Los enigmas del 11-M

Julio 2009


Palabras gruesas

31 de Julio de 2009 - 13:21:56 - Luis del Pino - 97 comentarios

Lo siento, pero por muchas palabras gruesas que utilicen los políticos, no puedo dirigir mi ira contra los asesinos. Porque dirigiéndola contra ellos no soluciono nada. Por mucho que yo les insultara, por mucho que les odiase, por mucho que manifestara mi desprecio hacia ETA, no ayudaría en nada a acabar con esa banda de pistoleros a sueldo.

Todo lo contrario. Porque, al dirigir hacia ellos mi ira, estaría malgastando el caudal de mi indignación, en lugar de aprovecharlo para hacer algo verdaderamente útil, algo que contribuya realmente a que los asesinos desaparezcan.

Y no quiero contribuir, malgastando mi indignación, a que ETA siga existiendo. Quiero guardar el máximo posible de esa indignación para dirigirla contra quien verdaderamente la merece. Para dirigirla contra quienes permiten que los asesinos sigan existiendo. Para canalizarla hacia quienes, pudiendo terminar con ETA, se dedican a ofrecerla una y otra vez balones de oxígeno.

ETA estaba muerta hace cinco años. ¿Contra quién hay que dirigir entonces la indignación? ¿Contra ETA? ¿O contra los políticos que la han revivido porque convenía a sus fines electorales?

ETA estaba asfixiada económicamente hace cinco años. ¿Contra quién hay que dirigir entonces la indignación? ¿Contra ETA? ¿O contra aquéllos que la han permitido volver a los ayuntamientos para rellenar sus arcas?

ETA estaba aislada internacionalmente hace cinco años. ¿Contra quién hay que dirigir entonces la indignación? ¿Contra ETA? ¿O contra quiénes la llevaron de la mano al Parlamento europeo, para legitimarla como interlocutora?

Puede que la sociedad española tenga memoria de pez. Yo no la tengo. Y recuerdo las palabras que escribieron en su día, para defender la negociación con ETA, los mismos medios de comunicación que ahora nos piden que nos indignemos con ETA, los mismos medios que ahora le dedican a ETA contundentes editoriales, tan falsos y tan huecos como los que en su día escribieron para justificar lo injustificable.

Por eso, porque no olvido, no puedo evitar revolverme cuando veo a los políticos recurrir a las palabras gruesas para justificar su inacción, recurrir a los insultos para que desperdiciemos con ETA esa indignación que nos produce que ETA vuelva a matar.

"Los terroristas son mierda", dice Basagoiti. Pero entonces, ¿qué es lo que son los miembros de ese Parlamento que aún no ha derogado la autorización parlamentaria para negociar con ellos? ¿Podríamos llamar a los señores diputados "los que autorizan a negociar con la mierda"?

"Son viles asesinos", afirma Zapatero. ¿Quiere eso decir que a Zapatero podríamos llamarle "el que financia a viles asesinos a través de los ayuntamientos"?

Guárdense sus palabras gruesas, señores políticos. Mientras siga vigente la autorización parlamentaria para negociar con ETA, mientras sigan los terroristas gobernando en 40 ayuntamientos, mientras algunas ikastolas continúen siendo vivero de descerebrados, mientras los no nacionalistas sigan teniendo que vivir acogotados en buena parte de España y mientras ustedes no hagan nada al respecto, no es contra ETA contra quienes tenemos que dirigir nuestra indignación. Porque eso no sirve de nada. Contra quien tenemos que dirigirla es contra ustedes, a ver si de ese modo empiezan a cumplir con su deber de gobernar y legislar para acabar con ETA.

¡ETA fuera de las instituciones, ya!

Ayúdanos a exigirlo uniéndote a la causa Voces contra el terrorismo:

http://apps.facebook.com/causes/172935/

La función social del terror

29 de Julio de 2009 - 12:06:27 - Luis del Pino - 192 comentarios

Después del 11-M, fueron innumerables las voces que se alzaron desde la izquierda y desde sectores nacionalistas - ¿lo recuerdan ustedes? - para decirnos que la matanza de los trenes no podía ser obra de ETA, porque ése no era su "modus operandi", porque "ETA siempre avisa".

El argumento era infame, pero una parte de la sociedad española (esa parte tan enferma, en términos democráticos, como para odiar a Aznar mucho más que a Josu Ternera) se mostró dispuesta a comprar aquella falacia con auténtico entusiasmo. No en vano estaban en juego unas elecciones generales que habían de celebrarse tres días después.

Supongo que sería hora de recordarles a algunos sus palabras y preguntarles, siguiendo con su argumento, si el atentado contra la casa cuartel de Burgos es obra de Al Qaeda, dado que "ETA siempre avisa" y, en este caso, nadie ha avisado de la colocación de esos 200 kg de explosivos que han herido a 50 personas. Sería una forma de poner de manifiesto su brutal demagogia.

Lo que pasa es que, a estas alturas, ni siquiera esa pregunta resulta ya suficiente. Porque el 11-M no sólo puso de relieve que la casta dirigente de la izquierda española no ha asumido aún las formas democráticas de gobierno, sino que además rompió ese hilo invisible del que colgaba nuestra confianza en el sistema.

La utilización política del 11-M para forzar un cambio de gobierno; la utilización política del llamado "proceso de paz" para aislar a las víctimas de ETA y legitimar el derribo de la Constitución por la vía estatutaria de los hechos consumados; la utilización política del asesinato de Isaías Carrasco para forzar los últimos ajustes en intención de voto antes de las últimas elecciones generales... han hecho que poco a poco seamos cada vez más los que nos preguntemos cómo es posible que el terrorismo siga existiendo en España.

¿Cómo es posible que sobreviva 40 años una banda formada por unas decenas de pistoleros, frente a un estado que cuenta con centenares de miles de policías, de jueces, de guardias civiles, de militares y de miembros de los servicios de información? ¿Tan inútiles somos? Evidentemente, no. Y cuando uno contempla cómo desde instancias públicas se permite que los asesinos se presenten a las elecciones, que la educación siga controlada en buena parte del territorio por el entorno proetarra, que los ayuntamientos sean gobernados por lo que los propios jueces han calificado de banda terrorista, que los amigos de los asesinos sigan haciendo impunemente homenajes a pistoleros sanguinarios... uno comienza a sospechar que si ETA sobrevive es, ni más ni menos, porque alguien quiere que sobreviva. Porque cumple una función fundamental dentro del sistema: la función social del terror.

El problema no es ETA, sino aquéllos que necesitan que ETA exista. Que no son sólo el entorno batasuno y los partidos nacionalistas. El problema son todos aquellos que necesitan una sociedad española atemorizada y acobardada. Una sociedad española sumisa, dispuesta a aceptar sin el menor asomo de crítica lo que la casta gobernante tenga a bien concederle. Una sociedad española que admita que todas las leyes pueden violentarse, incluida la norma suprema, según lo que decida el gobierno de turno.

Y, para ello, nada mejor que mantener sobre los ciudadanos la sutil presión de la constante amenaza; nada mejor que hacerles interiorizar que todos ellos son víctimas en potencia. Porque quien se sabe posible víctima necesita protección. Y depende psicológicamente del que se la puede ofrecer. La sociedad española lleva 40 años comprando protección a la mafia que la gobierna, cediendo en prenda sus libertades y sus derechos civiles.

Desengáñense: el problema no son los asesinos, sino todos aquellos que requieren, para seguir pervirtiendo los mecanismos democráticos, mantener la presión del terror sobre los españoles. El problema son aquellos que dependen de ETA para seguir arrancando ladrillo tras ladrillo del edificio constitucional y del estado de derecho, para seguir arrebatándonos una libertad tras otra.

Antes del 11-M, yo contemplaba la lucha contra ETA como una pelea entre buenos y malos, donde estaba claro el papel de cada uno. Ahora, ya no sé, desgraciadamente, quiénes son "los buenos", porque lo único que alcanzo a ver es un juego infame de poder que se juega en los despachos y en el que los miembros de las fuerzas de seguridad y los ciudadanos de a pie sólo participamos poniendo los muertos.

Es por eso que, al ver un atentado como el de la casa cuartel de Burgos, ya no pienso "Hay que acabar con ETA". Lo que pienso, cada día más, es que tenemos que sacudirnos de encima a todos aquellos que permiten que ETA siga existiendo. Porque sólo cuando les quitemos el poder de hacernos sentir miedo podremos acabar con esa banda de asesinos que a tantos intereses sirve.

