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Con un poco de azúcar, ese pacto que nos dan

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¿Me permiten Vds. empezar mi editorial recordando una canción de Mary Poppins? Me refiero a aquella que decía "Con un poco de azúcar, esa píldora que os dan...".

Retrocedamos al jueves. Como recordarán Vds., se anunció que se había llegado a un pacto por el cual Puigdemont convocaba elecciones autonómicas (es decir, dentro de la legalidad española) para el 20 de diciembre y, a cambio, el gobierno paralizaba la aplicación del artículo 155. Se suponía que Puigdemont debía anunciar la convocatoria de elecciones a las 13:30, pero después de algunos aplazamientos, el anuncio se terminó cancelando.

El simple anuncio de que se iban a convocar esas elecciones provocó una reacción de rechazo entre los separatistas más convencidos, que acusaban a Puigdemont de traidor. Pero tampoco las bases del PP recibieron esa posibilidad de pacto con satisfacción, sino todo lo contrario, porque paralizar el 155 significaba renunciar a intervenir la autonomía catalana y a normalizar la situación en Cataluña. ¿No había dicho el propio Rajoy el miércoles que las elecciones debían celebrarse cuando la situación se hubiera normalizado?

Pasamos al viernes. El parlamento catalán se reúne y vota una declaración en términos similares al papel que ya firmaron hace tres semanas, proclamando aparentemente la República catalana. Y recalco lo de ‘aparentemente’. Luego explicaré por qué.

El Senado español aprueba entonces una aplicación ligeramente recortada del artículo 155, eliminando la toma de control de TV3, y Rajoy comparece, horas después, para anunciar varias medidas básicas: destitución del gobierno catalán, disolución de las embajadas, cese del director general de los mozos, …Pero inmediatamente a continuación, Rajoy nos sorprende a todos convocando elecciones para el 21 de diciembre. Es decir, Rajoy interviene ‘aparentemente’ la autonomía (y recalco lo de ‘aparentemente’), pero convoca elecciones inmediatas.

Si se fijan ustedes, el resultado de lo anunciado por Rajoy es exactamente el mismo que el de lo que se supone que iba a anunciar Puigdemont un día antes: elecciones dentro de 54 días. Pero con una diferencia importantísima. La aparente proclamación de la República catalana calma a los separatistas más convencidos, mientras que la aparente intervención de la autonomía calma a los constitucionalistas más preocupados. Lo anunciado el viernes es el mismo pacto que se iba a anunciar el jueves, pero presentado de una manera infinitamente más digerible.

♪♪Con un poco de azúcar, esa píldora que os dan♪♪

¿Por qué digo que la proclamación de la República catalana es solo aparente? Pues porque a lo que se limitaron los parlamentarios separatistas es a aprobar una resolución en la que se hacían dos cosas: recordar el texto que ya se había firmado hace tres semanas y, en la parte resolutiva, INSTAR al gobierno catalán a poner en marcha las leyes de transitoriedad. Es decir, el parlamento catalán no votó en ningún momento nada que dijera "Proclamamos la República catalana". Fíjense también en que en ningún momento salió nadie a ningún balcón, ni a ningún sitio, a decir esa cosa tan simple: "Queda proclamada la República catalana". Ni siquiera en Twitter han "proclamado la República catalana" Puigdemont ni Junqueras. Cuando se presente la querella por rebelión, habrá argumentos a los que la defensa pueda agarrarse para decir que, en realidad, no ha habido ninguna rebelión, porque no ha habido declaración de independencia como tal.

¿Y por qué digo que la aplicación del 155 es solo aparente? Pues porque en 54 días no da tiempo a tomar el control de nada. Por no dar, no va a dar tiempo casi ni a cambiar a los segundos y terceros niveles de la administración. Con TV3 ni siquiera se hace nada por simular que se toma el control. El objetivo de lo anunciado ayer por Rajoy es simplemente convocar elecciones inmediatas.

¿Quieren Vds más indicios de que estamos ante una escenificación? Entre las medidas anunciadas ayer por Rajoy estaba la destitución del director general de los mozos, es decir, del jefe de Trapero. Pues bien, ayer mismo por la noche el destituido envió una carta a los mozos despidiéndose educadamente de ellos. ¿Acaban de declarar la independencia hace menos de 12 horas y el destituido, que es un separatista convencido, acata disciplinadamente su destitución? ¿Ni siquiera un poquito de teatrillo para fingir resistencia y guardar las apariencias?

Lo dicho, la manera en que se presenten las cosas influye mucho en cómo recibirá la opinión pública tus decisiones. Y hay que reconocer que la jugada de ayer por parte de Rajoy y Puigdemont es muy buena: ponen en marcha lo acordado el jueves, pero logran que sus bases se calmen, simulando un poco de firmeza por uno y otro lado. Está todo inventado. Nunca hay nada nuevo bajo el sol.

♪♪Con un poco de azúcar, esa píldora que os dan♪♪

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