Septiembre 2009
29 de Septiembre de 2009 - 13:06:58 - Luis del Pino - 530 comentarios
¡Vaya chasco, oiga! Yo que había ido con toda mi buena voluntad a la Audiencia Nacional, para presentarme ante el juez Garzón, y van los del Sindicato Unificado de Policía y no hacen acto de presencia, de modo que ha habido que aplazar mi declaración al viernes.
Según el personal del propio juzgado, la razón del aplazamiento es que no ha sido posible entregar la notificación al SUP... ¡desde el pasado 6 de agosto!
¡Sopla! Yo pensaba que el SUP era un sindicato policial hecho y derecho y que tendría un domicilio fijo conocido. ¿Será que les he sobrevalorado?
A lo mejor es que en realidad se trata de algún tipo de sindicato clandestino y no nos habíamos enterado. O, ya que estamos en pleno siglo XXI, quizá es que son alguna especie de sindicato virtual o cibersindicato, sólo accesible por medios electrónicos. ¿Habrá comprobado el juez Garzón si tienen página en Facebook o en Tuenti? ¿Y en la Freakipedia?
O quizá sea un sindicato real, pero sin sede conocida. O sea, un sindicato itinerante. En lugar de liberados, lo que tienen son nómadas sindicales. Lo mismo es que van de pueblo en pueblo con la jaima, como el amigo Gadafi, plantándola allí donde se requiere su presencia. Y claro, en esas circunstancias, hacerles llegar una citación puede resultar complicado.
O tal vez sí sean un sindicato real, con sede fija, como todos sospechamos, pero lo que pasa es que están de vacaciones entre el 6 de agosto y el 29 de septiembre. Habría que comprobar la lista de pasajeros de esa empresa de cruceros cuyos servicios utilizó Sánchez Manzano este verano. Lo mismo nos encontramos con que han tenido que contratar "empujadores", como en el metro de Tokio, para meter a toda la cúpula del SUP en algún renovado camarote de los hermanos Marx.
Desde luego, no me extraña que se estén quedando sin afiliados, y que la CEP y la UFP le hayan arrebatado al SUP la mayoría en las últimas elecciones de la Policía. Si cada vez que un afiliado tiene un problema, va a la sede del sindicato y se la encuentra cerrada durante dos meses, lo más probable es que se dé de baja a máxima velocidad y se apunte a otro sindicato en el que las puertas no estén clausuradas de modo permanente.
¿O será, quizá, que la razón de no haber sido notificados es de carácter mucho más serio? ¿Será que toda la cúpula del SUP se ha quedado encerrada en alguna habitación sin estado de derecho, como ésa en la que querían meterme a mí, y ahora no encuentran la salida? ¡Pobres! ¡Espero que no!
La verdad es que estoy hecho un lío. No entiendo cómo es posible que a un sindicato policial no se le pueda entregar una notificación a lo largo de dos meses. Lo único que me queda claro con este episodio es que los jefes del SUP no deben de leer Libertad Digital, ni tampoco escuchar esRadio. Porque, si lo hicieran, no hubieran tenido más remedio que enterarse de que esta semana me tocaba declarar en el marco de la querella que ellos presentaron. ¿Será que no les gusta nuestra línea informativa?
Por si acaso sigue sin localizarles el juez Garzón, hago desde aquí un llamamiento a todas las gentes de buena voluntad de este país: si alguien ve a algún miembro de la cúpula del SUP deambulando por alguna parte, díganles por favor que este viernes repetimos la comparecencia.
Más que nada, para que así perdamos el tiempo todos, no sólo yo.
Gracias de antemano.
27 de Septiembre de 2009 - 12:07:24 - Luis del Pino - 200 comentarios
(Entradilla al programa esFindesemana del sábado 26/9/2009)
Como probablemente sepan ya, el juez Garzón me ha citado a declarar la próxima semana como imputado, en el marco de una querella por injurias y calumnias que el Sindicato Unificado de Policía presentó contra mí en diciembre de 2007.
Dicha querella llevaba la friolera de 20 meses dormitando en diversos cajones judiciales, sin que en ningún momento nadie me hubiera ni siquiera notificado que existía. Pero el pasado mes de julio la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M presentó a su vez una querella contra el comisario Sánchez Manzano, por los presuntos delitos de falso testimonio y de encubrimiento.
Y entonces, exactamente seis días después de que fuera admitida a trámite esa querella de las víctimas, el juez Garzón abrió su cajón y reactivó la que el Sindicato Unificado de Policía había presentado contra mí.
Algún malpensado podría decir, dada la coincidencia temporal, que esa actuación de Garzón parece una burda represalia. Como también podría alguien decir - insisto, si fuera malpensado - que Garzón mantiene querellas en los cajones como espadas de Damocles que poder esgrimir en el momento que más le interese.
Pero como yo no soy malpensado, no creo nada de eso. Estoy seguro de que el hecho de que Garzón mantuviese mi querella en un cajón durante meses y meses se debe a un simple olvido. O a que su señoría está muy ocupado, Como también estoy seguro de que el hecho de que Garzón reactive esa querella contra mí exactamente seis días después de admitida a trámite la de las víctimas contra Sánchez Manzano se debe, como no podía ser menos, a una simple casualidad.
Sea como sea, la semana que viene acudiré a declarar ante el juez Garzón. Lo cual no es, evidentemente, ningún plato de buen gusto. Pero cuando me metí a investigar el 11-M ya sabía lo que hacía. Y a lo que me exponía. Con lo cual, el asunto no me pilla de sorpresa.
De hecho, me halaga enormemente el fondo de la querella presentada por el SUP. Porque a lo largo de los años nadie ha sido capaz de desmentir una sola coma de las informaciones que he ido publicando. Y esa querella del SUP se limita a acusarme, genéricamente, de injuriar al Gobierno y a las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero sin intentar tampoco desmentir ninguno de los datos que he ido poniendo sobre la mesa. Por la sencilla razón de que todo lo que he ido publicando está cuidadosamente documentado.
Yo no sé quienes cometieron el 11-M. Pero de lo que sí estoy seguro es de que los autores intelectuales, sean quienes sean, deben de estar preguntándose cómo es posible que las cosas les hayan salido tan mal.
Porque intentaron engañarnos a todos con una falsa trama islamista y al final la sociedad terminó dándose cuenta de que esa trama islamista de opereta estaba enteramente construida a partir de una patética colección de pruebas falsas.
