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7 de Diciembre de 2005 - 14:10:07 - Luis del Pino
Acaba de publicar Gustavo de Arístegui su nuevo libro "La Yihad en España", en el que analiza las pretensiones que el islamismo radical tiene de reconquistar Al Ándalus, esa España que consideran territorio arrebatado a los árabes.
La obra pone de relieve en uno de sus capítulos los intensos y ya conocidos contactos existentes entre el islamismo radical y los movimientos que comparten con él su carácter antiamericano, antioccidental y antisistema. Así, por ejemplo, son numerosos los casos de conversión al Islam entre la izquierda radical y los movimientos antiglobalización. Y esos casos están bien documentados en el caso español.
Pero señala Arístegui un dato preocupante y no suficientemente conocido: entre esos grupos antisistema que han iniciado hace ya tiempo un proceso de acercamiento al islamismo más radical se encuentra, precisamente, el entorno de ETA. Dice Arístegui que se calcula entre 200 y 450 el número de jóvenes del entorno batasuno que se han convertido al Islam. Estos datos se añaden a otros que ya teníamos, como los grupos de brigadistas vascos enviados por el entorno de Batasuna a Irak en vísperas de la invasión.
¿Realmente cree nuestro actual gobierno que no existen contactos entre el mundo de ETA y el del terrorismo islámico? Pues sería bueno que nos explicaran en qué basan esa creencia, porque los datos apuntan precisamente a lo contrario.
Recientemente, me preguntaba uno de los lectores del blog por los horarios y el número de víctimas en los distintos trenes. Los datos recogidos en el sumario son los siguientes: