Marzo 2009
30 de Marzo de 2009 - 13:14:34 - Luis del Pino - 253 comentarios
Gran éxito de la manifestación de ayer de Hazte Oír, con la que se le abre al Gobierno el frente de las movilizaciones ciudadanas en contra de la liberalización del aborto. La asistencia desbordó todas las previsiones y la puesta en escena fue realmente espectacular, con testimonios enormemente emotivos en favor de la mujer y de la vida. Aunque lo más esperanzador es que se trataba tan sólo de un simple calentamiento de motores: si el PSOE pretende seguir adelante con esa barbaridad impulsada por la ministra Aído, el coste electoral será insoportable.
Tal vez en otras circunstancias pudieran afrontar ese coste, pero los problemas sin resolver se acumulan desde hace ya mucho tiempo encima de la mesa del Gobierno, que cada vez transmite más la sensación de estar completamente noqueado. Hay como una especie de olor omnipresente a fin de ciclo y ya la duda no es si el PSOE va a perder el poder, sino hasta cuándo va a poder mantenerlo. Hasta cuándo va a durar la agonía.
Porque cada vez es más difícil prolongar la situación. El baile en las cajas de ahorro, que acaba de iniciarse
en Castilla La Mancha mientras la orquesta interpreta la "
Balada de la deflación", promete ser espectacular, especialmente porque el Estado se va a dejar su escaso crédito en tratar de tapar los agujeros que el propio Gobierno contribuye a crear: si al final se iba a intervenir la CCM, ¿qué necesidad había de anunciar fusiones que al final no se llevan a cabo, provocando también el pánico entre los impositores de Unicaja? ¿Cómo es posible tanta torpeza junta? Los mensajes tranquilizadores no dejan de fluir de los labios de todos los representantes gubernamentales, pero lo cierto es que los españoles vemos cada vez menos claro el futuro que nos espera, porque cada vez tenemos menos confianza en que quienes nos dirigen sepan lo que están haciendo. Es más: estamos convencidos de que no saben lo que hacen.
En el frente internacional, los rumores apuntan a que Obama podría pedirle a Zapatero fuego para encenderse un puro
en alguna reunión internacional, lo que permitiría obtener por fin la ansiada foto. Si se confirmaran los rumores, el Gobierno podría aprovechar la instantánea para fortalecer su posición durante las negociaciones para ingresar en el G174, formado por todos los países cuyo presidente sabe pronunciar sin titubeos la palabra "esternocleidomastoideo". Quizá de ese modo, confían en La Moncloa, podríamos salir de ese aislamiento en el que nos ha sumido el mismo Gobierno que decía que nos iba a devolver al "corazón de Europa".
En cuanto a la política interna, las contradicciones de discurso en el seno del Partido Socialista empiezan a ser tan aparentes que no se entiende muy bien cómo no acaban todos a bofetadas, como en el reciente
congreso de los socialistas vigueses. Mientras Pachi López se disfraza de ángel exterminador para entrar a saco en una Ertzanza que (¡ahora lo descubren!)
no luchaba convenientemente contra el terrorismo, el ministro Rubalcaba continúa jugando con el fuego de los gestos conciliadores hacia ETA, el gobierno balear y el catalán aprietan el acelerador de la catalanización forzada y un PSOE madrileño dirigido por alguien que parece haber enloquecido se transforma lentamente en movimiento antisistema. Zapatero se cae y aquí cada uno intenta agarrarse al asidero que más a mano tiene. No es de extrañar que
las encuestas comiencen a arrojar una ventaja, siquiera mínima, del Partido Popular.
¿Qué salida tiene Zapatero? La verdad es que ninguna, porque ya no le queda margen de maniobra. Ni goza de crédito en lo económico, ni cuenta con apoyos internacionales, ni tiene el respeto de su partido, ni tampoco su popularidad es ya bastante como para seguir vendiendo la burra al personal. Puede, como digo, intentar resistir, confiando en que un golpe de suerte le proporcione una oportunidad, como la que pedía El Platanito. Pero parece difícil que nadie vaya a darle la oportunidad que reclama y todo apunta a que Rajoy sustituirá a Zapatero en 2012, si no antes. Como decía Tomasi, "es preciso que todo cambie para que todo siga igual". Y Rajoy se ha convertido en la gran esperanza blanca para quienes dominan el lampedusiano arte de sobrevivir a cualquier crisis.
De hecho, son muchas las "fuerzas vivas" que verían con buenos ojos un relevo anticipado, como única forma de garantizar que la situación no termine estallando. Porque tres años más de un Zapatero noqueado podrían ser letales.
A España le hace falta un Gobierno. Y en estos momentos no lo tiene.
28 de Marzo de 2009 - 19:32:04 - Luis del Pino - 88 comentarios
Mañana domingo se celebra en Madrid la
Marcha por la Vida convocada por Hazte Oír, que cuenta con el respaldo de la Fundación CEU - San Pablo, Profesionales por la Ética, Foro Liberal, Fundación Burke, Coruña Liberal, La Rosa Blanca, SOS Familia, Instituto de Política Familiar, Asociación para la Defensa de las Libertades y los Derechos Civiles, Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Fundación Unidad + Diversidad y muchos otros colectivos, asociaciones y plataformas.
La marcha saldrá a las 12 de la mañana de la esquina de Alcalá con Gran Vía, discurriendo hasta la Plaza de Neptuno, enfrente del Congreso de los Diputados.
Es el momento de decirle al Gobierno, antes de que plasme en un proyecto de ley sus propuestas de generalización del aborto libre, que en las sociedades civilizadas lo que debe existir es el derecho a vivir, no el derecho a matar. Es el momento de exigir que a las mujeres trabajadoras se las ampare con una legislación y unas ayudas que les faciliten la maternidad, en lugar de ofrecerles el aborto como única salida para no comprometer su futuro profesional. Es el momento de exigir que se ponga fin al enriquecimiento de los empresarios de la industria abortista a costa del sufrimiento de las mujeres y de la vida de los no nacidos. Es el momento de exigir que se acabe con la discriminación que supone la liberalización del aborto en caso de niños con discapacidad. Es el momento de denunciar la barbaridad que supone que se permita abortar a niñas de 16 años sin consentimiento paterno.
Es el momento, en fin, de que hable la sociedad, para ver si así el Gobierno, a fuerza de oírnos, no tiene otro remedio que escucharnos. A ver si entre todos conseguimos que abandone la nefasta costumbre de imponer leyes que nadie reclama y que buena parte de la sociedad repudia.
Nos vemos mañana en la Marcha.
27 de Marzo de 2009 - 21:46:35 - Luis del Pino - 91 comentarios
Ni Obama es Zapatero, ni los Estados Unidos bromean con la diplomacia, ni con los asuntos de política internacional. Cuando el presidente americano pronuncia un discurso, cuando al presidente americano le escriben un discurso, cada palabra y cada frase están medidas al milímetro, para estudiar todas las posibles lecturas y garantizar que se consiga el efecto que se busca. Especialmente en el campo internacional, en el que la idiosincrasia de cada nación, las diferencias culturales y los usos diplomáticos imponen un terreno de juego mucho más complejo que en política doméstica y donde cada palabra se convierte en un arma de doble filo.
No responde a la casualidad ni a ningún tipo de despiste, por tanto, que al hablar de la guerra contra el terrorismo internacional y repasar la lista de atentados de Al Qaeda, el presidente americano haya evitado cuidadosamente mencionar el 11-M.
Lo cual tiene una doble lectura. Por un lado, la constatación de que los Estados Unidos no consideran que la masacre de Madrid sea de la misma naturaleza que el 11-S, que los atentados de Bali o que el 7-J. Mientras que los atentados de Nueva York, Londres o Indonesia fueron organizados por esa red difusa que hemos convenido en denominar Al Qaeda, los atentados del 11-M fueron... otra cosa. No sabemos quién es el responsable, pero sí quién no lo es. Lo cual, dicho sea de paso, no constituye una sorpresa para nadie que haya seguido las investigaciones realizadas por los medios de comunicación independientes en España. Lo mismo que no constituye sorpresa alguna para quienes simplemente se hayan leído la sentencia del 11-M sin ningún tipo de apriorismo: la propia "verdad judicial" establece que Al Qaeda no fue quien ordenó asesinar en Madrid a 193 personas.
La segunda lectura de las palabras de Obama es más sutil. Puestos a enumerar atentados de Al Qaeda, podía haber elegido otras formulaciones en las que no quedara tan patente la opinión que los servicios de inteligencia americanos tienen sobre el 11-M. No era necesario hacer tan evidente la omisión del atentado de Madrid. Se podía haber optado por condenar el 11-M a un silencio menos clamoroso, menos llamativo.
Estamos, por tanto, ante un deseo consciente de enviar un mensaje. ¿Por qué ese deseo? ¿Y por qué ahora? Y, sobre todo, ¿quién es el destinatario? ¿Tal vez un Zapatero que parece haber perdido definitivamente el norte en materia de política internacional, protagonizando en Kosovo con Obama una espantada no menos peregrina que la que protagonizó en Irak con Bush? No parece demasiado lógico que esa sea la razón. La última metedura de pata de Zapatero no pasa de ser una muestra de mala educación que dice muy poco de nuestra fiabilidad como país, pero que no causa ningún problema grave ni a Estados Unidos, ni a los restantes aliados presentes en Kosovo.
Lo más probable es que no haya un destinatario concreto y que la intención del mensaje no sea otra que dejar claro que existen serias dudas sobre la naturaleza real de la masacre de Madrid. Pero, ¿por qué esas dudas? ¿De qué información disponen los Estados Unidos para tener tan claro que la masacre de Madrid se sale del marco de esa lucha contra el terrorismo internacional que va a constituir uno de los ejes de la política de Obama en los próximos años?
