Los enigmas del 11-M

Diciembre 2007


Me han descubierto

29 de Diciembre de 2007 - 16:06:42 - Luis del Pino - 362 comentarios

El Colegio de Periodistas de Cataluña, el mismo que lleva ya tiempo haciendo campaña contra los medios que nos atrevemos a investigar el 11-M, el mismo que acogiera no hace mucho un acto separatista contra la Monarquía, ha publicado hace escasas fechas un dossier especial sobre el 11-M, con el sugestivo título de "Historia de una conspiración".

¿Y qué es lo que dicen en ese informe especial sobre el 11-M los del Colegio de Periodistas de Cataluña? ¿Explican a sus lectores quiénes conspiraron para matar a 192 personas tres días antes de unas elecciones generales? No. ¿Cuentan a su audiencia en qué consistió el 11-M, qué perseguían aquellos que organizaron los atentados? Tampoco. ¿Proporcionan un relato de los hechos que ayude a que quienes lean el dossier sepan con pelos y señales lo que ocurrió aquel jueves negro? Nada de nada.

A lo que se dedica el dossier es, curiosamente, a tratar de desacreditar a los medios de comunicación y a los periodistas que hemos estado investigando el 11-M: Libertad Digital, El Mundo, la Cope, City FM, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, yo mismo... ¿Y cómo hacen para tratar de desacreditarnos? ¿Desvela el dossier las mentiras que hayamos podido decir esos medios y esos periodistas? Nones. ¿Demuestra que alguna vez hemos publicado un dato falso, aunque sea uno solo? Menos aún. ¿Refuta nuestras tesis de alguna manera? Tampoco.

El dossier se limita, por un lado, a realizar una serie de juicios de intenciones, como por ejemplo cuando insinúa que, con todas esas investigaciones del 11-M, esos medios de comunicación persiguen ganar dinero (debe de ser que los miembros del Colegio de Periodistas de Cataluña trabajan gratis); y, por otro lado, se dedica a acusarnos a esos medios y a esos periodistas de mentir, recurriendo a una serie de manipulaciones enormemente pueriles para tratar de demostrar que los que manipulamos somos nosotros.

Una de las perlas que más me gustan del informe es cuando, al hablar de mí, afirma el autor, con toda la solemnidad posible, lo siguiente:

"A pesar de que se le conoce como Luis del Pino, en realidad su nombre completo es Luis Manuel del Pino González."

¡Sopla! ¡Han descubierto mi verdadera identidad! ¡Tres años adoptando todas las precauciones del mundo, tres años usando el seudónimo de Luis del Pino para que nadie sepa que, "en realidad", me llamo Luis Manuel del Pino, y van estos aguafiestas del Colegio de Periodistas de Cataluña y me arruinan el disfraz en un pispás! ¡Eso es capacidad investigadora y lo demás son tonterías!

El dossier entero está lleno no sólo de chorradas, sino también de falsedades fácilmente constatables. Así, por ejemplo, el dossier dedica una sección entera a hablar de los dos documentales cuyo guión he elaborado para Telemadrid, sección que comienza con la siguiente frase:

"La productora de El Mundo - El Mundo TV, dirigida por Melchor Miralles - ha producido dos documentales sobre el 11-M con Luis del Pino como presentador."

¡Toma ya! Creo que si yo me propusiera escribir una frase con tantos despropósitos juntos en tan poco espacio, me resultaría francamente difícil. En primer lugar, El Mundo TV no ha producido ninguno de los dos documentales cuyo guión he hecho yo para Telemadrid. No tengo el gusto de conocer a D. Melchor Miralles ni he trabajado nunca en mi vida, ni directa ni indirectamente, para El Mundo TV. Para verificar ese extremo, les hubiera bastado a estos sagaces "periodistas" con hablar con El Mundo TV (cosa que no deben de haber considerado oportuno), con llamar a Telemadrid (cosa que debe de haberles parecido prescindible), con consultar a D. Melchor Miralles (cuyo testimonio les debe de parecer irrelevante) o con preguntarme directamente a mí (cosa que les aseguro que no han hecho).

O les habría bastado, simplemente, con ver ambos documentales y comprobar que en ellos no aparece la más mínima referencia a El Mundo TV. Pero claro, el problema es que el autor del dossier se dedica a acusar de manipulación a dos documentales que ni siquiera se ha molestado en ver. Si los hubiera visto, no diría la tontería de que mi labor ha consistido en actuar de presentador de esos documentales. Lo que yo he hecho ha sido elaborar los guiones de los dos documentales y sólo en el segundo aparezco, además, como presentador del mismo. El autor del dossier se hace un auténtico lío, mezclando los dos documentales cuyo guión he hecho yo para Telemadrid (en el segundo y tercer aniversario del 11-M) con otro documental que El Mundo TV hizo, efectivamente, en el primer aniversario de la masacre, y en el cual yo no he tenido la más mínima participación.

Pero, por si existía alguna duda de que el autor del dossier ni siquiera se ha molestado en ver esos documentales que critica, el siguiente párrafo despeja cualquier incertidumbre:

"Del Pino también defiende que resulta difícil que en la furgoneta Kangoo y en el Skoda Fabia (los vehículos que utilizaron los terroristas para desplazarse al lugar de los atentados) cupieran 13 terroristas con 13 bolsas. Pero cuando lo recrearon era perfectamente posible, así que decidieron pasar por alto este dato."

¿Pero qué está diciendo este hombre? ¿Cómo que decidimos "pasar por alto este dato"? Efectivamente, para el segundo de los documentales que yo elaboré hicimos una reconstrucción de cómo habría habido que meter a los 13 terroristas en los dos vehículos, y ahí está en el documental la escena en la que puede verse que hubieran tenido que ir como sardinas en lata. ¿Por qué el autor del informe sugiere que la escena fue eliminada, cuando esa escena está incluida en el documental? Lo curioso es además que, para ilustrar esa sección del dossier, el propio autor del informe ha incluido una serie de fotogramas de mis documentales, entre los cuales se encuentra uno de esa escena que, según él, no existe.

Decididamente, lo peor del dossier no es la serie de manipulaciones que contiene, sino la profunda torpeza con que esas manipulaciones están hechas. Y no ya sólo porque el autor del dossier se permita criticar documentales que ni siquiera se ha molestado en ver, sino porque parece, a la luz de esas críticas, que ni siquiera se ha molestado en leer la propia sentencia del 11-M.

Porque, ahora que la sentencia del 11-M ha eliminado el Skoda Fabia como prueba del caso, ahora que queda descartado que los terroristas del 11-M utilizaran el Skoda, esa escena del último de mis documentales debería rehacerse, sí, pero para tratar de meter a los 13 terroristas, con sus 13 bolsas, en un solo coche, en lugar de en dos. ¿Y cómo metemos a los 13 terroristas en la furgoneta Kangoo, queridos investigadores del Colegio de Periodistas de Cataluña?

En fin, uno comprende, leyendo el informe de marras, cómo es que el periodismo en Cataluña ha alcanzado el nivel que ha alcanzado. Y para qué hacen falta, en esas circunstancias, órganos censores como el CAC. Y por qué molestamos tanto a determinadas personas los medios de comunicación y los periodistas que cometemos la osadía de pretender informar a la opinión pública acerca de los sucedido el 11-M, en lugar de desinformarla o intoxicarla, que es lo que algunos vienen haciendo desde que alguien volara cuatro trenes aquella mañana del 11 de marzo.

Secretos oficiales

27 de Diciembre de 2007 - 19:43:08 - Luis del Pino - 312 comentarios

En torno al tema de los GAL, hay dos libros que, por presentar unos mismos hechos desde puntos de vista diametralmente opuestos y por haber sido escritos casi a la vez, merece la pena leer uno a continuación de otro. La cercanía a los episodios que en ellos se narran (ambos libros fueron terminados poco después de perder el poder el PSOE en 1996) hace, además, que las líneas divisorias entre "buenos" y "malos", entre "héroes" y "villanos", sean particularmente nítidas en las dos obras, lo que tiene la virtud de que permite detectar fácilmente qué hay de verdad y qué de apología en el relato.

El primero de esos libros es "En el laberinto. Diario de Interior 1994-1996", escrito por Fernando López Agudín, quien fuera jefe de prensa del ministro Juan Alberto Belloch. Lógicamente, en él se narra la turbulenta historia de la última etapa de Felipe González desde el punto de vista de ese terceto que formaban Juan Alberto Belloch, Margarita Robles y María Teresa Fernández de la Vega, que son los "buenos" de la película. El libro presenta los hechos como una lucha de aquel trío justiciero por depurar, con la ayuda de heroicos jueces como Garzón, unas cloacas del Estado que personajes como Vera, Barrionuevo, Corcuera y Galindo habían engordado y aprovechado de manera impune en los años anteriores.

El segundo libro se titula "GAL: punto final". Escrito por Eliseo Bayo (el que fuera compañero de la feminista Lidia Falcón), el libro presenta los hechos de manera completamente distinta. Según la tesis en él expuesta, los GAL fueron un fenómeno heredado por los gobiernos de González y son precisamente Barrionuevo y Vera quienes consiguieron acabar con esa anomalía democrática en 1985. Los sumarios de los GAL reabiertos a primeros de los 90 no serían, desde este punto de vista, sino un montaje de un juez resentido (Garzón), de determinados políticos ambiciosos y complacientes con el nacionalismo (Belloch) y de determinados medios de comunicación; montaje que no pretendería otra cosa que acabar con Felipe González y desmantelar unos aparatos del Estado que tan eficaces se habían mostrado, gracias a personas como Rodríguez Galindo, en la lucha contra ETA.

Evidentemente, cada uno cuenta la historia como mejor le conviene, y en ambos libros se notan tanto las tomas de postura como los silencios. Pero ambos volúmenes contienen, como no podía ser menos, su parte de verdad. Además, ambos narran la historia desde los dos bandos opuestos del "frente político" que se formó durante esa intensa guerra judicial que conforman los sumarios de los GAL, así que son un buen complemento de otras obras sobre el mismo tema escritas desde el "frente periodístico", como las de Cerdán, Rubio o Melchor Miralles.

Pero la mayor virtud de ambos libros es el hecho de que aportan mucha información. El uno, porque fue escrito por alguien que tenía contacto directo con Belloch o con Margarita Robles en aquellos meses cruciales de 1994-1996. Y el otro, porque fue compuesto contando con los testimonios de primera mano de personas como Vera, Barrionuevo, Rodríguez Galindo o Jacinto Guerrero Lucas, todas las cuales tenían, y siguen teniendo, mucha información interesante que aportar, no sólo sobre las guerras judiciales de los GAL, sino sobre la historia entera del Ministerio de Interior desde la transición. Y también sobre cuestiones de cooperación antiterrorista con otros países europeos. Y el libro contiene buenas dosis de ese tipo de informaciones.

En concreto, hay un pasaje del libro de Eliseo Bayo que no me resisto a transcribir, porque resulta particularmente llamativo si tenemos en cuenta quiénes eran sus fuentes:

La cercanía de algunos hechos que sacudieron la seguridad europea en las décadas de los setenta y los ochenta impiden conocer con detalle qué ocurrió en las tripas del sistema. Demasiados acontecimientos están todavía, y por mucho tiempo aún, protegidos por las diferentes leyes europeas de secretos oficiales, y sus protagonistas se hallan atados por la confidencialidad que les exigía el desempeño de su cargo. La mayoría de los ciudadanos europeos tampoco sabe a ciencia cierta en qué medida su seguridad colectiva e individual pendió literalmente de un hilo. La Europa de aquellos años, como se dejó entrever en los sumarios abiertos en Italia, estuvo amenazada por sucesivos intentos de golpe de estado. Además de Italia, los hubo en gestación muy avanzada en Bélgica, en Portugal, en la mismísima Francia y en la poderosa Alemania. La peculiaridad más monstruosa consistió en que su desmantelamiento no se hizo a la luz del día, por procedimientos democráticos, sino en la perversa oscuridad en que se movieron los servicios secretos. Lo que demuestra hasta qué punto era débil el ejercicio de la política.

En esas dos décadas, algunas direcciones de las fuerzas de seguridad europeas adquirieron un protagonismo siniestro. Activaron y desactivaron movimientos clandestinos, crearon grupos de ultraizquierda y ultraderecha, se hicieron con el control de los datos sobre la vida de los ciudadanos. Las fuerzas encargadas de la "lucha contraterrorista" en especial fueron adueñándose de parcelas sobre las que dejó de existir cualquier control por parte de las otras instituciones del Estado. Dominaron a los políticos por partida doble: ocultándoles información con el pretexto de que era "mejor para ellos" no ensuciarse las manos con las "peculiaridades" de la lucha antiterrorista, pero forzándoles al mismo tiempo a respetar "el territorio comanche" de los servicios "especiales".

Supongo que, cuando esas "diferentes leyes europeas de secretos oficiales" lo permitan, los ciudadanos europeos nos podremos enterar de en qué consistió esa serie de golpes de estado sucesivos - organizados y abortados en la sombra - a los que Eliseo Bayo hace referencia en su libro. Me mata la curiosidad, francamente.

Aunque puede que todo eso no sean sino reflexiones conspiranoicas del autor del libro y de sus privilegiadas fuentes, claro. Porque, ¿quién va a creerse que, en una democracia, los Servicios de Información puedan llegar a constituirse en un Estado dentro del Estado, completamente ajenos al control del poder político? ¿Cómo va a ser verosímil que dentro de los Servicios de Información se desarrollen luchas fratricidas que ni siquiera llegan a trascender a la opinión pública? ¿Cómo va uno a tragarse que algunos sectores de los Servicios de Información pudieran haber organizado en distintos países europeos, tan sólo veinte años atrás, golpes de estado para quitar o poner gobiernos? Es completamente absurdo, ¿verdad?

Eso sólo pasa en las películas.

