Junio 2009
29 de Junio de 2009 - 13:04:55 - Luis del Pino - 216 comentarios
Publica hoy Antonio Rubio en El Mundo una información que, de ser cierta, resulta muy ilustrativa sobre la manera en que funciona en España la Ley del Silencio. Cuenta el periódico que Rodolfo Ruiz, el que fuera jefe de la comisaría de Puente de Vallecas en el 11-M, posteriormente ascendido a jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid,
cobra un sueldo de 2000 euros mensuales del CNI a través de una empresa interpuesta.
Recordemos que son dos las cuestiones por las que ha sido puesta en entredicho la labor profesional del comisario Rodolfo Ruiz, actualmente jubilado. Por un lado, su reprobable actuación en el llamado "caso Bono", cuando se detuvo ilegalmente a dos militantes del PP por una inexistente agresión al entonces ministro de Defensa, en aquella manifestación de enero de 2005 que dio comienzo a la Rebelión Cívica de la pasada legislatura. Con aquel auto de fe, con aquel escarmiento público en la persona de dos militantes del partido de la oposición, se pretendió yugular en su comienzo aquella rebelión social contra ETA, intentando presentar a los convocantes de esa manifestación como peligrosos ultraderechistas, capaces de agredir a un ministro.
Las investigaciones judiciales a raíz de la denuncia interpuesta por el PP madrileño revelaron que no sólo no había habido ninguna agresión física a ese mentiroso compulsivo llamado José Bono, sino que las diligencias policiales habían sido manipuladas para justificar la irregular detención de aquellos dos militantes del Partido Popular. En vista de que los funcionarios policiales que actuaban como instructor y secretario de las diligencias se negaban a avalar esa detención irregular, fueron sustituidos por orden de sus superiores, y las declaraciones de los escoltas del ministro fueron rehechas, para disponer de un soporte documental con el que empezar a volcar basura sobre el PP y sobre los convocantes de la manifestación.
Debido a aquel episodio, Rodolfo Ruiz, que entonces era jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid, fue condenado por la Audiencia Provincial, aunque posteriormente el Tribunal Supremo le absolvería, en una sorprendente sentencia que, a pesar de reconocer que las diligencias policiales habían sido manipuladas, declaraba que no había en esa manipulación ningún delito.
Por otro lado, la actuación de Rodolfo Ruiz también ha sido cuestionada debido al hecho de que es la persona que dirigía aquella comisaría en la que apareció, dieciocho horas después del atentado del 11-M, la famosa mochila de Vallecas, esa prueba que hoy sabemos que es falsa, pero que sirvió para dirigir rápidamente las investigaciones hacia la supuesta trama islamista con la que se ha encubierto a los verdaderos autores de la masacre. Nadie ha podido probar (ni nadie ha sostenido nunca) que Rodolfo Ruiz tenga algo que ver con la aparición de esa famosa mochila, pero él dirigía aquella comisaría en la que la mochila apareció, en circunstancias aún no aclaradas.
Lo que sí se ha podido probar, y la documentación correspondiente consta en el sumario del 11-M, es que Rodolfo Ruiz tuvo alguna otra intervención ciertamente peregrina durante la fase inicial de las investigaciones sobre el atentado de Madrid. En concreto, sabemos hoy que la documentación contable sobre la tienda de telefonía de Jamal Zougham (documentación que es de suponer que tendría interés para las investigaciones oficiales) fue llevada a esa comisaría de Puente de Vallecas que Rodolfo Ruiz dirigía, en lugar de ser entregada a la Brigada Provincial de Información de Madrid o a la Unidad Central de Inteligencia Exterior, que eran las dos unidades policiales que lideraban la investigación del 11-M.
Nadie ha explicado nunca por qué se llevó aquella documentación a Puente de Vallecas, ni cuál era el contenido exacto de aquel conjunto de documentos, ni en qué sentido avalaban o desmentían esos documentos los distintos aspectos de la versión oficial del atentado (por ejemplo, el asunto de la venta de las tarjetas telefónicas con las que supuestamente se montaron las bombas), ni con qué fecha fueron remitidos esos documentos desde la comisaría de Puente de Vallecas a las unidades encargadas de investigar la masacre.
Como digo, nadie ha probado nunca (y nadie sostiene, que yo sepa) que Rodolfo Ruiz sea responsable de ninguna manipulación en relación con las investigaciones del 11-M. Pero está claro que Rodolfo Ruiz ocupaba un puesto en el que forzosamente tuvo que tener conocimiento de datos que serían importantes para identificar quién y cómo puso en marcha esa campaña de manipulaciones que ha terminado conduciendo a que sigamos sin saber quiénes fueron los autores del 11-M.
Dicho en otras palabras: que Rodolfo Ruiz tendría muchas cosas que contar. Y al ver la noticia que hoy publica El Mundo, uno no puede sustraerse a la sospecha de que quizá sea ésa la razón por la que nuestro servicio de inteligencia le paga (si es que son ciertos los datos publicados) un sueldo mensual encubierto a ese ex-comisario.
Aunque hay que reconocer que la cuantía de ese sueldo resulta muy decepcionante. ¿Dos mil euros al mes, supuestamente, por el silencio de quien ocupaba un puesto clave durante aquellas horas cruciales en las que se puso en marcha la mayor manipulación de nuestra historia democrática? Pues me parece una auténtica miseria, la verdad.
27 de Junio de 2009 - 14:05:09 - Luis del Pino - 159 comentarios
La Confederación Española de Policía ha anunciado la próxima
presentación de una querella contra el que fuera juez instructor del 11-M, Juan Del Olmo, y contra la entonces comisaria de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, Ana Arias, por su actuación en el llamado "caso Parrilla".
Ya hemos comentado anteriormente
en este blog el varapalo que la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el caso Parrilla supuso para el juez Del Olmo y para la Unidad de Asuntos Internos, al poner de manifiesto las irregularidades cometidas durante la instrucción de ese caso fantasma, con el que sólo se pretendía desprestigiar a dos policías y a un periodista de El Mundo. La sentencia de la Audiencia dejó también a los pies de los caballos a esos medios de comunicación que no dudaron en actuar como arietes dentro de una ofensiva de intoxicación que tanto recuerda, por lo coordinada, a la que se puso en marcha en relación con el famoso caso del "ácido bórico".
Nos quejábamos, al comentar esa sentencia de la Audiencia Provincial, de que no se hubiera deducido inmediatamente testimonio contra aquéllos que habrían podido manipular informes policiales con el fin de sostener las falsas acusaciones contra el inspector Parrilla, así que el anuncio de la CEP (el único sindicato que salió en su momento a defender a los policías inocentes tanto en el "caso del bórico" como en el "caso Parrilla") constituye una buena noticia. Tal vez tengamos, en el marco de ese proceso judicial, la posibilidad de que Del Olmo y la comisaria Arias nos expliquen a todos quién ordenó urdir ese montaje y quién lo coordinó con la correspondiente ofensiva mediática.
No tengo el gusto de conocer a la comisaria Arias, así que no puedo opinar sobre ella, pero el caso de Del Olmo sí me toca más la fibra sensible, tal vez porque durante mucho tiempo pensé que Juan Del Olmo era un juez bienintencionado, que simplemente estaba sobrepasado por las circunstancias. Pero su actuación en el caso Parrilla no demostró precisamente buena intención. La fianza impuesta al inspector Parrilla y a su compañero era tan desproporcionada, tan histriónica, que sólo puede explicarse por consideraciones extrajudiciales. Y la verdad es que tengo una inmensa curiosidad por saber qué consideraciones extrajudiciales fueron ésas, qué es lo que llevó a Del Olmo a cruzar esa línea que separa el simple deseo de no asumir una carga demasiado pesada, de la pura y dura colaboración con la injusticia.
Utilizando la terminología acuñada por uno de los abogados de la acusación, me gustaría saber en qué momento "hizo crac" el juez Del Olmo.
26 de Junio de 2009 - 12:48:27 - Luis del Pino - 121 comentarios
A partir de hoy, el blog de "Los enigmas del 11-M" dispone de nueva funcionalidad, para facilitar la participación de aquellos lectores que no dispongan de cuentas de investigación.
En lo sucesivo, cualquier persona que ya disponga de un nombre de usuario para participar genéricamente en los foros o en el resto de servicios de Libertad Digital podrá publicar también mensajes en el blog de "Los enigmas del 11-M". El nombre de usuario y contraseña que hay que utilizar son exactamente los mismos que para cualquier otro servicio de LD. Los mensajes publicados se procesarán mediante una cola de moderación, de forma similar a como sucede con los comentarios a las noticias. Dependiendo de la disponibilidad temporal de los moderadores, los mensajes pueden tardar más o menos en salir publicados, pero todos ellos serán procesados antes o después.
Tal como venía sucediendo hasta ahora, cualquier lector puede hacer llegar sus dudas o sugerencias a los moderadores a través de la dirección menigmas@libertaddigital.com.