25 de Marzo de 2009 - 15:45:09 - Luis del Pino - 241 comentarios
En Cataluña, el Partido Socialista
se convierte en insumiso con respecto a la sentencia que le obliga a dar a los padres la posibilidad de elegir la lengua de escolarización de sus hijos.
En Baleares, el gobierno socialista
incrementa la presión en contra del castellano, pretendiendo regular hasta la lengua en que se celebran las misas.
En el País Vasco, los nacionalistas apuran los últimos momentos de gobierno concediendo ayudas
a los familiares de delincuentes de ETA.
El gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero continúa adelante, por su parte, con la política de
acercamiento de terroristas etarras al País Vasco.
El Partido Popular
sigue negando en Valencia la misma libertad de elección lingüística que reclama en el País Vasco.
No han entendido el mensaje. Ninguno de ellos. Las negociaciones con ETA continúan, como los movimientos de presos reflejan. Los intentos por arrinconar el castellano siguen adelante, como ilustran los casos de Cataluña, de Valencia o de Baleares.
Es cierto que vamos a asistir en las próximas semanas a la escenificación de la expulsión del PNV de las instituciones vascas. Vamos a asistir también a la primera marcha atrás en cuestiones lingüísticas, que se vivirá en Galicia si Núñez Feijoo no opta por incumplir sus promesas.
Pero ni la expulsión del PNV, ni la contrarreforma lingüística en Galicia son movimientos que los partidos hayan realizado por propia voluntad, sino forzados por la presión ciudadana. Y cada una de esas cesiones se realiza a regañadientes, como lo prueba el hecho de que siguen manifestando sus mismos tics de siempre allí donde las circunstancias no les obligan a hacer lo contrario.
Habrá que seguir, por tanto, arrancándoles uno a uno los derechos que nos corresponden, me temo. Porque por su propia voluntad no nos van a dar absolutamente nada.
24 de Marzo de 2009 - 11:15:16 - Luis del Pino - 167 comentarios
Siete narcotraficantes han sido puestos en libertad hasta la fecha, debido al presunto robo de más de 100 kg de cocaína y heroína en la Jefatura Superior de Policía de Sevilla.
Esa droga había sido decomisada en varias operaciones y almacenada en unas dependencias de la Jefatura Superior a las que, al menos en teoría, sólo tenían acceso los miembros de la UDYCO (Unidad de Delincuencia y Crimen organizado). A lo largo del primer semestre de 2008, alguien fue dando el cambiazo y sustituyendo la droga por yeso. Con lo cual, los abogados de los detenidos en las diversas operaciones de decomiso han solicitado un contra-análisis de la sustancia incautada y, debido a ello, siete han conseguido salir en libertad.
Y yo me pregunto: ¿es que los fiscales de esos casos de narcotráfico no hacen sus deberes? ¿Es que no se molestaron en ver el juicio del 11-M?
En el 11-M, la prueba del delito (los trenes) también desapareció, como en el caso que nos ocupa, antes del juicio. Y en el contra-análisis realizado en el juicio a las escasas muestras supuestamente procedentes de los trenes aparecieron todo tipo de sustancias que no forman parte de la Goma2-ECO. Así que todos los acusados de proporcionar Goma2-ECO para los atentados podrían haberse ido de rositas: si no quedaba demostrado que estalló ese explosivo en los trenes, la trama asturiana al completo hubiera debido ser exonerada, por ejemplo.
Sin embargo, la astuta fiscalía del 11-M planteó la famosa teoría de la contaminación por moléculas voladoras y el juez Bermúdez y sus compañeros de tribunal compraron esa genialidad, con lo cual conseguimos condenar a los traficantes de Goma2-ECO después de haber destruido las pruebas y después de que los contra-análisis no confirmaran la presencia de Goma2-ECO.
¿Por qué no han hecho lo mismo en el caso de la droga desaparecida en Sevilla, me pregunto yo? ¿Por qué no han argumentado que las moléculas de yeso viajaron por el aire, contaminando la cocaína y la heroína, al mismo tiempo que las moléculas de cocaína y heroína viajaban en sentido contrario, para acabar formando parte del enlucido de alguna casa vecina a la Jefatura Superior de Policía?
O bien, podían haber argumentado que la cocaína y la heroína se transmutan por arte de birlibirloque en yeso dentro de los cromatógrafos de gases utilizados para el análisis, que es más o menos lo que se nos dijo en el juicio del 11-M para justificar la aparición de metenamina en determinadas muestras donde no debería aparecer.
O podían haber dictaminado simplemente que las sustancias incautadas eran cocaína y heroína y ¡vale ya!
O podían haber dicho que qué más da lo que fueran las sustancias incautadas, porque estaba claro que los detenidos eran narcotraficantes.
O podían haber puesto en marcha una campaña en los medios de comunicación progubernamentales, tildando de "teorías de las conspiración" a las noticias de que es yeso lo que hay en la Jefatura Superior de Policía de Sevilla.
O podían haber llamado a alguno de esos programas de humor tan graciosos de la Cuatro, para que dedicaran un especial a los usos del ácido bórico y el yeso en la restauración de los pies de las estatuas.
O podían haber detenido a algún confidente esquizofrénico que declarara que él sabía que los narcos habían ido a llenar unas mochilas de cocaína a un almacén en mitad de una nevada, después de comprar dos lonchas de mortadela en un Carrefour.
O podían haber contratado a algún otro colaborador para grabarle por teléfono mientras contaba cómo los detenidos vendían droga en Bilbao y eran tan radicales que jamás traficarían con yeso y para que dejara caer, en mitad de la conversación con su controlador, que él ya había avisado pero que nadie le había hecho caso.
O podían haber "encontrado" milagrosamente, en alguna comisaría de la ciudad, una mochila con unos kilos de cocaína y el teléfono móvil de uno de los condenados, y haber aplicado alguna de las versiones postmodernas del concepto de cadena de custodia que hemos inventado en el 11-M...
¡Había tantas y tantas soluciones! ¡Todo, menos dejar escapar a los narcos, hombre!
¡Que cesen inmediatamente a los fiscales del caso! ¡Y al juez instructor también, por inútil!
¿Para qué hemos estado innovando la ciencia jurídica durante el juicio del 11-M? ¿Para que ahora se vengan ustedes abajo por una simple desaparición de las pruebas y un vulgar contra-análisis y pongan a todos los acusados en la calle?
¡Hay que fastidiarse!
22 de Marzo de 2009 - 18:55:31 - Luis del Pino - 223 comentarios
Sugerente carta la publicada hoy sobre Garzón por el director de El Mundo.
Recuerda Pedro J. Ramírez la denuncia que la fiscalía de la Audiencia Nacional presentó contra el juez estrella el 4 de febrero de 2005, por revelación de secretos de sumario en su libro "Un mundo sin miedo", así como el artículo que Victoria Prego publicó un par de días después en el periódico El Mundo y en el que daba a entender que uno de los motivos por los que nadie se atrevía a proceder contra Garzón era que éste conocía los nombres de los infiltrados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en ETA. Comenta el director de El Mundo que, en efecto, la información que recabaron en aquel entonces confirmaba que en "las altas esferas" existía auténtico pavor a que Garzón pudiera hacer uso de los datos sobre infiltrados en ETA de los que disponía.
Lo que resulta muy curioso es acudir a la hemeroteca y comprobar qué fue exactamente lo que dio origen a aquella denuncia de la fiscalía contra Garzón. ¿Qué es lo que Garzón decía en "Un mundo sin miedo" que podía interpretarse como revelación de secretos de sumario?
Pues, ni más ni menos, lo que motivó la denuncia de la fiscalía de la Audiencia Nacional fue que Garzón comentara que ETA no buscaba causar ningún muerto ni en el frustrado atentado de Chamartín (finales de 2003), ni en el frustrado atentado de Baqueira-Beret (febrero de 2004), ni en el frustrado atentado de la caravana de Cañaveras (marzo de 2004). Es decir, en las tres operaciones-cebo que precedieron al 11-M y que permitieron enredar al gobierno del PP en la trampa de la autoría etarra. No en vano el 11-M se diseñó como un atentado contra las estaciones de tren (como en el caso de Chamartín), con 12 mochilas bomba (como en el de Baqueira) y en pleno Corredor del Henares (como en el de Cañaveras).
¿Resulta casual que Victoria Prego mencionara en su artículo, dos días después, que el asunto de los infiltrados en ETA era una de las bazas fuertes de Garzón? Es posible que fuera casual. Pero también es posible que no.
Porque, de hecho, si aquellas tres operaciones de ETA que precedieron al 11-M fueron, efectivamente, cebos tendidos al gobierno del PP, entonces quienquiera que planificara el 11-M tuvo que conseguir, de alguna manera, que ETA pusiera en marcha esos cebos. ¿Se utilizó precisamente a alguno de los infiltrados en ETA para transmitir esas órdenes a la banda, o a una parte de la misma? ¿Jugaron los infiltrados en ETA, si es que existían, algún papel en esas tres operaciones-cebo? ¿Era ésa la amenaza contenida en el libro de Garzón? ¿Era ése el mensaje que el artículo de Victoria Prego pretendía transmitir?
Y, ya puestos a preguntar, ¿había algún infiltrado entre los miembros del aparato de logística de ETA detenidos en Francia en los mismos días en que tiene lugar en Madrid la operación de Leganés, en la que "desaparecen" los cabezas de turco oficiales del 11-M?
¿Quién o quiénes controlaban a esos infiltrados, si es que existían? Sería muy interesante conocer la respuesta a esa pregunta, ¿no creen ustedes? Tal vez nos ayudara a interpretar ese enigma envuelto en un misterio que es, hoy por hoy, el 11-M.
Suponiendo que esos infiltrados existieran, claro. Pero seguro que no es así. Porque la sola posibilidad de que las cosas fueran como parece hace que a uno le entre miedo de vivir en un mundo así.