Reunión en la cumbre

27 de Julio de 2009 - 14:39:16 - Luis del Pino - 163 comentarios

El 29 de enero de 2007, la jefa de laboratorio de los Tedax remitió al juez Gómez Bermúdez un escrito que resulta enormemente interesante, respondiendo a diversas cuestiones que había planteado el presidente del tribunal encargado de juzgar el 11-M. El escrito quedó almacenado en el rollo de sala del juicio.

Su transcripción literal dice lo siguiente:
En contestación al escrito de la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal sección 002 de 23 de enero de 2007 con relación a Rollo de Sala: 5/2005 (A 2), en el que se solicita en su primer punto, informe sobre diversas cuestiones de algunos de los explosivos del 11 de marzo de 2004, se puede manifestar:

1.- La muestra patrón de Dinamita Goma 2 ECO, que en su día se remitió para servir de cotejo en el análisis del resto de explosivo encontrado en la furgoneta Renault Kangoo, figura referenciada como Muestra Nº 3, tanto en el Informe Pericial analítico de la Comisaría General de Policía Científica 173-Q1-04 con referencia S/N, de fecha 11-03-04, como en el 173-Q1-04 de fecha 12-03-04 ampliatorio del anterior.

2. El cartucho patrón de Dinamita Goma 2 ECO del que se extrajo la muestra, pertenece a una partida que se trasladó desde los polvorines de la empresa DEICESA (Distribuidores de Explosivos Industriales del Centro de España S.A.) sita en la localidad de Alpedrete (Madrid), según consta en Carta de Porte nº 3008 y Guía de Circulación de Explosivos Nº 7 de la Intervención de Armas de la Guardia Civil de El Escorial. Siendo los funcionarios del CNP diplomados TEDAX con números de carnés profesionales: 70.055 y 36.775 los encargados de su transporte, desde el citado polvorín a la sede de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ donde queda depositada.

3.- Que por ser necesario la tarde del 11 de marzo del 2004, la realización de un análisis comparativo del resto hallado en la furgoneta Renault Kangoo, con un patrón indubitado de Dinamita Goma 2 ECO, ya que se sospecha pueda tratarse del mismo explosivo, el funcionario del CNP con carné profesional 17.632, recoge al azar un cartucho de la citada partida y presentándolo a los Superiores Jerárquicos presentes, sugiere la necesidad de remitir al Laboratorio de Análisis de la Comisaría General de Policía Científica, una muestra extraída del referido cartucho, autorización que manifiestan los presentes que son, el Comisario General de Información, el Comisario Jefe de la UCII, el Comisario Jefe de la UCDE y NBRQ y el TEDAX Jefe de la sección CIDAT de la antedicha Unidad.

4.- Una vez envasada y etiquetada como Nº 3 la muestra es remitida a Policía Científica en un sobre cerrado, junto con las muestras Nº 2: Furgoneta Kangoo y Nº  1: Sustancia pulverulenta rojiza recogida en la Estación de El Pozo, foco nº 3.

El traslado del citado sobre, lo efectúa el funcionario del CNP diplomado TEDAX con número de carné profesional 80.398.

Madrid 29 de enero de 2007

Firma: C.P. 17.632
 
Es decir, que la decisión de enviar la muestra patrón de Goma2-ECO a la Policía Científica fue tomada conjuntamente en una auténtica reunión en la cumbre, en la que estaban presentes varios mandos policiales (incluidos los comisarios jefe de la CGI y de la UCII), a propuesta de la jefa de laboratorio, que fue la que se encargó de seleccionar un cartucho "al azar".

Los hilos cortados (II)

25 de Julio de 2009 - 10:51:32 - Luis del Pino - 105 comentarios

El 13 de noviembre de 2001, la Comisaría General de Información llevó a cabo la "Operación Dátil", con la que se desarticuló la célula española de Al Qaeda, liderada por Abu Dahdah. Una de las personas detenidas en aquella operación era un marroquí, Said Chedadi, dueño de la tienda de ropa AFILA en Lavapiés. Un dato importante es que esa tienda de ropa estaba situada enfrente del lugar donde, mucho tiempo después, alguien compraría (probablemente el mismo 11-M) la falsa mochila de Vallecas.

Como consecuencia de la detención de Said Chedadi, alguien (quizá su propia familia) comenzó a recoger firmas pidiendo "Justicia y libertad para los musulmanes detenidos desde el 13 de noviembre de 2001".

Cuando, después del 11-M, la Policía registró la casa de la C/ Alfaro 35 en la que vivía el hermano de Said (Mohamed Al Hadi Chedadi, que fue detenido en relación con los atentados de Madrid y luego fue puesto en libertad), encontró siete folios de firmas de ese manifiesto, aunque al sumario sólo se adjuntaron seis.

El examen de esos folios de firmas resulta muy curioso, porque casi parecen una hoja de ruta de esa supuesta "célula de Lavapiés" que se utilizó, en las primeras semanas después del 11-M, para vestir con ropaje islamista la patraña. Entre esas firmas aparece mucha de la gente que luego sería detenida por la masacre de Madrid en Lavapiés, o familiares de ellos, aunque ninguna de esas personas llegaría a ser acusada en el juicio.

Folio 1

Folio 2

Folio 3

Folio 4

Folio 5

Folio 6

Así, en esos folios nos encontramos con personas como:
  • Mohamed El Bakali Boutaliha (amigo de Jamal Zougham)
  • Rachid Bendouda (socio de Said Chedadi en la tienda de ropa Afila - detenido el 2 de febrero de 2005 y posteriormente puesto en libertad)
  • Anouar Benslaiman, propietario del locutorio Multiservicios La Estación de Fuenlabrada; detenido a las 19:45 del 3 de abril de 2004 y posteriormente puesto en libertad.
  • Abdelouahid Berraj, detenido por el 11-M y luego puesto en libertad.
  • Said Boulaich, empleado de Mohamed Chaoui, el hermanastro de Jamal Zougham.
  • Mohamed Achab, domiciliado en la C/ Sequillo, probablemente tío de Jamal Zougham
  • Abderrahim Zbakh, empleado de Jamal Zougham, detenido por el 11-M y luego puesto en libertad.
  • Varios familiares de Said Chedadi, como Mohamed Alhadi Chedadi, Rahma Chedadi, Bilal Chedadi, Nozha Chedadi o Fátima Laghdas.
Pero las firmas más curiosas de todas son, justamente, las tres últimas del último folio. Porque corresponden a tres personas que permitirían establecer una conexión entre la "célula de Lavapiés" y el "grupo de El Chino": concretamente, se trata de las firmas de Mustafá Biad (compañero de piso de los Ahmidan; apareció documentación suya en el Opel propiedad de la suegra de Jamal), de Samira Loukili (testigo en la boda de Mustafá Ahmidan) y de Rachid Ahmidan (hermano de Jamal).

Resulta sorprendente que nadie se preocupara nunca de preguntar a los Chedadi, ni a los Ahmidan, por esas firmas, porque son de los pocos indicios conocidos de conexión entre dos grupos que nada tenían que ver entre sí. Como también resulta curioso que se trate, precisamente, de las tres últimas firmas del manifiesto.

¿Cuándo fueron añadidas esas firmas? ¿Antes o después del 11-M?

Se admiten apuestas.

Monumento al birlibirloque

21 de Julio de 2009 - 11:41:40 - Luis del Pino - 221 comentarios

Durísimo el informe de la Fiscalía en el caso de la demanda del ex-jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, contra el periódico El Mundo y varios de sus periodistas. No sólo es que el fiscal haya decidido no apoyar las pretensiones de Sánchez Manzano. Es que, además, en lugar de oponerse a ellas limitándose a invocar una serie de argumentos en favor de la libertad de información y de expresión, lo que ha hecho es señalar expresamente que las afirmaciones del periódico El Mundo eran veraces.

Confirma la Fiscalía, por ejemplo, que el ex-jefe de los Tedax incumplió la normativa existente al no enviar las muestras de los trenes a la Policía Científica. Confirma también que el laboratorio de los Tedax carecía de los medios técnicos de los que sí disponía el laboratorio de la Policía Científica. Confirma también que la práctica habitual, antes y después del 11-M, era enviar al laboratorio de la Policía Científica las muestras. Confirma que Sánchez Manzano incluyó en un informe la metenamina como componente de la Goma2-ECO y que eso es erróneo. Confirma que Sánchez Manzano incurrió en contradicciones al hablar de la imposibilidad de determinar los componentes de los explosivos después de una detonación. Confirma que se ocultó al juez Del Olmo la existencia de una radiografía de la mochila de Vallecas...