Porque intentaron encerrarnos a los españoles desde el principio en una falsa disyuntiva: o ETA o Al Qaeda. Pero al final la sociedad española se ha terminando percatando de que existen otras alternativas mucho más preocupantes y, por desgracia, cada día más verosímiles.
Porque intentaron controlar, manipular, dividir y acallar a las víctimas del 11-M. Pero al final son esas víctimas las que siguen reclamando justicia y exigiendo responsabilidades penales a los presuntos responsables de las falsificaciones.
Porque intentaron, en fin, que los medios de comunicación dejaran de investigar los atentados y accedieran a tender sobre el 11-M un ominoso manto de silencio. Pero al final se han encontrado con que ni todos los medios son serviles, ni todos los periodistas estamos dispuestos a vendernos al poder.
Analizando lo que he hecho a lo largo de todos estos años, si de algo me siento orgulloso es de haber contribuido (poco o mucho, no lo sé) a que el 11-M no se pudiera cerrar. A que el 11-M no pasara al cajón de los misterios históricos sin resolver.
Esa ha sido nuestra mayor victoria. Haber logrado que no se salgan con la suya y que el 11-M siga estando vivo y siga siendo tema de actualidad.
Quizá es por eso que ahora quieran pasar a mayores. Quizá alguien tenga la tentación de conseguir mediante amenazas lo que no se ha podido conseguir con presiones más sutiles.
Por si acaso es así, déjenme que utilice estos micrófonos para hacer llegar un mensaje a todos esos que tan interesados parecen en tapar el 11-M: con querellas o sin querellas, no vamos a dejar de investigar, no vamos a dejar de exigir la verdad, no vamos a incumplir la promesa que le hemos hecho a tantas víctimas del 11-M y no vamos a renunciar a nuestra responsabilidad de periodistas y de ciudadanos.
Pase lo que pase, terminaremos averiguando lo que ocurrió en Madrid aquel 11 de marzo de 2004. Y si por defender la verdad y la libertad tenemos que aguantar algún tipo de represalia, bienvenida sea.
P.D.: Ya están disponibles los audios del programa esFindesemana de ayer sábado. A partir de esta semana, ya resulta posible descargar las distintas secciones por separado.
Editorial
Tertulia y entrevista del día (Santi Abascal)
Rebelión Cívica, con Francisco José Alcaraz
La involución permanente, con Pío Moa
Meridionalmente claro, con Paco Linares
23 de Septiembre de 2009 - 13:35:10 - Luis del Pino - 409 comentarios
Muchas gracias a todas las personas que han mandado mensajes de apoyo después de conocer
la citación que don Baltasar Garzón ha tenido la amabilidad de hacerme llegar. Me es imposible agradecer uno a uno los cientos de mensajes de los oyentes de esRadio y de los lectores de Libertad Digital, así que valga este hilo para trasladar a todo el mundo mi gratitud.
Dado que la semana que viene tendré que ir a declarar, y dado que serán mis abogados los que determinen cómo encarar este asunto, me van a permitir ustedes que no entre a realizar, por el momento, más comentarios sobre las circunstancias concretas de esa querella que el Sindicato Unificado de Policía presentó contra mi en diciembre de 2007 y que ahora se reactiva después de veinte meses de dormir el sueño de los justos (o, en este caso, de los injustos). Veinte meses durante los cuales nadie se ha molestado siquiera en notificarme que esa querella existía.
Tiempo habrá de comentar largo y tendido acerca de la querella, de su intrahistoria y de algunas cosas chocantes que no es momento de glosar.
Sólo quiero reiterar, como ya dije ayer en el programa de César Vidal en esRadio, que nadie va a conseguir que tiremos la toalla y dejemos de cumplir con nuestra obligación de periodistas y de ciudadanos.
Con querellas o sin ellas, no vamos a olvidar lo inolvidable.
22 de Septiembre de 2009 - 12:30:09 - Luis del Pino - 190 comentarios
En los últimos días, al calor de las noticias que han comenzado a arañar el muro de silencio construído en torno a los atentados del 11-M, se han publicado diversos artículos cuya lectura me permito recomendar.
En primer lugar, una serie de tres excelentes artículos publicada por Agapito Maestre aquí, en Libertad Digital:
¿Simples objetos o muestras de culpa? (15/9/2009)
El poder del juez (17/9/2009)
Silencio cómplice (20/9/2009)
En segundo lugar, otro de Emilio Campmany, centrado en la figura del comisario Sánchez Manzano:
¿Quién llamó a Manzano?
En tercer lugar, un interesante análisis de Víctor Llano, publicado en Asturias Liberal:
¿Responde a un objetivo electoral la masacre del 11-M?
Y, finalmente, el comentario publicado aquí, en Libertad Digital, sobre un artículo que José Yoldi publicaba ayer en el periódico El País:
El País dice que Manzano "ayudó a solucionar el caso del 11-M"
P.D.: Aunque no tiene que ver con el 11-M, permítanme que les recomiende también la lectura del último poema de Fray Josepho, que es sencillamente genial:
Zapatero, sigue, sigue, que nos gusta
21 de Septiembre de 2009 - 10:36:55 - Luis del Pino - 133 comentarios
(Entradilla al programa esFindesemana del sábado 19/9/2009)
En octubre de 1983 se producía en Bayona, Francia, la que está considerada como la primera acción de los GAL: el secuestro y posterior asesinato de los etarras Lasa y Zabala. En los cuatro años siguientes, los GAL llevaron a cabo más de una treintena de atentados o intentos de atentado, ascendiendo el total de muertos a 23.
En agosto de 1987, los periodistas Ricardo Arqués y Melchor Miralles descubrían, gracias a una confidencia, un zulo con información de los GAL, comenzando a publicar en Diario 16 sus investigaciones acerca de esa trama de terrorismo de estado.
Cinco meses después, la Audiencia Nacional dictaminaba la implicación del subcomisario de policía José Amedo en las actividades de los GAL, iniciándose un auténtico culebrón político-mediático-judicial que culminaría en julio de 1998, quince años después de los hechos, con la condena de 11 cargos del Ministerio de Interior del gobierno socialista de Felipe González, incluidos el ministro, José Barrionuevo; el secretario de estado, Rafael Vera y el director general de la seguridad del Estado, Rafael Sancristóbal.
Esta semana, el Juzgado de Instrucción número 56 de Madrid ha rechazado una demanda presentada por el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano contra el periódico El Mundo y cuatro de sus periodistas, lo que constituye un auténtico triunfo de la libertad de información.