21 de Marzo de 2009 - 13:16:05 - Luis del Pino - 163 comentarios
Se han publicado en estos días, coincidiendo con el quinto aniversario de la masacre, dos libros distintos sobre el 11-M. Uno de ellos es La cuarta trama, de José María de Pablo, del que ya hemos hablado y cuya reseña completa podéis leer
aquí.
El otro es Conexión Madrid, de Justin Webster e Ignacio Orovio, en el que se narra la historia de cómo El Tunecino y El Chino llegaron a convertirse en terroristas islámicos. En realidad, el libro de Webster y Orovio es la versión en texto de un documental (The Madrid Connection) que la Cuatro ya emitió a finales de 2007, así que no aporta elementos realmente nuevos. Sin embargo, sí que resulta interesante su lectura, porque al menos lleva a cabo el intento de narrar la vida de esos dos supuestos cabecillas del 11-M.
En el caso de El Chino, se deduce de la lectura del libro que las fuentes con las que se ha construido el relato (aparte de algunos informes policiales) son la supuesta mujer de Jamal Ahmidan, Rosa; la supuesta suegra de Jamal; alguno de sus hermanos; uno de los testigos protegidos que decía conocer las andanzas de Jamal como traficante de drogas y diversos responsables policiales.
Según los autores, Jamal Ahmidan apuñaló a un chico en Marruecos en 1991, episodio por el que las autoridades marroquíes le pusieron en busca y captura, con una condena de 20 años pendiente. Como consecuencia, Jamal huyó primero a Ceuta y luego a la Península, donde entró confundiéndose entre los pasajeros de un ferry. Sus antecedentes en Marruecos y la entrada irregular en España le impedirían en el futuro regularizar su situación en nuestro país. Al ser detenido por la policía en Algeciras, Jamal dio la identidad de Ahmed Ajon y dijo que era de origen argelino.
Rosa conoce a Jamal a finales de la primavera de 1992, cuando ella tenía 15 años y llevaba dos o tres fumando heroína. Conocía ya de antes a su hermano Abdelilah Ahmidan, pero a Jamal no le había visto nunca, aunque sí había oído hablar de él. Jamal hace que Rosa se reconcilie con su madre, y la internan en un centro de desintoxicación, que pagó el marroquí.
Con 15 o 16 años, Rosa se va a vivir un año a Canarias con Jamal, donde éste robó un alijo de 30 o 40 kg de hachís que la Policía había decomisado y almacenado en el puerto de Tenerife. Entonces huyeron a la península. Era 1994 y Rosa estaba embarazada.
Dos meses después de salir de Canarias, le cae a Jamal la primera condena firme por tráfico de drogas (2 años, 4 meses y 1 día), que cumple primero en Carabanchel y luego en Valdemoro. Seguía utilizando la identidad falsa de Ahmed Ajon. Sin embargo, consiguieron convencer a las autoridades de que dejaran salir de la cárcel a Jamal para los dos últimos meses de embarazo, con un permiso especial. Estuvieron juntos hasta el nacimiento de su hijo. A los tres días del parto, Jamal tuvo que volver a la cárcel para seguir cumpliendo condena. Estuvo en prisión un total de dieciocho meses y salió en octubre de 1995.
Mientras Jamal estaba en la cárcel, en 1994, Rosa lleva a su hijo a ver a la familia de su marido en Marruecos; se habían casado "de forma no oficial" (sic) en la mezquita de la M-30. En Marruecos, su familia política le contó la historia del apuñalamiento que había forzado a Jamal a exiliarse, historia de la que el propio Jamal no había querido hablar hasta entonces.
Después de salir de la cárcel, y como ayuda para desengancharse él mismo de la heroína (porque también había empezado a consumirla), Jamal empezó a acudir a una mezquita garaje en Lavapiés, a donde también arrastró a los tres hermanos Oulad.
Asimismo, se fue a vivir con Rosa a un piso de la C/ Villalobos, "cerca de Lavapiés" (sic). En ese piso convivieron al principio, pero terminaron separándose porque ella no conseguía desengancharse de su adicción.
En 2000, Jamal es detenido e ingresado en un centro de internamiento de extranjeros, del que se fuga después de agredir a sus guardianes. Entonces decide volver a Marruecos para saldar sus cuentas con la justicia y conseguir así que le dieran la documentación que había solicitado en España. Jamal va a visitar a Rosa a la cárcel (donde la habían ingresado por tráfico de drogas y de la que saldría en 2002) para comunicarle su decisión. En julio de 2000 empezó a tramitar su residencia en España con su nombre real y volvió a Marruecos en diciembre de 2000, ingresando en la cárcel el día 12 de ese mes. Según Rosa, le detuvieron en el Sáhara, donde estuvo con unos amigos, y de allí le trasladaron a Tetuán.
En la cárcel, Jamal gozaba de un trato privilegiado, según sus cartas y conversaciones telefónicas con Rosa. Vivía en unas habitaciones en la parte vieja de la cárcel, con estanterías, sofá, ordenador y libros. Salía a comprar el pan acompañado por unos policías y siempre disponía de un teléfono móvil con el que llamar.
Es durante su estancia en la cárcel cuando se va radicalizando. Según Rosa, empezó a hablar de la situación en Irak. La propia Rosa acudía por aquellas fechas a las manifestaciones del No a la guerra. En abril de 2003, Jamal se acercó en la cárcel a un tal Ali Hidawi, miembro del movimiento Justicia y Caridad, y trabó amistad con él, lo que terminó determinando su transformación en terrorista islámico. Finalmente, Jamal logra salir de la cárcel después de gastar mucho dinero a través de un abogado marroquí.
Fue puesto en libertad en junio de 2003, un mes después de los atentados de Casablanca, y volvió a Madrid en julio, después de pasar dos semanas en la playa en Marruecos, en casa de un familiar.
Unos días después de su regreso a Madrid, Rosa y Jamal se fueron a vivir a la casa de la C/ Villalobos, donde pasaron agosto y septiembre juntos. Luego se fueron a Málaga de vacaciones con su hijo. Jamal, que quería sentar la cabeza y montar un negocio, le dijo a Rosa que buscara locales para abrir una panadería, una pastelería marroquí o un kebab, que pudieran llevar ella y su hermana. La madre de Jamal vino desde Marruecos y pasó unos días con ellos en el piso.
Pero entonces Jamal empezó a vestir siempre con chilaba. Discutió con su abogado de Madrid, porque todavía no le había arreglado los papeles. Discutió con su hermano Mustafá porque éste había puesto un bar donde se vendía alcohol. Le dijo a la suegra que quería llevar al niño a la escuela concertada de la mezquita de la M-30, pero la suegra, que era la que tenía la custodia, se negó. También tuvo una pelea con su hermano Abdelilah Ahmidan, cuya novia era de etnia gitana; por culpa de esa novia, a Abdelilah le dieron una paliza en Caño Roto y Jamal amenazó con una pistola a un gitano.
En octubre de 2003, Jamal volvió a contactar con su antiguo lugarteniente, Abdelilah El Fadual, que se había apropiado de sus negocios de droga mientras Jamal estaba en la cárcel. Ese mismo mes, dirigió una operación para introducir mil kilos de hachís desde Marruecos, pero la lancha fue interceptada y los tripulantes tiraron la mercancía al mar. Es por esos negocios de droga que la policía pinchó el teléfono de Jamal a través de un juzgado de Alcalá de Henares a finales de 2003 (sic).
También ese mismo mes de octubre, Jamal comienza a relacionarse con El Tunecino. La suegra de Jamal llegó a verles un día juntos.
El resto de la historia es conocida.
Hay un par de detalles curiosos adicionales que merece la pena comentar. Uno de ellos es la actitud de Yousef Ahmidan, uno de los hermanos de Jamal. Los autores del libro cuentan que, cuando contactaron con él, Yousef les preguntó si no creían que Jamal pudiera no estar involucrado en la masacre, tal como apuntaban diversas informaciones periodísticas. Esa pregunta se explica, según los autores del libro, porque las "teorías de la conspiración" eran una especie de clavo ardiendo al que los familiares de Jamal se agarraban para eludir sus sentimientos de culpa.
El otro aspecto curioso concierne al supuesto ingreso en la cárcel de Marruecos. Los autores cuentan que pidieron una entrevista con el Ministerio de Justicia marroquí, pero que se la negaron. Como también les negaron el permiso para realizar un rodaje o una investigación en Marruecos. A pesar de lo cual, los autores dan por buena esa historia del supuesto ingreso en la cárcel, que no cuenta con ningún tipo de respaldo documental ni ninguna confirmación oficial por parte de las autoridades marroquíes.
Ya se pueden imaginar los lectores lo que opino de esa historia de Jamal que nos cuentan en el libro. Basta con repasar los hilos de la serie
Un cerebro llamado Jamal Ahmidan para detectar las incongruencias en el perfil del personaje que la versión oficial nos presenta. Pero, con independencia de lo verosímil o inverosímil del relato, resulta de agradecer que al menos tengamos, para poder contrastarla, una biografía relativamente completa de ese supuesto cabecilla del 11-M.
De ese modo sabemos qué es lo que hay que refutar. Al menos hasta la siguiente mutación de la historia.
19 de Marzo de 2009 - 14:14:18 - Luis del Pino - 205 comentarios
He de confesar que uno de los episodios que más me llaman la atención de todo lo que sucedió el 11-M es el supuesto malentendido entre Santiago Cuadro, jefe de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, y Pedro Díaz-Pintado, subdirector general operativo.