El informe de la Fiscalía constituye un auténtico varapalo para Sánchez Manzano, que deberá enfrentarse el próximo mes de agosto a la querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que representa a más de 600 víctimas de los atentados. Al igual que constituye un auténtico varapalo para todos aquellos que, desde diferentes instancias políticas y medios de comunicación, han pretendido convencer a la opinión pública de que la investigación de los atentados fue correcta.

No es verdad que esa investigación fuera correcta. La versión oficial del 11-M es una inmensa estafa a la opinión pública, en la que se nos hurtaron a los españoles las pruebas reales del caso (todo lo referente a los trenes) y, en lugar de ellas, se nos presentaron una serie de pruebas "encontradas" fuera de los trenes (furgoneta de Alcalá, mochila de Vallecas, ...) y que se utilizaron para orientar las investigaciones hacia la tesis islamista. El sumario del 11-M no es más que un inmenso, y trágico, monumento al birlibirloque.

Y el papel de Sánchez Manzano en esas investigaciones viciadas resulta de lo más oscuro. Pero permítaseme decir algo en descargo del ex-jefe de los Tedax: resulta impensable que fuera él quien decidiera, por sus santas narices, convertir el sumario del 11-M en una estafa. Resulta inmensamente dudoso, por ejemplo, que la decisión de no enviar las muestras de los trenes a la Policía Científica fuera suya y sólo suya.

Pero también está claro que ahí quien tiene la llave es el propio Sánchez Manzano. Si hubo alguien, por encima o por debajo suyo, que tomó esa decisión de hacer lo necesario para ocultar los explosivos de los trenes, entonces Sánchez Manzano tiene la oportunidad de decirnos a todos quién es ese alguien.

En estos momentos, el dedo acusador de las sospechas se dirige hacia quien fuera jefe de los Tedax en el 11-M. Pero de él depende que ese dedo comience a señalar en la dirección correcta. Creo que las víctimas de aquella masacre le agradecerían cualquier gesto destinado a clarificar qué fue lo que pasó en las horas inmediatamente posteriores al atentado.

Como también creo que se lo agradecería su propia conciencia.

Lo único importante

20 de Julio de 2009 - 10:44:09 - Luis del Pino - 161 comentarios

Cuanto más se mueve el 11-M, más aprieta El País al PP con el caso Gürtel. Por mera casualidad, supongo.

Hoy desvela el periódico El Mundo que la juez que lleva el asunto de la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano ha acordado requerir a la unidad de Tedax que remita todas las actas de recogida de muestras del 11-M.

Lo que hubiera debido hacer el juez Del Olmo, lo que hubiera debido hacer el tribunal del 11-M, lo que hubieran debido hacer los jueces de la Audiencia Nacional, al final lo va a terminar haciendo una juez de Plaza de Castilla a quien le ha tocado en suerte esta querella. De lo que cabe extraer muchas lecciones.

La primera, que la Audiencia Nacional es un pozo sin fondo donde todo se puede retrasar hasta el infinito y más allá, porque no son las simples consideraciones judiciales las que dictan la actuación de los jueces de la Audiencia. Las interferencias políticas han terminado convirtiendo a la Audiencia Nacional en un auténtico tapón para la Justicia. Especialmente en el tema del 11-M.

La segunda, que los magistrados que trabajan en los juzgados de instrucción y de primera instancia no están sometidos, a diferencia de sus colegas de instancias superiores, a los dictados del poder político, lo cual permite albergar la esperanza de que las víctimas del 11-M puedan ver satisfechas sus demandas de Justicia por esa vía. Con lo cual van a ser muchos los que queden en evidencia en esas instancias superiores, porque tuvieron la oportunidad de actuar y no lo hicieron.

La tercera, que todos los intentos realizados hasta el momento por enterrar el 11-M han fracasado, igual que fracasarán los intentos futuros. Porque se ha pretendido tapar la masacre no ya negando la Justicia a las víctimas con una versión falsa, sino con una versión que constituía una burla al simple sentido común. Con lo que, al final, los defensores de la versión oficial no han conseguido ni engañar a las víctimas de la masacre, ni convencer a la opinión pública de que todo estaba claro.

Pase lo que pase con la querella presentada por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, lo que ya nadie podrá evitar es que haya mucha gente que se vea obligada a responder a muchas preguntas. Y a retratarse convenientemente. Y a dar explicaciones acerca de esas manipulaciones iniciales de la investigación, que permitieron basar todo el sumario del 11-M en una mochila falsa que alguien hizo aparecer en una comisaría.

Un día antes de conocer la sentencia del 11-M que emitió el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, publiqué un hilo en este blog en el que decía que lo único importante de la sentencia era el asunto de las pruebas. Algunos me dijeron que ese hilo era un suicidio, porque el tribunal nunca echaría abajo la instrucción y yo iba a quedar con el culo al aire. Efectivamente, así fue: el tribunal del 11-M sólo se atrevió a descartar una de las pruebas fundamentales del caso (el Skoda Fabia) y convalidó de forma expresa la instrucción del sumario. Así que, durante algunas semanas, recibimos más palos que una estera.

Sin embargo, veinte meses después de aquella sentencia, si de algo me siento satisfecho es, precisamente, de aquel concreto hilo del blog. Si algo bueno hemos hecho desde esta página a lo largo de todo este tiempo es, precisamente, situar el debate en el único lugar donde, al final, nadie puede manipular las cosas: en el campo de las pruebas.

Centrándonos en las pruebas, preguntando por qué se eliminaron unas o por qué se añadieron otras, contrastando cada afirmación que se incluyó en el sumario, los que al final terminan, antes o después, quedando con el culo al aire son aquellos que han insultado la inteligencia de la gente pretendiendo hacerles comulgar con ruedas de molino.

Gracias a la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, tenemos una nueva oportunidad de preguntar por las pruebas desaparecidas del 11-M. Lo cual constituye, independientemente de lo que pase al final, una noticia excelente.

Porque lo único importante, a estas alturas, es saber qué narices pasó con todas las evidencias retiradas de los trenes y luego escamoteadas. Evidencias con las que se hubiera podido, con las que se hubiera debido, construir un verdadero sumario. Y llegar a unos verdaderos culpables.

Un cerebro llamado Jamal Ahmidan (XIX): Yousef Nabil

19 de Julio de 2009 - 15:30:27 - Luis del Pino - 126 comentarios

Como ya hemos dicho anteriormente, una de las falsas identidades utilizada por Jamal Ahmidan, según el historial aportado por la propia Policía al sumario del 11-M, era la de Yousef Nabil. En el historial policial consta que el 15/12/1995 la Policía detuvo a Jamal Ahmidan con el motivo "Detención por reclamación".

Al ser detenido, el informe policial dice que Jamal Ahmidan aportó como identidad la de Yousef Nabil, nacido el 28/10/71 en Marruecos e hijo de Mustafá y Malika. Esa era la primera vez que Jamal Ahmidan aportaba semejante identidad; las identidades anteriores que figuran en el historial policial son las de Ahmed Ajon y Said Kamel Abon.

El 26 de marzo de 2004, la Policía registraba la casa de Morata donde nos dicen que se montaron las bombas del 11-M. Y en esa casa, aparecieron varias huellas de un tal Yousef Nabil. Lo que uno pensaría al encontrarse con ese dato es que esas huellas confirman que Jamal Ahmidan estuvo en la casa de Morata.

¡Pues no! ¡Craso error! Resulta que esas huellas de un tal Yousef Nabil que aparecieron en la casa de Morata no son, según los informes policiales, de Jamal Ahmidan, sino... de su primo Hicham Ahmidan, que también usaba ocasionalmente (mire usted qué casualidad) el mismo alias de Yousef Nabil.

Como vemos, la misma ceremonia de la confusión que ya hemos tenido oportunidad de contemplar en otras partes del sumario del 11-M.

¿Cómo saber si es cierto que los dos primos usaban casualmente un mismo alias? La respuesta parece que debería ser sencilla. Bastaría con comparar cuatro reseñas policiales diferentes:

1) La que se le hizo a Jamal Ahmidan cuando dio la falsa identidad de Yousef Nabil.
2) La que se le hizo a su primo Hicham Ahmidan cuando dio la falsa identidad de Yousef Nabil.
3) La reseña que se le hiciera a Jamal Ahmidan con su identidad real.
4) La reseña que se le hiciera a su primo Hicham Ahmidan con su identidad real.

