Septiembre 2008
30 de Septiembre de 2008 - 13:09:28 - Luis del Pino - 111 comentarios
El episodio de Leganés es un pozo sin fondo, una enorme chistera de la que puede sacarse cualquier cosa que se desee. Muchas veces nos hemos preguntado por qué se hizo la increíble chapuza de juntar en Leganés a tres grupos de personas que nada tenían que ver los unos con los otros: (1) el grupo de delincuentes formado por Jamal Ahmidan, los hermanos Oulad y Abdenabi Kounjaa; (2) el grupo de personajes vinculados a la C/ Virgen del Coro (Serhane Farket y Asrih Rifaat) y (3) el argelino Allekema Lamari. Unir en la tragedia final de Leganés a esos tres grupos tan dispares parece un contrasentido. Y, sin embargo, en contra de lo que a primera vista parece, tal vez no sea una chapuza.
Lo que permite esa inverosímil asociación de los tres grupos es, precisamente, desviar el foco hacia un lado o hacia otro, según vaya interesando o según vayan cayendo piezas de la historia. Si las investigaciones periodísticas ponen de manifiesto que es imposible que tal o cual presunto suicida fuera el cerebro de nada, se puede recurrir a alguno de los otros grupos para extraer candidatos.
Es lo que intenta la Fiscalía, como denuncia hoy El Mundo, en su memoria de actividades correspondiente al año 2007: rescatar a El Tunecino como autor intelectual o principal ideólogo de la masacre.
Obviemos el hecho de que, si la Fiscalía tuviera razón, la masacre de Madrid habría sido organizada por un sujeto que vivía de una sustanciosa beca concedida por el propio gobierno español a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (debe de ser que la costumbre española de financiar terroristas para que nos asesinen, como llevamos haciendo con ETA durante años, se ha trasladado a otros ámbitos ideológicos).
Lo importante no es la personalidad de El Tunecino, sino el hecho de que, de nuevo, se avecinen mutaciones en la versión oficial. A lo largo del tiempo, a la opinión pública española le han ido presentando distintos "cerebros" de la masacre, de manera sucesiva: Jamal Zougham; Jamal Ahmidan; El Tunecino; Mohamed El Egipcio; los hermanos Almallah; Mustafá Setmarian; los hermanos Chergui; otra vez Mohamed El Egipcio, junto con Yousef Belhadj y Hassan El Haski (cuando ya se acercaba el juicio); otra vez Jamal Ahmidan (cuando en el juicio se absolvió de la autoría intelectual a los anteriores); de nuevo El Tunecino...
El sólo hecho de que se hayan presentado tantos "cerebros" diferentes debería ser motivo de escándalo, porque indica, en el mejor de los casos, que no se sabe quién fue el cerebro; en el peor de los casos, lo que indica es la intención deliberada de confundir a la opinión pública. Calificar en estas condiciones el juicio del 11-M, como ayer hizo Conde-Pumpido, de
"triunfo rotundo del Estado de Derecho", no es otra cosa que una broma siniestra para con las víctimas del atentado, de quienes la Justicia lleva cuatro años riéndose.
Pero la cuestión que querría plantear es la siguiente: ¿a qué se debe ese último cambio de foco ahora? ¿Por qué se rescata a El Tunecino de nuevo? ¿Qué tecla se ha tocado para que, de repente, vuelva a centrarse en Serhane Farket la responsabilidad de los hechos?
Como me decía ayer un buen amigo, da toda la sensación de que alguien ha tirado de un lado de la cuerda bastante más de lo debido. Y estamos asistiendo a las consecuencias de ese desequilibrio.
Algunos enlaces
QSVTV ha lanzado un nuevo vídeo, excelente, sobre los hechos de Leganés. Os recomiendo que lo veáis, y que lo compartáis con vuestros conocidos:
El teatro de Leganés.
Un interesante artículo de Ramón Pi en Diario del Siglo XXI, en el que reflexiona sobre la "losa de silencio" impuesta al 11-M, además de sobre otros asuntos de actualidad:
Asuntos pendientes.
Y otro artículo, esta vez de Joan Valls en Libertad Digital, en el que se reclama (en mi opinión, con toda la razón del mundo) que quienes pueden aportar algo de luz al 11-M lo hagan ya, sin más dilaciones:
Léame sus papeles del CNI, don José María.
29 de Septiembre de 2008 - 10:37:48 - Luis del Pino - 190 comentarios
Muy interesante la entrevista a Mouhannad Almallah
que hoy publica Antonio Rubio en El Mundo. Tanto lo que dice, como lo que deja caer entre líneas, nos permite plantear una serie de preguntas que siguen sin responderse después de terminado el primer juicio del 11-M.
Afirma Almallah, para empezar, que los muertos de Leganés no tenían capacidad técnica para llevar a cabo el atentado. Nada más cierto. Uno de los argumentos más sonrojantes que se han utilizado para negar la participación de ETA en la masacre del 11-M es que "ETA estaba demasiado débil para cometer un atentado así". Y, sin embargo, los mismos que exculpan a ETA con ese argumento no tienen empacho en sostener que quien sí que tenía la capacidad de perpetrar la matanza es una panda de delincuentes comunes, que nunca habían puesto un petardo en un cajero. ¿Quién cometió realmente el atentado? ¿Quién tenía realmente la capacidad técnica, los recursos y la sangre fría necesarios para preparar y colocar los artefactos destinados a matar a 200 personas?
Insinúa a continuación Almallah que, entre los que se sentaron en el banquillo de la Casa de Campo, no sólo Antonio Toro, Emilio Suárez Trashorras y Rafá Zouhier colaboraban con la Policía. Según él, también había otros. En ese sentido, cabe recordar las sospechas de colaboración con nuestros propios servicios de información que recaen sobre El Dinamita, sobre Otman El Gnaoui, sobre Abdelmahid Bouchar, sobre Mohamed El Egipcio y, para qué nos vamos a andar con tonterías, sobre el propio Almallah. ¿Cuántos de los 29 imputados eran confidentes, colaboradores o incluso miembros de nuestros propios servicios de información? No lo sabemos, pero lo que está claro es que varios de los personajes clave, de los elementos centrales de la trama, "eran de los nuestros". ¿Cuál fue su papel en todo el asunto? ¿Se prestaron voluntariamente a construir, después del 11-M, una falsa trama islamista a la que responsabilizar del atentado? ¿O ayudaron antes del 11-M, voluntaria o involuntariamente, a tejer las cortinas de humo que luego haría falta utilizar?
Sobre El Chino, Almallah afirma que "podía estar conectado o dirigido por la propia Policía", según lo que otros acusados le dijeron. Ya hemos publicado en Libertad Digital, a este respecto, los datos que demuestran que, si no El Chino,
al menos su supuesta familia española sí que colaboraba con los servicios policiales. ¿En qué consistió, entonces, el papel desempeñado por esa familia española de uno de los presuntos suicidas de Leganés? ¿A qué se deben las numerosísimas contradicciones existentes en torno a la figura de ese presunto suicida?
Señala Almallah, hablando precisamente de los muertos de Leganés, que no tiene ningún sentido que esos "peligrosos islamistas" se suicidaran en aquel piso rodeado por la Policía, después de esperar "amablemente" a que se desalojaran ocho bloques de viviendas. Por supuesto que no tiene ningún sentido. Como tampoco lo tiene el que se
falsificara la carta de despedida de uno de esos suicidas, que se
falsificaran las llamadas telefónicas con las que nos dicen que esos presuntos suicidas se despidieron de sus familias o que se
falsificaran los faxes amenazantes enviados a Telemadrid y ABC en nombre de esos presuntos suicidas. Al igual que carece por completo de sentido que, entre los libros coránicos que aparecieron en el piso, se encontraran varios libros chiíes, cuando todos los muertos de ese piso pertenecían a otra rama del Islam: la sunní. Almallah no lo pregunta expresamente, pero yo sí lo voy a hacer: ¿quién organizó el teatro de Leganés para intentar convencernos de las intenciones suicidas de los allí encerrados?
Dice también en la entrevista que la Policía intentó convencerle de que incriminara a Zougham, declarando que Jamal Zougham y El Tunecino estaban relacionados. Llega a afirmar Almallah, explícitamente, que un Policía le dijo, ante sus reticencias, que "el falso testimonio no es delito". Se trata de una imputación gravísima y el nuevo juez encargado del caso del 11-M debería tomar cartas en el asunto, porque esa afirmación implica que alguien, desde nuestra propia Policía, pretendió orientar un testimonio para incriminar a un acusado, a sabiendas de que lo que se pedía que se declarara era falso. Que existía la necesidad de incriminar a Zougham por cualquier medio está claro: ¿cómo justificar ante la opinión pública que todos los detenidos del 13-M fueran puestos en libertad? Pero eso hace aumentar las sospechas sobre los contradictorios testimonios oculares que sitúan a Jamal Zougham en los trenes y que son lo único en lo que se ha basado su condena. ¿Alguien pidió explícitamente a alguno de esos testigos de los trenes, como sucedió con Almallah, que incriminara a Jamal Zougham?
El episodio de su afiliación al PSOE es el que menos aclara Mouhannad Almallah. Que nadie le pidiera dos avales para afiliarse al Partido Socialista es sencillamente increíble, y más en una federación socialista, la madrileña, donde las peleas a muerte entre los distintos sectores han impuesto, desde hace mucho tiempo, una serie de controles, orientados a intentar garantizar que ninguno de esos sectores en lucha altere el statu quo con una campaña de afiliaciones masivas. Esa afiliación al PSOE no fue otra cosa que el cebo que se utilizó en su día (recordemos que el asunto salta en torno al primer aniversario de la matanza) para colarnos a los hermanos Almallah como posibles cerebros del 11-M, en un momento en el que comenzaban a cristalizar las primeras dudas sobre las pruebas materiales del caso. Dice Almallah que fue el presidente de la Asociación de Musulmanes de Madrid quien sugirió, a él y a otras personas, que había que integrarse en la sociedad y afiliarse. Permítanme que exprese mis dudas sobre esta explicación y que plantee la última pregunta: ¿quién le sugirió, en realidad, a Mouhannad Almallah que se afiliara al PSOE y quién indicó a los responsables de la agrupación socialista de San Blas que autorizaran esa afiliación?
La respuesta a esa pregunta permitiría aclarar muchas incógnitas sobre la identidad de quienes han ido construyendo y reconstruyendo la mentira oficial, a medida que las circunstancias hacían aconsejables nuevas mutaciones.
28 de Septiembre de 2008 - 10:54:56 - Luis del Pino - 101 comentarios
Hoy se celebra en Barcelona a las 11:00, empezando en la Plaza de Urquinaona y terminando en la de Sant Jaume, una manifestación contra la imposición lingüística en las escuelas. Se pretende, con el acto, mostrar el rechazo a la Ley de Educación de Cataluña y reclamar el bilingüismo en la enseñanza.
La manifestación, convocada por Ciudadanos/Partido de la Ciudadanía, cuenta con el respaldo del Partido Popular y de numerosas organizaciones cívicas y asociaciones: Asociación por la Tolerancia, Círculo Balear, Padres por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, CADECA, Acción Cultural Miguel de Cervantes, Cives Iure, Asociación de Profesores por el Bilingüismo, Unión de Guardias Civiles, Galicia Bilingüe, Convivencia Cívica Catalana, Universitarios Liberal Demócratas, Foro España Hoy, Juventudes Liberales y Asocolombia.
La presentación del acto correrá a cargo del actor Toni Cantó y el manifiesto será leído por Arcadi Espada.
Que en España haya que manifestarse reclamando el derecho a estudiar en español sólo indica qué punto tan avanzado de descomposición ha alcanzado la gestión de los asuntos públicos en nuestro país. Cuando Convergencia y Unión perdió el gobierno catalán a manos del PSC, muchos ilusos pensaron (pensamos) que la presión nacionalista en Cataluña bajaría de nivel. No podíamos estar más equivocados. La sucursal catalana del PSOE ha elevado el listón, de la mano de sus socios de ERC, a cotas a las que jamás se hubiera atrevido a llegar CIU.