24 de Junio de 2009 - 11:46:59 - Luis del Pino - 87 comentarios
En primer lugar, el último artículo de Gabriel Moris publicado en Libertad Digital, que lleva un título ciertamente certero:
Les delata su silencio. En él, Gabriel hace una apelación a aquéllos que, teniendo información que pudiera ayudar a identificar a los verdaderos autores del 11-M, continúan callando por un motivo u otro. ¿Ha llegado quizá la hora de que alguien cumpla de una vez con su deber y empiece a contar lo poco o mucho que sabe?
En segundo lugar, una excelente serie de artículos sobre el (falso) viaje de transporte de los explosivos del 11-M, que nuestra compañera Lucía Velasco ha comenzado a publicar en Asturias Liberal:
El extraño viaje: Parte I
El extraño viaje: Parte II
Si ayer hablábamos de las peripecias judiciales de la plataforma de Peones Negros, hoy es obligado referirse a tantos miembros de la plataforma, como Lucía Velasco, que trabajan para poner orden en los datos hasta ahora conocidos sobre distintos aspectos de la masacre. ¿Puede alguien sostener seriamente, a la vista del excelente análisis de Lucía, que nos han contado la verdad en lo que se refiere a cómo se consiguieron y transportaron los explosivos del 11-M? Esta serie de artículos resulta, además, especialmente oportuna, por cuanto viene a complementar otras noticias sobre los explosivos que hemos conocido recientemente. Si el libro del perito Antonio Iglesias nos revela las irregularidades cometidas en los análisis de los explosivos, y si el estudio de nuestro compañero Carlos Sánchez de Roda ponía de manifiesto el escandaloso escamoteo de las muestras de las trenes, la serie de Lucía Velasco nos proporciona una apabullante serie de razones por las cuales podemos afirmar que el supuesto transporte de los explosivos no existió nunca. Por lo menos en la forma en que la versión oficial lo cuenta.
En tercer lugar, un acertado análisis de Salvador Ulayar sobre el actual momento en la lucha contra el terrorismo:
Política de cartón piedra. Salvador se plantea la pregunta que a todos nos ronda la cabeza: ¿a qué están jugando gobierno y oposición? ¿Cuáles son los motivos para que ni siquiera los últimos asesinatos fuercen el desalojo de ANV de esos ayuntamientos a los que Zapatero les permitió volver? El artículo plantea una realidad indiscutible: teníamos razón quienes nos oponíamos al inmoral proceso de negociación con ETA. Y, sin embargo, desde instancias oficiales se continúa intentando desactivar a todos aquellos que lideraron la oposición a ese proceso de negociación. ¿Por qué?
En cuarto lugar, un llamamiento público que ha efectuado el sindicato Manos Limpias, para
recaudar la fianza que el Tribunal Supremo le ha impuesto para poder continuar con la querella contra Garzón. Si alguno de los lectores quiere contribuir, puede hacerlo a través de la página web del sindicato.
Y, para terminar con un poco de humor, otro poema de Fray Josepho, tan genial como todos los suyos:
Mariano, Viri y las derechas. Que lo disfruten.
23 de Junio de 2009 - 13:20:03 - Luis del Pino - 58 comentarios
La querella presentada contra la plataforma ciudadana Peones Negros por el que fuera jefe de los Tedax el 11-M, Juan Jesús Sánchez Manzano,
ha sido sobreseída y archivada.
Concretamente, la querella se presentó el pasado 28 de febrero, por la elaboración y difusión de este vídeo:
La violación del protocolo, en el que se denunciaba cómo el 11-M se produjeron diversas irregularidades que, a la postre, han desembocado en que sigamos sin conocer con qué explosivo se asesinó a 192 personas en aquel jueves pre-electoral.
Analizando el vídeo, no se entiende muy bien quién demonios es el que aconsejó al señor Sánchez Manzano presentar una querella tan absurda, porque en el vídeo no se hace ningún tipo de imputación contra el que fuera jefe de los Tedax. Simplemente se enuncia una serie de hechos y se plantea una serie de preguntas que son de simple sentido común.
En cuanto a los hechos, el 11-M se produjeron dos irregularidades constatadas y documentadas:
- Tal como declaró en su día ante el juez Del Olmo el jefe provincial de los Tedax, Cáceres Vadillo, las muestras de los trenes se hubieran debido llevar a la sede de la Brigada Provincial de Desactivación de Explosivos. Pero, en lugar de ello, las muestras se llevaron, por órdenes superiores, a la sede de la Unidad Central de Tedax. Después de lo cual desaparecieron varias toneladas de muestras, sin que a fecha de hoy sepamos cuál es su paradero; sin que se llegara a incorporar nunca al sumario el listado de muestras recogidas en los trenes; y sin que nadie haya dado ninguna explicación razonable para esa rápida destrucción y ese masivo escamoteo de los escenarios del crimen.
- Independientemente de a dónde se llevaron, las muestras de los trenes hubieran debido enviarse a analizar al laboratorio de la Policía Científica, tal y como diversos miembros de esa unidad y diversos mandos policiales declararon en el juicio del 11-M. Sin necesidad siquiera de recurrir a las declaraciones de esos mandos policiales, el simple sentido común indica que el laboratorio de análisis químicos de la Policía Científica está precisamente para eso: para hacer los análisis químicos. Sin embargo, el 11-M no se envió ninguna muestra de los trenes al laboratorio de la Policía Científica (salvo una muestra de polvo de extintor). En lugar de ello, se practicaron análisis con unos equipos infinitamente menos sofisticados en el propio laboratorio de la Unidad Central de Tedax y, para colmo, el resultado detallado de esos análisis ni siquiera llegó a adjuntarse al sumario del 11-M.
Está claro que esas irregularidades se tuvieron que producir por algún motivo. Alguien tuvo que dar la orden de que las muestras de los trenes se llevaran a la Unidad Central de Tedax y alguien tuvo que dar la orden de que no se mandaran a analizar al laboratorio de la Policía Científica. Y lo que hace el vídeo elaborado por la plataforma ciudadana Peones Negros es simplemente preguntar quién dio esas órdenes, sin imputar en ningún momento al jefe de los Tedax semejante responsabilidad.
Argumentaba el querellante que el hecho de superponer las preguntas a unas fotografías suyas equivale a achacarle esas irregularidades, pero ese argumento es completamente absurdo. Si le preguntamos al señor Garzón por la red de financiación ilegal de ETA, eso no quiere decir que estemos achacando al señor Garzón su pertenencia a dicha red, sino que simplemente estamos dirigiendo las preguntas a quien está en disposición (por ser él quien investiga el caso) de respondernos. De la misma forma, las preguntas del vídeo elaborado por la plataforma ciudadana Peones Negros no están realizando ninguna imputación al señor Sánchez Manzano, sino que se dirigen a la persona (el jefe de los Tedax) que está en disposición de responder a esas preguntas.
Porque lo que está claro es una cosa: alguien dio orden de cometer esas irregularidades y esas irregularidades se produjeron en la unidad que el señor Sánchez Manzano dirigía. Eso no quiere decir que fuera el señor Sánchez Manzano quien las cometió, pero el señor Sánchez Manzano tiene forzosamente que conocer quién fue el que dio esas órdenes. El entonces jefe de los Tedax tiene que saber, porque para algo dirigía la unidad, quién decidió que las muestras de los trenes se llevaran a su unidad y no a otra. El señor Sánchez Manzano tiene que saber, porque para algo dirigía la unidad, quién decidió no enviar las muestras al laboratorio de la Policía Científica. Y, por tanto, es lógico que se le dirijan a él las preguntas.
En lugar de presentar querellas contra quienes sólo intentan averiguar (en vista de la inacción de los poderes públicos) lo que sucedió el 11-M, el señor Sánchez Manzano podría hacer algo muy simple: decirnos a todos, pero en especial a las víctimas de la masacre, quién de sus subordinados o de sus superiores dio las órdenes pertinentes. Sería su deber moral hacerlo. Y, con eso, quienes tratan de desbrozar la red de mentiras tejida en torno al 11-M podrían dirigir sus preguntas a esas otras personas, en lugar de a él.
Resulta reconfortante que de vez en cuando la Justicia se pronuncie con tanto sentido común. Hubiera sido completamente absurdo que una querella tan temeraria siguiera adelante.
Como también resulta reconfortante que haya gente como la plataforma ciudadana Peones Negros, que sigue al pie del cañón, tratando de que no se olvide la masacre e intentando que algún día lleguemos a saber quiénes fueron los canallas que dieron orden de asesinar a 192 personas el 11 de marzo de 2004. La plataforma Peones Negros y la Asociación 11-M Verdad y Justicia trabajan día a día, de forma desinteresada, en labores a veces muy ingratas, a veces muy poco visibles, teniendo que soportar encima los ataques y las presiones de quienes, desde lugares a veces sorprendentes (o tal vez no tanto), intentan por todos los medios que no lleguemos a saber lo que pasó el 11-M.
Es por eso también que la plataforma Peones Negros necesita toda la colaboración que se le pueda dar. Son muchas las tareas que se están realizando, son muchas las actividades que hay en marcha (y de alguna de ellas hablaremos en fechas muy próximas) y cualquier ayuda será bienvenida, porque hay trabajo para dar y tomar.
