Octubre 2009
31 de Octubre de 2009 - 14:14:26 - Luis del Pino - 129 comentarios
Al acto de entrega de los premios "Puerta del recuerdo", otorgados por el Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo de la Universidad San Pablo CEU, y del que hablábamos en el hilo anterior, acudió también Gabriel Moris a recoger su galardón.
Leyó su discurso su mujer, María Pilar. Y hay que felicitar al CEU porque diera la ocasión a Pilar y Gabriel de hablar tan claro delante de mucha gente que no tiene oportunidad a menudo de escuchar algunas verdades en torno al atentado del 11-M y a las investigaciones posteriores.
Éste es el discurso completo escrito por Gabriel para el acto:
Dignas autoridades civiles y docentes, queridas víctimas del terrorismo, amigos todos:
Pido disculpas por no leer personalmente el texto de agradecimiento por esta inmerecida distinción, pero los virus no perdonan y desde hace catorce meses lucho por recuperarme de una enfermedad vírica que me tuvo al borde de la muerte.
La Fundación y la Universidad CEU San Pablo son un claro ejemplo de organizaciones dedicadas a la formación de universitarios, que han decidido voluntariamente y de manera altruista, crear y mantener un OBSERVATORIO de víctimas del terrorismo. Los cursos anuales sobre el terrorismo para alumnos, los homenajes puntuales a las víctimas y los congresos internacionales de víctimas del terrorismo, son algunos ejemplos que avalan lo afirmado anteriormente. Últimamente, han incorporado un monumento que recuerda permanentemente a los fallecidos y lesionados por la barbarie terrorista. El acto que hoy nos congrega aquí es la última aportación de esta universidad al recuerdo y homenaje a unas víctimas que, si no lo remediamos, parecen inseparables de la joven democracia que tenemos. Mi más sincero agradecimiento por tanto bien como este proceder aporta a la causa de las víctimas y a la lucha contra el terrorismo.
Consciente de que se trata de premiar a personas o colectivos que se hayan destacado en su lucha contra el terrorismo, quiero hacer patente mi reconocimiento y mi felicitación a D.Joseph Pfeifer. por su comportamiento durante el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York; a D. Michael Gallagher por su lucha por esclarecer y ayudar a la Justicia a condenar a los terroristas que cometieron el atentado de Omagh; a D. José Antonio Ortega Lara, a quien hoy tenemos entre nosotros gracias a una acertada actuación policial, por su ejemplo de hombría de bien durante el cautiverio y por su dedicación al servicio de la sociedad en los trabajos que actualmente realiza por la erradicación del terrorismo; al colectivo de concejales del PP y PSE-EE del País Vasco por su apuesta por una política antiterrorista orientada a la defensa de los ciudadanos frente al aplauso y a la ayuda que vilmente realizan otras organizaciones políticas de la querida región vasca; finalmente vaya mi felicitación para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que cumpliendo con su deber, libremente aceptado, trabajan por prevenir, capturar y poner a disposición de la justicia a los miembros de la organizaciones terroristas. Que Dios y la sociedad os premien a todos la infatigable labor que realizáis.
Mi familia y yo pasamos a formar parte del colectivo de víctimas del terrorismo el 11 de Marzo de 2004. Cinco años y medio no es un período de tiempo muy dilatado para haber desempeñado una larga tarea en pro de las víctimas y de la sociedad que padecen el terrorismo. Mi dedicación y la de mi familia a la causa de las víctimas ha sido en cambio intensiva durante estos años. He de confesar públicamente que desde el mismo día del atentado, hemos estado abiertos al perdón de los victimarios, pero ello conlleva el que los terroristas confiesen su culpa y se arrepientan de los crímenes cometidos. Hasta ahora no se han cumplido estas condiciones; por lo que ni la estricta aplicación de la Ley, ha sido posible. La enfermedad que contraje en Agosto del año pasado me ha impedido continuar en casi todos los campos en que luchaba anteriormente. Actualmente solo puedo escribir algún artículo de vez en cuando y seguir los contactos a nivel personal y colectivo con los que llevan a cabo alguna actividad contra el terrorismo. Mi currículo por lo tanto, me parece pobre respecto al que me hubiera gustado poder presentar.
Yo no voy a descubrir ante vosotros qué es el terrorismo, pero sí quisiera destacar algunos aspectos del mismo que podrían ayudarnos a conocer sus orígenes y por tanto, contribuir a su erradicación:
- En primer lugar, creo que el terrorismo nace en ambientes donde la vida humana no tiene ningún valor.
- Dichos ambientes carecen de todo principio ético y moral, en cambio son una cuna donde el odio a lo diferente a ellos, florece de manera espontánea.
- La ley y la justicia son inexistentes para ellos, máxime cuando la aplicación de ambas se vulnera y violenta con tanta facilidad y frecuencia como lo vivimos a diario.
La situación actual por la que atraviesa la sociedad española, parece estar constituída, en mayor ó menor grado, por los elementos arriba citados.
El atentado de los trenes de cercanías, por su proximidad en el tiempo y por su magnitud puede servirnos para hacer una reflexión sobre los orígenes del terrorismo y el tratamiento inadecuado llevado a cabo por todos los poderes públicos:
- En primer lugar, hemos de decir que la autoría del mismo está aún por descubrirse. El fallo del tribunal de la Audiencia Nacional y la ratificación del Tribunal Supremo no responden a todas las incógnitas derivadas de un atentado terrorista de ese calibre (quién lo pensó, quién lo planificó, quién lo ejecutó y lo que es mas grave quién lo oculta).
- Si la teoría islamista, en torno a la cuál se han desarrollado todas las investigaciones no ha sido ratificada en el juicio ya que el único condenado por su presencia en los trenes no era un islamista radical ni tenía relación con los presuntos ejecutores, no podemos entender cómo la Audiencia Nacional y el Ministerio del Interior parecen haber dado por finalizada toda investigación en torno al mayor atentado terrorista de Europa.
- Desde mi óptica, no alcanzo a comprender el silencio, el conformismo y el olvido de casi toda la sociedad de aquella masacre y de la total aclaración y castigo de la misma.
- Derivado del punto anterior, cualquiera puede descubrir fácilmente, que si un atentado terrorista queda sin descubrir y por tanto, impune; con nuestra actitud ante el mismo estamos posibilitando su repetición por parte incluso de los mismos terroristas que lo cometieron. Sólo falta que los autores intelectuales tengan la necesidad de repetirlo.