Aunque ese recrudecimiento de la presión nacionalista hubiera sido imposible, claro está, sin la aprobación de un nuevo estatuto catalán que tanto se empeñó en sacar adelante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, siempre dispuesto a hacer exactamente lo contrario de lo que España necesita.
¿Servirá de algo manifestarse? Por supuesto que sí. Sólo la presencia cívica en la calle puede detener a quienes hace mucho tiempo que han perdido cualquier tipo de respeto a la legalidad. O se hace patente la oposición ciudadana a los desvaríos lingüísticos, o no habrá forma de que los catalanes, que viven inmersos en un bunker informativo, pueden enterarse de que existe otra Cataluña, distinta de la oficial, que no está dispuesta a dejarse arrebatar los mínimos derechos democráticos.
27 de Septiembre de 2008 - 11:19:34 - Luis del Pino - 58 comentarios
Dice el presidente del gobierno autonómico vasco, tan cansino ya en sus escenificaciones, que la prohibición de su referéndum ilegal le recuerda a los tiempos de Franco, cuando lo de "¡España una, grande y libre!".
¡Pues qué quiere que le diga el señor Ibarreche! A mí lo de "una, grande y libre" no me recuerda a otra cosa que a lo de "territorialidad e independencia" que lleva utilizándose cuarenta años para mantener viva a una ETA que tan bien sirve a los intereses de algunos, entre ellos a los del propio Ibarreche.
Vamos, que el nacionalismo vasco existe (¡para qué nos vamos a engañar!) por y para la reivindicación de una Euskadi "una, grande y libre":
- Euskadi "una", que lleva al intento nacionalista de acabar con la autonomía de las provincias vascas y de sustituir esa autonomía provincial, que sí que tiene raigambre histórica, por un ente supraprovincial que nunca existió.
- Euskadi "grande", con la pretensión de anexionar a esa nación ficticia el reino de Navarra (¡que ése sí existió históricamente, Ibarreche!) o las provincias vasco-francesas, cosa que a los gobernantes de nuestro país vecino les da mucha risa.
- Euskadi "libre", con el derecho de no acatar la legalidad de ese Estado "opresor" que lleva financiando cuatro décadas a los nacionalistas vascos con los impuestos de todos los españoles.
-
Dice Ibarreche también que el PP y el PSOE han señalado claramente "los límites de la alambrada". ¿Y qué necesidad tenían de hacer eso, señor Ibarreche? ¡Si la alambrada está muy claramente marcada desde hace mucho tiempo! ¡Basta con seguir el rastro de la dictadura del miedo! A este lado de la alambrada, las personas pueden defender las ideas que consideren oportuno; a aquel lado de la alambrada, uno se arriesga, si se enfrenta a la ideología nacionalista dominante, a que le peguen un tiro. ¿Quién ha levantado la alambrada que rodea a ese inmenso campo de concentración llamado País Vasco, señor Ibarreche?
No me juegue con las metáforas, hombre, que las carga el diablo. Y si hay una región en España que no ha conocido aún la democracia, después de la muerte de Franco, ésa es la que usted gobierna. Porque los vascos han tenido la desgracia de pasar de una dictadura a otra sin solución de continuidad.
Teniendo en cuenta, además, que fueron los propios servicios de información franquistas y post-franquistas los que ayudaron a reconstruir el PNV de cara a la transición democrática, tiene guasa que Ibarreche reniegue ahora en apariencia de aquel régimen que tanto contribuyó, en sus postrimerías, a crear todo lo que hace posible la existencia de Ibarreche como figura política.
En cualquier caso, tampoco hay que tomarse demasiado en serio las palabras de este hombre. No son otra cosa, como decía al principio, que escenificación. Se aproximan meses cruciales, en los que habrá que celebrar unas elecciones vascas de las que dependen muchas cosas. Y seguiremos con el reparto de papeles. Cada uno tendrá que interpretar el guión tal y como le ha sido escrito. Se trata, al final, de sacar adelante un Plan Lopezeche que circule en paralelo con el estatuto catalán y con el "proceso de paz", que se resucitará oficialmente a lo largo del último semestre de 2009. Y no tienen nada fácil sacar adelante el paquete completo, porque está todo cogido con hilos.
No es de extrañar que se estén produciendo, desde las últimas elecciones generales, tantos movimientos en la oscuridad, destinados a neutralizar a cualquier organización que pueda representar un obstáculo en ese proceso, sean partidos políticos u organizaciones cívicas. Se lo juegan todo a esa carta, y son conscientes de ello, así que no van a pararse en barras.
Como le dijo a Pachi López la madre de Joseba Pagaza, dirán y harán cosas que nos helarán la sangre. Ya las están haciendo, de hecho.
P.D.: Por cierto, ¿qué significa el empeño en que fijemos la vista en De Juana? ¿A qué otro lugar no quieren que miremos? Yo es que soy muy mal pensado, ya saben ustedes.
23 de Septiembre de 2008 - 13:22:08 - Luis del Pino - 366 comentarios
En la mayoría de los países, se puede clasificar políticamente a las personas (y hay bastantes páginas en Internet donde pueden hacerse tests en este sentido) utilizando un gráfico de dos ejes: en uno de ellos se mide la actitud de la persona en temas económicos y en el otro se mide en temas morales. En lo económico, según ese criterio de clasificación, una persona puede tender hacia el liberalismo o hacia el estatismo. En el terreno moral, puede tender hacia el laicismo o ser, por el contrario, conservador.
En España, tenemos la desgracia de tener que añadir un tercer eje, según que la persona sea federalista o unitaria (que son términos más generales que nacionalista y antinacionalista). Si en otros países no hace falta ese tercer eje, se debe a que esas naciones no se ven a sí mismas como un problema: un francés se siente francés independientemente de sus actitudes en temas económicos o morales. El francés no se cuestiona su propio ser de manera permanente, como hacemos los españoles, que llevamos siglos perdiendo en rozamiento interno toda la energía que deberíamos emplear en llevar a cabo un trabajo útil. Desde que Cánovas dijera, con amarga ironía, lo de que "español es quien no puede ser otra cosa", mientras los parlamentarios discutían cómo definir a los españoles en la Constitución de 1876, no hemos avanzado nada.
Si analizamos la situación política española según esos tres ejes de medida, nos encontramos inmediatamente con una anomalía bastante preocupante. En la tabla siguiente se muestra la clasificación de los partidos existentes según esos tres ejes de medida:

| |
ECONOMÍA |
NACIÓN |
MORAL |
ERC
|
ESTATISTA |
FEDERALISTA |
LAICISTA |
| BNG |
ESTATISTA |
FEDERALISTA |
LAICISTA |
| IU |
ESTATISTA |
FEDERALISTA |
LAICISTA |
| PSOE |
ESTATISTA |
FEDERALISTA |
LAICISTA |
| CIU |
NEUTRO |
FEDERALISTA |
NEUTRO |
| PNV |
NEUTRO |
FEDERALISTA |
NEUTRO |
| PP |
LIBERAL |
NEUTRO |
NEUTRO |
| UPD |
NEUTRO |
UNITARIO |
LAICISTA |
| CIUDADANOS |
NEUTRO |
UNITARIO |
NEUTRO |
Existen cuatro partidos que son a la vez estatistas, federalistas y laicistas, con distintos matices: ERC, BNG, IU y PSOE. Otros dos (CIU y PNV) tienen su razón de ser en el federalismo, estando indefinidos en los otros dos ejes.
Después (me resisto a decir "enfrente") nos encontramos, por un lado, con un partido de corte liberal (PP) que después de su último congreso ha quedado ubicado en una posición neutra en el eje nacional y en el eje moral. Junto a él, dos partidos de nueva creación que se definen como unitarios en el tema nacional; los dos son neutros en asuntos económicos y uno de ellos es laicista (UPD), mientras que el otro (CIUDADANOS) también es neutro en temas morales.
La preocupante anomalía a la que me refiero es la siguiente: existen varios partidos que son a la vez estatistas, federalistas y laicistas. Y uno de esos partidos (el PSOE) es una de las dos grandes formaciones políticas existentes y ocupa actualmente el gobierno de la Nación. Sin embargo, no existe ningún partido, ni uno sólo, que sea a la vez liberal, unitario y conservador. Es decir, el PSOE no tiene, en el otro extremo de ese espacio formado por los tres ejes mencionados, ningún partido que actúe de contrapeso.
En España existe un pujante movimiento de activismo conservador, como han demostrado las manifestaciones en apoyo de la familia o el movimiento de objeción de conciencia con respecto a Educación para la Ciudadanía.
Existe también un dinámico movimiento liberal, que tiene su escaparate más visible en la blogosfera y en los numerosos think-tanks liberales que han ido floreciendo en los últimos años.
Existe, finalmente, un amplio porcentaje de la población que se siente y se define a sí misma como unitaria, con una radical oposición al nacionalismo que se ha visto plasmada en las numerosas manifestaciones celebradas en contra de cualquier concesión a quienes llevan cuarenta años asesinando en nombre de ese nacionalismo.
Pero no hay ningún partido que aúne políticamente esas tres voluntades. Ni siquiera existe ningún partido que actúe de contrapeso al PSOE en dos de los tres ejes a la vez: no hay un sólo partido que sea a la vez liberal y unitario, o liberal y conservador, o unitario y conservador. El partido que debería ejercer de contrapeso (el PP) ha renunciado a hacerlo (excepto de forma muy descafeinada) en el eje moral y en el nacional, y ya sólo se diferencia claramente del PSOE en temas económicos.
El más castigado de esos tres sectores es el conservador. Quien crea (independientemente de sus convicciones religiosas) que la sociedad debe organizarse respetando una serie de normas de derecho natural, como por ejemplo la defensa de la vida desde la concepción a la muerte, no tiene directamente a quién votar.
Y la razón de que esa anomalía exista, la razón de que no haya un partido que aúne esas tres voluntades (liberalismo, unitarismo, conservadurismo) son los estúpidos recelos mutuos que esos tres sectores sienten. Existe, por ejemplo, una actitud desdeñosa en ciertos sectores liberales hacia el activismo conservador, de la misma manera que existe una pulsión estatista en determinados sectores católicos que les hace rechazar el liberalismo. Como también hay una buena cantidad de personas para quienes la lucha contra las tendencias disgregadoras nacionalistas es lo más importante y se olvidan completamente de que hay otras personas que opinan como ellos en el terreno nacional, pero para quienes las cuestiones morales o las económicas son todavía más fundamentales.
Mientras esos tres sectores (liberales, unitarios y conservadores) no sean capaces de concertar sus fuerzas y de acometer una acción política conjunta, los tres saldrán perdiendo a la larga. Porque cuando uno tira con fuerza de un lado de una cuerda y no tiene enfrente a nadie que tire en dirección exactamente contraria con una fuerza igual, es inevitable que la cuerda se vaya desplazando. Y el tirón del PSOE, que es una máquina de poder carente de contrapeso, implica que España sufrirá, ya está sufriendo, una deriva cada vez más acelerada hacia las posiciones que el PSOE defiende: una deriva simultánea hacia las posiciones estatistas, federalistas y laicistas.
¿Es hora, quizá, de que esos tres sectores aúnen fuerzas de una vez, antes de que sea demasiado tarde?
22 de Septiembre de 2008 - 12:24:47 - Luis del Pino - 112 comentarios
Otro asesinado más. Y otra vez la misma catarata de declaraciones no ya huecas, sino directamente cargadas de fariseísmo.
Zapatero, el mismo que con su política evitó que desapareciera una ETA acosada y hundida por la política antiterrorista del PP; el mismo que ha permitido que los etarras volvieran a las instituciones municipales y autonómicas; el mismo que ha hablado de las infinitas ansias de paz de algunos de los miembros del entorno proetarra; el mismo que consintió que ETA se legitimara internacionalmente, llevando una moción sobre "el proceso de paz" (¡el proceso de paz!) al Parlamento Europeo... ese mismo Zapatero dice ahora que
expresa su "repulsa" y su "desprecio" por el atentado.