Así que todo aquél que quiera ayudar, aunque sea con una dedicación mínima, será bien recibido. Aquellos que queráis echar una mano, podéis ver cómo colaborar en la página de la Asociación 11-M Verdad y Justicia:
http://www.11mverdadyjusticia.es/colabora.php
Asimismo, los que estéis inscritos en Facebook podéis apuntaros a la causa "11-M Queremos Saber la Verdad", que se ha convertido ya en una de las causas más populares de Facebook en español, con más de 2500 miembros registrados:
http://apps.facebook.com/causes/86818/15207003
22 de Junio de 2009 - 09:43:10 - Luis del Pino - 148 comentarios
¡Anda! ¡Pero si resulta que
nuestros servicios de inteligencia disponen de polígrafos, para ver quién dice la verdad y quién está mintiendo!
Los polígrafos se utilizan en servicios de inteligencia de todo el mundo para minimizar las posibilidades de que un topo se infiltre en la estructura del servicio o de que un agente traicione a su país. También se emplean en algunos países en las causas penales, aunque las legislaciones suelen ser bastante restrictivas y, cuando autorizan el uso del polígrafo, dejan que sea el propio acusado quien decida si quiere someterse o no a la prueba.
En teoría, el polígrafo permitiría detectar cuándo alguien miente. En la práctica, la realidad es que existen bastantes dudas sobre la efectividad de esas máquinas y hay bastante controversia entre los expertos: según algunos, la tasa de aciertos de estos aparatos sería muy baja, en torno al 60%; según otros, estaría entre el 80% y el 90%. Hay casos muy conocidos, como el de Aldrich Ames, de espías soviéticos que no tuvieron el más mínimo problema a la hora de pasar, por dos veces, la prueba del polígrafo de la CIA
Sea como sea, los polígrafos molan un montón. Eso de los detectores de mentiras queda muy futurista, no me digan que no. Así que no es extraño, por tanto, que el CNI disponga también de estos maravillosos aparatitos.
Lo que pasa es que los españoles no podemos resistirnos a caer en la tentación de ser originales. Y resulta que a lo que dedicamos los polígrafos es a ver qué agentes del servicio han podido hablarle al periódico El Mundo de la cosecha de patatas gallegas del director del CNI.
Podríamos utilizar el polígrafo, por ejemplo, para que cada uno de los responsables de la investigación del 11-M nos fuera contando qué hizo y qué dejó de hacer antes y después del atentado y qué participación pudo tener en la manipulación de pruebas. Pero, en lugar de ello, dedicamos nuestra máquina de la verdad, que seguro que cuesta una pasta, a ver quién se ha ido de la lengua y le ha filtrado a los medios las exhibiciones de buceo en la piscina llena de algas del señor Saiz.
Podríamos emplear el polígrafo para ver qué demonios pasó con las 90 toneladas de muestras de los trenes desaparecidas y dónde demonios están los análisis de explosivos realizados en los días siguientes a la masacre. Pero, en lugar de ello, los aplicamos a la noble tarea de averiguar quién está pasando información sobre la caterva de familiares y amigos que el señor Saiz ha contratado.
Podríamos tomar ese polígrafo y aplicárselo, por ejemplo, a la supuesta mujer de Jamal Ahmidan, para tratar de determinar cuál de las doscientas quince versiones sobre la vida y obra de ese terrorista mítico apodado El Chino se corresponde con la realidad. Pero, en lugar de ello, empleamos el sofisticado equipo para intentar localizar a quien ha comentado malévolamente con algunos periodistas la afición del señor Saiz por la pesca del atún.
Vamos, que no tenemos remedio. En lugar de intentar hacer algo útil con los equipos que nos compramos, los dedicamos a las mamonadas particulares de los cargos políticos de turno. Aunque a lo mejor es lo más adecuado, vaya usted a saber. Porque lo mismo intentamos emplear el polígrafo de forma seria y la liamos.
Imagínense, por ejemplo, que sometemos a Rubalcaba a la prueba del polígrafo y que el aparato sale ardiendo. Perderíamos un equipo que cuesta una millonada. ¿Y para qué? ¿Creen ustedes que esa prueba serviría para algo? De ninguna manera. Rubalcaba sería capaz de decir que España no se merece un polígrafo que mienta.
20 de Junio de 2009 - 13:20:51 - Luis del Pino - 180 comentarios
Todos condenan mucho el atentado.
Lo condena el alcalde de Arrigorriaga, donde el atentado se ha producido. Sí, ese mismo alcalde del PNV a quien la Justicia tuvo que obligar en febrero de este año a quitar la placa de la plaza dedicada al etarra Argala.
Lo condenan los diversos dirigentes del Partido Socialista. Sí, ese mismo partido que, teniendo en su mano las herramientas legales para disolver los ayuntamientos gobernados por el brazo político de los asesinos, se niega a aplicar esas herramientas.
Lo condenan también los diversos dirigentes del Partido Popular. Sí, ese mismo partido que tampoco hace nada por obligar al Gobierno a que aplique la Ley de Bases de Régimen Local y a que expulse a los asesinos de los ayuntamientos.
Vamos, que nadie mueve un dedo por acabar con la cobertura política con la que cuentan quienes ponen las bombas lapa, pero todos condenan mucho que los asesinos pongan esas bombas. Como condenaron en su momento el anterior asesinato. Como condenarán en el futuro el asesinato siguiente. Con declaraciones huecas.
Y yo me pregunto: ¿cuánto cuesta una bomba lapa? ¿Cuánto cuestan los componentes con los que esa bomba lapa se fabrica? ¿De qué viven, de qué comen, los etarras que han colocado esa bomba? Evidentemente, los terroristas no podrían vivir, ni aprovisionarse, sin dinero.
Y lo que yo querría saber es, precisamente, cuánto de ese dinero que ha costado matar a un inspector de policía proviene de los presupuestos que el brazo político de ETA maneja, a través de esos ayuntamientos de los que Zapatero no quiere expulsarles. ¿Qué porcentaje del dinero que ha costado esa bomba lapa proviene, por ejemplo, de lo que los proetarras hayan podido agenciarse a través de las subvenciones otorgadas a los ayuntamientos por el Plan E? ¿Qué parte del dinero que ha servido ayer para asesinar proviene de nuestros propios impuestos?
¿Dicen ustedes que se conduelen del asesinato del inspector de policía? ¿Y a qué esperan para empezar a demostrarlo, expulsando a los terroristas de los ayuntamientos?
¿O es que hay algo que les impida hacerlo?
17 de Junio de 2009 - 12:39:25 - Luis del Pino - 279 comentarios
Muy curiosos los movimientos que estamos viendo últimamente en la prensa pro-gubernamental, en torno al tema del 11-M.
Tras la milagrosa reaparición en Marruecos de uno de los que nos decían que se había suicidado en Irak (Mohamed Belhadj), El País se nos descuelga con una lacrimosa crónica de Yoldi sobre Brahim Moussaten, a quien se metió por la cara en la cárcel y que ahora ha demandado al estado español, pidiendo una indemnización millonaria.
No deja de tener su gracia que el mismo medio, y los mismos periodistas, que dieron una entusiasta cobertura informativa a una versión oficial manifiestamente falsa, que sirvió para encarcelar a docenas de musulmanes como Moussaten por el mero hecho de ser musulmanes, salgan ahora a contarnos lo mal que lo han pasado algunos de esos musulmanes tan injustamente encarcelados. Se me saltan las lágrimas... pero de vergüenza ajena.
Si alguien podría rasgarse las vestiduras por el encarcelamiento injusto e inmoral de Brahim Moussaten seríamos aquellos que desde un principio sostuvimos que toda esa basura que nos estaban contando no tenía nada que ver con el 11-M. Pero, desde luego, quienes ayudaron a transmitir de forma acrítica, cuando no cómplice, toda esa basura a la opinión pública, carecen ahora de legitimidad moral para decir nada.
Más sorprendente resulta la reaparición, también en El País, de José María Irujo, que es un excelente periodista de investigación y que, quizá por eso mismo, se quitó inteligentemente de en medio en cuanto la versión oficial empezó a desprender demasiado olor a podrido. Nos cuenta Irujo anteayer que se están produciendo movimientos en la mezquita de Madrid, con la defenestración del chej Mounir, y dice que su destitución es todo un misterio, aunque apunta como posible causa a su perfil moderado. A lo mejor tiene razón Irujo, aunque no sé por qué intuyo que podría haber otras causas alternativas o adicionales para que Mounir abandone su puesto.
Ayer, José María Irujo volvía a la carga, con un artículo dedicado a Mohamed Haddad, el tetuaní jugador de dominó a quien se pretendió involucrar en el 11-M desde las primeras horas después de la masacre. Resulta que el amigo Haddad ha pedido asilo político en España y cuenta Irujo que se debe a la persecución a la que ha sido sometido por los servicios de información marroquíes tras haber sido "identificado por error como uno de los autores materiales del 11-M".