- Recuerdo la frase de un testigo policial durante la celebración del juicio en la Casa de Campo: “íbamos pisándoles los talones”. Si realmente eso era cierto, mi mente no es capaz de comprender cómo una policía, con un alto grado de eficacia, se quedó en los talones de los terroristas y no llegó a detenerlos antes del atentado. “Mas vale prevenir que curar”. Si este dicho lo lleváramos a la práctica no pocos atentados terroristas podrían haberse evitado.
Sólo me resta agradecer personalmente, como representante de la Universidad CEU San Pablo a D. Alfredo Dagnino, a los rectores de la Universidad y al director del observatorio de víctimas de la misma D. Cayetano González, la creación de estos premios y la presentación de mi candidatura a uno de los mismos.
No quisiera dejar pasar esta ocasión para expresar que los méritos reconocidos para obtener este premio se deben al apoyo continuado de mi familia, así como a las organizaciones y personas que han sabido acogerme y contribuir a la lucha contra el terrorismo, a pesar de que a veces los resultados no se corresponden con los esfuerzos realizados.
Mi más cordial saludo a todos los presentes así como a los que por circunstancias ajenas a su voluntad no han podido acompañarnos en este entrañable acto. Muchas gracias a todos.
Hoy, Francisco José Alcaraz ha dedicado su carta semanal "Rebelión Cívica" a los discursos de José Antonio Ortega Lara y Gabriel Moris, dentro del programa "Sin complejos":
Rebelión Cívica, con Francisco José Alcaraz
Traza Jose Alcaraz un paralelismo, muy acertado, entre el secuestro físico de las víctimas del terrorismo y el secuestro mental que algunos han querido imponer a esas víctimas del terrorismo todos estos años (para que no se quejen, para que no opinen), y también con el secuestro moral a que las víctimas del 11-M están sometidas, cuando se les niega desde los poderes públicos el conocimiento de la verdad.
29 de Octubre de 2009 - 12:06:54 - Luis del Pino - 185 comentarios
Durísima, pero necesaria, intervención ayer de José Antonio Ortega Lara en el acto de entrega de los premios "Puerta del recuerdo", otorgados por el Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo de la Universidad San Pablo CEU.
Recomiendo a los lectores que escuchen la intervención completa de Ortega Lara, porque puso los puntos sobre las íes en un momento en que algunos parecen empeñados en vendernos una inexistente "rectificación" por parte del Gobierno socialista (rectificación que parece que no alcanza para disolver los ayuntamientos gobernados por ANV) o un supuesto "cambio" en el País Vasco (que parece que no impide que en Álava el PSOE se niegue a retirar su respaldo a esos nacionalistas que salen a la calle para protestar por la detención de Otegui y sus compañeros de banda).
Ortega Lara puso voz a lo que muchos españoles pensamos: que no existe rectificación ninguna, que se volverá a negociar "en cuanto la jugada lo aconseje" (es decir, en cuanto consigan desarticular la resistencia cívica a la negociación), que es moralmente inaceptable el modo en que se ha neutralizado a alguna de las asociaciones que galvanizaron la respuesta popular a la negociación con ETA en la anterior legislatura, que la actual dirección de los partidos supuestamente nacionales está consintiendo los ataques a España desde dentro de las propias instituciones y que, ante ese panorama, seguimos apostando por la rebelión cívica como único medio de parar los pies a los que, lejos de defender los intereses de nuestro país, lo único que persiguen es su propio beneficio.
El discurso de Ortega Lara, y los aplausos que cosechó, levantaron ampollas entre unos pocos asistentes al acto de ayer. Parece que alguna gente se piensa que los españoles somos tontos de baba o que tenemos memoria de pez, y tratan de colocarnos una supuestamente necesaria "unidad" entre los "demócratas", como si aquí no hubiera pasado nada en los últimos cinco años y pelillos a la mar.
Y cuando alguien como Ortega Lara les recuerda que ni nos chupamos el dedo, ni podemos perdonar a quien no pide ningún perdón, se sienten escandalizados y, sacando sus pañuelitos de encaje, se secan los sudores de la frente, mientras se dan aire para disipar el sofoco.
Así que déjenme que enuncie unos pocos hechos, por si alguien no se ha enterado aún de cuál es la situación:
- No olvidamos, no podemos olvidar, que el Partido Socialista y sus apoyos mediáticos defendieron a capa y espada, durante la legislatura pasada, la negociación con los asesinos.
- No olvidamos, no podemos olvidar, que esa defensa de la negociación incluyó todo tipo de insultos y difamaciones a las víctimas que se oponían a que sus victimarios fueran recompensados por sus actividades criminales.
- No olvidamos, no podemos olvidar, cómo se machacó a todos aquellos que denunciaban la inmoralidad profunda en que se basaba esa negociación.
- No olvidamos, no podemos olvidar, cómo prácticamente se echó a patadas a los representantes del Partido Popular de la capilla ardiente de Isaías Carrasco, dos días antes de las últimas elecciones generales, volcando de nuevo el odio (como ya había sucedido el 14-M) no contra los asesinos, sino contra esa mitad de España que vota a la derecha.
¿Y saben ustedes por qué no podemos olvidar nada de eso? Pues por la sencilla razón de que no ha cambiado nada. Nada de nada:
- No se ha producido ningún tipo de rectificación pública (¿han oído ustedes decir a Zapatero que aquella negociación fue inmoral?).
- No se ha producido ninguna plasmación en medidas concretas de esa supuesta "unidad contra ETA" (¿se ha echado de los ayuntamientos a aquellos terroristas a los que Zapatero permitió volver a controlar los presupuestos municipales?)
- No se ha producido ninguna pública petición de perdón hacia aquellas personas a las que se insultó y difamó por oponerse a la negociación con ETA (en lugar de ello, lo que se ha hecho es intentar neutralizar contrarreloj a las asociaciones de víctimas y tratar de silenciar a los medios de comunicación disidentes).
- Ni tampoco nadie ha asumido ninguna responsabilidad política por aquella infamia (ni en el PSOE nacional , ni en el PSE). De hecho, lo que ha sucedido es justo lo contrario: se ha marginado en el último año y medio a muchos de los responsables políticos que más se opusieron a la negociación con ETA en la anterior legislatura.
Una vez más, el Partido Socialista pretende (con el inestimable concurso de ciertos sectores del PP, que parecen instalados en un perpetuo sadomasoquismo) que cada nuevo bandazo en materia antiterrorista le salga gratis. Una vez más, pretenden que nadie del PSOE pague por los errores cometidos en la lucha antiterrorista. Una vez más, pretenden que el "sentido de estado" de la derecha entre en acción, para que se vayan de rositas los responsables políticos de cada nuevo desaguisado.
Son ustedes muy dueños de pretender algo así, pero por favor, no nos pidan que nosotros les sigamos el juego. No nos hablen ustedes de ficticias unidades entre los demócratas, porque tanto ustedes como nosotros sabemos que ninguno nos las creemos.