Me refiero a cuando, según Díaz-Pintado, el comisario general de seguridad ciudadana le dijo por teléfono que se había encontrado "titadyn" en los focos de explosión, cosa que el subdirector general operativo transmitió inmediatamente a sus superiores. Santiago Cuadro negó posteriormente, en la Comisión de Investigación del 11-M, haber pronunciado la palabra "titadyn" y sostuvo que él sólo dijo "dinamita". Con lo cual, lo que más o menos se nos vino a decir a los españoles es que, en la confusión de aquellas horas, Díaz-Pintado o Cuadro (no sabemos cuál de los dos) asoció inconscientemente la palabra "titadyn" con la palabra "dinamita", debido a la experiencia previa de otros atentados de ETA.
Esa explicación, si uno se para a pensar en ella, resulta conveniente para todo el mundo: no era titadyn lo que apareció en los focos de los trenes, lo que valida la historia oficial de que en los trenes estalló Goma2-ECO, pero el gobierno del PP no mintió, porque hubo un malentendido perfectamente explicable. Con lo cual, todos contentos. El empate infinito y todas esas cosas tan "comme il faut".
En ese sentido, esa "teoría de la contaminación acústica" para explicar el malentendido entre Cuadro y Díaz-Pintado juega un papel similar al de la "teoría de la contaminación química" que sirvió para enmerdar toda la pericia de explosivos en el juicio del 11-M y transformarla en un nuevo ejemplo del empate infinito: aparecen en ciertas muestras componentes que no pertenecen a la Goma2-ECO, con lo cual se deja margen a los conspiranoicos para seguir sosteniendo la hipótesis del titadyn, pero resulta que casi todas las muestras (incluidas las que no se corresponden con ningún escenario de explosión) presentan esos mismos componentes, con lo cual los "oficialistas" pueden seguir sosteniendo que fue Goma2-ECO lo que se utilizó en las bombas y que la presencia de otros componentes es un "malentendido". Todos contentos de nuevo.
Lo que pasa es que hay un detalle referente a la conversación entre Cuadro y Díaz-Pintado que a mí me trae a mal traer. Porque entiendo que resulta posible que uno pueda pronunciar la palabra "titadyn" y el otro entender "dinamita". Pero lo que Díaz-Pintado transmitió a las personas presentes en aquella reunión del 11-M donde se terminó de convencer al gobierno del PP de que había sido ETA fue que se había encontrado "titadyn con cordón detonante".
¿Me puede alguien explicar a dónde se fue el cordón detonante en ese malentendido? ¿Cómo es posible que alguien pronuncie la palabra "dinamita" y el otro entienda "titadyn con cordón detonante"? Si hubiera sido un malentendido debido a la confusión entre las palabras "dinamita" y "titadyn", como nos dijeron, entonces tendríamos que concluir que el comisario general de seguridad ciudadana pronunció las palabras "dinamita con cordón detonante".
Pero el cordón detonante está hecho de un explosivo llamado PETN, que no aparece en ningún análisis de los que nos han mostrado, ni de los que se han realizado posteriormente. ¿De dónde se sacó entonces Santiago Cuadro lo del "cordón detonante"? ¿Se lo inventó? ¿O es que alguien le transmitió a él esas palabras? ¿Quién?
Analizando a toro pasado las declaraciones en la Comisión de Investigación del 11-M, queda claro que no se pretendía otra cosa, con aquel paripé, que confirmar la versión oficial de los atentados, pero dejando abiertas las puertas a las dudas sobre quién estaba detrás de la "mano de obra", para que nadie (ni PP, ni PSOE, ni las fuerzas de seguridad) saliera demasiado mal parado del proceso. Por eso aceptaron todos la chorrada del "yo dije dinamita, pero éste entendió titadyn", escamoteándonos a los españoles el cordón detonante en el proceso.
Aquella Comisión no fue otra cosa que un cierre de filas para apuntalar entre todos (y digo entre todos) la teoría del empate infinito que permitiera enterrar el 11-M con la máxima rapidez posible, recurriendo a la misma falsa disyuntiva (o ETA o Al Qaeda) en que nos encerraron desde la propia mañana del 11-M.
En ese sentido, la sentencia del juicio del 11-M fue el segundo intento por consolidar lo que la Comisión 11-M no consolidó: "si os portáis bien y aceptáis pulpo como animal de compañía, reconociendo que la versión oficial es correcta en líneas generales, a lo mejor algún día podríamos sacarnos de la manga unos autores intelectuales detrás de la mano de obra que os hemos presentado". La misma chorrada del principio, pero tres años después.
Con lo cual, lo que se ha conseguido en este tiempo es que al final terminemos sospechando de toda la clase política, sin excepciones, porque no acertamos a imaginar por qué narices todos se ponen de acuerdo en mantenernos en la inopia infinita del empate interminable, sosteniendo una versión oficial que no hay por dónde cogerla.
Cuando uno elige entre dos opciones, se decanta siempre por la menos mala. ¿Por qué entonces tanto PP como PSOE perciben como "menos mala" la opción de intentar seguir engañando a los españoles en lo que al 11-M respecta? ¿Qué puede haber en el 11-M que sea "malo" simultáneamente para ambos partidos (y que quede claro que hablo de partidos, porque personas individuales que sí quieren saber lo que pasó las hay en ambas formaciones políticas)? ¿Quién ha encerrado a ambos partidos en esa situación de "gran silencio", en la que no les queda otra opción que seguir adelante con los faroles?
La catarata de escándalos de corrupción de las últimas semanas, que afectan a todos los partidos políticos, parece sugerir que en este país hay mierda para dar y tomar, con lo cual no debe de resultar muy difícil garantizarse el silencio de buena parte de la clase política con respecto al 11-M (o con respecto a cualquier otro asunto).
Entonces, ¿es ese "gran silencio" simplemente una suma de pequeños silencios, como parece desprenderse de las palabras que pronunció Pizarro en La Mañana de la Cope: "mis compañeros no se atreven a preguntar por el 11-M, por si les sacan cualquier dossier"? ¿O hay alguna otra "gran razón", alguna razón de estado, que justifique el gran silencio?
Por último: independientemente de si ese gran silencio se ha obtenido mediante pequeños chantajes o mediante un único chantaje de tamaño colosal, ¿quién es el chantajista?
¿O en realidad no hay ningún chantajista y todos prefieren no remover el pozo, porque no tienen ni idea de lo que puede salir de él?
16 de Marzo de 2009 - 12:11:15 - Luis del Pino - 469 comentarios
Coincidiendo con el quinto aniversario de la masacre de Madrid, y como parte de su compromiso con las investigaciones y con la búsqueda de la verdad acerca de aquellos atentados aún no esclarecidos, Libertad Digital ha inaugurado una
base documental del 11-M.
En ella, los lectores de Libertad Digital podrán encontrar:
- una hemeroteca, en la que iremos incluyendo todas las noticias sobre el 11-M publicadas en nuestro periódico. Inicialmente, la hemeroteca incluye un listado cronológico de noticias, que se completará poco a poco. Posteriormente, complementaremos ese listado con un índice temático.
- las transcripciones completas de las declaraciones del juicio, por cortesía de la Plataforma Ciudadana Peones Negros y la Asociación 11-M Verdad y Justicia. Los lectores pueden consultar así todos y cada uno de los testimonios prestados delante del tribunal que presidía el juez Gómez-Bermúdez. Si alguien prefiere disponer de esa documentación en CD, en lugar de consultarla por Internet, puede solicitar un CD a través de la web de la Asociación 11-M Verdad y Justicia.
- la serie completa de Los enigmas del 11-M, con los análisis que hemos venido realizando en Libertad Digital acerca de los principales aspectos de las investigaciones.
- una sección dedicada a los documentos del sumario, que iremos ampliando en fechas próximas y que se ha inaugurado con una selección de los informes de los explosivos. Mientras que el juicio se celebró públicamente y no existe problema a la hora de divulgar las actas del mismo, el sumario de la causa no es público, por lo que sólo añadiremos a la base documental aquellos documentos que sean relevantes y que no contengan ningún tipo de dato cuya divulgación pudiera resultar lesiva para terceros (por ejemplo, datos de carácter personal).
Asimismo, la base documental se complementará a lo largo de las próximas semanas con nuevas secciones, que ya iremos anunciando.
Como decía el
editorial de Libertad Digital el pasado 11 de marzo, el mejor homenaje que podemos hacerle a las víctimas de la masacre es seguir investigando. E intentar que los resultados de esas investigaciones lleguen de forma inteligible a toda la sociedad española.
En ese sentido, el objetivo de la base documental es poner a disposición de todo el mundo el máximo de información posible, para que cada lector pueda juzgar por sí mismo la credibilidad tanto de la versión oficial como de las noticias publicadas por aquellos medios que venimos denunciando las contradicciones, lagunas y ocultaciones que caracterizan la instrucción de la causa. Sólo los que mienten pueden temer que la sociedad confronte sus palabras con los documentos y con los hechos. Nosotros no tenemos miedo alguno a pasar ese tipo de examen.
Me gustaría terminar dando las gracias a Daniel Rodríguez Herrera, a Javier Somalo y al resto de personas que han hecho posible en Libertad Digital la elaboración de este especial dedicado al 11-M. Como también me gustaría dar las gracias otra vez a las personas que han participado en la transcripción de las actas del juicio y al resto de miembros de la Plataforma Ciudadana Peones Negros, que continúan trabajando como el primer día para que alguna vez lleguemos a conocer la verdad.
15 de Marzo de 2009 - 12:34:35 - Luis del Pino - 96 comentarios
Dedica hoy el director de El Mundo su carta dominical a la forma en que los fantasmas del 11-M se han reaparecido a nuestra clase política y judicial a lo largo de las últimas fechas, recordándoles cómo las víctimas están aún ayunas de justicia, cómo han fracasado todos los intentos por silenciarlas e ignorarlas. Como en Macbeth, "las sombras vuelven y nos arrojan de nuestros sitiales".