¡Sopla! O sea, que las investigaciones de la Policía española le señalan "por error" como implicado en el 11-M, y Haddad se va a pedir asilo político precisamente al país que le ha implicado "por error" en el 11-M y que es, por tanto, responsable de todas sus desventuras posteriores. Y además se espera cinco años para pedir ese asilo político. ¿No le parece a usted, señor Irujo, que el asunto apesta un poco?
Pero debo confesar que lo que más me gusta de la crónica es la atribución de responsabilidad que se hace, en boca del propio Haddad, a "medios de comunicación que le acusaron sin pruebas". ¡Caramba! ¡Yo creía que quien había metido a Haddad en la rueda de los sospechosos del 11-M era la UCIE, pero resulta que fueron los "medios de comunicación"!
Pero entonces, ¿qué pasa con ese fax del 14-M que consta en el sumario, firmado por el comisario Mariano Rayón, en el que se pide que se registre el domicilio de Mohamed Haddad, como sospechoso de los atentados? ¿Será un fax falso? ¿O será que lo de "Mariano Rayón" es un alias de algún director de "medios de comunicación"? Creo que tengo que llamar a Irujo para que me lo aclare, porque estoy hecho un lío.
¿A qué creen ustedes que se deberán la sorprendente resurrección de Mohamed Belhadj, la pública rehabilitación de Brahim Moussaten en el diario de cabecera de la progresía española, el asilo político pedido por Mohamed Haddad en Ceuta? Si estuviéramos hablando en términos militares, cualquiera diría que estamos asistiendo a una ofensiva de diversión en el frente sur, en vista de las últimas revelaciones en torno al tema de los explosivos y las muestras de los trenes. La conexión marroquí, bien explotada, puede dar un juego inmenso.
Estoy realmente intrigado, esperando el siguiente episodio del serial. ¿Qué nos dirán los dos Mohamed, Haddad y Belhadj, en las próximas semanas? ¿Sacará alguien también a pasear a Mustafá Setmarian, ese cerebro de reserva del 11-M a quien recientes informaciones situaban, cómo no, en Siria? ¿Resucitará algún otro suicida? ¿O nos tendrán preparado algo verdaderamente original?
Espero que sea esto último, porque la verdad es que la sensación de deja vu, con las distintas maniobras sucesivas de apuntalamiento de la versión oficial, resulta insoportablemente tediosa.
Los caminos de Rubalcaba son cada día más indigeribles.
14 de Junio de 2009 - 11:36:36 - Luis del Pino - 260 comentarios
La verdad es que no salgo de mi asombro con lo que está sucediendo en Galicia con el tema de la enseñanza en castellano. El gobierno gallego ha comenzado a enviar a los padres de alumnos una encuesta, no para que elijan (como Feijoo dio a entender antes de las elecciones) el idioma vehicular de enseñanza para sus hijos, sino para conocer cuáles son las preferencias mayoritarias de los padres en el tema. Después de lo cual, el gobierno gallego hará lo que considere oportuno.
Yo pensaba que las pasadas elecciones autonómicas habían dejado claro qué es lo que el pueblo gallego quería en temas lingüísticos, pero parece que el señor Feijoo ha decidido repreguntar, dando así a los defensores de la imposición del gallego una nueva oportunidad de "ganar lo perdido en las urnas". Oportunidad que esos totalitarios de la lengua no están dejando escapar, como luego veremos.
De todos modos, el asunto completo está viciado desde su origen. ¿Desde cuándo los derechos constitucionales se someten a votación ordinaria, sin pasar por el trámite previo de modificar la Constitución? Todo el planteamiento de la encuesta puesta en marcha por la Junta de Galicia se basa en una falacia fundamental: que son las personas de un pueblo, o de una comarca, o de una comunidad autónoma, las que deben decidir qué lengua vehicular se utiliza en la enseñanza pública. Esa falacia constituye, en sí misma, una violación inaceptable del derecho constitucional a utilizar la lengua oficial de la Nación, que es el castellano.
Supongamos que soy un almeriense que trabaja en El Ejido en una empresa española del sector conservero. Y supongamos que mi empresa me destina mañana a O Grove. Como español que acaba de mudar su residencia desde un punto de España (Almería) a otro punto de España (Pontevedra), nadie me puede negar el derecho constitucional a que mis hijos utilicen el castellano y reciban la enseñanza pública en castellano.
Pero, en lugar de respetar mi derecho, lo que se plantea en Galicia (como antes se ha planteado en Cataluña, o en Baleares, o en el País Vasco, o en Valencia) es que yo, como almeriense, pase a ser un ciudadano de segunda en el momento en que me traslade a vivir a Pontevedra, porque la enseñanza pública dejará de ofrecerme la posibilidad de que mis hijos sigan estudiando en castellano. ¿Por qué mi derecho a que mis hijos estudien en castellano tiene que depender de lo que decida una mayoría de padres? Ninguna mayoría puede negar un derecho constitucionalmente reconocido. Que estudie en gallego quien quiera, que a mi eso no me molesta, pero nadie tiene potestad para obligar a mis hijos a estudiar en gallego.
Pero, con ser perverso ese planteamiento de la Junta de Galicia, con ser perversa esa negación indirecta de los derechos constitucionales, no es lo peor del asunto. Hay algo muchísimo más censurable todavía y es el hecho de que el Partido Popular ha trasladado la responsabilidad total de la lucha por los derechos lingüísticos a los miembros de
Galicia Bilingüe y al conjunto de los padres.
Nombrando a un defensor de la imposición del gallego para dirigir los asuntos lingüísticos del nuevo gobierno, Feijoo lanzó hace un par de semanas, implícitamente, un mensaje muy claro: "Yo no soy el obstáculo para la imposición del gallego; si no se puede imponer, es porque hay por ahí unos radicales que me están presionando desde Galicia Bilingüe para que derogue las normas aprobadas por el gobierno bipartito en la anterior legislatura". ¿Cuál ha sido el resultado de ese mensaje lanzado por Feijoo? Pues que Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe,
ya ha recibido amenazas y ha visto
cómo su coche era destrozado.
Feijoo puede estar orgulloso: en lugar de poner la cara él (que cuenta con todos los resortes del poder para defenderse), deja que sean Gloria Lago y Galicia Bilingüe los que pongan la cara para que se la partan. ¿Se da usted cuenta, señor Feijoo, de que es usted, con sus acciones, quien está poniendo a Galicia Bilingüe en el punto de mira de los radicales independentistas? ¿Se da cuenta de que si usted actuara del modo correcto atraería sobre sí las iras de los radicales, con lo cual liberaría de la presión a quienes no cuentan con los mismos medios de defensa que usted?
Con la encuesta enviada a los padres de alumnos, se repite la jugada: Galicia Bilingüe ya ha empezado a recibir a miles las denuncias de que esas encuestas están siendo entregadas por muchos colegios a los padres
con información grapada en la que se les "sugiere" que elijan la opción del gallego. Con lo cual, Feijoo ha conseguido trasladar a los padres la responsabilidad de la resistencia: puedes mantenerte en tus trece y exigir que se respeten los derechos lingüísticos de tus hijos, pero entonces ya sabes que tu hijo puede quedar "señalado" a ojos de ese director de colegio o de esos miembros de la Mesa por la Normalización que tan "amablemente" se dedican a adjuntar sus "sugerencias" a la encuesta. De nuevo, el amigo Feijoo consiguiendo que sean otros los que tengan que poner la cara para que se la partan. ¡Toda una lección de valentía, sí señor!
Con ello, el PP repite la misma estrategia que tan exitosamente ha utilizado en otros temas, como en el caso de la negociación con ETA o en el de las investigaciones del 11-M: que sean otros los que corran con el gasto de liderar a la sociedad; que sean otros los que se vean difamados en los medios de izquierda; que sean otros los que sufran las amenazas; que sean otros los que reciban los insultos; que sea a otros a los que les agredan; que sean otros los que tengan que enfrentarse a querellas; que sean otros los que tengan que poner la cara.
Yo pensaba que, cuando alguien vota a un partido en unas elecciones, lo mínimo que puede exigir es que ese partido se parta la cara por sus electores en caso de llegar al gobierno. Pero está claro que no es así. La actitud de Feijoo demuestra no sólo que no está dispuesto a dejarse partir la cara por sus electores, sino que está encantado de que sus electores sean los que pongan la cara por él.
11 de Junio de 2009 - 12:39:47 - Luis del Pino - 199 comentarios
Más que goteo, se ha producido en estas últimas fechas una auténtica catarata de noticias relacionadas, en mayor o menor grado, con el 11-M. Hemos sabido, por ejemplo, que el juez Velasco viajará a Marruecos para interrogar a ese suicida resucitado llamado Mohamed Belhadj. Esperemos que con eso puedan aclararse todas las incógnitas relativas a su periplo de cinco años por vaya usted a saber dónde. Aunque lo más interesante no será ese dónde, sino saber con qué colaboración ha contado este ex-suicida para sustraerse durante cinco años a la acción de la justicia. ¿En qué momento supieron los servicios de información españoles que Belhadj estaba en Siria?