¿Unidad entre los demócratas? ¿Quiénes son los demócratas? Afortunadamente, algunos no tenemos nada que ver con un Zapatero, más que nada porque no nos dedicamos a negociar con asesinos. Como tampoco tenemos nada que ver con un Pachi López, más que nada porque no seríamos capaces de sentarnos a la mesa con Otegui, ni nos atreveríamos a echar de la capilla ardiente de un ex-concejal constitucionalista a los miembros de otro partido constitucionalista.
¿Quieren ustedes unidad entre los demócratas? Pues entonces procedan a realizar una rectificación en toda la línea:
- con plasmación en medidas concretas de esa supuesta nueva dureza contra ETA, empezando por la disolución de los ayuntamientos de ANV
- con pública petición de disculpas a aquellos a los que ustedes insultaron por oponerse a la negociación
- con un cese inmediato de los intentos por desarticular las organizaciones cívicas
- y con una retirada de aquellos responsables políticos que pusieron en marcha esa negociación que ahora todo el mundo está de acuerdo en que fue infame
Y mientras no se produzca esa rectificación en toda la línea, olvídennos. No nos pretendan vender motos, porque ya tenemos el bolsillo seco. Y además, tampoco tenemos tiempo para chorradas.
Más que nada, porque estamos muy ocupados preparando el terreno para poder volver a tomar la calle en cuanto ustedes den el siguiente bandazo y pretendan colocarnos de rondón lo que no pudieron colocarnos por las bravas en la pasada legislatura.
27 de Octubre de 2009 - 18:31:52 - Luis del Pino - 130 comentarios
Dos artículos y un vídeo muy recomendables.
El primer artículo es de Gabriel Moris, "
De faisanes y silencios". Analiza Gabriel las similitudes entre el caso del chivatazo a ETA y el 11-M, similitudes entre las que destaca la incalificable actitud de una Fiscalía que debería luchar para resolver los casos, no para enfangarlos.
Siguiendo con el caso del chivatazo a ETA, otros dos artículos: uno de Emilio Campmany, "
La fábula del topo y el faisán", donde se analiza el penúltimo bulo que los servicios de información han empezado a hacer correr, en un intento de establecer un cortafuegos para el caso del chivatazo; y otro artículo de GEES, "
Los otros faisanes de Rubalcaba", donde se recuerda otro episodio vergonzoso también conectado con el proceso de negociación entre ETA y el Gobierno: los famosos (e inexistentes) "informes de verificación" que aseguraban que ETA había dejado la violencia.
Sin salir de la Audiencia Nacional, un inteligente artículo de David Jiménez Torres sobre el esperpento/culebrón del pirata somalí cuya edad seguimos sin conocer: "
¿Liberad a Willy?".
Y finalmente, un excelente nuevo vídeo de QSVTV sobre el 11-M: "
Las autopsias de los suicidas de Leganés". Merece la pena verlo.
26 de Octubre de 2009 - 20:22:58 - Luis del Pino - 120 comentarios
Si nos olvidamos de ETA, del bar Faisán y del chivatazo, y analizamos fríamente la carta del inspector jefe Carlos G., lo que en esa carta se está sosteniendo es que hay personas en la Policía que organizaron una "operación sucia" (el chivatazo) y que, al mismo tiempo, organizaron también una "maniobra de cobertura" (la llamada al comisario Risco, para tratar de colocarle a él el marrón).
Si pasamos de la anécdota a la categoría, la pregunta que cabría hacerse entonces es: si el inspector jefe Carlos G. dice la verdad, ¿ha habido más ocasiones en las que alguien, desde nuestros servicios de información, haya organizado otras "operaciones sucias", de cualquier naturaleza, y haya preparado las "coberturas" correspondientes, para tener a quién echarle la culpa en caso necesario? ¿Hasta qué punto es habitual ese tipo de proceder en nuestros servicios de información? ¿Y cómo de "sucias" pueden llegar a ser las operaciones?
Si me permiten que haga una pequeña digresión antes de retornar al asunto del chivatazo, el inspector jefe Carlos G. tiene también una curiosa participación en las investigaciones iniciales del 11-M.
Como recordarán los lectores, en la madrugada del 11-M se "encontró" la famosa mochila de Vallecas en una comisaría de policía. Esa falsa mochila-bomba contenía un teléfono y una tarjeta SIM. Al día siguiente, el 12 de marzo a las 16:45, el juez Del Olmo solicitó a las compañías telefónicas información sobre ese teléfono (con número de serie 350822350844612) y sobre esa tarjeta SIM (con número 652282963).
Sin embargo, una hora después, la Policía cambia de idea y solicita que se pidan los datos sobre otro teléfono (con número de serie 350822350941947) y otra tarjeta telefónica (con número 680713060). La explicación que se dio posteriormente es que el teléfono encontrado en la mochila de Vallecas tenía un número de serie grabado en la carcasa y otro número de serie distinto grabado en la memoria interna. Pero nadie ha sido capaz de explicar cómo sabía la Policía, antes de preguntar a las operadoras telefónicas, que la tarjeta SIM asociada a ese nuevo número de serie era la 680713060. ¡Misterios de la investigación policial!
La persona que firma ese segundo oficio policial pidiendo los datos del nuevo teléfono y la nueva tarjeta SIM es precisamente... el inspector jefe Carlos G. Sería interesante que nos explicara a todos cuál fue la secuencia de averiguaciones que llevó a la CGI a saber el número de una tarjeta SIM antes incluso de solicitar la información a Movistar.
24 de Octubre de 2009 - 19:43:48 - Luis del Pino - 166 comentarios
Conviene leer
la carta completa enviada a los medios de comunicación por el inspector Carlos G. De hecho, les recomiendo que la lean dos veces, porque no tiene desperdicio, y es mucha la información que aporta.
Porque lo que la carta viene a decir (leyendo entre líneas) es que, efectivamente, en el episodio del chivatazo del bar Faisán se dieron cita dos cosas bien distintas: una operación real contra el entramado financiero de ETA y una trampa tendida por un determinado grupo de la Policía a otro grupo de la Policía.
En primer lugar, Carlos G: apunta a que conoce exactamente quiénes forman el grupo de chivatos, ya que menciona explícitamente (párrafo 2 de la carta) a "dos policías" que "colaborarían con los terroristas para reventar" la operación contra el entramado financiero de ETA. No dice "algunos policías", sino exactamente dos, lo que indicaría que esos dos policías están perfectamente identificados. Además, deja caer en el mismo párrafo (muy educadamente) cuál sería la motivación que habría impulsado a esos miembros del CNP a dar el chivatazo, cuando afirma que esos dos policías habrían actuado "de forma canallesca y servil". Lo de "canallesca" podría aplicarse casi a cualquier cosa, pero la palabra "servil" sólo tiene sentido si esos dos policías actuaban por encargo de sus superiores o para agradar a los mismos.