¡Usted expresa su repulsa y su desprecio! ¿Pero qué está diciendo? ¿Nos podría decir a todos si el dinero que ETA ha invertido en asesinar a una persona (porque algo de dinero habrá necesitado para la operación) ha salido, en todo o en parte, de los presupuestos manejados por esos representantes municipales batasunos que accedieron a los ayuntamientos porque usted ilegalizó sólo a la mitad de las listas electorales de ANV? ¿Cómo se atreve ahora a expresar su "repulsa" y su "desprecio"? Quien merece repulsa y desprecio es usted, porque es usted el que ha consentido que los etarras vuelvan a pastar en los presupuestos públicos. Lo que ETA merece no es repulsa y desprecio, sino que se la aniquile con todas las armas del Estado de Derecho, cosa que se estaba a punto de hacer hasta que usted llegó al poder, 11-M mediante.
Rajoy, por su parte, se descuelga (¿es la décima vez que hace lo mismo?) con que estará "detrás del Gobierno para derrotar a ETA". A lo que se ve, no tiene ningún reproche que hacerle a Zapatero, ni piensa exigirle ninguna responsabilidad. ¿Podría decirnos el señor Rajoy dónde estaría ETA hoy si el PSOE hubiera continuado, después del 11-M, la política antiterrorista de acoso total a ETA que el PP había practicado? ¿Se hubiera podido evitar esta muerte de hoy? ¿Cree el señor Rajoy, en ese sentido, que la política antiterrorista de Zapatero en la pasada legislatura fue correcta? Si no lo cree, ¿por qué no le exige a Zapatero que se vaya a su casa?
Por su parte, los nacionalistas de diverso pelaje, encabezados por Ibarreche, continúan con su propósito de recoger las nueces de sangre que llevan treinta años cosechando. Dice el presidente autonómico vasco que
"no está dispuesto a renunciar a la política para conseguir la paz". Lo que, traducido al cristiano, significa que piensa seguir reclamando por vía política lo mismo que ETA reclama asesinando españoles. ¿Se imaginan ustedes a algún alto jerarca nazi, después de un atentado contra un judío, diciendo que "la violencia ejercida por esos chicos de las juventudes hitlerianas no nos impedirá seguir reclamando por la vía política la supremacía de la raza aria"? ¿Pero cómo se puede ser tan hipócrita? ¿Y cómo podemos los demás ser tan imbéciles como para llevar aguantando cuarenta años la misma hipocresía y las mismas escenificaciones? ¿Cuándo se va a poner fuera de la Ley a todas las formaciones políticas, como el PNV, que financian indirectamente a ETA, por ejemplo a través de todas las subvenciones que el Gobierno autonómico vasco concede a todo tipo de organizaciones vinculadas al entramado etarra? ¿Cuándo se va a poner fuera de la Ley a todos esos movimientos nacionalistas que proporcionan la base ideológica con la que ETA construye su discurso y que garantizan, manipulando la educación, que el odio a España se perpetúe entre una parte de la población vasca?
¿Existe de verdad entre la clase política española la más mínima voluntad de acabar con ETA? ¿O están todos demasiado ocupados, pactando a espaldas de los españoles cómo superar los límites de la Constitución, pero sin que los españoles sean consultados para ver qué opinan?
Dice el Gobierno que siente "desprecio" y dice la Oposición que "estará detrás del Gobierno para acabar con ETA". ¿Cuándo van a revocar ustedes, entonces, la moción parlamentaria que autoriza al Gobierno a negociar con ETA? ¿Cuándo van a disolver los ayuntamientos gobernados por terroristas? ¿Cuándo nos van a decir qué hay de cierto en el episodio del chivatazo al aparato de extorsión de ETA? ¿Cuándo van a reclamar las competencias de educación a esa autonomía donde se ha impuesto la pedagogía del odio?
Cuando decidan ustedes hacer algo que efectivamente implique combatir el terrorismo, podremos creernos alguna de sus palabras. Mientras tanto, casi sería preferible que se las ahorraran. Les ponen demasiado en evidencia.
Vayan desde aquí mis condolencias a la familia del nuevo asesinado. Siento esa muerte en el alma y no hay nada que no hubiera hecho por tratar de evitarla. Desgraciadamente, me temo que lo único que los españoles de a pie podemos hacer es levantar la voz para pedir que se dejen de tanto fariseísmo. Y para pedir que las palabras huecas den paso a una política que intente acabar tanto con los asesinos, como con quienes les apoyan con sus acciones. O con sus omisiones, que para el caso es lo mismo.
20 de Septiembre de 2008 - 12:40:20 - Luis del Pino - 202 comentarios
Andábamos todos cabizbajos, preguntándonos que dónde estaba la oposición; angustiándonos al pensar que el PP había caído en la inactividad después de las pasadas elecciones; deprimiéndonos mientras hacíamos cábalas sobre el efecto adormecedor del sorayismo lasallista, o del lasallismo arriolesco, o del arriolismo marianil.
¡Pero resulta que no estaban inactivos! Simplemente estaban pensando. Y aguardando al momento oportuno para emprender la contraofensiva.
Ayer han desvelado los estrategas del PP su arma secreta:
un concurso de vídeos. Pero no un concurso cualquiera, no: el premio para el que haga el vídeo más impactante sobre la situación política y económica de España será comer con Rajoy.
Sencillamente apasionante. Seguro que hay bofetadas para participar. A mí no se me ocurre, personalmente, una experiencia más emocionante que comer con el líder del PP. Después de él, el pediluvio, que diría Luis XIV.
Yo propondría al PP que siguiera por esa línea, porque no hay nada como motivar a los votantes. Se podría, por ejemplo, convocar un concurso de eslóganes electorales en el que el ganador pudiera hacer una visita al Parque de Atracciones con Soraya Sáez de Santamaría. ¡Superdivertido!
O una competición de lanzamiento de pelotas de goma a un cartel con la cara de Zapatero. El premio podría ser un paseo en barca con Ruiz Gallardón por el estanque del Retiro, que incluyera la pesca de un par de carpas. Entretenido a la par que instructivo, no me digan que no.
Y, para aquellos a los que les gusten las emociones fuertes, como a mí, nada mejor que un concurso de memorización del programa electoral del PP, en el que el ganador tuviera la oportunidad de disfrutar de unas clases de esperanto en compañía de Manuel Fraga. ¿Se imaginan qué derroche de amor, cuánta locura?
En fin, que no sé si concursar ahora o reservarme para las siguientes ideas que los estrategas de la calle Genova, sin duda, tendrán.
Porque eso es lo que siempre sucede cuando se abre la puerta a la participación de las bases: que a partir de entonces ya no hay manera de conseguir que los afiliados dejen de interesarse por la política y éstos nunca sienten saciadas sus ansias de integrarse en el partido. ¡Es lo que tiene hacer que la gente se sienta parte de un proyecto común ilusionante! Así que no le quedará otro remedio al equipo de Rajoy que exprimirse las neuronas y poner cada vez más alto el listón.
Por si se les agotan las ideas para los premios, les doy unas cuantas más: un par de entradas para escuchar una sonata de triángulo y zambomba con Javier Arenas; una lectura pública de las obras completas de José Saramago en compañía de González Pons; unas clases de migajón al lado de Núñez Feijoo...
Puede que los afiliados del PP no tengan la oportunidad de elegir libremente a los compromisarios de su congreso nacional, ni de intervenir de ninguna forma en la designación del presidente nacional de su partido, pero se lo van a pasar bomba los tíos.
19 de Septiembre de 2008 - 13:25:47 - Luis del Pino - 83 comentarios
Libertad Digital publicaba ayer la noticia de que Moutaz Almallah Dabas, que había sido extraditado desde Reino Unido por su presunta relación con el 11-M,
ha sido puesto en libertad bajo fianza por el juez Velasco, que ha sustituido a Del Olmo al frente del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional. En el mismo auto, el juez le procesa por posible colaboración con banda terrorista. La Fiscalía se había opuesto a ese procesamiento y pedía dejar en libertad sin cargos a Moutaz.
El auto del juez Velasco, que posiblemente no ha podido hacer otra cosa con los mimbres que tiene (porque había una acusación, la de Pilar Manjón, que solicitaba el procesamiento), refleja el berenjenal en que se ha sumido la versión oficial de los atentados: resulta que a Moutaz Almallah se le procesa por "colaboración" con banda terrorista usando una serie de indicios que ya han sido utilizados para enjuiciar a su hermano Mouhannad Almallah por "pertenencia" a banda terrorista. Y resulta que el Tribunal Supremo ha absuelto a Mouhannad de los delitos de que se le acusaba.
Entonces, podemos encontrarnos con la paradoja de que, siendo los indicios existentes válidos para los dos hermanos, a uno se le absolviera y a otro se le condenara. El juez Velasco trata de justificar esa contradicción señalando que a Mouhannad Almallah se le ha juzgado por un delito distinto del que ahora se acusa a Moutaz, porque "colaboración" no es lo que mismo que "pertenencia" a una banda terrorista. Técnicamente es cierto, pero entonces ¿no debería procesarse también a Mouhannad por "colaboración" con banda terrorista? Yo no sé si será jurídicamente posible utilizar un mismo conjunto de indicios para juzgar dos veces a una persona, acusándole cada vez de delitos diferentes, pero resulta chocante esa disparidad en el trato a los dos hermanos.
Hay un par de aspectos del auto del juez que llaman la atención. Por ejemplo, cuando dice que Moutaz Almallah huyó de España precipitadamente el 15/9/2003 tras la detención de la célula de Abu Dahdah, pero luego reconoce que Moutaz viajó a España tres veces: el 22/8/2004, el 3/9/2004 y el 6/9/2004. No debía de estar Moutaz muy huido cuando se paseaba por España como Pedro por su casa. (Por cierto: ¿por qué nadie le detuvo en ninguno de esos viajes que hizo a nuestro país después del 11-M?.)
Como tampoco tiene sentido que se diga en el auto, como indicio de criminalidad contra Moutaz, que Moutaz Almallah contactó personalmente el 25/8/2002 con Rabei Osman, El Egipcio, que es "uno de los dos que han reivindicado la autoría del atentado del 11-M". En el juicio celebrado en la Casa de Campo ha quedado ya claro que esa supuesta reivindicación es falsa, y esa es la razón de que se haya absuelto a El Egipcio de los cargos de autoría intelectual de la masacre. Por tanto, esa afirmación del auto es directamente incorrecta.
Aunque lo que más gracia me hace del auto es cuando, al hablar de cómo Moutaz repartía propaganda de grupos terroristas, afirma el juez que: "Incluso en un viaje de su hermano Mouhannad a Londres, le entregó un libro en castellano sobre el 11-M en el que aparecían ambos citados, guardándoselo". ¡Espero que el juez no esté incluyendo los libros sobre el 11-M dentro de la categoría de propaganda terrorista, porque, si no, creo que voy a tener que hablar con Casimiro García Abadillo para exiliarnos conjuntamente, antes de que nos procesen por incitación al yihadismo!
Bromas aparte, y dejando de lado esos errores menores que no van a ningún sitio, resulta muy de agradecer la celeridad que el juez Velasco parece estar imprimiendo a sus actuaciones. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar el estado en que le habrá dejado el juzgado el juez Del Olmo.
Le deseamos suerte al nuevo titular del Juzgado Central de Instrucción nº 6. Desde luego, va a necesitar emplearse a fondo si quiere desbrozar las múltiples causas abiertas en relación con el 11-M y llegar a arrojar un poco de luz sobre algo que tanto se han empeñado en enmarañar algunos.
18 de Septiembre de 2008 - 15:28:53 - Luis del Pino - 132 comentarios
Una sociedad enferma
¿Cómo podríamos describir el estado de las cuestiones sociales?
- la institución familiar se resquebraja a ojos vista, con un aumento espectacular de la tasa de divorcios, un progresivo descrédito de virtudes como la de la fidelidad y una pérdida paulatina del respeto por las generaciones anteriores.
- la religión está siendo abandonada poco a poco por buena parte de la población, al mismo tiempo que surgen, para llenar el hueco, todo tipo de sectas y filosofías esotéricas. Algunas de esas sectas esotéricas, que incluyen peculiares ritos iniciáticos, cuentan con una gran aceptación entre los miembros de la oligarquía dominante.