¿Qué puede hacer cualquier clase política ante la fuerza inmensa del más débil, del más desvalido, que le reprocha su inacción y le reclama
"no olvidar lo inolvidable"? Mientras existan medios de comunicación dispuestos a dar voz a quien sólo reclama justicia, nadie podrá nunca acallar ese clamor, porque el hilo de voz con el que Gabriel Moris habla resuena en las conciencias con más intensidad que cien tambores.
¿Qué puede hacer cualquier gobierno ante una ciudadanía dispuesta a reclamar su derecho a la verdad? Mientras siga habiendo
quien plantee las preguntas con el único afán de conocer las respuestas, ningún halago, ninguna promesa, ninguna amenaza, podrá conseguir sepultar bajo un manto de olvido y de silencio lo que pasó en Madrid aquel jueves 11 de marzo.
Han querido hacernos olvidar el día de la infamia, pero han fracasado. Y se han alzado para perseguirles las sombras del 11-M que ellos mismos crearon, al intentar mantener la masacre de Madrid en la más absoluta oscuridad.
Podrían acabar cuando quisieran con esas sombras que les acosan, dejando entrar la luz, porque sólo la luz puede destruir las sombras que la oscuridad ha construido. Pero esa luz les aterroriza todavía más que los fantasmas insistentes que les han arrojado de sus sitiales.
Sin embargo, ningún esfuerzo que hagan conseguirá impedir que las sombras consumen su venganza: lo único que pueden ya comprar es sólo tiempo. Y, cuanto más tiempo compren, cuanto más tiempo permanezcan en la oscuridad intentando mantener cerradas las puertas, más irán las sombras envolviéndoles, más les irán recordando día a día que tuvieron la oportunidad de hacer justicia y no la hicieron.
Pueden cerrar las puertas, pero el sol se colará por las ventanas. Y si tapan las rendijas, alguien habrá que encienda una bombilla cuando menos se lo esperen. Y si desenroscan los casquillos, un mechero alumbrará la cara de cada persona dispuesta a contar un trozo de verdad. Antes o después, la luz acabará por entrar a raudales.
Y las sombras desaparecerán, llevándose consigo a aquéllos que, a fuerza de huir de la luz y del sonido, terminaron por creer que la sociedad aceptaría vivir en la oscuridad y en el silencio.
13 de Marzo de 2009 - 15:00:51 - Luis del Pino - 190 comentarios
Una llamada anónima desde Bélgica a la Policía holandesa al día siguiente de conmemorarse el quinto aniversario de la masacre de Madrid. Una voz que dice que hay siete personas de origen marroquí que van a atentar contra centros comerciales en Holanda. Y el informante proporciona los datos de identidad de los siete presuntos terroristas y sus direcciones, con lo que la Policía holandesa
los detiene sin la menor dificultad.
Sin embargo, no se encuentra en los registros ningún explosivo.
Lo que sí resulta es que una de esas siete personas detenidas es un primo de Jamal Ahmidan. Concretamente se trata, según fuentes holandesas consultadas por Libertad Digital, de Adil Ahmidan. Con lo cual, los titulares ya están elegidos: "Detenido un primo de El Chino por intentar atentar en Holanda".
¿Es casualidad que alguien "fabrique" ese titular precisamente ahora, cuando se cumple el quinto aniversario de la masacre de Madrid y cuando la opinión pública asiste indignada al injustificable comportamiento de las instituciones para con las víctimas del 11-M?
Resulta, para colmo, que hay un primo de Jamal Ahmidan que se llama Adil y que ya jugó un curioso papel en una de las numerosísimas operaciones de intoxicación montadas por no se sabe quién en torno al 11-M:
el secuestro express de un marroquí en julio de 2005, debido al cual fueron detenidos el tal Adil y dos hermanos de Jamal Ahmidan (Mustafá y Abdelilah). Detención que tuvo lugar escasos días después de que la madre de Jamal Ahmidan enviara una carta a Zapatero diciéndole que su hijo no tenía nada de islamista.
O Jamal Ahmidan tenía muchos primos llamados Adil, o el tal Adil tiene la mala fortuna de verse siempre atrapado en todas las operaciones de contrainformación, porque aparece en todas las salsas.
Tendremos que esperar a conocer más datos sobre la operación de la policía holandesa, pero con los que hasta ahora tenemos el asunto apesta un poco, qué quieren que les diga.
12 de Marzo de 2009 - 13:12:46 - Luis del Pino - 220 comentarios
A veces, hay cosas completamente irracionales que tienen un poder de convicción infinitamente mayor que cualquier argumento racional.
A lo largo de cinco años, hemos estado poniendo sobre la mesa prueba tras prueba de la manipulación de las investigaciones del 11-M. Y con ello hemos ido abriendo los ojos a mucha gente y cambiando poco a poco la percepción de la gran mayoría de los españoles, como las últimas encuestas atestiguan. Y, sin embargo, de vez en cuando pasan cosas completamente imprevistas que tienen el efecto de un mazazo y calan en la opinión pública como un torrente, en lugar de gota a gota.
Es el caso, por ejemplo, del libro sobre el juicio del 11-M escrito por la esposa del juez Gómez Bermúdez, libro que tiró por tierra la credibilidad de la sentencia de la Audiencia Nacional con una rapidez que a nosotros nos habría resultado imposible.
Y es el caso también del inmenso, del inexplicable error cometido ayer por el PSOE madrileño, boicoteando los actos oficiales organizados por la Comunidad de Madrid como homenaje a las víctimas del 11-M. Error que, junto con la desidia de las restantes instituciones, ha terminado de tirar por tierra la escasa confianza que mucha gente tenía en la versión oficial de los atentados. ¿Cómo creer en la patraña, cuando la actitud de buena parte de la clase política delata unas ganas inmensas, inexplicables, de que se pase página cuanto antes sobre el 11-M, de que no se hable del 11-M, de que no se remueva el tema del 11-M, de que el 11-M se arrumbe en el cajón de los misterios históricos sin resolver?
Esta semana, se han publicado cosas ciertamente impactantes, desde las maniobras para incriminar al principal condenado por el 11-M, hasta la prueba gráfica de que se mintió al decir que no se habían recogido muestras de uno de los focos de explosión. Pero ninguna de esas cosas ha provocado tanta indignación entre las víctimas y entre los ciudadanos como, por ejemplo, ver a políticos boicotear políticamente un acto institucional de homenaje a las víctimas del atentado de Madrid.
No sé qué consejeros tiene Tomás Gómez, el líder del PSOE madrileño, pero el buen señor acaba de asestar, con su lamentable gesto, uno de los más duros golpes que recuerdo a la credibilidad de la versión oficial de aquellos atentados falsamente islamistas.
10 de Marzo de 2009 - 14:27:25 - Luis del Pino - 307 comentarios
Como desvelamos hoy en El Mundo, la rapidez de las detenciones del 13-M se justificó diciendo que a los investigadores ya les "sonaba" el nombre de Zougham por una investigación efectuada años antes del 11-M.
Lo que no se nos dijo es que esa investigación
se debió a un curioso error judicial: una comisión rogatoria enviada desde Francia donde se atribuye, erróneamente, a la madre de Zougham un teléfono encontrado en la agenda del terrorista francés David Courtailler.
Es decir, que para lograr detener en 48 horas a los primeros responsables de la matanza de Madrid, nuestros investigadores tuvieron la inmensa suerte de encontrar una bomba sin estallar en una comisaría. Y, no contentos con eso, a continuación resulta que identifican a partir de esa bomba a Zougham, a quien, por una inmensísima suerte, un error judicial había puesto en el punto de mira de la Policía cuatro años antes. ¡Oiga! ¡Eso no es suerte! ¡Eso es el recolmo de la repanocha de la apoteosis de la recojomegasuerte! ¡Vamos, que no hay quien se lo crea!
Evidentemente, la única explicación racional es que quien puso la tarjeta telefónica en la mochila de Vallecas sabía a la perfección que Zougham estaba "marcado". Y bien marcado. Se eligió a conciencia a alguien que podía "sonar" rápidamente a los investigadores.
¿Cuándo se "elige" a Zougham como cabeza de turco? ¿Antes o después del 11-M? Si analizamos el episodio de la comisión rogatoria francesa, podemos tratar de sacar alguna deducción.
Una opción bastante plausible es que se utilizara dicha comisión rogatoria para "marcar" a Zougham a conciencia, en cuyo caso, o estamos ante un "favor" que los servicios franceses le hacen a los españoles, o estamos ante un encargo que los servicios españoles reciben de sus colegas galos.
Ahora bien, si eso fuera así, ¿para qué exactamente estaban marcando a Zougham en 2000? No deja de ser curioso que la comisión rogatoria francesa se recibiera exactamente el día después de conseguir Aznar la mayoría absoluta en el año 2000, pero puede tratarse de una simple casualidad. Lo que no parece casual es que las diligencias previas abiertas a partir de esa comisión rogatoria se cerraran tres días después del atentado del 11-S en Nueva York. Fuera cual la fuera la operación para la que se estaba marcando a Zougham (insisto, si es que es verdad la hipótesis de que le marcaron a conciencia), el atentado del 11-S obligó a dejar en vía muerta los planes originales.
Siempre como simple teoría dentro de nuestra hipótesis, ¿es posible que se estuviera marcando a Zougham para algo como el 11-M? ¿O se trataba de un "marcaje" genérico, que podía aprovecharse lo mismo para un roto que para un descosido? No lo sabemos. Algunos detalles parecen apuntar a que Zougham había sido elegido como cabeza de turco desde antes del 11-M. Por ejemplo, el hecho de que se cancelen las escuchas al móvil de Zougham y se intervenga el teléfono fijo de su locutorio escasos días antes del 11-M. O, por ejemplo, la peculiar historia de los hermanos Chatbi, con la que se refuerzan las sospechas acerca del supuesto islamismo de Zougham y Chaoui en los meses previos a la masacre. O, por ejemplo, la insistencia de miembros del CNI, durante el año anterior al 11-M, en que Fernando Múgica escribiera algo sobre esa peligrosa "célula de Lavapiés", tan radical e islámica.