En segundo lugar, Carlos G: revela (en el párrafo 7 de la carta) que, a raíz del episodio del chivatazo (se supone que por haberlo puesto al descubierto, al transcribir la conversación de Elosúa), fue sometido a una "insoportable presión" y a una serie de "vejaciones" en el seno de la Comisaría General de Información, que entonces dirigía Telesforo Rubio. Dice incluso (párrafo 9) que le negaron un ascenso debido a este asunto. Las presiones y vejaciones cesaron gracias a que el juez Grande Marlaska ordenó que Carlos G. y su equipo de investigación pasasen a informar directamente al Subdirector General Operativo de la Policía, puenteando a Telesforo Rubio. Este detalle es importante, por lo que más adelante veremos.
En tercer lugar, Carlos G: afirma (párrafo 8) que es falso que las cámaras dejasen de grabar el día de autos, lo que confirmaría que los policías autores del chivatazo podrían estar perfectamente identificados.
En cuarto lugar, en el párrafo 11 de la carta, Carlos G. lanza un aviso a "a los Ministros del Interior del PP, de 1998 y 2002" y "al entonces Comisario General de Información" (Jesús de la Morena), para que expliquen por qué le condecoraron en su día.
En quinto lugar (y llegamos con esto a la parte más jugosa de la misiva), en el párrafo 12 de la carta, lanza Carlos G. dos dardos envenenados muy curiosos. Por un lado, deja caer que un determinado miembro de la Policía estaría actuando de "vocero" y proporcionando "información sesgada" a los medios; insinúa además que ese "vocero" estaría actuando por motivaciones personales. Por otro lado, en la frase final del párrafo, desliza la posibilidad de que haya habido otros equipos de investigación del chivatazo, al margen del que él dirigió.
Y dos párrafos más adelante, se descuelga Carlos G. con la guinda del asunto. Como decíamos en el primer hilo de esta serie, las primeras informaciones tras el chivatazo apuntaban como responsables del mismo al comisario Manuel Risco y al ex-comisario Fernando Mariscal, que por aquel entonces era jefe de seguridad de la sede del PSOE. En el párrafo 14, Carlos G: afirma algo de suma importancia: que los mismos autores del chivatazo tendieron una trampa a Manuel Risco, haciendo coincidir una llamada personal suya con el chivatazo y filtrando luego esa llamada a los medios de comunicación. Sin embargo, teniendo en cuenta que esa "llamada personal" a la que hace referencia Carlos G. fue, supuestamente, una llamada que Fernando Mariscal le hizo para felicitarle por su cumpleaños, sólo hay una forma de que los chivatos hubieran podido hacer coincidir esa llamada personal con el chivatazo: convenciendo a Fernando Mariscal de que realizara la llamada a una determinada hora. Por tanto, lo que Carlos G. está insinuando en ese párrafo es que, o Fernando Mariscal formaba parte del grupo responsable del chivatazo, o al menos tiene información de quiénes formaban parte de ese grupo, porque alguien le tuvo que decir la hora a la que tenía que llamar a Manuel Risco para felicitarle.
Resumiendo, la versión completa que Carlos G. proporciona es la siguiente: un grupo de policías "canallas y serviles" deciden reventar la operación contra el entramado financiero de ETA y dan el chivatazo a Elosúa. Además, para cubrirse las espaldas, tienden una trampa al comisario Manuel Risco (en la que Fernando Mariscal participa voluntaria o involuntariamente), haciendo coincidir una llamada personal de Risco con la operación del chivatazo, para poder cargarle a Risco el muerto.
El relato de Carlos G. parece, en principio, coherente (lo que no implica, necesariamente, que sea cierto, ya lo sé; de hecho, sería perfectamente posible que Carlos G. estuviera contando SU verdad, pero que ésta sea sólo una pequeña parte de la historia). Sin embargo, lo que no resulta coherente del todo es el resto de la carta de Carlos G., por dos razones distintas.
- En primer lugar, sorprenden mucho los elogios que Carlos G. dedica al juez Garzón. Si, como Carlos G. insinúa, los autores del chivatazo están identificados y existen grabaciones desde el principio, ¿qué motivo habría para elogiar a un juez que deja dormir el caso durante tres años en un cajón, teniendo perfectamente identificados a los autores del delito? O Carlos G. dice la verdad y entonces la actuación de Garzón sería inadmisible o, si la actuación de Garzón es loable, entonces Carlos G. no puede estar diciendo toda la verdad.
- Si el relato que Carlos G. realiza es cierto, entonces existirían fundadas sospechas sobre la actuación tanto de Telesforo Rubio como de Fernando Mariscal. Eso cuadra con el hecho de que ambos fueran defenestrados rápidamente después de destaparse el escándalo del chivatazo. Pero, de nuevo, entonces no se entiende por qué Garzón dictó específicamente en su día un auto para librarles de cualquier sospecha y por qué Carlos G. se deshace en elogios a ese Garzón que tanto se apresuró a exonerar a ambos de forma oficial.
¿Está diciendo la verdad el inspector jefe Carlos G.? Es posible. Aunque, como ya digo, hay cosas que rechinan en la carta.
En cualquier caso, se hace imprescindible que alguien nos aclare, para empezar a tirar de los hilos, algunas cuestiones fundamentales:
- Quiénes son las personas que salen en las grabaciones dando el chivatazo.
- Por qué se ha dejado dormir el caso durante tres años en un cajón, si desde el principio existían pruebas contundentes
- Qué papel jugó Telesforo Rubio, como Comisario General de Información, en toda la historia.
- Por qué se defenestró de forma inmediata a Telesforo Rubio, a Fernando Mariscal y a Víctor García Hidalgo, nada más saltar el escándalo.
Y, si me lo permiten ustedes, una curiosidad de carácter personal: me gustaría quién es ese "vocero" al que Carlos G. alude en su carta.
Es que tengo el pálpito de que el "vocero" sabe mucho sobre muchas cosas. ¿Me equivoco, don Carlos?
20 de Octubre de 2009 - 19:51:00 - Luis del Pino - 375 comentarios
En el caso del chivatazo del bar Faisán, se nos presentan dos opciones básicas.