- el ejército tradicional ha sido sustituido por otro ejército profesional, mercenario, que se ve obligado a nutrirse cada vez más de voluntarios extranjeros ante el escaso entusiasmo que muestran los locales por incorporarse a filas.
- deportistas y personas procedentes del mundo del espectáculo se cuentan entre las figuras más admiradas por los ciudadanos, para quienes la fama (independientemente de cómo se consiga) pasa a ser la única medida (junto con el dinero, que muchas veces va aparejado a ella) del éxito social. Muchos de esos famosos llegan a acumular auténticas fortunas y algunos de ellos aprovechan incluso su fama para saltar a la arena política.
- el arte tradicional ha dejado de existir, sustituido por una sucesión cada vez más acelerada de modas cambiantes, con las que el artista no busca ni un medio de expresión personal, ni la inmortalidad que concede el genio creador. Tan sólo se intenta captar la atención del público potencial recurriendo a cualquier histrionismo o extravagancia que sea necesario, como medio, al final, de conseguir fama y dinero. La búsqueda de nuevas sensaciones lleva a la adopción de modas y gustos extranjeros, exóticos. Hasta la gastronomía se convierte en un "arte", en el que la sofisticación y la innovación priman sobre los propios alimentos. El hedonismo se generaliza en la sociedad, especialmente entre los miembros de la clase dominante.
- las ideologías políticas han desaparecido en la práctica, siendo sustituidas por una lucha entre distintos clanes de la oligarquía dominante, lucha en la que "progresismo" y "conservadurismo" no son más que clichés que se utilizan exclusivamente para movilizar a los votantes.
- la política se ha profesionalizado completamente al mismo tiempo que surge, al lado del político profesional, la figura del activista profesional, casi siempre a sueldo del político o de la persona de dinero.
- la agitación callejera, como medio de presión antes y después de unas elecciones, se generaliza, destruyendo poco a poco la esencia misma del sistema democrático. El principal criterio de legitimidad de un gobierno ya no es quién cuenta con más respaldo en las urnas, sino quién es capaz de ejercer mayor presión popular en la calle.
- el sistema judicial ha dejado de impartir Justicia para centrarse, en una primera etapa, en los aspectos más puramente formales de la Ley, de modo que en los juicios no importa quien tiene razón, sino quién demuestra un mejor conocimiento de los vericuetos legales, lo que lleva a una influencia progresivamente mayor de la figura del abogado dentro de la sociedad. En una segunda etapa, la venalidad se ha generalizado entre los jueces, que ya no son otra cosa que un mero apéndice de la oligarquía dominante, a quien sirven.
- la separación de poderes ha sido abolida en la práctica, aunque formalmente siga existiendo. No sólo la Justicia ha sido mediatizada por el poder político (y por el poder del dinero), sino que también el poder legislativo se ha supeditado al ejecutivo, y ambos al económico. El parlamento ha dejado de ser el lugar donde se decide el futuro del país, para convertirse en un simple escenario, en donde los parlamentarios simulan que discuten y luego dan su aprobación a lo que previamente se ha decidido sin luz ni taquígrafos, probablemente en alguna comida o reunión de negocios.
- las leyes dejan de ser instrumentos para regular el funcionamiento social de la forma más eficaz y justa y pasan a tener un carácter meramente instrumental: cuando no se aprueban leyes puramente demagógicas, destinadas a ganarse la voluntad popular o destruir al adversario político, se aprueban otras leyes cuyo único objetivo es proteger los intereses de quienes detentan el poder económico. Y cuando las leyes no sirven suficientemente a los objetivos previstos, se las incumple sin el menor rubor. El político sabe que cuenta con la impunidad que proporciona el control del poder judicial.
- todos tienen, en teoría, el derecho de acceder a los más altos puestos de responsabilidad política. Pero, en la práctica, se ha terminado por consolidar el poder de un puñado de familias dominantes, presentándose el curioso fenómeno de la aparición de "sagas" de gobernantes democráticos, que hacen del poder un fenómeno progresivamente más hereditario.
- la corrupción se ha generalizado entre la clase política, que se alía simbióticamente con las personas que cuentan con mayores fortunas. Candidatos y partidos invierten auténticas millonadas en las campañas electorales, un dinero que jamás se podría recuperar con los sueldos teóricos que cobran los políticos. Por supuesto, el nepotismo, la información privilegiada y el saqueo puro y duro de las arcas del estado compensan más que con creces el dinero invertido en las campañas electorales.
- el dinero sirve para alcanzar el poder y el poder sirve para hacer dinero. Ya no importa quién tenga el programa electoral más beneficioso para los ciudadanos, sino quién sea capaz de comprar más voluntades, recurriendo a cualquier tipo de táctica. Los candidatos prometen ventajas sociales que saben que no podrán costear, los gobernantes se dedican a fomentar la "cultura" y el "espectáculo" (con fondos públicos, por supuesto) como medio de incrementar su popularidad. Los votos de los ciudadanos se compran directamente con dinero o con prebendas a cargo del erario público. En caso necesario, no se duda en recurrir al fraude electoral más descarnado, a las campañas de descrédito de los opositores, a la intimidación y, en casos extremos, al magnicidio.
Aunque pudiera parecerlo, no estoy hablando de nuestra sociedad occidental actual. De lo que estoy hablando es de la sociedad romana en los años en que el sistema democrático entra en crisis y el modelo cesarista se termina imponiendo. Pero estoy seguro de que cualquier lector podría encontrar en nuestra época ejemplos que se ajustan a esas tendencias sociales que los romanos pudieron experimentar hace ahora 2000 años.
Grafitis eróticos en Pompeya
Si tienen algún mérito las teorías de la "morfología histórica" de Spengler y de Toynbee, ése es el de relativizar las investigaciones históricas, llamando la atención sobre dos errores bastantes comunes:
- El primer error es el de confundir la historia de Occidente con la historia de la Humanidad. Nuestra sociedad occidental no es más que una civilización, entre tantas, que ha competido a lo largo de la Historia por controlar su entorno y por sobrevivir. Antes de que Occidente existiera, ya había Historia. Y la seguirá habiendo aunque la sociedad occidental desaparezca. De hecho, la sociedad occidental coexiste actualmente con al menos otras cuatro civilizaciones y todos cometemos el error de pensar en China, en el mundo islámico, en Rusia o en la India como meros apéndices del mundo occidental, como países exóticos a los que no les queda otro remedio que acabar integrándose en nuestra "avanzada" civilización, cuando son mucho más que eso: son sociedades que tienen una "historia" que sólo se solapa parcialmente con la nuestra. Y ellos piensan en nosotros como un mero apéndice, como una mera periferia, de su propia sociedad.
- Pero el segundo error es más grave y consiste en considerar, como siempre han hecho todas las generaciones a lo largo de la Historia, que nuestra época es especial, que nuestra época es la "culminación" de un camino de "progreso" que ha ido perfeccionando al Hombre hasta desembocar en nosotros, los ciudadanos actuales, que somos la pera limonera comparados con nuestros antepasados.
Así, todos somos conscientes de que los imperios y las sociedades han ido naciendo y muriendo a lo largo de la Historia, pero damos por sentado que "eso" no nos va a pasar a nosotros. Eso son cosas que suceden en los libros de Historia, y que les pasaban a nuestros antepasados, que no eran tan avanzados como nosotros. ¿Cómo podría desaparecer nuestra civilización, con lo civilizados que somos? Podremos experimentar problemas, sí; podrá haber crisis económicas, tal vez; puede que se produzcan guerras muy destructivas.. ¿pero cómo va a "desaparecer", desaparecer del todo, nuestra civilización occidental?
Si está claro que somos civilizadísimos, ¿cómo vamos a imaginar que desaparecemos como los hititas, o que somos absorbidos como los mayas, o que sólo quedan de nosotros unas cuantas construcciones monumentales, como sucedió con los egipcios? Es imposible que a nosotros nos pase, porque somos más listos y más avanzados. Tan listos y tan avanzados somos que, de hecho, nos resulta difícil imaginar cómo pudo toda esa gente vivir a gusto sin conocernos, sin conocer nuestros avances y nuestra forma de vivir actual, mucho mejor que la suya.
¿De verdad somos tan distintos a toda esa gente que ha vivido y ha muerto antes que nosotros, y que ha experimentado los mismos problemas que nosotros, y que se ha angustiado lo mismo que nosotros cuando se daba cuenta de tantas cosas que no le gustaban en la sociedad de su época?
Lo malo que tiene el paso del tiempo es que arrasa con todo. Y lo que nos queda de muchas épocas pasadas no sirve para hacerse una idea suficientemente realista de cómo "sentían" tanto los que protagonizaron los grandes sucesos históricos, como la gente común a la que le tocó sufrirlos. Por regla general, los escritos que llegan hasta nosotros nos dan una visión oficial, formal, "histórica", de los sucesos. Y esa visión no representa más que un fragmento minúsculo de la verdadera realidad. E incluso ese minúsculo fragmento está mediatizado por el hecho de que sólo llegan hasta nosotros unas pocas visiones, necesariamente parciales, de esos sucesos históricos.
Imaginemos que mañana desapareciera nuestra civilización por un cataclismo y que sólo quedara al cabo de mil años un libro sobre la España actual para alimentar la imaginación de los historiadores. ¿Cómo pintarían esos historiadores la España de hoy si ese único libro que se salvara fueran las memorias de Jordi Pujol? ¿Y si fueran las de Felipe González? ¿Y si fueran las de Fraga, o las de Carrillo, o las de Aznar, o las de Tejero? Pero es que, además, ¿qué información proporcionaría ninguno de esos libros sobre la vida cotidiana y los verdaderos sentimientos de la gente?
El 24 de agosto del año 79 d.C., el volcán Vesubio entró en erupción y la ciudad de Pompeya quedó sepultada bajo una capa de 8 metros de ceniza. Gracias a eso, los restos de la ciudad se han conservado de forma extraordinaria. Entre otras cosas, esa capa de ceniza permitió que podamos conocer hoy algo que jamás se conserva con el paso del tiempo: los grafitis de las paredes. Se han publicado muchas recopilaciones de esos grafitis y la lectura de esas pintadas, de esos anuncios, de esos insultos, de esos versos populares, de esas declaraciones de amor, nos dice mucho más sobre la Roma de entonces que cualquier libro de Historia. Porque nos permite conocer cómo era de verdad la gente del común.
Resulta de lo más instructivo leer una de esas recopilaciones de grafitis, porque nos permite entender que no somos en absoluto mejores ni peores, ni siquiera distintos, cuando nos comparamos con las personas que encontraron la muerte hace casi 2000 años en Pompeya: las mismas fobias, las mismas filias, los mismos anuncios electorales, las mismas frases procaces, las mismas juergas, los mismos chistes malos y las mismas preocupaciones.
Hay una recopilación en español, de Enrique Montero, publicada por Planeta, donde se recogen los grafitis eróticos encontrados en las paredes de Pompeya (no recomiendo leerla a quien se escandalice con facilidad). Y viendo, entre esos grafitis, los que servían para publicitar los prostíbulos, es inevitable que se te vengan a la mente los anuncios por palabras que tanto abundan en nuestros periódicos de hoy en día: el mismo lenguaje, el mismo tipo de servicios, las mismas frases hechas para atraer a la clientela. La única diferencia entre aquellos grafitis y nuestros anuncios por palabras es el precio: en aquella época, lo normal era cobrar entre dos y tres ases de cobre por servicio. Las mujeres (y los hombres) con más clase podían cobrar tres o cuatro veces más.
No somos tan distintos de quienes nos han precedido. ¿Por qué pensamos que nuestro destino ha de ser forzosamente diferente al suyo?
El poder de la espada
Entre las tendencias sociales a las que la morfología histórica de Spengler y Toynbee hace referencia, juega un papel fundamental la imbricación de los sistemas económicos y los sistemas políticos. El feudalismo, el estado de clases y el absolutismo se corresponden con unas épocas en las que es la posesión de la tierra, de los bienes tangibles, lo que determina la riqueza.