La derecha volátil

25 de Diciembre de 2007 - 21:13:33 - Luis del Pino - 247 comentarios

Publica Emilio Campmany en Libertad Digital un interesante artículo sobre las cuestiones de estrategia electoral a las que el PP debe hacer frente de cara a las próximas elecciones de marzo.

El artículo comienza planteando algo en lo que creo que todos estamos de acuerdo: que es mucho lo que está en juego en estos momentos, por lo que una victoria clara del PP resulta imprescindible en esas elecciones.

Razona después Emilio que el PSOE, de cara a la cita electoral, afronta un desafío hasta cierto punto contradictorio: atraerse a los electores moderados y movilizar al segmento de votantes situado más a su izquierda, que tradicionalmente se debaten entre votar PSOE, votar IU o abstenerse. A ese doble desafío del PSOE le corresponde, según el articulista, otro doble desafío del PP: atraerse a los electores moderados y evitar que se movilice ese segmento de votantes más ideologizado del PSOE.

En consecuencia, Emilio Campmany concluye que el PP debe actuar con inteligencia y recomienda tres líneas de actuación básicas:

  1. aplazar hasta después de las elecciones las cuestiones más "delicadas", entre las que cita expresamente el 11-M o las cuestiones de lucha antiterrorista.
  2. incluir en las listas electorales a todo aquel que pueda sumar votos, y cita expresamente a Gallardón y Zaplana
  3. realizar una campaña de perfil bajo, similar a la que dio al PP la mayoría absoluta en 2000.

Puesto que Emilio plantea el debate, me permito recoger el guante y trataré de contestar a su artículo, analizando si es ésa la estrategia ganadora que el PP podría adoptar.

El artículo parte de algo en lo que todos estamos de acuerdo: es imprescindible que el PP obtenga una mayoría suficiente en las elecciones de marzo y, de cara a obtener esa mayoría, hay que adoptar la mejor de las estrategias posibles. Sin embargo, creo que Emilio se equivoca a la hora de determinar cuál es esa estrategia óptima. Y se equivoca porque cae en los mismos dos errores en que incurría otro reciente análisis electoral publicado en El País por César Molinas y titulado "El poder decisorio de la izquierda volátil", en el que se terminaba también recomendando al PP una estrategia de perfil bajo.

EL CASO DE MADRID

Para centrar el debate, lo mejor es prescindir de las opiniones y acudir a los datos. Veamos cuáles han sido los resultados de las últimas elecciones autonómicas y municipales en el municipio de Madrid (obsérvese, a la hora de comparar los resultados, que los censos electorales para los comicios autonómicos y municipales son distintos, debido al voto de ciudadanos comunitarios):

AUTONOMICAS (MUNICIPIO DE MADRID)

  • Electores 2007: 2.258.496
  • Votos PP 2007: 865.134
  • % Censo 2007: 38,3%
  • Electores 2003: 2.348.226
  • Votos PP 2003: 831.337
  • % Censo 2003: 35,4%

MUNICIPALES (MUNICIPIO DE MADRID)

  • Electores 2007: 2.404.697
  • Votos PP 2007: 877.544
  • % Censo 2007: 36,5%
  • Electores 2003: 2.484.328
  • Votos PP 2003: 874.264
  • % Censo 2003: 35,2%

Como puede verse, en el año 2003, Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón obtuvieron un porcentaje de voto sobre censo prácticamente idéntico. Sin embargo, cuatro años después, Esperanza Aguirre conseguía casi 34.000 votos más, mientras que Ruiz Gallardón sólo lograba atraer a 3.300 votantes adicionales. Como consecuencia, Aguirre pasaba del 35,4% al 38,3% de voto sobre censo en el municipio de Madrid, mientras que Ruiz Gallardón subía sólo del 35,2% al 36,5%.

Si aplicáramos la lógica contenida en el artículo de Emilio Campmany o el de César Molinas, sería imposible explicar estos resultados, porque, si alguien representa dentro del PP la supuesta "moderación" y el supuesto "centrismo", ése es Ruiz Gallardón, mientras que Esperanza Aguirre es sistemáticamente calificada (o descalificada) por el acorazado mediático pro-gubernamental como la representante del ala más "dura" del PP. En consecuencia, debería haber ocurrido todo lo contrario: el análisis de Campmany o de Molinas "exigía" que Gallardón hubiera subido más que Esperanza Aguirre.

¿Qué es lo que sucede? Pues que el análisis de Molinas y de Campany es incorrecto. Y es incorrecto desde dos puntos de vista distintos, ya que da carta de naturaleza a dos mitos que no están corroborados por la realidad.

PRIMER MITO: "El discurso moderado atrae nuevos electores por el centro"

En realidad, es posible que los discursos moderados atraigan a nuevos electores centristas, pero a costa de perder electores por el otro lado del espectro. Campmany y Molinas reconocen que eso es así en el caso del PSOE, pero curiosamente no aplican el mismo razonamiento al PP. Lo importante no es cuántos electores nuevos se atraiga uno, sino el balance final: si para ganar 1.000 votos centristas se pierden 5.000 votos de electores más ideologizados, la jugada no puede ser más catastrófica.

En el caso de la izquierda, Campmany y Molinas apuntan, correctamente, a que existe una bolsa flotante de electores (la "izquierda volátil") que en cada elección dudan entre votar PSOE, votar IU o abstenerse. Pero es que también existe una bolsa flotante de votos similar en la derecha (lo que podríamos denominar la "derecha volátil"), que en cada elección optan por depositar su confianza en el PP, o quedarse en la abstención por considerar al PP demasiado "blandito".

Y, mientras que Esperanza Aguirre supo, con un discurso firme en el fondo y suave en las formas, movilizar a esos potenciales abstencionistas del PP, la figura y el discurso supuestamente "moderados" de Gallardón suscitan en una parte de los votantes del PP un rechazo que le hace perder votos por la derecha sin llegar a atraer a ningún porcentaje significativo de electores por la izquierda.

En consecuencia, no es verdad que la estrategia óptima pase necesariamente por moderar el discurso, porque un discurso excesivamente descafeinado puede desmovilizar al segmento más combativo del electorado propio.

SEGUNDO MITO: "Un discurso firme moviliza al electorado del bando contrario"

De nuevo, basta con recurrir a los resultados en el municipio de Madrid para ver que eso no es necesariamente así. Entre 2003 y 2007, los votos de izquierda (PSOE+IU) pasaron del 32,8% al 28,4% del censo en las elecciones autonómicas y del 30,1% al 26,0% en las municipales. Es decir, hubo una caída ligeramente mayor para la izquierda en las autonómicas (4,4 puntos) que en las municipales (4,1 puntos). Lo cual demuestra que el discurso más firme de Esperanza Aguirre no sólo no suscita más rechazo que el de Gallardón sino que, por el contrario, parece ayudar más a que el elector de izquierda se decante por la abstención.

Lo que moviliza al electorado del bando contrario es la demagogia, la agresividad, el histrionismo o la mala educación. Pero un discurso firme basado en la razón no sólo no tiene por qué movilizar al votante del bando contrario, sino que puede ser mucho más útil electoralmente que un discurso melifluo, contradictorio o vacío de contenido.

LA ESTRATEGIA GANADORA

En consecuencia, no son ciertos los planteamientos en que se basa el análisis de Campmany. Ni los discursos moderados implican necesariamente una mejora de los resultados electorales, ni los discursos firmes movilizan necesariamente a los electores del partido opuesto.

Las elecciones de marzo son, efectivamente, unas elecciones cruciales. Pero, precisamente por ello, lo que no se puede pretender es acometer esas elecciones tratando de vender a los potenciales electores del PP una normalidad que no existe.

Si Rajoy afrontara la campaña eludiendo los temas de fondo (terrorismo, vertebración territorial, desafíos que la Constitución afronta) y se dedicara a hablarle a los electores simplemente de gestión económica, de infraestructuras o de cambio climático, lo que conseguiría es que buena parte de sus potenciales votantes se plantearan si merece la pena votar a alguien que parece no darse cuenta de cuáles son los problemas a los que nos enfrentamos. Lo que mucha gente espera, y más en épocas de incertidumbre, es que quien aspira a gobernar aspire, antes que nada, a liderar. Lo cual pasa, en primer lugar, por señalar a la gente cómo piensan encararse los principales problemas que haya en el horizonte.

No se trata de que Rajoy adopte un tono apocalíptico o se dedique a descalificar sistemáticamente a su adversario. Se puede ser claro y contundente sin caer en la zafiedad. A Rajoy le sobran argumentos para pedir el voto apelando a la razón y al interés de los ciudadanos, sin necesidad de hurtarles ningún debate.

El ejemplo Sarkozy demuestra que la firmeza y la contundencia, lejos de ser un handicap electoral, pueden ayudar a conformar una mayoría en torno a un proyecto común. Pero, para ello, es necesario que esa firmeza y esa contundencia se articulen de manera ilusionante. Esperanza Aguirre, por ejemplo, ha sabido despertar esa "ilusión por Madrid".

¿Es capaz Rajoy de despertar una ilusión similar en los ciudadanos? Yo creo que sí. Pero, desde luego, no va a poder hacerlo si el PP enfoca la campaña como si fuera una oposición a cátedra o un examen de cultura clásica. Rajoy necesita convencer a los electores de que puede sacarles del laberinto, necesita persuadirles de que con él existe futuro, necesita mostrarse como el que mejor puede defenderles de los problemas que les acechan.

Rajoy necesita, en suma, enamorar a los electores para conseguir una mayoría suficiente. Y yo no conozco que exista ninguna forma de enamorar a alguien recurriendo al perfil bajo. Vender una "ilusión de perfil bajo" es un imposible metafísico.

En realidad, todos sabemos cuál es la receta mágica para encarar unas elecciones: "trata a tus electores como a ti te gustaría que te trataran si no fueras tú el candidato". Lo cual se traduce en muchas cosas distintas. "Trata a tus electores con respeto", por ejemplo. "Demuestra que les consideras personas racionales", por ejemplo. "No des nunca su voto por sentado", por ejemplo. Y, por encima de todo: "Háblales de lo que a ellos les preocupa, porque para ellos no hay problemas más importantes que los suyos". Si no les dices cómo vas a solucionarles lo que ellos perciben como un problema, lo más probable es que te quedes sin su voto.

Entrevista a Del Olmo

24 de Diciembre de 2007 - 19:16:41 - Luis del Pino - 218 comentarios

El juez Juan Del Olmo dice, en una entrevista concedida a El País, que estuvo tentado de abandonar el caso del 11-M "quince o veinte veces". Desafortunadamente, parece que supo resistirse a esa sana tentación.

Si hubiera leído a Oscar Wilde, Del Olmo sabría que el mejor modo de evitar la tentación es caer en ella, y a lo mejor nos habría ahorrado una no investigación que ha conseguido que los españoles sigamos sin saber, casi cuatro años después de la masacre, quién hizo estallar cuatro trenes tres días antes de las anteriores elecciones generales.

Yo fui, durante mucho tiempo, defensor de la buena voluntad del juez Del Olmo. Pensaba que quizá le venía el caso grande, que quizá le asustaba el abismo, que tal vez no se atrevía a plantar cara en solitario a quienes habían sembrado la investigación de pruebas falsas desde el principio, pero que en el fondo sí que quería llegar hasta donde pudiera, dentro de las limitaciones existentes. Pero hace ya mucho que dejé de concederle el beneficio de la duda a Del Olmo. Concretamente, cuando el juez comenzó a rechazar de manera sistemática todas las solicitudes de diligencias que los abogados de las partes le fueron planteando una vez que una porción sustancial del sumario dejó de ser secreta. Ni quería investigar, ni estaba dispuesto a permitir que otros interfirieran en la pantomima.

A partir de aquel momento, comprendí que Del Olmo no estaba ahí para intentar investigar hasta donde le dejaran, sino para dar apariencia de legalidad a lo que no era sino una monumental estafa, destinada a presentarnos a unos autores materiales e intelectuales que nada tenían que ver con quienes decidieron provocar una masacre para conseguir unos determinados efectos políticos.

No creo en su buena voluntad, por tanto. Aunque tampoco cometeré el error de achacarle a él toda la culpa o de pensar que le animaba la mala voluntad: igual que creo que no trató de investigar realmente, creo también que no tuvo voluntad consciente de ocultación. En el fondo, Del Olmo no ha sido más que alguien que no ha tenido en ningún momento la voluntad o las narices de enfrentarse a quienes de verdad han dirigido las fraudulentas investigaciones.

Su gran pecado ha consistido en limitarse a ser simplemente otra pieza de la maquinaria, una pieza que fue manchándose más y más de grasa a medida que iban quedando al descubierto las maniobras de falsificación de pruebas en que el sumario se basaba.

Dice Del Olmo, en esa misma entrevista, que abandona la Audiencia Nacional. No creo que se le eche en falta.

Vaya con Dios el juez Del Olmo. Y llévese con él toda mi consideración hacia su persona y mi profunda censura a su nefasta labor como juez del 11-M.

P.D.: Dice Pablo Ordaz, el periodista de El País que firma la entrevista a Del Olmo, que "una oscura asociación de ultraderecha, los Peones Negros" son quienes han actuado de guionistas de El Mundo, de la Cope, de Telemadrid, de Libertad Digital y del PP... a lo largo de las investigaciones del 11-M. Muchas gracias por lo de guionistas, señor Ordaz, aunque supongo que en Cope, en Libertad Digital, en el PP, en Telemadrid y en El Mundo estarán partiéndose de la risa con el "ascenso" que usted ha concedido a los Peones Negros. Pero lo que más gracia tiene es lo de "oscura asociación de ultraderecha". Si quiere usted buscar ultraderechas, señor Ordaz, no tiene más que preguntar a alguno de los abogados que han estado presentes en la causa y cuya labor ha alabado usted mucho, y que curiosamente defienden las mismas tesis que usted. O no tiene más que ver cómo en las webs de ultraderecha se utilizan, para criticarnos a los medios "conspiranoicos", los mismos argumentos que usted emplea. Es usted, y no los peones negros, el que coincide en las tesis, aunque no en el lenguaje, con la extrema derecha de este país. Usted sabrá a qué se debe esa coincidencia.