Sin embargo, esa comparación resulta imposible, porque (como cabía esperar) al sumario del 11-M no se ha aportado la información necesaria como para efectuar ese tipo de verificaciones:

- la reseña de Jamal Ahmidan con su identidad real nos dicen directamente que no existe, porque Jamal Ahmidan nunca fue reseñado con su identidad real. En los informes policiales se asegura que se recibió de Marruecos una reseña de Jamal Ahmidan, pero esa reseña tampoco ha sido adjuntada al sumario, ni existe ningún dato que permita verificar que realmente existe.
- la reseña de Jamal Ahmidan con la identidad de Yousef Nabil tampoco ha sido adjuntada al sumario. Los informes policiales dicen que existe, pero tampoco tenemos prueba alguna de que sea así.

En cuanto a las reseñas de Hicham Ahmidan, en el tomo 227 del sumario figuran tanto la correspondiente a su identidad real como la correspondiente a su alias Yousef Nabil:

Reseña de Hicham Ahmidan
Reseña de Yousef Nabil (Hicham Ahmidan)

Sin embargo, basta con fijarse en las dos reseñas para ver que, en realidad, son dos copias de la misma. Simplemente, una de las copias ha sido alterada informáticamente, de modo que las dos reseñas parecen distintas.

En concreto, la reseña que el sumario asigna a Yousef Nabil (supuesto alias de Hicham Ahmidan) coincide milimétricamente con la supuesta reseña real de Hicham Ahmidan, pero recortando en las imágenes de las huellas la segunda falange de los dedos.

Con lo cual, volvamos al principio del hilo y planteemos de nuevo la pregunta: ¿cómo sabemos que es verdad que los dos primos usaban casualmente el mismo alias y que no se trata de un episodio más de confusión deliberada de los datos?

Respuesta: no lo sabemos.

De hecho, son muchos los datos que apuntan a que una parte de la personalidad de ese sujeto virtual llamado Jamal Ahmidan está tomada de ese primo suyo llamado Hicham. Primo a quien, por supuesto, nadie ha tenido la oportunidad de interrogar en condiciones, porque para algo le pusieron en Marruecos a buen recaudo.

Sobre mentiras y mentirosos

17 de Julio de 2009 - 10:55:40 - Luis del Pino - 86 comentarios

Resulta curiosa la información que recogía anteayer el periódico El Mundo en su portada. Que el actual comisario general de la Policía Científica, Miguel Angel Santano, declare en un curso de la UIMP, sin que nadie le pregunte de forma expresa, que es su unidad la que se encarga de determinar el tipo de explosivo en un atentado no pasaría de ser la confirmación de un obviedad, si no fuera porque esas declaraciones coinciden en el tiempo con la querella presentada por 600 víctimas del atentado contra Sánchez Manzano. ¿Están dejando tirado al que fuera jefe de los Tedax el 11-M? Eso es lo que parece, desde luego.

Como también resultan curiosas las declaraciones del presidente del Sindicato Profesional de Policía (SPP) a la revista Época esta semana. Ese sindicato es, precisamente, quien está pagando (supongo que con las cuotas de sus afiliados) las fallidas iniciativas judiciales emprendidas por Sánchez Manzano contra la Plataforma Ciudadana Peones Negros y la Asociación 11-M Verdad y Justicia. De ahí que las palabras del presidente del SPP sembrando sospechas sobre la actuación de Rubalcaba entre el 11-M y el 14-M suenen, pronunciadas precisamente ahora, a contraataque y a aviso a navegantes. Lo que pasa es que, a estas alturas, pretender centrar el debate en el hecho de si Rubalcaba dispuso de información privilegiada en los días posteriores al 11-M resulta un tanto ridículo. Esa fase está superada hace mucho. Lo que a los españoles nos interesa saber no es qué político supo primero de la existencia de una mochila de Vallecas que es más falsa que un euro de madera; lo que nos interesa es conocer quién fabricó esa falsa mochila. Y por orden de quién. Que es algo bien distinto a lo que el presidente del SPP plantea.

Pero hablando de mentiras y falsedades en torno al atentado del 11-M, he de reconocer que hay una que a mí me tiene especialmente maravillado: la falsificación del libro de contabilidad de los hindúes. En el juicio, el propio Gómez Bermúdez se encargó de poner de manifiesto, delante de las cámaras, cómo fue manipulado ese libro de contabilidad. Merece la pena ver la escena:

Detalle del juicio del 11-M (el libro de contabilidad)

Quedó patente, gracias a Gómez Bermúdez, que los hindúes que vendieron los móviles supuestamente usados en las bombas NUNCA anotaban en su libro de contabilidad los números de serie de los teléfonos que vendían. Con una sola excepción: esos hindúes apuntaron cuidadosamente los números de serie de los 12 teléfonos empleados, días después, en la masacre.

¡Oiga, qué extraordinario suceso!

Una de dos:
  • o los hindúes eran adivinos, y sabían antes del 11-M que esos teléfonos concretos iban a adquirir una importancia enorme días después de su venta.
  • o esos números de serie fueron anotados después del 11-M
La primera respuesta apuntaría a una complicidad directa de los hindúes en la masacre. La segunda respuesta apuntaría a una falsificación de pruebas inducida o voluntaria. En cualquiera de los dos casos, a un grave delito.

Pero lo que más me impresiona es el hecho de que Gómez Bermúdez, habiendo sido él mismo quien puso de manifiesto ese posible delito, no ordenara inmediatamente deducir testimonio para determinar qué había pasado. Como también me impresiona el hecho de que diera por buena como prueba esa mochila de Vallecas en la que se encontró uno de esos doce teléfonos tan extrañamente anotados por el hindú.

Yo pensaba que los jueces están obligados a deducir testimonio en el mismo momento en que vean indicios de un posible delito, pero debe de ser que estoy confundido. Supongo que es que, en España, el Derecho se puede volver del Revés a gusto del consumidor.

Servicios de información amigos

14 de Julio de 2009 - 20:56:27 - Luis del Pino - 156 comentarios

Repasando hoy documentación atrasada del 11-M, me he tropezado con unas curiosas palabras del comisario Gómez Menor ante la Comisión de Investigación del 11-M, pronunciadas el 25 de octubre de 2004. Hablando de la Operación Dátil, y a preguntas del diputado Jané, Gómez Menor se descolgó con la siguiente parrafada:
 
Operación Dátil. Recordarán ustedes a un español de origen árabe, pero al fin y al cabo nacionalizado español y casado con una española, que se llamaba Nabil Nanakli. Nabil Nanakli fue a Yemen —era la mano derecha de Abu Dahdah— y al cabo de seis meses cometió un atentado contra una turista italiana. Cuando las autoridades de Yemen hicieron el registro en su domicilio encontraron todo un plan para acometer una oleada de atentados en Yemen, entre los cuales se incluía al primer ministro. En un principio hubo unas acusaciones muy fuertes por parte del Estado de Yemen contra Arabia Saudí. Se sospechaba que eran los servicios secretos saudíes quienes habían participado en este complot, porque el dinero se enviaba desde Arabia Saudí. La operación Dátil demostró que no era así, produjo un verdadero vuelco en esas investigaciones.

Se demostró con documentos bancarios la persona que estaba enviando el dinero a esta persona, a Nabil Nanakli, el español casado con una española, que tenía dos hijos y que la mujer tuvo que ir allí, a los que se había llevado sin el consentimiento de la mujer —fue muy famoso, fue muy sonado en los periódicos—. Esos documentos encontrados en la operación Dátil demostraron cómo eran los miembros de la operación Dátil, quienes estaban financiando; el financiero de la célula era el que estaba financiando; o sea, era Al Qaeda el que estaba financiando.
O sea, que la Operación Dátil sirvió para limpiar de toda sospecha a los servicios secretos saudíes en relación con los atentados de Yemen, según el propio Gómez Menor... Curioso.

La verdad es que nunca se me habría ocurrido pensar en esa operación desde una perspectiva tan pragmática. Supongo que los saudíes nos quedarían muy agradecidos.

Y yo me pregunto: ¿serán muy habituales los favores entre servicios de información?

P.D.: Por cierto, ya que hablábamos en el hilo anterior de reconstrucción de artefactos, resulta curiosísimo releer a fecha de hoy las declaraciones de los diplomados tedax 58655 y 80212 en el juicio del 11-M.