La aparición de una burguesía, la consiguiente primacía de la ciudad sobre el campo y la consolidación del dinero como medio de trueque terminan, según la morfología histórica, por dar al traste con el sistema basado en la posesión de la tierra. El capital, una forma de posesión simbólica, desplaza a las posesiones tangibles como medida de la riqueza. El "dineroteniente" sustituye al "terrateniente" y, en el campo político, la revolución y el napoleonismo acaban con el régimen absolutista y entregan el poder político a esa burguesía cuyo predominio se debe a que sabe cómo multiplicar el capital. Y ese ascenso de la burguesía como clase y del capital como medida de riqueza es el que hace posible la aparición del sistema democrático. En este sentido, cabe afirmar que no puede existir democracia sin capitalismo.
¿Y qué sucede después? La crisis del sistema democrático se produjo en otras civilizaciones anteriores por la lenta corrupción del sistema. La democracia nace para que la burguesía pueda acabar con el Antiguo Régimen y conseguir el poder. Y para, de esa forma, poder establecer las reglas de juego que permitieran al capital florecer y multiplicarse. Pero, una vez conseguido el objetivo, una vez destruida la antigua clase dominante, una vez controlados los mecanismos de producción, la nueva oligarquía aprende pronto que esos mismos mecanismos democráticos que una vez le fueron útiles, ahora ya no son otra cosa que frenos que le impiden disfrutar de un poder absoluto.
Y a partir de ese momento, la Ley deja de ser una norma que garantiza la libertad, especialmente la libertad de empresa, para pasar a ser un instrumento de poder que es preciso controlar. Los poderes ejecutivo, legislativo y judicial dejan de ser un necesario freno al poder absoluto, para convertirse en algo que se puede comprar. La corrupción se generaliza a todos los niveles del sistema y el dinero pasa a convertirse en una herramienta con la que acceder a un poder que permite conseguir más dinero al margen de las leyes del mercado. La oligarquía aprende pronto que es mucho más sencillo utilizar directamente el poder que tratar de derrotar comercialmente a la competencia.
Y la quiebra de las reglas de juego termina llevando a la conclusión de que todos los métodos, incluida la violencia, son lícitos para obtener el poder. Lo cual hace que, al final, el sistema se autodestruya, cuando quienes poseen los medios para ejercer la violencia se dan cuenta de que, en esas condiciones, ya no necesitan para nada a quienes tienen el dinero. El "dineroteniente" cede su puesto al "espadateniente" y son las legiones, y no los votos, los que terminan determinando directamente quién accede al poder. Así, la democracia sucumbe por la espada y, tras una breve etapa de cesarismo, se consolida el sistema imperial que marca la muerte de esa civilización.
Sin embargo, ¿cómo nos va a pasar eso a nosotros? ¿Verdad que es ridículo imaginarse a un ejército americano entrando en el Capitolio para imponer como presidente a su general, al modo en que Julio César tomó el poder en Roma al mando de sus legiones?
El nuevo poder militar
Sin embargo, caeríamos en un error si pensamos que somos inmunes a ese tipo de peligro. A lo largo de la Historia, la superficie de los fenómenos es distinta, pero lo importante es si es distinto su fondo. En ese sentido, permítaseme hacer una pregunta: ¿Dónde radica hoy en día el verdadero poder militar? ¿En los ejércitos? ¿O más bien en los servicios de información?
Desde este punto de vista, el último medio siglo ha visto un incremento cada vez mayor del poder de los servicios de información en todo el mundo occidental (y no sólo en el mundo occidental). Y es verdad que ese poder se ha ejercido "en sentido externo": de la misma forma que las legiones romanas se utilizaban para proteger los intereses de Roma y de compañías multinacionales romanas de la época, los países occidentales no han vacilado, en la segunda mitad del siglo XX, en recurrir a las operaciones encubiertas (y también en ocasiones a los ejércitos) para proteger los intereses de su país o los de sus compañías multinacionales.
Pero hay otra labor de los servicios de información que se ha realizado "en sentido interno", con una intromisión cada vez más intensa, cada vez más continua, cada vez más descarada, en el propio funcionamiento democrático de los países. De la misma manera que llegó un momento en que no se sabía si las legiones controlaban al Senado de Roma o el Senado de Roma a las legiones, ¿quién controla a quién hoy en día? ¿Controlan los gobiernos a sus servicios de información o son éstos los que controlan a los gobiernos?
Piénsese, por ejemplo, en un John Edgar Hoover, que dirigió durante cuarenta años el FBI, utilizándolo para intervenir en asuntos que no eran de la jurisdicción policial, para destruir y controlar movimientos cívicos y para acumular dossieres sobre todos los políticos de la época. ¿Quién ejercía el poder real en los Estados Unidos mientras Hoover estuvo al frente del FBI?
Cuando el sistema democrático tocaba a su fin, se generalizó en Roma el recurso a la violencia sobre los candidatos a las elecciones: no era infrecuente que se enviara a una turba a amenazar o a agredir a un candidato, para forzar su renuncia o amedrentar a sus seguidores. Hoy en día se puede conseguir el mismo efecto sin más que airear un dossier. ¿Cuál es la diferencia? ¿Acaso existe? Sólo ha variado el método, la forma con la que la violencia se ejerce.
Contemplando las cosas desde este punto de vista, imaginemos de nuevo la escena del Capitolio que antes nos parecía tan ridícula. ¿De verdad es tan impensable una quiebra del sistema democrático? ¿De verdad es tan imposible que los servicios de información sigan acumulando poder, hasta exceder el de las propias instituciones democráticas? ¿De verdad es tan inimaginable que algún personaje que controle los servicios de información decida, en un futuro no muy lejano, prescindir definitivamente de las apariencias y asumir el poder de forma directa?
¿Creen ustedes que los mecanismos de defensa del sistema democrático funcionarían? ¿Creen ustedes que los ciudadanos, si se les enfrentara, por ejemplo, a una posible crisis terrorista nuclear (real o inventada), no acogerían con un suspiro de alivio la toma del poder por parte de un "hombre fuerte" que desplazara a una clase política desacreditada y corrupta, incapaz de manejar esa crisis?
No seamos tan soberbios, pensando que estamos a salvo de los problemas que acabaron en su día con otras sociedades que nos han precedido. Las amenazas que acechan a nuestro actual sistema democrático no son para nada distintas de aquéllas a las que se enfrentó la sociedad romana en la época equivalente de su historia. Y si no somos capaces de detectar las tendencias de fondo que se van consolidando, si no somos capaces de reconocer las enfermedades del sistema antes de que se agraven, si no somos capaces de ver las señales que anuncian el inquietante incremento del poder de esas nuevas legiones llamadas "servicios de información", pronto será demasiado tarde para reaccionar.
Las instituciones democráticas se están pervirtiendo desde dentro, con una progresiva disminución de las libertades civiles, disminución que se compensa con otras libertades meramente aparentes. Y esas instituciones se están pervirtiendo por el recurso, cada vez más descarado, a la coacción y a la violencia simbólica ejercidas mediante el poder de la información. Y urge abrir un debate, en nuestra sociedad occidental, sobre el papel real de los servicios de información dentro de un sistema democrático y sobre los mecanismos que existen para garantizar su supeditación al poder político.
Porque si ese debate no se inicia, es posible que nos terminemos encontrando, como sucedió con el emperador Didio Juliano, con que el poder aparente termina siendo subastado al mejor postor por quienes detentan el verdadero poder: los pretorianos.
15 de Septiembre de 2008 - 14:55:24 - Luis del Pino - 350 comentarios
Una crítica inadecuada: el libre albedrío
Las críticas a las tesis deterministas de Spengler y Toynbee son muy variadas. Ludwig von Mises (a quien nuestro contertulio "lead" citaba en el hilo anterior) y otros autores critican este tipo de tesis, por ejemplo, utilizando el argumento del libre albedrío. Ese argumento afirma, básicamente, que si el hombre fuera una máquina biológica cuyo comportamiento es siempre igual en iguales circunstancias, podríamos soñar con predecir su comportamiento futuro. Pero el comportamiento de un hombre es impredecible, porque existe el libre albedrío y cada hombre elige en cada instante su propio comportamiento, así que cualquier intento de establecer leyes que regulen el devenir histórico está condenado al fracaso.
Sin embargo, esa crítica al determinismo histórico basada en la existencia del libre albedrío no es correcta desde el punto de vista lógico, por dos razones distintas:
1) En primer lugar, por supuesto que los seres humanos tenemos libre albedrío, y en consecuencia es imposible (además de impracticable) tratar de predecir el comportamiento de UNA persona. Pero es que ésa no es la cuestión. De lo que se trata es de ver si se puede predecir el comportamiento de las sociedades en su conjunto, no de una sola persona. También los pájaros individuales de una bandada deciden "libremente" en cada momento si vuelan en una dirección o en otra, y es completamente imposible predecir los movimientos de UN pájaro concreto. Sin embargo, al cambiar de escala, es decir, al considerar el comportamiento de la bandada de pájaros en su conjunto, sí que es posible realizar predicciones de movimiento. De hecho, existen modelos matemáticos que analizan el comportamiento de las bandadas de pájaros y de los bancos de peces, y esos modelos se están intentando aplicar, en la actualidad, a la predicción del comportamiento de los inversores en bolsa. En el campo de la Física sucede tres cuartos de lo mismo: es imposible predecir (porque la capacidad de cálculo necesaria es inmensa) cómo se va a mover en los próximos tres meses una molécula concreta del aire de una habitación. Sin embargo, sí que podemos enunciar leyes que nos indican perfectamente cómo responderá esa masa de aire, en su conjunto, a los estímulos que apliquemos. Así, por ejemplo, podemos predecir cómo serán las corrientes de aire que se produzcan si calentamos un lado de la habitación y el otro no.
2) Pero es que, además, ya existen modelos matemáticos que predicen, de manera limitada, el comportamiento de grupos humanos en determinadas situaciones concretas. Por ejemplo, existen modelos de simulación en el campo de la Economía que permiten predecir, con razonable exactitud, cómo evolucionará económicamente un país o cómo reaccionará un cierto mercado a determinados acontecimientos. Al igual que también existen modelos estadísticos que prevén el comportamiento de grupos humanos en el campo de la ingeniería de tráfico o de los servicios telefónicos y esos modelos se utilizan desde hace mucho tiempo, con considerable éxito, a la hora de dimensionar las carreteras o la infraestructura de las operadoras telefónicas. Como también hay modelos que se utilizan para predecir cómo reaccionan las personas, en su conjunto, a un incendio y diseñar así las salidas de emergencia de un edificio.
Este último ejemplo nos permite aclarar mejor por qué el libre albedrío puede no tener, en nuestro caso, la más mínima importancia: si alguien grita "fuego" en mitad de una sala abarrotada, el comportamiento de ese grupo humano consistirá en correr hacia la salida lo más rápido que pueda, para alejarse del peligro. En esas situaciones, siempre hay alguien más sensato que los demás que trata de aconsejar a los que están a su alrededor que no pierdan los nervios y que salgan ordenadamente, porque de esa manera se garantizará que se salven más vidas. Pero esos llamamientos no pueden nunca vencer al pánico generalizado: la acción de un hombre individual (el libre albedrío) no puede nada, en muchas ocasiones, frente al comportamiento grupal (las reacciones fundamentalmente instintivas de una masa de personas).
Si adoptamos una escala todavía más grande, podemos hacernos preguntas como la siguiente: ¿podría Churchill, haciendo un esfuerzo aún mayor, haber convencido a los ingleses, antes de la Segunda Guerra Mundial, de que era un error contemporizar con Hitler, o la tendencia pacifista imperante era tan fuerte que ninguna acción individual hubiera podido con ella?
Ése es, precisamente, el tipo de pregunta que se plantea con las tesis deterministas: ¿son tan irrefrenables las tendencias sociales que ninguna acción individual logrará nunca detenerlas? Cuando una civilización marcha hacia su propia destrucción, ¿puede la acción de uno o más hombres "concienciados" detener esa marcha? ¿O cualquier esfuerzo que se haga será inútil?