Una oficina electoral

23 de Diciembre de 2007 - 11:49:14 - Luis del Pino - 332 comentarios

Una curiosidad histórica:

En el libro de José Díaz Herrera sobre el juez Garzón, recientemente publicado y que lleva el título "Garzón, juez o parte", se narra un episodio muy curioso, que me gustaría reflejar aquí. En concreto, me refiero al episodio en que se describe la oficina electoral en la que Garzón preparó las elecciones de 1993, a las que concurrió como número 2 del PSOE en las listas por Madrid.

Según cuenta Díaz Herrera, Garzón se reunió varias veces en aquel piso con algunas de las personas que quería que formaran parte de su equipo después de las elecciones. Entre ellos estaban Enrique García Castaño y Gabriel Fuentes. Como recordarán los lectores, once años después García Castaño era jefe de la UCAO el 11-M, mientras que Gabriel Fuentes era Subdirector del Gabinete Técnico de la Policía.

Esa oficina electoral de Garzón en el año 1993 estaba situada en el número 6 de la C/ José María de Castro y era, en realidad, un piso franco del CESID. Ese piso franco había sido utilizado, por ejemplo, por el comandante José Luis Cortina Prieto, jefe de la AOME (Agrupación Operativa de Misiones Especiales), para diversas reuniones de trabajo.

De acuerdo con el libro de Díaz-Herrera, todo lo que Garzón y sus futuros colaboradores hablaban en aquellas reuniones era convenientemente grabado, y el entonces ministro de Interior José Luis Corcuera tenía la transcripción de las conversaciones sobre su mesa al día siguiente.

La reprogramación de la alarma

21 de Diciembre de 2007 - 12:14:39 - Luis del Pino - 272 comentarios

Hace unos meses, nuestro contertulio Philidor nos llamaba la atención sobre unas palabras de Díaz-Pintado durante el juicio del 11-M. Esas palabras hacían referencia al hallazgo de la famosa mochila de Vallecas y Díaz-Pintado, que era el Subdirector General Operativo durante el 11-M, las pronunciaba como respuesta a las preguntas de la Fiscalía.

Díaz-Pintado está hablando de la madrugada del 11-M al 12-M, y cuenta cómo el Subdirector del Gabinete Técnico de la Policía (Gabriel Fuentes) fue quien le comunicó, a las cinco y cuarto de la madrugada, la aparición de la mochila:

De tal manera que a las dos menos cuarto me fui a mi domicilio y a las cinco y cuarto, recuerdo la hora porque lo miré… si no, lógicamente, no lo sabría, y me extrañé además, me llamó el Subdirector del Gabinete Técnico diciéndome si tenia conocimiento de que había aparecido una bolsa y se había conseguido desactivar. Le dije que no, "y además me extraña que no me hayan llamado", pues sabía que estaba... que al menos el Comisario General de Seguridad Ciudadana estaba por allí, pero como estaba con el Director, se le debió olvidar llamarme y me informó el Director del Gabinete Técnico. Me dijo: "Oye, ha aparecido con un explosivo que parece que es Goma2, hay una tarjeta y hay elementos de investigación, porque la bolsa coincide también…" coincidía también con otra bolsa que había aparecido en la furgoneta Kangoo. Entonces un hombre que ha sido también Comisario General de Información y que sabe muy bien la importancia que tienen esos datos, dice: "yo creo que es una buena vía para investigar… simplemente que lo sepas, ya está todo organizado", puesto que ya habían desactivado el artefacto.

Philidor se fijaba, al llamarnos la atención sobre estas palabras, en el extraño papel de "director de operaciones" que Gabriel Fuentes pareció asumir aquella noche, papel que jerárquicamente no le correspondía. Hay que resaltar que Gabriel Fuentes, gran amigo del juez Garzón, fue Comisario General de Información con Belloch en el último gobierno de Felipe González. Al llegar el PP al poder, Jaime Mayor Oreja prescindió de sus servicios, pero posteriormente sería "rescatado" por Agustín Díaz de Mera y nombrado Subdirector  del Gabinete Técnico.

Pero, al margen del extraño papel que Gabriel Fuentes desempeña en los días inmediatamente posteriores al 11-M, hay otro aspecto de esas declaraciones también muy importante: la mención a la tarjeta que se había encontrado dentro de la mochila.

Según la declaración de Díaz-Pintado ante el tribunal del 11-M, a las cinco y cuarto de la madrugada del 12 de marzo Gabriel Fuentes ya le informa de la existencia de la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas.

Lo cual quiere decir, obviamente, que a las cinco y cuarto de la madrugada alguien había tenido ya que desmontar el teléfono, sacando sus distintos componentes: batería, tarjeta, etc... En el Trium T-110 no hay modo de sacar la tarjeta telefónica sin quitar primero la batería.

Pero eso quiere decir, a su vez, que la programación que el teléfono tuviera ya se había perdido necesariamente a las cinco y cuarto de la madrugada, porque en el Trium T-110 la programación de fecha y hora se pierde de manera inmediata, y la de alarma se pierde a los pocos segundos de quitar la batería.

No es posible que nadie consultara primero la programación del teléfono antes de desmontarlo, porque todas las declaraciones del juicio nos dicen que nadie de Amena fue contactado hasta las 10 y media de la mañana del día 12-M. Por tanto, quienes desmontaron el Trium T-110 en la madrugada del 11-M al 12-M no tenían forma de conocer ni el código PIN, ni el código PUK del teléfono, así que no podían encenderlo para consultar si la alarma estaba puesta o no.

Por tanto, las palabras de Díaz-Pintado son una demostración más, la enésima, de que la historia de que el teléfono de la mochila de Vallecas tenía la alarma preparada para las 7:40 es una invención.

De hecho, Casimiro García-Abadillo ya publicó en El Mundo, en un artículo que conviene releer hoy, porque tiene su miga, que existen testimonios de funcionarios policiales que corroboran que eso de la alarma a las 7:40 fue un montaje. Dice el artículo de Casimiro: "Según el testimonio de uno de los agentes de los Tedax que estuvo presente esa madrugada en las dependencias de la Comisaría General de Información cuando se desmontó el móvil hallado en la mochila, un jefe de grupo de dicha Unidad introdujo su propia tarjeta para volverlo a programar."

Es decir, esa hora de la alarma fue introducida con posterioridad a la desactivación de la mochila.

Pero con esto llegamos a una consideración final muy curiosa. Si la mochila de Vallecas no fuera una prueba falsa, ¿qué importancia podía tener el que se hubiera perdido la programación inicial? Ninguna. Si se había desmontado precipitadamente el teléfono y se había perdido la programación del mismo, tan sólo se hubiera perdido para la investigación el dato de a qué hora estaba programada la alarma, pero tampoco era fundamental. Desde luego, de cara a la investigación, hubiera sido de mucha más ayuda quedarse sin ese dato que introducir uno inventado, que pudiera inducir a error.

Lo que quiero decir es que no tiene ningún sentido que un funcionario policial reprogramara en Canillas aquel teléfono para restaurar los datos de fecha, de hora y de alarma... a menos que fuera consciente, de antemano, de que se trataba de una prueba falsa, y a menos que fuera consciente de qué es lo que tenía que "decirnos" esa prueba falsa y qué es lo que había que introducir para sustituir los datos perdidos.

Cantos de sirena

19 de Diciembre de 2007 - 20:47:54 - Luis del Pino - 220 comentarios

La debilidad del PSOE en las encuestas está llegando a un punto en el que comienzan a escucharse de nuevo los cantos de sirena dirigidos a tratar de prolongar un poco más la narcotización del PP.

La última ocurrencia, cada vez más repetida como rumor, es la posibilidad de que, en caso de ganar el PP las elecciones sin obtener la mayoría absoluta, se materializara un gobierno de concentración en el que Rajoy fuera presidente y José Bono, una vez defenestrado Zapatero, ocupara la vicepresidencia. El propio Bono no se recata en hacer circular la idea en conversaciones de pasillo y de salón. El objetivo de ese gobierno de concentración no sería otro que cerrar el paso a los movimientos centrífugos que amenazan con hacer volar el edificio constitucional.

Si no fuera porque ya lo hemos vivido todo, la idea podría no estar mal, ¿verdad? ¡Una coalición entre los dos grandes partidos nacionales que nos librara del permanente chantaje nacionalista, acometiendo una reforma constitucional conjunta que reforzara el papel del Estado! ¡Sería perfecto!

Es decir, sería perfecto... si no fuera mentira.

Lo malo es que esa historia ya nos la han contado muchas veces, con infinidad de variantes. ¿Se acuerdan ustedes, por ejemplo, de cómo los periodistas "bien informados" nos aseguraban, por activa y por pasiva, que conocían los nombres y apellidos de los 36 o 40 diputados socialistas que votarían contra el Estatuto catalán, en caso de que éste no naufragara antes de llegar al Parlamento? ¿Y qué hicieron esas decenas de diputados socialistas el día en que hubo que votar el Estatuto? Pues, por supuesto, votar con su partido a favor del Estatuto, como no podía ser menos.

Aquella mentira sobre la supuesta futura rebelión de una serie de diputados socialistas contra el Estatuto catalán no tenía otro objeto que insuflar falsas esperanzas en todos aquellos, empezando por los propios dirigentes del PP, que se oponían a una reforma estatutaria que venía a dinamitar la Constitución del 78. ¿Para qué desgastar al PPC, le decían a Rajoy, oponiéndose frontalmente al Estatuto durante la tramitación en Cataluña, cuando vamos a poder parar ese dislate cuando llegue al Congreso de los Diputados?

De la misma manera, la nueva ocurrencia del gobierno de concentración no tiene otro objeto que insuflar unas esperanzas igualmente falaces en una cúpula del PP que afronta ahora la decisión más trascendental: la de cómo encarar la campaña electoral, si luchando a cara de perro por la mayoría absoluta o continuando con la estrategia de perfil bajo para conformarse con una victoria relativa. El mensaje que se lanza al PP es el de siempre: ¿para qué arriesgarse a movilizar al electorado socialista con un sprint final de dura oposición, cuando una victoria por mayoría simple nos permitiría pactar con Bono?

La misma trampa de siempre. Por supuesto, una vez celebradas las elecciones, esa idea del gobierno de concentración quedará en nada. Porque, si el PP no obtiene la mayoría absoluta, Zapatero pactará con todos y cada uno de los grupos de la cámara para conseguir los escaños necesarios, aunque haya logrado menos diputados y menos votos que Rajoy.

Rajoy no puede vencer nunca en una subasta de apoyos. Zapatero está dispuesto a pagar lo que le pidan, porque los cheques que él extiende los terminamos abonando los ciudadanos, no él. Esos cheques se pagan con los escasos jirones que restan de la Constitución y de la propia Nación, jirones que Rajoy no está dispuesto a entregar y Zapatero sí.

Nadie va a defenestrar a Zapatero después de las elecciones, a menos que el PP obtenga una mayoría absoluta. Ni nadie, ni siquiera Bono, va a mover ficha en el PSOE, por mucho que éste perdiera en marzo una veintena de diputados. La idea del gobierno de concentración es, únicamente, un espejismo más, un nuevo brindis al sol. Los mismos cantos de sirena de siempre, que buscan tan sólo conseguir, in extremis, que el PP llegue hasta el propio día de las elecciones con el mismo perfil bajo que ha estado utilizando durante cuatro años. El mismo perfil bajo, por ejemplo, que ha hecho que Rajoy renunciara a presentar una moción de censura en esta legislatura, desperdiciando así la posibilidad de trasladar a los ciudadanos el mensaje del PP, un mensaje que tan a menudo hurtan todas las televisiones.

Yo no sé si los estrategas del PP buscan obtener una mayoría absoluta. Espero que sí. Pero de lo que sí estoy seguro es de que los ciudadanos necesitamos que esa mayoría se consiga. De otro modo, las cosas van a ir a peor. A mucho peor. Y, desgraciadamente, no es verdad que todas las decisiones políticas sean reversibles. Así que esperemos que, por una vez, no se atiendan los cantos de sirena.

P.D.: Muchas gracias a la AVT por el comunicado de apoyo a Federico Jiménez Losantos y a mí, frente a los intentos del SUP por silenciar a los que estamos dispuestos a seguir investigando el 11-M. Siempre es reconfortante saberse bien acompañado en la lucha por la libertad y por la verdad. Una lucha en la que somos tantos que nunca podrían pararnos, por mucho que lo intenten. Un abrazo fuerte.

Dos enlaces y una anécdota

18 de Diciembre de 2007 - 19:26:40 - Luis del Pino - 176 comentarios

Me envía un amigo el enlace a un interesante artículo sobre el 11-M publicado hace algo más de un año en Coruña Liberal, en el que se recuerdan algunos datos sobre un caso que en su día quedó sin resolver: el asesinato del general Prim en la C/ del Turco.

Me envía también Iñaki Arteta la dirección de la nueva página web de "Trece entre mil", en la que se han ampliado los contenidos. Os invito a consultar la página y a difundir el enlace: http://www.treceentremil.com/

Y, mientras el juez Del Olmo viaja a Marruecos para continuar con sus "investigaciones" sobre el 11-M, antes de dejar temporalmente el caso para irse a París, permitidme que transcriba una anécdota referida a Driss Basri, el que fuera omnipotente número dos del régimen marroquí con Hassan II.

Driss Basri, después de haber sido el hombre fuerte con el anterior rey desde primeros de los 80 a finales de los 90, fue defenestrado por Mohamed VI tres meses después de su ascenso al trono y acabó exiliándose en París.