Pero además, esa sentencia, en lugar de limitarse a invocar un derecho genérico a la libertad de expresión, entra en el fondo de las cuestiones planteadas y considera como hecho probado que se produjeron gravísimas irregularidades en las investigaciones oficiales posteriores a la masacre del 11-M. Como también considera como hecho probado que el comisario Sánchez Manzano ocultó información al juez Del Olmo o le envió, directamente, información falsa.
De ese modo, una demanda que pretendía atemorizar a los medios de comunicación que se atreven a cuestionar la versión oficial, se vuelve contra el propio comisario Sánchez Manzano. Porque la sentencia debilita significativamente la posición del ex-jefe de los Tedax en la querella que contra él ha planteado la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, por los presuntos delitos de falso testimonio y de encubrimiento por ocultación de pruebas.
Hace tres días, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez se refería en VeoTV a Sánchez Manzano diciendo que es posible que nos encontremos ante "el Amedo del 11-M". Vaya por delante la aclaración de que esa comparación debe entenderse exclusivamente en sentido periodístico y que nadie pretende insinuar que el señor Sánchez Manzano sea responsable del mismo tipo de delitos que en su día cometiera Amedo. Pero la comparación entre el caso GAL y el 11-M no resulta en absoluto disparatada, porque muchas de las cosas que han sucedido en estos cinco años largos transcurridos desde el 11-M recuerdan extraordinariamente a otros episodios similares que tuvieron lugar en los cinco años posteriores al inicio de actividades de los GAL.
Porque hoy, como ayer, sólo unos pocos medios de comunicación se han atrevido a investigar uno de los casos más graves de nuestra historia democrática, mientras que otros medios al servicio del poder no han dudado en difundir conscientemente intoxicaciones para tratar de apuntalar la versión oficial, como ya sucediera en octubre de 1988 con las famosas "cartas portuguesas" falsificadas, con las que se pretendió exculpar en su día al subcomisario Amedo.
Porque hoy, como ayer, se han utilizado las querellas judiciales para tratar de amedrentar a los periodistas cuando no se podían desmentir sus informaciones, como sucedió en septiembre de 1988 con el entonces director de Diario 16, contra quien el fiscal general, Javier Moscoso, quiso proceder judicialmente por un artículo publicado en aquel periódico.
Porque hoy, como ayer, al fracasar las intoxicaciones y las amenazas, el poder político no ha dudado en presionar a los propietarios de los medios de comunicación para tratar de acallar las voces críticas, como ya sucediera con el despido de Pedro J. Ramírez de Diario 16 en marzo de 1989, despido que daría lugar a la fundación de un nuevo medio de comunicación: el periódico El Mundo, desde el que continuaron las investigaciones.
Hoy, como ayer, la verdad se enfrenta con la animadversión del poder político, con el silencio cómplice de algunos medios de comunicación y con la indiferencia de una parte de la sociedad, que ha intentado sin éxito mirar hacia otro lado.
Pero hoy, como ayer, el paso del tiempo, la tozudez de los periodistas, la perseverancia de las víctimas y la acumulación cada vez mayor de pruebas conseguirán, al final, que la verdad termine abriéndose paso.
Porque la democracia española necesita, si quiere sobrevivir, conocer esa verdad.
P.D.: Ya están disponibles los audios de los cuatro pogramas que llevamos de esFindesemana:
Sábado 12 de septiembre de 2009
Domingo 13 de septiembre de 2009
Sábado 19 de septiembre de 2009
Domingo 20 de septiembre de 2009
17 de Septiembre de 2009 - 12:49:23 - Luis del Pino - 481 comentarios
La sentencia del Juzgado de Instrucción 56, que desestima en su integridad la demanda de protección del honor que Sánchez Manzano había interpuesto contra El Mundo y cuatro de sus periodistas, marcará un antes y un después en las investigaciones del 11-M.
Tiene gracia que tenga que ser una juez de primera instancia la que se atreva a poner negro sobre blanco lo que, a pesar de resultar evidente, los jueces de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo no se atrevieron a confirmar en su día: que se han producido gravísimas irregularidades en las investigaciones del 11-M, como algunos medios de comunicación (¡qué pocos!) venimos denunciando desde hace ya tiempo.
Porque la juez Lledó (mis felicitaciones, señora) no se ha limitado a rechazar la demanda invocando genéricamente el derecho a la libertad de expresión, sino que ha entrado al fondo del asunto, examinando las pruebas aportadas por El Mundo y las declaraciones de los testigos, y estableciendo un relato de los hechos que deja a Sánchez Manzano, y a la propia versión oficial, a los pies de los caballos.
Porque se confirma que Sánchez Manzano ordenó llevar los restos de los trenes a la Unidad Central de Tedax, en contra del cauce usual, que era que se llevaran a la Brigada Provincial de Desactivación de Explosivos.
Porque se confirma que el laboratorio de los Tedax, a diferencia del de la Policía Científica, no contaba con el equipamiento necesario para los análisis detallados que había que realizar a las muestras, a pesar de lo cual no se enviaron a la Policía Científica esos vestigios que nos habrían permitido conocer qué explosivo estalló en los trenes.
Porque se confirma que Sánchez Manzano volvió a faltar a la verdad en el juicio del 11-M (ya lo había hecho antes en la Comisión de Investigación del 11-M, al decir que la nitroglicerina era un componente común a todas las dinamitas), cuando dijo que NUNCA se enviaban restos no pesables (es decir, residuos de explosiones) a la Policía Científica.
Porque se revela que la Brigada Provincial de Tedax remitió a la Unidad Central dirigida por Sánchez Manzano una nota informativa (dato que hasta ahora desconocíamos) indicando que la mochila de Vallecas no estalló porque tenía dos cables sueltos, a pesar de lo cual el comisario Sánchez Manzano no comunicó ese extremo al juez Del Olmo en el informe sobre explosivos de 26 de abril de 2004, en el que se afirmaba que se desconocían las causas por las que la mochila no había estallado.
Porque se confirma que lo primero que se hizo con el teléfono encontrado en la mochila de Vallecas, en la madrugada del 12 de marzo, fue desarmarlo para efectuar el análisis de huellas dactilares y que eso implica, necesariamente, que se perdió cualquier información de programación que el teléfono tuviera. A pesar de lo cual, Sánchez Manzano le dijo al juez Del Olmo que el teléfono estaba programado en modo alarma, con las 7:40 como hora de activación.