El Grupo de Reconstrucción de Artefactos

12 de Julio de 2009 - 21:16:29 - Luis del Pino - 211 comentarios

Hasta ahora, hemos prestado mucha atención al tema de los explosivos del 11-M, porque resulta enormemente escandaloso que nos digan que no se analizó ninguna muestra de los focos de explosión en el laboratorio de la Policía Científica.

Pero hay otro aspecto de las investigaciones iniciales que resulta tanto o más escandaloso que el de los explosivos y al que apenas hemos prestado atención en todo este tiempo. Permítanme que lo ilustre con un ejemplo.

A las 15:48 del 3 de diciembre de 2002, un coche bomba estallaba en el parking de la Plaza Alfonso XIII de Santander. El artefacto explosivo se encontraba en el interior del maletero de un Renault 19 y estaba compuesto por entre 30 y 40 kg de explosivo, según consta en los informes policiales.

Como cabe imaginar, la detonación de una bomba con semejante cantidad de explosivo ocasionó grandes daños. Para hacernos una idea de la magnitud de la explosión, basta decir que el agujero abierto en las plantas segunda y tercera del parking tenía 300 metros cuadrados. El propio vehículo, por supuesto, quedó completamente destrozado.

Sin embargo, los Tedax hicieron su labor y recogieron cuidadosamente todas las muestras que pudieron, para tratar de reconstruir el artefacto explosivo. Así, encontraron entre los escombros, por ejemplo:

1) Los restos de un reloj Casio PQ-10 y un temporizador Finder-Timer modelo 85.34:



2) Una segunda bobina perteneciente al relé de otro temporizador FINDER TIMER modelo 85.34:



3) Una pila de 9 V Energizer



4) Los restos de otra pila de 9V





5) Un conector macho tipo banana



6) Un trozo de carcasa del conjunto activador del artefacto

7) Restos de la caja del sistema de activación

8) Un conector para pilas de 9 V

9) Un circuito impreso de un temporizador Finder-Timer

10) Dos trozos de plástico de la carcasa de un temporizador Finder-Timer.

Con todo eso, los Tedax fueron capaces de determinar que el artefacto utilizaba como sistema de activación un conjunto formado por un temporizador Finder-Timer y un reloj Casio PQ-10, empleándose como sistema de armado un segundo temporizador Finder-Timer.

Estamos hablando de entre 30 y 40 kg de explosivos, lo que no impidió a los Tedax hacer su labor y determinar cómo había construido ETA el artefacto de Santander, a partir de los restos encontrados.

En el 11-M, sabemos que estallaron 12 artefactos con entre 5 y 10 kg de explosivo. Es decir, los artefactos del 11-M tenían entre 3 y 8 veces menos explosivo que el del atentado de Santander. Dos de los 12 artefactos, para más inri, fueron detonados en condiciones controladas. Según la versión oficial, esos artefactos usaban unos determinados teléfonos móviles como iniciadores. Y, sin embargo, nadie ha sido capaz  de mostrarnos ni un mísero resto de esos teléfonos móviles, ni de los artefactos en los que estaban montados. No aparece ningún trocito de la carcasa de los móviles, ni ningún circuito impreso de esos teléfonos, ni ningún conector, ni ningún trozo de detonador, ni ningún fragmento de los cables de conexión, ni ningún resto de las bolsas o mochilas donde estaban los artefactos. No aparece nada de nada.

¿Resulta creíble que los tedax fueran incapaces de encontrar el más mínimo resto de ninguno de los 12 artefactos explosivos? Evidentemente, no. Los Tedax hicieron su labor de recogida de muestras, como la hacen siempre. Así se deduce de las declaraciones de varios de esos tedax, primero ante el juez Del Olmo y luego en el juicio.

Pero, de la misma manera que alguien decidió ocultarnos los análisis químicos de los focos de explosión, impidiéndonos así saber qué explosivo utilizaban las bombas del 11-M, ese alguien también se encargó de ocultar cuidadosamente la lista de restos de los artefactos encontrados en los escenarios de explosión.

Hasta el momento, todos hemos preguntado por la serie de presuntas irregularidades cometidas por una de las subordinadas de Sánchez Manzano, la perito que dirigía el laboratorio químico de los Tedax. Pero Sánchez Manzano tenía más departamentos a su cargo.

Según la propia declaración de Sánchez Manzano en el juicio, había un grupo especializado, precisamente, en la reconstrucción de artefactos explosivos:
...todos los restos del artefacto que se desactiva o los restos de una explosión que se ha producido se llevan inmediatamente a la Unidad Central, sea en Madrid o en cualquier punto de España. En la Unidad se recepcionan conjuntamente con Policía Científica. Después, de cada resto se va haciendo cargo un Grupo determinado, por ejemplo, de los restos o elementos relacionados con el artefacto que no tienen naturaleza explosiva, se hace cargo el Grupo de… Reconstrucción de Artefactos. De los materiales que tienen naturaleza explosiva o bien sustancia explosiva o bien restos de explosiones se hace cargo el Grupo de Investigación. Estos dos Grupos empiezan a trabajar inmediatamente sobre la composición y funcionamiento del artefacto.... El resultado de esos dos grupos confluye en el Grupo de Informes, que es el que se encarga de hacer los informes periciales. Este es ... un procedimiento normalizado, estandarizado, que se aplica en cualquier tipo de incidencias. Es decir, hay un sistema de trabajo que, nada más que se produce la incidencia, todo el mundo sabe lo que tiene que hacer.

"Todo el mundo sabe lo que tiene que hacer". ¿Podemos preguntar, entonces, qué fue lo que hizo el Grupo de Reconstrucción de Artefactos en las horas y días inmediatamente posteriores al 11-M? ¿Dónde está el listado de las muestras que forzosamente tuvieron que llegar a ese grupo? ¿Dónde están las notas informativas o los informes que ese grupo forzosamente tuvo que realizar? ¿Quién dirigía ese grupo? ¿Qué personas lo componían?

¿Resulta razonable suponer que ese Grupo de Reconstrucción de Artefactos no recibió ninguna muestra con la que trabajar? Evidentemente, no. ¿Resulta razonable suponer que los miembros de ese grupo no realizaron la labor a la que estaban habituados? Evidentemente, no. ¿Resulta razonable suponer que ese grupo no emitió ningún informe referido al modo en que estaban construidas las bombas de los trenes? Evidentemente, no.

Pero entonces, ¿cómo es posible que en todo el sumario del 11-M no haya ni el más mínimo rastro de los intentos que en su día se tuvieron que realizar en ese grupo para reconstruir los artefactos de los trenes? ¿Dónde están los correspondientes informes?

Bombas con móviles

10 de Julio de 2009 - 14:55:32 - Luis del Pino - 136 comentarios

Publica el periódico El Mundo hoy una nueva exclusiva, con las pruebas de que a ETA se le incautaron, dos años antes del 11-M, documentos que describían un sistema de activación de bombas con móviles similar al utilizado en la (falsa) bolsa-bomba de Vallecas. Y revela el periódico que Sánchez Manzano no comunicó esa información al juez Del Olmo, que le había solicitado un informe sobre las ocasiones  en que ETA pudiera haber utilizado teléfonos móviles en sus artefactos explosivos. Otra presunta ocultación de pruebas, por tanto, del que fuera comisario jefe de los tedax.

El Mundo no sostiene (como deja bien claro en su editorial) que de ahí pueda deducirse que ETA cometió el 11-M. De hecho, los análisis químicos prueban que en los trenes NO se utilizó Goma2-ECO, lo que quiere decir que la bolsa-bomba encontrada en Vallecas (la cual contenía Goma2-ECO) es una prueba más falsa que un euro de madera. Y si la bolsa-bomba de Vallecas es una prueba falsa, entonces todo lo que esa bolsa-bomba contenía (por ejemplo, el teléfono móvil) es una prueba "colocada" a posteriori del 11-M, para orientar las investigaciones en una determinada dirección.

En otras palabras: que del hecho de que en la (falsa) bolsa-bomba de Vallecas hubiera un teléfono móvil no podemos deducir que en los artefactos de los trenes se usaran teléfonos móviles como iniciadores. A fecha de hoy, gracias a la actuación de algunos, seguimos sin saber qué sistema de iniciación usaban las bombas del 11-M.