La primera es que las cosas sean tan simples y directas como nos las pintan: la Policía y la Audiencia Nacional preparan una operación contra el entramado financiero de ETA. Entonces, otros policías, intentando agradar o proteger al gobierno de Zapatero, le dan el chivatazo a un señor que se llama Joseba Elosúa, para intentar que esa operación policial no reviente el proceso de paz.
Si las cosas fueran así, las explicaciones dadas por el inspector Carlos G. en el acta notarial hecha pública ayer tendrían bastante sentido. Porque si el objetivo de Carlos G. y su equipo fuera no perturbar el proceso de negociación, les habría resultado más sencillo (en lugar de reventar la operación mediante un chivatazo) no proponer en primer lugar la operación a sus superiores. Asimismo, si el chivatazo hubiera partido del inspector Carlos G. y su equipo, lo que habrían hecho es intentar ocultar la llamada de Elosúa en la que éste contaba lo del chivatazo, en lugar de transcribirla.
Lo que pasa es que las cosas a veces no son tan sencillas como parecen. Y existe alguna otra posible explicación a todo el episodio del bar Faisán.
Analicemos cuál fue el resultado de aquel chivatazo. Si nos fijamos en los tiempos, la operación en la que tiene lugar el chivatazo se produce menos de un mes después de que Rubalcaba sustituya a Alonso al frente del Ministerio del Interior. Y la consecuencia directa de aquel chivatazo fue una remodelación significativa de la cúpula policial. Se produjo, concretamente, la destitución de dos de los hombres clave de la cúpula nombrada por Alonso para el Ministerio de Interior: el Director General de la Policía (Víctor García Hidalgo) y el Comisario General de Información (Telesforo Rubio). Y se produjo también la repesca de algún mando policial próximo al juez Baltasar Garzón, que había quedado arrinconado durante la última etapa de Alonso al frente del ministerio; en concreto, Rubalcaba decidió repescar al que fuera jefe de la UCAO durante el 11-M, Enrique García Castaño.
Sin el chivatazo, esa sustitución de la cúpula hubiera resultado mucho más problemática, por cuanto se trataba de destituir, entre otros, a alguien (Telesforo Rubio) que era una apuesta personal del propio Zapatero y a alguien (Víctor García Hidalgo) que era un alto cargo del PSE y que contaba con el respaldo del ala de los socialistas vascos más proclive a la negociación con ETA. Después de saltar el escándalo del chivatazo, ni el propio Zapatero hubiera podido hacer nada para mantener a Telesforo Rubio y a Víctor García Hidalgo en el cargo. En resumen: la operación chivatazo permitió a Rubalcaba tomar el control completo de la cúpula del ministerio de Interior, sin que nadie pudiera poner ningún obstáculo a la defenestración de la cúpula policial anterior.
Teniendo esto en cuenta, cabe preguntarse si la operación Faisán no fue otra cosa que una trampa tendida, por algún sector policial o político, a esa cúpula nombrada por el ministro Alonso. ¿Con qué objeto se habría tendido esa trampa? Quizá simplemente para despejar el terreno para un futuro baile de cargos, con el fin de introducir a personas que gozaran de la confianza de Rubalcaba. O quizá para liquidar a los hombres de Zapatero en el Ministerio de Interior, sin que Zapatero pudiera oponerse. O quizá para asestar un golpe al sector del PSOE más partidario de la negociación con ETA. O quizá para las tres cosas a la vez.
Esas serían, por tanto, las dos opciones principales que tenemos en el caso del chivatazo del bar Faisán: o es directamente una canallada que buscaba proteger el "proceso de paz", aún a costa de avisar a un supuesto terrorista; o es una escenificación para consumo interno, con la que se intentaban dirimir las luchas entre distintos sectores policiales y del PSOE.
Aunque lo más probable, en mi opinión, es que se trate de una mezcla de ambas cosas, lo cual no resultaría nada descabellado. Desde este punto de vista, alguien podría perfectamente haber puesto en marcha la operación contra el entramado financiero de ETA y tender el cebo para que un determinado sector policial (el más próximo al PSE y a Zapatero) la intentara reventar. Y el pez mordió el anzuelo. El resultado final fue que, después del chivatazo, Zapatero dejó de controlar "el proceso".
Pero sea cual sea la explicación del episodio, lo cierto es que el chivatazo se produjo, y resulta imprescindible esclarecer quiénes fueron los que lo protagonizaron. Y, en ese sentido, en el escrito firmado ante notario por el inspector Carlos G. se vierten algunas afirmaciones (y se insinúan otras) que tienen un gran interés, como veremos en el siguiente hilo.
19 de Octubre de 2009 - 21:42:19 - Luis del Pino - 92 comentarios
El inspector encargado de las investigaciones acerca del Bar Faisán ha roto - parcialmente - su silencio
para desmentir que él tenga nada que ver con el chivatazo a ETA y para acusar a la Fiscalía de ocultar datos.
En un documento firmado ante notario, alega Carlos G. una serie de razones que justificarían, según él, la imposibilidad de que sea el autor del chivatazo. Entre ellas, hay dos que merece la pena resaltar: dice, por un lado, que no tiene sentido que él diera el chivatazo, puesto que fue él quien propuso el operativo a sus superiores. ¿Para qué iba a proponer un operativo con el fin de luego reventarlo? La segunda razón que aduce es que fue su equipo quien transcribió la conversación de Elosúa en la que éste desvela el chivatazo. ¿Para qué iba a transcribir la conversación, y alertar del chivatazo, si hubiera sido él el responsable del mismo? Parecen (y recalco lo de "parecen") dos explicaciones convincentes.
En el mismo escrito, el inspector Carlos G. acusa a la Fiscalía de ocultar datos a la hora de pedir el archivo de la causa. Señala, por ejemplo, que no es cierto, como algunas informaciones apuntaban, que las cámaras no estuvieran grabando ese día, y afirma, de hecho, que las grabaciones se enviaron al juez.
Por último, defiende la actuación de los jueces Garzón y Grande-Marlaska y exculpa al comisario Manuel Risco, el entonces jefe de la Brigada Operativa de San Sebastián, que fue quien recibió una llamada de Fernando Mariscal, ex-jefe de seguridad del PSOE, el día del chivatazo.
Hay que reconocer que el asunto se pone cada día más interesante. Aunque también parece enrevesarse, así que quizá resulte conveniente recordar algunas cosas, para no perdernos.
1. En primer lugar, tras el chivatazo, las primeras informaciones periodísticas apuntaron hacia el comisario Manuel Risco y el ex-comisario Fernando Mariscal, que por aquel entonces era jefe de seguridad del PSOE. Se demostró que existió una llamada de éste a aquél justo antes de producirse el chivatazo. Poco después de conocerse estos datos, Fernando Mariscal era relevado de su puesto de jefe de seguridad de la sede del PSOE.