En una reunión mantenida después del 11-M con un político español, con el que conservaba una cierta amistad y con el que se veía de vez en cuando, surgió la conversación sobre los atentados de Madrid. Pocas personas conocían los servicios secretos marroquíes mejor que Basri, que gobernó Marruecos durante veinte años con puño de hierro.

- ¿Podría el atentado haber sido organizado por los servicios secretos marroquíes? - le preguntó a Basri el político español.

- ¡Qué más quisieran los servicios secretos marroquíes que poder organizar un atentado de esa envergadura! - le respondió Basri, despectivo.

Bemoles sostenidos

17 de Diciembre de 2007 - 14:25:38 - Luis del Pino - 180 comentarios

El próximo día 30 a partir de las 11 de la mañana, en la Plaza de Colón de Madrid, se celebrará una concentración en apoyo de la familia, una institución especialmente castigada en esta legislatura tan especial. Allí nos veremos, en un acto que se prevé multitudinario, la última concentración multitudinaria de un año que ha visto varias concentraciones en las que cientos de miles de personas han manifestado su disgusto, por un motivo u otro, contra el Gobierno o contra alguno de los aspectos de su política.

Un Gobierno, recordemos, que llegó al poder con la cantinela del "talante" y que, a la hora de la verdad, ha gobernado "por bemoles", ignorando sistemáticamente lo que la opinión pública demandaba, legislando de espaldas a la sociedad y eludiendo en todo momento el diálogo con los sectores sociales afectados

Ha sido así en el campo de la lucha antiterrorista, en el que una abrumadora mayoría de los españoles, según todas las encuestas, no estaba dispuesta a realizar la más mínima concesión a los terroristas, ni siquiera a cambio del abandono de las armas, a pesar de lo cual el Gobierno, desoyendo ese clamor, llevó adelante su proceso de "negociación" con ETA. Sin tener en cuenta en ningún momento la opinión ni del partido de la oposición, ni de los más directamente afectados: las víctimas del terrorismo. Había que imponer la "negociación" y había que imponerla "por bemoles".

Ha sido así en el campo de la legislación social, en el que el Gobierno ha sacado adelante, sin intento de diálogo alguno, leyes que no contaban con ningún tipo de demanda social significativa y que representaban, por contra, una agresión a una institución especialmente valorada en España, como es la de la familia. Por supuesto, en ningún momento ha intentado el Gobierno ningún tipo de diálogo mínimamente serio ni con la oposición, ni con ninguna de las asociaciones o federaciones de defensa de la familia existentes en España. Era necesario imponer esas nuevas leyes "por bemoles".

Ha sido así también en el campo de la educación, en el que el Gobierno ha impuesto, también sin diálogo, su propuesta de Educación para la Ciudadanía, que sustrae a los padres la educación en valores morales que constitucionalmente les corresponde, para asignársela al Estado. No hubo diálogo con la oposición, no lo hubo con los representantes estudiantiles y no lo ha habido con las asociaciones de padres. A la campaña de objeción de conciencia se ha respondido, incluso, con amenazas rayanas en el esperpento: un estudiante puede faltar a las clases de matemáticas, pero no a las de Educación para la Ciudadanía. Había que imponer la nueva asignatura y había que imponerla "por bemoles".

Ha sido así, en fin, en el campo de las reformas estatutarias, en el que el Gobierno se ha pasado por el forro de sus caprichos los cuatro millones de firmas recogidas por el PP, sin hacer el más mínimo intento de consensuar unas medidas que afectan a la propia estructura del Estado. Había que desbordar la Constitución del 78 y había que hacerlo "por bemoles".

Resulta sorprendente el sistemático recurso a los "bemoles" por parte de un Gobierno que pretendía presentarse como abanderado del "talante", del "republicanismo cívico" y de otras vaciedades semejantes. Al final, toda la acción de Gobierno en estos cuatro años se resume en una serie de "bemoles" sostenidos contra viento y marea.

El próximo día 30 habrá una nueva oportunidad de hacerle llegar al Gobierno la voz de la calle, que tanto le gusta ignorar. Y el próximo 9 de marzo, los ciudadanos que hemos tenido que aguantar la permanente soberbia y la profunda sordera del Gobierno tendremos la oportunidad de entregarle a Zapatero nuestra protesta por escrito, en forma de votos.

Esperemos que la cosecha electoral sea propicia y que el trompetista de la Moncloa deje, por fin, de atronarnos los oídos con sus sostenidos "bemoles". Necesitamos una melodía algo más dulce y mucho más variada.

El sirviente

16 de Diciembre de 2007 - 10:29:21 - Luis del Pino - 174 comentarios

El 17 de mayo de 2005, el Congreso aprobaba la resolución parlamentaria que autorizaba a entablar un proceso de negociación con ETA. La aprobación de la resolución se hacía dos días después de que ETA hiciera explotar cuatro bombas en otras tantas empresas de Guipuzcoa, causando tres heridos leves.

La resolución, presentada por el Gobierno de Zapatero, autorizaba a "los poderes competentes del Estado" a dialogar con "quienes decidan abandonar la violencia" si se producían "las condiciones adecuadas", "fundamentadas en una clara voluntad para poner fin" a la violencia "y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción". Esa resolución fue aprobada con 192 votos a favor, del PSOE y de sus socios parlamentarios.

Poco más de un año después, el 26 de mayo de 2006, Rubalcaba declaraba que el "alto el fuego" era "completo y real" y que "ya no eran necesarios" más informes de verificación. Como consecuencia, Zapatero oficializaba poco después en el Congreso el inicio de las negociaciones con la banda asesina ETA. El término correcto es "oficializaba", porque esas negociaciones venían celebrándose de manera no oficial desde dos años antes del 11-M.

En su último comunicado, ETA reivindica la "ejecución" de los dos guardias civiles asesinados en Francia. Dice, además, que el asesinato se produjo en el transcurso de un "enfrentamiento armado". ETA afirma también en el comunicado que seguirá atentando contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "sea donde sea".

¿"Enfrentamiento armado"? Resulta realmente repugnante. ¿Qué tipo de "enfrentamiento armado" puede existir entre unos asesinos con pistolas y dos guardias civiles que no portaban armas? Como también resulta repugnante el término elegido por esos canallas, "ejecución", para referirse a ese asesinato cobarde.

Ésos son los interlocutores con los que Zapatero ha estado negociando desde 2002. Ésa es la banda asesina de la que Rubalcaba afirmaba que su alto el fuego permanente era "completo y real", y que ya no era necesario seguir verificando su voluntad de poner fin a la violencia.

La resolución parlamentaria aprobada a instancias del Gobierno del PSOE era indigna y equivocada, porque volvía a dar esperanzas de conseguir sus objetivos a una ETA a la que el PP puso contra las cuerdas tras ocho años de aplicación de la única política antiterrorista que se ha demostrado eficaz. Pero es que, además, Zapatero y su Gobierno incumplieron su propia resolución, añadiendo la mentira a la indignidad.

Porque la resolución autorizaba a dialogar con "quienes decidan abandonar la violencia" y a la vista está que ETA no la había decidido abandonar.

Porque la resolución exigía que existiera una "clara voluntad" de poner fin a la violencia, y el asesinato de los dos guardias civiles demuestra, si es que hacían falta más demostraciones, que esa voluntad no existió nunca.

Porque la resolución requería, claramente, que existieran "actitudes inequívocas" que permitieran llegar a la "convicción" de que ETA había decidido poner fin de la violencia, y desde el propio "alto el fuego" quedó claro que continuaban la extorsión, las amenazas y la pretensión de arrancar por el terror lo que los votos no permitirían.

Indignidad y mentira. Mentira consciente, además. ¿Es que acaso una banda terrorista tiene algún otro arma de "negociación" que no sea el propio terror? ¿Es que acaso no es evidente que la única forma que tiene una banda asesina de reforzar sus posiciones en cualquier "negociación" es asesinar más? ¿Es que no estaba claro desde el principio, para todos aquéllos en quienes los intereses creados no primen sobre el análisis racional, que esa "negociación" era un imposible en sí mismo?

Esto es lo que escribíamos el día en que todos los tontos a sueldo de este país nos trataban de vender la buena nueva del alto el fuego permanente: Confirmado, nos toman por lelos. Merece la pena releer hoy aquel artículo.

Era evidente, desde el principio, que habría más sangre, a menos que la sociedad española estuviera dispuesta a conceder todo lo que los distintos nacionalismos vienen intentando obtener, con la ayuda de la fuerza, desde hace treinta años.

Lo único que ha cambiado, con respecto a treinta años atrás, es que por primera vez tenemos un Gobierno activamente comprometido en facilitarle la tarea a esa minoría que no tiene otro objetivo que destruir y parasitar a la Nación. En las entrañas de esa Nación ha crecido, con el paso del tiempo y las desidias de los unos y de los otros, un enorme parásito multiforme que unas veces muestra su boca sangrienta y otras su vientre permanentemente insatisfecho. Pero que siempre desprende el mismo hedor, aunque llevamos tanto tiempo soportándolo que nos hemos acostumbrado a él. A algunos hasta les parece natural que ese hedor haya terminado invadiendo cada sala y cada cuarto del propio Palacio de la Moncloa.

En la maravillosa película The Servant, de Joseph Losey, en la que algunos quieren ver una parábola sobre el ascenso al poder del fascismo, el sirviente (al que da vida Dirk Bogarde, en una magistral interpretación) va aprovechando poco a poco las debilidades de su amo, alentando sus pequeñas miserias, ofreciéndose diligentemente a hacerse cargo de todo, mientras toma calladamente el control. Al final, es el sirviente el que termina siendo el verdadero señor de un amo convertido en una viciosa sombra de sí mismo.

¿En qué momento de nuestra historia democrática tomaron el control los infinitos Bogardes que hoy dejan resonar sus carcajadas por los edificios oficiales, convertidos ya en dueños y señores de una Nación que no les pertenece? ¿En qué momento se convirtió en el verdadero señor ese siniestro sirviente que ha sabido aprovechar en su propio beneficio cada pequeña miseria, cada ínfima debilidad, de su supuesto amo?

¿Hasta qué nivel de degradación moral ha llegado el amo de la mansión para que, con la sangre de las dos últimas víctimas de ETA todavía reciente, hayamos tenido que ver a las terminales mediáticas habituales, ahora puestas al servicio del sirviente, insultar no a los asesinos, sino a las propias víctimas del terrorismo?

¿En qué momento fue definitivamente "ejecutada" la democracia española en ese "enfrentamiento armado" entre una Nación indefensa y una minoría dispuesta a todo con tal de destruirla?

Denuncia basura

14 de Diciembre de 2007 - 13:39:34 - Luis del Pino - 311 comentarios

Tengo delante mío la denuncia que el SUP ha presentado contra Federico Jiménez Losantos y contra mí. O, al menos, el texto de la denuncia que se ha difundido por Internet, porque oficialmente no se ha recibido nada.

Hay cinco aspectos curiosos en la denuncia. El primero de ellos es que, después de anunciar por activa y por pasiva que se iban a querellar contra nosotros, resulta que al final lo que se presenta es una denuncia. Jurídicamente, eso quiere decir que el SUP lo que hace es pasarle la pelota a la Fiscalía de la Audiencia Nacional y quitarse de en medio, para que sea la Fiscalía la que considere si debe o no empurarnos. Por cierto, que el caso parece que le ha correspondido al juez Santiago Pedraz.

El segundo aspecto curioso somos los propios destinatarios de la denuncia. Si bien el SUP había anunciado inicialmente que se iba a querellar contra Pedro J. Ramírez, contra Fernando Múgica, contra Jaime Ignacio del Burgo, contra Ignacio Astarloa, contra Federico Jiménez Losantos y contra mí mismo, al final la cosa se queda en una denuncia contra Federico y contra mí. Es decir, no se atreven a cargar contra el "pack" completo (que incluiría al periódico El Mundo y al PP), así que van simplemente a por Libertad Digital y COPE. Eso indica tres cosas: la primera, que los defensores de la versión oficial no tienen la fuerza suficiente como para cargar en los tres frentes a la vez; la segunda, que no desean, presentando esa denuncia contra todos los inicialmente mencionados, inducir un cierre de filas entre COPE, El Mundo y el PP; y la tercera, relacionada con la anterior, que están intentando ver si provocan un distanciamiento entre una de las tres patas del "frente conspiranoico" y las otras dos.

El tercer aspecto enigmático es que sea precisamente el SUP el que encabece (aunque tímidamente, porque le pasa la patata caliente a la Fiscalía) este absurdo intento de amedrentamiento. Porque lo cierto es que, salvo en el caso de Santano, que está imputado en un caso de falsedad documental relativamente accesorio (el caso del ácido bórico), la inmensa mayoría de los funcionarios sobre los que recaen las principales sospechas de falsificación de pruebas no pertenecen al SUP. Pero entonces, ¿por qué el SUP se presta al juego? Obviamente, la respuesta es que el SUP se limita, como es habitual, a hacer de correa de transmisión del Gobierno. Igual que en el caso de Alcaraz se ha utilizado a una asociación de abogados próxima al PSOE, en este caso el Gobierno utiliza a un sindicato policial que hace mucho que ha puesto los intereses del PSOE por delante de los de sus propios afiliados. Hace mucho que el SUP se convirtió en un sindicato de clase. De clase Business, quiero decir.