La pregunta tiene aún más miga porque ayer se difundía la noticia de que otro de los "islamistas de cámara" de nuestros servicios de información, Mustafá Setmarian, también estaría al parecer en Siria, supongo que aparcado como Belhadj, a la espera de que haga falta sacar de la chistera a algún nuevo cerebro del 11-M. Algún día, alguien tendrá que explicarnos cuáles son los términos concretos del subcontrato que parece que tenemos con los servicios de información sirios. ¿Qué se supone que les damos a cambio?
Por otro lado, hemos conocido también que
Brahim Moussaten ha decido demandar al estado español por haberle encarcelado de manera injusta durante las investigaciones del 11-M. La noticia se conoce al mismo tiempo que las resoluciones del Tribunal Constitucional desestimando la admisión a trámite de los recursos de cuatro de los condenados en el juicio del 11-M: Youssef Belhadj, Fouad El Morabit, Rafá Zouhier y Hamid Ahmidan. Un quinto condenado, Hassan El Haski, ni siquiera verá rechazado su recurso ante el Constitucional, por la sencilla razón de que su abogado no ha llegado a presentar uno.
Y, hablando de Fouad El Morabit, nos encontramos en La Nueva España con una
entrevista a Rabia Gaya, el argelino amigo de Fernando Huarte que ayudó a Fouad a conseguir el permiso de residencia en España. Según informa La Nueva España, Rabia Gaya ha recibido la nacionalidad española y se ha afiliado al PSOE. Sostiene el entrevistado que "declarar como testigo en el juicio del 11-M fue hasta un favor, porque así me pude justificar". Aunque no tengo yo tan claro quién hacía el favor a quién. Quizá tenga razón el dicho: favor con favor se paga.
Muy llamativa también la deriva que van tomando las investigaciones acerca del accidente del avión francés. Ahora nos cuentan que
dos pasajeros con apellidos coincidentes con los de presuntos terroristas islámicos viajaban el avión. Pero lo que me llama la atención de la noticia no es eso (¿acaso los terroristas islámicos conocidos por la policía viajan en avión con su nombre real y nadie les impide subir al aparato?), sino la mención que se hace a que hasta el momento "no ha habido ninguna reivindicación seria". ¿Pero entonces es que sí ha habido reivindicaciones, aunque fueran poco serias? ¿Quién decide la seriedad o no seriedad de una reivindicación? ¿Por qué las autoridades francesas están dando la sensación de estar voluntariamente ocultando información sobre el accidente? ¿Están quizá dosificando los datos? ¿Tiene algo que ver en esa dosificación el hecho de que el pasado domingo se celebraran elecciones europeas? ¿Por qué se generaliza cada vez más la incómoda idea de que las autoridades manipulan a placer los hechos relacionados con la lucha antiterrorista, decidiendo sobre la marcha qué es lo que los ciudadanos tienen derecho a conocer y qué no?
Es la sensación que uno saca al ver no sólo la actitud de las autoridades francesas, sino también de las británicas, que cometieron numerosas irregularidades en la investigación de ese extraño atentado en Omagh, cometido por ese no menos extraño grupo denominado IRA-Auténtico. La justicia británica
ha enmendado parcialmente las cosas esta semana, al condenar por la vía civil a varios responsables de la matanza, a instancias de las víctimas de la misma. ¿Deberán quizá las asociaciones de víctimas en España seguir el ejemplo, y recurrir a la vía civil para reabrir el caso del 11-M?
En muchas ocasiones, alguna persona especialmente escéptica me suele espetar, al discutir sobre el 11-M, que es que "no puede ser mentira todo lo que nos han contado". Sin embargo, ahora también sabemos, como se encargaba de recordar la revista Interviú, que el incendio del Hotel Corona de Aragón no fue un accidente. A diferencia de lo que el gobierno de UCD sostuvo (con la complicidad de la oposición socialista), aquello fue un atentado en toda regla. Así lo han reconocido, treinta años después de los hechos, los tribunales españoles, otorgando la condición de víctimas del terrorismo a las víctimas de aquel incendio.
Aquello fue un atentado que se ocultó a la opinión pública porque así lo decidió la casta que nos gobierna. ¿Con qué derecho lo hicieron? ¿Qué efectos políticos se pretendía conseguir o evitar al ocultar a la opinión pública los hechos? ¿Se hubieran desarrollado igual los acontecimientos políticos posteriores si no se le hubiera ocultado la verdad a los ciudadanos? La verdad es que resulta interesantísimo imaginar qué hubiera sido de España sin aquella mentira de estado del Corona de Aragón.
Igual de interesante que imaginar qué habría sido de España en estos cinco años sin la mentira de estado del 11-M, ¿verdad?
P.D.: Por último, un par de apuntes. En primer lugar, mi más sincera felicitación a Francisco José Alcaraz y a su mujer Mamen, que
han ganado el juicio contra una productora que elaboró un vídeo difamatorio contra ellos. Ya era hora de que alguien pagara por las mentiras difundidas sobre Alcaraz.
Y en segundo lugar, animaros a todos a colaborar en la
cena benéfica organizada por la Asociación Sandra Palo, que tendrá lugar el próximo día 23 en el Hipódromo de la Zarzuela. Podéis encontrar más información en la web
www.sandrapalo.com.
8 de Junio de 2009 - 11:07:47 - Luis del Pino - 400 comentarios
Pues la verdad es que resultan curiosos los resultados de las elecciones de ayer, porque son los peores que podían haberse dado para todo el mundo. Y mira que es difícil concitar tanta unanimidad en la catástrofe.
En el PP, Mariano Rajoy salió ayer al balcón de la C/ Génova a intentar vender el mensaje de que las elecciones eran, fundamentalmente, un triunfo para él mismo y "para la estrategia marcada en el Congreso de Valencia" (sic). Y, con el fin de apuntalar el mensaje, no dudó en afirmar, con todo desparpajo, que el de ayer era el mejor resultado del PP en unas elecciones europeas, en toda la historia.
Lo cual constituye una triple memez. Primero, porque el PP obtuvo ayer 6,6 millones de votos, es decir, 800.000 votos menos de los que obtuvo Aznar en 1994 y 1,8 millones de votos menos de los que obtuvo Aznar en 1999. Si eso son los mejores resultados de la historia, con tres o cuatro elecciones históricas más como ésta, el Partido Popular desaparece.
En segundo lugar, esa misma diferencia con respecto a elecciones anteriores demuestra que la estrategia marcada en el Congreso de Valencia no sólo no ha servido para convencer a nadie nuevo, sino que tampoco ha valido para mantener la ilusión de aquéllos que votaron al PP en el pasado. En términos absolutos, la estrategia del Congreso de Valencia ha llevado a que el PP se quede a 1,8 millones de votos de su techo en las elecciones europeas. Pero es que, además, el propio Rajoy no ha tenido más remedio, para no perder estas elecciones, que plantear la campaña precisamente en clave anti-Valencia, poniendo al frente de la candidatura a uno de los perdedores del último congreso del PP (Mayor Oreja) e incluso sacando a pasear a última hora banderas nacionales en los mítines, en vista de que las encuestas indicaban que el electorado más conservador del PP iba a quedarse en su casa.
En tercer lugar, la victoria es tan pírrica y el grado de ilusión despertado por el PP entre los electores es tan perfectamente descriptible, que las posibilidades de ganar las próximas elecciones generales se esfuman. Si las elecciones de ayer hubieran sido unas generales, el PSOE habría podido conseguir de nuevo el gobierno, contando con los escaños de la izquierda y de los nacionalistas. Y si eso sucede en mitad de la crisis económica más profunda de las últimas décadas, con cuatro millones de parados, entonces las posibilidades de que Rajoy le gane a Zapatero en 2012, cuando ya estaremos en el siguiente ciclo de ascenso económico, son cero pelotero.
En resumen: que Rajoy podrá sacar todo el pecho que quiera, y probablemente ya no habrá quien le mueva el sillón hasta después de su siguiente derrota en 2012, pero las elecciones de ayer son un auténtico desastre para el PP.
También son un desastre para el PSOE, pero por razones totalmente opuestas. Zapatero recibe el voto de castigo de la crisis, perdiendo 700.000 votos con respecto a 2004, pero puede afirmar, con razón, que el castigo es mucho menor de lo esperado y que lo peor de la crisis ya ha pasado. Lo cual quiere decir que nadie va a moverle la silla ni a corto, ni a medio plazo, porque las posibilidades de que vuelva a ganar las generales de 2012 son altas. Pero eso implica que Zapatero tendrá las manos libres en los próximos dos años para continuar radicalizando su discurso y eliminando lo poquísimo que pudiera quedar en el PSOE de Socialista, de Obrero y de Español. Cuando termine su tarea, el PSOE sólo será ya un Partido. De modo que, a medio plazo, el PSOE tiene el poder asegurado, pero cuando lo pierda no podrá ya recuperarlo jamás, porque habrá terminado por perder todas sus señas de identidad. El PSOE ha ha terminado ayer de morir de éxito.