¿Qué importancia tiene entonces la noticia que Joaquín Manso publica en El Mundo? Pues tiene una importancia doble: en primer lugar, incrementa la lista de actuaciones sospechosas de Sánchez Manzano, que no habría incluido en el informe enviado en su día al juez Del Olmo los datos sobre ese sistema de iniciación incautado al etarra Sáenz Olarra. Pero, en segundo lugar, incrementa las sospechas de que a lo largo de la instrucción del 11-M hubo un intento continuado y generalizado de evitar que en el sumario pudiera deslizarse ningún dato (por inocuo que fuera) que pudiera mínimamente apuntar a ETA.

Y algún día alguien tendrá que explicarnos de quién partieron las órdenes para actuar así. De quién partieron las órdenes para declarar a ETA especie protegida dentro de la instrucción del 11-M.

La querella

9 de Julio de 2009 - 13:20:37 - Luis del Pino - 214 comentarios

Ayer se presentó la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra el comisario Sánchez Manzano, contra su jefa de laboratorio y "contra el resto de personas que la instrucción determine", por los posibles delitos de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos.

Merece la pena leer completa la querella, porque el trabajo realizado por el abogado José María de Pablo es admirable. Incluso para aquéllos que no hayan seguido las investigaciones del 11-M, la querella relata con una claridad meridiana en qué consistieron las manipulaciones iniciales que viciaron desde el principio toda la instrucción sumarial del 11-M. De todos modos, esas otras personas que no cuenten con el tiempo necesario para leer la querella completa (aunque, insisto, merece la pena hacerlo), pueden quedarse con el excelente resumen realizado por Angela Martialay.

Ayer, en La Linterna, César Vidal entrevistó a Angeles Domínguez, la presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que dejó claro que su asociación se ha visto obligada a iniciar esta ofensiva judicial en vista de que los poderes públicos están haciendo dejación de sus funciones, como resalta el editorial de Libertad Digital. Hoy, el periódico El Mundo informa en detalle acerca de esa querella, centrándose en las "pruebas perdidas" que las víctimas denuncian en su escrito. Y hoy también, en el programa La Mañana de Federico Jiménez Losantos, el abogado José María de Pablo ha estado hablando de los detalles de la querella, en la que quizá lo más llamativo sea cómo se demuestra palmariamente que el comisario Sánchez Manzano mintió ante el tribunal del 11-M.

Y, de la misma forma que merece la pena leer completa la querella, hoy es uno de esos días en que merece la pena leer y guardar el periódico El Mundo. Porque informa hoy también ese periódico de la vista que tuvo lugar ayer en relación con la demanda de protección al honor que el comisario Sánchez Manzano ha presentado contra El Mundo. Aportaron a la juez los abogados del periódico un escrito en el que queda patente que se incumplieron los protocolos marcados para atentado terrorista, así como un informe pericial que desmonta la historia sobre cómo se determinó, en las primeras horas del 12-M, el modo en que estaba programado el teléfono de la mochila de Vallecas (pregunta para iniciados: ¿a qué hora fueron tomadas las fotografías en que se ven todos los componentes de la mochila de Vallecas despiezados?).

Hemos recorrido un camino larguísimo hasta llegar aquí, pero parece que por fin vamos a poder empezar a escarbar en la realidad de los hechos inmediatamente posteriores al 11-M, a nada que la Justicia cumpla con la misión que tiene encomendada. Porque las cosas se están empezando a mover.

Por cierto: felicidades a todos los peones negros que tanto trabajo dedicaron a transcribir el juicio del 11-M, porque el fruto de su labor está siendo infinitamente más útil de lo que nadie hubiera supuesto.

Tirar por elevación

7 de Julio de 2009 - 19:37:01 - Luis del Pino - 250 comentarios

Pues a lo mejor tienen razón los sindicatos policiales SUP y CEP. A lo mejor las querellas contra quienes nos hurtaron a los españoles el conocimiento de los verdaderos autores del 11-M deberían ir dirigidas no contra Sánchez Manzano, sino más arriba.
 
Pero no merece la pena discutir, porque la cosa tiene fácil solución: basta con que el que fuera responsable de los Tedax cuando el 11-M y su jefa de laboratorio se descarguen de responsabilidad, diciéndonos a todos cuatro cosas muy sencillas:
  1. Qué muestras se recogieron en los focos de explosión, dónde están los listados de esas muestras y quién les dio la orden de no adjuntar al sumario esos listados.
  2. Qué se hizo con esas muestras recogidas en los focos de explosión y dónde están.
  3. Quien les dio la orden de no enviar muestras de los focos de explosión al laboratorio de análisis químicos de la Policía Científica.
  4. Qué análisis se realizaron en el laboratorio de los Tedax, o en otras instalaciones, a las muestras recogidas en los focos de explosión, dónde están los originales de esos análisis y quién les dio la orden de no adjuntar al sumario del 11-M esos originales.
Las cosas son tan simples como eso. Tanto Sánchez Manzano como su subordinada han tenido multitud de ocasiones, primero durante la instrucción y luego durante el juicio, para actuar correctamente. Ahora tienen otra oportunidad más de responder a los interrogantes. Esperemos que la aprovechen. Nada nos gustaría más a todos los españoles.

Alternativamente, si alguno de los sindicatos policiales que recomiendan "tirar por elevación" dispone de algún dato que permita descargar de responsabilidad a Sánchez Manzano e identificar a aquellos superiores suyos que pudieran ser responsables de las posibles irregularidades, pues la solución es también muy sencilla: que pongan esos datos sobre la mesa.

Pero lo que no podemos los españoles, lo que no pueden las víctimas del 11-M, es jugar a adivinos. A la luz de las declaraciones ante el juez instructor y ante el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, la responsabilidad de aquellas decisiones inexplicables (como la de no enviar muestras de los focos de explosión al laboratorio de la Policía Científica) recae en Sánchez Manzano y en su jefa de laboratorio. De hecho, Sánchez Manzano ya se encargó de intentar endilgarle el marrón (sin excesivo éxito) a su subordinada durante el juicio.

Así que, con los datos conocidos a fecha de hoy, y en ausencia de datos adicionales, la vía elegida por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M no es que sea más o menos acertada: es que es la única posible. Quien crea que no es la vía correcta, está en su derecho de manifestar su discrepancia, como han hecho los dos sindicatos policiales, pero lo lógico sería entonces que, además de manifestar esa discrepancia, aportaran alguna información que permita orientar la iniciativa más apropiadamente.

¿No les parece a ustedes que sería lo más correcto?

El fin del principio

6 de Julio de 2009 - 14:10:10 - Luis del Pino - 132 comentarios

La noticia de la querella que va a presentar la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano y la jefa del laboratorio de los Tedax es la crónica de una querella anunciada. Si el juez Gómez Bermúdez hubiera estado a la altura de lo que de él se esperaba, si no se hubiera dejado enredar en aquel pacto infame de la sentencia del 11-M, lo normal es que el propio tribunal de la Audiencia Nacional hubiera deducido testimonio contra aquéllos que mintieron durante el juicio por la mayor masacre terrorista de nuestra Historia. En cuyo caso, varios de los presuntos responsables de la cadena de ocultaciones que ha permitido que sigamos sin conocer a los verdaderos autores del 11-M habrían tenido que dar cuenta mucho antes, en sede judicial, de sus actos.

Pero no fue así. Gómez Bermúdez y sus compañeros de tribunal no respetaron la promesa realizada a las víctimas del 11-M y se lavaron las manos en lo que a perseguir los posibles delitos de perjurio se refiere. A partir de ahí, la campaña de manipulación que se desató tras la sentencia, y que pretendía transmitir a la sociedad la idea de que el 11-M era un asunto cerrado y agotado, hizo que durante un tiempo fuera imposible pensar en que las víctimas pudieran pasar a la ofensiva.

Pero el goteo constante de nuevas informaciones sobre el 11-M después la sentencia y la publicación de un par de libros fundamentales ("La cuarta trama" y "Titadyn") han resultado cruciales para remover las adormiladas conciencias de la ciudadanía. Y para crear el caldo de cultivo que permite que, hoy, esa asociación que representa a centenares de víctimas del 11-M, pertrechada con una ingente panoplia argumental, alce la voz para transmitir dos mensajes muy claros. El primero, que seguimos sin saber quién cometió aquella masacre. Y el segundo, que seguimos sin saberlo por culpa de quienes, teniendo la obligación profesional, legal y moral de averiguar los hechos, contribuyeron por acción o por omisión a construir la más turbia trama de encubrimiento de nuestra historia democrática.