Parece, por todas esas cosas, que alguien estaba "estrechando el cerco" sobre Zougham en los meses previos al 11-M. Pero, en realidad, eso no demuestra nada, porque sigue sin resolvernos la duda fundamental: ¿era un estrechamiento de cerco perfectamente planificado o se trataba de una medida preventiva o rutinaria, "por lo que pudiera pasar"? Me temo que es una pregunta que resulta muy difícil de responder.
En cualquier caso, todo esto no son más que meras hipótesis y elucubraciones sin fundamento. Porque nadie en su sano juicio puede creerse que en un estado democrático y de derecho se pueda "marcar" a las personas con vistas a ejecutar ninguna operación de inteligencia, ¿verdad?
Así que dejémoslo en que nuestros sagaces investigadores lograron detener a Zougham en 48 horas porque tenían una requetecojomegasuerte de la leche.
Como suele decirse: casualidad de casualidades y todo es casualidad.
9 de Marzo de 2009 - 14:21:10 - Luis del Pino - 227 comentarios
Publicamos hoy en El Mundo, como exclusiva, la primera entrevista realizada al principal condenado en el juicio del 11-M: el marroquí Jamal Zougham, el único acusado de poner una de las bombas de los trenes, la única que estalló en el tren de Santa Eugenia.
En esa entrevista, que hemos tenido que comprimir por motivos de espacio, Jamal Zougham respondió a muchas cuestiones que le planteamos. Pero lo importante es el conjunto: la visión que tiene el propio condenado sobre los acontecimientos que le han llevado a estar cinco años en prisión por un crimen que, según él, no ha cometido.
Zougham ha proclamado desde el primer momento su inocencia. Y hoy revelamos también en El Mundo cómo la Policía
tenía datos que confirmaban la coartada de Zougham para la noche anterior al atentado y no adjuntó dichos datos al sumario, privando así a Zougham de un medio de defensa. Como también se escamotearon, inexplicablemente, los datos aportados por la gestoría que llevaba las cuentas de la tienda de telefonía de Zougham, por la que se supone que pasaron las tarjetas telefónicas usadas en las bombas.
Algunos de los participantes del blog se han preguntado, a raíz de las informaciones publicadas hoy en El Mundo, cómo es posible que los abogados de Zougham no hicieran más por defenderle o que el propio Zougham no se defendiera con más ahínco. Pero, como dice una buena amiga mía: "a cojón visto, macho es". Y plantearse ese tipo de preguntas ahora es hacerse trampas en el solitario.
Porque por supuesto que Zougham ha estado haciendo todo lo posible por defenderse a lo largo de estos cinco años. Esa y no otra es la razón, por ejemplo, de que haya cambiado hasta cuatro veces de abogado a lo largo de este tiempo: para él, su inocencia era tan evidente que no entendía cómo era posible que los abogados no pudieran hacer nada.
Pero es que los abogados sí intentaron defenderle. Le pidieron al juez Del Olmo que llamara a declarar a los propietarios de los pisos que Zougham había visitado con su mujer, llegando a aportarle al juez la libreta en la que Zineb, la hermana de Zougham, tenía anotada cada visita, con los respectivos datos de contacto. Le pidieron al juez que llamara a declarar al dueño de la gestoría que le llevaba los papeles a Zougham. Le pidieron al juez repetidamente que llamara a declarar al dueño del gimnasio al que Jamal acudía... Y el juez fue denegando absolutamente todas las solicitudes. ¿Saben ustedes, por ejemplo, qué respondió Del Olmo a esa petición de que se llamara a declarar al dueño del gimnasio? ¡Pues que no veía en qué sentido podía ser relevante para las investigaciones!
La familia de Zougham llegó a presentarle un escrito al juez Del Olmo el 30 de junio de 2004, pidiéndole una entrevista personal para contarle cómo Jamal estaba durmiendo en su casa a la hora en que se produjeron los atentados. ¿Y qué contestó el juez instructor? Pues que no había lugar a entrevista personal alguna, sin perjuicio de que más adelante pudiera llamarles a declarar como testigos. Por supuesto, el sumario se cerró 18 meses después sin que fueran llamados a declarar. Y encima después, en el juicio, el juez Gómez Bermúdez utilizó como argumento, para descartar el testimonio de la madre de Zougham... ¡que no había prestado declaración durante la fase de instrucción! ¡Toma del frasco!
¡Claro que Zougham se intentó defender, igual que su familia le intentó defender e igual que sus abogados le intentaron defender! ¿Que todo el mundo podía haber hecho más? Por supuesto. Todos podíamos haber hecho mucho más en el tema del 11-M. ¿O acaso no podíamos también todos los periodistas de este país, empezando por mí mismo, habernos preocupado de contrastar la coartada de Zougham mucho antes? Pero cada día tiene sólo 24 horas, y cuando tienes dos mil hilos de los que tirar, no puedes tirar de todos al mismo tiempo. Y te ves forzado a elegir a cuáles de esos hilos dedicas el tiempo no infinito del que dispones.
Además, ahora resulta muy fácil contemplar las cosas desde la lejanía temporal y preguntarse por qué no se hizo esto o por qué no se hizo lo otro, pero lo cierto es que la situación es ahora muy, muy diferente. Hasta que no pasaron casi dos años del atentado, te arriesgabas a que te partieran la cara por fascista, simplemente por atreverte a defender en público... ¡la actuación de Aznar! ¿O es que se nos ha olvidado ya a todos cómo eran las cosas en 2004 y 2005? Así que como para atreverte a cuestionar oficialmente la culpabilidad de ese Zougham a quien nos presentaron desde el minuto uno como un sangriento asesino capaz de masacrar a 192 personas.
Zougham estaba irremisiblemente condenado desde el principio, independientemente de qué abogado le defendiera, porque los intereses en juego eran demasiado grandes. No en vano dijo un responsable policial en el juicio que la detención de Zougham había sido "la mejor decisión de nuestra vida".
Aunque quizá esa frase tenga una lectura mucho menos obvia de lo que algunos lectores del blog imaginan.
8 de Marzo de 2009 - 11:40:32 - Luis del Pino - 234 comentarios
El periódico El Mundo incluye hoy en sus páginas la prepublicación de un libro importante sobre el 11-M, que sale al mercado coincidiendo con el quinto aniversario de la masacre. Se trata de "La cuarta trama", escrito por José María de Pablo, que actuó como abogado de la acusación particular en el juicio por los atentados de Madrid, representando a más de un centenar de personas pertenecientes a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.
Resulta de agradecer la publicación de esta obra, sobre todo porque parte de un enfoque novedoso y muy interesante. José María de Pablo ha tomado, para la confección del libro, toda la documentación oficial recopilada durante el juicio y la instrucción de la causa y, prescindiendo de otras informaciones publicadas por los medios de comunicación (y que podrían, por tanto, estar sujetas a debate), va analizando con el lector todas esas "verdades oficiales".
Es decir: todo lo que en el libro se cuenta está respaldado documentalmente por los informes policiales, por las declaraciones de los testigos ante el juez Del Olmo o en el juicio y por los análisis periciales emitidos durante la instrucción de la causa. Además, el autor ha hecho un impresionante esfuerzo de documentación, indicando en notas a pie de página los documentos y testimonios en que apoya cada una de las afirmaciones que va realizando. Nadie puede acusarle, por tanto, de no ceñirse escrupulosamente a lo que la propia Justicia ha dado por sentado. Como tampoco nadie puede echarle en cara que haya prestado oídos a ninguna supuesta "teoría de la conspiración", porque cada dato del libro está extraído de la propia documentación oficial.
Si acaso puede hacerse alguna crítica al libro es precisamente la contraria: que de Pablo acepta muchos aspectos de la versión oficial del 11-M como hechos demostrados, cuando las investigaciones periodísticas han puesto de manifiesto la falsedad de muchas de esas "verdades judiciales".
Pero precisamente por eso resulta recomendable el libro, porque con esos mimbres, es decir, con la documentación que establece la "verdad judicial" del caso, de Pablo construye el relato de los hechos y va creando en el lector, ineludiblemente, una sensación cada vez más inquietante. Porque la conclusión inevitable de la lectura del libro es que detrás de los "culpables oficiales", detrás de la supuesta mano de obra de la masacre, detrás de los tres grupos de acusados que la versión oficial identifica, forzosamente tendría que existir otra trama aún no identificada, que sería la que habría movido los hilos de esas marionetas que son los implicados que hasta ahora conocemos.
En otras palabras: que aunque creyéramos de principio a fin todo lo que nos han contado oficialmente sobre el 11-M, los propios datos oficiales demuestran que existen unos autores intelectuales que aún no han sido identificados; que existen otros participantes en la logística del atentado cuyos nombres aún no sabemos y que existen otros implicados, encargados de manipular las investigaciones, que aún no han sido procesados.
Es a ese conjunto de responsables aún desconocidos a lo que de Pablo se refiere al hablar de una "cuarta trama". El autor deja constancia, a este respecto, de las distintas hipótesis existentes en cuanto a la identidad de esa cuarta trama: ETA, las cloacas del Estado, servicios de información extranjeros..., pero evita decantarse por una u otra hipótesis, dejando que el lector elija la solución que prefiera. Aunque recalca, eso sí, el inquietante hecho de que los intentos constatados de manipular las investigaciones forzosamente requieren de la existencia de complicidades en nuestros propios servicios de información.
En resumen: se trata de un libro muy recomendable sobre los atentados de Madrid. Especialmente para aquéllos que deseen tener una panorámica general de lo que hasta ahora constituye la verdad judicial del 11-M, o que quieran refrescarse la memoria con los detalles relativos a las pruebas principales del caso, a los principales grupos de implicados y a los episodios más significativos que componen el relato de los hechos.
