del calentamiento global, necesitan recurrir a la mentira, a la desinformación y a los mensajes emocionales, es que algo falla. Inevitablemente.

Y el caso es que, cuanto más desmienten los datos que haya ningún calentamiento global preocupante, más redoblan los desinformadores sus esfuerzos. Últimamente, se ha lanzado al estrellato a una niña que da bastante grima y que responde al nombre de Greta Thunberg. Una apóstol de las catástrofes que nos esperan que nos esperan por nuestra depredación capitalista. En una de sus fotos recientes, la tal Greta posa con una camiseta con el lema "Antifascista", para que quede bien claro de qué va el tema: si no aceptas el dogma de que el ser humano destruye el planeta y de que el calentamiento global existe, aunque los datos digan lo contrario, eres un fascista. Al que habrá que tratar como a un fascista, por supuesto. Supongo que los campos de reeducación están ya en la mente de los que mueven los hilos de Greta.

Y como las predicciones catastrofistas no se cumplen en el tema del calentamiento, ni el mar ha barrido las islas que nos decían que iba a barrer, ni el Ártico se ha quedado sin hielo, ni los puñeteros osos polares se extinguen... se empieza ya a mezclar todo con todo: y se junta lo de las temperaturas con la utilización de plásticos, y la utilización de plásticos con el consumo de carne y el consumo de carne con la escasa difusión de los coches eléctricos. Y el problema ya no es que quememos combustibles fósiles, sino que nos comamos un chuletón de ternera o que pidamos en el supermercado que nos metan la compra en una bolsa.

Al final, si escarbas, terminas llegando al problema fundamental: para los iluminados del ecologismo, el problema es que hay demasiados seres humanos. Aunque, curiosamente, quienes se quejan del exceso de seres humanos no hacen nada por corregir el supuesto problema empezando por ellos mismos. Los que sobran son siempre los demás.

¡Por supuesto que tenemos que cuidar la Tierra! ¡Por supuesto que tenemos que vigilar nuestro impacto sobre el mundo que nos rodea! ¡Por supuesto que es mejor ser limpio que comportarse como un cerdo!

Pero cuando todo eso se convierte en una especie de secta religiosa; cuando se recurre a la mentira, a la desinformación y a la propaganda; cuando se azuzan los miedos irracionales de la sociedad para alcanzar objetivos políticos... entonces tenemos que poner pie en pared, porque la democracia empieza a estar en peligro. Porque todos los aspirantes a dictadores han recurrido, a lo largo de la Historia, al señalamiento de enemigos ficticios para afianzar su poder. Y en este caso, parece que el enemigo al que los aspirantes a dictador señalan es…la propia raza humana.

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