Una crítica adecuada: los avances tecnológicos
Existe otra crítica mucho más inteligente a las tesis deterministas de Spengler o Toynbee (o a tesis "teleológicas" como la marxista) y es la que realiza Popper en su libro "La miseria del historicismo". Aunque Popper no se refiere específicamente a Spengler y Toynbee, el argumento que da para refutar las tesis historicistas resulta perfectamente aplicable al caso que nos ocupa.
Decía Popper que cualquier intento de predecir el comportamiento a largo plazo de las sociedades en su conjunto está condenado al fracaso, porque los avances tecnológicos hacen que las condiciones sociales, e incluso el propio concepto de interacción social, cambien de forma continuada. No es posible prever hoy reacciones a estímulos que ni siquiera existen todavía, pero que existirán en el futuro debido a los avances tecnológicos.
Este tipo de crítica sí es correcto. Imaginemos, por ejemplo, a un hombre de las cavernas tratando de predecir la evolución de su sociedad. Suponiendo que consiguiera enunciar leyes generales que permitieran "saber" cómo se iba a comportar su grupo humano, buena parte de esas leyes quedarían obsoletas en cuanto alguien inventara el fuego, o la rueda, o el hacha.
Los avances tecnológicos van aumentando el grado de complejidad de las propias sociedades, así que cualquier intento de predicción sólo puede tener una validez limitada en el tiempo.
De hecho, si nos fijamos en las tesis de Spengler y Toynbee, el propio enunciado de esas tesis da la razón a Popper. Basta con analizar el propio concepto de "civilización", tal como Spengler y Toynbee lo emplean.
Spengler identificaba en la Historia de la Humanidad unas pocas "civilizaciones": la helénica, la egipcia, la china, la india, la europea occidental, la árabe, la maya, la inca... Toynbee, con un trabajo más sistemático, ampliaba el número de "civilizaciones" existentes o extintas a veintinuna, algunas de las cuales son descendientes de otras anteriores (se indican en negrita las civilizaciones actualmente existentes):
Egipcia
Sínica (China antigua)
------
Lejano Oriente
------Coreano-japonesa (incorporada en la del Lejano Oriente)
Minoica
------Helénica (Grecia, Roma)
------------
Occidental
------------
Rusa
------------Cristiana ortodoxa (incorporada en la rusa)
------Siríaca
------------Iránica (incorporada en la islámica)
------------
Islámica
Sumérica (sumerios, acadios)
------Índica
------------
Hindú
------Hitita
------Babilónica
Andina (incas)
Maya
------Mejicana (toltecas, aztecas)
------Yucateca
Y aquí radica el principal argumento en contra de las propias teorías deterministas, argumento que encaja con la crítica que hacía Popper. Las tesis de Spengler y Toynbee se aplican, por su propia definición, a las "civilizaciones". Cualquier Ley Universal que pudiéramos extraer analizando esas civilizaciones mencionadas no podría aplicarse a los grupos humanos existentes con anterioridad a la aparición de la primera civilización. Es decir: en algún momento de la Historia de la Humanidad, los avances tecnológicos hicieron que las sociedades humanas alcanzaran el grado de "civilización" y sólo a partir de ahí podrían aplicarse esas supuestas leyes universales del comportamiento de las civilizaciones.
Ahora bien, por la misma razón, los avances tecnológicos futuros pueden llevar a la Humanidad a un estadio de complejidad superior al de lo que ahora conocemos como "civilizaciones". Y las leyes aplicables a las civilizaciones, si es que existen, dejarían de poder aplicarse a esa Humanidad "post-civilizada".
La factibilidad de las predicciones históricas
El argumento de Popper es impecable: los avances tecnológicos (y el aumento consiguiente de la complejidad social) impiden la existencia de leyes de la Historia universalmente aplicables a lo largo del tiempo.
Sin embargo, lo que el argumento de Popper no impide es que existan leyes históricas
que sean aplicables en un horizonte temporal limitado. Mientras la tecnología no avance lo suficiente como para llevar la complejidad social "a un nivel superior", no hay ninguna razón que impida tratar de extraer lecciones del comportamiento de otras civilizaciones anteriores.
Por enunciar la pregunta claramente: ¿hemos alcanzado ya un estado post-civilizado, en el que es imposible aplicar las enseñanzas que pudiéramos extraer de lo que fue la historia de las civilizaciones anteriores? ¿O, por el contrario, nuestra sociedad no difiere tanto de la romana y cabe prever que seguiremos una evolución similar a la de ésta?
En el último hilo de esta serie hablaremos de algunas similitudes curiosas entre las tendencias que pueden percibirse en nuestra actual sociedad y las que experimentó Roma en la época previa a la instauración del cesarismo.
14 de Septiembre de 2008 - 13:40:35 - Luis del Pino - 73 comentarios
Si uno analiza la situación presente del mundo occidental y la compara con la del mundo grecorromano entre los siglos I a.C. y I. d.C., aparecen por doquier curiosos paralelismos. Algunos de esos parecidos son fundamentalmente circunstanciales, como por ejemplo los existentes entre la Guerra de Yugurta y las dos Guerras de Iraq; o entre la vida y muerte de los hermanos Graco y la de los hermanos Kennedy; o entre la Guerra contra los Piratas que amenazaban el suministro de grano a Roma y la lucha contra la Al Qaeda que amenaza el suministro de petróleo a Occidente.
Pero, al lado de esos parecidos circunstanciales, cuando se analiza comparativamente y con un poco más de perspectiva la evolución del mundo grecorromano y del mundo occidental, se pueden percibir paralelismos relativos a las tendencias de fondo de la sociedad que llevan a preguntarse si es que la Historia se repite de manera cíclica.
El mundo grecorromano vivió la misma evolución de las formas políticas que ha vivido nuestra sociedad occidental, pasando por el feudalismo, el estado de clases, el absolutismo, el napoleonismo y la democracia. Y la duración de cada una de esas fases resulta relativamente similar en ambos casos. Otras sociedades, como la antigua China y el antiguo Egipto, sufrieron también en su día el mismo tipo de evolución. Y no sólo en el campo político se mueven las sociedades siguiendo rutas aparentemente paralelas; en otros terrenos, como por ejemplo el de las formas artísticas, también sucede lo mismo.
Es ese paralelismo en la evolución de las sociedades el que ha llevado a muchos historiadores a preguntarse, a lo largo del tiempo, si existen leyes inmutables que marquen el proceso de nacimiento, desarrollo y muerte de las civilizaciones.
No se trata de una curiosidad meramente académica. Si esas leyes existen, entonces podemos deducir cómo evolucionará nuestra propia sociedad, estudiando cómo lo hicieron otras sociedades anteriores. Y se da el caso de que en esas sociedades anteriores la democracia terminó por dejar paso a la tiranía, con el advenimiento de lo que se llama "cesarismo", paso previo a la formación de un auténtico imperio universal que abarcaba a todas las naciones incluidas dentro de esa sociedad. Una vez formado un imperio universal, las sociedades se petrifican y terminan sucumbiendo ante las acometidas de otra civilización externa
¿Sucederá lo mismo en nuestro mundo occidental? ¿Es la democracia un mero interregno entre el napoleonismo y el cesarismo, entre la monarquía absoluta y el imperio? ¿Estamos condenados a que, en un plazo no muy largo (si nos atenemos a lo que sucedió en el mundo romano) Occidente entero esté gobernado por un nuevo Julio Cesar, desde una nueva Roma, que probablemente esté situada en Washington, o en Nueva York, o en Los Angeles, o en Miami o en Toronto?
Es el alemán Oswald Spengler el que estableció, modernamente, las bases para ese estudio comparado de las civilizaciones, con su obra "La decadencia de Occidente", publicada en 1917 (Nota 1). Resulta sorprendente leer hoy algunos pasajes del libro de Spengler, como por ejemplo cuando se atreve a predecir (¡en 1917, en plena Primera Guerra Mundial!) la futura desaparición de la institución del servicio militar obligatorio, o la evolución hacia el imperialismo que forzosamente debería experimentar el régimen soviético recién instaurado, simplemente a partir del análisis de lo que había sucedido en otras civilizaciones anteriores.
Pero es otro autor, el inglés Arnold J. Toynbee, el que recoge y perfecciona las ideas de Spengler, desarrollando entre 1934 y 1961 un exhaustivo análisis comparado de las civilizaciones que hasta la fecha han existido. En su obra en doce tomos "Estudio de la Historia" (Nota 2), Toynbee sistematiza lo que en Spengler son básicamente ideas inspiradas.
En esencia, de los estudios de Spengler y de Toynbee se desprende que, en efecto, nada puede salvar a las civilizaciones de cometer los mismos errores que sus predecesoras. O, mejor dicho, de seguir un mismo tipo de evolución, que termina indefectiblemente con la muerte de esa civilización.
¿Es eso así? ¿Están las naciones occidentales condenadas a terminar formando parte de un Imperio Universal de Occidente, gobernado por una cualquiera de las naciones que actualmente se integran en la civilización occidental, para terminar desapareciendo ante los embates de otra civilización más pujante?
Resulta curiosa la falta de seguidores que ha tenido esa escuela de pensamiento inaugurada por Spengler y Toynbee (Nota 3), especialmente si tenemos en cuenta que el desarrollo de la sociología y de la tecnología informática en las últimas décadas abren la puerta a la realización de modelos matemáticos que servirían para tratar de capturar la enorme complejidad de las interacciones sociales. Al fin y al cabo, eso mismo se hace ya en otros campos de complejidad extraordinaria, por ejemplo con los modelos macroeconómicos, así que ¿por qué no aplicar las nuevas tecnologías a la investigación histórica y al intento de predecir la evolución futura de las sociedades?
Pero volvamos a la cuestión que planteábamos: ¿está realmente escrita nuestra Historia futura? En el siguiente hilo expondremos los argumentos en que se basa la crítica, enormemente inteligente, que Karl Popper hizo a estas tesis "deterministas" del campo de la Historia.
Después, en el último hilo de la serie, volveremos a la cuestión de las amenazas que acechan a los regímenes democráticos y analizaremos una de esas tendencias "universales" de carácter letal que se manifiestan en las etapas previas a la instauración del cesarismo. Y hablaremos un poquito, en este sentido, de los servicios de inteligencia.
Nota 1. En español, existe una edición excelente, de 1976, publicada por Espasa-Calpe y con traducción de Manuel G. Morente.
Nota 2. En español, está publicado el "Estudio de la Historia" al completo (por ejemplo, por Emecé Editores, Buenos Aires, 1951), pero resulta mucho más recomendable leer el compendio en tres tomos elaborado por D. C. Somervell (con autorización del propio Toynbee) y que en España fue publicado en 1970 por Alianza Editorial.
Nota 3. Recientemente, José Manuel Otero Novas ha publicado en España un ensayo titulado "El retorno de los Césares", dedicado a esta cuestión del carácter cíclico de la Historia.
13 de Septiembre de 2008 - 12:24:32 - Luis del Pino - 93 comentarios
Ayer escribía nuestro contertulio Belga un post enormemente interesante. Decía Belga que hay tres afirmaciones que no pueden ser ciertas simultáneamente:
1. Jamal Ahmidan era confidente
2. Jamal Ahmidan puso las bombas
3. La Policía puso el foco sobre Jamal Ahmidan
Elaboremos un poco el razonamiento implícito en esta afirmación de Belga.
Una o más de esas afirmaciones tienen que ser falsas, porque si Jamal Ahmidan fuera confidente y hubiera puesto las bombas, los servicios de información españoles no le habrían señalado nunca como responsable de la matanza, para evitar verse salpicados. Habrían tapado a Jamal Ahmidan con cualquier otro responsable, real o inventado.
Por tanto, ¿cuál o cuáles de esas tres afirmaciones son mentira?
Sabemos que la última afirmación es cierta, porque son los propios informes policiales los que señalan a Jamal Ahmidan como uno de los organizadores de la masacre. Por tanto, o la primera o la segunda afirmaciones tienen que ser falsas: o Jamal Ahmidan no era confidente o no puso las bombas.