2. Asimismo, el juez Grande-Marlaska apartó a Telesforo Rubio, el entonces Comisario General de Información, de las investigaciones del chivatazo, al entender que las estaba entorpeciendo. El inspector Carlos G., el mismo que dirigía el operativo contra el entramado financiero de ETA, fue encargado de investigar el chivatazo. Telesforo Rubio sería cesado de su cargo poco después de hacerse públicas en los medios las informaciones que apuntaban a la posible implicación de Fernando Mariscal. También sería cesado Víctor García Hidalgo, el Director General de la Policía.
3. Posteriormente, al volver Garzón a la Audiencia Nacional, se hizo cargo de las investigaciones (es un decir) y el asunto quedó en vía muerta. Aunque de lo que sí tuvo tiempo el juez Garzón, antes de que el sumario se perdiera en algún cajón, es de emitir un auto para exculpar a Fernando Mariscal, a Telesforo Rubio y al comisario Manuel Risco.
4. Tres años después, comienzan a circular los rumores de que Garzón quiere reactivar el caso e, inmediatamente, la Fiscalía solicita el archivo de la causa. Entonces nos enteramos de que el equipo de investigación, dirigido por Carlos G., ha estado investigando, como presuntos responsables del chivatazo, a al menos cuatro personas: el que fuera Director General de la Policía, Víctor García Hidalgo; el entonces Jefe Superior de Policía del País Vasco; un inspector de la Brigada de Información de Alava y la responsable de la Sección de Análisis de la Brigada de Información de San Sebastián. Como nota curiosa, las conversaciones grabadas a los investigados incluyen una en la que el comisario Enrique García Castaño, jefe de la UCAO cuando el 11-M, le dice a García Hidalgo que no se preocupe, porque Baltasar (Garzón) "es amigo".
5. En su petición de archivo, la Fiscalía sostenía que no se había podido encontrar ningún indicio incriminatorio y deslizaba ciertas frases que parecían apuntar, como responsable del chivatazo, al inspector Carlos G. Varios sindicatos policiales fueron bastantes más explícitos, afirmando que había que "investigar a los investigadores", lo que puso el foco sobre el inspector Carlos G.
6. Ahora, el inspector Carlos G. ha salido al paso de las acusaciones y afirma que la Fiscalía oculta datos relevantes en su petición de archivo. Exculpa a Manuel Risco, defiende a Garzón y a Grande-Marlaska y pide que se siga investigando y se levante el secreto de sumario.
Teniendo presente esta secuencia de acontecimientos, en el siguiente artículo intentaremos desbrozar un poco la maraña, analizando las dos posibilidades básicas que existen.
13 de Octubre de 2009 - 20:55:22 - Luis del Pino - 511 comentarios
El pasado mes de abril, Cándido Conde-Pumpido se descolgaba, en unos desayunos de Europa Press, con unas
curiosas declaraciones en las que cuestionaba la labor de la Policía en la lucha contra ETA. Decía el Fiscal General del Estado que, a diferencia de la Guardia Civil, la Policía no había querido colaborar con la Fiscalía a la hora de anular las listas de ANV, aduciendo como razón que la Policía "sólo sigue órdenes de Garzón".
Básicamente, lo que Conde-Pumpido estaba haciendo era acusar a Garzón y a la Policía de no querer impedir la presencia de proetarras en las instituciones, lo que desató una airada respuesta de los sindicatos policiales. Pero Conde-Pumpido lanzaba también un dardo envenenado, sugiriendo que Garzón contaría con una "guardia pretoriana" policial, que sólo actúa a su servicio.
Aquellas declaraciones del Fiscal General del Estado fueron, si no el primero, sí al menos el indicio más visible de que se había desatado una lucha sin cuartel en el seno de nuestros aparatos del Estado. Lucha que se plasmaría en diversos episodios, en cuyo tratamiento mediático cabe adivinar el efecto de las filtraciones y contrafiltraciones efectuadas por los distintos bandos en conflicto: la cacería que le costó el puesto a Bermejo, los datos del sumario sobre la casa-refugio de islamistas en Santa Coloma, la desastrosa investigación de la muerte de Marta del Castillo, el episodio del robo de la droga en Sevilla, la fuga del capo responsable de la agresión a José Luis Moreno, la propia trama Gürtel, las querellas contra Garzón en el Supremo, el chivatazo contra ETA... Cada uno de esos casos ha servido, está sirviendo, para que los diferentes bandos (porque lo gracioso es que hay más de dos) intenten ganar terreno al enemigo, trinchera a trinchera.
Aparentemente presionado por las causas abiertas contra él, Garzón parece estar decidido a disparar contra todo lo que se mueve, y hoy reactiva querellas del SUP contra los periodistas que investigamos el 11-M; mañana abre el cajón y retoma el sumario del chivatazo contra ETA, provocando la inmediata reacción de la Fiscalía; pasado mañana se hace traer desde el Índico a dos piratas con vestimenta guantanamera (complicando curiosamente el rescate del atunero vasco) y al otro decide detener a la cúpula de Batasuna. Está decidido a vender cara su piel. Aunque me da la sensación de que está muy lejos de haber sido derrotado. Y si no, que le pregunten a Rubalcaba.
Sea como sea, parece que la jugada aconseja ahora proceder contra los otrora "hombres de paz" de la Mesa Nacional de Batasuna. Esos mismos con los que Garzón, y Conde-Pumpido, y Rubalcaba, y Zapatero, nos decían a todos que había que negociar. Pero tanto se han manchado algunos con el polvo del camino, que ahora resultan ya casi indistinguibles, en el fragor de la pelea interna desatada. Así que cabe preguntarse: ¿quiénes son exactamente los que impulsan la jugada? ¿Qué pretende Garzón al ordenar ahora la detención de los miembros de la cúpula batasuna?
Lo único que tengo claro es que todos los actores juegan a un mismo juego, que tiene una sola regla, enormemente simple: gana aquél que consiga ser el último en quedar de pie sobre el terreno de juego. Así que hagan sus apuestas, caballeros. Yo voto por Alfredo.
Aunque, como ya saben, yo siempre me equivoco en mis pronósticos.
10 de Octubre de 2009 - 12:42:20 - Luis del Pino - 288 comentarios
(Entradilla al programa
"Sin complejos" de esRadio, del sábado 10 de octubre de 2009)
Dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer... sorprendida. Y sorprendidísima debe de estar hoy la mujer de Obama, al igual que los demás estamos realmente estupefactos por el hecho de que se haya concedido el Premio Nobel de la Paz a su marido.