¿Qué decir de Izquierda Unida? Consigue mantener sus dos escaños, es verdad, pero no sólo no recoge ninguno de los votos descontentos del PSOE, sino que continúa su lento descenso hacia la nada, perdiendo otro 10% de sus electores. Ayer, Willy Meyer hacía un llamamiento a la refundación del partido, en su comparecencia ante los medios. Debe de ser la decimonovena o vigésimo tercera vez que la izquierda comunista se refunda, así que bien podrían cambiarse el nombre y llamarse directamente Partido de la Refundación Perpetua. Pero tampoco creo que merezca mucho la pena a estas alturas, porque en dos o tres legislaturas Izquierda Unida pasará a engrosar el amplio abanico de los partidos extraparlamentarios y a nadie le importará una higa cómo se llamen.
A la derecha del PP, el batacazo de AES, Familia y Vida y Libertas resulta enormemente llamativo. El Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal les dobla en voto a todos ellos. Si ni siquiera en estas elecciones (cuyo resultado, en el fondo, a nadie le importa) son capaces esos grupos de transmitir la necesidad de un voto testimonial de protesta, entonces sólo hay dos explicaciones: o bien no existe en la sociedad española la necesidad de partidos de carácter confesional, o bien los mensajes y las caras visibles de esos partidos necesitan una renovación urgente. Lo único que me da pena del asunto es que han conseguido cargarse definitivamente en el proceso a Ciudadanos, gracias al abrazo del oso entusiásticamente aceptado por Albert Rivera.
Y finalmente, Rosa Díez. De entre todos los que concurrían ayer, es la que mejores resultados relativos puede exhibir, porque UPD se consolida como fuerza en ascenso en múltiples comunidades autónomas, se convierte en la tercera fuerza en decenas de capitales de provincia y consigue aumentar sus votos en un 50% con respecto a las generales, a pesar de que en estas europeas la participación ha sido menor. Si lo de ayer hubieran sido unas elecciones legislativas, UPD habría obtenido dos escaños por Madrid, en lugar de uno. Sin embargo, ese ascenso resulta bastante ridículo, para qué nos vamos a engañar. Ayer, UPD tenía una oportunidad de oro para movilizar al electorado y galvanizar un voto de castigo masivo a los dos partidos mayoritarios. Y ha fracasado en el empeño, consiguiendo sólo 150.000 votos más. Y no me valen las disculpas de que los medios de comunicación nacionales han ninguneado a UPD. Es verdad que eso ha sido así, pero también Rosa Díez ha cometido errores imperdonables, como por ejemplo poner de cabeza de lista a un candidato que tiene todo el aspecto de ser una buena persona, y además inteligente, pero que aburre a las ovejas.
En resumen: que las elecciones de ayer no van a servir para quitar a Rajoy y poner en su lugar a alguien que ofrezca garantías de ganarle al PSOE las próximas generales; ni van a servir para desestabilizar a Zapatero lo suficiente como para forzar unas elecciones anticipadas; ni van a servir tampoco para consolidar una alternativa o una bisagra ni a la derecha del PP, ni a la izquierda del PSOE, ni en medio de los dos.
O sea, un completo desastre, qué quieren que les diga.
6 de Junio de 2009 - 10:41:56 - Luis del Pino - 312 comentarios
Pues como hoy es el día en que han decretado que debemos reflexionar, vamos a reflexionar todos un poquito.
En primer lugar, siete preguntas para aquellos que todavía se creen que la versión oficial del 11-M es correcta; es decir, para aquellos que todavía se creen que el atentado (como afirma la sentencia de la Audiencia Nacional) fue obra de un grupo islamista local.
- ¿Cómo es posible que después de 5 años de investigaciones oficiales, después de 130.000 folios de sumario y después de un juicio que duró varios meses, sólo hayamos identificado a un único colocador de las bombas en los trenes del 11-M? ¿Cuáles son los nombres y apellidos de los otros doce colocadores de bombas?
- ¿Cómo es posible que, faltándonos por identificar doce colocadores de bombas, se insista desde instancias políticas en que las investigaciones están cerradas y en que hay que pasar página? ¿Es que acaso no les importa a esas instancias políticas el que esos otros doce colocadores de bombas reciban su justo castigo?
- ¿Cómo es posible que no se haya podido presentar a la opinión pública, en cinco años, ni una sola prueba mínimamente contundente como para callar definitivamente la boca a todos esos descerebrados (incluido el que escribe estas líneas) que insisten en que la versión oficial es falsa de principio a fin?
- ¿Cómo es posible que ninguna instancia oficial haya proporcionado un relato de los hechos mínimamente detallado, en el que se nos explique claramente cómo, cuándo y dónde se montaron las bombas; quién las montó; cómo estaban hechas y cómo se llevaron hasta los trenes?
- ¿Cómo es posible que un grupo terrorista local, que nunca antes había cometido ningún atentado y nunca después ha vuelto a cometer otro, fuera capaz de ejecutar con precisión milimétrica el mayor atentado de la Historia de Europa?
- ¿Cómo es posible que todas las pruebas directas del caso (trenes, efectos de las víctimas) fueran destruidas y toda la investigación se basara en pruebas que aparecen horas después de la masacre en dependencias policiales (el contenido de la furgoneta Kangoo, el contenido de la mochila de Vallecas)? ¿Y cómo es posible que entre esas pruebas encontradas en dependencias policiales los terroristas se "olviden" una tarjeta telefónica que permite empezar a detenerles en 48 horas?
- ¿Cómo es posible que aparezca vivo, cinco años después de la masacre, uno de los presuntos terroristas, que nos decían que había muerto en una acción suicida en Irak en mayo de 2005?
En segundo lugar, otras seis preguntas para aquellos que están convencidos de que la versión oficial es falsa de principio a fin:
- ¿Qué puede haber tan poderoso como para que todos los partidos (PSOE, PP, UPD, IU) se pongan de acuerdo en no remover el 11-M? ¿Qué desventaja representaría para cada uno de ellos el que el 11-M se removiera?
- ¿Qué razón podría haber para que Marruecos se haya negado sistemáticamente, a lo largo de la instrucción del sumario, a respaldar documentalmente las mentiras más evidentes de la versión oficial, como por ejemplo las referidas a la personalidad de Jamal Ahmidan?
- ¿Por qué a raíz del 11-M se ha producido una purga en los dos principales partidos nacionales de todos los personajes de perfil más jacobino y se ha abierto un proceso, todavía no acabado, de sustitución de la Constitución por una serie de estatutos de autonomía que ponen fin, en la práctica, a la unidad política y de mercado?
- ¿Quién estaba en disposición, entre diciembre de 2003 y febrero de 2004, de conseguir que ETA pusiera sobre la mesa los tres cebos previos al 11-M, esos falsos atentados de Chamartín, Baqueira y Cañaveras? ¿Quién estaba en disposición de organizar y filtrar la reunión de Perpignan, que permitió llevar a la opinión pública a un estado de máxima tensión que luego se liberaría entre el 11-M y el 14-M?
- ¿Por qué nuestros servicios de información han dedicado, a lo largo de los últimos treinta años, una cantidad ingente de esfuerzos, de personal y de recursos, a infiltrar, controlar y desactivar la extrema izquierda y la extrema derecha españolas y, sin embargo, no han dedicado los mismos esfuerzos, recursos y personas a infiltrar, controlar y desactivar los partidos nacionalistas que amenazan la estabilidad constitucional?
- ¿Por qué ningún presidente de gobierno español, desde Suárez hasta Zapatero, ha podido nunca nombrar a quien le da la gana para dirigir los servicios de información en España? ¿Por qué Aznar tuvo que aceptar a Dezcallar? ¿Por qué Zapatero se ha tenido que tragar otra vez a Alberto Sáiz? ¿Quién elige a los sucesivos directores del CNI?
Y, para que el número de preguntas no sea trece, una pregunta final para todos:
- Está claro que a los ciudadanos no nos han querido contar qué es exactamente lo que sucedió el 11-M, pero ¿quiénes diría usted que saben exactamente lo que pasó?
Con esto, creo que hay suficiente materia para la jornada de hoy.
P.D.: Algunas lecturas también para pasar la jornada.
Gabriel Moris, que a pesar de los pesares sigue en la brecha, dando ejemplo a todo el mundo, ha publicado un nuevo artículo en Libertad Digital:
Más sobre los explosivos del 11-M.
Hemos actualizado también la
Hemeroteca del 11-M en LD, incorporando todas las noticias publicadas entre mayo y diciembre de 2004. La verdad es que resulta muy ilustrativo repasar cómo fueron sucediéndose las noticias, a la luz de lo que sabemos hoy.
Un interesante artículo de Herman Tertsch, publicado el pasado 26 de mayo en el diario ABC:
El estudiante Ohnesorg en Atocha.
Y unas muy acertadas reflexiones de César Vidal sobre las polémicas declaraciones de Bibiana Aído en torno al tema del aborto:
Subhumano.