Lo que esta "verdad judicial" establece es tan contundente, respalda hasta tal punto lo que hemos venido publicando a lo largo de todo este tiempo, que puede tener consecuencias de largo alcance en los diversos procesos abiertos en relación con el 11-M.
Para empezar, Sánchez Manzano queda en una posición indefendible en la querella por los delitos de falso testimonio y de encubrimiento por ocultación de pruebas, que contra él se instruye a instancias de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. Porque ahora tenemos que varias de las irregularidades más graves denunciadas desde los medios de comunicación han recibido un respaldo judicial.
Pero la sentencia que ayer conocimos también puede tener, debería tener, influencia en la causa que sobre el 11-M se sigue instruyendo en la Audiencia Nacional. ¿O es que acaso el juez Velasco puede hacer oídos sordos a estos nuevos hechos probados y continuar instruyendo, como si nada, una causa contra islamistas de opereta que aparecen y desaparecen, que mueren y resucitan, en un vano intento de afianzar una instrucción sumarial que, como la sentencia de ayer demuestra, está podrida desde su mismo inicio?
16 de Septiembre de 2009 - 12:37:22 - Luis del Pino - 152 comentarios
Antes de leer lo que sigue, haga el lector el siguiente ejercicio mental: imagine que la mayor asociación de víctimas del 11-S hubiera presentado una querella contra un funcionario policial del gobierno Bush por presunta falsificación de pruebas en las investigaciones sobre los atentados contra las Torres Gemelas. Trate el lector de pensar en cuál hubiera sido la cobertura informativa, en los medios de comunicación españoles, de la declaración de ese funcionario ante un juez.
Ahora, vamos con el asunto. Ayer declaró el ex-jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, en el marco de la querella presentada contra él por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que agrupa a más de 600 víctimas del atentado. Veamos cuál es la cobertura informativa del asunto en la prensa de hoy:
EL MUNDO: Es la primera noticia de portada, con fotografía de Sánchez Manzano llegando al Juzgado. El titular dice: "Manzano admite que destruyó casi todos los restos de los focos del 11-M". El periódico incluye un editorial y describe con todo lujo de detalles tanto las explicaciones que dio Sánchez Manzano, como los interrogantes planteados por los abogados de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.
LA RAZÓN: Incluye la noticia a tres medias columnas, con fotografía de Sánchez Manzano de paisano, en la página 25, dentro de la sección de noticias de España. No hay referencia en portada. El titular dice: "Manzano avala a los Tedax en su actuación del 11-M". Se describen detalladamente as explicaciones de Sánchez Manzano. No se explican las razones por las que la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M se ha querellado contra Manzano. Tampoco se indican los interrogantes planteados por la acusación, ni tampoco se hace la más mínima mención a la destrucción de los restos recogidos en los trenes.
ABC: Incluye la noticia (sin firmar) a una columna en página par, sin fotografía, dentro de la sección de noticias de España. No hay referencia en portada. El titular dice: "El ex jefe de los Tedax explica al juez los protocolos que aplicó en el 11-M". En el cuerpo de la noticia ni siquiera se menciona el nombre de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, a quien se refiere el periódico como "una de las asociaciones de víctimas que aún defiende teorías alternativas a la de la autoría islamista". Se recogen brevemente las explicaciones de Sánchez Manzano y de su abogado (a quien se cita por su nombre), así como del abogado de la acusación (a quien no se cita por su nombre).
EL PAIS: La noticia, simplemente, no existe.
LA VANGUARDIA: La noticia, simplemente, no existe.
Puede que la gente espere demasiado del periodismo. No sólo
esperan que sea entretenido, sino también que sea veraz
Lewis H. Lapham
15 de Septiembre de 2009 - 19:36:46 - Luis del Pino - 90 comentarios
Si la Ley de Enjuiciamiento Criminal marca que las pruebas de un delito deben conservarse hasta el juicio, ¿por qué se destruyeron masivamente las pruebas del 11-M?
Hoy, el ex-comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, ha reconocido que los Tedax destruyeron todo aquello que se recogió en los trenes y que no fue entregado a los expertos encargados de realizar la prueba pericial de explosivos en el juicio. Y ha tratado de justificar esa destrucción diciendo que lo que no llegó al juicio no tenía valor ninguno para las investigaciones y no podían considerarse "muestras", sino simples "objetos", que no hay por qué conservar.
El problema es que esas "explicaciones" de Sánchez Manzano tropiezan con varios escollos de carácter insalvable. El primero es de carácter jurídico: como decía al principio de este artículo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal obliga a conservar hasta el juicio las pruebas necesarias. La razón es muy simple: las partes personadas en una causa (defensas y acusaciones) tienen derecho a hacer todas las peritaciones que quieran con las pruebas del caso. Y la Policía no puede arrogarse la potestad de decidir qué pruebas conservar y cuáles no: para eso están los jueces. Eso es lo que se hizo, por ejemplo, con el vagón de metro accidentado en Valencia, que estuvo dos años y medio bajo una loneta, para permitir que los peritos de las compañías de seguros pudieran hacer cuantas pruebas quisieran
El segundo obstáculo es de carácter documental y está relacionado con el anterior. Para destruir cualquier vestigio, la Policía tiene que pedir permiso al juez y en el sumario del 11-M constan las peticiones que Sánchez Manzano dirigió al juez Del Olmo para, por ejemplo, destruir los explosivos sobrantes de la mochila de Vallecas. Sin embargo, no consta en ninguna parte ninguna solicitud de los Tedax para destruir las muestras recogidas en los trenes. Si el señor Sánchez Manzano reconoce que se destruyeron casi todas las muestras recogidas en los trenes, ¿dónde está la autorización judicial para ello, o al menos la comunicación al juez informando de que se iba a proceder a esa destrucción?
El tercer obstáculo es de carácter cuantitativo. Si estuviéramos hablando de que un porcentaje pequeño, o al menos no predominante, de "objetos" procedentes de los trenes habían sido destruidos, quizá la cosa tuviera un pase. Pero de lo que estamos hablando es de que de algunos vagones del 11-M se destruyeron toneladas de restos y al final llegó al juicio únicamente un clavo. Otros vagones ni siquiera tuvieron tanta suerte, porque de ellos no llegó al juicio ni la más mínima muestra. ¿No encontraron los funcionarios policiales ni el más pequeño vestigio con valor probatorio entre esas varias toneladas de restos, después de rebuscar afanosamente durante días y días, como demuestran las fotografías publicadas por distintos medios, entre ellos Libertad Digital?