Es cierto que el Premio Nobel de la Paz no goza precisamente de mucho prestigio, especialmente desde que se concede a personas como Yaser Arafat (ese mangante con turbante que vivió toda su vida a costa del sufrimiento de su pueblo), como Jimmy Carter (uno de los peores presidentes que ha tenido Estados Unidos en toda su Historia, si no el peor), como Rigoberta Menchú (esa supuesta luchadora por los derechos humanos, tan amiga de todas las dictaduras y movimientos totalitarios, siempre que sean de izquierdas) o como Al Gore (ese simpático caradura que se gana un pastón vendiéndonos a todos teorías anticientíficas sobre un inexistente calentamiento global).
Es cierto también que el Premio Nobel de la Paz se ha convertido (quizá siempre lo fue) en una especie de Premios Goya de la buena conciencia, mediante el que los progres del mundo unidos se conceden mutuamente carnets de pacifista y se muestran encantados de conocerse unos a otros.
Pero una cosa es que todos sepamos de qué va en realidad el Premio Nobel de la Paz y otra muy distinta es que ya ni siquiera se guarden las más mínimas formas, dilapidando así el escaso prestigio que a ese premio le quedara.
Porque es la primera vez, que yo sepa, que ese premio se concede a alguien con carácter anticipatorio. Quizá el comité que concede el premio ha decidido responder al concepto de guerra preventiva con el de paz preventiva. Porque al presidente americano, que sólo lleva ocho meses en su cargo, se le ha concedido el premio no por lo que haya hecho (porque no ha tenido tiempo todavía de hacer nada), sino por lo que piensa hacer. A Obama se le concede el Nobel por su visión sobre el desarme nuclear (que aún no ha tenido tiempo de plasmarse más que en un único discurso sobre el tema) y por sus esfuerzos en pos de la paz mundial (cuyos frutos, si es que llegan a existir, ni siquiera han comenzado a despuntar).
Vamos, que es como si se concediera a un director novato el Oscar a la mejor película basándose exclusivamente en el guión y cuando aún no ha comenzado ni siquiera el rodaje.
Obama declaraba ayer, al conocer la concesión del Premio, que lo acogía "con humildad y sorpresa". En lo de la humildad no entro, aunque no me cuadra en el personaje, pero lo de la sorpresa no me extraña en absoluto. Obama debe de estar tan anonadado como todos los demás.
¿Qué razón puede haber para que el comité del Premio Nobel decida, contra toda lógica, conceder el galardón a alguien que aún no ha tenido ni siquiera tiempo material de hacer nada concreto, ni en pro de la paz mundial, ni de ninguna otra cosa?
Permítanme que aventure una explicación. Desde que tomara posesión de su cargo, hace unos meses, Obama ha puesto en marcha una política que aún no ha tenido tiempo de rendir fruto alguno, es cierto, pero que apunta ya maneras e indica una visión del mundo que rompe con el papel tradicional de los Estados Unidos, recuperando lo peor del mandato del también galardonado Jimmy Carter.
Internamente, en los Estados Unidos, la popularidad de Obama no ha hecho sino caer, por la acción combinada de dos factores principales: su gestión de la crisis económica, que amenaza con sumir a la primera potencia mundial en una profunda depresión a medio plazo, y su actitud errática en materia de política exterior. En este campo de la política internacional, cada vez hay más gente que mira con preocupación la forma en que Obama ha vuelto la espalda a la única democracia que existe en Oriente Medio, que es la israelí; la manera en que está dejando tiradas a las democracias iberoamericanas frente a la ofensiva populista pagada con los petrodólares de Chavez; el modo en que ha retirado el escudo anti-misiles que protegía a la Europa del Este; la política del avestruz que está aplicando ante el programa nuclear iraní puesto en marcha por el demencial régimen de los ayatolás o la ambigua postura ante la guerra de Afganistán contra el terrorismo islámico.
Cada vez son más la voces que muestran su preocupación, dentro de Estados Unidos, por las negativas consecuencias que esa actitud puede tener para la seguridad, la economía y la libertad de todo el mundo.
Sin embargo, y por las mismas razones que crece la preocupación dentro de Estados Unidos, la progresía occidental está encantada con Obama. Y quizá sea ése el motivo de la concesión del Premio Nobel en este preciso instante. Lo que se busca con esa concesión es, precisamente, apuntalar a Obama frente a las cada vez más numerosas voces que muestran su alarma por la política del presidente americano. Es una manera de blindar a Obama frente a sus críticos, porque a partir de ahora cualquiera que ose, dentro de Estados Unidos, reclamar un poco de sensatez en la política exterior americana quedará inmediatamente tildado de belicista, por contraposición al pacifismo del que Obama está ahora investido.
Dice el refrán: "si un amigo te critica, malo; si tu enemigo te alaba, peor". Si yo fuera americano, estaría hoy aún más preocupado que ayer, viendo cómo la progresía occidental eleva a los altares a Obama sin el más mínimo sentido del pudor.
Pero, como no soy americano, no sólo estoy preocupado, sino verdaderamente asustado. Porque lo peor que tienen estos iluminados de la paz es que, para ellos, todos los demás somos piezas sacrificables. Se ha visto en Honduras, donde Obama ni siquiera se ha molestado en fingir un apoyo a ese régimen democrático que está siendo acosado por el totalitarismo chavista. Resulta fácil adivinar que Obama, protegido ahora con el Nobel, seguirá adelante con su política de apaciguamiento, sacrificando cualquier cosa con tal de evitar los conflictos.
Hoy, más que nunca, conviene recordar las palabras que Churchill le dirigiera a Chamberlain después del infame pacto de Munich, reprochándole su política de apaciguamiento ante Hitler. "Habéis sacrificado el honor por tratar de evitar la guerra, pero terminaréis teniendo guerra y deshonor."
Ojalá que Obama no termine pasando a la Historia como el Chamberlain de nuestro tiempo.
5 de Octubre de 2009 - 12:01:03 - Luis del Pino - 620 comentarios
En ajedrez, se utiliza el término alemán
zugzwang para aquellas situaciones en las que un jugador pierde la partida (o una pieza, o una posición) porque le toca mover y todas las jugadas de las que dispone son malas. El término podría perfectamente aplicarse a la situación actual en relación con las investigaciones del 11-M.
Repasemos brevemente cuál es la posición en que nos encontramos:
1) La sentencia y el juicio del 11-M, lejos de acabar con las críticas a la versión oficial de los atentados, tan sólo sirvió para que muchas víctimas, que hasta ese momento habían confiado en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, se dieran cuenta de que nadie iba a impartir justicia si ellas no presionaban.