4 de Junio de 2009 - 14:10:29 - Luis del Pino - 437 comentarios
Pues supongo que, como hay campaña electoral, tendría que poner un artículo dedicado a las elecciones europeas, pero me temo que mi opinión iba a resultar bastante incorrecta desde el punto de vista político. Así que casi mejor me abstendré de hacerlo.
Porque, si escribiera ese artículo, tendría que comentar que, por primera vez en mi vida, no tengo a quien votar, de modo que estoy hecho un auténtico lío, un completo mar de dudas. No tengo ni la más repajolera idea de lo que voy a hacer el próximo domingo. Sólo tengo claro lo que no voy a hacer.
Tendría que comentar en ese artículo, si lo escribiera, que no hay ningún partido con representación parlamentaria que esté defendiendo, en estos momentos, que se investigue de verdad lo que pasó el 11 de marzo de 2004. Con lo que mi voto a cualquiera de ellos me convertiría automáticamente en cómplice de la política de omertá impuesta desde esas instancias políticas. Y, obviamente, no estoy por la labor.
Igual que tendría que comentar en ese artículo, si no me diera tanto reparo escribirlo, que me niego a votar a Mariano para echar a José Luis, o a votar a José Luis para echar a Mariano, porque lo que en realidad creo es que empieza a ser urgente echarlos a los dos de una tacada.
Como tampoco me podría dejar en el tintero, suponiendo que me decidiera a escribir el artículo, que me estomaga la charca de inmundicia en que la economía del ladrillo ha convertido a todas las formaciones políticas; que me enferma ver cómo todos los partidos cierran filas en torno a los más sospechosos de sus miembros y que me descompone que nos hayamos pasado toda la campaña electoral hablando de los problemas de los partidos y no de los de los ciudadanos y el país.
De la misma manera que también tendría que dejar constancia, en el hipotético caso de que al final optara por escribir ese artículo maldito, de lo lamentable que me parece que nos convoquen cada cinco años a elegir con nuestro voto a un parlamento inútil, un parlamento trampa, que tan sólo sirve para dotar de una apariencia de legitimidad democrática a las decisiones que la Comisión Europea toma al margen del propio parlamento, en un ejercicio de perfecta burla democrática.
Y claro, si yo escribiera un artículo así, entonces aquellos de mis lectores que todavía se piensan que "los suyos son los buenos" automáticamente me freirían a correos preguntándome que de qué voy y echándome en cara mi pasotismo. Y entonces tendría que enzarzarme en complejas discusiones de carácter más sentimental que racional, cosa que me da mucha rabia.
Así que mejor no escribo ese artículo y me ahorro que me pongan verde todos esos lectores a los que no querría ofender de ninguna manera.
Hala, a pensar en otro tema para el artículo de hoy.
2 de Junio de 2009 - 11:41:17 - Luis del Pino - 421 comentarios
Ayer, Pedro J. Ramírez eligió el acto oficial de lanzamiento del libro Titadyn, de Antonio Iglesias y Casimiro García Abadillo, para cruzar su Rubicón particular en lo que al 11-M se refiere, convirtiendo su discurso de presentación del libro en un durísimo alegato contra 18 funcionarios públicos cuya conducta habría contribuido a que los españoles sigamos sin conocer, cinco años después, quién mató a 192 personas aquel 11 de marzo.
Recomiendo a todos los lectores que escuchen
el discurso de Pedro J., porque nada de lo que yo escriba puede sustituir a lo que, sin duda alguna, es un discurso histórico.
Los que ayer asistimos al acto pudimos advertir, en primer lugar, que Pedro J. era perfectamente consciente de la importancia del paso que estaba a punto de dar. Cada aspecto de la liturgia, de la puesta en escena, había sido convenientemente meditado para dotar al alegato de la adecuada solemnidad.
Habló de pie, en presencia de los máximos responsables de Unión Editorial, leyendo su discurso con una emoción perfectamente perceptible. Y, tomando como modelo el "Yo acuso" de Emile Zola, fue desgranando uno a uno los nombres de esos 18 funcionarios en quienes personificó el inmenso fracaso de la investigación judicial del 11-M.
Pedro J. Ramírez es un gran conocedor de la Historia de Francia, en general, y del caso Dreyfus en particular. La elección de modelo para su discurso no debe tomarse, por tanto, a humo de pajas.
Con su famosa carta al presidente Felix Faure, Zola no pretendía otra cosa que desbloquear un caso en el que se había condenado a un inocente, Alfred Dreyfus, por pasar secretos militares a Alemania. Su carta era una provocación en toda regla para forzar su propio procesamiento por difamación, con el fin de que su juicio (el de Zola) permitiera revisar aquel otro caso (el de Dreyfus) que los poderes públicos franceses se empeñaban en enterrar de forma definitiva.
Denunciando con ferocidad una verdad judicial manifiestamente falsa, Zola puso en marcha, con su carta, la serie de acontecimientos que culminaría, varios años después, con la restauración pública del honor de aquel oficial de artillería, Dreyfus, al que se había condenado injustamente, por ser judío en una Francia radicalmente antisemita. Pedro J. no dudó ayer en dejar claro ese evidente paralelismo, retando públicamente a los 18 funcionarios públicos de su particular "Yo acuso" a que emprendan acciones judiciales contra él.
Pero los paralelismos del 11-M con el caso Dreyfus van mucho más allá de esa provocadora acusación pública. Y resulta bastante pertinente recordar hoy algunos de los aspectos principales del caso.
El capitán Alfred Dreyfus fue inicialmente acusado basándose en una carta manuscrita encontrada en la papelera del agregado militar de la embajada de Alemania en París. Aquella carta había sido, en realidad, escrita por otro oficial, Ferdinand Walsin Esterhazy, pero se le atribuyó falsamente a Dreyfus. La mentira original quedó demostrada dos años después, pero reconocer esa mentira hubiera desatado tal escándalo (y hubiera obligado a tantas personas a asumir responsabilidades) que no se dudó en falsificar pruebas adicionales para conseguir que Dreyfus no fuera absuelto. Como en el 11-M, se recurrió a la mentira para tapar la mentira, poniendo en marcha una rueda que ya resultaría imposible de parar sin provocar un terremoto político de dimensiones colosales.
Como en el 11-M, el proceso masivo de falsificación fue posible porque había unidades dentro de los servicios de información que actuaban sin ningún tipo de control. En el caso Dreyfus, fue la "Sección de Estadística" de la contrainteligencia francesa, dirigida por el teniente coronel Sandherr, la que se encargó de obstaculizar y pervertir la investigación, para evitar que aquel cabeza de turco llamado Dreyfus fuera exonerado.
Como en el 11-M, el proceso (en realidad, los dos procesos) contra Dreyfus estuvo plagado de irregularidades, recurriéndose a procedimientos prohibidos por la legislación francesa. Como, por ejemplo, suministrar informes acusatorios a los jueces y ocultárselos a la defensa de Dreyfus, justificando esa ocultación en el carácter "secreto" de los manipulados informes.
Como en el 11-M, lo que hubiera debido ser una investigación criminal se convirtió en un asunto de gran calado político, en el que las presiones de los políticos fueron suficientes para doblar la mano a la Justicia, y en el que las represalias contra los que pretendían que la verdad prevaleciera (por ejemplo, el coronel Picquart) no tardaron en materializarse.
Como en el 11-M, ciertos sectores de los medios de comunicación se pusieron sin dudarlo al servicio de la mentira más descarnada, pretendiendo sustituir el debate lógico por los prejuicios, los tópicos y la manipulación, tratando de conseguir la condena de Dreyfus a toda costa.
Aunque también existe alguna diferencia importante entre el caso Dreyfus y el escándalo del 11-M y Pedro J. se encargó ayer de señalarlo. En particular, mientras que en el caso Dreyfus lo sustantivo era la injusta condena de un inocente, ayer el director de El Mundo quiso dejar claro que lo más importante en el caso del 11-M no es eso, sino el hecho de que las condenas posiblemente injustas han servido, en la España de hoy, para algo mucho más grave: que los verdaderos culpables de la muerte de 192 personas estén todavía en libertad.
Ahí radica la verdadera importancia del discurso que ayer pronunció Pedro J.: ante la dejación de funciones de los poderes públicos y de la clase política, el director de El Mundo decidió levantar ayer la bandera de la regeneración democrática. Y exigió que los auténticos culpables paguen por lo que hicieron y que se enfrenten a sus responsabilidades los que han contribuido, con su acción o su inacción, a que esos culpables continúen todavía hoy en libertad.
El público que asistió al acto de ayer obsequió a Pedro J. con una estruendosa ovación. Una ovación que no era sólo un reconocimiento a la valentía demostrada por el director de El Mundo, al emprender un camino similar al que Emile Zola iniciara hace ahora 111 años. Esa ovación era algo más: era el mensaje, claro y contundente, de que el director de El Mundo no va a estar solo en esa cruzada, de que son muchos los españoles dispuestos a denunciar con él que España no puede, no debe convertirse en una democracia secuestrada, tendiendo un manto de olvido y de silencio sobre una masacre todavía no aclarada.