El cuarto obstáculo es de carácter lógico. Si el señor Sánchez Manzano hubiera entregado al juez Del Olmo unos informes completos de análisis, detallando la composición del explosivo del 11-M, podría tener una explicación el hecho de que destruyera el resto de las evidencias, una vez convencido él mismo de haber determinado sin lugar a dudas el explosivo empleado. Pero habiendo sido incapaz, como sus propios informes demuestran, de determinar con precisión el tipo de explosivo, ¿qué razón podría tener el propio comisario Sánchez Manzano para destruir cosas - como las ropas, como los revestimientos de los asientos, como la fibra de vidrio de las paredes de los vagones - que absorben los compuestos químicos y que podrían, por tanto, haberse utilizado para despejar las incógnitas existentes en cuanto al tipo de explosivo?
Y el quinto obstáculo es, simplemente, el sentido común: nadie en su sano juicio puede creerse que el señor Sánchez Manzano decidiera, por su cuenta y riesgo, y sin que medie autorización judicial, destruir la práctica totalidad de los trenes del 11-M. Evidentemente, alguien tuvo que dar la orden de destrucción. Y de forma verbal, además, porque nadie se atrevió a firmarla. Y esa orden se tuvo que dar por algún motivo concreto. Y el único motivo lógico que a cualquiera se le ocurre es que existió un deseo expreso de evitar que nadie pudiera llegar nunca a analizar lo que estalló en los trenes.
La declaración de hoy de Sánchez Manzano viene a corroborar lo que tantas veces hemos denunciado los pocos medios independientes que investigamos el 11-M: que en el caso del mayor atentado de la historia de España, se produjo una masiva, rapidísima y aparentemente inexplicable destrucción de los escenarios del crimen.
Observe el lector que he dicho "aparentemente inexplicable". Porque el sentido común apunta a que existe una explicación muy evidente: una vez destruido el escenario del crimen - los propios vagones atacados - el panorama quedaba libre para "colocar" fuera de los trenes las "pruebas" necesarias (mochila de Vallecas, furgoneta Kangoo, ...) con las que construir, partiendo de la nada, una versión oficial adaptable, a gusto del consumidor.
14 de Septiembre de 2009 - 11:48:03 - Luis del Pino - 191 comentarios
Como informa hoy El Mundo, el fiscal del juzgado de instrucción número 7, con la aprobación del fiscal jefe de Madrid, ha solicitado 3 años de cárcel para Antonio Rubio, por revelar que el imán Cartagena era un confidente de nuestros servicios de información. Confidente que estaba infiltrado en esas tramas con las que se ha pretendido vestir de ropajes islámicos un atentado, el del 11-M, que de islámico no tiene nada.
Desde aquí le envío un abrazo a Antonio Rubio y le manifiesto mi solidaridad ante este nuevo ataque a la libertad de información y de expresión.
La petición de la Fiscalía no tiene sentido ninguno, por múltiples razones que hoy El Mundo desgrana con el detalle que la noticia merece:
- En primer lugar, el propio imán Cartagena ya había revelado sus datos de identidad mucho antes de que Antonio Rubio publicara ninguna información sobre él.
- En segundo lugar, porque fue el propio imán Cartagena quien se puso en contacto con El Mundo y no al revés, lo que implica que es el testigo protegido y no el periodista quien da los pasos que ponen en riesgo el secreto de la identidad de aquél.
- En tercer lugar, porque cuando Antonio Rubio publicó sus informaciones, el imán Cartagena contaba ya con una nueva identidad, por lo que nada de lo que Antonio Rubio publicó puso en riesgo al testigo protegido.
- En cuarto lugar, porque estamos hablando de una noticia que Antonio Rubio publicó hace la friolera de ¡cuatro años!
- En quinto lugar, porque ese testigo protegido no cuenta hoy en día - cuatro años después de los hechos - con la condición de testigo protegido.
- Y en sexto lugar, porque el delito genérico de "revelación de secretos" (art. 197 del Código Penal) que la Fiscalía le imputa a Antonio Rubio no es aplicable en absoluto a este caso, como muy claramente explica Enrique Gimbernat en el propio periódico El Mundo. Al existir una regulación específica en el Código Penal para el secreto del sumario (art. 466), no puede aplicarse la regulación más genérica del art. 197. Y da la casualidad de que el art. 466 no castiga a aquéllos (los periodistas) que difundan un dato considerado secreto, sino sólo a esos otros (las fuentes) que hayan revelado a un periodista algún secreto de sumario.
En suma, que la posición de la Fiscalía es una completa aberración jurídica, que además atenta contra el sentido común más elemental.
Achaca el periódico El Mundo ese comportamiento de la Fiscalía a una "represalia" contra ese periódico, que tanto se ha preocupado por sacar a la luz todas las incongruencias, contradicciones y manipulaciones de que está compuesta la versión oficial de los atentados del 11-M. Pero, en mi modesta opinión, existe otra posible razón que podría explicar mucho mejor ese comportamiento de la Fiscalía. Y que podría explicar que esa petición de la Fiscalía se produzca
precisamente ahora.
Me refiero al hecho de que mañana está citado a declarar, como imputado, el comisario Sánchez Manzano, quien se sentará en el banquillo como consecuencia de la querella presentada contra él por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. Esas víctimas del 11-M acusan al ex-jefe de los Tedax de los delitos de falso testimonio, de encubrimiento por ocultación de pruebas y de omisión del deber de perseguir delitos.
¿Está pretendiendo la Fiscalía, quizá, tapar con esa persecución a Antonio Rubio la declaración que mañana tiene que prestar el que fuera el máximo responsable de la recogida y análisis de las muestras del 11-M? ¿Está mandando también la Fiscalía, quizá, un mensaje de apoyo al ex-jefe de los Tedax, ante esa declaración como imputado que tiene que prestar mañana?
¿Estamos, quizá, ante un ataque preventivo?
13 de Septiembre de 2009 - 10:40:14 - Luis del Pino - 95 comentarios
Muy buenos días. Hoy es sábado 12 de septiembre y están ustedes escuchando esFindesemana, el programa de esRadio para las mañanas de los sábados y los domingos.
Puesto que hoy es la primera edición del programa, quizá sea bueno empezar con una declaración de intenciones.
Permítanme que les aclare de entrada que esFindesemana va a ser un programa fundamentalmente político. Porque yo no creo en el periodismo como simple descripción de la realidad. No creo en el periodismo como simple crónica de lo que acontece. No creo en el periodismo como una mera reseña de todo lo malo que sucede en el mundo.