7 de Marzo de 2009 - 13:17:15 - Luis del Pino - 103 comentarios
En realidad, si tuviéramos que identificar un único factor como responsable del hundimiento de la hoja de ruta puesta en marcha tras el 11-M, la primera tentación sería atribuir ese mérito a la sociedad civil.
Si el escenificado proceso de negociación con ETA no pudo llevarse a término en la anterior legislatura, por ejemplo, es porque la respuesta ciudadana sobrepasó cuanto podían haber imaginado los gabinetes de estrategia de todos los partidos políticos. Ya en la primera manifestación de la Rebelión Cívica, en enero de 2005, la asistencia multiplicó por 25 la previsión de los responsables municipales. A partir de ahí, el intento de controlar la indignación de la gente fue de fracaso en fracaso.
De la misma manera, el hecho de que por primera vez en democracia los partidos no nacionalistas gocen de mayoría en el Parlamento Vasco es directamente atribuible a la ausencia de una formación política proetarra que pueda, con sus votos, complementar los escaños obtenidos por el tripartito hasta ahora gobernante. De no ser por la ilegalización de Askatasuna y D3M, no habría hoy mayoría constitucionalista. Y esa ausencia de un partido proetarra en las elecciones es, a su vez, achacable precisamente a la labor de esos millones de personas que se echaron a la calle en la legislatura pasada, para manifestar su repulsa por la carta blanca que Zapatero concedió a ETA en las instituciones. Esa indignación popular, esa presión en la calle, fue la que hizo que mantener hoy a ETA en el Parlamento Vasco tuviera un coste político insoportable para el PSOE.
El caso gallego constituye un segundo ejemplo de minusvaloración de la fuerza de la sociedad civil. La victoria por los pelos de la coalición social-nacionalista en las elecciones autonómicas de 2005 puso en marcha un proceso acelerado de galleguización de la sociedad, basado en una restricción creciente de las libertades civiles. Y es la velocidad impresa a ese proceso de ingeniería social la que motivó que los gallegos iniciaran su sorprendente rebelión particular, liderada por organizaciones como Galicia Bilingüe, que ha terminado conduciendo a la nueva mayoría absoluta del Partido Popular.
Un tercer ejemplo lo constituye el pujante movimiento de objeción de conciencia frente a la asignatura obligatoria de Educación para la Ciudadanía. Nadie podía tampoco imaginarse la amplitud que iba a alcanzar esa rebelión en las aulas y en los tribunales, con decenas de miles de padres negándose a delegar en el Estado la educación moral de sus hijos; con centenares de recursos en los tribunales; con una estructura organizativa cada vez más engrasada y unida. El intento de desactivación in extremis del movimiento de objeción de conciencia en el Tribunal Supremo no ha hecho sino exacerbar la determinación de esos colectivos por luchar contra semejante desafuero con todas las armas legales a su alcance, en lo que se prevé que constituya una guerra de desgaste judicial donde, de nuevo, se intentará que el coste político sea insoportable para aquellos partidos que pretendan violentar, o que no defiendan suficientemente, el derecho de los padres a educar a sus hijos.
Es la sociedad civil, pues, la principal responsable del estado de desconcierto en que parece inmersa nuestra clase política en los últimos meses, y especialmente después de las elecciones autonómicas del 1 de marzo. Sin embargo, conviene fijarse en que existe un prerrequisito necesario para ese sorprendente éxito de la sociedad civil. Y ese prerrequisito es la sordera de quienes en estos momentos constituyen la elite político-mediática de este país.
Si ha sido posible ir resistiendo cada intento de llevar a la sociedad por donde la sociedad no quería ir, es gracias a la profunda desconexión existente entre quienes nos gobiernan y la ciudadanía. En el tema de la negociación con ETA, en el asunto de la imposición lingüística, en la cuestión de la educación de los niños (y, dentro de poco, en el campo del aborto) se percibe de forma clara que el abismo que separa a la propia sociedad de quienes deberían liderarla es cada vez mayor.
Los aspirantes a ingeniero social que han provocado un número tan amplio de conflictos en los últimos años han ido cometiendo error tras error. Algunos de ellos tan elementales e infantiles como aquel intento lamentable de abortar en su inicio la Rebelión Cívica, a cuenta de la falsa agresión al ministro Bono. Ese intento de crucificar mediáticamente a los convocantes de aquella manifestación y de criminalizar a las decenas de miles de manifestantes, tildándoles de ultraderechistas, tan sólo condujo a alimentar todavía más la indignación popular y a multiplicar por 10 la asistencia a la manifestación siguiente. Acción, represión, reacción. De la misma manera, la perversa sentencia del Tribunal Supremo sobre los primeros recursos contra Educación para la Ciudadanía, en lugar de desactivar el movimiento de objeción de conciencia, lo que ha hecho es desatar una nueva oleada de objeciones.
Y si han ido cometiendo error tras error es, pura y simplemente, porque han minusvalorado de forma sistemática a esa sociedad civil que se había levantado contra lo que creía injusto. Y no hay mejor forma de garantizarse la derrota que subestimar al enemigo.
Dice el refrán que las personas inteligentes aprenden de sus errores, pero que ningún necio ha logrado jamás recuperarse de sus propios éxitos. Y, durante muchos años, los necios que nos gobiernan han estado llevando del ronzal a la sociedad por donde han querido, hasta que han terminado convenciéndose de que ellos son la sociedad.
Y es por eso que, al iniciarse las distintas rebeliones, intentaron desactivarlas aplicando la misma fórmula exacta que hasta entonces habían venido empleando en sus luchas intestinas de poder. En lugar de escuchar el clamor social contra la negociación con ETA, por ejemplo, y atender a lo que no era sino una reivindicación justa, se convencieron a si mismos de que podían desactivar la contestación social atacando su cabeza. Acostumbrados a comprar y vender todo, pensaron que podían también comprar a todas las asociaciones de víctimas y organizaciones ciudadanas. Y, cuando eso no funcionó, recurrieron a los intentos de descrédito y a tratar de silenciar ese altavoz que la Cope representa. Y cada intento de desactivación que llevaron a cabo no sirvió sino para alimentar aún más la rebelión.
Si han fracasado clamorosamente es porque la propia perversión del sistema les induce a la sordera, les impide "comprender" siquiera lo que pasa en la calle. Quien está habituado a manipular a los demás en la sombra (mediante la amenaza, mediante el chantaje, mediante la compra de voluntades o mediante el control de los medios de comunicación) llega a un punto en que deja de escuchar lo que pretenden decirle, en que se convence a sí mismo de que la calle, de que la gente, de que los ciudadanos, no tienen una voz propia. De que se les puede manipular sin límites. Y ahí es donde se produce la desconexión con la realidad y la subsiguiente caída.
A lo largo de estos cinco años, sus errores nos han hecho fuertes. Hemos aprendido a respetarnos a nosotros mismos, a tomar conciencia de nuestra propia capacidad de presión. Hemos aprendido a entenderles; a identificar sus puntos débiles; a poner de relieve sus contradicciones; a aprovechar sus querellas intestinas y sus miserias. Hemos aprendido a buscar en cada uno de sus actos las verdaderas intenciones, no siempre aparentes; a desatender los intentos por resucitar la estrategia de la tensión; a aunar esfuerzos entre unos grupos ciudadanos y otros; a poner siempre en primer lugar el objetivo final de libertad; a saltar de una trinchera a la siguiente sin dejar de empuñar la bandera de la rebelión.
Hemos aprendido que sólo entienden la presión continua. Que sólo escuchan al que se moviliza. Que tendremos que pelear cada derecho para que no nos lo arrebaten. Y, sobre todo, que son ellos quienes tienen miedo de nosotros.
Hemos aprendido, en suma, a ser ciudadanos. Hemos tomado conciencia de lo que somos. Y nuestra fuerza es ya, precisamente por eso, imparable.
A lo largo de los próximos meses, viviremos un proceso de realineamiento político sin precedentes, favorecido por una crisis económica de dimensiones colosales, que irá exacerbando las contradicciones del sistema en su actual formulación. Y, ante eso, a nuestra elite política se le abren dos opciones: o renunciar a sus proyectos de ingeniería social, y comenzar a escuchar a la ciudadanía y a actuar como representante de la misma; o seguir persistiendo en el error y tratar de controlar lo que es ya incontrolable, en cuyo caso serán los movimientos ciudadanos los que tomen el relevo de las actuales cúpulas políticas en la tarea de dirección social.
Por exponer las cosas de la forma más clara posible: hay todo un estilo de liderazgo político que ha entrado en crisis, y lo que le queda a nuestra actual elite política es decidir entre dos alternativas muy sencillas: o renunciar a sus objetivos, o acompañar a ese estilo de liderazgo en su desaparición.
En cualquiera de los dos casos, la batalla por conseguir una nación de ciudadanos libres e iguales está ganada. Y quienes nos gobiernan lo saben. Aunque aún no han decidido si prefieren inmolarse o adaptarse a las nuevas circunstancias. Teniendo en cuenta su proverbial sordera, probablemente elijan la peor de las opciones, aunque a lo mejor nos sorprenden y existe todavía vida inteligente al otro lado del espejo.
Quienes sí tenemos claro lo que hacer, quienes sí hemos aprendido cuál es el método, somos nosotros: mantener e incrementar la presión ciudadana. Hasta que ni un solo derecho individual sea violentado por quienes nos gobiernan.
Entre ellos, el derecho a la verdad, sin el que muchos otros derechos se convierten en simples declaraciones formales, sin el más mínimo contenido real.