El cuarto aspecto gracioso es, precisamente, esa intervención gubernamental. No hay más que leer los periódicos próximos al PSOE para ver que la jugada se hace como a regañadientes, como obligados por las circunstancias. Mientras que Público le dedica al tema un par de párrafos, en El País he sido incapaz de encontrar la noticia. Resulta sorprendente: ¿no es una buena noticia que traten de empurarnos a los "conspiranoicos", que tantas falsedades decimos? Entonces, ¿por qué minimizan u ocultan la presentación de la denuncia? Evidentemente, al PSOE lo que le interesa ahora es el silencio, que el 11-M pase a ser cosa del pasado, que en campaña electoral no se hable del 11-M en absoluto. Pero, si es así, ¿por qué presentan una denuncia, aunque sea medio a escondidas, ayudándonos de ese modo a mantener el 11-M de actualidad? Sólo se me ocurre una explicación: el Gobierno mueve ficha no por voluntad propia, sino por exigencia de alguien; alguien que sí está lo suficientemente nervioso, viendo que al final el "frente político" del oficialismo se puede ir de rositas, mientras que él, o ellos, van quedando con el culo al aire a medida que las investigaciones sobre la falsificación de pruebas progresan.

Y el quinto aspecto peculiar, que a lo mejor está relacionado con el anterior, es la campaña que ha precedido a la presentación de la denuncia. Porque la denuncia viene a culminar una campaña de descalificaciones, insultos y falsedades en la que el ariete ha sido un locutor perteneciente a una cadena de radio, Intereconomía, que se encuentra en las antípodas ideológicas del PSOE y del SUP. En uno de los actos donde se anunciaron esas querellas que luego se han quedado en denuncias, se dieron cita el susodicho locutor, el secretario general del SUP y un abogado que ya en su día actuó como defensor de alguno de los implicados del caso GAL. Un acto muy poco siniestro, como podrá el lector imaginarse.

Que se unan el SUP y un abogado defensor de la época de los GAL resulta relativamente sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que la investigación de los GAL progresó gracias, precisamente, a la guerra de dossieres entre el sector de la Policía próximo a Belloch (en el que el SUP estaba encuadrado) y el sector próximo a Vera, Barrionuevo y Corcuera. Pero lo que ya no tiene un pase, desde el punto de vista de la lógica, es que a esos dos sectores antaño enemigos les haga el juego un grupo mediático, Intereconomía, que en principio nada tiene en común con ellos.

¿Qué motivo puede haber para que, desde un programa concreto de Intereconomía, se viertan insultos y descalificaciones constantes, a cual menos elegante, contra quienes investigamos el 11-M? ¿Qué motivo puede haber para que esas denuncias que el SUP presenta ahora hayan sido promovidas y anticipadas desde Intereconomía? Porque la explicación de que se trata de una fijación personal de un determinado periodista de esa emisora resulta pueril. Esa explicación puede valer cuando ese periodista se limita a insultar, tratando de conseguir una audiencia que no tiene. Pero cuando un programa pasa a utilizarse para promover de manera activa denuncias contra quienes investigamos el 11-M, y se convierte en una especie de altavoz de ese mismo sindicato policial que ha avalado la negociación con ETA, entonces no hay más remedio que preguntarse qué motivos tan poderosos pueden existir para que Intereconomía consienta semejante campaña.

Que me insulten o me difamen me importa un soberano bledo, pero cuando alguien contribuye activamente a que unos mandados del Gobierno me pongan una denuncia, no me queda otro remedio que considerar que ese alguien me está intentando causar daño. Así que lo preguntaré claramente: ¿por qué Julio Ariza, dueño de Intereconomía, se presta a hacerle el juego sucio al PSOE en el tema de las denuncias contra quienes investigamos el 11-M?

En fin, que nos encontramos, como siempre, en una de esas situaciones, tan habituales en nuestro país, en las que se da cita lo mejor de cada casa para tratar de seguir manteniendo un sistema donde la mentira sistemática, la usurpación de la soberanía popular y la manipulación de la opinión pública permitan a algunos seguir disfrutando del chiringuito. Lo cual exige, por supuesto, acallar todas las voces críticas, sean éstas las de las víctimas, las de los historiadores o las de los periodistas.

Estamos, simplemente, ante otra denuncia basura, como la de Alcaraz, como la de Pío Moa, con la que no se busca ningún efecto jurídico, sino tan sólo intimidar a quienes somos molestos por una u otra razón. En este caso, intimidar a quienes seguimos investigando el 11-M.

Pero me temo que, si las amenazas valieran con nosotros, no nos habríamos dedicado a estos menesteres. Y me temo también que lo que nos anima es algo mucho más fuerte que esas amenazas, algo que jamás lograrán entender aquéllos para los que las palabras "poder" o "política" son sólo sinónimos de "dinero". Ese algo no es otra cosa que el deseo de que se haga Justicia contra todos los que usan la violencia para conseguir sus fines políticos y que España tenga, por fin, la oportunidad de disfrutar de una verdadera democracia, de un Estado de Derecho que no esté condicionado por la utilización sistemática del terror como herramienta de ingeniería social.

En cierta ocasión, un dramaturgo español, que acababa de estrenar una obra, leyó en el periódico una reseña enormemente dura realizada por un crítico teatral. El autor le mandó al crítico teatral la siguiente carta: "Le escribo para agradecerle la reseña que ha escrito con respecto al estreno de mi última obra. Tengo esa reseña ahora mismo delante mío. Dentro de poco la tendré detrás."

Pues eso: que tengo delante mío la denuncia del SUP.

Suicidas

13 de Diciembre de 2007 - 11:34:58 - Luis del Pino - 209 comentarios

Hajime Fujii era teniente en la Fuerza Aérea japonesa. Había comenzado como soldado raso en el Ejército de Infantería, pero se pasó al arma de aviación después de conseguir la graduación de oficial. Se presentó tres veces como voluntario a piloto kamikaze, pero rechazaron su candidatura una vez tras otra, porque estaba casado y tenía dos hijas.

El 4 de diciembre de 1944, Fumiko, la mujer de Fujii, se vistió sus mejores galas. Vistió también de gala a su hija Chieko, de un año, y a su hija Kazuko, de cuatro. Una vez vestidas como la ocasión requería, Fumiko se ató a Chieko a la espalda y ató fuertemente su propia mano a la de Kazuko. Las tres mujeres, así juntas, se dirigieron al río Arakawa, al que Fumiko se arrojó.

Cuando el teniente Fujii regresó a su casa, encontró una carta de su mujer que decía: "Sé que por nuestra causa no puedes hacer aquello que más quieres por tu país. Por ello, permítenos dejar el mundo antes de que te unas a nosotros. Por favor, lucha sin que nada te retenga".

Los cadáveres de la mujer y las dos hijas de Fujii fueron encontrados por policías de la comisaría de Kumagaya a la mañana siguiente. El río había arrojado los cuerpos a la orilla. Según cuentan los hombres de su compañía que fueron con él hasta el Arakawa, el teniente Fujii se dedicó a limpiar de arena con infinito cuidado los pies de su esposa, mientras lloraba desconsoladamente delante de los cadáveres de las tres personas que más quería y que ahora estaban muertas.

Cinco meses después, el teniente Fujii, al frente de nueve cazas biplaza, despegó al amanecer de la base aérea de Kyushu y realizó un ataque kamikaze contra un destacamento americano en la costa este de Okinawa. Cada uno de los nueve aviones llevaba dos pilotos e iba cargado con dos bombas de 250 kg. El nombre del escuadrón de aviones comandado por el teniente Fujii era Kaishintai, que quiere decir "Unidad Espiritualmente Satisfecha".

A los japoneses no les gusta que se efectúe esa comparación, pero lo cierto es que (salvando las enormes distancias) el fenómeno del terrorismo suicida islamista tiene uno de sus muchísimos antecedentes históricos en las unidades kamikaze japonesas que operaron durante la Segunda Guerra Mundial. Los japoneses señalan, con toda la razón, que las unidades kamikaze participaban en un combate contra efectivos militares armados, mientras que el terrorismo suicida ataca, casi exclusivamente, objetivos civiles indefensos. Eso es precisamente lo que diferencia, según los historiadores y estudiosos japoneses, una unidad militar de un grupo terrorista puro y duro.

También existen evidentes diferencias en cuanto a la motivación de unos y otros tipos de suicidas. En el caso japonés, eran conceptos como el de la defensa de la Patria, el Honor o la lealtad al Emperador los que empujaban al kamikaze a una acción de guerra que llevaba aparejada la muerte casi segura. En el caso del fundamentalismo de carácter islámico, pueden ser la defensa de la Fe musulmana o el odio a un Occidente al que se percibe como enemigo del Islam los que impulsan a un terrorista a cometer un atentado suicida.

Pero, prescindiendo de esas evidentes diferencias, ambos fenómenos tienen un nexo de unión en la similitud de actitudes entre unos y otros suicidas. Por supuesto, en ambos casos existe algo, sea esto lo que sea, que para el candidato a suicida es mucho más importante incluso que la propia vida, algo sin lo cual la propia vida carece de sentido, algo por lo que merece la pena arriesgar esa vida e incluso perderla: Honor, Patria, Religión o cualquier otro concepto de carácter abstracto. Pero, desde este punto de vista, la actitud de esos suicidas no es diferente de la de cualquier combatiente, suicida o no, que haya empuñado las armas por un ideal a lo largo de la Historia: todos ellos luchaban y arriesgaban su vida por un determinado concepto que para ellos era valioso.

Lo que diferencia a esos suicidas, independientemente de la valoración moral que nos merezcan sus acciones, de otros tipos de combatientes (y pido perdón por englobar a los terroristas dentro del término genérico de "combatientes") es la conciencia de la muerte segura, la conciencia de que van a acometer una acción que lleva aparejada, casi indefectiblemente, su propia destrucción. El suicida no realiza su acción aceptando un grado más o menos alto de riesgo, como hace cualquier otro combatiente, sino estando completamente seguro de que va a morir como resultado de esa acción. No existe riesgo, sino certeza del propio fin.

Eso hace que, para el suicida, su acción se convierta en algo netamente espiritual. Y el resultado de la acción es algún tipo de recompensa de carácter espiritual. Así era en el caso de los kamikazes japoneses y así es en el caso de los terroristas islámicos. Para un kamikaze japonés, su muerte en combate implicaba convertirse en uno de los espíritus protectores de la Nación y pasar a ser venerado en el santuario de Yasukuni, en Tokyo. Para un terrorista islámico, su acción le lleva a ese Paraíso que le prometió su Profeta. Y ese viaje final sólo puede ser acometido en un estado de pureza. Es por eso que la última acción de uno de estos suicidas sobre la tierra forzosamente se ve precedida de algún tipo de ceremonia o rito de preparación o purificación. Igual que es frecuente que el suicida se vista de alguna manera especial, que muchas veces está prescrita por el propio rito. La ceremonia que precede a la muerte no tiene otro objetivo que convertir al suicida, antes de su acción, en una "Unidad Espiritualmente Satisfecha".

Ayer, en el programa "11-M: La sentencia", entrevistamos a Jesús Riosalido, ex-embajador de España en Siria y Kuwait, buen conocedor de los países árabes y de la cultura, la lengua, la religión y el derecho islámicos. Jesús Riosalido señalaba cómo en el 11-M, y en el episodio de Leganés, no hay nada que se asemeje, ni de lejos, a un atentado fundamentalista. Nada hay de espiritual en quienes nos dicen que cometieron los atentados. No hay nada de fundamentalista en las andanzas de aquéllos a los que se ha juzgado en la Casa de Campo. No existe en todo el episodio de Leganés nada que cuadre con lo que sería la actitud normal de un terrorista suicida. La Versión Oficial del 11-M no es, en el fondo, más que un mal remedo de una trama fundamentalista de opereta, pasada por el tamiz de un guión de película barata.

¿Qué fue lo que pasó realmente en Leganés? Tal como desvelamos hoy en la noticia que publicamos en exclusiva en Libertad Digital, las intoxicaciones deliberadas, dirigidas a confundir al Gobierno en funciones del PP acerca de lo que estaba sucediendo en Leganés en la tarde del 3 de abril de 2004 fueron no sólo numerosas, sino bastante elaboradas. Y en ellas participaron, voluntaria o involuntariamente, mandos policiales diversos, los cuales tuvieron que recibir la información o las órdenes de alguien concreto.

¿Qué pasó entre el 11-M y el episodio de Leganés? ¿Quién diseñó el guión de ese "cierre oficial de archivo" representado por la explosión del piso de la C/ Carmen Martín Gaite?

¿Y qué papel jugaron los servicios secretos marroquíes, si es que jugaron alguno, en la elaboración de las cortinas de humo posteriores al 11-M, con las que se ha pretendido encubrir a los verdaderos autores del atentado? Como dato curioso, tal y como revela la noticia de Libertad Digital, una semana después del 11-M se celebraba en Madrid una reunión secreta entre Moratinos y el viceministro marroquí de Asuntos Exteriores. ¿De qué se trató en esa reunión? ¿Qué había tan urgente que tratar que no pudiera esperar a la toma de posesión de Zapatero, prevista para unas semanas después? ¿Qué había tan secreto que tratar, para que esa reunión se ocultara al Gobierno en funciones del PP y a la Embajada española en Rabat?

Nota: El episodio del teniente Fujii está extraído del libro "Kamikazes", de Albert Axell e Hideki Kase, publicado en España por La Esfera de los Libros.

A retratarse

11 de Diciembre de 2007 - 15:35:05 - Luis del Pino - 439 comentarios

Decíamos hace unos días que el termómetro que permitiría determinar si el Gobierno continúa su proceso de negociación con ETA serían los ataques que recibiera la AVT. En ese sentido, la furibunda ofensiva emprendida por distintos medios contra Francisco José Alcaraz, en la que el nivel de insultos ha alcanzado cotas nunca vistas, denota no sólo su inmensa frustración ante el fracaso de la manifestación con la que Zapatero quería esconder sus responsabilidades, sino también que el Gobierno pretende seguir cediendo ante ETA, para lo cual necesita acallar como sea a aquéllos que le están poniendo en evidencia.