No sabemos todavía si Jamal Ahmidan era confidente, pero empezamos a saber que en el entorno de Jamal Ahmidan casi todo el mundo colaboraba o tenía estrechos contactos con los servicios policiales. Y, teniendo en cuenta el perfil del personaje:
- traficante a pequeña y media escala
- con numerosas detenciones y que, sin embargo, siempre se libra de largas condenas
- residencia irregular en España y nunca se le expulsa
- yerno de una mujer con buenos contactos en la Policía
- convive con un colaborador de nuestros propios servicios de información, que además le paga el seguro del coche
es prácticamente imposible que Jamal Ahmidan no fuera "tocado", antes o después, por nuestros servicios de información en un momento u otro, para obtener datos sobre otros traficantes o sobre la comunidad musulmana.
En consecuencia, parece lógico pensar que la afirmación falsa es la segunda: Jamal Ahmidan no puso las bombas de los trenes.
Pero, si os fijáis, el razonamiento de Belga se puede aplicar exactamente igual a otros personajes. Es imposible que sean ciertas simultáneamente estas tres afirmaciones:
1. Suárez Trashorras era confidente
2. Suárez Trashorras proporcionó los explosivos para la masacre
3. La Policía puso el foco sobre Suárez Trashorras
Como también podría aplicarse el mismo tipo de razonamiento a Rafá Zouhier.
En realidad, toda la "versión oficial" de los atentados es un bluf desde el punto de vista lógico. Por supuesto que el 11-M podría haber sido organizado por confidentes y colaboradores de nuestros servicios de información (es una hipótesis tan válida como cualquier otra), pero por quien no podría haber sido organizado es por ESTOS confidentes y colaboradores de los servicios de información.
Porque si hubieran sido estos confidentes los que hubieran organizado el 11-M, sus nombres jamás habrían salido a la luz: habrían sido tapados con cualesquiera otros responsables. ¿O es que alguien piensa que nuestros servicios de información son tan masoquistas como para presentarnos como responsables del 11-M, en cuestión de días, a personas que se puede demostrar que eran colaboradores suyos?
La única hipótesis lógica es pensar que toda esta panda de cabezas de turco voluntarias o involuntarias no son otra cosa, precisamente, que la cortina de humo con la que se tapa otra cosa. Y por eso nuestros servicios de información no tuvieron ningún problema, desde el principio, en que el foco de atención se centrara en estos colaboradores. Porque como en realidad, ellos no tienen nada que ver con la masacre, todo quedará siempre en el más confuso de los ruidos y nunca se podrá demostrar fehacientemente que esos colaboradores de los servicios de información mataron a 192 personas. Por la sencilla razón de que ellos no lo hicieron
Por eso no existe ninguna prueba fehaciente que ligue a Trashorras, o a Zouhier, o a Jamal Ahmidan con los trenes. Es imposible que exista.
Por eso la versión oficial va mutando constantemente, poniendo miguitas que perecen sugerir la culpabilidad de estos colaboradores, pero sin llegar a concretar nunca esa responsabilidad, por si hay que mutar de nuevo la versión más adelante. Puesto que toda la historia de su posible implicación en la matanza es falsa, siempre se pueden inventar nuevos detalles sobre las andanzas de esos colaboradores de los servicios de información, tratando de entrar en las menos contradicciones posibles con los detalles anteriores.
Incluso en el caso de Jamal Ahmidan, todas las responsabilidades son difusas. La sentencia de la Audiencia Nacional cometía el error garrafal de achacar la colocación de las bombas a TODOS los muertos de Leganés. El Tribunal Supremo ha corregido ese inmenso error en su sentencia de casación, y ahora la responsabilidad de la matanza se atribuye a TODOS o ALGUNOS de los muertos de Leganés.
Así, si mañana surgiera algún dato que recomendara decir que Jamal Ahmidan no era un terrorista, no pasaría nada. Se inventarían una historia cualquiera, como que Jamal Ahmidan estaba colaborando como infiltrado con las fuerzas que rodeaban el piso de Leganés, y que otro cualquiera de los encerrados en ese piso les voló a todos por los aires. ¿Qué más da? Cuando casi todo es mentira y nada está documentalmente contrastado, resulta fácil improvisar. Si uno analiza lo que el sumario nos dice, no hay ni un solo dato fehaciente que demuestre que Jamal Ahmidan puso las bombas o que sabía que se iban a poner.
El caso de Jamal Ahmidan es ligeramente distinto del de Suárez Trashorras y del de Zouhier. Estos dos últimos son personas de carne y hueso y que siguen vivas. El personaje de Jamal Ahmidan, por el contrario, estaba destinado a cuadrar toda la versión oficial y a "comerse el marrón", demostrando con el "suicidio" de Leganés lo fanáticos y peligrosos que eran esos islamistas (y remediando, de paso, la ausencia de suicidas en los trenes).
En consecuencia, su figura, que posiblemente tenga una base real (la de alguien relacionado con esa "familia española de Jamal"), habría tenido que ser adornada con los elementos necesarios para encajar toda la historia (viaje a Asturias, relaciones con la célula de Virgen del Coro) y para hacer creíble su imagen de islamista siniestro (tentaciones yihadistas en el centro de internamiento para extranjeros, radicalización en la cárcel marroquí, etc.).
Ya hemos señalado, en nuestra serie de hilos dedicada a Jamal Ahmidan, toda una inmensa serie de contradicciones relativas a la figura, a la identidad y a la cronología de Jamal. Pero me temo que tendremos que seguir profundizando en ese personaje, para averiguar en qué punto exacto termina la realidad para dejar paso al teatro.
11 de Septiembre de 2008 - 21:44:09 - Luis del Pino - 209 comentarios
Publicamos hoy en Libertad Digital
un nuevo capítulo de la serie de "Los enigmas del 11-M", en el que se desvelan las relaciones de la familia de ese supuesto jefe operativo del 11-M con los servicios policiales.
¿De verdad que la ejecución del atentado le fue encargada a alguien que compartía piso con un colaborador de los servicios de información españoles y que era yerno de una persona con excelentes contactos dentro de la Policía? ¿También era Jamal Ahmidan un confidente policial?
¿O es que, en realidad, lo que se hizo fue echar mano de diversos colaboradores de nuestros propios servicios de información para construir, después del 11-M, una falsa trama islamista con la que tapar la masacre? ¿Se echó mano de esos colaboradores para construir una caricatura de integrista islámico, con el nombre de Jamal Ahmidan, a la que achacar la responsabilidad de la masacre?
¿Por qué el juez Del Olmo se negó a que se tomara declaración a Radwan Nazih, ese colaborador policial a cuyo nombre figuraba el seguro de uno de los coches con los que nos dicen que se transportaron los explosivos desde Asturias?
¿Por qué ninguno de los informes policiales menciona las relaciones de esa supuesta familia española de Jamal Ahmidan con los servicios policiales?
¿Por qué nos han mentido tanto en cuanto a la historia de Jamal Ahmidan y nos han ocultado tantos datos acerca de su historia y de sus relaciones?
10 de Septiembre de 2008 - 10:32:17 - Luis del Pino - 117 comentarios
Ayer oí de refilón que en Galicia habían arrestado a alguien por vender mercancía averiada. Acudí presuroso a leer el texto de la noticia, pero mis temores eran infundados: nadie ha arrestado a Rajoy todavía. A quien han arrestado es a una conocida restauradora gallega, por comprar para su restaurante vieiras a las que no se les había retirado el hepatopáncreas, que es una glándula que puede contener una toxina amnésica.
Ya, ya sé que algún malvado podría decir que si se detiene a la propietaria de un restaurante por suministrar a sus clientes vieiras que no han pasado los controles sanitarios, lo mismo habría que hacer con los políticos que colocan a sus electores mercancía que tampoco ha pasado los controles democráticos. Y he de reconocer que es cierto que Rajoy se ha pulido, dentro del PP, a muchos de los que mejores resultados electorales han obtenido (por ejemplo, a Esperanza Aguirre) y ha aupado a una serie de personajes que en las últimas elecciones obtuvieron resultados desastrosos (por ejemplo, a Núñez Feijoo o a Alicia Sánchez Camacho). ¡Pero es que no es lo mismo, caballeros! Una cosa es poner en riesgo la vida de una persona vendiéndole alimentos en mal estado y ora cosa bien distinta es poner en riesgo la vida del partido, que ni siente, ni padece, porque es una cosa abstracta que, como tal, lo aguanta todo. Si alguien se muere por comer lo que no debe, no hay solución que valga. Por el contrario, los partidos son instrumentos perfectamente prescindibles; y si un partido decide suicidarse, algún otro cubrirá el hueco de mercado que el partido deje libre.
Algunos mal pensados podrían tratar de llevar el paralelismo un paso más allá y decirme que Rajoy también lleva meses intentando suministrar a sus electores una toxina amnésica, para ver si éstos se olvidan de que se les pidió el voto para oponerse al nacionalismo, y no para rendirse a él; para defender una serie de valores morales, y no para dejar a Zapatero reformar por la vía de los hechos consumados la realidad social de España; para regenerar la vida democrática, y no para pactar el secuestro final de la Justicia; para oponerse al cambio de régimen, y no para convertirse en un engranaje más del golpe de estado permanente en que se ha convertido la vida política española. Y de nuevo he de reconocer que tendría razón quien esto me dijera. ¡Pero hombre, tampoco vamos a arrestar a Rajoy por eso! A quienes habría que arrestar es a todos los tontainas que le hemos votado, por dejarnos engañar.
Con el desbloqueo de la renovación del CGPJ se elimina el penúltimo obstáculo para la consumación del golpe de régimen confederal, golpe al que el PP ya se ha incorporado de manera definitiva. Para los que todavía duden, basta con hacerse dos preguntas:
- ¿Por qué el PP, que ha estado bloqueando la renovación de ese órgano durante más de dos años, accede precisamente ahora a conceder la mayoría del CGPJ a los vocales social-nacionalistas, en lugar de esperar tranquilamente a que la crisis económica fuerce unas elecciones anticipadas?
- ¿Y por qué el PSOE, a quien el adelanto de las elecciones gallegas sólo podía beneficiarle, accede a agotar la legislatura autonómica, evitando así a Rajoy una debacle en Galicia que pusiera en entredicho su liderazgo dentro del PP?
Tal vez las respuestas a esas dos preguntas estén relacionadas. En el actual panorama tóxico de la política española, Zapatero y Rajoy se necesitan mutuamente, porque ambos forman parte de un mismo proyecto. Así que el PP y el PSOE harán encaje de bolillos a cuatro manos en los meses sucesivos, para seguir vendiendo mercancía en mal estado a los españoles, pero intentando por todos los medios que la clientela no se harte y abandone en masa el restaurante.
Como soñar es gratis, permítanme que pregunte: ¿habrá algún emprendedor lo suficientemente inteligente como para montar un restaurante de comida casera? ¡Se le llenaría el local, oiga!
8 de Septiembre de 2008 - 21:07:17 - Luis del Pino - 109 comentarios
Radwan Nazih era, como ya hemos dicho en el último capítulo de "Los enigmas", el tomador del seguro de uno de los coches con el que supuestamente se transportaron los explosivos del 11-M desde Asturias. Concretamente, del Opel Astra azul propiedad de la suegra de Jamal Ahmidan.
Cuando el juez Del Olmo la interrogó el 14 de noviembre de 2005 (a propuesta de una de las acusaciones del 11-M) acerca de la empresa Eurolibanesa y de su relación con Radwan Nazih, la suegra de Jamal dio una versión que parecía sugerir que no existía más que una lejana relación entre Radwan Nazih y ella:
Por S.Sa. se le pregunta si es la titular del vehículo Opel Astra M-4518-OZ y manifiesta que si que es un coche azul, pero que no se sabe la matrícula. Que ese vehículo no lo adquirió la declarante, pero está a su nombre porque Jamal Ahmidan, padre de su nieto, hace como 8 años o así, se fue a Marruecos en uno de sus muchos viajes que hacía, Jamal nunca se ocupó de su hijo, y como el vehículo estaba a su nombre porque Jamal no tenía documentación, Jamal le dijo que lo pusiera a su nombre hasta que tuviera documentación, y la declarante aceptó. Cuando Jamal se fue a Marruecos le dijo que vendiera el coche y el precio de la venta que se lo quedara para atender los gastos de su hijo. Cuando la declarante fue a vender el vehículo pudo comprobar que el vehículo estaba embargado por Hacienda y no lo pudo vender, toda vez que la declarante tenía un restaurante con un socio, Nasir Redouan, y hubo problemas con el restaurante y le embargaron el coche.