Yo creo en el periodismo - permítanme la expresión - militante. Creo que el periodista tiene el deber no sólo de describir la realidad, sino de tratar de mejorarla. Creo que el periodista está obligado no sólo a hacer la crónica del ejercicio del poder, sino a denunciar sus abusos. Creo que el periodista no debe limitarse sólo a reseñar las desgracias cotidianas, sino que tiene también que contribuir a evitarlas.
Cuando miro a mi alrededor, lo que percibo es que las libertades están en retroceso, que nuestra Constitución está siendo violentada de manera sistemática, que los derechos individuales son pisoteados de forma cotidiana. Lo que veo es que no existe, hace ya mucho tiempo, ningún tipo de freno contra los abusos del poder. La separación de poderes ha colapsado y quien tenía la obligación de denunciar ese colapso - es decir, la clase periodística - ha ido renunciado poco a poco a su papel de contrapeso del poder.
Y como periodista, creo que mi obligación es contribuir a solucionar los problemas. Y estoy convencido de que, entre todos, podemos cambiar las cosas.
Porque España está llena de buena gente, de todos los colores políticos, que quiere a su país tanto como yo lo quiero. Que está tan preocupada por el presente y por el futuro como yo lo estoy. Que se angustia por la crisis económica, por la crisis institucional, por los ataques a las libertades, tanto como yo me angustio.
Y todavía no hemos perdido la condición de ciudadanos, ni hemos renunciado a nuestra capacidad de crítica. Y somos muchos, muchísimos. En España hay gente buena suficiente como para que quienes nos gobiernan escuchen el mensaje, por muy sordos que estén. Tan sólo hace falta que aunemos nuestras voces. Y espero que este programa ayude a que esas voces se oigan.
En este programa tendrán voz todos aquellos que aspiran a que en España se respeten la democracia y las leyes. Todos aquellos que trabajan día a día porque los derechos individuales recogidos en nuestra Constitución no sean violentados. Todos aquellos que defienden el derecho de los españoles a conocer de todos los asuntos públicos, incluida la verdad del 11-M. Todos aquellos que piensan que es el individuo, y no el estado, el que debe primar para que una sociedad prospere económica y culturalmente.
Quería comenzar este programa aclarando qué es lo que pueden ustedes esperar de él. Déjenme que lo sintetice en una sola frase: éste va a ser un programa de debate político para todos aquellos de ustedes que quieran contribuir a que las cosas cambien. Nada más, pero nada menos.
Ni su voz ni la mía pueden, por si solas, querido oyente, cambiar las cosas. Pero no hay injusticia que aguante el estruendo combinado de millones de voces.
11 de Septiembre de 2009 - 11:20:05 - Luis del Pino - 142 comentarios
Hoy, además de ser el aniversario del ataque contra las Torres Gemelas y además de celebrarse la Diada por parte del entorno nacionalista catalán, se cumplen cinco años y medio de los atentados de Madrid.
Y, como todos los días 11 de cada mes, un grupo de víctimas del 11-M han convocado una concentración en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares, a las 8 de la tarde, junto al kiosco de música. La Plataforma Ciudadana Peones Negros (que, por cierto, no convoca ningún tipo de concentración en ninguna parte) apoya, como no podía ser menos, esa única concentración que las víctimas convocan en Alcalá de Henares, la ciudad de la que partieran tres de los cuatro trenes de la muerte en la mañana del 11 de marzo.
Después de una semana informativamente tan intensa - con la economía en caída libre, con un Zapatero rindiendo pleitesía a dictadores de opereta, con un sorprendente brote de violencia gratuita en uno de los municipios más ricos de Madrid y, sobre todo, con una escalada de la presión destinada a que se termine de aprobar un Estatuto catalán que deja la Constitución en papel mojado - es un buen día para echar la vista atrás y recordar lo que han sido estos cinco años y medio para aquellas personas que perdieron a alguno de sus familiares en el mayor atentado que ha sufrido nuestro país.
Cinco años y medio en los que esas personas han visto cómo los poderes públicos iban, uno tras otro, dándoles la espalda. Cinco años y medio en los que han comprobado cómo la clase política iba cerrando filas para tratar de silenciar las investigaciones acerca de un atentado cuya versión oficial ni siquiera se molesta en identificar a los supuestos autores materiales. Cinco años y medio en los que los mismos medios de comunicación que jaleaban el "Queremos saber" pasaron a intentar ridiculizar de una forma sorprendentemente rastrera (¿se acuerdan ustedes de las chanzas a costa del ácido bórico o de la cinta de la Orquesta Mondragón?) cualquier intento de investigar lo que sucedió. Cinco años y medio, en fin, en los que la elite dirigente de este país ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias, ni de lo que las víctimas del atentado merecían.
Ni siquiera se han molestado los poderes públicos en pretender decirnos quién puso las bombas. Les encantaría que la sociedad española se conformara con una especie de nebulosa donde todo cabe y que nada explica:
- ¿Quién ha sido?
- Los moros
- ¿Pero qué moros?
- ¡Ah, no sé! Pero han sido los moros.
- ¿Y por qué lo hicieron?
- Pues por la Guerra de Irak.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Pues porque son moros.
- ¿Pero cuáles eran sus nombres?
- No tengo ni idea.
- ¿Entonces como sabes que eran moros?
- Pues porque lo hicieron por la Guerra de Irak, así que israelíes no eran.
- ¿Pero no tenemos derecho al menos a conocer quiénes, con nombre y apellidos, cometieron los atentados?
- Tú lo que pasa es que estás empeñado en que fue ETA. Pero fueron los moros.
Nada le gustaría más a los poderes públicos, decía, que el que la sociedad española se conformara con las "no explicaciones" que hasta el momento nos han dado. Pero la lógica y la razón son imposibles de vencer. Se las podrá ignorar, pero no son derrotables. Y algunos, entre ellos muchas víctimas del atentado, continúan luchando porque se llegue a saber lo que pasó.
Puede que parezca a veces que la atención informativa sobre el 11-M disminuye. Puede que parezca en ocasiones que son demasiado gruesos los muros que se ponen en el camino de la verdad. Puede que muchos días parezca espesarse la negrura en un túnel que ya nos parecía suficientemente oscuro... Pero no se ha conseguido el propósito de que la sociedad olvide. Y todavía hay medios de comunicación que siguen, que seguimos, en la brecha. Y todavía hay víctimas que se reúnen el 11 de cada mes en Alcalá para recordar que siguen sin obtener justicia. Y todavía hay asociaciones que continúan intentando la batalla judicial. Y aún hay personas que continúan trabajando en silencio, día a día, para que podamos disponer de más material con el que hacer avanzar las investigaciones.