4 de Marzo de 2009 - 11:36:49 - Luis del Pino - 438 comentarios
Si hay algo que une a todos los electores de la derecha, tanto los que están satisfechos con Rajoy como los que son críticos con él, es la alegría porque los dos máximos perdedores de estas elecciones sean el nacionalismo y Zapatero. Así que, si yo fuera el PP, aprovecharía las circunstancias para hurgar lo más posible en la herida de los unos y del otro. Y evitaría perder el tiempo metiéndome en jardines innecesarios.
Sin embargo, además de sacar pecho por el buen resultado en Galicia, desde la cúpula de la calle Génova y desde el neo-PP vasco se han apresurado a intentar buscar culpables exteriores por la sangría de votos en tierras vascongadas. Y el portavoz en las Juntas de Vizcaya de ese PP vasco derrotado, Carlos Olazábal, ha responsabilizado de su derrota, sin nombrarlos,
a determinados medios de comunicación. Los cuales, según dice, apoyan a UPD para tratar de destruir al PP.
Como digo, creo que el Partido Popular cometería un error de bulto abriendo ahora determinados debates, en lugar de aprovechar los resultados para socavar a sus adversarios, pero desde luego no voy a ser yo quien rehuya debatir todo lo que el PP quiera que debatamos. Así que déjeme el señor Olazábal que le diga, con todo respeto, unas cuantas cosas.
En primer lugar, haría mal el PP en aferrarse a la victoria en las elecciones gallegas para intentar no extraer consecuencias de la auténtica catástrofe electoral vivida por esa formación en el País Vasco, donde los populares han perdido un 30% de los votos cosechados por María San Gil y han salvado los muebles únicamente gracias a que había 9 escaños más a repartir, los de PCTV, y a que el PSE ha subido lo suficiente como para que los escaños del PP no sean directamente irrelevantes. En lugar de buscar culpables exteriores, lo que el señor Olazábal debería hacer es comprender que hay muchos electores que han sentido en carne propia las bofetadas propinadas a determinados dirigentes, o ex-dirigentes, populares. Igual que debería ser capaz de ver que la boutade de la política pop en torno a la cual han articulado su campaña, que resultaría ridícula en cualquier otro lugar de España, en el País Vasco resulta directamente patética.
En segundo lugar, cada elector es un mundo y hay tantas motivaciones de voto como personas existen. Además, extrapolar datos de una comunidad autónoma a otra es enormemente peligroso, por la influencia de los candidatos respectivos y de las condiciones locales. Pero los resultados del PP en el País Vasco y en Galicia sugieren que un porcentaje nada desdeñable de sus votantes está lo suficientemente harto como para aplicar un voto de castigo al marianismo allí donde ese castigo encuentra cauces alternativos de expresión, sin por ello perder de vista que el enemigo verdadero es el nacionalismo. De ahí que el voto útil haya funcionado en favor del PP en tierras gallegas y en favor del PSE y de UPD en el País Vasco, donde los electores tenían opciones alternativas a las que entregar su confianza, siquiera de forma temporal. Si el PP quiere utilizar sabiamente los resultados electorales del pasado domingo para corregir sus errores, debería comenzar por preguntarse por qué hay tantos electores dispuestos a castigar al PP.
En tercer lugar, y con eso entramos en lo fundamental de sus palabras, señor Olazábal, cuando afirma que son determinados medios de comunicación los que han favorecido el voto a UPD para destruir al PP, está usted insultando a unos medios de comunicación que son, precisamente, los que les han salvado a ustedes de la desaparición después del 11 de marzo de 2004. Y a mi, en particular, sus palabras me duelen de un modo especial. Oyéndole, llego a la conclusión de que, si ha merecido la pena todo el esfuerzo realizado en estos años, será por las víctimas del atentado y por los ciudadanos que no se resignan a vivir en una democracia tutelada. Pero, desde luego, no por unos políticos que parecen valorar más el servilismo que la defensa de la verdad o la fidelidad a los principios.
Y en cuarto lugar, señor Olazábal. está usted insultando también a sus propios votantes, y de forma grave, al sugerir veladamente que esos electores no son más que personas irracionales que se dejan manipular por un escasísimo puñado de medios de comunicación. Porque aunque existieran medios de comunicación defendiendo el voto a UPD, ese mensaje jamás podría calar si no hubiera electores dispuestos a escucharlo. Y si hay electores dispuestos a escuchar ese tipo de mensaje es, pura y simplemente, porque ustedes no han respondido a la confianza que esos electores habían depositado en el PP en anteriores elecciones. ¿Cuál sería la solución para que no se les fugaran los votos hacia otras opciones, señor Olazábal? Que a mi se me ocurran, hay dos: una que denota inteligencia y talante democrático, y otra que denota la pulsión autoritaria propia de quienes no son capaces de corregir sus propios errores. La solución autoritaria, que es por la que usted parece optar, sería exigir que los medios de comunicación silenciemos a UPD. Mejor aún: ¿qué tal si prohibimos que aparezcan nuevos partidos, señor Olazábal? De ese modo, podríamos instituir el voto obligatorio de los electores de la derecha al PP y así podrían ustedes hacer lo que quisieran sin temor a que los electores se les fuguen. La otra solución, la que demuestra inteligencia y respeto a los ciudadanos, es preguntarse por qué hay electores dispuestos a escuchar el mensaje de UPD, es decir, detenerse por un momento a plantearse una pregunta fundamental en toda democracia: "¿Qué es lo que hemos hecho mal para que algunos de nuestros electores se planteen no votarnos?". A lo mejor de ese modo conseguían ustedes volver a ganarse la confianza de esos electores huidizos.
Por cierto, señor Olazábal, yo no he pedido el voto para UPD en ningún momento. Pero le confieso que, oyéndole a usted, no me faltan ganas de empezar a hacerlo. Aunque sólo sea para ver si de ese modo vencemos la sordera voluntaria que parece que les aqueja y comienzan ustedes, de una vez, a escuchar la voz de sus electores descontentos, que tienen tanto derecho como los demás a ser escuchados.
Y permítame que acabe, señor Olazábal, como empecé: creo que no es momento de meterse en jardines innecesarios, sino de aprovechar los resultados del pasado domingo para exacerbar las contradicciones de la alianza estratégica social-nacionalista en que Zapatero basa su supervivencia.
Pero, como suele decirse, ustedes mismos.
1 de Marzo de 2009 - 22:52:38 - Luis del Pino - 232 comentarios
Malas noticias para el nacionalismo en España. Y para Zapatero.
El Partido Popular ha obtenido la mayoría absoluta con un escaño de sobra en Galicia, donde la crisis, la demencial política lingüística y los casos de despilfarro han pasado factura al PSOE. Primer vencedor de la jornada: Alberto Núñez Feijoo, que recupera el sillón perdido por Fraga hace cuatro años.
En el País Vasco, los partidos nacionales han obtenido también la mayoría absoluta. Segundo vencedor de la jornada: Pachi López, que logra una espectacular subida, al pasar de 18 a 24 escaños.
Tercer vencedor de la jornada: Rosa Díez, que ha conseguido un honroso cuarto puesto en Galicia sin que ello impidiera al PP obtener la mayoría absoluta, y que ha logrado entrar en el Parlamento Vasco al apuntarse un escaño por Álava. Las palabras de Mikel Buesa en LDTV afirmando que lo primero que exigirán a Pachi López es que solicite la disolución de los ayuntamientos de ANV auguran que la presencia de UPD en el Parlamento Vasco resultará enormemente beneficiosa.
Cuarto vencedor de la jornada: Mariano Rajoy, al que la victoria en Galicia apuntala en su cargo, a pesar de la bajada del PP en el País Vasco, compensada por la obtención de la mayoría constitucionalista.
Y vamos con el elenco de perdedores.
En primer lugar, Ibarreche, el PNV y sus compañeros de viaje, que ven por primera vez cómo los nacionalistas quedan en minoría en el Parlamento Vasco. La sociedad vasca está harta y ese hartazgo se ha reflejado en un descenso del apoyo a esa coalición que lleva ya demasiados años impulsando un proyecto totalitario de sociedad. El hecho de que la hermana de Miguel Angel Blanco entre en el parlamento coincidiendo con esa pérdida de la mayoría nacionalista no puede ser más simbólico.
En segundo lugar, Touriño y sus socios del BNG, que se ven desalojados después de sólo cuatro años. Cabe esperar que eso redunde en un frenazo radical del programa de imposición nacionalista.
En tercer lugar, Basagoiti, que ha empeorado los resultados obtenidos por María San Gil hace cuatro años, si bien su derrota queda amortiguada porque la espectacular subida del PSE le coloca en situación de entrar a formar parte del gobierno.
Pero el perdedor absoluto de la jornada se llama José Luis Rodríguez Zapatero. La derrota en Galicia debería encender todas las alarmas en el seno del PSOE, porque indica que la crisis ha empezado a pasar factura a un Zapatero que hasta ahora parecía sobrenadar por encima de todos los infortunios. Zapatero no ha dudado en implicarse personalmente en la recta final de la campaña gallega y ni siquiera su presencia ha evitado la derrota. Es la primera comunidad autónoma que el PSOE pierde en la etapa Zapatero.
La subida del PSE en el País Vasco y la posibilidad de que Pachi López sea presidente autonómico deberían poder compensar la pérdida del poder en Galicia, pero el hecho de que pueda conformarse una mayoría constitucionalista en el País Vasco, lejos de constituir una buena noticia para Zapatero, lo que hace es colocarle frente a sus contradicciones más fundamentales: ya no tiene ninguna excusa para no desalojar a los nacionalistas de las instituciones vascas, con lo cual un eventual pacto del PSE con el PNV tendría muy difícil venta en el resto de España.
Sólo por ver cómo Zapatero se enfrenta a esa contradicción, ya hubiera merecido la pena la jornada de hoy. Las acciones de Zapatero han empezado a cotizar a la baja. Su crédito se ha terminado.