2) El juicio, además, sirvió para que los promotores de la versión oficial se "retrataran". Antes del juicio, habían conseguido mantener la versión oficial en una especie de nebulosa mutable, intentando proporcionar el menor número posible de detalles, para que no afloraran las contradicciones inherentes a una historia manifiestamente falsa. Pero en el juicio fueron muchos los funcionarios que se vieron obligados a testificar, "esculpiendo en piedra" una versión que ya dejó de poder mutar y que era, por fin, directamente atacable.
3) Las informaciones periodísticas, lejos de acabar una vez que el juicio terminó, continuaron con su goteo, socavando pacientemente la confianza de muchas personas en esa versión oficial. Y, lo que es más importante, socavando también la confianza de muchos responsables políticos en que el tema del 11-M podía cerrarse con una faena de aliño.
4) Los intentos por neutralizar a los distintos sectores "empecinados" (ciertos medios de comunicación, ciertos movimientos ciudadanos, determinados sectores del Partido Popular), puestos en marcha después de las últimas elecciones, han fracasado de manera estrepitosa. No sólo no se ha conseguido silenciar a nadie, sino que los esfuerzos realizados para ello han consumido buena parte de las escasas fuerzas de quienes aún confiaban en imponer el cambio de régimen por la vía de los hechos consumados.
5) Las iniciativas judiciales de algunas víctimas del 11-M han abierto un nuevo frente en el que la Audiencia Nacional no puede ejercer ya de tapón. El agua se escapa gota a gota por las grietas del dique y es sólo cuestión de tiempo que el goteo se convierta en torrente.
6) Por contra, las iniciativas judiciales emprendidas para tratar de amedrentar a determinados medios de comunicación y a determinados movimientos ciudadanos, no sólo no han dado fruto, sino que han tenido un efecto boomerang, al permitir constatar por vía judicial indirecta varias de las principales manipulaciones de pruebas efectuadas durante los primeros días después del 11-M.
7) Para colmo, la crisis económica ha venido a complicar las cosas de modo sustancial. En primer lugar, ha reducido el margen de maniobra de quienes se apoyan en los recursos del estado para intentar mantener a la sociedad española (una vez más) en la inopia respecto a un hecho grave (el más grave, sin ninguna duda) de nuestra historia democrática. En segundo lugar, ha hecho aflorar las contradicciones internas de los sectores que apoyaban al actual gobierno. Y, finalmente, ha erosionado las expectativas electorales de Zapatero hasta el punto de que se intuye ya el cambio de ciclo, de modo que el PP podría alcanzar la Moncloa antes de que el 11-M se consiga cerrar definitivamente, con lo que la situación se volvería explosiva.
En estos momentos, la iniciativa está en manos de quienes venimos denunciando, desde hace tanto tiempo, la completa falsedad de la versión oficial de los atentados. Por el contrario, quienes intentan por todos los medios imponer una versión oficial (en estos momentos se conformarían con "cualquier" versión oficial) se encuentran, en términos ajedrecísticos, en situación de zugzwang. Porque cualquier movimiento que hagan es malo.
Si aceptan las solicitudes de investigación planteadas por las víctimas, malo, porque las falsedades de la versión oficial irían constatándose judicialmente una a una. Si no las aceptan, peor, porque cada negativa será percibida por la opinión pública como un intento de hurtar a los españoles el conocimiento de una realidad que cada día se intuye más siniestra.
Si dejan que los medios de comunicación independientes hagan su trabajo y continúen investigando el 11-M, malo, porque el cambio de ciclo político hará, inevitablemente, que antes o después entremos en la carrera de a ver quién "canta" más deprisa. Pero si tratan de perseguir a esos medios, peor, porque cada ataque será percibido por la opinión pública como un intento de censura motivado por lo mucho que hay que ocultar.
Si tratan de recurrir al silencio para ningunear a las víctimas que exigen justicia y a los medios que investigan, malo, porque ese silencio es interpretado por la opinión pública como un demoledor "quien calla, otorga". Pero si intentan responder, peor, porque la versión oficial es tan infumable que sólo un auténtico hooligan podría aceptarla de manera acrítica, y porque cualquier intercambio argumental termina conduciendo a que más gente conozca los datos que nos permiten sostener que la versión oficial es falsa.
Los promotores de la versión oficial no pueden ya ganar la partida. Y lo saben. De modo que lo único que les queda es intentar no perderla, es decir, conseguir un empate. El problema es que, a estas alturas, también eso lo tienen difícil.
Si hubieran aprovechado la Comisión de Investigación del 11-M, hace ahora cinco años, para imponer un final en tablas (por ejemplo, vendiéndonos a los españoles que el atentado había sido fruto de la colaboración entre ETA y un grupo de islamistas), quizá hubieran podido cerrar el asunto. Y es muy probable que la opinión pública se hubiera tragado esa versión. Pero trataron de forzar la máquina y perdieron. Y ese tipo de "versiones oficiales intermedias" son ahora imposibles de "colocar". Dejaron pasar el tiempo sin solucionar el problema, y ahora que se ha desplazado el foco hacia la cuestión de la falsedad de las pruebas, va a ser prácticamente imposible rescatar ni un mísero fragmento de una versión oficial que está ya muerta.
Pero eso no quiere decir que se vayan a estar quietos. Todas las jugadas que tienen son malas, pero están forzados a jugar la partida. Así que, antes o después, tendrán que mover ficha. Y tienen todavía muchos recursos.
Lo que no tienen es demasiadas fichas donde escoger. Disponen de varios caminos de acción posibles, aunque hay tres particularmente obvios y que no son necesariamente excluyentes entre sí: el de la intoxicación (resucitando, por ejemplo, a algún "suicida" en Marruecos que confiese que él organizó el 11-M), el del descrédito (recurriendo, por ejemplo, a alguna campaña de desprestigio para intentar neutralizar a alguno de los medios o a alguna de las asociaciones que más peligro suponen) o el del cortafuegos (cediendo alguna pieza, por ejemplo, para intentar imponer como solución que, debido a la destrucción de las pruebas originales, nunca sabremos quién organizó el 11-M).
Sin embargo, a la situación de zugzwang se le añade otra circunstancia, muy típica del ajedrez, que también se describe con un término alemán:
zeitnot.
El zeitnot es esa situación en la que la bandera está a punto de caer porque el tiempo se te agota. Y en la que te ves forzado, por tanto, a mover sin pensar demasiado, para no perder la partida por tiempo.
Y cuando tienes que elegir entre varias jugadas, todas malas, y encima no dispones de tiempo suficiente para valorar con calma cuál de esas jugadas es la que menos daño puede hacerte, la probabilidad de cometer un error fatal se incrementa de modo inversamente proporcional al tiempo que te queda.