Si hubiera que identificar un momento fundamental, un momento crítico, que permitió dar la vuelta a las investigaciones del 11-M y comenzar la larga marcha que culmina en esta primera acción judicial de las víctimas contra los presuntos responsables del encubrimiento, ese momento sería aquél en que nos dimos cuenta de que todo el sumario del 11-M estaba basado en una gran mentira, porque estaba construido utilizando un conjunto de pruebas que habían aparecido fuera de los trenes. Fue entonces cuando nos percatamos de que nos habían hurtado las muestras de los trenes, de que nos habían ocultado los análisis de los focos de explosión, de que habían desguazado los vagones atacados, de que habían incinerado las pertenencias de las víctimas. En resumen: que habían hecho desaparecer el escenario completo del crimen y lo habían sustituido por un decorado de cartón piedra, poblado de personajes vestidos con caretas de Bin Laden, que enarbolaban cintas coránicas compradas en un mercadillo.

A partir de ahí, el objetivo de tapar el 11-M era ya imposible de conseguir, porque el engaño fundamental había quedado al descubierto. Y, una vez tras otra, todos los intentos por pasar página fueron estrellándose contra el muro del sentido común. Y todos aquellos que han intentado apuntalar de un modo u otro la mentira oficial, y todos aquellos que han intentado imponer pactos imposibles, han ido viéndose arrollados por los acontecimientos, por el goteo constante de nuevas revelaciones, por esa tozudez que sólo pueden manifestar los que saben que la verdad y la justicia están de su lado.

Y el foco quedó fijado sobre aquellos que habían participado, de un modo u otro, en ese engaño primigenio, en ese escamoteo de los trenes reventados. Sobre aquellos que permitieron o consiguieron que en el sumario del 11-M no conste ni un mísero listado de las muestras recogidas en cada foco de explosión, ni un mísero análisis del explosivo utilizado en los trenes, ni un mísero informe de reconstrucción de los artefactos que mataron a 192 españoles. Y era sólo cuestión de tiempo que las personas que resultaron heridas en los trenes de la muerte, o que perdieron a sus familiares en aquel atentado ignominioso, alzaran su dedo acusador para preguntarles: ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué has consentido que sigamos sin saber la verdad?

Yo no sé si el señor Sánchez Manzano y su jefa de laboratorio son los máximos responsables de que sigamos sin saber lo que pasó el 11-M. Lo dudo mucho. Pero está claro que tanto el uno como la otra tienen la obligación profesional, legal y moral de contar todo lo que saben. Y de decirnos dónde están las toneladas de restos recogidos en los trenes. Y de aclararnos qué análisis se realizaron el 11-M y los días sucesivos. Y de explicarnos por qué no se enviaron muestras de los focos para que el laboratorio de la Policía Científica determinara el explosivo. Y de contarnos por qué han callado durante estos cinco años, mientras las víctimas del atentado pedían justicia.

Y, si no lo hacen, entonces habremos de suponer que están asumiendo ellos la responsabilidad sobre esas decisiones iniciales con las que se convirtió en una trágica farsa lo que debía haber sido una investigación objetiva.

Cinco años han pasado desde aquel atentado cometido tres días antes de unas elecciones. Y en ese tiempo hemos visto de todo, porque cada cual ha ido retratándose de la forma que ha querido. Y nos hemos llevado muchas decepciones. Pero también es cierto que la labor ingrata y constante de muchas personas y de unos pocos medios de comunicación ha ido cambiando poco a poco la percepción social con respecto al 11-M. Y toda esa labor culmina hoy con la noticia que nos trae el periódico El Mundo en su portada.

Porque la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano y su jefa de laboratorio no representa en sí misma el final de las investigaciones, pero sí que representa el inicio de una nueva etapa, en la que podremos por fin ahondar en lo que sucedió entre bambalinas en aquellos tres días fatídicos en los que se decidió la Historia de España y en los que alguien impuso la voluntad descarnada de tapar lo sucedido en la peor tragedia de nuestra historia democrática. Como dijo Churchill, esto no es el principio del fin, pero sí que es el fin del principio.

La perdiz, a la nariz

4 de Julio de 2009 - 09:10:01 - Luis del Pino - 172 comentarios

Dicen los entendidos que la perdiz hay que guisarla un poco pasadita, cuando ya empieza a exhalar un cierto olor a podrido: "La perdiz, a la nariz". Eso es, más o menos, lo que le ha ocurrido a Alberto Sáiz, a quien se podía haber sustituido de manera no traumática hace un par de meses, en el momento de finalizar su mandato, y a quien sin embargo se ha dejado macerar estas diez semanas al aire de los merlines, y de las patatas gallegas, y de las piscinas llenas de algas, y de las contrataciones de familiares, y de las sospechosas escuchas telefónicas, y de las dimisiones de subordinados en masa y de las escenas de agentes sometidos a la prueba del polígrafo.

Al final, los cocineros han decidido echar a Sáiz a la cazuela cuando el hedor ha alcanzado el nivel que tan especial evento gastronómico requiere. No todos los días se tiene la oportunidad de guisar al jefe de las perdices.

Técnicamente hablando, lo de Sáiz no ha sido ni un cese, ni una dimisión, sino una auténtica masacre. No es sólo que lo hayan echado: es que previamente lo han destruido a nivel personal y lo han humillado públicamente. ¿Realmente era necesario tanto ensañamiento?

Si hemos de hacer caso a la información publicada, Sáiz no tenía ya ningún apoyo: ni Zapatero, ni Chacón, ni Rubalcaba... pero parece claro que la operación para triturar a Sáiz ha estado dirigida por algunos miembros de la propia Casa, quizá lo que el dimitido director del CNI denominaba "el sector de Manglano". Recordemos que Sáiz acusó recientemente a ese sector de "no compartir el proyecto" de la Casa, aunque no hemos conseguido averiguar en qué consistía ese proyecto al que don Alberto hacía referencia.

Sáiz despreciaba a ese sector: en el CNI abundan los "niños bien un poco fachas", cuentan que decía el hasta ahora director. Lo que pasa es que algunos de esos "niños bien" eran bastante más inteligentes que Sáiz. Éste cometió el error de ponerles entre la espada y la pared y al final es Sáiz quien ha perdido el órdago. Y los que se han encargado de macerarle antes de echarle a patadas, le han hecho pagar a conciencia cada una de las afrentas recibidas.

De todos modos, creo que nos equivocaríamos si pensáramos que todo se reduce a una mera cuestión de antipatías personales entre Sáiz y algunos de sus subordinados. La dimisión de Alberto Sáiz, como el nombramiento de su sucesor, no puede aislarse del resto de cambios que estamos viviendo y que parecen apuntar a movimientos más profundos. Resultan curiosos, por ejemplo, los paralelismos entre la defenestración del ministro Bermejo y la caída en desgracia de Sáiz.

Tanto en un caso como en el otro, la caída se produce a consecuencia de unos hechos que, analizados objetivamente, no pasan de ser anecdóticos. Las cacerías de Bermejo con Garzón no dejaban de ser meros divertimentos, infinitamente menos graves que algunos de los desmanes anteriores del personaje. En el caso de Sáiz, la caída se precipita debido a una serie de corruptelas más chuscas que otra cosa, cuando habría asuntos mucho más serios que echarle en cara a quien ha dirigido el CNI durante estos cinco años. Por ejemplo, la cadena de ocultaciones relacionada con el 11-M.

Tanto en el caso de Bermejo como en el de Sáiz, son una serie de filtraciones a los medios las que conducen a que sea cesado un personaje de carácter profundamente "crispador", sustituyéndolo por alguien de perfil aparentemente más "dialogante". No es para nada casual que Zapatero haya dicho que la labor del nuevo director del CNI será "pacificar" nuestros servicios de información, de la misma manera que Caamaño se hizo cargo de la tarea de pacificar una carrera judicial a la que Bermejo había puesto en pie de guerra.

¿Qué es lo que está pasando? Pues da toda la sensación de que el gobierno no cuenta ya con el poder necesario para sostener guerras de desgaste prolongadas, como la que los jueces amenazaron con declarar ante la chulería de Bermejo o como la que nuestros espías habían comenzado ante la prepotencia de Sáiz. El tiempo se agota y los recursos son cada vez más escasos, lo que está siendo aprovechado por aquéllos que hasta el momento no veían la forma de doblarle la mano al gobierno. Por decirlo en términos simples: que Zapatero está bizcochable, porque no tiene más remedio que limitar el número de frentes abiertos. O quizá lo que esté bizcochable sea el sistema en su conjunto, vaya usted a saber.