Evidentemente, no todo el mundo podrá acudir hoy a la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares para estar con esas víctimas que siguen conmemorando a quienes murieron ese día. Pero seguro que todo el mundo puede encontrar, a lo largo del día de hoy, un breve hueco para decir, pensando en lo que aquel día fatídico pasó, que no vamos a olvidar lo inolvidable.
Porque no lo vamos a olvidar. Por mucho que los poderes públicos hayan decidido que ya no deberíamos querer saber.
8 de Septiembre de 2009 - 16:49:30 - Luis del Pino - 281 comentarios
El próximo sábado, a las 8 de la mañana, inauguraremos
esFindesemana, el programa de debate político de esRadio para las mañanas de los sábados y los domingos, que tendré el gusto de dirigir y presentar.
El programa se emitirá en directo de 8 a 10 de la mañana, y en él analizaremos la actualidad diaria y semanal, con especial atención a los asuntos más candentes, dentro de esa especie de ofensiva generalizada contra la Constitución que estamos viviendo.
No se tratará de un mero programa informativo, sino que intentaremos profundizar en las razones de lo que sucede y de poner las cosas en su contexto. El programa incluye una tertulia, entrevistas, diversas secciones fijas... Con todo ello, esperamos que el primer café de la mañana del sábado y el domingo sea lo más entretenido y útil posible.
Contaremos con algunos tertulianos conocidos y con otros que no lo son tanto. Estarán con nosotros, entre otras personas, Emilio Campmany, Mario Noya, Alejandro Macarrón, Asís Tímermans, Juan Ramón Rallo, Raúl Vilas... pero también Carmen Tomás, Gabriel Albiac, Javier Rubio...
Entre los colaboradores semanales, contaremos con los análisis políticos de Pío Moa, de Francisco José Alcaraz y de José Aguilar Jurado; con los análisis económicos de Alejandro Macarrón; con una sección sobre liberalismo que llevará Asís Tímermans; con un espacio dedicado a la realidad andaluza, del que se hará cargo Paco Linares... así como con algunas otras secciones que iremos poniendo en marcha a lo largo de las primeras semanas.
Y esFindesemana intentará también dar voz a la sociedad civil, a todos esos movimientos cívicos que intentan suplir, con su mejor voluntad, las carencias de nuestro sistema político, defendiendo la libertad, los derechos de las personas y la igualdad de todos los españoles. Cada semana iremos presentando a uno de esos movimientos cívicos, para que se conozca la labor que hacen, muchas veces callada y casi nunca agradecida. Si con ello podemos contribuir a que la sociedad se articule mejor y a que cada vez más ciudadanos aprendan a no renunciar a ninguno de sus derechos, habrá merecido la pena.
Esperamos que disfruten ustedes del programa. Y esperamos, también, que el programa ayude, aunque sólo sea un poquito, a que todos podamos vivir en una sociedad más libre y más justa.
Contamos con ustedes este sábado.
7 de Septiembre de 2009 - 10:47:39 - Luis del Pino - 161 comentarios
No sé si se trata de una coincidencia o de algo buscado - tengo que preguntárselo a Javier Somalo, que todo lo sabe -, pero
American Pie ha sido la penúltima canción emitida por esRadio, justo antes de que Federico volviera a tomar las riendas del micrófono a las 7 de la mañana, sumando otra vez su voz a la causa de la libertad. Lo cual no deja de ser curioso: justo cuando mueren las emisiones de música en pruebas en esRadio - para dar paso a la programación normal - suenan los acordes de esa canción emblemática, en la que el estribillo está siempre precedido por un mismo verso, que constituye, de hecho, el hilo conductor de la canción: "The day the music died", reza ese verso. "El día en que murió la música".
Pero esa canción me despierta también otras asociaciones de ideas, que tienen bastante que ver con la situación concreta que vivimos hoy en España, justo en estos momentos en que nace lo que hace sólo un par de meses era un proyecto aparentemente irrealizable a corto plazo.
American Pie es la crónica de un desengaño, el de una generación de americanos que vieron cómo en el transcurso de una década se derrumbaban las utopías, se cuarteaban los símbolos, se venían abajo las ilusiones que a principios de los sesenta habían florecido. Es el lamento de quienes despiertan de repente de un sueño de cambio y, después de haber derribado las estatuas de mármol, ven cómo los ídolos de barro de los nuevos héroes se disuelven con las primeras lluvias, sin que nadie pueda hacer nada por impedirlo:
And there we were all in one place
a generation lost in space
with no time to start again
La canción, de Don McLean, es conocida y reconocida en todo el mundo. Y desde el mismo momento de su lanzamiento tuvo un éxito espectacular. Primero por la música, muy pegadiza, pero nada trivial. Pero también, muy especialmente,
por esa letra que Don McLean sembró de alusiones musicales y de simbolismos y que transmite, de forma maestra, una fatídica sensación de desengaño y descreimiento. Y de cansancio.
La misma sensación de cansancio que transmite hoy una España en la que tantas ilusiones florecieron hace un cuarto de siglo y que hoy despierta a la realidad, al comprobar que todos nuestros sueños de libertad se han venido abajo, que toda nuestra confianza en las instituciones y en la clase política se ha visto defrauda sistemáticamente hasta unos extremos impensables. Una España que quería mirar al futuro, que estaba llena de esperanzas, y a la que poco a poco han ido sumergiendo en un pantano de corruptelas, mientras iban recortando una a una las libertades y cercenando uno a uno los derechos reconocidos en esa Constitución en la que nos creímos que creían, cuando sólo pretendían utilizarla como una simple estación de tránsito.
Y ahora estamos ahí todos, como en la canción, reunidos en un mismo lugar, toda una generación perdida en el espacio y aparentemente ya sin tiempo para comenzar de nuevo.
Y, como en la canción, el musgo crece hoy incluso en los cantos rodados y la tienda de discos de la esquina ha cerrado y hasta las campanas de las iglesias están rotas. Y nos encontramos con que no tenemos ya nada a lo que agarrarnos, como no sea el whisky, porque la música - esa música que simbolizaba nuestras esperanzas - ha muerto.
Y todos nos preguntamos qué es lo que vamos a hacer ahora, ahora que hemos perdido la inocencia, ahora que se ha acabado la eternidad.