En ese sentido, resulta alentador ver cómo el Partido Popular va a obligar esta tarde al Gobierno a que se pronuncie en el Parlamento, al presentar una propuesta para que se revoque la autorización parlamentaria de negociación con la banda asesina ETA.

Zapatero tendrá que retratarse. Veremos en qué quedan esas apelaciones a la "unidad para la derrota de ETA". ¿Qué excusa puede esgrimir el Gobierno para no apoyar la propuesta del PP? Me refiero a excusas "vendibles" ante la opinión pública, a quien difícilmente puede ya convencer la retórica hueca. El PSOE tendrá que demostrar si está verdaderamente dispuesto a combatir a ETA o si, por el contrario, piensa dejar pasar los dos nuevos asesinatos que ETA ha cometido.

Además, no puede existir un día más cargado de simbolismo, porque hoy se cumplen veinte años del macroatentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en el que murieron 11 personas, cinco de ellas niños, asesinadas por esa banda terrorista que algunos se empeñan en decir que siempre avisa de sus crímenes. Nadie avisó a quienes habitaban aquella Casa Cuartel de que iban a volarla. Como nadie nos avisó a los españoles de que el Gobierno del PSOE iba a ponerse de rodillas ante quienes cometieron aquel crimen. Porque, recordemos, Zapatero fue elegido con un programa electoral que prometía el mantenimiento del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Sí, ese mismo Pacto que Zapatero se encargó, antes y después del 11-M, de traicionar.

Hoy tiene la oportunidad de rectificar. Veremos si la aprovecha.

Mientras tanto, les recomiendo leer la carta escrita por Rosa Alcaraz en el vigésimo aniversario del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza. Y les recomiendo ver también el vídeo homenaje a la Rebelión Cívica elaborado por los peones negros de Málaga.

Y les recuerdo también que hoy, día 11, las víctimas del 11-M de Alcalá de Henares han convocado una concentración en la Plaza de Cervantes de la ciudad complutense, a las 20:00 horas, como homenaje a quienes perdieron la vida en ese atentado que seguimos sin saber quién ordenó.

 

¿Es útil criticar a Rajoy?

9 de Diciembre de 2007 - 12:27:52 - Luis del Pino - 408 comentarios

En los últimos días, se ha producido un interesante debate en el blog sobre la conveniencia o no de criticar determinadas decisiones del PP y, en concreto, de su presidente, Mariano Rajoy. Se han manifestado a este respecto dos posturas principales, aparentemente irreconciliables (aunque luego veremos que, en realidad, no lo son).

Básicamente, el debate se ha centrado en la actitud del PP con respecto a la manifestación de la AVT del día 24 y a la concentración unitaria convocada por los partidos a raíz de los últimos asesinatos de ETA. En concreto, lo que se debatía era si Rajoy había hecho bien en acudir a la concentración de la Puerta de Alcalá, después de haber excusado su asistencia a la manifestación de la AVT.

Con respecto a la concentración unitaria, no existe unanimidad a la hora de valorar la actitud del PP. Mientras que unos consideran que el PP debería haberse "plantado", los otros estiman que Rajoy ha actuado de manera inteligente. Y creo que no les faltan argumentos ni a los unos, ni a los otros. Los unos dicen que el PP no hubiera debido plegarse al intento inicial del Gobierno de esconder sus responsabilidades detrás de una manifestación "unitaria": era el momento, dicen, de poner a Zapatero frente al espejo de sus errores en materia antiterrorista. Los otros contestan que, si el PP se hubiera plantado y hubiera rechazado entrar en el juego de la convocatoria unitaria, el PSOE habría utilizado esa negativa del PP como cortina de humo, para llevar el debate al terreno de si la oposición apoya o no al Gobierno en la lucha contra ETA. En lo que hay más consenso es en que Rajoy se equivocó al no acudir a la manifestación de la AVT el día 24.

Pero donde el debate se ha manifestado de forma más enconada es en el propio hecho de si resulta conveniente o no criticar a Rajoy. Mientras que un grupo de participantes del blog manifestaba su desilusión con Rajoy y expresaba sus dudas sobre si votar al PP en marzo, otro sector del blog recordaba que ese tipo de críticas y esas dudas sobre el voto tan sólo benefician a Zapatero y al PSOE.

Es aquí donde digo que las dos posturas son mucho menos irreconciliables de lo que parecen. Porque, en realidad, tanto unos como otros expresan su postura partiendo de un objetivo común: que las elecciones de marzo permitan detener la deriva puesta en marcha en España a raíz de las últimas elecciones generales.

Creo que tienen razón aquéllos que dicen que las críticas al PP deberían modularse y hacerse menos ácidas. Es posible que Rajoy se equivoque a veces; yo creo, de hecho, que ha cometido numerosos errores en estos cuatro años. Pero todos nos equivocamos en multitud de ocasiones. Y lo que es indudable es que el PP, con Rajoy a la cabeza, es el único partido que ha dado la batalla. Con errores, sí, pero la ha dado. Es el único partido que ha plantado cara a quienes, con todo el respaldo de una impresionante batería mediática, pretendían consolidar un auténtico cambio de régimen. Eso es un hecho.

¿Nos hubiera gustado a muchos que el PP se hubiera batido el cobre todavía con más brío? Indudablemente, pero el caso es que son los únicos que se han batido el cobre durante estos cuatro años. ¿Se podría haber hecho una oposición más dura, que hubiera sacado más partido de los errores de Zapatero? Por supuesto, pero lo cierto es que el PP había quedado laminado tras el 14-M y ahora, por lo menos, está en condiciones de afrontar las elecciones con la esperanza de poder ganarlas.

Algunos han planteado la duda de si se puede votar a Rajoy a la vista de determinadas decisiones, pero me parece una duda falaz. ¿Es que acaso se puede no votar al PP de María San Gil, o de Regina Otaola? ¿Es que existe alguna duda del respaldo de Rajoy a esas personas que están día a día, en el País Vasco, combatiendo en solitario al monstruo nacionalista? Es posible que Rajoy se haya equivocado no asistiendo a la última manifestación de la AVT, pero el PP de Rajoy es el único partido que ha estado apoyando a la AVT en su lucha, y ha tenido que afrontar descalificaciones sin cuento por ese motivo. Una cosa es criticar a Rajoy cuando se equivoque, y otra muy distinta es perder la perspectiva: Rajoy y el PP son, hoy por hoy, la única esperanza para todos aquéllos que entienden que en las elecciones de marzo nos jugamos el ser o no ser de la Nación.

Y aquí es donde entra la otra cara de la moneda. El que todos seamos conscientes de que Rajoy y el PP son la única esperanza posible no implica que tengamos que asumir de manera acrítica cada decisión que Rajoy y el PP tomen. Al contrario. Precisamente porque creemos que una victoria del PP es imprescindible, podemos y debemos criticar aquellas decisiones o gestos del PP que veamos como perjudiciales.

Pongamos un ejemplo: la no asistencia de Rajoy a la manifestación de la AVT el pasado día 24. Si hemos criticado esa ausencia es por dos motivos: primero, porque el apoyo a la AVT no puede estar supeditado a cálculos electorales. Pero, en segundo lugar, porque los propios cálculos electorales exigían apoyar esa manifestación. La ausencia de Rajoy trasladó un mensaje letal, que contribuye a debilitar electoralmente al PP. Porque es indudable que hay una parte del electorado, especialmente sensibilizada, a la que esa ausencia le ha dolido mucho. Hay una parte de electores del PP que han percibido esa ausencia como un intento de Rajoy por distanciarse de la AVT. Y, en consecuencia, hay una parte de electores que podrían llegar a no votar al PP como consecuencia de un gesto completamente absurdo.

Yo quiero que Rajoy gane las elecciones. Y precisamente por eso me considero en la obligación de señalar aquellos errores que creo que le pueden hacer perder votos. Los viajes al centro me parecen estupendamente bien. Pero si veo que Rajoy se está equivocando, y está perdiendo votos reales por tratar de conseguir otros votos hipotéticos, no me queda más remedio que lanzar una voz de alarma.

Estamos en una situación en la que, siendo todos conscientes de lo que nos jugamos, una parte de los electores del PP podría llegar a quedarse en su casa el día de las elecciones como consecuencia de ciertos gestos de última hora, perfectamente prescindibles, que vienen a empañar la tremenda labor que el PP ha estado haciendo durante cuatro años.

Estamos, de hecho, en una situación en la que podría llegar a darse la paradoja de que los sectores más a la derecha del PP fueran los que nutrieran de votos al partido de Rosa Díez, que se define de izquierda. Y eso podría conducir a perder unos sufragios valiosísimos de cara a los restos electorales. En la inmensa mayoría de las circunscripciones, UPD no tiene la más mínima posibilidad de sacar un acta de diputado y, sin embargo, esos votos perdidos sí que pueden privar al PP de algún escaño crucial de cara a conseguir la mayoría. Por esa razón, me parece un error garrafal que el PP le deje al partido de Rosa Díez el monopolio de los mensajes contundentes.

Así pues, cuando se critica al PP, no se hace para que pierda las elecciones, sino todo lo contrario: se hace porque no se quiere que ningún error le prive de obtener una mayoría que hoy es más imprescindible que nunca para España.

Dicho lo cual, es absolutamente necesario, como decía al principio, modular esas críticas, para evitar entrar en el juego de las profecías autocumplidas. Hay que criticar al PP cuando se perciba que se está haciendo daño a sí mismo. Pero hay que hacerlo de manera que no se contribuya, con esa crítica, a hacer el daño aún mayor.

Nos jugamos todo a una carta el próximo mes de marzo. Juguemos, por tanto, con finura. Exijámosle al PP que juegue sus bazas con inteligencia, pero seamos mesurados e inteligentes en la crítica también nosotros.

Ejercicio de moderación

8 de Diciembre de 2007 - 11:22:56 - Luis del Pino - 183 comentarios

El periódico El País nos informa hoy de que los estrategas de Moncloa han trazado una Hoja de Ruta hacia la moderación, con la cual piensa el PSOE afrontar las próximas elecciones generales y atraerse al electorado de centro.

Buena prueba de esa ansia infinita de moderación son los últimos artículos publicados por las terminales mediáticas socialistas para hablar del fracaso de la concentración cosmética convocada por el Gobierno tras el último atentado de ETA.

Abría el fuego el propio periódico El País hace tres días, con un artículo muy moderado de Javier Pradera que terminaba llamando a Francisco José Alcaraz "desagradable lunático, tosco demagogo y viperino calumniador". En la misma edición del periódico, otro artículo tildaba de "loco" y de "miserable" a Federico Jiménez Losantos.

Ayer, El Plural le dedicaba estas moderadas y centristas palabras a Alcaraz: "Francisco J Alcaraz es persona poco fiable y de lengua muy viperina y cuyo tono de voz recuerda a las antiguas y cómicas marionetas. Como es muy deslenguado, sus críticas ... se basan en el disparate irracional de la calumnia, la palabra imprudente y el juicio de un rencoroso que pierde toda la objetividad. Se agazapa entre las víctimas, para, como un caballo desbocado, marcar la agenda del PP".

Hoy, Diario Directo nos regala otra perla de moderación, refiriéndose a Alcaraz, a Mari Mar Blanco y la AVT en general con las siguientes palabras: "Pandilla de vividores a costa de la tragedia, de los muertos, y que no son más que unos golpistas, sinvergüenzas y mal nacidos. En el futuro quien piense como Alcaraz y quien apoye una manifestación de la AVT es tan miserable y ruin como ellos y merece los mismos calificativos."

A la vista de estos primeros escarceos, me permito augurar un gran éxito a ese viaje hacia la moderación emprendido por el PSOE a instancias de los estrategas de Moncloa. Un éxito tan grande, por lo menos, como el de esa manifestación cosmética donde había más políticos, policías y periodistas que manifestantes. Estoy seguro de que, con esos mensajes tan moderados y centristas que están lanzando, lograrán atraerse, por lo menos, a tres o cuatro mil votantes.

Mientras tanto, si alguno de ustedes, queridos lectores, quiere hacer rabiar un poco más a este ejército de "moderados", les recomiendo que lean la reseña publicada por El Semanal Digital acerca del libro de Alcaraz y que regalen el libro a algún amigo o familiar. Más que nada, para que no se pierda la memoria de lo que han estado haciendo estos "moderados" con las víctimas del terrorismo etarra durante toda la legislatura.

El Salón de los Pasos Perdidos

7 de Diciembre de 2007 - 11:34:22 - Luis del Pino - 183 comentarios

Ayer se celebró en el Congreso el vigesimonoveno aniversario de la Constitución, marcado por la crisis desatada tras el colapso del proceso de negociación entre el PSOE y ETA.

No sabemos si el PSOE continuará adelante con la hoja de ruta pactada con la banda terrorista. Las primeras declaraciones de Rubalcaba tras el atentado, hablando de "tiroteo fortuito"; las ambiguas declaraciones de Zapatero acerca de si se dan o no las circunstancias requeridas y, sobre todo, la ausencia de toda respuesta concreta por parte del Gobierno, apuntan a que la voluntad de Zapatero, del Gobierno y del PSOE es continuar con el plan trazado. A pesar de los muertos. Pero la cuestión no es ya si Zapatero tiene la voluntad de seguir negociando con quienes acaban de asesinar a dos guardias civiles, sino si va a poder hacerlo.

La presión de la opinión pública está siendo insoportable para el PSOE, que ve en las últimas fechas cómo la ciudadanía le vuelve la espalda en la calle a la hora de salvar la cara a Zapatero; que está viendo cómo desde determinados ámbitos mediáticos que hasta el momento habían apoyado los contactos con ETA se preguntan a qué espera Zapatero para reaccionar; que está viendo cómo se generaliza entre todos los sectores sociales la pregunta para la cual el PSOE no tiene respuesta: ¿por qué no se revoca la autorización parlamentaria de negociación con los asesinos?