En cualquier caso, me da en la nariz, ya que hablamos de perdices y de usos culinarios, que alguien ha puesto plazo a la salida de Zapatero de Moncloa. El gobierno surgido al calor del 11-M empieza a desprender un cierto olor a podrido. Y todo el mundo tiene mucha prisa, para cerrar los asuntos pendientes antes de que en la olla comiencen a caer el aceite y el vinagre, y las cebollitas francesas, y la zanahoria cortada, y el vino, y los granitos de pimienta. Ah, y la hojita de laurel: "Recuerda que eres mortal", y todas esas cosas.

Enlaces de interés

2 de Julio de 2009 - 09:47:43 - Luis del Pino - 138 comentarios

Ya están disponibles en Asturias Liberal los dos últimos artículos de la serie de Lucía Velasco sobre el supuesto viaje de transporte de los explosivos del 11-M, publicados . Entre las cuatro entregas se dibuja un panorama difícilmente rebatible: ese supuesto viaje jamás existió, al menos en la fecha y en la forma que nos contaron. Lo cual suscita alguna reflexión: ¿por qué tuvieron que inventarse ese viaje? ¿Y por qué precisamente en esa fecha? Y, sobre todo, ¿cuáles de los datos de ese inxistente viaje son reales, pero sin relación con el 11-M, y cuáles son directamente falsos?

El extraño viaje (III)

El extraño viaje (y IV)

A ese respecto, conviene recordar un artículo publicado por nuestro compañero Santiago Allica en Diario Liberal hace un par de meses: El comodín del público, sobre la personalidad de ese Jamal Ahmidan que nos dicen que realizó aquel viaje fantasma.



QSVTV ha elaborado un nuevo vídeo de corta duración sobre el 11-M, que os recomiendo ver:

No olvidar lo inolvidable



Y, por último, tres artículos que conviene no dejar pasar:

Dos comemierdas y tres perdices, de Víctor Llano, al hilo del asunto de la supuesta red de espionaje del CNI en Cuba.

De nuevo, a posar con ANV, de Regina Otaola, un análisis realmente impactante sobre la verdadera realidad en el País Vasco, que desmiente todas las declaraciones huecas de condena que hemos vuelto a oír después del último asesinato de ETA.

Farsa yihadista: representación en Marruecos, de Carlos Ruiz Miguel, donde se analiza el (por ahora) último episodio de intoxicación de nuestro vecino del sur, a cuenta del terrorismo integrista. El artículo debería ser de obligada lectura para todos aquellos que escriben, en los distintos medios de comunicación, sobre el fenómeno islamista. Más que nada, para ver si alguien aplica un poco de sentido crítico, antes de "repicar" informaciones que apestan por todos los lados.

Aznar tenía razón

1 de Julio de 2009 - 14:26:03 - Luis del Pino - 104 comentarios

Dice ahora Iñaki Gabilondo que quien tenía razón era Aznar y no él. Que con ETA sólo se acaba con policías y con jueces.

El contenido de la declaración del señor Gabilondo no nos coge de sorpresa. Por supuesto que tenía razón Aznar. Como teníamos razón todos aquéllos que denunciamos desde el principio que negociar con asesinos era inmoral, mientras que desde el grupo de comunicación del señor Gabilondo se nos insultaba, se nos difamaba o se nos ninguneaba por oponernos a esa inmoral negociación.

Lo que sí nos sorprende es el hecho de que Gabilondo decida realizar esa declaración. Hace ya mucho tiempo que no creemos en la ingenuidad de determinadas personas.

Porque la diferencia entre un Gabilondo y aquéllos que nos opusimos en su día al falso "proceso de paz" de Zapatero no es una simple diferencia de opiniones, sino algo mucho más profundo. Si fuera una simple diferencia de opiniones, podría solventarse en el momento en que cambiara de opinión alguna de las dos partes enfrentadas (en este caso, al cambiar de opinión el señor Gabilondo). Pero la diferencia va, realmente, mucho más allá.

Para quienes nos opusimos a cualquier cesión ante ETA, esa oposición no era una cuestión opinable. Si nos oponíamos al "proceso de paz" no era porque hubiéramos decidido hacerlo: es que no teníamos otra opción que oponernos. Porque si uno parte del principio básico de rechazar la utilización de la violencia, entonces se ve obligado necesariamente a estar en contra de cualquier prebenda otorgada a cualquier asesino: nadie puede ser recompensado ni porque mate, ni porque deje de hacerlo. Lo contrario sería promover la utilización de la violencia, a base de premiarla.

¿La diferencia entonces se encuentra en los principios? ¿Es acaso que quienes nos oponíamos al "proceso de paz" tenemos una serie de principios que no coinciden con los que el señor Gabilondo tiene, lo que hace que lleguemos a distintas conclusiones? Pues ni siquiera eso. ¿Qué principios podrían existir, por ejemplo, que llevaran a justificar desde un punto de vista racional el difamar a las víctimas del terrorismo que se oponían a ese "proceso de paz"? No. La diferencia entre un Gabilondo y nosotros tampoco consiste en que partamos de distintos principios.

La diferencia es, en realidad, de carácter metodológico. Nosotros partimos de una serie de principios y, aplicándolos, definimos nuestras opiniones. Todo está subordinado a esos principios de origen. Incluso la consecución del poder no es más que un medio para defender esos principios. Por eso no tenemos ningún problema en mantener la coherencia.

Por el contrario, hay personas, como el señor Gabilondo o el señor Zapatero, para quienes todo, incluidos los principios, está subordinado a la consecución del poder. Sus opiniones en cada momento no se deducen necesariamente de nada, no derivan de ningún principio básico, sino que se eligen sobre la marcha, de acuerdo con las necesidades tácticas que cada situación concreta imponga. Por eso no tienen ningún reparo en cambiar de opinión. Y por eso sus opiniones no son fiables.

Ése es el motivo de que no nos cause ningún tipo de emoción, ni positiva ni negativa, que Gabilondo proclame ahora que Aznar tenía razón. Porque sabemos que eso no significa que Gabilondo se haya caído del caballo y haya llegado a la conclusión de que con la violencia no se transige. Esa declaración de Gabilondo se produce, simplemente, porque la jugada lo aconseja, porque la táctica política exige lanzar ese mensaje de supuesta dureza contra ETA. Y pasado mañana Gabilondo puede volver a cambiar de opinión, exactamente igual que ha cambiado ahora.

Así que a lo único a lo que nos mueve esa confesión de Gabilondo es a preguntarnos en qué consiste la jugada esta vez. ¿Por qué aconseja la jugada en este momento fingir mano dura contra ETA?

¿Tan mal ven las cosas en el Partido Socialista que están intentando una tímida marcha atrás, para reducir la sangría de votos?

¿O tal vez se trata de un mensaje en clave interna del PSOE, mediante el que el sector histórico le avisa a Zapatero de que no intente resucitar "el proceso", para evitar una catástrofe electoral?

¿O se trata de un movimiento más transversal, no circunscrito al PSOE? ¿Tal vez alguien ha decidido, en vista de que la crisis va a seguir ahondándose, reducir el nivel de crispación, antes de que el cabreo social se termine llevando por delante todo el chiringuito?

Teniendo en cuenta algunos cambios de actitud sorprendentes que se han producido recientemente en el otro extremo del espectro mediático, me inclino por la tercera respuesta. Las alarmas se han encendido y se está intentando por todas las vías una "descompresión" contrarreloj. Lo que pasa es que ese movimiento llega demasiado tarde. Han pateado demasiados culos en estos cinco años como para que ahora nos conformemos con meras declaraciones retóricas.

Por decirlo claramente: nos importa un comino lo que el señor Gabilondo opine sobre la forma de acabar con ETA. Lo que queremos es que se acabe con ETA ya. Y con los nacionalismos que le han ofrecido a ETA la cobertura ideológica. Y con el proceso de desestructuración del Estado. Y con las diferencias entre unos ciudadanos y otros. Porque estamos hasta las mismísimas narices.

Y si piensan ustedes seguir permitiendo que los asesinos gobiernen en 43 ayuntamientos y si piensan ustedes continuar con el proceso de destrucción constitucional, convalidando el estatuto catalán, ahórrense las declaraciones huecas, porque ya no sirven para absolutamente nada. Ustedes han conseguido que ese tipo de gestos sean ya perfectamente inútiles.

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