1 de Junio de 2009 - 12:00:06 - Luis del Pino - 190 comentarios
Entregas anteriores:
Guinea: Anatomía de un golpe de estado (I)
Guinea: Anatomía de un golpe de estado (II)
Guinea: Anatomía de un golpe de estado (III)
¿Por qué no se canceló la operación?
Como ya hemos visto, la operación de Guinea era un secreto a voces. No es sólo que lo supieran los servicios secretos de Gran Bretaña, España, Estados Unidos, Sudáfrica, Angola y, seguramente, Francia. No es sólo que lo supieran los gobiernos de todos esos países. No es sólo que fuera la comidilla en los círculos de la oposición guineana, dentro y fuera de Guinea. ¡Es que los rumores habían saltado a los propios medios de comunicación, así que los golpistas tenían forzosamente que ser conscientes de que era imposible que Teodoro Obiang no estuviera al tanto de lo que se estaba preparando!
De hecho, el propio Simon Mann reconoció, en una entrevista con el canal de televisión británico Channel 4 realizada después del golpe, que sabían que había llegado un aviso al gobierno de Guinea.
Pero entonces, ¿por qué decidieron seguir adelante? La guardia presidencial de Obiang está compuesta por varios centenares de hombres. Tratar de derrotarla con sólo 80 mercenarios es complicado incluso cuando se cuenta con el factor sorpresa; sin ese factor, esa operación se convertía en un verdadero suicidio. Lo mejor que les pudo pasar a los mercenarios es que les detuvieran en Zimbabue.
¿Por qué no abortaron la operación, a pesar de saber que Obiang estaba sobre aviso?
Sólo hay dos explicaciones. O los conjurados eran fundamentalmente estúpidos, o contaban con alguna baza presuntamente ganadora que les llevaba a pensar que el golpe se vería coronado por el éxito, a pesar incluso de que Obiang estuviera prevenido. Como vamos a ver, la respuesta correcta es la segunda.
La quinta columna
Ya hemos dicho que Nick Du Toit (el mercenario que dirigía el grupo infiltrado en Guinea) tenía buenos contactos con el presidente Teodoro Obiang, para quien había trabajado durante dos años como consultor de seguridad. Pero, en realidad, decir que tenía "buenos contactos" no refleja adecuadamente lo bien introducido que Du Toit estaba en los círculos de poder guineanos.
El 14 de octubre de 2003, cinco meses antes del golpe, Nick Du Toit creó una empresa en Malabo denominada Triple Option Trading 610 CCGE SA.
En esa empresa, el socio de Du Toit y presidente honorífico de la compañía no era otro que... el propio hermano del presidente Obiang, Armengol Ondo Nguema, que para más inri era el Director de la Seguridad Nacional de Guinea Ecuatorial.
Triple Option Trading 610 CCGE SA se constituyó como filial de la empresa sudafricana Triple Option Trading 610 cc (propiedad de Nick Du Toit). El reparto accionarial, según los documentos de constitución de la empresa, era el siguiente: el 50% le correspondía a la compañía sudafricana Triple Option Trading 610 cc; un 20% a Armengol Ondo Nguema; otro 20% a Antonio Javier Nguema Nchama (ex-viceministro de Planificación y Desarrollo Económico de Guinea) y el 10% restante a Agustín Masoko Abegue.
La creación de la nueva compañía fue respaldada, según el periódico sudafricano "ThisDay", por un banco de Sudáfrica, que le facilitó un crédito de 30 millones de dólares (unos 25 millones de euros).
Tras el fallido golpe de estado, todos los socios de la empresa, junto con tres empleados guineanos de la misma, fueron arrestados y sometidos a juicio. El único que se salvó fue el hermano del presidente Obiang. Nick Du Toit fue condenado a 34 años de cárcel. En cuanto a los dos socios guineanos, se les impuso una pena de 1 año y 4 meses de prisión a cada uno.
¿Qué fue lo que realmente pasó? ¿Engañó el sudafricano Nick Du Toit a toda la familia Obiang, infiltrándose en el entorno presidencial mientras preparaba un golpe para derribar al dictador guineano? ¿O trabajaba Nick Du Toit por cuenta de alguna de las facciones en lucha por la sucesión de Obiang? No lo sabemos, pero en los días previos al golpe se produjeron algunos sucesos curiosos, que apuntan a que en las estructuras de poder guineanas se estaban produciendo distintos realineamientos.
Por ejemplo, la extraña muerte de Diosdado Nguema Eyí, cuñado de Teodoro Obiang y director general adjunto de la Seguridad Nacional de Guinea, justo dos días antes de la intentona golpista. Según la información facilitada por las autoridades guineanas, el todoterreno de Nguema Eyí se precipitó por un barranco del río Timbabé, mientras realizaba labores de contravigilancia.
O, por ejemplo, la caída en desgracia, en diciembre de 2003, del número dos del régimen guineano, el general Agustín Ndong Ona, después de un enfrentamiento con el hijo de Obiang (Agustín Ndong terminaría ingresando en un hospital de Las Palmas el 15 de enero de 2004, tras un frustrado intento de suicidio).
Más conexiones
Hay otros datos que confirman que la operación de Guinea Ecuatorial contaba con amplias complicidades internas, datos que no se conocieron hasta el año pasado. Las declaraciones de Simon Mann en Guinea permitieron determinar la implicación en la trama de otro empresario de origen libanés: Mohamed Salaami.
Mohamed Salaami se había afincado en Guinea Ecuatorial en 2001, aparentemente para montar una empresa pesquera, aunque pronto sus actividades irían bastante más allá. El propio primer ministro guineano, Ricardo Mangué, se lo presentó a Teodoro Obiang y Mohamed Salaami aprovechó sus contactos para introducir a Obiang en círculos financieros filipinos, hasta el punto de que en 2007 (tres años después del golpe), los gobiernos filipino y ecuato-guineano firmaban un acuerdo para montar el Banco Nacional de Guinea (el país estaba sin banco nacional desde que el anterior quebrara en 1987, por la morosidad de los propios miembros del régimen guineano). Mohamed Salaami suscribió a título personal un 18% de las acciones del Banco Nacional de Guinea a través de una empresa filipina.
El presidente Teodoro Obiang llegó a nombrar a Salaami cónsul honorario en Filipinas y le otorgó un contrato para que informara sobre actividades subversivas contra el gobierno ecuato-guineano. Pero la estrella de Salaami se eclipsó cuando Simon Mann fue extraditado desde Zimbabue en febrero de 2008 y dio a conocer la implicación de Salaami en el intento de golpe de estado de 2004. El empresario libanés sería detenido en marzo de 2008.
Mohamed Salaami había participado, según Mann, en las reuniones celebradas en Londres, en el año 2003, para planificar el golpe. Su padre, Hany Salaami, era buen amigo de Eli Calil (el financiador principal de la operación, según Mann) desde que ambos coincidieran en Nigeria en la década de 1960 y, como él, se había dedicado a tareas de intermediación en el mercado petrolífero y había hecho una fortuna con ello. Mohamed Salaami reconoció que conocía a Eli Calil desde niño y reconoció también sus contactos con Nick Du Toit.
La familia de Salaami está muy bien conectada. La hermana de Mohamed es la princesa Ghida Talal de Jordania, que fue secretaria de prensa del rey Hussein y que está casada con el príncipe Tala Ben Muhammad, ex-asesor nacional de seguridad del rey Hussein y en la actualidad consejero del rey Abdullah.
En cuanto a su padre, Hany Salaami, vive en Londres con status diplomático, ya que es consejero de asuntos energéticos... de la Embajada de Gabón en el Reino Unido.
En el juicio celebrado el año pasado en Guinea Ecuatorial, Simon Mann fue condenado a 34 años de cárcel y Mohamed Salaami a 18.
Las consecuencias de esas revelaciones, además de la detención y enjuiciamiento de Mohamed Salaami, no se hicieron esperar. El 6 julio de 2008, un día antes de ser condenado el mercenario Simon Mann por un tribunal de Malabo, Teodoro Obiang destituyó a todo el gobierno de Ricardo Mangué, tras de lo cual declaró que había habido complicidades de los círculos internos del poder en el intento de golpe de estado de marzo de 2004, además de haberse producido numerosos fallos de seguridad a la hora de evitar esa intentona. En concreto, Obiang acusó al entonces ministro de Pesca, Fortunato Ofa Mbo, de no haber transmitido a las autoridades la información que tenía acerca del golpe.
En consecuencia, la respuesta a la pregunta que nos hacíamos al principio del artículo resulta bastante evidente: si el golpe de Guinea Ecuatorial siguió adelante, a pesar de saberse que Teodoro Obiang estaba al tanto de la operación, es porque, en realidad, se contaba con numerosas complicidades dentro del propio régimen guineano. Complicidades cuyas ramificaciones aún no conoceríamos del todo.
¿Pero quiénes estaban detrás de la operación? ¿Quiénes eran los que movían los hilos, alentando a ciertos sectores del régimen a derrocar a Obiang? En el último artículo de esta serie repasaremos los datos hasta ahora conocidos, para intentar acercarnos a la respuesta.