La oposición, con Rajoy a la cabeza, está siendo exquisita en las formas, buscando que nadie pueda obtener un titular que diga que el PP no apoya al Gobierno en la lucha antiterrorista. Pero el martes, como informaba ayer La Razón, el PP volverá a plantear en el Congreso la revocación de esa resolución parlamentaria inicua, y el Gobierno tendrá que retratarse. Y el coste electoral de rechazar esa revocación propuesta por el PP sería demasiado alto.

Ahí precisamente, en el coste electoral, es donde se encuentra el meollo de la cuestión: si el Gobierno persevera en el error, a pesar del coste electoral que supone no adoptar medidas concretas inmediatas contra los terroristas, la única explicación posible es que el adoptar esas medidas supondría para el PSOE un coste todavía mayor. De modo que la pregunta es inevitable: ¿por qué el actuar contra la banda terrorista le supondría un coste al Gobierno? ¿Qué cartas maneja ETA para que el Gobierno esté atado de pies y manos? Y la conclusión es inevitable también: sea cual sea la respuesta a la pregunta anterior, España no puede permitirse un Gobierno que no puede (por el motivo que sea) luchar contra el terrorismo con toda la potencia de fuego del Estado de Derecho.

Ayer, la cara de Zapatero mientras Marín leía su discurso en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso era todo un poema. Está tocado seriamente. Parecía un boxeador sonado que acabara de incorporarse de la lona y al que el árbitro le pasa la mano por delante de la cara, para comprobar si ve bien. Y en el ambiente del salón se percibía una tensión que las buenas formas apenas conseguían disimular.

Una vez que terminó el discurso de Marín, allí pudimos ver a Peces-Barba aleccionando primero a la vicepresidenta y luego al presidente. Allí estaba Moratinos, que no sé cómo se las arregla para parecer siempre ausente o fuera de lugar en cualquier sitio al que acude. Allí estaban Rajoy y Zaplana, con cara más seria que de costumbre, conscientes de que atravesamos momentos en los que se requiere jugar con más finura de la habitual.

Había división de opiniones en cuanto al discurso de Marín. Para unos, era un ejercicio de hipocresía, al permitirse reclamar que la próxima legislatura sea menos ruda y menos bronca, después de haber consentido que su partido intentara machacar a la oposición durante la legislatura presente. Para otros, Marín pretendía reprender al PP por su oposición radical al Gobierno en estos años. Para otros, en fin, Marín le estaba lanzando una sutil puñalada a Zapatero, exigiéndole precisamente el consenso que no ha practicado.

Para mí, sin embargo, el discurso de Marín tenía otro sentido completamente diferente. Me llamó mucho la atención que repitiera por dos veces que la Constitución "no es un mito intocable". Teniendo en cuenta que resulta poco probable que Marín abogue por reformar la Constitución en la dirección propuesta por DENAES, por el PP o por UPD, está claro que de lo que hablaba Marín es de "tocarla" justo en sentido contrario. Es decir, en el sentido reclamado por los nacionalistas de distinto pelaje, ETA incluida.

Asimismo, Marín pidió que volviera a tenerse "respeto por los límites". Haciendo con la mano el gesto de quien le aprieta el gaznate a otro, Marín explicó que "aunque en las negociaciones se puede apretar al contrario", es necesario saber dónde están los límites y cuándo hay que aflojar la mano.

Yo no saqué la impresión de que Marín hablara ni para el PP, ni para el PSOE. Lo que yo vi en su discurso es un mensaje muy claro al mundo nacionalista: no nos apretéis más, que ya tenemos la cara como el gato de la canción, triste y azul. El discurso que pude oír ayer en el Salón de los Pasos Perdidos me pareció el de un Gobierno y un partido que están al borde de la asfixia.

Unidad contra ETA

4 de Diciembre de 2007 - 21:23:55 - Luis del Pino - 657 comentarios

Hoy, los asesinos de ETA han recibido el más demoledor de los mensajes que podían enviárseles. Porque hoy, la ciudadanía española ha mandado un claro mensaje de unidad. Pero de unidad verdadera, de la única unidad que importa: la unidad en el rechazo a los terroristas y en el repudio de la política de gestos vacíos.

La escasa asistencia a la manifestación convocada por los partidos políticos, por la patronal y por las organizaciones sindicales refleja, por contraposición, que la inmensa mayoría de los ciudadanos, ésos que llenan las calles cuando las víctimas les convocan, ésos que hoy han decidido no acudir porque lo que esperan son hechos, y no palabras, han dicho que hasta aquí hemos llegado.

Los españoles se han echado a la calle, a lo largo de los últimos años, para protestar contra el terrorismo en infinidad de ocasiones. A veces para mostrar, ante algún atentado especialmente cruel, su respaldo a un gobierno dispuesto a plantar cara a los asesinos. Otras veces, para exigir más firmeza contra los terroristas por parte de un gobierno al que se percibía demasiado tibio. Pero nunca se han echado a la calle los españoles para pedir que se dialogue con asesinos, ni para pedir que se les conceda ni la más mínima de las reivindicaciones por las que llevan cuarenta años matando, secuestrando, torturando, extorsionando y amenazando.

Los españoles están dispuestos a echarse a la calle cuantas veces sea necesario para unir su voz a otros en la exigencia de libertad, pero jamás van a salir para cubrir el expediente, ni para salvar la cara a nadie que no exprese la más firme determinación de acabar, por todos los medios legales, con los canallas que llevan tiñendo de luto este país durante cuatro décadas.

Estamos hartos de asesinos. Estamos hartos de quienes les apoyan. Estamos hartos de quienes recogen las nueces del árbol regado con la sangre de muchos. Y estamos hartos de quienes no hacen cuanto está en su mano para acabar de una vez por todas, siempre con la Ley en la mano, con los terroristas, con quienes les apoyan y con quienes se benefician directa o indirectamente de que el terrorismo exista.

A partir de ahora, al Gobierno se le abren dos alternativas. La primera es entender que los ciudadanos han dicho que ya basta, cogerse de la mano del Partido Popular y abrir una guerra sin cuartel contra los terroristas de ETA, empezando por retirar la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con asesinos. Si así lo hace, tendrá el respaldo de la sociedad española.

Alternativamente, el Gobierno puede huir hacia adelante y hacer oídos sordos al deseo de la inmensa mayoría de los españoles, que no quieren otra cosa que vivir en paz y en libertad.

Mucho me temo que van a volver a equivocarse, pero ojalá que el equivocado en mi pronóstico sea yo y que alguien conserve todavía un atisbo de sensatez dentro de la izquierda española.

De todos modos, no tardaremos mucho en salir de dudas: si en las próximas horas o días se reanudan los ataques contra las víctimas o contra las organizaciones cívicas, será signo inequívoco de que el Gobierno ha decidido huir hacia adelante y de que las negociaciones con ETA continúan. Si eso fuera así, la brecha entre los españoles y quienes les gobiernan sería ya imposible de cerrar.

Esperemos, por el bien de todos, que se termine imponiendo la cordura y que el Gobierno decida volver a la unidad democrática. La verdadera unidad: la de los ciudadanos. La única ante la que ETA nunca puede vencer.

Sobre la concentración de esta tarde

4 de Diciembre de 2007 - 12:28:20 - Luis del Pino - 153 comentarios

Comunicado de la Plataforma Ciudadana Peones Negros ante la concentración de esta tarde:


La Plataforma Ciudadana Peones Negros, ante la manifestación de esta tarde convocada por los partidos políticos, patronal y organizaciones sindicales, quiere manifestar en primer lugar su solidaridad con las familias de los dos guardias civiles cobardemente tiroteados por esa organización terrorista, ETA, que lleva cuarenta años sembrando el dolor y el miedo en el País Vasco y en toda España y que nunca ha sido otra cosa que una banda criminal.

La Plataforma manifestó, nada más producirse el atentado, su deseo de que el Gobierno pusiera en práctica medidas legislativas, judiciales y policiales concretas que permitieran descargar sobre ETA, y sobre quienes la apoyan, todo el peso de la Ley y del Estado de Derecho, comenzando por la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos. Asimismo, la Plataforma hizo público su compromiso de apoyar al Gobierno si emprendía ese camino de rectificación de la equivocada política antiterrorista seguida durante esta legislatura.

Desgraciadamente, el Gobierno, haciendo una vez más oídos sordos a lo que es un clamor ciudadano, sigue sin dar ningún paso concreto que permita constatar que nunca más habrá negociación con quienes de nuevo han vuelto a asesinar.

¿Existe algún motivo para no anunciar de manera inmediata la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con ETA? ¿Existe algún motivo para no impedir de forma inmediata que el entorno de ETA pueda seguir utilizando fondos públicos a través de los ayuntamientos gobernados por ANV?

Ya no es hora de palabras, ni de declaraciones huecas, sino de adoptar medidas concretas contra el terrorismo por parte de todos los poderes del Estado, en aplicación de la Ley y en defensa de las víctimas y de todos los ciudadanos.

Mientras esas medidas no se adopten, es imposible sustraerse a la sospecha de que no existe auténtica voluntad en el Gobierno para dar por concluida una negociación con los asesinos que ha dividido a la sociedad española, que ha pervertido la Ley y que ha debilitado el Estado de Derecho.

Volvemos a reiterar el ofrecimiento que ya hicimos al Gobierno nada más producirse el atentado: pongan ustedes en marcha las medidas contra ETA que la sociedad española está reclamando y nosotros les apoyaremos en ese camino de persecución de los terroristas. Pero con nosotros no cuenten si no dan pasos firmes, claros y concretos que demuestren que la negociación no será nunca más posible. La sociedad española ya le ha dado a este Gobierno demasiados cheques en blanco en materia de lucha antiterrorista y todas las veces, sin excepción, se ha respondido a esa confianza con nuevas mentiras destinadas a mantener abierta la puerta del diálogo con quienes utilizan las vidas de los españoles como herramienta de negociación.

En consecuencia, y a pesar de que comparte el lema de la manifestación y el contenido del comunicado conjunto de los partidos, la Plataforma Ciudadana Peones Negros no acudirá a la manifestación de esta tarde. Suscribimos, asimismo, punto por punto, el comunicado hecho público por la AVT, que también se ha desvinculado de esta convocatoria.

Y a las personas de buena voluntad que decidan, a pesar de todo, acudir a la manifestación, les recordamos que esa manifestación debe ser, única y exclusivamente, un homenaje a las víctimas y una muestra de repulsa al terrorismo. Esa manifestación no es el momento ni el lugar de efectuar reproches a nadie, salvo a los propios terroristas. Y quien no entienda eso, que se quede en su casa. Nada regocijaría más a los asesinos que ver convertirse esa manifestación en un escenario de división entre los españoles.



El Gobierno, en la encrucijada

3 de Diciembre de 2007 - 11:09:16 - Luis del Pino - 375 comentarios

Ayer estuve en la concentración convocada por el Foro de Ermua. Bastantes más asistentes que en ocasiones similares anteriores. De hecho, los más alejados de la pancarta apenas podíamos oír el comunicado, que se leyó con un megáfono. Asistieron Esperanza Aguirre, Angel Acebes, Ana Pastor y otros dirigentes populares. Me pareció ver a Zaplana y también a Ruiz Gallardón.

Hoy, volveremos a concentrarnos delante de los ayuntamientos (en Madrid, en la Plaza de la Cibeles), de acuerdo con el llamamiento de la AVT.

Seguimos, mientras tanto, esperando a que el presidente Zapatero haga alguna declaración institucional que nos oriente sobre las medidas concretas que piensa adoptar para acabar con los terroristas, empezando por la revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos.

La verdad es que tiene mal salida el Gobierno si no anuncia, y anuncia ya, medidas concretas contra ETA. Porque la única posibilidad que le quedaría al Gobierno para maquillar la catástrofe de su política ¿anti?-terrorista es conseguir una foto en la que todos los demócratas se muestren unidos en una estrategia conjunta contra el terror. Conseguir del PP que pusiera sordina a las críticas a cambio de dar por muerto el proceso de negociación.

Pero el Partido Socialista sigue sin darse cuenta de que ésa es ya la única salida que tiene. Y sigue tratando de mantener abierto el proceso de negociación con la banda, que ha subido el precio de los acuerdos poniendo más sangre sobre la mesa. Muy acertada la observación que hoy ha hecho Alberto Recarte en la Cadena Cope: cuando Rubalcaba habla de "encuentro fortuito" no nos está hablando a nosotros, a los españoles, sino a la cúpula de ETA. Le está lanzando el mensaje de que están dispuestos a considerar los nuevos muertos como un nuevo accidente. Y pelillos a la mar.

En consecuencia, el PSOE plantea la manifestación del martes como un simple intento de ganar tiempo, de conseguir una foto de falsa unidad que les conceda los días necesarios para arrancar de ETA algún comunicado que deje abiertas las puertas, a cambio de alguna nueva cesión. Si el voto del BNG para evitar la reprobación de Magdalena Alvarez valía unas cuantas decenas de millones de euros, ¿qué precio pagaría esta vez el Gobierno para arrancar de ETA algún comunicado que les permitiera vendernos cualquier tipo de esperpéntica interpretación de estos últimos asesinatos?

Pero ese deseo de conseguir una falsa foto de unidad en la manifestación del martes es inaceptable para el PP. Porque al PP no le vale ya con una pantomima. Ni le vale a la cúpula del PP, ni tampoco a sus votantes. Incluso suponiendo que hubiera una parte del PP dispuesta a tender la mano al Gobierno para salir del bache, en aras de un consenso en la lucha antiterrorista, ¿cómo podría, por ejemplo, manifestarse Rajoy por las calles de Madrid del brazo de partidos como Aralar, sobre alguno de cuyos miembros recayeron acusaciones (en el caso del aún no aclarado chivatazo a ETA) de estar contribuyendo a blanquear el dinero de la extorsión etarra? Sería el suicidio del PP.