Pero muerta la música, seguimos teniendo la voz, que se apresta a tomar el relevo. Porque miramos al solar que se extiende ante nosotros - ese paisaje después de la batalla donde antes se erigían las instituciones en las que una vez creímos - y nos damos cuenta de que todo está por hacer. Y de que en realidad siempre hay tiempo para comenzar de nuevo. Y de que la caída de los ídolos, superado el desconcierto, no hace sino marcar el comienzo de la libertad. Porque somos libres - destruidos ya los mitos - para comenzar a pensar entre todos cómo queremos que sea España. Y para construir una Nación de ciudadanos libres e iguales.
Miss American Pie se ha marchado. Bienvenida sea su marcha. Los micrófonos de esRadio van a estar ahí desde ahora para hacer la crónica de un viaje cuyo destino desconocemos, pero que será sin duda alguna apasionante.
Un viaje a cuyo término nos espera toda la libertad que seamos capaces de arrebatar a aquellos que nos la tienen secuestrada.
4 de Septiembre de 2009 - 13:48:22 - Luis del Pino - 278 comentarios
Los abogados de Gabriel Moris y Pilar Crespo
han recurrido finalmente el auto del juez Velasco en el que éste denegaba la realización de las pruebas periciales propuestas para averiguar la naturaleza de los explosivos usados en los trenes del 11-M.
Se acusa en el recurso al juez Velasco, con razón, de no haber contestado al fondo de lo que se plantea, es decir, de no haber contestado sobre la pertinencia de las pruebas propuestas. En efecto, Velasco se limita a rechazar las diligencias solicitadas argumentando que ya hay una sentencia firme, lo cual no deja de ser una respuesta absurda. Que se vuelve todavía más absurda, como el propio recurso recuerda, porque antes ya se rechazaron en otra ocasión esas mismas solicitudes de diligencias argumentando justo lo contrario: que había que esperar a que hubiera una sentencia firme. En otras palabras: que si no hay sentencia firme, se rechazan las diligencias; y si hay sentencia firme, también.
Y, mientras tanto, seguimos sin saber qué es lo que explotó en los trenes.
Publicaba Víctor Llano hace unos días en Asturias Liberal un acertado artículo en el que reprochaba al juez Velasco la falta de humanidad que parece desprenderse de la literalidad de su auto denegatorio:
No conozco a nadie capaz de firmar lo que firmó el juez Velasco
Se preguntaba el autor del artículo qué necesidad tenía el juez Velasco de llenar su auto de afirmaciones que destilan una frialdad y una falta de empatía para con las víctimas realmente llamativas, en lugar de haberse limitado a denegar las diligencias sin entrar en disquisiciones hirientes.
Pero creo que esa pregunta es incorrecta. En realidad, lo que sería sorprendente, desde mi modesto punto de vista, sería justo lo contrario. Lo que sería sorprendente es que un juez pueda denegar las solicitudes que las víctimas presentan para tratar de averiguar qué fue lo que pasó el 11-M, sin previamente revestirse de una capa de frialdad que le permita acallar la voz de su propia conciencia. Si no acallara antes esa voz, si no se volviera conscientemente frío, ¿cómo podría denegar lo que es justo?
2 de Septiembre de 2009 - 14:17:51 - Luis del Pino - 198 comentarios
Pasan los días, y cada vez queda más claro de qué iba toda la película. Yo no sé si había alguien tan ingenuo como para pensar que la neutralización del PP o de los medios de comunicación críticos tenía por objetivo bajar el nivel de "crispación", para recomponer un cierto consenso constitucional - quizá auspiciado por la Casa Real - entre los dos partidos mayoritarios. Pero, si había alguien todavía aquejado de semejante ingenuidad, supongo que las últimas declaraciones de diversos ministros del Gobierno, presionando públicamente al Tribunal Constitucional para que convalide el Estatuto Catalán, le habrán hecho caerse del guindo.
Primero fue Caamaño, ministro de Justicia, el que salió en defensa de un Estatuto que dinamita la Constitución y violenta los derechos individuales, reclamando con todo desparpajo que el Tribunal Constitucional realice una relectura de nuestra norma suprema. O sea, que proceda a modificar la Constitución por la vía de los hechos consumados.
Hoy, es Rubalcaba el que ha venido a reclamar que el Constitucional apruebe ese Estatuto que deja a la casta política catalana manos libres para seguir detrayendo recursos del resto del Estado, para seguir utilizando la presión política con el fin de absorber empresas del resto del Estado y para seguir condicionando la vida política en el resto del Estado.
El ministro de Interior - el más valorado del gobierno Zapatero, según todas las encuestas - no ha dudado en declarar, para defender el ilegal estatuto, que España "
no puede negar la decisión de un parlamento democrático" como el catalán.
Creo que ninguna frase ilustra mejor que ésta en qué posición queda España. Las decisiones del Parlamento catalán son, para el ministro Rubalcaba, intocables. Sin embargo, lo que sí son perfectamente prescindibles son las decisiones del parlamento español (que es quien redactó la actual Constitución) y, sobre todo, las decisiones del pueblo español (que es quien aprobó esa Constitución en referéndum). En otras palabras: que las decisiones del parlamento español y la voluntad del pueblo español quedan subordinadas a lo que la casta política catalana decida aprobar en su parlamento.
Es falso, por tanto, que el nuevo estatuto establezca entre Cataluña y España una relación de bilateralidad. ¡Ojalá fuera simplemente eso! Lo que establece ese Estatuto - con la entusiasta aquiescencia del gobierno de Zapatero y de la izquierda política en pleno, y con el reciente silencio del PP - es una sumisión de España a los intereses de esa casta política que ya ha conseguido consolidar en Cataluña un régimen etnicista, liberticida, cleptocrático y casposo.
Con esas declaraciones de dos de sus ministros, el gobierno de Zapatero se sitúa definitivamente al margen de la legalidad constitucional. Porque queda claro que ha decidido conscientemente ignorar la única fuente de legitimidad en un régimen democrático: la voluntad del pueblo español soberano, plasmada en la Constitución del 78.
Al igual que queda claro también, como decía al principio del artículo, a qué obedecían todos los movimientos de los que hemos sido testigos en los últimos meses. Movimientos que no estaban destinados a recomponer ningún consenso constitucional, sino a garantizar que nadie desde el PP, ni desde los medios de comunicación, pudiera constituir un obstáculo en un proceso - en una hoja de ruta - que ya se le ha complicado demasiado a sus diseñadores.