Cree que había una sociedad en relación con el restaurante, algo como "libanés" o "Libanesa", no lo recuerda.
El vehículo estaba a nombre de la declarante pero el tomador del seguro era Nasir Redouan, su socio en aquella sociedad (en la que ella no pintaba nada porque Nasir Redouan tenía el cien por cien, era el Presidente y el Vicepresidente y se fue y le dejó con 9 millones de pesetas en deudas, deuda que está todavía pagando).
El relato que parece desprenderse de la declaración de la suegra de Jamal ante Del Olmo es, por tanto, el siguiente: que ella tenía un socio, Radwan Nazih, con el que montó una empresa de cuyo nombre ni siquiera se acordaba, porque era su socio el que tenía el cien por cien de las acciones y se encargaba de dirigirla. Esa empresa regentaba un restaurante. Posteriormente, ese socio se fue y la dejó con una deuda de 9 millones de pesetas. En cuanto al coche Opel Astra con el que se transportaron los explosivos, resulta que era de Jamal Ahmidan, pero la suegra lo puso a su nombre (porque Jamal no tenía papeles) y el seguro se puso a nombre de Radwan Nazih (es de suponer que porque la suegra de Jamal no tenía carnet de conducir). Luego, al ir a vender el coche, la suegra se encontró con que tenía una orden de embargo por las deudas del restaurante y no pudo venderlo.
Sin embargo, ese relato no parece muy correcto, que digamos.
En primer lugar, Radwan Nazih era, como ya hemos dicho, algo más que el "socio" de la suegra de Jamal: ambos estuvieron conviviendo varios años en distintos domicilios.
En segundo lugar, no es verdad que la empresa que montó con Radwan Nazih fuera cien por cien propiedad de éste. Como decíamos en el último capítulo de "Los enigmas", esa empresa fue fundada por cuatro socios, cada uno de los cuales (incluida la suegra de Jamal) tenía el 25% del capital, según las escrituras de constitución.
Pero lo más confuso es la historia del coche, porque la declaración de la suegra no encaja muy bien con las fechas de los distintos acontecimientos:
- La empresa Eurolibanesa se constituyó el 22 de abril de 1994.
- La suegra de Jamal compró el coche Opel Astra azul el 7 de agosto de 1998, cuatro años después. Dijo ante Del Olmo que lo compró por cuenta de Jamal Ahmidan.
- El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid dictó orden de embargo sobre el Opel Astra de la suegra de Jamal el 8 de noviembre de 1999. Sin embargo, se trataba de una reclamación dirigida no contra la empresa, sino de carácter personal, y por un expediente anterior a la constitución de la empresa, así que poco podría tener que ver ese embargo con ninguna deuda que la empresa hubiera dejado.
- Radwan Nazih contrató el seguro del coche el 8 de agosto de 2000, muchos meses después de dictada esa orden de embargo. Puesto que Radwan accedió a poner el seguro del coche a su nombre, cabe deducir que la suegra de Jamal y él seguían teniendo en aquel momento una relación lo suficientemente estrecha.
- A partir de ahí, parece que Radwan siguió pagando religiosamente el seguro del coche, porque el último recibo abonado por él tiene fecha de 8 de agosto de 2003, escasos meses antes del 11-M.
Entonces, ¿cuándo se produjo esa ruptura de la que habla la suegra de Jamal? ¿Antes o después de agosto de 2003? Porque no tiene mucha lógica que Radwan se dedicara a pagar el seguro del coche de Jamal Ahmidan si habían acabado a bofetadas. Aunque hay gente para todo, claro.
Sea como sea, lo que está claro es que la suegra de Jamal no dijo la verdad al juez. O al menos no dijo toda la verdad.
5 de Septiembre de 2008 - 11:35:45 - Luis del Pino - 211 comentarios
El inefable Bono propone congelar el sueldo de los diputados en vista de la crisis económica. Para compensar la caída de ingresos, asesores del PSOE y familiares de los ministros se suben el sueldo 3000 euros al mes. La vida está muy achuchada como para andarse con tonterías.
Un artista dice que va a hacer comida para peces con el cadáver de un condenado a muerte, como gesto de protesta contra la pena capital. Quizá como contestación, la ministra Bibiana Aido anuncia que el Gobierno estudiará una ampliación de la ley del aborto. Puede que la crisis nos deje sin dinero, pero comida para peces no nos va a faltar.
Manolo I el Eterno maniobra hasta conseguir apuntalar a Mariano I el Tambaleante, empeñado a su vez en sostener a José Luis I el Error. Baltasar I el Autobombo ayuda a José Luis I el Error a desenterrar a los muertos del régimen en el que Manolo I el Eterno fue ministro, para que quede bien claro que él y Mariano I el Tambaleante basan su legitimidad en la sangre y el crimen. Roma no paga traidores.
El Ministerio de Interior concede un pasaporte a Rodríguez Menéndez para que se fugue a Paraguay y luego pone a sus hombres a buscar en Paraguay al fugado. Parece que sobran funcionarios en el Ministerio de Interior, y no hay más remedio que ponerles a tejer y destejer telas de Penélope. O tal vez Rubalcaba quiera tener entretenido a alguien en tareas inútiles, mientras De Juana y Beloki, Ternera y Otegui, van de excursión por tierras europeas, buscando a alguien que medie o que tercie en la enésima ronda de negociación.
Rubalcaba anuncia que dentro de poco no habrá calles con nombres de etarras. Teniendo en cuenta que el Gobierno sigue sin expulsar al brazo político de ETA de los ayuntamientos, lo que Rubalcaba quiere decir, probablemente, es que en el futuro, en lugar de calles con nombres de etarras, lo que habrá es etarras con nombres de calles.
Los salarios pierden poder adquisitivo desde que gobierna el PSOE. La producción industrial cae por tercer mes consecutivo. Zapatero bate el récord nacional en creación de parados. La construcción y el consumo se desploman... En vista del negro panorama, el gobierno decide tomar medidas drásticas, la primera de las cuales consistirá en diseñar nuevos uniformes femeninos para el Ejercito.
La realidad política española se ha convertido, hace ya mucho tiempo, en un esperpento, en una continuada y repetitiva cortina de humo. Los diversos bufones salen a escena de manera sucesiva a soltar ocurrencias gastadas, mientras en el patio de butacas los cacos desvalijan a los espectadores. Al final, de lo que se trata es de que nadie pregunte cómo se reparten los de la casta el dinero conseguido por los descuideros.
Decididamente, tenía razón nuestro contertulio Elgurri: en España no hay ni izquierdas ni derechas. Tan sólo hay arriba y abajo, pero a los de arriba les conviene que los de abajo estemos entretenidos. Llevamos años así.
La novedad es que el dinero se acaba, y nadie sabe ya cómo pagar el alquiler de la sala. Y lo malo de los bufones es que todos quieren cobrar, porque cada uno de ellos piensa que el más gracioso es él y que sin él no hay espectáculo.
Pensaba largarme del teatro, porque esta comedia me estomaga, pero creo que me quedaré un ratito más. Puede que el espectáculo vuelva a ponerse interesante cuando los bufones empiecen a disputarse a bofetadas los últimos maravedíes y a arrancarse sus gorritos verdes de cascabeles.
2 de Septiembre de 2008 - 20:02:16 - Luis del Pino - 212 comentarios
Publicamos hoy en Libertad Digital un nuevo capítulo de la serie de Los enigmas del 11-M, titulado "La familia de Jamal Ahmidan". La idea básica que se transmitió a la opinión pública acerca de ese supuesto asesino llamado Jamal Ahmidan es que era un delincuente común marroquí que acabó transformándose en un terrorista y cometiendo, o incluso organizando, el atentado de Madrid. Y es sorprendente lo poco que sabemos, puesto que estamos hablando de uno de los mayores responsables de la masacre, acerca de su vida personal.
Nos han dicho, por activa y por pasiva, que Jamal Ahmidan estaba casado con una mujer española y que tenía un hijo. Pero poco nos han contado acerca de esa familia española de Jamal. Por las entrevistas publicadas en algunos medios (El País y El Mundo), por las declaraciones en el juicio y por los diversos relatos oficiosos acerca de los supuestos responsables de los atentados, todos tenemos la vaga impresión de que esa familia española de Jamal se vio envuelta en toda esta historia, sin comerlo ni beberlo, debido a que tuvieron la desgracia de que su hija se casara con un marroquí que luego resultó ser un terrorista. Un golpe de mala suerte, vaya.
Pero, como sucede con casi todo en el 11-M, es posible que las cosas no sean tan sencillas como nos las quisieron contar. Invito a los lectores a que lean el enigma y los datos que en él se proporcionan. En el siguiente, que publicaremos en los próximos días, tendremos la oportunidad de profundizar en esos datos y de tirar de algunos de los hilos que se intuyen, así como de reflexionar sobre la abismal diferencia que existe entre lo que dejaron que creyéramos y la simple realidad.
A veces, las mayores mentiras no son otra cosa que simples verdades a medias.
P.D.: Gracias a peonxrey por la recopilación de fotografías de Jamal. Y gracias a Zerros por algunos datos interesantes.
1 de Septiembre de 2008 - 19:01:16 - Luis del Pino - 106 comentarios
Nuestra contertulia Lucía Velasco acaba de publicar en Asturias Liberal dos excelentes artículos de análisis de la sentencia del 11-M. En ellos repasa la sonrojante forma en que la sentencia de Gómez Bermúdez, luego matizada parcialmente por el Tribunal Supremo, despacha el asunto de la autoría material de la masacre.
En el primero de ellos se analiza la forma en que se ha intentado, a falta de otros autores materiales, volcar la responsabilidad de la colocación de las bombas sobre los muertos de Leganés, que no tenían, puesto que están muertos, nadie que contradijera en el juicio esas imputaciones.
En el segundo, se repasan los argumentos que se han utilizado para atribuir a Jamal Zougham (el único condenado por la autoría material) la colocación de la bomba de Santa Eugenia. Merece la pena leer con detenimiento el análisis de Lucía para ver hasta qué punto puede llegar a retorcerse la lógica en sede judicial, con tal de evitar el escándalo de que el juicio del 11-M se saldara sin autor material ninguno.
Uno tiene la sensación, leyendo ambos artículos, de que llevamos mucho tiempo dándonos de cabezazos contra un muro irrompible. Parece como si ni los más elementales argumentos lógicos (que nos dicen que, en condiciones normales, nadie podría creerse lo que nos han contado acerca de la autoría material) valieran para nada, puesto que la Audiencia Nacional primero, y el Tribunal Supremo después, han venido a ratificar un relato de los hechos incompleto, inverosímil e imposible.
Sin embargo, la encuesta publicada recientemente por El Mundo demuestra que toda la labor de crítica racional de la instrucción y de la sentencia del 11-M sí que ha calado entre la ciudadanía. A grosso modo, esa encuesta revelaba que un tercio de los españoles se creen a pies juntillas la versión oficial; otro tercio cree que los muertos de Leganés cometieron el atentado, pero que detrás de ellos había alguien moviendo los hilos, y el tercio restante no se cree ni siquiera que los muertos de Leganés tuvieran nada que ver con la masacre.
El problema no estriba, por tanto, en los ciudadanos, cuya capacidad de crítica es mayor de lo que parece. La lógica es un arma revolucionaria precisamente porque los españoles son mucho más inteligentes de lo que algunos quisieran. El problema está en otra parte: en que quienes deberían representar a esos ciudadanos quieren a toda costa enterrar el 11-M bajo un manto de silencio. En otras palabras: el problema es que, en lo que al 11-M respecta, existe un divorcio absoluto entre los representados y quienes los representan.
¿Y a qué se debe ese divorcio? Tal vez la respuesta se encuentre en alguna de las claves que Pascual Tamburri apuntaba en otro excelente artículo aparecido este mes de agosto, esta vez en el Semanal Digital: 11-M y zonas grises del Estado: parecidos razonables que nadie explora.