Volvemos, con ello, al principio del razonamiento. Al Partido Socialista no le queda otro remedio, para salvar los muebles, que conseguir una foto de unidad. Pero una foto verdadera. Ya no están en condiciones de ganar tiempo jugando a conseguir ninguna foto falsa. Y esa foto verdadera exige una declaración contundente y conjunta de los dos grandes partidos, antes de la manifestación, con medidas concretas de lucha contra el terrorismo y sus cómplices. Medidas concretas que hagan, para empezar, que sea imposible que acudan a la manifestación esos otros partidos que no están dispuestos a luchar contra ETA con todos los mecanismos legales. Cuanto menos bulto, más claridad.

El PP tiene todas las cartas en su mano para volver a imponer la política antiterrorista que nunca se debió abandonar. Está en condiciones de fijar sus condiciones, porque el Gobierno está sonado, prisionero de sus propios errores.

Si el Gobierno quiere foto, tendrá primero que retratarse. Si no lo hace así, no le dejaría al PP otro remedio que descolgarse de la manifestación. Y, en ese caso, ya no habrá oportunidad para el Partido Socialista de salvar mueble alguno.

Carta abierta al Presidente del Gobierno

2 de Diciembre de 2007 - 14:00:42 - Luis del Pino - 236 comentarios

Madrid, a 2 de diciembre de 2007.

Estimado señor presidente,

En estos momentos en los que el corazón de todos los españoles está partido por el dolor, en estos momentos en que todos los españoles sienten como propio el sufrimiento de las familias de los dos guardias civiles vilmente tiroteados por ETA, quiero escribirle estas líneas para hacerle llegar los sentimientos contrapuestos que me embargan.

Esta tarde, el Foro de Ermua ha convocado concentraciones en las principales ciudades, a las 20:00, para manifestar la firme determinación de todos los demócratas para acabar con ETA, así como el respaldo de toda la ciudadanía a las medidas concretas que el Gobierno adopte para terminar con la lacra del terrorismo.

Mañana, convocados por la AVT, los ciudadanos volverán a concentrarse a las 12 delante de los ayuntamientos de toda España, en solidaridad con las víctimas del nuevo atentado de ETA y para solicitar al Gobierno que adopte medidas concretas que permitan acabar con esa banda criminal.

Yo acudiré a ambas concentraciones. Porque también yo creo que al terrorismo sólo se le vence con la unidad de todos los demócratas, que al terrorismo sólo se le derrota manteniendo esa firmeza que algunos hemos propugnado siempre, afrontando incluso descalificaciones que tan sólo descalificaban a quienes las proferían. Acudiré porque también yo creo que sólo se puede acabar con el terrorismo si toda la sociedad española recupera el espíritu que tan valientemente han mantenido durante esta legislatura organizaciones cívicas como la AVT o el Foro de Ermua.

Ayer, los partidos políticos y organizaciones patronales y sindicales se reunieron en el Congreso, convocados por el Partido Socialista, para consensuar una declaración acerca del atentado. En mi opinión, señor presidente, hubiera sido más apropiado que hubiera usted convocado el Pacto Antiterrorista, demostrando así que estaba dispuesto a recuperarlo, pero prefirieron ustedes hacerlo de otro modo. No importa: estamos dispuestos a prescindir momentáneamente de consideraciones formales, precisamente porque es el momento de la unidad.

Puestos a convocar a organizaciones, podían ustedes haber invitado a esa reunión a la AVT y a aquellas organizaciones cívicas que más se han distinguido en la radical oposición a quienes ahora acaban de asesinar de nuevo. Creo que tenían mucho más que decir en esa reunión que la patronal o los sindicatos, dicho esto con todos los respetos para esas organizaciones. Pero tampoco importa demasiado: decidieron ustedes hacerlo así y bien está. No vamos a centrarnos en cosas que no van a ningún lado.

Como resultado de esa reunión, se ha emitido un comunicado unitario y se ha convocado una manifestación, también unitaria, para el próximo martes.

Me alegró leer el texto del comunicado conjunto. Me alegró ver que, por fin, algunos hablan de nuevo de la "derrota" de ETA, en lugar de hablar de "negociación". Me alegró ver que se vuelve a llamar a los "asesinatos" por su nombre, en lugar de "accidentes". Me alegró ver a todos los partidos del arco parlamentario recuperar el discurso que sólo el PP se ha atrevido a mantener en todos estos años. Me alegró, señor presidente, ver que quienes antes hablaban de "cordones sanitarios" contra un partido democrático como el PP, parecen recuperar la sensatez y aproximar sus posiciones al único partido que se ha mantenido firme frente a quienes no son sino una banda de criminales. Me alegró ver a algunos iniciar el camino de vuelta a posiciones inequívocamente democráticas.

Me alegró también mucho, señor presidente, ver el lema propuesto por José Blanco para la manifestación del martes: "Por la libertad y para derrotar a ETA". Me alegró, fundamentalmente, porque es un lema calcado del que la AVT utilizó hace una semana para manifestarse por las calles. Me alegró, porque eso viene a demostrar que quien tenía razón en sus posiciones era la AVT, que no se ha movido nunca de su sitio. Y quienes estaban equivocados eran aquellos que descalificaban, a veces de forma enormemente mezquina, a las víctimas, a sus representantes y a aquéllos que acudimos vez tras vez a sus convocatorias.

Tan sólo una pregunta, señor presidente: ¿qué ha cambiado para que ahora estén ustedes dispuestos a manifestarse con un lema que hace una semana rechazaban? ¿Es que acaso eran menos asesinos los criminales de ETA hace siete días? ¿Acaso la necesidad de libertad era menor? ¿Acaso no había que derrotar a ETA entonces y ahora sí? ¿Por qué ha hecho falta derramar más sangre para que ustedes vuelvan al sitio de donde no se debieron ir nunca?

Pero bienvenidas sean las rectificaciones si el resultado es bueno y si eso permite acabar con los terroristas. Me alegro de que el Gobierno se dé cuenta, por fin, de que sus principales enemigos son los asesinos, y no las víctimas.

Pero permítame decirle que, aunque comparto el contenido del manifiesto conjunto y aunque estoy plenamente de acuerdo con el lema de la manifestación, aún no tengo decidido si acudiré a la misma. Y si le escribo esta carta es, precisamente, para pedirle respetuosamente que adopte usted antes del martes las medidas concretas que me permitan acudir a esa manifestación sin ningún tipo de reparo.

Porque ya le hemos dado demasiados cheques en blanco, señor presidente. Y ya son demasiadas las veces que esos cheques de confianza han quedado sin pagar.

  • Nos dijeron ustedes que las negociaciones con los asesinos nunca tendrían lugar hasta que se "constatara" la voluntad inequívoca de ETA de abandonar las armas. Sin embargo, esas negociaciones se produjeron a pesar de que ETA, como ahora acaba de demostrar, nunca tuvo la intención de interrumpir su carrera criminal.
  • Nos dijeron ustedes que nunca se pagaría un precio político por el fin de la violencia. Y lo que hemos visto es que ese precio político se ha pagado incluso aunque la violencia no había finalizado, porque ustedes concedieron a ETA una de las mayores victorias políticas de su historia, al solicitar al Parlamento Europeo una declaración de apoyo a las "negociaciones".
  • Nos dijeron ustedes que las negociaciones se habían roto después del atentado de Barajas, pero luego hemos sabido que siguieron ustedes reuniéndose con los asesinos. Y volvieron ustedes a concederles una nueva victoria al permitir el regreso de los proetarras a las instituciones de las que tanto trabajo costó echarles. Ahora, gracias a esa decisión equivocada, los proetarras vuelven a manejar presupuestos públicos.

Nos ha engañado usted demasiadas veces, señor presidente. Y estamos cansados de que nos engañen.

Quiero creer que, esta vez, su determinación de acabar con ETA es firme. Quiero creer que ya no tiene usted intención de volver a negociar nunca con ETA. Quiero creer que, a partir de ahora, va a volver usted a respaldar a las víctimas y ya no va a prestar nunca cobertura a los verdugos. Quiero creer todo eso, señor presidente. Quiero creerle a usted. Pero necesito que me dé usted muestras de que no me está engañando una vez más.

Yo no puedo manifestarme codo con codo con quienes mantienen viva la resolución que permite negociar con terroristas. Yo no puedo manifestarme codo con codo con quienes tienen presentada una querella infame contra el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Yo no puedo manifestarme codo con codo con alguien que, pudiendo hacerlo, no ponga en marcha los procedimientos necesarios para expulsar a los terroristas de los ayuntamientos. Y, si su voluntad de derrotar a ETA es sincera, estoy seguro de que compartirá usted mis reparos, señor presidente.

Por tanto, señor presidente, como quiero creer que usted desea que todos los demócratas acudamos a esa manifestación de repulsa al terrorismo, le emplazo públicamente a que haga una declaración solemne comprometiéndose a cuatro cosas muy sencillas:

  1. El compromiso de poner inmediatamente en marcha las medidas tendentes a ilegalizar a todas las organizaciones que dan cobertura política a los asesinos.
  2. El compromiso de tomar inmediatamente las medidas que conduzcan a la expulsión del PCTV y de ANV de las instituciones.
  3. El compromiso de revocar de manera inmediata la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos de ETA.
  4. El compromiso de cesar de inmediato la campaña de acoso contra las víctimas de ETA y contra quienes las representan, comenzando por retirar esa querella con la que se pretende acallar la voz del presidente de la AVT.

Si su voluntad de acabar con ETA es firme, no debería representar para usted ningún problema asumir públicamente estos compromisos, señor presidente. Observará usted que ni siquiera le pido que adopte esas medidas antes de la manifestación del martes: me basta con que las anuncie solemnemente y ponga fecha a esos compromisos.

Existe, además, una razón poderosa para que adopte usted esos compromisos, señor Zapatero. Si ETA puede asesinar a un guardia civil y dejar a otro clínicamente muerto, y no hay una inmediata adopción de medidas concretas por parte del Gobierno, ello equivaldría a darle a ETA carta blanca para seguir asesinando de manera impune.

Tiene usted tiempo suficiente para dirigirse a la opinión pública antes del martes y contarnos qué medidas concretas piensa adoptar. Dependiendo de lo que usted nos cuente mañana, yo decidiré si acudo o no a la manifestación del martes. Espero de usted que me convenza con hechos de que debo estar allí.

Si usted no asumiera compromisos públicos concretos y específicos antes de la manifestación, señor presidente, yo no tendría más remedio que sospechar que nos está usted engañando de nuevo. Y, en ese caso, me quedaré en mi casa el martes. Y allí lloraré en privado por quienes han muerto defendiendo la libertad de todos.

Espero su respuesta, señor presidente. Y deseo fervientemente que su respuesta me convenza.

Atentamente suyo,

Luis del Pino

Lo que ahora toca

1 de Diciembre de 2007 - 15:13:55 - Luis del Pino - 411 comentarios

ETA ha vuelto a matar. Un guardia civil ha sido asesinado y otro se encuentra en estado crítico, después de que los pìstoleros les tirotearan mientras realizaban labores de información en el sur de Francia.

El asesinato se produce escasos días después de que el PSOE y sus aliados parlamentarios rechazaran la propuesta del PP para revocar la resolución del Parlamento que autoriza a negociar con los asesinos de ETA. Escasas horas después de que desde las filas del PSOE y sus baterías mediáticas se insultara, por enésima vez, a las víctimas de la banda etarra.

¿Y ahora qué?

Pues ahora corresponde volver la vista hacia el Gobierno. Pero no para echarle en cara lo inexistente de su política antiterrorista. Ni tampoco sus infames ataques contra las víctimas. Ni tampoco su alineamiento con las fuerzas que, desde el nacionalismo más radical, proporcionan la cobertura ideológica de la que ETA se nutre. Ni siquiera el hecho de que el brazo político de los asesinos haya vuelto a las instituciones sólo porque el Gobierno lo ha consentido.

Todo lo contrario. Ahora corresponde mandar un mensaje muy claro tanto al Gobierno como a la sociedad: frente a los asesinos, todos los demócratas estamos unidos. Y, precisamente por eso, esperamos de Zapatero gestos inmediatos que demuestren que también él está con los demócratas.

Esperamos de Zapatero, y le respaldaremos en ello, la inmediata puesta en marcha de las medidas tendentes a ilegalizar a todas las organizaciones que dan cobertura política a los asesinos.

Esperamos de Zapatero, y le respaldaremos en ello, las medidas que conduzcan a la expulsión del PCTV y de ANV de las instituciones.

Esperamos de Zapatero, y le respaldaremos en ello, la inmediata revocación de la resolución parlamentaria que autoriza a negociar con los asesinos de ETA.

Esperamos de Zapatero, y le respaldaremos en ello, una declaración solemne que comprometa a todos los partidos democráticos y a todas las instituciones del Estado en una lucha sin cuartel dirigida a derrotar definitivamente, por todos los medios legales posibles, tanto a los asesinos como a aquéllos que les dan cobertura política.

Esperamos de Zapatero, y le respaldaremos en ello, el cese inmediato de la campaña de acoso contra las víctimas de ETA y contra quienes la representan.

Eso esperamos en estos momentos del Presidente del Gobierno. Y tendrá nuestro respaldo en ese camino de enfrentamiento con los asesinos y de respaldo sin fisuras a quienes más directamente han sufrido el zarpazo del terrorismo.

Todos los demócratas de este país estamos unidos contra esa banda criminal llamada ETA. Y le pedimos en estos momentos al presidente Zapatero que se ponga a la cabeza de la manifestación.

Sólo si el presidente del Gobierno se negara a dar muestras claras de que también él está con todos los demócratas, sólo si se negara a tomar las medidas que todos los demócratas están reclamando, sería el momento de exigir responsabilidades.

Estimado señor presidente: a usted le toca ahora contarnos qué es lo que piensa hacer.

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